CAPÍTULO 34

El Día

Aquel día podría marcarse en el calendario como uno de los más importantes en la vida de Quinn, dentro del Top 2, y estaba segura que igual pasaba con Rachel. Al menos eso esperaba la rubia, si no, aquel día no tendría demasiado sentido.

Estaba nerviosa, ansiosa e ilusionada delante de aquellas personas que esperaban al igual que ella, intentando quitar de su cabeza la idea de que la persona que no debía se hubiera dado a la fuga.

Pero no fue así.

Rachel aparecía al final del pasillo que la conducía a ella y la sonrisa más maravillosa del mundo se apoderó de ambas, llevando a la rubia a sentirse la mujer con más suerte del mundo y a recordar porque estaban allí, el momento exacto donde cinco meses atrás decidieron darse cuenta que se querían más de lo que creían.

FLASHBACK

Rachel llegaba a casa llena de energía, muriéndose de ganas de contarle a su chica todas las novedades de la reunión que había mantenido esa mañana.

En aquel tiempo, Quinn solo podía estar en dos sitios, en el sofá o la cama y la primera opción la descartó al entrar al salón y no verla. La morena subió las escaleras prácticamente de dos en dos para encontrarse con su novia.

Con Quinn, la que hacía escasas tres semanas le había dado un susto de muerte. Rachel se encontraba terminando una sesión de fotos cuando una llamada del manager de la rubia la puso en alerta. Quinn estaba en el hospital con algo relacionado con la espalda.

Llegó sin aire y con el corazón en un puño, solo queriendo verla y saber que estaba bien. Antes de entrar en la habitación, el médico que trató a la rubia la calmó, asegurándole que estaba bien, que necesitaba un largo descanso para su espalda. Quinn llevaba rodando dos películas de acción seguidas y las quejas por su problema en la espalda cada vez eran más continuadas, pero terca y orgullosa, no permitió que nadie hiciera esas escenas más peligrosas por ella. Y aquella mañana, su espalda dijo basta tras una caída.

El medico la tranquilizó y le advirtió que si Quinn no descansaba y tenía cuidado con su espalda, en un futuro no muy lejano podría lamentarlo con dolores crónicos en ella o incluso la vuelta a la silla de ruedas. Podía hacer vida normal como hasta ahora después de unas semanas, pero debería tomarse las cosas con más calma.

Rachel estaba decidida a echarle una gran bronca a la rubia por no escucharla cuando ella le pedía que no forzara la maquinaria en algunas escenas. Estaba enfadada por el susto que le había dado, pero al entrar a la habitación, supo que no podría decirle nada. La morena vio en los ojos de Quinn miedo por lo que pudiera pasarle a su espalda y entendió que no era el momento de decirle nada, ella misma se había dado cuenta de la peor manera que Rachel llevaba razón. Por lo que aquella regañina la convirtió en un abrazo y un beso a su novia, sabiendo que había hecho lo correcto al ver como Quinn, cuando se quedaron a solas, le confesaba entre lágrimas que no quería volver a una silla de ruedas, que no podía, que le aterrorizaba. Rachel estuvo con ella para consolarla y prometerle que eso no llegaría a ocurrir.

Habían pasado tres semanas y aunque seguía con el tiempo de reposo, la espalda de la rubia había mejorado considerablemente siguiendo todas las instrucciones del médico. Tendida en la cama mientras pintaba algo en una libreta, preguntó ansiosa a su novia en cuanto la vio aparecer por la puerta.

-¿Qué tal, como ha ido la reunión?

-Tranquila… - dijo riendo ante el ímpetu de la rubia. – Lo primero de todo, ¿Cómo estás? ¿Has hecho los ejercicios que te recomendó el doctor? – preguntó sentándose junto a ella en la cama después de dejarle un tierno beso.

-Sí, los he hecho.

-¿Te ha dolido la espalda?

-No, Rachel, estoy perfecta, dime ya de una vez, no te hagas la interesante. – se quejó. - ¿Te dejarán incluir tus propios temas en el disco o no? – preguntó mirando a la morena que tras unos segundos alargando el momento contestó.

