º Flowers º

(Flores)

Autora: Juny S. Tao

Fecha de Término: 26 de Julio de 2009

Contenido: Yaoi

Parejas: HorokeuxRen, HaoxLyserg, YohxAnna

Advertencias: Lemon… terminado. D: OMG, DOS AÑOS, MERESCO EL AVERNO OR WHAT?!

Summary: Como cualquier persona, Horokeu y Ren son un par de sujetos inspirados en sus propios asuntos. Se conocen, ¿y qué? Sólo buscan ser algo especial en cierto lugar especial, además, a ambos le gustan las flores. 'Aunque no lo creas, me encantan las flores' 'A mí también'…

¡EPÍLOGO! Uy, sí, yo después de años (literalmente) posteando algo que debía haber posteado hace… dos años, si. ¡LO SIENTO! TOT Mi vida cambió radicalmente de un tiempo para acá, tengo mil cosas que hacer y he ido descubriendo interesantes cosas que han llamado mi atención de sobremanera. Soy totalmente culpable de haber descuidado lo que, supuestamente, más amo hacer, pero desgraciadamente esto es algo alternativo y debo concentrarme en mi carrera, la cual no me deja tiempo para casi nada. Ahora estoy de vacaciones y, asumo, podré seguir subiendo cosillas por acá, no sé… como ande el fandom a estas alturas, espero que MÁS GRANDE QUE ANTES!! :D Sii! ManKin será la mejor y más genialosa serie evah. 3

PD: Esto es culpa, básicamente, de mi uke 333 Estuve leyendo historiales pasados nuestros y terminé hallando lo último de SK que decidimos armar. AU por supuesto. Así que me dije "Ah, ratas, terminemos Flowers de una buena vez" y yap! Here it is. Espero les guste ñ.ñ

«ғlowerѕ»

EPÍLOGO

-Valla, pero si era cierto.-

-¿De qué estás hablando, eh?-

-De tu reciente soledad en casa.-

-…Ah, si, es verdad.-

Y mi madre no deja de pensar en mí como el mocoso irresponsable con miedo a las tormentas eléctricas. Me lo había imaginado, pero nunca me centré demasiado en el hecho de que mi madre –y, obviamente, la muy pesada de Jun- se tomara la molestia de llamar a casa de mi mejor amiga para avisar de los nuevos acontecimientos. Pues bien, esa era la verdad. Desde hace unas dos horas ambas mujeres y mi padre partieron a China para brindar cierto apoyo moral a la familia; el abuelo se había puesto mal y, como siempre, el tumulto tenía que armarse con ellos a la cabeza.

Suspiro de mi parte. Felizmente, mamá ya comprendió que odio ir allá; la abuela es tan… problemática.

-¿Tengo que recordarte que no me contaste nada al respecto?-

-¿Tengo que recordarte que fue un viaje no previsto?-

-Lo que sea, Ren, eso demuestra lo mal amigo que te estás volviendo.-

-¿Qué dices?- No pude evitar soltar una carcajada. Anna acababa de sacarme en cara que, además de carecer de habilidades mágicas para ver el futuro, empiezo a olvidarme de ella. Ja, si, por supuesto que tiene razón. Los peores amigos son los que se quedan bajo la lluvia y junto a un basurero maloliente cuando necesitas tapar tus casuales cochinas de adolescente revoltoso. –Por favor, Anna, estás demente…-

-Ren, cállate, ¿si?- Yo rodé los ojos con diversión. –A lo que voy, ¿qué harás esta noche?-

-…- Me tomé un par de segundos para contestar a su pregunta. –No lo sé, no había pensado en nada todavía.- Dije, mirando hacia el techo mientras pensaba en lo que había dicho. Si bien estaría completamente solo unos cuantos días, no pretendía mandarle despelote y medio a una casa que me tomaría días limpiar. No, nada de fiestas.

Y no soy ningún aburrido. ¬.¬

-¿Qué estabas haciendo antes de que llamara?- ¿Pero qué le pasa? Ya hasta parece Jun con todo el cuestionario reglamentario…

-Tomaba un baño, jefa.- Ella emitió un 'Ahh' ante mi irónica respuesta. Yo dudé. -¿Podrías decirme que te traes? No me gusta jugar a las adivinanzas y bien lo sabes, Anna.- Le advertí, empezando a oír cierta risilla de villana al otro lado de la línea. Yo suspiré al realizar lo que estaba pasando. –No haré ninguna fiesta, idiota, si eso es lo que—

-No, no, no, Ren, nada de eso.- Me cortó. -¿Sabes? A veces me pregunto qué clase de concepto tienes de mí.-

-¿Por qué letra quieres que empiece, eh?-

-La X.-

-…-

Demonios, estúpidos chistes gastados, siempre te joden en el momento en que más los necesitas. Como era de esperarse, la sujeta rubia rió desde el otro lado de la línea a sentir el silencio provocado por mi falta de agilidad mental. Yo fruncí el ceño mientras me hacía el muy pequeño recordatorio de atentar contra su muy zorra vida. Ah, y además odio los acertijos, odio las adivinanzas, o--

-¡Ren, carajo, hazme caso, ¿no?!-

¿Tenía que gritar? ¬.¬ Odio que me grite.

