º Flowers º
(Flores)
Autora: Juny S. Tao
Fecha de Término: 20 de Mayo de 2007
Contenido: Yaoi
Parejas: HorokeuxRen, HaoxLyserg, YohxAnna
Advertencia: Ninguna por ahora.
Summary: Como cualquier persona, Horokeu y Ren son un par de sujetos inspirados en sus propios asuntos. Se conocen¿y qué? Sólo buscan ser algo especial en cierto lugar especial, además, a ambos le gustan las flores. 'Aunque no lo creas, me encantan las flores' 'A mi también'…
«ғlowerѕ»
Capítulo IV: Funcional
-Entonces¿cómo les fue?-
-¿No irás a la escuela, Pily?-
-Si, ya estoy de salida.- Habló con apuro la muchacha mientras señalaba su mochila roja a un lado del mostrador. Tamao asintió convencida. –Pero no me iré si no me cuentas.-
-Está bien.-
-Bueno, dime.-
-Estuvo… bien.-
-¿Ah?- Esa respuesta era horrible, era incluso peor que la que le dio su hermano. Así que detuvo del brazo a la muchacha antes de que se fuera. Quería que le explicara a qué atribuía ese bastante pesimista 'bien'. –Explícame que fue lo que pasó.- Habló con preocupación. Sabía que las cosas no serían increíbles, pero esto era espantoso.
-¡Hermano!- Exclamó al verlo poner un pie en la cocina. Ni siquiera se había dado cuenta, ni ella ni su madre, de que Horokeu ya estaba en casa. Miró su reloj, contrariada. –Oye, es bastante temprano para que una cita de gente 'adulta' haya terminado ya.- Bromeó contra la cara sin expresión de su hermano.
-Si, bueno, así tuvo que ser.-
-¿A qué te refieres?-
-A nada en especial.-
-¿Pasó algo malo acaso?- A este punto la muchacha ya se encontraba pegada al chico de cabellos azules y jeans. -¡No le habrás dicho acerca del plan¿verdad, menso?!- Y antes de que pretendiera pegarle un coscorrón, su hermano le sonrió para tranquilizarla.
-No, Pilika.- Habló con normalidad. –La pasamos bien, pero Tamao quiso irse a casa temprano. Es todo.-
Aún así, recibió un coscorrón. Era un completo idiota insensible.
-¡Pues ese todo es horrible!- Le reclamó. -¡Como dije: no sabes tratar a una mujer!- Y, sin decirle más, se retiró a su alcoba.
-¿Una chica?-
-Si.- Afirmó Tamao mientras regaba las nuevas flores que habían llegado. –Ella llegó y, con ella, la cita se arruinó.-
-¿Te dijo o hizo algo acaso?- Pilika estaba bastante extrañada. ¿De qué chica hablaba? Nunca le conoció novia o amiga cercana a su hermano. Bueno, quizá era una nueva compañera, pero para haber tenido tal efecto... -¡Dime, Tamy!-
-Sucede que en cuanto Horokeu la vi llegar, sus nervios volaron.- Mirada extrañada de la rosadita. –Parecía asustado, la verdad.-
-¿En serio¿Te dijo quién era?-
-Dijo que era amiga tuya, amiga de tu clase.-
-¿Ah?- Eso si que era bastante extraño. Ella jamás le había presentado a su hermano a ninguna de sus amigas. Debía saber de quién se trataba para encara a su hermano y reclamarle por mentir de manera tan cínica, encima, ensuciando su nombre. -¿Cómo era?- Preguntó curiosa.
-Bueno.- Comenzó. En realidad¿por dónde empezar? La muchacha tenía características importantes, no sabía que nombrar primero. –Es de tu estatura; cabellos largos y rubios; bonita figura; expresión indescifrable… ¡Qué se yo!- Rompió de repente. –Era bastante atractiva.- Terminó con algo de pena.
Pilika parpadeó ante lo dicho. Si lo que su hermano había dicho era cierto o, de cierta manera, alusivo, estábamos hablando de la muy cortante Anna Kyoyama. Estudiaban en el mismo curso y, nop, no eran amigas y, mucho menos, se la había presentado a su hermano. ¿Cómo era que él la conocía¿De dónde y por qué la conocía? Ella jamás supo nada.
-Ratas.- Balbuceó sin darse cuenta. Había pasado por su cabeza la loca idea de que esa maldita y su hermano hayan tenido algo serio o cualquier cosa de esa índole.
Horror. Debía esclarecer esto, debía exigir explicaciones.
-¿Qué haces, Pilika¿Ya te vas?- Preguntó Tamao al ver a la chica de cabellos azules recocer su mochila y saltar el mostrador. Esta no volteó a responder ni mucho menos, solo se despidió con la mano antes de salir corriendo del lugar. –Bueno, que te valla bien.- Dijo al aire, consciente de que la muchacha no la oiría a estas alturas.
«ғlowerѕ»
-¿Estás molesto, Ren?-
-No, Anna.- Ups, allí estaba el primer sarcasmo de la mañana. -Solo recuerdo con alegría como mi novio me miente y, ahora, como tú también me mentiste.- Repasé con bastante odio en mis palabras. Me crucé de brazos y desprecié la existencia de mi amiga rubia. Siendo sincero, no estaba molesto con ella, estaba molesto con la situación en sí.
-Ya te dije que era su amiga.-
-Si hubiera sido su amiga, no me hubiera mentido acerca de dónde iba a estar.-
-…- Anna no respondió nada a lo que dije porque sabe que tengo razón.
