Elsa se habia jurado no seguirle el juego al sureño, no permitiria mas acosos de su parte, jugara con ella. Pero ahí estaba con ambos ojos cerrados con Hans besandola dulcemente, "¿Dónde quedo tu juramento, Elsa?" recrimino su conciencia volviendola a la realidad.

-¡No!-dijo empujandolo-ya tuve bastante principe Hans-exclamo dando unos pasos lejos.

-¿Qué tengo que hacer para que me creas?-grito casi desesperado.

-nada me escucho, porque yo nunca creere en sus palabras-enfatizo utilizando el mismo tono.

-¿Por qué eres tan necia?

-y tu ¿Por qué no me dejas en paz?-Elsa estaba exasperada y el lo sabia perfectamente, hubo una guerra de miradas entre ambos algunos segundos de no ser por ella que se llevo una mano a su frente, nunca se habia sentido tan alterada como en aquel momento.

-Principe Hans ciertamente no tengo intenciones de discutir con usted-puntualizo mirandolo cansada-solo digame ¿Qué quiere?, mejor no me conteste se por algunas personas que no es alguien que se rinde facilmente-comenzo ella-

-de seguro esas personas deben ser Anna y mi padre-dijo galantemente y Elsa no se molesto en ocultarlo.

-le pregunto a usted-suspiro-¿Qué puedo hacer para que no me moleste, al menos por el resto del dia?-pregunto aunque rapidamente se arrepintio, pero con tal de no ser molestada por Hans lo haria.

-beseme-ordeno serio fue una respuesta corta y sencilla

Ella dejo caer sus hombros pesadamente no podia creer lo que estaba por hacer, asi sin reclamar ni articular palabra camino hasta el. Al estar frente a frente abrazo con ambos brazos el cuello de su acompañante y queriendo que todo acabara rapido planto sus labios con los de Hans quien rapidamente la tomo por la cintura, nunca habia dado un beso era una inexperta en esos temas solo se dejaba guiar por los labios del pelirrojo.

-"No puedo creer lo que estoy haciendo"-se dijo asi misma en forma de reproche observando a Hans acariciarle la espalda. Su mente le exigio que se separara antes de que fuese a llegar mas lejos, quiso alejarse pero su cuerpo no respondia a sus ordenes, algo en su interior le decia que se dejara llevar aunque sea un momento.

Sus manos empezaron a acariciar el cabello del sureño ignorando completamente el hecho de profundizar el beso por su accion, las manos habiles y expertas de Hans viajaron por la espalda de la joven acercandola más si fuera posible, Elsa por su parte apenas se atrevio a mover sus labios al compaz de los suyos debia reconocer que Hans tenia una ventaja a su favor; Tenia mas conocimiento sobre eso.

-"Hasta Anna tiene experiencia"-¡Como odiaba que su consciencia tuviera razon! ella jamas penso que cosas como esas pudieran ocurrirle, crecer sola totalmente agena al mundo exterior no le favorecian, pocas veces lograba mantener una conversacion con alguien mas que no fuera Anna, Kristoff o Olaf. Era muy ingenua según las palabras de Anna, tambien era demasiado timida con las demas personas. Aquellos pensamientos se alejaron cuando los ya expertos labios del joven fueron directo a su cuello, depositando cortos pero calidos besos que le provocaron un cosquilleo en su estomago; de sus labios salio un suspiro que bien pudo entenderse como un gemido, Hans sonrio triunfante ella sin saberlo empezaba a sentir algo por el fuera pequeño o no lo estaba sintiendo y, era lo que llevaba mucho tiempo esperando, muchos pensaran que su comportamiento hacia la Reina podia ser entendido como "Imprudente" cabia decir una palabra mas apropiada para definirlo, desde que llego a Arendelle su objetivo era ganarse el corazon de la mujer que tenia cautiva entre sus brazos, sabia que Elsa no dejaba que nadie se le acercara preferentemente hombres, habia sido una suerte que por lo menos ella le dirigiera la palabra, mayormente para recriminarle. Y ahora ella lo besaba talvez por orden suya pero la forma tan delicada y timida daba por entendido una cosa: Elsa sentia algo por el, Hans conocia a las mujeres debido que en su etapa de adolescencia quiso "experimentar" ciertas "cosas" con el sexo opuesto, aquello ayudo a ver cuando una mujer comienza a enamorarse o sentir algo. No estaba muy orgulloso por sus acciones, pero ¡Vamos! Era un adolescente queriendo explorar mas cosas y, ¿Quién no comete ningun error a esa edad?. Hans sabia que santo no era, tampoco se enorgullecia que a sus veintitres años siguiera haciendolo bueno…solo cuando necesita satisfacer ciertas "necesidades"despues de todo era un ser humano.

