"El amor es más fuerte que la presión de ser perfecto"
-Demi Lovato—
No, no debería estar en semejantes condiciones no con él, tampoco debería permitir aquellos labios oprimiendo los suyos, ¡Pararlo¡ si eso tenía que hacer.
-Ni lo pienses—Intervino Hans desabrochando su camiseta, arrojándola lejos sin importarle donde había caído.
-¿Qué gana con todo esto?-Interrogo provocando una sonrisa por parte del sureño ante su pregunta clandestina. Elsa no deseaba imaginar los posibles pensamientos de su "atacante", la situación no le favorecía en absoluto, estaba totalmente indigente y juraría ver algo llamado deseo en las esmeraldas de Hans. Vanamente intento moverse.
Hans acaricio delicadamente sus mejillas frías al contacto, algo sin importancia para él.
-solo ponerte nerviosa preciosa
-Príncipe Hans…
-…Elsa permíteme ganarme tu corazón, demostrarte que puedo hacerte feliz—No lo dudaba, no dudaba que sus palabras fueran sinceras, tampoco dudaba de él. Improvisadamente Hans tomo su mano y la llevo hasta su pecho, justo donde se encontraba su corazón.
-¿Sientes como late?—Murmuro cerca suyo—así late cuando estoy contigo Elsa.
Sintió los ojos humedecerse, no, no quería llorar.
-¿A que le temes, Elsa?—La pregunta final, una lagrima solitaria cayo, la mano de Hans termino por secarla.
-A ti…-Tal vez fueron poco audibles pero el logro escucharla—miedo a ser herida, ser simplemente un juguete para ti miedo a…-Era difícil para sí misma decirlo, miro a Hans directamente a los ojos—…Enamorarme perdidamente de ti.
El la beso simplemente, sin fuerza alguna, al contrario lo hizo con ternura, delicadeza y sobretodo…con todo el amor que podía profesarle.
-Jamás haría algo que te lastimara—dijo.
-¿Me lo prometes?—Pregunto.
-Lo juro…
Fue todo lo que necesito para comprender, acerco sus labios a los de Hans y termino por unirlos. Hans también lo comprendió.
Comprendió que Elsa la Reina de Arendelle estaba absolutamente enamorada de él y finalmente luego de tanto tiempo, logro algo verdaderamente importante…Ganarse el corazón de la Reina de Hielo.
Cerca de los jardines del castillo Anna y Kristoff tomaban pacíficamente un paseo, ambos tomados de la mano como cualquier pareja enamorada.
-Es extraño ¿No lo crees?—Dijo derrepente Anna.
-¿A que te refieres?—Pregunto Kristoff.
- hace menos de un año yo acostumbraba a explorar por todo el castillo, buscando la manera de entretenerme, Elsa pasaba encerrada en su habitacion y las puertas permanecian cerradas—Kristoff asintio prestando atencion absoluta—las cosas cambiaron drasticamente, la coronacion de Elsa fue ironicamente el evento principal—rio al recordarlo.
-quiero pensar que estuvo bien
-al contrario-menciono Anna-si Elsa y yo no hubieramos discutido, ella nunca hubiera revelado sus poderes, no habria huido y tampoco Arendelle habria sido congelado.
-…y tu jamas hubieras salido a buscarla.
-Exacto—Confirmo Anna—Y jamas te habria conocido Kristoff.
-Por alguna razon termino siendo asi—Dijo animandola.
-si—sonrio—tienes razon.
-velo asi, las cosas van muy bien…-La rodeo con ambos brazos.
-afortunadamente las cosas cambiaron para bien—Anna lo abrazo por el cuello—Elsa salio de su encierro, las puertas estan abiertas y por encima de todo…-beso con cariño la nariz del rubio sacandole una risa—estoy contigo.
-Aun no logro comprender como te figaste en alquien como yo—Bajo la mirada—soy un proveedor del hielo, no te merezco.
La mirada se le oscurecio un poco, Anna comprendia si, talvez Kristoff no era un principe ni pertenecia a la realeza, pero la hacia feliz, eso importaba mas que un simple titulo. Lo amaba con todos sus defectos y virtudes, era necio y testarudo, extremadamente noble, dulce y caballeroso. Amaba todo de el, lo consideraba adorable cuando se molestaba, indefenso al verlo dormir cuando regresaba de su trabajo, amable cuando ayudaba a otros sin nada a cambio. Asi ella lo amaba, tal como es.
-¿Sabes cuanto te amo?-Le regalo una sonrisa sincera.
-¿Cuánto me amas?-No era necesario que respondiera, ya sabia la respuesta.
-Mas que a mi vida, Kristoff—susurro antes de unir sus labios contra los del hombre que amaba.
Cuando existe amor verdadero, no importa la edad, ni condicion social importa los sentimientos de esas personas.
"El amor, es lo mas cercano que hay a la magia"
Decir que aquella tarde resultaba maravillosa era poco, magica sera la definicion correcta, los rayos del sol resplandecian dandole cierto toque magico, el leve ruido del cantar de las aves era cual musica deleitando a cualquier afortunado que lograba escuchar. En aquel lugar no existia alboroto, maldad y pertubacion. Solo paz y serenidad. Una donde Elsa y Hans podian apreciar, despues de que Elsa lograra ponerse algo de ropa, ambos acordaron ir a la cascada, uno de los lugares mas hermosos de Arendelle.
Y ahí se ayaban recostados bajo la sombra de un arbol, Hans recargado en el tronco con Elsa apoyando su cabeza en su pecho, el sureño se encargaba de acariciar el cabello platinado de ella quien habia decidido soltarselo. Elsa solo sonreia ante la muestra cariñosa y la devolvia con timidos besos ya fueran en sus labios o mejilla.