-Bueno, no estoy molesto contigo¿bien?-
-Bien.-
-Sólo dime una vez más porqué no me lo comentaste antes, en la heladería.-
-Porque estaba segura que actuarías estúpidamente, por eso.- Habló con seguridad. Entonces, me ofreció la paleta de dulce que llevaba entre los dedos. –Toma, endúlzate la vida un poco.-
-Asco de consejo.- Yo observé la paleta con desconfianza hasta que la cogí. –Gracias.-
-Habla con él, Ren, creo que puede tener alguna buena razón.- Me aconsejó viéndome como chupaba el caramelo de fresa que recién obtuve. Aunque la chica podía tener razón, yo me negaba a hacer algo como llamarlo y pedirle una explicación; mi orgullo no me permitía hacerlo, pero una remota y desconocida parte de mi mente, corazón o hígado me decía que buscara la verdad aunque me costara, figurativamente, la vida.
Obviamente, yo no moriría por un sujeto con quién salía desde hacía menos de un mes.
Bueno, quizá por este lo tendría en consideración.
-Anna.-
-¿Quép?-
-En serio, quiero preguntarle qué hacía con esa sujeta allí.- Pausa para sorber por la nariz. ¡No, claro que no lloraré! -Incluso puedo dejar pasar esto¿sabes?- Ella me miró con una ceja elevada. Era cierto que ella jamás dejaría pasar algo como esto. –Pero detesto tener que hacerlo.-
-Es una de las tantas obligaciones que se adquieren al tener un novio¿entiendes a lo que me refiero?-
-Ja, ja.- Reí sarcástico -Sé que lo hiciste con burla.-
-Oye, que mal concepto tienes de mí.-
-Anna Kyoyama, necesito hablar contigo.- Y, automáticamente, ambos volteamos a ver a quien había expresado tal demanda. Era la tan conocida Pilika Usui, seria, preocupada y…
-A la hora de los mortales.- Aplicó Anna a la situación. Empezaba a ponerse un poco tensa. –Buenos días, Pilika.- La saludó con su mejor sonrisa hipócrita, yo me quedé callado.
-Tenemos que hablar.- Entonces, me miró. –Lo siento, Ren, pero debe ser en privado.- Se disculpó. Pero Anna se le adelantó.
-No, di lo que tengas que decir frente a Ren.- La peliazul elevó una ceja, fastidiada al parecer. ¿Qué sucedía¿Desde cuándo esta muchachita tenía asuntos con Anna? –No hay problema con que sepa, ya que después le contaré.-
-Bueno.-
-Habla.- La instó mi rubia amiga mientras le "ofrecía" el asiento de uno de nuestros compañeros que quedaba frente a nosotros. -¿De qué se trata ese algo tan importante, Usui?-
Entonces, la chica tragó algo de saliva y me miró de reojo. Extraño. ¿Ahora yo tenía algo que ver?
-¿Cómo es que conoces a mi hermano?-
-¿Tu hermano?-
-Si, Horokeu, mi hermano.-
-Ah.-
-Dime, Anna.-
La aludida permanecía en silencio, bastante tranquila. No sé porqué pero esa pregunta encerraba algo más que el simple hecho de haberlo conocido por parte de los gemelos Asakura. ¿Sabrá algo de lo nuestro?
-Es amigo del hermano de mi novio, Pilika, por eso.-
-¿De Hao?-
-Si, ese idiota.-
-¡El no es un idiota!- Lo defendió con ganas, levantándose de su lugar. Yo rodé los ojos y, de pronto, Anna me arrebató la paleta de la boca. Ella la chupó antes de hablarle a Pilika.
-Oh, si, es un marica idiota.- Y me miró. Pilika estaba trastornada por lo que decía la rubia. -¿Verdad, Ren?-
-Exacto.- Sonreí divertido. –Pero está bueno¿verdad, Anna?-
-Mucho.- Risa suya. Pilika se aclaró la garganta, quería que termináramos con nuestro juego secreto, por decirlo así. -¿Algo ma—
-Entonces¿tú también conoces a mi hermano, Ren?-
-N—
-Si, lo conoce.- Se me adelantó la rubia. Maldita¿ahora le diría acerca de mi relación con Horo Horo? La mataría, lo sabe. No quiero a tener a ninguna estúpida detrás de mí por su causa. -¿Algún problema con eso, Pilika?- Le preguntó irónica.
Si, en definitiva odiaba a la muchacha.
-No, solo quería saber, ya que me comentó que te inmiscuiste en su cita de ayer.-
-¿Era una cita?- ¡Maldito hemisferio derecho que me obliga a hablar con base a mis sentimientos! Y, encima, tiendo a poner la expresión delatante. Gracias, de verdad. Y supongo que esa mirada significativa de Anna es algo más que un simple 'idiota retrasado'. Sip, acabo de joderla bien, muy bien.
-¿Por qué lo dices, Rency?-
-Por nada.- Le dije con frialdad. Ella elevó una ceja mostrándose bastante escéptica. Obvio, la emoción de la pregunta me delataba por completo. –Sólo hice un comentario común, niña.-
-Si, exacto.- Me apoyó Annita. –Además¿por qué dijo que me "inmiscuí" en su "cita"?- Preguntó, creando aquellas comillas superpuestas a las palabras inmiscuí y cita. –Horo Horo dijo que sólo era su amiga, estoy segura.-
-Ah¿si? Y¿cómo puedes estar segura que no es su novia?-
-¿De qué hablas?- Maldición, alguien debería golpearme hasta dejarme inconciente, así evito abrir la boca para soltar estupideces con mi cara de adolescente indignado.
-Era sólo su amiga, Pilika, lo sé porque tu hermano está saliendo con alguien.-
La chica peliazul parpadeó.
