Ningún otro sonido, aparte del incesante tic tac del reloj de la pared, se lograba percibir. Pero la tensión en el ambiente se podía sentir desde la entrada del despacho. El viejo hombre no cesaba con su intenso interrogatorio a los supuestos causantes de la indisciplina durante el receso; la rubia de cabellos de oro mantenía su postura de la víctima de Anna; su novio se negaba a hablar más de lo necesario aunque eso era porque poco o nada entendía realmente; Anna con la sonrisa burlona pegada al rostro daba vagos y ambiguos comentarios que no ayudaban en nada a la paciencia del director; y por último Elsa, quien terminó arrastrada sin casi motivo alguno, su error fue simplemente andar de distraída pero fue su plato que cayó primero así que en teoría absurda ella comenzó todo.

Después de un rato todos se callaron, ya no había más que decir. Y como ya se lo esperaba Elsa terminaron siendo enviados a detención, pero lo que no premeditó fue que empezaría ese mismo día. Al escuchar eso último por fin se dignó a hablar, todas las excusas que podía formular salían a borbotones, realmente hoy no era el mejor día para manchar su perfecto registro de estudiante. Al director le valieron sus palabras y con voz autoritaria los echó fuera.

Ni bien la puerta se cerró a sus espaldas Rapunzel trató de irse contra Anna, pero Eugene la sostuvo por la cintura y alzándola por los aires la colocó en otro extremo.

-Creo que ya tuvimos suficiente no- Le habló seriamente, algo inusual en él.

-Que bien domada te tiene- Se mofó Collins

-Tú también. Ya basta- La calló antes que siguiera provocando a su novia- Las dos son la culpables que estemos aquí. Y les guste o no estaremos 1 hora juntos toda la semana así que tráguense sus comentarios sino quieren que el castigo aumente-

-Pareces un buen chico- Otra vez Anna salía con un comentario fuera de lugar- ¿Qué haces perdiendo tu tiempo con ella?-

Los hombros de Eugene se tensaron junto con su mandíbula, lo había pasado por alto en la cafetería, si algo no permitiría es que insultasen a su novia, no enfrente de él.

-Te juró que si no fueras mujer te habría partido la boca. Pero si sigues buscaré la forma de cerrártela-

-Wuaaa que intenso- Rio socarronamente- Me gustaría saber si te seguiría defendiendo si…-

-¡Ustedes 4! Qué esperan. Moveos- Un profesor con un grave problema de calvicie los sacó de su pequeña pero acalorada discusión, verificó que se tratasen de los chicos que le notificaron. Les hizo subir hasta la azotea de ese pabellón y a cada uno le entregó un instrumento de limpieza.

-Que acaso no pagamos para que los de limpieza lo hagan- Rapunzel recibió con una mueca de asco el trapeador.

-Eso a usted no le importa- Respondió con monotonía el adulto. Aparte de ellos solo había otros dos chicos pelirrojos idénticos, gemelos para ser exactos- Limítese a dejar el piso hasta que vea mi reflejo. Y antes que me amenacen con sus dichosos apellidos déjenme decirles que me vale una reverenda…- No lo dijo pero si movió los labios dejando entender que realmente los había mandado a la mierda-

-Qué clase de profesor usa ese vocabulario con sus alumnos- Intervino un indignado Eugene.

-En ningún momento he pronunciado alguna palabra que vaya en contra del reglamento. Que usted intente leer mis labios es diferente. Señorita el celular- Le arrebató de las manos el móvil a Elsa.

-Por favor. Solo deme unos segundos. Mi chófer se preocupará sino…-

-Si se apura podrá irse más temprano-

-Usted no entiende yo…-

-Ya hablé. No me haga gastar saliva en vano. Bienvenidos a Detención chicos, espero que les guste la experiencia-

Se recostó en una silla reclinable y de enseguida quedó dormido.

-Hey Collins- Uno de los gemelos Stabingtton rodeó sus hombros- ¿En dónde has estado? Te creímos muerta-

-Ja. Hierba mala nunca muere- Anna esperaba que el balde se llenará de agua, de reojo veía a la parejita riendo bajo entre sí. No lo entendía, con todas las indirectas que lanzó en la cafetería el chico no mostraba duda alguna de su novia, es más la defendía de todo lo que ella le lanzará.

"De verdad el amor te vuelve idiota"

Y en ese momento lo decidió, no sería la mala de la película, no sería ella quién le diga que su novia lo engañaba con otro, aunque eso ya había acabado. Fue la misma Rapunzel quien terminó con el mejor amigo de Anna, Kristoff, con la pobre excusa que ya no era lo mismo. Anna tuvo que soportar como su amigo se rompía con cada recuerdo, hasta el día de hoy no entiende que le vieron a la rubia, pero lo que derramó el vaso fue que tanto ella como Kristoff la vieran, a tan solo 1 semana de terminar su relación de 1 año, con un castaño saliendo de la mano en un cine. Para que mentir, deseaba vengarse de esa niña mimada, a pesar que Kristoff le hizo jurar que no le haría nada. Y ahora la sonrisa de ese chico la hacía desistir, quién era ella para quitársela por algo que supone que ya no existe.