-¿Tenías que gritar?-

-¡Si! Hace más de media hora que trato de hablarte, pero tú andas en medio de la novena dimensión.- Bufó con molestia, sin embargo, a los pocos segundos la escuché gimotear en son de burla. –O, ¿qué? ¿Acaso andabas pensando en el Hoto en calzones o… sin ellos?-

Maldita entrometida…

-Ja-ja-ja, pero qué graciosita estás, eh.- Si, mucho, muy graciosita… ¬u¬

¡Y bueno! No puede evitar sonrojarme también, ya que de cierta manera tenía razón, y aquel baño que acababa de darme había sido producto de los rosados pensamientos que me abundan desde hace, más o menos, un par de semanas. Anna lo sabía muy bien porque, en una de las veces que se quedó a dormir conmigo, me oyó hablar dormido y, obviamente, gemir con gracia muy cerca de su oído.

Juro que no me atreví a hablarle durante más de medio día por miedo a que saliera cualquier cosa de mi boca que no fueran palabras normales.

¡Estúpido subconsciente y tu muy estúpida, además de inoportuna, veracidad!

Razón número algo por lo cual no me embriago…

En fin, regresando al tema.

-Anna, me haría tan feliz el que olvidaras aquello…-

Ella rió.

-Ahh…! Horo, no… si, amor, más…fuerte, más…-

Y ahí si murió de risa.

Escuché perfectamente ese característico ruido que hace su cama cuando alguien suele tirarse sobre ella sin cuidado alguno. Claro, no dejó de reírse ni con eso. ¡¿Pero cómo va a hacerlo?! Por Dios, parece que esta mujer fue una hiena rabiosa en su vida anterior, de verdad.

Aja, ríanse ustedes también que sé que quieren hacerlo, vamos, están en confianza. ¿Yo? Bien, gracias, pero si quieren freír un huevo en mi mejilla derecha, háganlo, es posible.

No puedo creerlo, ¡no puedo creerlo! Encima de todo recuerda las palabras exactas que, según ella, le dije al oído sin darme cuenta en plena madrugada mientras una de mis manos corría colina abajo con intenciones de, bueno, apaciguar el dolor. Y, si bien era la primera vez que me sucedía, me fue muy terriblemente difícil dormir otra vez. ¿Razones? Uno: Anna no dejaba de fastidiar; dos: ¡se negó a ayudarme con mi problema!, claro, es zorra cuando le conviene; tres: estaba atemorizado de que pasara de nuevo y, esta vez, ella fuera capaz de grabarlo; y cuatro: no pude dejar de pensar en lo genial que era el sexo con mi novio y…

He de sacudir mi cabeza antes de que pierda el hilo otra vez.

Bueno, lo que sucedió al día siguiente de eso fue que mis ojeras eran tan grandes que mucha gente en la escuela pensó que había olvidado quitarme el maquillaje la noche anterior. No, no fue gracioso, pero Anna pensó que lo sería si no ayudaba a desmentir tal cosa.

Ahora, gracias a sus muy miserables mañas, algunos piensan que me visto de mujer porqu--

-¡YA, es suficiente!- Le espeté cuando ya habían pasado casi dos minutos desde que me había puesto a pensar y desde que ella había roto en risas. Muy fuertes y burlonas para mi gusto. –No tienes que recordarme eso cada vez que hablamos de Horokeu, ¿de acuerdo?-

-De acuerdo, de acuerdo…- La escuché tomar aire unas cuantas veces antes de continuar. –Entonces, ¿quieres hacer algo antes de que lleguen Doña Molestia, tu padre y Doña '¡Ren, no hagas eso!'?- Bien, eso me hizo reír. Anna es genial cuando imita a Jun de esa manera tan cruel y poco respetuosa.