-No puedo hacerlo, Pilika.- Exclamó con preocupación Horokeu. –Salgo con alguien en estos momentos¡no es correcto, lo sabes!-
-¿Lo conoces?- Preguntó con curiosidad. Anna sonrió de lado.
-Claro que si. Somos amigos¿no?-
Entonces, Pilika Usui se volvió a sentar.
-Dime quién es, por favor.-
Por la puta madre…
«ғlowerѕ»
Esa misma tarde, Horokeu Usui salía de la universidad con un único objetivo en mente: hablar con Ren acerca de aquella cita antes de que Anna abriera la boca. Todo el día hasta ese momento, que eran más de las cinco, no había hecho más que pensar en su noviecito de ojos dorados.
Rayos, se sentía muy, mucho, muy culpable por ello. Estaba seguro que Ren, mínimo, lo mandaba al diablo por unos días o…
-Debo hablar con él.- Se dijo a sí mismo mientras buscaba en los bolsillos de sus jeans su móvil. Respiró hondo al encontrarlo. –Bien…- Y Se dispuso a marcar el número que se había aprendido de memoria desde hacía casi un mes. Entonces, espero por una respuesta del otro lado.
Esperó.
Esperó.
Y esperó hasta que, por fin, le contestaron.
-¿Bueno?-
-¿Ren?- Eso era extraño. Aquella no era la voz de su Rency, era una voz de mujer. De pronto, se le ocurrió y despejó sus celosas dudas. -¿Anna?- Habló. Desde el otro lado de la línea, se escuchó un murmullo extraño. Obviamente, era Annita.
-Erm… ¡Un segundo!- Exclamó la chica. Horokeu suspiró y, un segundo después como había dicho, la voz receptora cambió: ese si era Ren. Volvió a respirara, aliviado. -¿Qué?-
Solo '¿qué?'. Bueno, no era buena señal. Tragó saliva.
-¿Ren?- ¿Estaba molesto¿Sería por…? -¿Estás molesto, amor?-
-No¿debería estarlo acaso?-
Horo Horo tragó saliva nuevamente. La manera en que lo trataba había cambiado, radicalmente, desde la última vez que hablaron y aquello lo atribuía a nada más que a cierto chisme que ya había llegado a sus oídos gracias a terceras personas.
Maldición…
-No, pero te noto extraño.-
-Estoy bien.- Le dijo un poco más relajado. Luego, sorbió por la nariz. -¿Para qué llamabas?- Preguntó de corrido sin titubear ni mucho menos. El chico al otro lado del teléfono tragó saliva.
-Necesito hablar contigo.-
-Ah¿si?- Habló con falsa extrañeza. Era obvio que se daría cuanta que estaba fingiendo, pero quería que el sujeto notara que lo sabía, sabía todo acerca de aquella cita clandestina y demás. Ren apretó los dientes al recordar la fotografía.
-Ren, deja de ver la estúpida fotografía de una buena vez.-
-No quiero, déjame.-
-Te estás mortificando, no tiene sentido alguno.- Anna estaba preocupada por mi reciente obsesión con la fotografía del mal. Era cierto que no había dejado de verla desde que salimos de la escuela y llegamos a su casa, pero… ¡No podía dejarla¡Tenía que verla para sentirme seguro de que mis achaques celosos no eran por las puras!
Genial, ahora soy una colegiala insegura, temerosa de llegar a ser abandonada.
Eso si que me dio rabia. Aquella idea del abandono había llegado de la nada a mi mente perturbada y lo único que lograba hacer era ponerme sentimental. Si, podría llorar y es que me había dado cuenta de lo mucho que…
-Estúpido Joto Joto.- Renegué, arrojando el móvil hacia un lugar incierto de la habitación de mi amiga. Cubrí mi rostro con mis manos y gruñí fuerte, muy fuerte, llegando a asustar a Anna.
-Si, bueno, muy lindo pero muy estúpido también.- Y resulté ser blanco de las palomitas de maíz que andaba comiendo. Revolví mi cabello para deshacerme de ellas. Miré a Anna. -¿Qué?-
De repente, una luz iluminó la idea que había estado buscando pero, hasta ese instante, no era consciente de ello. ¡Era ella¡Esa era la maldita zorra que pretendía inmiscuirse en—
-¡ARRG!-
-¿Qué te pasa? o.ô-
¡Nada! Que se aguante, debo volver a ver esa estúpida fotografía para estar completamente seguro de lo que estoy pensado. ¡¿Cómo me di cuenta antes?! Qué idiota.
-Es ella, Anna.-
-¿Quién es quién?- Preguntó curiosa mientras dejaba el platón de palomitas y se acercaba a mí por detrás. -¡Habla, tarado! Dime.-
-¡La zorra¡La conozco¡Es ella!- Exclamé mirándola. Ya había hallado el móvil que arroje a su suerte. Reí malévolamente dentro de mi propio universo. Ella rodó los ojos. Claro, pensará que ya me volví loco de tanto pensar en la penosa situación.
-…Claro.- Afirmó ella en tono sardónico. –Tiene taaaaanto sentido.-
-De acuerdo¿podría ser en la florería?-
-¿Qué?- Preguntó el muchacho, estaba contrariado. ¿Por qué querría Rency verlo en la florería? Jamás iban allí. –¿Por qué—
-Porque así lo quiero.- Cortó sin más. Su interlocutor suspiró en son de rendición. Ren sonrió para sí y para Anna, quien se hallaba a su lado escuchando todo. –Entonces¿a qué hora te parece bien?-
-La florería cierra en un par de horas, tendría que ser ya.-
-De acuerdo.-
-Está bien, Ren, pero no entiendo porqué quieres ir hasta allá.- Pausa para escuchar el bufido del chico menor. -¡Puedo ir a tu casa ahora si prefieres!- Informó con seguridad. Ren se negó de inmediato.