Un segundo…el era dos años mayor que Elsa, algo que francamente no le importaba sino le importo enamorarse de ella ¿Por qué debia importarle la edad? Se supone que para el amor no hay edad ¿Verdad?. Ademas Anna acababa de cumplir los diecinueve años cuando el le propuso matrimonio meses atrás eso ¿No hubiera sido grave? Cuatro años de diferencia hubiera sido mal visto, bueno eso era pasado lo que importaba era que la "Reina de las nieves"poco a poco comenzaba a sentir lo mismo. Dejo su ensimismamiento aun lado cuando la albina se separo de el.

-Oh mi Dios-susurro abrazandose asi misma-no puedo creer que lo hiciera

-¿Se arrepiente majestad?-pregunto meloso ella no contesto aquello.

-ya le di lo que queria-puntualizo caminando nerviosamente hasta la salida-asi que ¡Dejeme en paz!-exclamo lo ultimo cerrando la puerta tras de si.

Hans solto una risa

-ni tu misma te das cuenta-dijo-aunque lo niegues constantemente, yo se que sientes algo por mi Elsa-solto tomando su camisa y colocandosela encima, no tardo en salir de ahí.

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-¿Por qué lo hize?-se regaño Elsa dejandose caer en uno banco del jardin-¿Cómo pude besar a Hans?.

-"Oh callate, que lo disfrutaste"-dijo una voz

-"eso no es verdad"-penso ella

-"¡! Por favor! ¡ ¿Acaso quieres engañarte a ti misma?-reprocho su conciencia-bien podias congelarle las manos".

-"Lo hize para…"

-…"para que te dejara en paz, por Dios Elsa-se burlo la voz-ambas sabemos que te gusto hacerlo"

-"Claro que no"-exaspero.

-"¿Estas segura? hasta suspiraste"

-"¿Que?

-"No te hagas la que no sabe, sentiste algo muy fuerte al besarlo, y ni lo niegues, empiezas a sentir algo por Hans"

-"¿Tu crees?"

-"No lo creo, ¡!Lo confirmo!¡"

-"¿Qué hago entonces?"

-"Alejarte no es una opcion, Hans es muy insistente, lo mas adecuado es que tuvieras cuidado el corazon no se manda"

Un suspiro escapo entre sus labios, a veces odiaba a aquella "vocecita" conocida tambien como conciencia, sabia que tenia razon y aun que lo negara olimpicamente algunos sentimientos comenzaban a surgir hacia cierto pelirrojo. Elsa no deseaba sentir aquellas emociones por Hans, si nunca habia pensado tener una relacion, menos habia tomado la posibilidad de enamorarse.

-no puedo sentir esto-señalo sintiendo humedad entre sus ojos azules, no debia darse el lujo de pensar en Hans sobre esa forma, no podia.

Deseando calmarse giro su cuello hasta ver la hermosa fuente que adornaba al jardin y como si ese dia fuera contra ella recordo un momento de su infancia.

….

Yacia una mañana encantadora para Arendelle los ciudadanos no demostraban otra cosa que no fuera entusiasmo, todos excepto una persona. Cerca del jardin del castillo del rey y la reina de Arendelle se observaba a una pequeña niña de 8 años de edad sollozando en la fuente cual desesperada, las lagrimas cubrian sus mejillas teñidas de rojo en aquel entonces, su piel era blanca y delicada como la porcelana, sus cabellos eran color rubio platinado peinados en una sencilla trenza; la pequeña estaba sentada en la fuente cubriendose el rostro con las manos, que estaban tapadas por unos guantes blancos, el sollozo se oia sin interrupcion alguna hasta que se escucharon unos pasos.

-Elsa-la llamo una voz femenina era su madre, la reina-cariño ¿Qué tienes?-pregunto en un tono maternal mientras se sentaba junto a la niña.