Dejó zanjado ese tema y no siguió atormentándose con la imagen de su amigo derrotado.

Por otra parte, una rubia poseedora de unos increíbles ojos azules trabajaba lo más rápido posible. Era un hecho, llegaría tarde. Hoy en la mañana no lo recordó, y no saben cómo se lamentaba, el cumpleaños de su abuela estaba a unas horas de comenzar, le había prometido que asistiría y que tocaría para ella y todos los invitados. No se exaltaría tanto sino supiera que al día siguiente ella partiría a un crucero junto con su esposo a disfrutar de sus últimos días. Fue su decisión, no quería morir en una cama más de la sección de pacientes con cáncer, su característico espíritu libre no se lo permitiría. Y hoy sería prácticamente la despedida...

-Ayer cuando dije que nos veríamos pronto, no creí que sería taaan pronto pero igual es genial volver a verte… aunque parece que a ti te vale… ¡Pero que importa!… es bueno pasar tiempo de calidad no crees? Apropósito solo sé que eres Reynalds… Y sigues ignorándome… Solo tu nombre sí?... O prefieres que te diga llamando Rubiecita… por mí normal Ahh…. Oye… Así no se hace…-

Elsa trataba de quitar la suciedad que la lluvia había dejado pero su inexperiencia en temas de limpieza solo entorpecía sus acciones y esto solo la enfurecía cada vez más. La angustia de saber que llegaría tarde no la dejaba ver con claridad lo que pasaba. "¡No llegaré a tiempo!" Y cuando creía que iba a explotar realmente, apareció de nuevo esa insistente pelirroja. Que manía de esa chica, no quería ser grosera y descargar su enojo en ella pero en cuanto sintió que detenía su antebrazo, dos cosas la sacudieron; la primera que su tacto seguía siendo condenadamente agradable y la segunda que si no la soltaba mandaría al diablo su educación y se desquitaría con las culpables que esté castigada injustamente.

-Quítate- Le mandó las más dura de sus miradas y de un fuerte empujón se separó de ella.

-Yo solo quiero ayudarte- Sin inmutarse ante el considerable enojo que destilaba la rubia volvió a acercársele.

-Entonces déjame tranquila- Quedó de espaldas y aceleró sus movimientos con el trapeador sin conseguir éxito alguno.

-No, enserio puedo ayudarte. Te sacaré de aquí-

-Cómo t…-

-No tenías problemas con el castigo hasta que dijeron que era a partir de hoy. Y con solo ver lo desesperada que estás con acabar rápido puedo deducir que tienes algo que te urge hacer-

-Si huimos solo nos dará problemas- Bufó resignada.

-Acaso no te dije que no dudes de mí- Se cruzó de brazos en señal de reto.

-¿Qué ganas tú con todo esto? ¿Por qué de la nada quieres ayudarme?-

-Si así consigo que me hables, no me importaría un castigo más. Y si en el camino logro que sonrías sería aún mejor. Apuesto que te verías más hermosa riendo. Sí… eso es lo que quiero, una sonrisa tuya-

-Ni siquiera me conoces para decir esas cosas- Elsa no pudo soportar la intensa mirada de Anna sobre ella, ¿de dónde sacaba tanto disparate? un muy abrumador y encantador disparate.

-Y eso que importa, son solo detalles. Dime, eso que tiene que hacer ¿lo vale?-

Elsa lo meditó un poco, por un lado estaba su fuerte sentido de la responsabilidad y el temor a las represarías que podría traerle. Pero Anna tenía razón, lo valía.

Ante la mirada expectante de la pelirroja asintió tímidamente, una reluciente sonrisa delineó sus labios y en señal de volver a confirmar le ofreció su mano, Elsa la tomó y un presentimiento la alcanzó, ese sí tácito significaría el inicio de lo que traería Anna Collins para ella.

El profesor que seguía recostado abrió los ojos al sentir el clic del seguro fuera de la puerta. Anna que con un tipo de destornillador la destrabó le indicó a Elsa que corriera lo más rápido que pueda.

-¡A dónde creen que van!- Hecho una furia fue contra Anna que seguía en la puerta mientras que la rubia ya iba escaleras abajo.

-¡Al infinito y más allá señor!- Gritó Collins y como toreando al profesor aprovechaba de quitarle las llaves y el celular de Elsa. Dejó de corretear como el gato y el ratón por la azotea e incrementando su rapidez volvió a la puerta cerrándola con seguro.

-¡Maldita seas Anna, Ábrela!- Se escuchó a lo lejos la voz de Rapunzel junto con sus golpes seguidos de más insultos a la pelirroja.