-¿Estamos haciendo bien?—Llevaba todo el dia esa pregunta en mente.
-¿Eh?—exclamo confundido.
-me refiero a esto—Dijo haciendo referencia a como se encontraban colocados.
-No veo cual sea el problema—respondio elevando ambos hombros.
-lo nuestro, recuerda que Anna te detesta—Ya veia a donde iba la situacion.
-¿Crees que lo tome en cuenta, al enamorarme de ti?—Mustio interrogante y levemente molesto—sinceramente Elsa tu hermana me tiene sin cuidado.
Recibio un pequeño golpe en el hombro, cortesia de Elsa.
-Ante todo eres imprudente—Bufo indignada.
-De acuerdo, perdoname.
-Hans, mi hermana si lograra enterarse logicamente te mataria.
-¿Logicamente?-Enarco una ceja.
-El incidente de hace casi un año—Le recordo, Hans no pudo evitar avergonzarse sus actos no fueron los indicados—tranquilo yo lo deje atrás—Trato levantarle el animo decaido.
-pero al parecer no es el caso de Anna—dijo.
-Debes reconocer que tiene razon en detestarte—Elsa procuro meditar aquellas palabras para evitar hacerlo sentir mal.
-Tienes razon—Reconocio cabizbajo—ojala pudiera regresar el tiempo.
Ella entiendo inmediatamente a pesar del tiempo Hans aun lamentaba lo ocurrido, seria injusta sino admitiera que Hans tuvo buenas razones para hacerlo. Crecer siendo ignorado por todos tus hermanos incluyendo tus propios padres era hiriente y horrible. El buscaba aprobacion y ganarse aunque solo fuese el respeto por parte suya, ella jamas fue ignorada todo lo contrario a el, crecio siendo amada y recibiendo el cariño del que Hans carecio. No tenia doce hermanos, pero tenia a Anna y solo imaginarse recibiendo solo indiferencia e insultos oprimian su corazon, algo imposible porque la pelirroja la adoraba y Elsa a ella. Sin embargo aun seguia recriminandose todas las ocasiones en las que no jugo con ella, perdio parte de su infancia y adolescencia debido al miedo a lastimarla, se perdio de muchos momentos con sus padres, Anna incluso con Gerda y Kai quienes la amaban como si fuera su propia hija. Tal vez no podia regresar el tiempo, tal vez perdio muchos momentos importantes, tal vez no pudo ser una buena hermana mayor para Anna en su infancia y adolescencia, pero si podia recompensar el tiempo perdido y crear nuevos momentos, eso si podia hacer. Seria una buena hermana, amiga, reina y buena pareja para Hans. Sonaba ironico termino enamorandose de quien quiso acabar con ella, y aun asi carecia de importancia para Elsa, si, Hans hizo cosas algo inapropiadas para lograr enamorarla pero a su misma vez vio una faceta nueva que no creyo que poseia.
Debajo de toda esa arrogancia, galanteria y superioridad se escondia el verdadero Hans Westergaard, uno lleno virtudes, amable y humilde solo debia dejarlo salir.
-Hubiera podido remediar muchas cosas—Prosiguio triste.
-el hubiera no existe—Mencio la albina.
-lo se…
-tampoco podemos regresar el tiempo-Indico apoyando nuevamente su cabeza en el pecho de Hans—tanto tu como yo cometimos muchos errores, no podemos remediarlos—Suspiro resignada—…pero somos humanos, esta en nuestra naturaleza cometer errores.
-Aun si estos terminan por juzgarte—Confirmo.
Miro con tristeza a Hans y casi tenuemente saco otro suspiro.
-Te equivocas—La mirada esmeralda del principe se clavo en los ojos tan azules como el mismo cielo de Elsa—Nadie nos dice que debemos o no hacer, esa es la esencia del libre albedrio que tanto nos jactamos los seres humanos, y pensaremos que ya todo esta perdido—Hans prestaba atencion a sus palabras, sin perder ningun detalle—Aun no es tarde para arrepentirse y comenzar desde cero.
Espero la respuesta de el, al ver que no añadia nada decidio decir algo mas convincente.
-No puedo decirte lo que debes hacer, Hans, esa es decision tuya, solo pido que concideres lo que acabo de decirte. Tus hermanos a lo mejor no tuvieron un comportamiento adecuado contigo, pero para alcanzar la felicidad es necesario a aprender a perdonar, de lo contrario tu corazon se llenaria de rencor y seria una tortura para ti. Debemos aprender a olvidar, dejarlo atrás, y sobretodo curar nuestras heridas tanto del corazon como del alma.
Anonado se hayaba, escuchar aquellas palabras extrañamente dieron efecto. Elsa tenía razon, necesitaba olvidar y aprender a vivir.
Vivir. Eso le faltaba disfrutar cada segundo, como si del ultimo se tratase, ¿Por qué seguir con rencor en su corazon? ¿Por qué no vivir la vida?. Ya era ahora de sanar su corazon.
Abrazo a Elsa acercandola mucho mas, agradecio internamente por haber regresado, toda persona merecia una segunda oportunidad y ella se la otorgaba. Protegeria, cuidaria y amaria a la platinada con su vida si la situacion lo requeria. Porque Hans Westergaard, decimotercer principe de las Islas del Sur amaba a la Reina de las nieves, aprovecharia su oportunidad al maximo. Demostrar lo que sentia hacia ella, y tambien aprender a ser una mejor persona.