-No, nos vemos allá, en la florería.- Hizo una pausa para escuchar como su novio soltaba un 'De acuerdo' bastante flácido. –Ahora estoy en casa de Anna, así que no será problema ir para allá justo ahora.-
-Bien, te veré.-
-Exacto.- Eso había sonado como una despedida bastante fría, así que Horokeu se aventuró a gritarle antes de que colgara. Ren detuvo el móvil y lo regresó a su oído. -¿Qué?-
-Te quiero, Ren¿de acuerdo?-
-…-
«ғlowerѕ»
-Entonces¿no te dijo más?- Su pequeña oyente negó con la cabeza. –Estaba segura que había algo más.- Aseguró con un ademán extraño. Pilika se levantó de su sitio y caminó hasta la ventana del segundo piso del lugar.
-No importa, Tamao.- Le dijo indiferente. –Además, es verdad lo que dijo.-
-¿Cómo lo sabes?-
La chica peliazul elevó los hombros y soltó una sonrisa.
-Sólo lo sé¿bien? No hay de qué estar preocupadas.- Le dijo con voz firme. Sin embargo, esa frase no convenció del todo a la mayor de ellas, algo le preocupaba pero no sabía exactamente qué.
-No sé, pero…-
-Pero ¿qué?-
-Se sorprendió demasiado al verla¡no fue normal, Pilika!-
-Ay, chica.- Exclamó ya algo harta del tema. Se cruzó de brazos y miró a Tamao Tamamura con fijación. –Por si no te fijaste antes, mi hermano es la persona más despistada de la Tierra y planetas circundantes¿si? Él se sorprende con cualquier cosa.-
-Si, es verdad.-
-Además, no sé porqué te quejas tanto de la rubia si fuiste tú la culpable de que la cita terminara temprano¡tú la cortaste sin razón alguna!- Le reclamó volviendo con los ademanes extraños. Caminó unos pasos hacia ella y la tomó de las manos, obligándola a que dejara la lata de soda que tenía entre ellas. –Debiste concentrarte en ello.- Completó con una mirada significativa.
Tamao apartó la mirada.
-No me sentía bien¿sabes?- Declaró en voz baja. Pily se hincó frente a ella, no soltó sus manos. –Después de ese encuentro, difícilmente manteníamos una conversación mayor a tres frases.-
En esos instantes, sin saber porqué, Pilika Usui se sintió el peor bicho existente sobre la faz del planeta. Ella atormentaba a la pobre Tamao con sus sermones de iglesia modernista sin darse cuenta de lo que ella estaba sintiendo en esos momentos. Era obvio que la muchacha de cabellos rosas estaba muriendo por siquiera recibir una sonrisa encantadora de su hermano y ese estúpido que no caía.
Suspiro de resignación.
-Me quiero morir…- Habló levemente mientras se levantaba. Alisó su falda corta y regresó a su lugar en la ventana. Respiró hondo antes de girarse a ver a Tamao, quien mantenía su mirada caída. –No te preocupes, supongo que todo cae por su propio peso.-
-No lo sé…-
-Será mejor que me valla.-
-¿Ah?- Horokeu se giró a verla al escuchar tales palabras. ¿Quería irse¿Ahora¡Acababa de comprar entradas para el cine! -¿Por qué?-
-Acabo de recordar que tengo algo importante que hacer.- Dijo con voz común mientras revisaba su bolso en busca de quién sabe qué. Horo Horo elevó una ceja.
-Esa es la excusa más gastada que conozco.- Bromeó. La chica levantó la vista para verlo. –Dime qué sucede. Hace menos de 5 segundos todo estaba de lo mejor.-
-No lo creo, Horokeu.- Le contradijo sin sonrisa ni brillo en la mirada ni nada. El muchacho guardó silencio. Ella ya había encontrado su pase del autobús y su móvil ya estaba en su mano. –Ya me voy, muchas gracias por todo.-
-Pe—
-No, estoy bien.- Afirmó antes de que él dijera algo más. –Iré a tomar el autobús antes de que se valla.- Pausa para ver su reloj. –Tengo 10 minutos para llegar a la estación.- Pausa para sonreírle. –Me divertí mucho, gracias otra vez, Horokeu.-
-Si…-
-Me quiero morir, Tamao.-
-Lo sé, Pilika, ya me lo dijist—
-¡No, no por eso!- Exclamó con humor eufórico de la nada. Dio un brinco en el sitio en el que estaba antes de pegar su rostro en el cristal con extraña afición. Tamao se acercó a ver qué sucedía. -¡Es él, es él!- Casi gritó. La rosadita parpadeó sin entender. ¿De quién hablaba?
Entonces, lo vio cruzar la calle con las manos dentro de los bolsillos.
-¿No es ese el niño que te gusta¿El de tu escuela?- Apuntó con su dedo índice hacia la calle. Pilika asintió con exageradas ganas.
La muchacha se despegó de la luna y, jalando a Tamao con fuerza, se la llevó al primer piso del lugar.
-¡Oh, mi hermano está haciendo un gran, GRAN trabajo!-
«ғlowerѕ»
Anna si que era cruel, muy cruel.
Anna podía ser mi mejor amiga pero, en estos instantes, quería golpearla tan fuerte que ni siquiera el sonreír le sentará bien. Claro que no.
Rayos.
