º Flowers º
(Flores)
Autora: Juny S. Tao
Fecha de Término: 28 de Abril de 2007
Contenido: Yaoi
Parejas: HorokeuxRen, HaoxLyserg, YohxAnna
Advertencia: Ninguna por ahora
Summary: Como cualquier persona, Horokeu y Ren son un par de sujetos inspirados en sus propios asuntos. Se conocen, ¿y qué? Sólo buscan ser algo especial en cierto lugar especial, además, a ambos le gustan las flores. 'Aunque no lo creas, me encantan las flores' 'A mi también'…
Nota: Ah! Olvidé mencionar que los párrafos en cursiva son escenas del pasado, solo para aclarar. Creo que olvidé mencionarlo en el capítulo anterior. n.ñ
«ғlowerѕ»
Capítulo II: Enlazados
-Pilika…-
-…-
-¡Pily!-
-…-
-¡Pilika Usui!-
La muchacha abrió los ojos al instante siguiente de oído el grito. Conocía muy bien aquella voz aguda pero dulce que la llamaba, estaba segura, desde la puerta de la cocina en el primer piso. Suspiró con aburrimiento e hizo una mueca de fastidio antes de levantarse y quitarse el par de ruidosos audífonos que llevaba en las orejas.
-¿Qué, mamá? Estoy estudiando.- Comentó con sorna, abriendo la puerta de su habitación y apoyándose en el dintel de la misma. –Te dije que no quería que me molestaran, ¿no?- Volvió a decir esta vez un poco más alto. No estaba molesta.
-Si, si, lo siento.-
-No importa. ¿Qué querías?-
-¿Sabes a qué hora regresará tu hermano?-
-¿Qué?- Preguntó con un poco de asombro. Salió por completo de su habitación y se acercó a la baranda de la escalera. -¿Salió? ¿Con quién?-
-…-
-¡Mamá!- Insistió, pero esta vez bajando las escaleras, pisando cada escalón con una velocidad especial: ni muy rápido ni muy lento. Su mirada azulada estaba pendiente en el centro del hall del primer piso antes que en sus pasos, su madre se encontraba… No, debía estar en la cocina como siempre. -¡Mamá, te hablo!- Renegó al llegar a la cocina. La mujer de cabellos cortos la vio con extrañeza.
-¿Qué te pasa?-
-¿Con quién salió Horokeu?-
-No lo sé, no me lo dijo.- Contó. –Además, tampoco me dijo a qué hora volvería.-
La hermana menor rió al escuchar aquellas palabras de la boca de su madre. Lo conocía, lo conocía muy bien aunque este sujeto no la utilizara como su diario personal. Era bien sabido que su querido hermanito mayor era transparente, puro como una copa de agua mineral; le hacía saber a su madre, y a veces a ella misma, a dónde iba y con quién, pero esta vez…
-Esta vez va en serio.-
-¿Cómo dices?-
La chiquilla de cabellos largos y azules se quedó callada. Sonrió tranquila.
-¡Nada, nada!- Se apresuró a decir, convirtiendo su sonrisa común en una sumamente misteriosa. Se colocó los audífonos nuevamente y salió de la cocina dando algunos saltos hasta llegar a su habitación, la cual quedaba a la derecha de la de su hermano. Cerró la puerta con seguro y se tumbó a su cama. Abrió la primera revista que se encontró.
-Ay, hermanito...- Dijo al aire. Una risilla saltó de su garganta antes que una ligera frase de la canción que escuchaba. Entonces, se detuvo a pensar mejor las cosas. -¿Quién diablos será? No te conozco ninguna nueva chica…o chico.- Volvió a decir, esta vez, mostrando una mirada pensativa hacia la sección de belleza de una de sus revistas.
De pronto, un grito ahogado. Se sentó de un salto.
-Y, ¡¿si es Tamao?! Oh, por Dios.-
«ғlowerѕ»
-Tres.-
-No.-
-Cinco.-
-No.-
-Diez.-
-Tomaré eso como ignorancia porque de otra forma me sentiré ofendido.-
Una risa bastante sincera inundó por no sé que número de vez mis oídos, los cuales se resguardaban detrás de algunos mechones de cabello. Aspiro un poco más de mi cigarrillo recién encendido. Luego, me dedico a observar su rostro relajado, blanco y poco brillante bajo la luz amarilla de uno de los postes que nos acompañan. Siendo sincero, cuando llegamos a este lugar, antes desconocido para mi, pensé que algo nos atacaría, lo juro, incluso tuve el presentimiento de que algo malo pasaría.
Pero no importaba. Aunque fuera el barranco desierto que era, se sentía como uno de los mejores parques que haya pisado.