-¿Por qué no soy normal, mama?-pregunto casi desesperada-¿Por qué no puedo ser como Anna? Soy un monstruo.

La mujer sonrio calidamente

-Hija mia-susurro dulcemente abrazandola como solo una madre sabia hacerlo-tu no eres un monstruo.

La niña la miro aun con lagrimas saliendo de sus bellos ojos azules.

-y ¿Por qué soy diferente?-pregunto inocentemente.

-no lo se-respondio la mujer-pero eso no significa que seas un monstruo, eres diferente porque tienes un poder que nadie mas tiene, en cambio tu mi niña-dijo acariciando el cabello de la pequeña-los tienes, no eres una persona diferente sino una niña muy especial-las palabras eran calidas.

-mama ¿Me quieres? A pesar de que no soy como los demas-pregunto mirandola a los ojos.

Como antes la mujer le sonrio seguido de un abrazo.

-en las noches ¿Vez las estrellas?-la niña asintio-son muchas verdad

-demasiadas-concordo la albina.

-¿Las haz querido contar?-pregunto

-si, muchas veces-confeso-pero son tantas que nunca terminaria de contarlas.

-El amor que te tengo hija mia, es igual que las estrellas-comenzo la reina-nunca acaba.

-¿Por qué?

-porque mi amor es infinito mi niña, no importa si eres igual a los demas o no-la reina sonrio-yo te aceptare siempre, mis brazos nunca estaran cerrados para ti, el amor de una madre es eterno como el universo, Anna y tu son lo que mas amo en este mundo, las amo tal y como son.

Las palabras de su madre hicieron que nuevas lagrimas salieran de los ojos de Elsa, esta vez de felicidad porque su madre la amaba a pesar de todo.

-mama-dijo Elsa antes de abrazar fuertemente a su madre, quien acaricio con ternura su cabello.

-te amo mi niña-murmuro calidamente besando la frente de su hija.

-y yo a ti mama-dijo la niña.

El recuerdo dejo escapar una lagrima solitaria que bajo por su mejilla.

-Mama,si tan solo supieras cuanto necesito un abrazo tuyo-murmuro mientras dejaba escapar un par de lagrimas, no tardo en escuchar unos pasos, era Gerda quien en cuanto la miro se le acerco.

-Pero, Elsita-solto suavemente, Gerda le llamaba asi desde niña algo que nunca le molestaba-¿Qué te ocurre?

-no lo se, Gerda-suspiro cansadamente tratando de contener su llanto.

Gerda la abrazo maternalmente-mi pequeña, sea lo que sea todo se arreglara-trato de tranquilizarla.

-estoy confundida Gerda, nunca eh sentido algo como lo que estoy sintiendo y…-sollozo-…estoy tan asustada-Elsa cerro los ojos fuertemente queriendo retener sus lagrimas.

Gerda recargo la cabeza de la albina en su pecho acariciando sus cabellos, ella era una segunda madre para ambas hermanas, y las queria como si fuesen sus propias hijas.

-desahogate mi pequeña, llora todo lo que necesites-susurro amablemente.

Mientras que no muy lejos de ahí Anna observaba la escena con un deje de tristeza, preguntandose la razon del llanto de su hermana, aunque tenia la lijera sospecha de quien era el causante.

Hans Westergaard

Talvez lo ignorara cuando se lo cruzaba pero eso no significaba que era indiferente a algunas cosas, ya habia notada ciertas actitudes extrañas en el decimotercer principe hacia su hermana, la miraba demasiado pero habia algo en su mirada que la hacia profunda, sus sospechas aumentaron cuando miro a su hermana actuar nerviosamente justamente cuando el se le aparecia, sumando el pequeño chupete que le miro a Elsa y oir ciertos rumores entre los sirvientes sobre que el principe sentia algo mas fuerte por la reina.

Y Anna estaba dispuesta a confirmarlo.

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Si, tarde años en actualizar, trate de alargar el cap para compensarlos ok, una cosa el apellido de Hans es Westergaard según la confesion de Jennifer lee y mas una investigacion que hize, espero que me perdonen por no haber actualizado.

Sin mas que decir nos vemos hasta la proxima, bye. :D