-Entonces¿te parece gracioso?-
Ella asintió sin parar de revolcarse en el suelo de la habitación. Yo rodé los ojos y me acerqué a ella, la tomé de los brazos y la levanté. Paró de reír ante mi acción pero igual y portaba esa sonrisa de drogadicta feliz. La solté con brusquedad. Estaba por completo ebria, en serio.
-Estás ebria.- Le reporté con una mueca de desagrado. Ella respiró hondo un par de veces y negó con la cabeza. –Claro que sí.-
-¡No!- Exclamó con una sonrisa. –Sucede que tus anécdotas son tan…- Pausa para ademanes exagerados. Aparentemente, no encontraba la palabra correcta. Pero lo hizo. -…¡idiotas! Son ellas los que me ponen así. Ay, Rency-Poo…-
-¡No me llames así, estúpida!- Espeté con rabia. –Suficiente tengo con la muy desequilibrada de Pilika.- ¡Y era cierto! Y, aunque Anna siguiera riendo como loca a costa de mis desgracias, estaba seguro que no podría perdonarme después de lo que hice hoy. En serio. -¡YA, tarada!-
Pero ella seguía. Bien, no importa, mejor me largo a dar un baño para despejar la mente.
Me levanté de mi desarreglada cama y saqué de mi armario un par de toallas y un pijama negro. Luego, salí de mi habitación y cerré la puerta con fuerza, dejando entrever que estaba bastante perturbado y también enojado por la poca cordura que mi mejor amiga mostraba ante mis problemas. A veces pienso que solo soy uno de más de sus chistes diarios. En fin, eso era lo menos importante del día.
Suspiro al recapitular lo sucedido hace unas horas en la florería y, también, por el arrepentimiento que sentí al haber llamado a Anna. Demonios, a veces soy tan…
-Animal, eso, un animal.- Balbuceé contra una de mis toallas mientras me deslizaba contra la puerta del baño. Ya estaba adentro, pero la luz seguía apagada. -¿Cómo no pensé¡¿Por qué no me puedo quedar callado¡¿POR QUÉ?!- Si, debía gritarme de vez en cuando, ya que mi muy irresponsable madre no lo hacía para hacerme ver la realidad. Debía automatizarme para casos como estos en los que la fantasía me encierra en una burbuja inútil que me imposibilita ver las graves consecuencias.
Quería llorar otra vez, pero ensuciaría mi pijama limpio…
Dios¡y ahora tenía una cita con la demente de su hermana!...
Merezco morir, si¡merezco ser asesinado lenta y dolorosamente!…
-¡Hola, Ren!-
Carajo, pero si la suerte me sonríe. Claro¿quién iba a pensar que ella estaría aquí? Tú si que eres un idiota, Ren, de verdad.
-Hola, Pilika.- Le respondía ante su efusiva expresión. Ella traspasó el mostrador de madera y se acercó a mí. Yo traté de no hacer una mueca y… -¡Achú!- Allí estaba la maldita alergia. No, esperen, ahora la llamaré bendita alergia, me protegió de un muy posible apretón por parte de la muchacha.
-Salud¿estás bien?-
-Si, sucede que soy alérgico a las flores.- Le expliqué. Ella asintió un poco asombrada. Como si fuera la gran cosa… -¿Qué?- Debía saber qué diablos pensaba y no porque me importara sino porque… Esperen, debo reírme: sabía que tenía que ver con ella, conmigo, flores y una cita. Puedo apostar.
-Oh, sucede que pensaba en que las flores hubieran sido perfectas en una cita¿no crees?-
Se los dije, pero, por favor, fíjense en su iluminado rostro. Y yo no sé porqué gastan en electricidad si la tiene a ella todo el día aquí.
-Valla que sí.- Debía responder, nos habíamos quedado varados en el limb—
Y recién ahora muestra la cara el ente por el que vine hasta acá. Claro, era ella, estaba seguro.
-Hola.- Le dije desde mi lugar mientras que ella se acercaba a paso común. Llegó a nuestro lado en instantes. La vi analizarme unos segundos, seguro recordando de dónde me conocía. No es por ser vanidoso ni nada, pero soy realmente inolvidable por aquello de la usual alergia.
-Yo te he visto por aquí antes.-
-Vine una vez, pero fue hace semanas.- Se los dije, me recuerda.
-Oh, si. Le llevamos flores a tu madre cada dos días.-
-Exacto.- Y le sonreí. Bueno, supuestamente debía odiarla por andar de la mano por ahí con mi novio, pero tenía algo que…no sé, pero era imposible no sonreírle.
–¡Pero eso no importa!- Exclamó de pronto Pilika. Me tomó del hombro y me obligó a verla de frente, luego, me abrazó con fuerza. Yo casi me caigo. Pero¿qué le pasa a esta loca¡¿Por qué tiene que ser así de impulsiva?! Asco…
-Usui, ya…- Imposible quitármela de encima. A ver, imagínense un pedazo de chicle de menta pegado en el cabello de alguien. Eso, exacto, lo mismo sucedía aquí. -¡Pilika!- Renegué y ella, pues, solo rió como idiota.
Por Dios…
-No puedo creer que hayas venido a verme, Rency.-
-Yo no—
-Pilika¿qué haces?-
Ajá, justo a tiempo, de verdad. Yo aún ni preparaba la expresión que pondría al verlo, debía ser…mmm…perturbadora. ¿Les dije que me gusta mucho esa palabra?