-¿Has pensado en algo divertido?-

-Tal vez, aunque creo que puedo hablar con Hao para qu—

-¿Qué tiene que ver Miss Japan en todo esto?- Otra vez fue turno de Anna para reír. Ese apodo ya es legendario, de verdad, y, no, no perderé mi valioso tiempo en relatarles cualquier tipo de anécdota, divertida o asfixiante, cuando esta tiene que ver con Hao Asakura en su totalidad.

Bueno, luego puedo mencionarla, solo eso.

-Pues, ¿quién crees que va a llevar a Lyserg a nuestra pequeña reunión?-

-Oh, cierto, Lyserg.- Hablé mientras parpadeaba y sentía que ciertas luces inundaban el lugar. No entiendo porqué siempre que hablamos de ese niño nos suceden cosas tan antinaturales como esas luces de colores y ese eco celestial…

Esperen, ¿dijo reunión?

-Dije reunión.- Pausa para asustarme, ¡ni preguntaba nada! O, ¿era que-- Sé que lo pensaste, estúpido, aún no desarrollo tales habilidades sobrehumanas.- Suspiré con desesperación. Anna podía llegar a ser tan… -¿Estaría bien si esta noche vamos a tu casa y armamos una pequeña pijamada mixta?-

-¿Pijamada?- Repetí con ese tono en el que Jun suele decir '¿Te bebiste toda la leche de nuevo? ¡¿En un día?!'. Inevitable, amo la leche, pero, en este caso, no podía creer aquello viniendo de sus labios. -¿Cuántos años tienes, Anna? ¿Seis?-

-No, pero estoy segura que a esa edad no sabía lo que era el sexo ni jugar a la botella estando ebria.-

Hn. Buen punto.

-Bueno, pero ¿qué has pensado exactamente?-

-Hmm… Tú, yo, nuestros novios, personajes varios, cerveza, juegos prohibidos, la guija, películas, pijamas sexys y, posiblemente, una orgía.-

-…-

¡Estoy pensando, ¿bien?! Muchas cosas mencionadas suenan demasiado tentadoras, pero como son ideas de Anna tengo que decirle no a las más… suyas.

-De acuerdo, pero deberás despedirte de esa cosa demoníaca y de la cosa extraña que involucra a más de un agujero. Tú me entiendes.- Ella chasqueó la lengua como parte de la oposición. ¿Qué? Nunca lo he hecho ni he pensado en hacerlo, pero, desde que me comprometí -ja, suena lindo eso- con el idiota adorable de Horo Horo, no puedo ser partícipe de actividades demasiado ilícitas. La rubia amiga mía parece tener un poco extraviado el significado del respeto de pareja. Eso es.

-Ren…-

-Dime, amor.- Ja, ja. Sonrisa triunfal ante aquel tono de derrota. -¿Sabes que te quiero?-

-Arg, vete al demonio, monja aburrida.-

¿Monja aburrida?

-¿Me acabas de llamar monja aburrida? ¿Escuché bien?-

-No lo sé, sor Ren.-

¬.¬

-Muy payasa.- Le espeté. Ella no soltó más que un balbuceo un tanto amenazante. Ah, qué rayos. –Bien, entonces…-

-Si, si, yo llamaré a Yoh, él le dirá a Hao acerca de lo acordado.- Yo acepté. –Llevaré lo necesario, ¿te importaría comprar las botanas?- Valla, me pregunto a qué llama ella necesario si es que yo voy a llevar casi el 75% de lo realmente necesario.

-Está bien, llamaré a Horo antes.-

«ғlowerѕ»

-¿No estaba estudiando?-

Él me miró extrañado.

-Dije que estaría en una práctica de porristas, Ren.-

-¿Cuál es la diferencia?- ¡Bien! Dejaré las bromas crueles… para después. Ja, ja. –El punto fue que dijiste que no vendría.- Completé mientras mi lindo novio arrugaba las cejas en pos desaprobatoria. Yo elevé los hombros.

-A veces eres tan malo.- Habló, cerrando los ojos y retirando su mirada de mi rostro. Yo observé la manera tan… suya de mantener aquella expresión de molestia sin retirar lo divertido. Dios, este tío es casi perfecto o es que yo me he vuelto un pelele que no razona.

Si, obvio, lo primero.

Quise resarcirme por las malas bromas de una manera bastante típica, pero no por eso menos efectiva. Lo detuve en su andar y lo obligué a verme. Jalé su chaqueta hacia mí al tiempo que unía nuestros labios en un beso bastante lento y calculado. Suspiré sobre sus labios al momento de alejarme de él.

Sonrisa suya.