-¡De acuerdo!- Se rindió de repente. Yo giré mi rostro, nuevamente, hacia él. –Soy bueno adivinando, pero contigo…. ¡No sé! No puedo hacerlo.-
-Te intimido.- Hablé con un poco de burla, en tono bajo.
-¡Claro que no!- Se defendió de inmediato. –Es que… no imagino como… - Pausa para meditar un segundo. –Sucede que eres difícil de leer.- Declaró con sinceridad.
Yo lo miré, el me miró en respuesta. Parpadeamos al mismo tiempo.
-Ajá, si.-
-¡Digo la verdad!-
-No, sólo eres un maldito mentiroso.- Le dije antes de aspirar un poco más de humo; ya casi se terminaba mi cigarrillo. Entonces, le sonreí de lado mientras lo observaba de reojo. –Eres malo adivinando.-
-…-
-Lo sabía.-
-Con Hao funciona.-
-Ah, Hao de nuevo.-
-¿Qué quieres decir?-
-Si tuviera un dólar por cada vez que has mencionado ese nombre, pues hoy sería…un tercio de lo millonario que es Ronald McDonalds.-
De repente, volví a oír su risa, si, esa risa poco contagiosa sin pizca alguna de burla. Es que, hasta ahora, no conocía, no había visto en ese lindo rostro alguna expresión o gesto burlón, situación que me hacía sentir especial. Pero volviendo a lo de antes…
Esta vez podía oírla mucho más cerca que antes. Eso, su risa no burlona. Si antes tan sólo podía sentir su esencia, además de su fuerte presencia, ahora podía sentir mucho más que sólo eso y lo digo porque mi sentido del tacto me lo estaba diciendo. La expresión matemática que comprendía mi cintura, su mano y el verbo rozar parecía cobrar bastante sentido.
-Eres bastante ambicioso, Rency…-
-Ja, me acabas de llamar como lo hace mi hermana mayor.-
-¿Me comparas con tu hermana mayor?-
Parpadeos míos frente a la efímera estela de humo que soltaba mi cigarrillo casi acabado. Hice una mueca de asco.
-Jamás saldría en una cita con Jun, asco.- Sonrisa suya. –No es mi tipo.-
-¿Tipo? ¿Tienes un tipo en especial?- Si, bueno, no quiero ser… pudoroso ni mucho menos, pero... me estaba tocando y, si, era agradable. –Ren.-
-¿Qué?-
-Nunca me aclaraste cuántos novios o novias habías tenido.-
-Yo no salgo con chicas, me asustan.- ¿Yo dije eso? Oh, por Dios, había sido…yo… ¡¿sincero con un desconocido que me gustaba?! Genial, ni siquiera Jun sabe eso. –De acuerdo, olvida eso último.-
-¡No, no, no!- Se apresuró a decir, parecía emocionado. ¿Qué le pasa? No dije nada trascendental que yo sepa. –Dilo de nuevo.-
-¿De cuerdo, olvida eso último?- Estaba jugando, pero me quería hacer el idiota desentendido. Quería ser testigo de su primera rabieta.
-¡No! Lo otro.-
-¿Jamás tendría una cita con Jun?-
-¡No! ¡Lo otro, Ren, lo de las chicas!-
-¿Yo no salgo con chicas?-
-Porque…- ¿Me estaba instando a decir algo que, a mi juicio, me había dejado como un completo maricón? No, olvídalo, no lo repetiría.
-No me gustan las chicas.-
-¿Por qué?- Me preguntó Jun, mi hermana, la cual no dejaba de mover la mezcla que habíamos hecho como inicios de una torta de chocolate. -Pensé que también te gustan. ¿Ni siquiera las extranjeras? ¿Qué hay de Hillary Duff?-
Yo no pude hacer más que reír con ganas, con más ganas que cualquier otro día o con más ganas que cuando Anna fue víctima de los postres sorpresa de su abuela. Jun me miró con reproche.
-Créeme que ella es una de las principales razones por las cuales me dejaron de gustar las chicas.-
-¡Es linda, Ren!-
-No, me asusta…-
-No me jodas, no lo repetiré, Horokeu Usui.-
-Llámame Horo Horo.-
-¿Hoto Hoto?- Pregunté haciéndome el tonto incluso incliné un poco mi cabeza como la mejor de las retrasadas de mi clase.
-Hao me llama así ¬.¬.-
-Y aquí vamos otra vez.- Inquirí ante su continua mención de ese sujeto que, espero, no sea lo que estoy pensando. A veces puedo ser muy prejuicioso. -¿Qué tiene de especial ese pendejo, ah?- Le pregunté ya harto de seguir escuchándolo. –Si tiene tres ojos, pues que lo halague su madre.-
El rió mientras yo encendía un tercer cigarrillo que saqué de la bolsa de mi chaqueta. Luego de prenderlo, eché el humo por la nariz, demostrando con eso que NO era feliz con la conversación.