-Hola, Ren.- Me dijo. ¿Yo? Pues nada, mutis. -¡Ya, demonios, Pilika!- Ja, ja, ja. Qué divertida hermandad, lloraría si esto me sucediera con Jun, pero ya, que no es así, muero de risa. –Rayos…-
Lo único bueno hasta el momento era que Horokeu había logrado quitar a la lapa de su hermana de mí, luego todo era horrible. Pilika se rehusaba a alejarse de mí, aunque ya no me tocaba, la chica rosa observaba todo desde un lado y yo no había podido besar a mi novio¿no es eso horrible?
-¡Hermano!- Le espetó de repente. Todos volteamos a verla. -¡Ren vino a verme¿si?! No seas odioso justo ahora.- Yo creo que la única odiosa ahora es ella¿quién dijo algo que implicara nuestros nombres? Lo digo: asco. –Déjanos solos.-
-No, él—
-No vine a verte a ti, Pilika, vine a ver a Horokeu¿verdad?-
Y…hubiera pagado miles por llevarme una fotografía de su cara. Por Dios, quería morirse.
-…Si.-
-Pe-pero¡¿por qué?!- Preguntó histérica. Se acercó a mí y se colgó de mi brazo con mucha reticencia. Yo empezaba a perder la sensibilidad del mismo al tiempo que hacía una mueca. Entonces, el peliazul se acercó a nosotros y me apartó con algo de rudeza. -¡Hermano¿qué haces?!-
-Cállate, Pily, esto no tiene que ver contigo.- Le dijo. Yo observé en silencio como su expresión de miedo se había convertido en una expresión de aguantado coraje. –Tengo que hablar con Ren de algo importante.- Y me llevó de la mano, casi como si fuera un morral cualquiera, hacia la trastienda. En el camino, su hermana gritó algo que se suponía que tenía bastante de cierto.
-¡¿Qué es lo importante¡Ustedes poco se conocen¡No tiene asuntos importantes, hermano!-
Me detuve a pensar en que, por primera vez en su vida, no había dicho nada absurdo, incluso ignoré la rabieta que protagonizaba. Vi como Tamao la sostenía de los hombros para que no nos siguiera mientras que Horo Horo no se detuvo y nos encerró, como dije, en la trastienda. Al detenernos, me solté de su agarre.
-Tenemos que hablar, Rency.-
-Espera.- No, no íbamos hablar si es que antes no lo besaba. Extrañaba sus labios y eso lo iba a remediar. Lo halé de la camiseta y junté nuestros labios en un beso ligero, pero en cuanto sentí sus manos en mi cintura, debajo de mi camiseta, lo sostuve del cuello y ahondé el beso. La verdad que ahora soy fiel creyente: lo extrañaba mucho, demasiado.
No pude evitar ronronear al separarme de él.
-Te extrañé.- Le dije y, aunque no debía porque estábamos casi en pleito, le sonreí como si nada. Luego, me aparté. –Bien, hablemos.- Lo observé sonreír en cuanto lo obligué a soltarme. Entonces, me miró a los ojos. Ya no sonreía. –Si, sé que sabes que sé.-
-Exacto.- Yo pasé mi lengua por sobre mis labios en son de asentimiento. –Quiero explicarte cómo fue aquello.- Y se acercó nuevamente a mí, tomándome de la cintura. -Estoy seguro que sabes que no te engaño con Tamao.-
-¿Así se llama la sujeta?-
-Si.-
-Sabía que la había visto en algún lado y, sip, acerté.- Horo Horo rió un poco mientras me pegaba más a él. Diablos, los nervios de mi cuello ya estaban preparados para sus labios… -Anna debe estar muriendo de la risa justo ahora.-
-Ja, ja. Anna está loca.-
-Un poco.- Apoyé su idea y, ahora, debía concentrarme en hacer que se sintiera arrepentido por lo que me hizo. Aja, no soy tan iluso, quizá dije que podría dejarlo pasar, pero en realidad no puedo.
Lo separé de mí de un ligero empujón y arrugué las cejas un poco. Debía verme serio.
-¿Qué sucede?-
-No estamos hablando de nada. Solo estupideces.-
-Pero Ren, ya todo está bien.-
-No; me mentiste, Horokeu.- El parpadeó, no dijo nada. –Tal vez no hiciste nada malo, pero no es justo que las cosas se queden así, no cuando me mentiste.-
-Juro que pensé en decírtelo.- Yo me crucé de brazos. –Pero…-
-Pero no lo hiciste y eso es lo que cuenta.-
-Entonces…-
-Entonces, nada.- Y le sonreí de lado, lo cual quería decir que tenía una especie de plan o parecido, y que no le vendría para nada bien. No sería cruel, pero yo sí se lo diría, es más, lo llevaría a cabo frente a su cara de muchacho confundido. Dios, se ve tan lindo.
En aquel momento, no pude hacer más de besarlo nuevamente. Me alejé sin darle tiempo a que me abrazara o lo que fuera que fuera a hacer y salí de la trastienda. Lo sentí caminar detrás de mí.
Y lo hice.
-Pilika¿qué harás mañana después de la escuela?-
-¿Qué?- Brillo en sus ojos. –Yo… ¡nada¿por qué?!- Ja, ja. A veces puede ser útil la niña esta. Mientras tanto, debía ver la expresión en la cara de mi novio.
-¡¿QUÉ?!- Sip, lo dijo alto y claro, mejor dicho, gritó. Se acercó a mí y supongo que lo hizo sin pensar porque fue un acercamiento comprometedor. -¡¿Qué te pasa?!- Me gritó. Yo solo sonreí al tiempo que me soltaba.
-Nada, Horokeu, solo invito a salir a tu hermana¿no puedo?-
-¡¿Una cita?!-
Entonces, su cara de horror llegó al máximo. Se cubrió el rostro.
