CAPÍTULO 25
La mejor conquista
Los días habían ido pasando, dejando en Quinn una gran sensación de soledad. Parecía que todo volvía a ser como antes de volver a encontrar a Rachel. Suponía que la morena había entendido lo de darle su espacio, pues no había vuelto a tener noticias suyas. Por supuesto, Rachel tampoco las tuvo de ella.
Más de una semana sin saber nada y se le había hecho eterno. La necesitaba tanto que dolía, pero Quinn entendía que debía mirar hacia delante. Lamentarse por algo que nunca tuvo futuro no serviría de nada. Debía centrarse en su carrera, en la nueva experiencia que le brindaban en el mundo del arte y esforzarse porque su amistad con Rachel no se viese perjudicada después de todo lo que había pasado entre ellas.
Rachel era parte esencial de su vida. Estar cerca de ella la hacía mejor. Sabía que en un futuro lo pasaría muy mal al ver a la morena formar una familia lejos de ella, pero eso no haría que no estuviera con ella, apoyándola en todo, tragándose su pena y mostrándose feliz por su morena. Y sabía que esa felicidad sería de verdad. Ver a Rachel sonreír, verla feliz, le traía a ella esos momentos de felicidad que le eran tan difíciles encontrar después de Beth.
Ya estaba todo listo. Los cuadros y pinturas habían sido enviados a Paris y sus maletas ya esperaban en casa para tomar un vuelo hacía tierras francesas al día siguiente. Pero antes de alejarse de Los Angeles, había necesitado ese momento de desconexión, de encontrarse con ella misma, de dejar la mente en blanco y los problemas atrás.
Por eso, no pudo evitar asustarse un poco cuando manteniendo los ojos cerrados mientras respiraba todo el aire que podía, alguien tomó asiento a su lado, alguien que logró calentar su corazón en cuanto su cabeza se giró y sus ojos la reconocieron.
-Rachel… ¿Qué…que haces aquí? – preguntó totalmente sorprendida de verla allí, sentada a su lado con los nervios comiéndole. Por un segundo pensó que era una alucinación.
-He ido a tu casa y no estabas… Después he ido a la cafetería y tampoco… Brody me ha dicho que no sabía nada y este era el último sitio que me quedaba… Cuando me trajiste me dijiste que este lugar era tu lugar favorito, que te servía para pensar y venías cuando algo te preocupaba… - dijo fijando su vista al frente, viendo la totalidad de Los Angeles bajo sus pies. - Tenía miedo de llegar aquí y que no estuvieras, que ya te hubieras ido a París…
-Me voy mañana. – le informó mirándola.
-No te vayas, Quinn… - le pidió después de unos segundos en absoluto silencio.
-Solo será un mes, como mucho dos…
-Demasiado tiempo… No puedo estar tanto tiempo sin ti… - le confesó mirándola a los ojos, viendo en ellos la confusión en la rubia.
-Rachel, lo necesito, necesito estar lejos un tiempo…
-Lo sé, te entiendo, pero yo… el otro día quería decir muchas cosas y no dije ninguna, me quedé como una idiota en silencio mientras te alejabas de mí…
-No hacía falta que dijeras nada, entiendo que lo que yo quería no puede ser.
-Si puede ser. – la cortó sin dejarla continuar. – Quinn… te has convertido en todo lo que pensé que nunca serías...
-No te entiendo, Rachel… - dijo totalmente desubicada.
-Escúchame, todo lo que esperabas para ti y para mí el otro día, yo también lo espero… Quiero intentarlo, estar juntas y enfrentar todo contigo. – dijo nerviosa, sujetando las manos de la rubia entre las suyas en un intento de calmarse. La rubia parecía en shock, pero terminó reaccionando.
-Mentiría si no te dijera que me acaba de dar un vuelco el corazón… - confesó con una sonrisa de medio lado. – Pero las cosas no son así, Rachel… Dices que quieres eso porque crees necesitarme, porque piensas que volveré a desaparecer, pero no lo voy a hacer, no tienes que preocuparte. Somos amigas, no hace falta que me digas esto para mantenerme en tu vida.
-No, Quinn, no… Yo… he estado meses mintiéndote, mintiéndome a mí misma y no quiero seguir haciéndolo, no quiero negarme la posibilidad de encontrar a la persona que me da todo para ser feliz… Nunca pensé que sería de esas personas que necesitan perder a alguien para darse cuenta de lo que tenían, pero ha resultado ser que sí, que he estado haciéndome la ciega mucho tiempo y he dejado que las cosas se compliquen.