-Hao es mi mejor amigo, no es nada especial, pero si es muy guapo.-
-Genial, ¿me das su número?- ¿Yo? ¿Molesto? Por favor, si tengo mejor humor q--
-Cállate, no digas eso.-
-…-
-¿Qué te pasa?- Preguntó risueño al verme, cierta y completamente, desconectado del escenario. Sip, necesito un segundo.
-¿Sabes qué acabas de hacer?-
-Bueno, según lo que tengo entendido, te besé y tú me correspondiste.-
¡Idiota! ¿Crees que soy retrasado?
Bueno, depende.
-Claro, si, fue genial.- Estaba perdido, no diré más nada. –Lo asimilaré…-
Risa suya, estoy seguro que piensa que me hago el tonto, pero NO me estoy haciendo el tonto, simplemente, trato de ubicarme y cooperar con el hecho. ¿Qué hacer ahora que me besó y que el hielo se derritió por completo? ¿Qué hacer cuando ya sabe que le correspondo y que no hago más que dejar que mi cigarrillo se consuma entre mis dedos?
¿Qué hago ahora?
-Supongo que…-
-¿Qué qué?-
-Que quiero hacerlo de nuevo.-
«ғlowerѕ»
El cargamento de flores nuevas no había llegado aún y la tienda ya tenía más de una hora abierta. Eso era un problema y aún más si tenías a más de cinco clientes esperando por su pedido. Alguien debía estar por perder la cabeza en cualquier segundo, pero, como siempre, debía haber un héroe pero el inepto que lo personificaba no había llegado… todavía.
-¿Dónde está tu hermano? ¿No vinieron juntos?-
-No, no sé ni siquiera si llegó a dormir a la casa.-
-Ah.-
Pilika correspondió esa parca respuesta con una mirada penosa. Le dio un par de palmaditas en el hombro a su amiga de siempre.
-No te preocupes, Tamao.- Esta la observó de reojo. –Puede que no signifique nada.-
-No importa, Pilika, con que suceda es suficiente para mí.-
-Pero, ¿cómo quieres impedirle algo a lo que es completamente accesible?- Preguntó la pequeña. –Habla con él y aclara las cosas; no puedes seguir así.-
-No quiero hacerlo.- Soltó en el mismo segundo en que la mano de Pilika dejó su hombro, pero sus ojos viajaron hasta los rosas, confundidos.
-¿Ah?- Escupió ella con una mueca en los labios. -¿Eres idiota o qué?-
-No lo haré, Pilika, no lo haré.-
-Pues eres una cobarde.-
-Sé que no me corresponde.-
Bueno, no debió decir aquello con tan poco tino, sabiendo, perfectamente, lo sentimental que podía llegar a ser la jovencita de cabellos rosas. Era linda, amable e inteligente, pero… ¡era tonta! ¿Por qué no luchar por lo que deseaba tener? Pilika, a veces, se salía del camino de la compasión y surcaba el terreno de la cruda realidad.
A veces, era un poco cruel, pero por lo menos trataba de parcharlo luego.
-Carajo, no debí apresurarme a mandarte ese mensaje ayer.-
-No, no te preocupes; un error lo comete cualquiera.-
La muchachita de cabellos largos y vestidito blanco dejó de hacer lo que sea que estuviera haciendo y observó a Tamao con un tanto de lástima, con un brillo que no era, precisamente, el más alentador. Luego, sin más, la abrazó con fuerza, enredando sus delgados brazos en su cintura.
-No importa, Tamao.- Habló bajo. –Juro que yo misma trataré de que ustedes dos terminen juntos, sea como sea.-
-No puedes hacer eso.- Dijo con rendición, separando a la chica de su pecho.
-¡Oh, claro que puedo!-
-¿Eres bruja o algo de eso?-
Pilika sonrió como nueva ganadora.
