CAPÍTULO 49
Comunicado
-¡Beth! Vamos, baja y trae algunos bolis y papel. – llamaba Quinn a su hija desde las escaleras.
-Estoy nerviosa, es importante lo que vamos a hacer, ¿tú no? – preguntaba Rachel merodeando alrededor de su mujer, que en ese momento la atraía hacia ella para que se mantuviera quieta entre sus brazos.
-Es importante, pero no estoy nerviosa. Mientras no escribas en esos papeles nombres como Lupone o Streisand todo estará bien. – dijo la rubia con una sonrisa burlona mientras se acercaba hasta sus labios para besarlos con un simple roce.
-Sigo pensando que sería un nombre original para el bebé.
-Demasiado original.
-Y horrible. – añadió Beth bajando por las escaleras con lo que le había pedido su madre. – Toma, aquí tenéis lo que necesitáis.
-Vale, pues Rachel y yo escribiremos unas cuantas veces el nombre que nos gusta a cada una y tú escribe unos cuantos papeles con los dos nombres y nos ayudas, Beth. – dijo viendo como Rachel se alejaba de ella para empezar con la tarea. - ¿Por qué te apartas para escribir los nombres? Te recuerdo que si sale algún nombre de algún musical en el sorteo no va a valer, Rachel.
-No voy a poner ningún nombre de musical, solo quiero estar cómoda. – dijo poniendo los ojos en blanco, algo que ni Beth ni Quinn terminaron de creer.
-Ya…
Las tres comenzaron a escribir los nombres en papeles, dispuestas a no dejar pasar más tiempo para poner nombre a la pequeña que en poco tiempo aumentaría la familia, pero a los pocos minutos, cuando estaban a punto de empezar el sorteo con Beth como mano inocente que sacaría el papelito, el timbre sonó con insistencia.
-Hola, Quinn.
-¿Qué haces aquí? – preguntó la rubia extrañada a su publicista, que por la cara que traía, parecía no tener buenas noticias.
-Ha pasado algo y necesito hablar contigo, bueno y con Rachel. – dijo mientras se acercaba al salón, donde Beth y Rachel esperaban su llegada.
-¿Qué ha pasado, David? – preguntó la morena preocupada. El hombre se limitó a guardar silencio mientras miraba a Beth.
-Beth, ¿te importa dejarnos solos unos minutos? – le pidió Quinn viendo como el hombre no pensaba hablar hasta que se quedaran solos.
-Estaré arriba. – dijo resoplando pero accediendo a la petición.
-Gracias. – agradeció cuando pasó por su lado, viendo cómo se perdía por las escaleras. – ¿Y bien? ¿Qué ha pasado que es tan urgente?
-Verás, Quinn, la noticia se ha filtrado…
-¿Qué noticia?
-La que era de esperar… Beth. – dijo el hombre dejando al matrimonio tocado.
-¿Qué? ¿Pero cómo…? Se suponía que esto lo tendríamos que decir nosotras, yo, no la prensa. – dijo Quinn llevándose las manos a la cabeza. – Maldita sea, David, se supone que tu trabajo era evitar que esto pasara.
-Y lo he hecho, pero cada vez es más difícil, Quinn. Hay miles de fotos de Beth contigo, con Rachel.
-Y hasta ahora nadie se ha parado a preguntarse quién es.
-Tu misma lo has dicho, hasta ahora. Tengo entendido que alguien ha asegurado que es tu hija, han sacado cuentas y el titular de Quinn Fabray siendo madre adolescente es mucho más jugoso que todo el dinero que pueda ofrecerle a la revista.
-¿Quién ha filtrado la noticia? – preguntó Rachel al ver que la rubia se perdía en maldiciones.
-No lo sé… Alguien cercano a Beth por lo que me han dicho.
-Mierda. – dijo Quinn al escucharlo.
-¿Sabes quién es? – preguntó la morena extrañada a su mujer.
-Me lo puedo imaginar. El desgraciado que se pasó con Beth, ha tenido que ser el… Se habrá sacado un buen pico de dinero por vender a Beth. Hijo de…
-Hey, así no vamos a solucionar nada, Quinn. – dijo Rachel acercándose a ella. - ¿No hay forma de que no salga la noticia?
-No, ya lo he intentado, pero mañana a estas horas todo el mundo lo sabrá. Tenemos dos opciones.
-¿Cuáles son? – preguntó Quinn desganada.
-Esperar a que salga la noticia sin decir nada, no dar declaraciones y aguantar el agobio de la prensa durante un tiempo o adelantarnos y dar un comunicado escrito desde una de tus redes sociales y esperar que el agobio al que os expongan no se alargue mucho.
-¿Qué quieres hacer, cariño? – preguntó Rachel.
-No quiero que nos agobien y mucho menos ahora que el bebé está a punto de llegar… pero no puedo dar un comunicado sin consultarlo con Beth.
-Pues pregúntaselo, tomad una decisión entre las dos.
-Joder… ahora que las cosas estaban mejorando… - se lamentó antes de llamar a su hija para comentarle la noticia.
-Seguirán mejorando. Esto es algo que podía pasar… - la consoló la morena.
-¿Qué pasa? – preguntó la adolescente al llegar al salón y ver la cara de su madre y Rachel.