-¡Sí! – dijo levantando los brazos en señal de triunfo, recibiendo los brazos de su novia en un fuerte abrazo.

-Lo sabía, te dije que podías convencer a cualquiera.

-Bueno, los he convencido a medias… No me dejan sacar un disco entero con mis canciones. Al menos en este primero, la mitad serán totalmente mías y el resto lo decidirán ellos, pero si va bien y mis temas gustan, podré hacer un segundo únicamente con mis canciones.

-Da igual, está bien así, no a todo el mundo le dejan tanto margen de elección.

-Lo sé.

-Estoy feliz y orgullosa de ti. – dijo acariciando su mejilla. – Vas a hacer un disco increíble, ya lo verás.

-Ojalá… Ya estoy nerviosa y con ganas de empezar a componer. Tengo algunas canciones, pero quiero ponerme con otras.

-Tienes tiempo, no te preocupes.

-Voy a darme una ducha y a arreglarme las uñas de las manos y los pies que me la esteticien me las dejó fatal la semana pasada. – dijo echándole un vistazo a sus uñas. – Cuando salga preparo la comida ¿vale?

-Genial, ya era hora que te arreglaras las uñas porque iba a prohibirte que me tocaras con ellas. Podrías haberme seccionado una vena importante con ellas y causarme una hemorragia interna… - dijo viendo como su novia se metía en el baño de la habitación soltando una carcajada al escucharla.

Quinn se quedó allí parada con una sonrisa, mirando la puerta del baño mientras algo le rondaba la mente. Sabía que su novia tardaría en aquella tarea, por lo que movida por la inspiración, se levantó y se dirigió a aquella habitación donde tenía su mundo aparte para coger su guitarra.

De vuelta en la habitación, probó algunos acordes, familiarizando sus dedos a las cuerdas tras un tiempo sin tocarlas. La melodía salía sola mientras que palabras producían frases en su mente, apuntándolas en aquella libreta que afortunadamente tenía a mano.

No era algo que tuviera pensado, fue algo improvisado, algo que logró en tiempo record sin ningún esfuerzo, metiéndola de lleno en la composición de aquella pieza. Tan concentrada estaba, que al sentir a Rachel sentarse en el filo de la cama se asustó.

-¿Qué haces con la guitarra tan concentrada? – preguntó mientras se secaba el pelo con una toalla.

-No lo sé muy bien… Pero algo me ha hecho acordarme de ella y he tocado unos acordes y una cosa ha llevado a la otra y… tengo una canción…

-¿En serio? ¿En una hora has hecho una canción?

-¿Qué puedo decir? Me inspiras… - dijo encogiéndose de hombros, viendo como Rachel sonreía a sus palabras.

-¿Me has escrito una canción? – preguntó emocionada al ver como Quinn asentía. – Enséñamela. – le pidió. – Quizás la puedo incluir en el disco, vamos, cántala. – la volvió a animar.

Quinn pensó en negarse, pero miró la cara de su novia y fue incapaz. ¿Cómo negarle algo a esos ojos? Con su libreta delante, carraspeó un par de veces y comenzó a cantar tan suave que parecía un susurro acariciando el cuerpo de Rachel.

You sit in the bathroom and you paint your toes (Estás sentada en el baño y te pintas los pies)
I sit on the bed right now and I sing you a song
(Estoy sentada en la cama ahora mismo y te canto esta canción)
It's not always easy, but somehow our love stays strong
(No siempre es fácil, pero de alguna manera, nuestro amor permanence fuerte)
If I can make you happy, then this is where I belong
(Si te puedo hacer feliz, entonces es aquí donde pertenezco)

And I'd just like to say (Y solamente me gustaría decir)
I thank god that you're here with me
(Doy gracias a Dios de que estés aquí conmigo)
And I know you too well to say that you're perfect
(Y te conozco demasiado bien para decir que eres perfecta)
But you'll see, oh my sweet love, you're perfect for me (Pero ya verás, amor mío, que eres perfecta para mi)