-No, pero conozco a una.-
«ғlowerѕ»
-¿Hola? ¿Tamao?- Parecía bastante emocionada además de intrigada. ¿A quién demonios se le ocurriría llamar para contestar un mensaje estando en medio de una fabulosa cita? Fácil, sólo Tamao. -¿Por qué me llamas, tonta? ¡Esta es tu noche!-
-No, no lo es.- Habló seca. Pilika elevó una ceja sin entender ni una palabra de lo que oía. –Yo no he salido con tu hermano, Pily, estoy en casa.-
-¡¿Ah?!- Exclamó ofuscada. Se incorporó de entre los cojines de su cama y quedó en medio de su habitación. –¡No lo digas ni en broma! ¡Es obvio que están junt—
-No, Pilika, ¡no seas terca!- Esta vez fue la chica de 20 años quien gritó. –Para empezar, ni siquiera te hubiera llamado, simplemente, hubiera apagado el móvil.-
-Obvio que sí, ya empezaba a pensar que tenías problemas.-
-Obviamente, no es mi caso y te repito que no estoy con tu hermano.-
Pilika chasqueó la lengua en son de molestia.
-¡Pues mal!- Le dijo. -¿No se suponía que hoy lo invitarías a una cita?-
-No aceptó; me dejó con el beneficio de la duda.- Comentó la muchacha mayor en tono sarcástico.
-Qué idiota.-
«ғlowerѕ»
-¿A dónde irán?-
-A 'quétin'.-Sonrisa pendeja de mi parte. A veces, soy malo, pero Anna es Anna. Y ahora esa misma Anna me está mirando mal.
-Yo te conté a dónde iría con Yoh en la primera cita.- Me reprochó girándose a verme.
Yo evadí sus ojos negros, por un momento, pero luego la encaré y le dije la mayor verdad con la mayor de mis sonrisas burlonas, aunque más parecía sonrisa circunstancial, si, de esas que no pueden creer que una situación tan elemental sea negada y vuelta a negar.
-Eso ya ni siquiera necesitaba preguntarlo, era bastante fácil de adivinar.-
-No me refería a eso.-
-Bueno, yo sí.-
-Eres un completo imbésil, Ren.-
-Niégame que te acostaste con él.- Ella me sonrió con superioridad. Si será zorra… -Zorra.-
-Es estupendo. Casi, casi lo sentí como mi primera vez.-
-Uh, si; Sor Anna, la virginal...-
Y un señor diccionario cayó sobre mi cabeza. Diablos, esas cosas pueden ser mortales. Cuando llegue a casa verificaré el nivel de mi IQ…otra vez, como siempre que estoy con Anna Kyoyama. ¡Pero…! Por favor, eviten hacer bromas a costa suya con esa cara de poker que tiene…
-Al menos, ya no soy virgen por el lado correcto.-
Parpadeos míos. Golpe bajo.
-Auch.-
«ғlowerѕ»
-¡Llegué!- Y en esos instantes, su madre se apareció en su camino. –Y ya arreglé el retraso, están en camino.-
-Gracias, hijo, por lo menos te hiciste cargo de eso.-
-Siempre lo hago.- Habló con expresión de obviedad. La verdad, empezaba a pensar que hasta su familia era igual a la mayoría: las cosas malas siempre son recordadas, en cambio las buenas… que Dios te lo pague. -¿Qué sucede?-
-¡Has llegado casi dos horas retrasado!-
-¡Pero ya llegué! ¿Cuál es el problema?-
De pronto, su madre le bloqueó el paso, llegando a asustarlo. Se había colocado en medio de la entrada del mostrador y, detrás de ella, la mirada de Tamao era severa, seca y horrible, para con el chico recién llegado.
-¿Tamao?-
-Buenos días.-
Parpadeos del muchacho.
¿Le había enviado una sentencia de fusilamiento con sólo torcerle la cara? Increíble viniendo de Tamamura. El pobre Horokeu no sabía si había disfrutado demasiado la noche anterior o, simplemente, el destino se negaba a hacerlo feliz. ¿Qué debía hacer ahora? ¡¿Cubrir el buen camino de su karma con obras benéficas?!
Dementes…
-¡¿Qué les pasa a todos hoy?!- Preguntó en voz alta, algunos clientes que por allí andaban se quedaron prendados de él. –Ah, claro, maltraten al más bueno de los buenos.- Las personas regresaron, poco a poco, a lo que estaban haciendo. Horo Horo se integró a la multitud al empezar a caminar. –Ya no puedo pasarla bien sin que algo malo me sucede después…-
-Hermano, eres de lo peor.-
-¿Qué cosa?- Preguntó después de recuperarse del pequeño susto que su pequeña hermana le provocó. Odiaba que se apareciera de la nada. -¿Tú también me reclamarás por haberla pasado bien anoche?-
Pilika mostró su expresión de confusión.
-¡No, no!- Respondió. –Eso me lo contarás luego, ahora…- Pausa para golpear su brazo. -¡¿Por qué rechazaste a Tamao cuando te pidió una cita?!- Preguntó, teniendo bastante cuidado de no gritar.