-Es que a veces no piensas, Ren¡no piensas!-
«ғlowerѕ»
-¿Qué te pasa?- Su pregunta logró que la boca de Horokeu se arrugara más. Luego soltó un gruñido al tiempo que arrojaba sus libros lejos de la mesa en que estaban. Estos pasaron rozando el jarrón que adornaba el centro de la misma. –Hey, tranquilo.-
-No, imposible.- Y antes de que su amigo hablara, prosiguió. -¡No puedo, simplemente, no puedo soportarlo!- Exclamó con fuerza antes de caer de cara contra la mesa.
-Bueno, los ejercicios está difíciles pero no--
-¡No hablo de eso!-
-¿Entonc—
-Es Ren.-
-Oh.- Soltó. Horo suspiró. -¿Se pelearon?-
-No, pero, en estos momentos, está en una cita.- Hao abrió la boca sin poder creer lo que su mejor amigo le contaba estando tan pancho. ¿No le importaba acaso? Bueno, aunque por la rabieta podía creer que si. –Con mi hermana, por eso no puedo hacer nada.-
-Ah.-
Hubo una pausa en la que ambos se quedaron callados pensando en cosas varias. Y aunque ambos tenían tarea en cantidades industriales ninguno parecía querer corregir aquello. Entonces, Horo estalló como debió hacerlo hace mucho.
-¡Quiero morir!- Declaró con una vocecilla bastante aguda que hizo a Hao sonreír. El muchacho pelilargo estiró su mano para acariciar la cabeza de su amigo, solo como apoyo moral. No quería que aquello terminara en suicidio, es decir, el chico era capaz.
-Pensé que a él no le gustaban las chicas.-
-Y no le gustan…- Respondió sin levantarse de la mesa. –Yo soy quien le gusta.-
De verdad, Hao Asakura no era ningún genio como para descifrar todo aquel embrollo, así que se vio obligado a exigir explicaciones. Su amigo estaba bastante molesto por lo que estaba sucediendo, pero estaba seguro que había una excusa razonable.
-Lo hace por venganza…-
-Y dices que no están peleados…-
-¡Exacto, no lo estamos!-
-Pues la verdad es que no entiendo.- Horo Horo emitió un gemido lastimero antes de volver a caer sobre la mesa. Balbuceos raros se escucharon. Hao estiró su mano nuevamente. –Y ni siquiera te lo has tirano, amigo…-
-Cállate, Hao, aún no es el momento¿sabes?-
-Ah no, seguro.-
-¡Hablo en serio!- Exclamó ante la poca seriedad que usaba su amigo. Es que, de verdad, no comprendía nada¡nada! -¡No comprendes, Hao!- El aludido rió. Esto era patético.
-Vamos, mejor ve a buscarlo.-
-¿Eso crees?-
-Aja.- Entonces, el peliazul levantó la mirada. –Piérdanse y, si es "el momento", jodan. Verás como todo se arregla.- Le aconsejo, usando, obviamente, la mejor de las situaciones para una reconciliación. Y aunque ellos no estuvieran peleados, sabía que toda esa cosa de la cita con la hermana provocaría bastante tensión en cuanto se vieran, así que era mejor cortarlo.
-No, no iré.-
-Como quieras.-
«ғlowerѕ»
-No puedo creer que por fin lo hicieras, Rency.-
Aja, yo no puedo creer que lo hiciera, o sea, el simple hecho de recordar qué hice me tiene hasta los pelos. De verdad, a veces puedo ser un completo idiota retrasado.
-Es increíble.- Balbuceé con sarcasmo contra el helado que comía. Felizmente, la niña no escuchó nada ya que estaba muy ocupada parloteando al aire, ya que supuestamente yo la oía. A ver, escuchemos algo.
-Es que, mis amigas no podían creerlo.- Y allí hizo un ademán femenino que hizo brillar el anillo que llevaba. -Bueno, ni siquiera yo puedo creerlo aún.- Entonces, empezó a reír como si los nervios controlaran sus cuerdas bocales. No pude hacer más que suspirar con resignación.
No había pasado mucho tiempo desde que llegamos a este café. Yo tenía ganas de un helado y, para mi infortunio, una cita con mi cuñada, ya saben. Ella no sabe nada todavía, pero el solo pensarlo me da risa y pena al mismo tiempo. Morirá en cuanto lo sepa o, simplemente, me vea fajando con su hermano por ahí.
Esperen, sería buena idea para fastidiarla. Ja, ja.
De acuerdo, volviendo al tema. La chica prácticamente me arrastró fuera de la escuela mientras yo rogaba por mi bienestar. Anna, por su parte, no dejaba de reír desde ayer y no hacía nada más que incentivar los ánimos de Pilika con cosas como 'Valla que Ren ni siquiera durmió ayer por taaaaanta emoción¿verdad?' o 'No puedo creerlo. Pilika, prepárate para lo que pasará'. Puta madre, quería matarla, en serio. ¡Ahora la muchacha piensa que le pediré noviazgo o algo parecido!
Qué miedo¡dejaría de ser virgen por el lugar correcto!
-Entonces¿tienes algo que decirme?-
-¿Ah?- Lo sabía. -¿Yo?- De pronto, sentí su mano caminar sobre la mía hasta tomarla con fuerza. Yo sólo observé lo que hacía.
-Vamos, Renc—
-Lo siento, quizá sea una emergencia.- Dije en cuanto oí el tono de mi móvil. Alejé mi mano y, contenido por la cara de odio que formó Pilika, contesté. Juraba que era Anna para molestar, pero no, no era. -¿Qué?-
-…-
-Te informo que, cuando se llama a un móvil, se habla.-
-Ren, no me hagas esto.- Valla, si que se oía miserable. Yo solo sonreí bajo la mirada inquisidora de Pilika. -¡Por favor!-
-No me hagas reír, sabes que ya lo hice. Bueno, adiós.- Y colgué.