I know all your secrets, and you know all of mine (Conozco todos tus secretos y tú todos los míos)
You're always here to hold me up when I'm losing my mind
(Siempre estás aquí para aguantarme cuando pierdo la cabeza)
Even after all this time, nothing else I ever find
(A pesar de todo este tiempo, no he encontrado nada más)
In this whole wide world can shake me like you do
(En todo este amplio mundo entero que me pueda hacer conmover como tú)
Its true that something so sublime that there aren't words yet to describe
(Es cierto que es algo tan sublime que todavía no existen palabras para describer)
The beauty of this life I've made with you
(La belleza de esta vida que he creado contigo)

Por primera vez, Quinn levantó su mirada para encontrarse con los ojos cristalinos de la morena, que como podía contenía las lágrimas y el nudo en su garganta, sintiéndose la persona más afortunada del mundo, sabiendo que si tenía a Quinn en su vida, el resto sobraba.

And I'd just like to say (Y solamente me gustaría decir)
I thank god that you're here with me
(Doy gracias a Dios de que estés aquí conmigo)
And I know you too well to say you're perfect
(Y te conozco demasiado bien para decir que eres perfecta)
But you'll see oh my sweet love you're perfect for me
(Pero ya verás, amor mío, que eres perfecta para mi)
Oh my love I swear you're perfect
(Oh mi amor, te juro que eres perfecta)
Yes I promise, you're perfect for me
(Si, lo prometo, eres perfecta para mi)

-Cásate conmigo, Quinn… - dijo Rachel cuando la rubia terminó su canción y fijó su mirada en ella. Quinn soltó una carcajada echando el cuello hacia atrás mientras negaba con la cabeza ante la ocurrencia de su novia. – No te rías, te lo estoy diciendo en serio, cásate conmigo, Quinn. – volvió a decir con una risa nerviosa.

-Un momento, ¿me estás proponiendo esto de verdad? – preguntó con los ojos como platos al ver como Rachel afirmaba con su cabeza. – Oh, Dios…

-Escúchame, sé que llevamos apenas unos meses viviendo juntas y algo más de un año de relación, pero estoy dispuesta a hacerlo… Dios, Quinn, mientras cantabas lo he visto totalmente claro… - dijo pasando sus manos por el pelo de forma nerviosa. - ¿No dices nada? – dijo mirándola de reojo.

-Pues que… me hubiera gustado pedírtelo yo a ti…

-¿Y qué más da? Contéstame y no me hagas sufrir más, por favor…

-¿Cuál es la pregunta exactamente? – preguntó acercándose a ella con una sonrisa. La morena sonrió mientras mordía su labio inferior.

-Quinn Fabray, una noche en París te prometí un para siempre y lo decía muy en serio… - dijo sujetando las manos de la rubia entre las suyas. - ¿Quieres casarte conmigo?

-Sí, por supuesto que sí. – dijo cayendo en la cama con el cuerpo de Rachel sobre el suyo, llenándola de besos por cada rincón que encontraba.

-Siento no tener anillo, no tenía en mis planes pedirte matrimonio hoy. – se disculpó la morena.

-No me importa el anillo. – dijo besándola con adoración.

-Dios, Quinn, nos vamos a casar… - dijo mirándola con una sonrisa mientras se llevaba las manos a la cara y reía junto a su novia.

FIN FLASHBACK

La cosa más insignificante puede cambiarte la vida. En un abrir y cerrar de ojos, cuando menos te lo esperas, ocurre algo por casualidad que te embarca en un viaje que no habías planeado, con rumbo a un futuro que solo lo habías saboreado en sueños. En este caso, fue una canción en el momento justo y en el lugar adecuado.

No podían sentir más felicidad, era imposible que pudiera caber más en sus pechos. Estaban todos. Únicamente faltaba Beth, algo que la rubia ni siquiera veía como opción. Rachel le había ofrecido ponerse en contacto con Shelby, pero Quinn se negó en rotundo. No le haría hacer eso a Rachel, no era justo para ella y tampoco lo sería para Beth. El enfado de Quinn ante el tema hizo a Rachel desistir.