-¿Ella me… ¡Ah, eso!- Pilika asintió con las manos en las caderas. –Ya iba a salir con alguien y, además, no le dije que 'no' exactamente.- Trató de defenderse.
-Ay, mira, en estos casos, un 'tal vez' es igual a un 'NO' rotundo. Así que déjate de idioteces.- Y, de pronto, ajustó las cejas como el peor de los perritos golpeados. –Por favor…-
Horokeu rodó los ojos.
-Muy bien, hada madrina, ¿qué quieres que haga?-
-Pídele una cita.- Apuntó con una enorme sonrisa.
-Pilika, estoy saliendo con alguien ahora…-
-No te pido que dejes a tu nuevo ligue, tu prioridad es hacerla feliz y compensar el desaire que le hiciste, ¿entiendes?-
-…-
-Oye.-
-Demonios, consíguete un novio y listo, Pilika.- La muchacha se quedó muda. –No intentes arreglar la vida amorosa de todo el mundo, no siempre es perfecto.-
-¡Para ella DEBE ser perfecto!- Horo no entendió. -¡Es linda, dulce, inteligente, amable y…!-
-Para ella sería muy fácil conseguir un novio.-
-¡Per— Oye, oye.- Detuvo a su hermano mayor antes de que le dijera algo más o, sencillamente, se fuera. Ahora, debía aclararle cierto tema que llevaba bastante equivocado. –Yo SÍ puedo tener novio cuando quiera, solo que…-
-¿Qué qué?- Ya estaba cansado, en serio; ahora comprendía un poco a qué se refería Ren con lo de 'Las chicas me asustan'.
-¿Sabes? En eso también necesito tu ayuda.-
-¡Ah! O sea que, ¡¿no sólo quieres que haga feliz a un alma amiga tuya sino que, además, quieres que convenza a un inocente a que sea tu novio?!- Su hermana asintió con ánimo. -¡¿Estás loca?!-
-¡Hermano!-
-Pilika, pensé que ya habías sacado la conclusión de que tus consejos también pueden ser aplicables a tu vida.- La aludida elevó una ceja mientras formaba un engreído puchero. –Si que eres tonta.-
-¡Oye!- Nuevo golpe. –Sucede que, aunque mis consejos y estrategias sea geniales y MUY, escúchalo, MUY productivas, ¡el chico en cuestión es la roca más dura de partir!-
-Y, ¿desde cuándo has empezado a partir rocas? Nunca pensé que quisieras ser picapedrero.- Risas fuerte y, si, burlonas. Incluso la agraviada había soltado una sonrisita.
-¡Eres muy cruel conmigo!- Le dijo ya olvidando la buena broma y comenzando a ofuscarse. -¡Tienes que ayudarme, hermanito!-
-¿Hermanito?- La muchacha asintió pegándose, fuertemente, a la manga de la polera de su hermano. –Bueno, creo que es en serio.-
-¡Ajá!-
-¿Cuál es el problema?-
-El problema tiene nombre y apellido, pero antes debo decir que nada de lo que haga llama su atención.-
-Quizá no sabes qué es lo que, en verdad, llama su atención; créeme que tus pláticas absurdas no son la mejor opción.-
-¡No te burles!- Le reclamó. Horokeu rió. -¡Ren Tao va en serio!-
-Mañana irás a la escuela.-
-Estás demente; no piso ese lugar, por lo menos, hasta dentro de dos días.-
El chico que me acompañaba jaló mi mejilla de manera juguetona, logrando arrancarme una más de las sonrisas que había repartido durante toda esta noche. No podía negar que la había pasado estupendamente y el llegar a casa casi a las cuatro de la mañana era el cierre perfecto que volvería loca a mi hermana.
Bien hecho.
Además de sentir una de sus manos sobre mi rostro, su cálido aliento empezaba a acercarse también. Noté como elevaba su mano libre hasta mi rostro y, con su cuerpo, me empujaba contra la pared de la entrada de mi casa. Me besó, otra vez, de la misma manera como lo había venido haciendo desde que me calló con ese primer beso inesperado.
Sostenía mi barbilla con afición, no podía moverme demasiado, sólo sentía mi lengua vibrar junto a todos mis dientes cuando la suya propia entraba hasta el punto más profundo de mi boca. Era delicioso sentir como el calor aumentaba en lugares exactos en cuanto nuestras lenguas ya llevaba un par de segundos peleándose. Me encantaban estos besos, mejor dicho, sus besos.
