Este capitulo se lo dedico a una maravillosa escritora Ekisha ella es una de las pocas personas junto con la musica que me inspira a escribir esta historia.
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¿Escuchas menudamente a tu corazon? Miles preguntan y solo una contesta "Si"¿Por qué? Creo saberlo le hacemos mas caso a la razon que a los sentimientos, ¿Sabes el porque? Ni tu mismo lo sabes, en el amor el cerebro y el corazon discuten. A veces el amor une a dos seres que no saben nadar y viven en dos islas distintas sin embargo siguen juntas, pocas personas logran seguir juntas, existen tantas parejas que estan juntas y no estan enamoradas, existen personas enamoradas y no estan juntas. No deberia ser asi, todo ser tiene derecho a amar y ser amado, experimentar aquel sentimiento difinido en solo cuatro palabras y su definicion extensa, todos lo conocemos cuando conocemos ese sentimiento llamado….
Amor.
Se ama con el cerebro, el corazon solamente es un organo bombeando sangre triste e indiferente realidad, ¿Por qué no alreves? Amar con el corazon asi apreciariamos a esa persona, tener el cerebro en el pecho para amar sabiamente, desgraciadamente nosotros los seres humanos desde nuestra existencia somos algo ignorantes actuando ocasionalmente y incorrectamente ante lo desconocido e inexplicable sin tomar las posibles riendas que el resultado podria ser maravilloso inclusive fascinante ¿Les parece?. Si anexamos nuestras reacciones a lo categorado como "Raro"en algun momento, te haz preguntado si actuaste correctamente, ¿No heriste a un tercero? Dificil responder, tampoco debemos desanimarnos por las cosas que hemos hecho nosotros los humanos, tanto cosas buenas como malas hemos hecho. Hans Westergard decimotercer principe de las Islas del sur, con un puesto superior en la marina y ahora pretendiente de la Reina Elsa, reflexionaba todas sus acciones en el pasado uno que preferiria olvidar a como diera lugar, hermanos fingiendo su inexistencia provocando ser un principe experto en manipulacion, sacaba ciertas ventajas lograba descifrar cuando una persona tenia segundas intenciones años interpretando el papel de principe benevolo dieron frutos, solo claro hasta conocerla a Ella. ¿Por qué tuve que poner sus ojos en ella? Ni un minuto basto para caer profundamente enamorado de Elsa ¿Amor a primera vista? No, la primera vez que la miro fue en su coronacion si aunque tenía otras intenciones, no negaria que la belleza y actitud elegante de la albina lo dejaron impresionado solamente fue eso, despues de ser llevado devuelta a su reino el deseo de verla incremento, no supo hasta verla nuevamente, que habia caido a los encantos de la ojiazul, sonrio satisfecho por recordar como la trataba; besandola sin suavizacion alguna, acorralandola y no olvidemos dicho acto de despojarse de su camisa, las reacciones sorprendidas y avergonzadas de la soberana solo aumentaban su deseo. Llamenlo atrevido pero si la memoria no le falla, durante su adolescencia cometio "actos indecorosos" con algunas sirvientas del castillo, tenia dieciocho años en ese entonces y durante sus paseos escuchaba mas de un rumor suyo entre las sirvientas, estas afirmaban que era un amante algo "movido", tenian razon Hans no era muy suave preferia ser apasionado, seguia siendolo cuando "la nececidad" fuera urgente, notoriamente Elsa no seria la excepcion para el.
Pensar siquiera en ella de forma intima lo hacia imaginar cosas indebidas, ¿Cómo seria tenerla y tocar aquella nivea piel? Porque para Hans Westergard, Elsa era "suya unicamente y exclusivamente suya…".
-"Y me encargare de lograrlo"-Planto dejando a relucir una sonrisa algo picara, ahí mientras estaba tranquilamente sentado en una silla leyendo un libro, inesperadamente un sonido lo suficientemente audible entro maravillando a su timpano.
-"For the way you took the idea that I have…"-canto aquella voz increiblemente bella llegando a cautivarlo-…of everything that I wanted to have.."-poco a poco se levanto siguiendo aquella hermosa y melodiosa voz, salio del cuarto y escucho que el sonido estaba cerca.
-….and made me see there was something missing….-la voz pronevia de una habitacion continua a la de donde estaba, tomo la perrilla abriendo la puerta a su paso deseando no asustar a la dueña de aquella magnifica voz, ya adentro descubrio que era Elsa la dueña, pacificamente sentada en un pequeño pero comodo banco con ambos ojos cerrados llenandola de un aire angelical, siguio taradeando la cancion ignorando la presencia del decimo tercer principe, quien estando lo suficientemente cerca coloco sus manos sobre los hombros de Elsa quien al sentirlas fugazmente se levanto del banco.
-¡Hey! Tranquila solo soy yo-dijo Hans con una sonrisa albina.
-¿Qué hace aquí?
-Eso deberia preguntar yo-lanzo-oi un hermoso canto, provenia de aquí asi que…
-¡Espera!-le interrumpio-¿Me escuchaste cantar?-bramo poniendose inmediatamente de mil colores.
Hans sonrio nuevamente
-tienes una maravillosa voz-alago provocando poner mas rogizo el rostro palido de la Reina de Arendelle.
-Gracias-dijo solamente volteando su rostro apenada.
Y pensar las miles circunstancias en las que cantaba junto a Anna, bueno eso fue durante su niñez pero siempre habia sido avergonzada para expresarse.
-¿Desea algo principe Hans?-pregunto tomando nuevamente su papel como soberana.
-a ti, de muchas maneras, preciosa…-mustio sensualmente tomandola por la barbilla obligandola a verlo, Elsa abrio la boca para replicar cuando una idea cruzo vagamente por su cabeza.
-¿De que manera?-pregunto acortando la distancia entre sus labios y los de Hans, este sorprendido por ante tal actitud no dijo nada, Elsa rodeo con ambos brazos el cuello del pelirrojo-te refieres a esta-pregunto con inocencia mirandolo directamente a los ojos, anonado la tomo por la cintura acercandola.
Hans pudo aspirar el aroma de su permume, el cuello de la joven era irresistible, sus labios tuvieron el privilegio de probarlo dejando besos exparcidos, sientiendo como ella lograba estremecerse ante tales caricias.
La platinada acorto un poco mas la distancia logrando rozar sus labios.
-Cuando los cerdos vuelen-murmuro ella alejandose mientras sonreia divertida, un nuevo pensamiento cruzo en su cabeza "dulce venganza". Camino hasta la puerta y salio de ahí dejando a Hans con la cara completamente roja haciendo competencia con su cabello.
-esta me las pagas…-bramo Hans.