-¿Quién era?- Aps, pues tu hermano quien está a punto de morir de ansiedad al saberme contigo. Ja, ja.
-Nadie.- Ella elevó una ceja ante tan idiota respuesta. –Bueno, era Jun, mi hermana mayor. A veces, puede ser un fastidio.-
-Ah, comprendo.- Y sorbió algo más de su batido. –Los hermanos mayores siempre son un problema¿sabes? Sin ir muy lejos: Horokeu es todo un odioso conmigo.-
Gracias Dios, ahora hablaremos de algo que realmente soporto. Y no lo hice a propósito. Es el destino.
-No me digas…- ¿Me oía demasiado interesado o solo interesado? Hay diferencia y una grande. Ella sonrió antes de empezar con su monólogo.
-Pues si. Últimamente, está más pesado por todo eso de que tiene novio. ¿Te dijo que era gay?- Yo negué. ¿Qué le iba a decir: 'Lo sé, me lo ha demostrado'? Que risa me da. –Bueno, no importa. El caso es que casi desfallece cada vez que piensa en él, está muy enamorado por lo visto.-
-Eso es genial.-
Oh¡si que lo era! Al menos, esta cita me está sirviendo para algo: información acerca de mi muy guapo novio. Tenía un chivo expiatorio sin saberlo. Genial cosa; está para pasarme toda la tarde con ella sin que me den nauseas o algo por el estilo, incluso pretendía pedir algo de mango e irme con la excusa de que me sentó mal. Ja, ja.
Bueno, debía ser convincente, así que sonreí.
-Entonces, como te decía.- Continuó. Yo, obviamente, no la interrumpiría. –El otro día le pedí que me hiciera un favor: salir con una de mis amigas, bueno, con Tamao¿la recuerdas?- Yo volví a asentir. –Ya. Casi muere, tuve que rogarle para que lo hiciera.-
Está bien, con esto lo dijo todo y teníamos razón: todo aquello no había sido más que una farsa para hacerle el favor a la chica rosa. Eso me hace muy feliz y, aunque no lo crean, todavía tenía la espinita de la duda, todo podía ser cierto sin pruebas como esta.
-¿Se rehusó?- Debía asegurarme¡hablamos del niño que amo, por Dios!
Oh, Dios mío¿qué acabo de decir? No sé, no sé, pero estoy seguro que exterioricé mi asombro y asusté a la chica frente a mí.
-¿Ren?-
-…-
-¡Ren!- Y sentí un jalón en mi brazo que me hizo volver a la realidad. -¿Estás bien?-
-Aja, mejor que nunca.- Y sonreí ampliamente¡como jamás, en vida, lo había hecho! Y, aunque ella sonrió feliz, pensando que me refería a esto, no me importó para nada. Es que… De verdad, esto es demasiado genial y la otra verdad es que NO me puedo quedar aquí a celebrarla en mi mente, solo. Debo ir y encontrarlo.
-Debo irme.-
-¡¿Qué dices¡¿Por qué?!- No sé si llorarás, pero luego me contarás. Ahora me voy.
-Recordé que tengo algo que hacer.- Y nada. Me levanté de un golpe y corrí hasta la salida, continuando con el mismo paso rápido en la calle. Supuse que Pilika me estaría observando desde la ventana del local, pero igual¡no volvería!
Entonces, saqué mi móvil y marqué el número del chico en cuestión. Unos segundos después, la línea se abrió pero… no era su voz. Me detuve de inmediato en medio de la calle.
-¿Qué haces tú con el móvil de Horo Horo?-
-¿Ren?- ¡No! Tu vieja. ¡ARG! –Ahora te pas—
-¡No, no! Pero dime¿están en tu casa?-
-Aja.- Este tarado estaba contrariado. Bien, iría hacia allá AHORA. -¿Vendrás?-
-Si, le diré a Anna que me lleve.- Le contesté rápido mientras empezaba a caminar otra vez. Debía llamar a Anna luego de esto. –Bien, que no se mueva. Adiós.-
Entonces, marqué el número uno al tenerlo en la memoria. Me contestó al instante.
-¿Qué? Pensé que me odiabas.- Contestó burlona. Yo gruñí, pero la necesitaba, así que debía quererla de nuevo y olvidar sus burlas de mierda por lo menos hasta llegar a la puerta de la casa de Hao.
-Si, pero necesito que me lleves a un lugar.-
«ғlowerѕ»
Autora.
Weno, sé que algunas personas me kerrán matar x tardarme, pero estoy segura me odiarán mucho más al terminar de leer este. XD jaja En fin, agradezco los reviews que llegaron fueron tan lindos que ya ni pido más, pero nadie los detiene. o.ô
Bueno, bueno. Escuxen: este es el penúltimo capítulo de Flowers y, obviamente, ya se terminará con la prox actualización u.u Espero les haya agradado leerlo xq a mi me encantó hacerlo. n.ñ Tengo otros proyectos más, incluyendo unos para una nueva categoría juaz! Nuevs traumas, obvio…! Wa…! Adoro Death Note y todo es culpa de Omi-chan (a kien adoro! 3) y ahora no dejamos de discutir durante horas y horas cosas sin sentido pero q nos hacen felices. XD jaja
En fin, nada. n.ñ
¡Recuerden pasar a leer "For my Eighteen"! jeje
¡GRACIAS X LEERME!
Flowers © Juny S. Tao