-Me gustan…- Hago que un beso corto quede en sus labios sonrientes. –Me gustan mucho tus besos.-
-Y a mí los tuyos.-
-Supongo que son mejores.- Argumenté con cierta sonrisa orgullosa. Lo único que logré provocar fue tenerlo más pegado a mí, comiéndome la boca por tercera vez en este pórtico. Dios, este estaba mucho mejor…
-¡Hermano!-
-¿Qué pasa?-
-¡Estás soñando despierto otra vez!- Manotazo cariñoso. –Hazme caso en lo que te digo.-
-Y, ¿qué dijiste?- Preguntó con inseguridad. Al parecer, su pequeña hermanita empezaba a perder la paciencia. ¿Cuánto tiempo habrá estado perdido en la nebulosa?
-Dije que debo lograr que Ren Tao sea mi novio, ¿comprendido?-
-¿Ren Tao? ¿Ren…? ¿Estás segura del nombre?- Pilika rodó los ojos ante la estúpida insistencia de su hermano.
-Duh, ¡obvio que sí! ¿Cómo equivocarme el nombre del tío más bueno del planeta?- Habló con dejo pesado. Horokeu no podía, todavía, tragarse lo que acababa de oír. Quería suicidarse YA. –Mira, aquí tengo un par… bueno, muchas fotos suyas.-
El muchacho no dijo ni hizo nada. Nada. Tan sólo sentía un extraño sentimiento correr por su entera anatomía antes de siquiera tomar el móvil de su hermana. Miedo, miedo era lo que empezaba a sentir, porque, aunque no se lo creía ni él mismo, tenía cierta pizca de esperanza en que el muchacho del que hablaban NO era su Rency.
-¡Velas!- Insistió la chica.
-Loca.-
«ғlowerѕ»
-¿'No iré a la escuela'? ¡¿'Copia por mí'?!- No pude evitar aumentar el volumen de mi voz en cuanto abrí el mensaje que me había enviado Anna. Estaba bien que me avisara que faltaría para que no me entrara esa mínima preocupación, pero esto ya era demasiado.
Bufé una vez.
Pero tuve que suspirar derrotado antes de decirme a mí mismo lo idiota y cínico que era: ella sabe perfectamente que copiaría, a veces me siento como su estúpida marioneta. Ella una de las tres mujeres a las cuales, quizá, pueda hacer caso. Increíble.
Bueno, hoy tampoco fui a la escuela como ya le había mencionado a Horokeu la noche anterior, en realidad, muy temprano en la mañana antes de que entrara y Jun me soltara todo que había estado planeando decirme. Me sorprendió el que no usara una guía o algo así.
Dios, son ya las ocho y treinta, el sol ha empezado a molestar hace mucho y yo no consigo dormir. Lo de ayer fue… tan nuevo, tan genial, tan todo que ya no sé que más pensar acerca de ello. Han sido más de treinta las veces que me incorporo entre las sábanas y pienso en llamarlo, pero…
Está bien, la verdad es que siempre me arrepiento justo antes de la segunda timbrada. Pero ya era suficiente, estoy seguro que él no me dirá nada si lo llamo, ¿verdad?
-Obvio, soy yo.- Me dije a mi mismo como dándome un poco de valor. Entonces, lo hice. Marqué el número que ya me sabía de memoria y esperé.
Primera timbrada. Bien.
Segunda timbra—
-¡REN!-
Yo no hice más que sobresaltarme por el grito que Jun acababa de soltar frente a mi puerta. Me levanté de un salto de la cama, dejando caer el móvil al suelo para fijarme en que la puerta esté con cerrojo. Luego, caí a un lado de la cama viendo a mi móvil emitir un sonido bastante conocido: había contestado.
-…-
El problema no era que haya contestado, sino que no podía moverme para hacer lo mismo.
-…-
No se enojaría si le colgaba, ¿verdad?
-Genial.- No, no soy lo suficientemente indiferente. Suspiré antes de tomar el móvil y sostenerlo sobre mi oreja. –Bien, te llamé. No preguntes.-
-Lo sé; recibí tus más de veinte casi llamadas.- Yo tragué saliva. –Sólo esperaba por la completa.-
-Gracias, ahora parezco el estúpido necesitado.- Y sonreí; no podía creer que me sintiera bien al, bueno, sentirme así. –Yo no—
-No importa, sé que ayer la pasaste muy bien.- Yo no dije nada. –Bueno, la pasamos.- Él rió un poco. –Oye, además de ya extrañarte, tengo un pequeño inconveniente.-
-¿Cuál?-
-Mi hermana, tú, yo.- ¿Ah? –Quiere que me haga tu amigo y te convenza de salir con ella.- Sería poco decir que me reí, porque la verdad es que solté la carcajada más grande que había estado más cerca de mis orejas. Esta histérico, pero también enojado. Entonces, me calmé y le dije lo que opinaba acerca de la sujeta entrometida.