-Rachel, no sigas, por favor, tu ahora me imagino que estarás con Barney y lo acepto…
-No estoy con Barney ni lo voy a estar, él fue la estupidez más grande que he hecho en mucho tiempo, algo que no necesitaba. Deja a Barney a un lado y hazme caso… - le pidió mientras con una de sus manos giraba suavemente su cara por el mentón para que la mirara. – Me dijiste que era tu gran amor y yo… Yo no puedo asegurarte que seas el mio, no lo sé, no se ver esas cosas, pero puedo decirte que cada vez que te veo me tiemblan las rodillas, mi corazón… se deshace y sé que sin duda alguna el universo tiene todo el sentido del mundo. – dijo sin titubeos, segura de lo que decía. – He necesitado casi dos semanas para aclarar mis ideas, para entenderme yo y que tú puedas entenderme, para plantarme aquí y decirte sin ninguna duda que estoy completamente enamorada de ti, Quinn… Me molesta estar sin ti, estos días sin verte creía que me ahogaba, me dolía el pecho… Nunca me he sentido así por nadie, te lo aseguro… No sé si eres el gran amor de mi vida, pero si no lo eres, estás muy cerca de conseguirlo…
Quinn no era capaz de articular palabra. La emoción, los nervios y la precaución de no precipitarse lo evitaban. Aquello solo pasaba en sus mejores sueños, Rachel solo le decía aquello cuando dormía, para despertarse y descubrir que aquello no era más que una fantasía. Pero era real, muy real. Podía sentir el aliento de la morena mezclarse con su respiración y las caricias que iba dejando sobre sus manos para disimular sus nervios.
-Ahora soy yo la que no sé qué decir…
-Soy consciente de que mi reacción del otro día, que mi actitud, no ayuda para que lo que te digo ahora parezca creíble, pero te estoy hablando con el corazón en la mano, Quinn… Entiendo que necesites tiempo o espacio para pensar en lo que te he dicho, solo necesito saber si tendré que luchar por tenerte o luchar por olvidarte…
-Eso no puedo decírtelo yo, es algo que tienes que decidir tú, según lo que sientas. No puedo forzarte a quererme.
-Ya te quiero… Y no dudes que voy a luchar por tenerte. Eres todo lo que puedo pedir de una persona.
-¿Y porque has tardado tanto? – preguntó conteniendo las lágrimas, producto de la mezcla de alegría y satisfacción que sentía, de notar a su corazón relajarse y latir libre.
-Porque estaba aterrorizada…
-¿Por qué soy una mujer?
-No, sabes que no… Porque eras mi amiga, porque eres Quinn Fabray y siempre has tenido a las personas más guapas a tu disposición, porque sigues teniendo una cola de mujeres que me dan mil vueltas, porque no entiendo cómo puedes estar enamorada de mí, porque no sé qué sería de mi si sale mal, porque estoy tan enamorada que duele…
-Esas son muchas razones… - dijo con una sonrisa. – Pero ninguna es válida… Hay millones de mujeres en el mundo y he conocido a algunas de ellas. Te puedo asegurar que ninguna está a tu altura. Tienes belleza, inteligencia, talento, drama y un corazón que pocos conocen… No puedo pedir más… Y ese miedo de salir herida, de tener la sensación de querer demasiado, lleva persiguiéndome años y nunca se va, al contrario, cuanto más cerca estoy de ti, más aumenta, pero me encanta esa sensación… Significa que te tengo como nunca y hace que me sienta poderosa…
-Tengo tantas ganas de ti, como miedo… - dijo en un susurro, muy cerca de sus labios, loca por rozarlos otra vez, por saborearla… Pero Quinn apartó su cabeza a tiempo, viendo como los ojos de la morena buscaban sus ojos en busca de alguna explicación.
-No sé si voy a ser capaz de levantarme de aquí, me tiembla todo el cuerpo… Escucharte decir eso llevo años esperándolo… Pero no puedo dejarme llevar ahora… Tendría la sensación de que lo haces para no perder mi amistad y en un tiempo, terminaría fastidiándolo todo con mis dudas… Además, yo mañana me voy…
-Te lo vuelvo a pedir…no te vayas…
-No puedo cancelarlo, no ahora… - dijo fijando su vista al frente para no tener que ver la desilusión de Rachel, que agachaba su mirada afligida.
-Me da igual, Quinn… Voy a luchar por ti, lo tengo decidido. Me da igual si estás aquí o en Francia, porque lo voy a hacer igual. Voy a demostrarte que voy en serio, que no voy diciendo te quiero así como así, que me importas como nunca antes me había importado nadie y que tengo ganas de futuro contigo. – dijo determinada a hacerlo, segura y dispuesta a todo por la rubia, que viendo el brillo en la mirada de la morena supo que hablaba en serio.
-Estoy deseando dejarme conquistar por ti…
-Y yo de ser tu mejor conquista.
Nuevo capítulo que espero que os guste tanto como el anterior. Fue el capítulo en el que más comentarios he recibido así que mil gracias. Parece que al final un poco de drama gusta jajaja
Un besazo, espero seguir leyendo vuestra opinión.