Estaban rodeadas de las personas que querían, con familia y amigos que se alegraban de todo lo bueno que les pasaba. No fue fácil llegar ahí en esos meses. Los nervios de la preparación, elegir correctamente y asegurar cada mínimo detalle provocó enfados épicos entre ellas, pero lo habían superado.

Todos y cada uno de los miembros de la familia del Glee Club estaban allí, incluidos el Sr, Schue junto a Emma y su hijo, Brody junto a su mujer, Judy y Frannie junto a su marido e hijos, los amigos que habían hecho en Los Angeles y algunos de la industria del cine y por supuesto Lindsey, que había sido la elegida para ser la madrina del evento por petición de Quinn.

A Judy no le sentó muy bien esto y por supuesto, Lindsey se negó a serlo, alegando que la que debía estar allí con ella era su madre. Quinn se salió con la suya. Le dejó claro a su madre que la quería, que todo había quedado atrás, pero que esa mujer había estado con ella en momentos clave y creía que se merecía ser la madrina de su boda. Lo aceptó, Judy lo aceptó y terminó convenciendo a Lindsey de estar ahí con su hija, sin rencor ni tristeza, solo feliz por un momento tan importante para Quinn.

Ambas, Quinn y Lindsey veían desde el altar como Rachel se acercaba de la mano de Leroy hasta ellas, ignorando al mundo al tenerla a ella delante. Cuando Leroy dejó a su hija junto a ella, Quinn respiró tranquila y con una sonrisa, besó la mejilla de su novia.

-Estás espectacular… - le susurró en el oído. No había pasado desapercibido para ninguna los vestidos que habían elegido, decidiéndose ambas por el blanco, modelos hechos a diseño que hicieron que por segundos perdieran el aliento al verse.

-Tú no te quedas atrás…

-¿Preparada para casarte? – preguntó tendiendo su mano hasta ella.

-Esta vez sí, totalmente. – dijo aceptándola, con una sonrisa que no cabía en su cara y con un brillo especial en su piel y sus ojos.

Durante la ceremonia no pararon de mirarse, de acariciar sus manos y susurrarse lo bellísimas que estaban mientras que de reojo podían ver como algunos de sus invitados derramaban alguna lágrima. Lejos de lo que pensaban, las chicas se encontraban tranquilas y relajadas, suponiendo que los nervios de los meses anteriores sirvieron para poder disfrutar su boda.

Tan solo cuando ambas se dedicaron unas palabras mientras deslizaban el anillo por sus dedos las embargó la emoción y los nervios, siendo imposible contener las lágrimas de felicidad.

-Rachel, mi amor, prometo amarte locamente en todas las facetas de tu vida, tanto en tu versión normal como diva, ahora y siempre. –dijo arrancando risas entre los presentes, sin apartar su mirada de la que estaba a escasos segundos de convertirse en su esposa. - Prometo no olvidar jamás que éste amor es único en la vida, que lo que me haces sentir supera cualquier expectativa, y saber siempre, en lo más profundo de mí, que no importan qué desafíos puedan venir, nosotras siempre encontraremos la forma de salir adelante. Te amo…

-Quinn… - dijo con un nudo en la garganta después de ver como Quinn le colocaba el anillo. - Prometo ayudarte a amar la vida como toca, a abrazarte siempre que lo necesites sin necesidad de que hables y tener la paciencia que el amor y el dolor exige. Hablar cuando hagan falta palabras e intentar compartir el silencio cuando no, ya sabes que me cuesta un poco estar callada… - dijo siendo esta vez ella la que provocó las risas. – Y prometo quererte hasta que mi cuerpo aguante. Te amo con locura.

Un último anillo deslizándose por el dedo de la rubia, unas últimas palabras del juez y Quinn y Rachel se dedicaron el primer beso como casadas, el primer beso de los muchos que vendrían en esa nueva etapa, con sus seres queridos y la playa de la casa de Quinn como testigos únicos de aquel día que cambió sus vidas.