-¿Está demente?-
-Si, pero me hace sentir como un perro.-
«ғlowerѕ»
Anna Kyoyama ya había terminado de enviar el mensaje de aviso a su mejor amigo desde que tenía uso de razón o, por lo menos, desde que sabía que salir con un chico era más fácil que lavarse los dientes. Pero esa mañana, sabía que las cosas serían tan difíciles como lograr que tu ropa quede con dobleces perfectos.
Suspiró antes de acomodar su bolso negro sobre uno de sus hombros. Empezó a caminar sin siquiera voltear a mirar a los lados ni atrás, no le interesaba que las personas la observaran como el moco extraño ahí, nada era tan importante como…
-¡Yoh!-
Exacto: gritar el nombre de su amado en medio del pasillo número tres casi repleto de gente extraña. Por supuesto, Anna se dio cuanta de su error y se cubrió la boca al instante.
-Genial, ahora alucino cosas.- Parpadeos. –Debo dejar de usar las palabras de Ren.- Se recriminó por segunda vez, avanzando por el pasillo hasta llegar a una bifurcación, la cual decidió seguir por la derecha. No, no sabía a adónde iba pero le gustaba la derecha.
La noche anterior había tenía la muy estupenda idea de faltar a la escuela e ir directamente a donde quería ir desde hace mucho: la facultad de arte de la Universidad de Tokio. El solo pensamiento de llegar de improviso a visitar a su, ahora, novio la hacía sentir tan bien que no le preocupaba, en absoluto, hacer el ridículo como la más idiota de las colegialas enamoradas.
Bueno, quizá una colegiala enamorada, pero no era idiota.
-¿Dónde estará?- Se preguntó como cualquier persona perdida. Luego, lo hizo. –Ah, al demonio con la sorpresa.- Y marcó el número de su chico universitario.
-…-
-Estupendo, ¿por qué no se me ocurrió que podía tener clases a esta— Un momento, si yo falté por él…
Y envió un mensaje lo más rápido que pudo.
«ғlowerѕ»
-¿A tu casa?-
-Sipo, ¿no quieres ir, Annita?- Mirada de soslayo de la chica rubia. –Bueno, no te diré más así.-
-No, está bien, no me refería a eso.-Dijo, acomodándose en el asiento forrado del copiloto. Anna se fijó en el cinturón de seguridad, le apretaba y, bueno, marcaba sus pechos de una manera bastante sugerente. ¿Eso era bueno? Miró la cara de su novio y sonrió: era bueno.
-Entonces, ¿prefieres ir a otro sitio?-
-No, vallamos a tu casa.- Habló tranquila. –Además, quiero conocer a tu hermano.-
Yoh rió ante lo que Annita pedía además de ir solo a mirar el lindo color ocre de las paredes de, seguramente, un departamento bastante desordenado. ¡Ah! Ahora que lo recordaba…
-Ahora que lo recuerdo…- El chico ya había encendido el auto y se alejaban rápidamente de la casa de la chica de ojos oscuros. -¿Cuándo irás a recogerme a la escuela?-
De pronto, se detuvo en medio del camino y, obviamente, no era el lugar preciso para hacer lo que estaba haciendo. Se quitó el cinturón de seguridad y obligó a que la chica se levantara los lentes oscuros que usaba. Al hacerlo, sólo parpadeó.
-Yoh, los aut—
-¿En serio quieres que valla a recogerte a la escuela?-
-Supongo que si.- Habló un poco insegura antes la fija mirada del Asakura sobre ella. Luego, sonrió. –Además, ¿sabes la envidia que les daría a las idiotas de mi clase? Me verán irme con un muchacho guapo casi a diario.-
-Genial.- Exclamó con una gran sonrisa, como la que sólo él puede poner. Luego, tan sólo besó a la muchacha con suavidad, pero ella lo obligó a quedarse allí, pegado a ella. –Je, je, niña angurrienta…-
Pausa para un golpe.
-Yo no soy una niña.-
-¡Está bien, está bien!- Pero no hizo nada más que ponerse el cinturón de seguridad.
-Mi amor.-
-¿Qué?-
-La luz nunca cambió a rojo.-
«ғlowerѕ»
El mensaje había sido respondido y ella había caminado con apuro hasta el supuesto laboratorio que el muchacho Asakura le había indicado. Llegó con rapidez, sin ningún percance en el camino, pero al querer ver por la ventanita del laboratorio, se topó con el rostro arrugado de un sujeto que vestía una bata blanca. Se alejó de la puerta de inmediato al ver que pretendía abrir la puerta.