Las dos se encontraron en los casilleros cargando sus respectivas maletas y de ahí emprendieron una carrera hasta el estacionamiento. Al llegar ambas se detuvieron a normalizar sus respiraciones, con una sonrisa boba en el rostro se miraron con complicidad.

-No sabía que fuera una chica atlética señorita Reynalds. Tan tranquila que se le veía. Me ha superado con creces- Llevando la mirada hacia las largas y torneadas piernas descubiertas de Elsa, se mordió los labios para reprimir algún comentario de cómo se estaba muriendo por saber si eran tan suaves como se veían.

-Las apariencias engañan señorita Collins- La rubia se enderezó y comenzó a buscar a Jack- Gracias por…-

-No me agradezcas aun- Elsa sin esperarlo fue tomada por su muñeca y guiada hacia una motocicleta a unos metros de la entrada –Y tu dirección es…-

-Ah no, no pienso subirme a eso- Una asombrosa Harley Davidson Forty Eight se lucía entre los demás mortales vehículos de dos ruedas.

-Shh no la escuches bebe… ¡Dios perdónala por que no sabe lo que dice!- Dramatizó elevando las manos hacia el cielo del atardecer.

-¿Enserio?- No creía que ésta sea la chica que hacía bajar a todos la cabeza.

-Acabas de llamarle "eso" a esta preciosura… ¡Qué sucede contigo!-

-¡Eso debería decirlo yo!-

-Ok no te enojes… Ten- Le ofreció un casco con calcomanías de llamas azules-

-No me escuchaste, jamás subiría a eso-

-Oh… será que le temes?-

-No es eso… Mi chofer debe de seguir esperando- Bajó la mirada apenada de reconocer que sí le daba cierto miedo las motocicletas.

-Rubiecita confía en mí sí?-Levantó su rostro tomándola del mentón- Iremos más rápido con ella- Nuevamente Anna le ofreció su mano y por inercia la tomó. Aún con miedo se acomodó rodeándola por la cintura- Créeme que estoy delirando con que me estés abrazando pero me quedaré sin aire si sigues apretando así- Con voz ahogada le rogó mientras avanzaba abandonando ya la institución.

-Sufre las consecuencias de subirme- La apretujó lo más que pudo dándole la contra.

-Reynald de verdad, no es solo que me quites el respirar… aparte me distraes-

-¿Ah?-

-Tus… este… ya sabes… estás muy pegada a mí… y… no es que me incomode… pero como te digo… me distrae…-

-¿De qué…- Recién percatándose que sus pechos se encontraban demasiado pegados a la espalda de Anna tuvo que desistir de su intento de ahogarla, no sin antes darle un ligero golpe a su espalda.

-Auch!-

-Siente eso-

El reloj marcaban las 6:30 de la tarde y unos tacones resonaban por la chochera de los Reynald. Jack que después darse con la sorpresa que alguien más había traído a Elsa, se encontraba vestido para la ocasión, su smoking le hacía ver más galante de lo normal. Pero cuando Elsa cruzó en su mirada pasó de su pálida tez a una inundada en el sonrojo. El vestido de gala hacía resaltar con brillantez el profundo azul de sus ojos haciéndolo desear quedarse prendidos en ellos más tiempo, cada curva muy bien definida y esas interminables piernas en las que más de uno perdían la noción. No reaccionó hasta que Elsa ya se encontraba dentro del auto esperando a que él cerrase la puerta.

-¿Sucede algo Jack?- La rubia impaciente conectó con el embobado joven. Debía ser un crimen que semejante belleza no pueda ser admirada lo suficiente.

-Nada importante Señorita- Le dio la mejor de sus sonrisas y comenzó a cumplir con su trabajo de chofer de la más joven de los Reynalds.

El acogedor silencio permitió a Elsa ordenar todas esas emociones que sin pedirlo la iban consumiendo demasiado rápido. ¿En qué estaba pensando cuando le siguió el juego a esa chica? Ella no era de impulsos, todo acción suya por más mínima que sea siempre era bien meditaba. Los arrebatos jamás estaban presente en su rutina. Pero ahí estaba ella, huyendo de un castigo con la mayor chica problema, subiendo a una motocicleta por primera vez de su vida, y sobre todo eso último…. De verdad ¿En qué estaba pensando? Si bien la ayudó eso no le deba derecho a intentar robarle un beso.

"Qué se cree esa chica"

Un recuerdo fugaz pasó, justo antes que perdiera la razón entre los brazos de la pelirroja en el jardín de su casa.

"Imaginen que el profesor Adam también cayó… De veras no hay límites para Collins… Ahg que no hay nadie que se le resista" Las chismes de sus compañeras le hizo separarse de un brinco. Si lo que quería Anna era sumarla a su interminable lista de ligues, pues que esperara sentada. Y en ese momento se juró, que sintiese lo que sintiese jamás será una más del montón. Una Reynald conquista, no la dominan.


Hey! Ojalá les haya entretenido

Grazie por los reviews e.e Me alegra saber que fue de su agrado.

Buen día o noche para cada lector. Saludos C;