-Cariño, ha pasado algo, bueno, en realidad todavía no, pasará mañana, pero como si…
-Rachel, deja de dar vueltas y dime que pasa. – dijo Beth desesperándose ante la cantidad de palabras vacías de Rachel.
-Beth, mañana publicarán que fui madre adolescente, se sabrá que eres mi hija…
-¿Qué? Pero…
-Lo siento, no quiero que esto vuelva a distanciarte de nosotras, te juro que vamos a hacer lo que tú quieras y te prometo por mi vida que voy a hacer todo lo posible por protegerte, por proteger tu imagen como menor y como persona.
-¿Estás preocupada por mí? – preguntó Beth sorprendida.
-Beth, pues claro, ¿por quién me voy a preocupar si no? No quiero que vuelvas a dejar los estudios o…
-Deberías preocuparte por ti, Quinn, eres tú la famosa, es a ti a quien va a juzgar la gente, no a mí, o al menos no tanto como a ti…
-No me importa lo que diga la gente, me importas tú. – dijo clara, rotunda, tanto que durante unos segundos dejó sin palabras a su hija.
-¿Qué es lo mejor para ella? – preguntó Beth a David mientras señalaba a Quinn. – Y para mí, ¿Qué podemos hacer para no salir perjudicadas?
-Dar un comunicado, que Quinn lo haga público y lo explique a su manera, que ponga límites. Solo tiene que admitir que fue madre y punto, dejarles sin la sorpresa.
-Pues haz eso.
-¿Estás segura?
-Segurísima.
-Siento no poder hacer nada por impedir esto…
-No es culpa tuya. – dijo mirándola a los ojos con sinceridad. - ¿Por qué no preparas ese comunicado con él mientras Rachel y yo terminamos de escribir los nombres para elegirlos?
-¿Te apetece seguir con lo del nombre? Podemos dejarlo para otro día. – ofreció Rachel, interviniendo por primera vez.
-No, esta niña necesita ya un nombre y a partir de mañana con urgencia, no puedo decir que voy a tener una hermana y todavía no tiene nombre. – dijo guiñándole un ojo a la morena, que al igual que Quinn se emocionaba con las palabras de la chica.
Durante una hora Quinn junto al publicista redactaron el comunicado que sería emitido en las siguientes horas, advirtiendo a Quinn de las llamadas y preguntas de periodistas que le esperaban y a las que no debía contestar.
-¿Todo listo? – preguntó Rachel recibiendo a su mujer a su lado en el sofá después de despedir a David.
-Si…
-Bueno, pues ahora solo tienes que saber que me vas a tener siempre a tu lado, ¿vale? Y que te prometo que todo va a salir bien. – dijo dándole un tierno beso, que sacó una sonrisa incomoda en Beth al ser testigo de la adoración que Rachel le profesaba a su madre. - ¿Por qué no dejamos esto a un lado hasta mañana y le damos un nombre a nuestra hija?
-Claro, estoy deseando saber cómo llamarla.
-Pues adelante, Beth, tienes la responsabilidad de sacar el papel con el nombre.
-Genial. – dijo la chica emocionada antes de revolver el bote donde habían metido los papeles y sacaba uno al azar, pasándole el papel a Rachel.
La morena esperó unos segundos antes de abrir el papel, dándole tensión al momento.
-¿Emma? – preguntaron al unísono Quinn y Rachel al ver el nombre escrito.
-¿Pero no decías que te gustaba el nombre de Chloe? – le preguntó Rachel a Quinn.
-Y es el que he escrito, este nombre es tuyo…
-No, yo he puesto Emily como te había dicho…
-Pero…
-He sido yo… - se dejó oír la voz de Beth entre la confusión del matrimonio.
-¿Tu? – preguntó Rachel con el ceño fruncido por no entender nada.
-Yo… lo he escrito una vez, solo era un papel porque… no sé, me gusta ese nombre y… no pensaba que iba a salir, es de locos que salga cuando hay treinta repetidos. Olvidad el papel, ha sido una tontería.
-No, no es ninguna tontería, a mí me gusta. – dijo Quinn con una gran sonrisa.
-A mí también me gusta. Que haya salido este papel entre todos los que hay tiene que ser una señal.
-En serio, no lo hagáis, ni siquiera sé porque he metido el nombre en el bote.
-Pues busca algún porque, dentro de unos años, tendrás que explicarle a tu hermana que tú fuiste quien le puso ese nombre y merecerá saber la historia del papel único.
-¿Vais a llamarla así?
-A ti te gusta ¿no? – dijo Quinn con media sonrisa, mirando a su mujer de reojo, que de acuerdo, sonreía igual que ella.
-Sí.
-Pues no hay más que hablar. – dijo Quinn poniendo sus manos en la barriga de Rachel.
-Emma Berry Fabray. – dijo Rachel, recibiendo una pequeña patada del bebé que tanto Quinn como la morena interpretaron como un me gusta.
Emito este breve comunicado para dar a conocer que con la edad de dieciséis fui madre de una niña preciosa. Es algo que considero totalmente privado, pero dadas las circunstancias y sabiendo que mañana saldrá una noticia, he creído conveniente decir yo misma que tengo una hija estupenda de diecisiete, de la que estoy orgullosa y a la que espero los medios respeten al no tener nada que ver con este mundo y ser menor de edad.
Gracias por su tiempo y su interés.
Fdo: Quinn Fabray.