-Buenos días, señorita, ¿desea algo?-
-Busco a Asakura Yoh.-
El hombre acomodó sus lentes sin marco y miró hacia el techo, en pos de estar recordando alguna cosa. Entonces, pareció entenderlo.
-¿Asakura?- Asentimiento. -Bien.- Anna sonrió. Lo había encontrado. -¡Asakura, te buscan!- Exclamó con algo de fuerza hacia el interior del salón. Anna escuchó un abucheo bastante conocido; la universidad no parecía tan diferente de la escuela común incluso podía compararla con la escuela elemental.
Bien, eso la hizo reír, pero lo siguiente la hizo querer matarse. Pero, rayos, estaba en un primer piso.
-¡Pero si es Annita!- Exclamó muy animado el muchacho que acababa de salir del salón. Se acercó a ella y la abrazó con fuerza. Anna trató de alejarse, pero era imposible. -¿Has venido a verme?-
-¡Suéltame, pervertido!- Exclamó ofuscada y ya algo mareada por la muy fresca colonia del Asakura. No sentía que aflojaba el agarre y como la fuerza que imponía no servía para nada, tuvo que recurrir a la violencia. -¡Dije que me soltaras, Hao!-
Pisotón maestro que logró dejar al chico fuera de combate, apoyado sobre la pared adyacente mientras que Annita se recuperaba del esfuerzo.
-Oye, tranquila.-
-Muérete.- Le soltó, empezando a alejarse, pero Hao la llamó nuevamente. Esta se detuvo. -¿Qué quieres?- Preguntó con frialdad. El muchacho tragó saliva de inmediato.
-¡Nada, mujer, qué agresiva, Dios!- Hao logró incorporarse luego de darse cuenta que el dolor en su pie había reducido considerablemente. -¿Buscas a mi tonto hermanito?- Preguntó, esta vez, con una sonrisa socarrona. Anna elevó una ceja.
-¿Y eso a ti qué, idiota?- Escupió en su cara con molestia luego de dirigirle una mirada de casi, casi odio. Tomó su bolso con fuerza y se giró para irse. -Me largo de aquí.-
-Oye, esp— Ja, ja. Te lo dije.-
-¿Estás bien?-
-Si, no importa.- Respondió sin siquiera preocuparse por haber quedado sentada en medio de otro de los pasillos del lugar. La ayudaron a levantarse como cualquier persona educada haría con cualquier otra persona educada que ha agredido sin intención. Entonces, levantó la vista para verlo. Estaba segura que era un chico.
-Qué bueno que estás bien; iba distraído.-
-¡Como siempre, Hoto Hoto idiota!-
-¡Que es Horo Horo!- Exclamó con fastidio. –O Horokeu en su defecto.-
-¿Horo…keu?- El aludido volteó a verla, intrigado. -¿Cómo te llamas?-
-Bueno, mi nombre es Horokeu Usui.-
-¿Facultad de Ingeniería?- Preguntó al apurón, casi asustando al muchacho nuevo.
-Si, per—
-¿21 años?-
Parpadeos del muchacho. Sonrisa enorme.
-¡Si, si!- Exclamó con emoción. Luego volteó a ver a Hao, quien observaba todo desde la misma distancia de antes. -¡¿Viste eso?! ¡Adivina mejor que yo!-
-Duh, ¿no pensaste en la posibilidad de que ya sabía todo eso?-
-Pero...- Horo regresó su mirada para verla, otra vez. –No la conozco, Hao, estoy seguro que no.- Repercutió ante la continua revisión que hacían sus ojos azul oscuro. Anna sonrió al ver que estaba en lo correcto y que frente a ella estaba…
-Pero yo sí a ti.- Le dijo, convencida de que ese guapo muchacho despistado de cabellos azules era el nuevo novio de Ren.
-Dime, tarado, no te hagas el remilgoso ahora.-
-¡Bien!- Se quejó. -Horokeu Usui, 21 años, facultad de ingeniería.-
Continuará
«ғlowerѕ»
Autora.
Actualización flash XD Increíble, primera vez que logro actualizar si quedar con la conciencia sucia, es decir, sin quedar con la culpa de haberme tardado tanto. En realidad, no sé porqué pero terminé este cap al día siguiente de subir el primero, pero no lo subí xq esperé reviews, reviews, reviews XD jeje
Qué bueno que les haya gustado. Muxas me dijeron que no es muy mi estilo de redacción, pero intento mejorar para bien! Tb kiero intentar algo de drama T.T es una meta bastante complicada xa alguien que vive de burlarse de los demás día tras día tras día jaja Bueno, eso es todo. Se me cuidan. n.n
¡Recuerden pasar a leer "For my Eighteen"! jeje
¡GRACIAS X LEERME!
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