-Creo que sólo eres malo cuando se trata de mi hermana.- Dijo sin perder la sonrisa. –En todo lo demás eres demasia—

-¡Hermano!-

-¡Hermano!- La imité sin temor alguno. Mis muecas salieron a flote y mis manos regresaron a donde estaban: a mi bolsillo y al calor de la mano de Horokeu. –Santo Dios, niña, ¿es que acaso necesitas de su entera atención para respirar? Eres un fastidio.-

Ella frunció el ceño.

-Ren, te recuerdo que ese no fue el trato.-

-¿Trato?-

-¿Trato?- Giré a ver a mi novio. Pobre, estaba más confundido que yo mismo. Ciertamente, no podía entender a qué trato se estaba refiriendo, para empezar, ¿cuándo es que yo negocié con ella algo si ni siquiera le hablo en la escuela? No tendría una 'reunión' clandestina con su persona tampoco… claro, si es que supiera lo que significa clandestina. -¿De qué hablas, Pilika?-

Ella me miró y yo le devolví esa mirada enojada con una mía muy, pero muy extrañada.

-¿Sabes? Sería genial que nos hicieras recordar.-

-¿No recuerdas lo que sucedió el lunes pasado?-

-¿Qué sucedió el lunes pasado?- Pregunté de nuevo. En serio, no recordaba. El lunes pasado, fecha que ella recapturaba, había sido uno de los peores días de mi vida. ¿Por qué? Bueno, pregunto, ¿he aquí alguna persona que no odie las clases de bienestar familiar? ¿Nadie? ¿Tú? Pues qué bueno que por lo menos alguien me comprende. Yo odio esas clases obligatorias, además de no programadas, que dictan algunas psicólogas o asistentas sociales con el objetivo de que toda tu maldita clase se entere de tus problemas en casa y, luego, encuentren alguna broma con base en ello.

Pilika, poco inteligente y lengua floja como es, habló de toda su familia. Si, y me metió al caldo como si mi noviazgo con su hermano fuera un problema gravísimo. Pero, ¿cómo le das a diferenciar esa palabra a una niña tonta que cree que ser porrista es una carrera titulada? Dios…

-¿Quién quiere empezar?-

Genial, tenía que ser la muy discreta de Pilika. No sé porqué me asusto…

-¿Nos contarías un poco de tu familia?-

-Bueno, yo creo que el principal problema en casa es la falta de ambiente familiar. Mis padres trabajan mucho y mi hermano ha dejado de andar conmigo.- Yo rodé los ojos desde mi asiento situado al final de la silla. Anna sonrió de lado. –Los dos éramos muy, pero muy unidos; pero ahora con la universidad, sus amigos y SU NOVIO REN, ya no tiene tiempo para mí, ¿no le parece eso horrible?- Y de seguro allí estaba su dramática expresión de '¡Nadie en el mundo me quiere! Buu, buu, buu…'.

Insertar pose trágica, por favor.

-¿Hablas de Ren, nuestro Ren?- Escuché que una niña que estaba por allí le preguntaba. Ella lo afirmó con un contundente 'sí' al tiempo que se levantaba de su pupitre y me buscaba con la mirada. Yo intenté cubrirme sin éxito alguno.

Bien, escucho murmullos, escucho mi nombre en ellos, escucho sonidos risueños, escuch—

-Oye, ¿es que aún no superas el hecho de que a Ren le parezca más guapo tu hermano que tú?- Habló Anna por sobre el tumulto mientras yo miraba con furia acumulada a la mocosa que había osado a meterme en un lío que no me correspondía. Por su parte, escuché que algunos rieron ante el comentario, pero solo algunos, ya que la realidad era más fuerte que un simple comentario. Pilika Usui era muy bonita, pero su hermano era realmente guapo.

-Nadie te preguntó, Kyoyama.- Y se sentó nuevamente. Anna se cruzó de brazos, nada más.

-Entonces… ermm… ¿qué es lo que te gustaría con respecto a tu problema?-

-Sólo me gustaría que mi hermano pasara más tiempo conmigo que con Ren, así las cosas podrían mejorar.-

Me palmeé la frente al recordar todo de boca de la chica. Es que…

Aich, ya ni siquiera sé porqué me molesto cuando todo está tan claro. No necesito decir que Pilika necesita un diccionario con urgencia antes de que confunda dormir y pensar. ¬.¬

-Pilika, eso no suena demasiado a un trato…-

-Por supuesto que si, hermano, es un trato y seguirá siéndolo hasta que… ¡yo lo diga!-

-…-

-Pily, un trato implica la aprobación de dos personas; además, con lo que escuché, creo que lo sucedido suena más a un deseo de tu parte.-

-No pudo haberlo dicho mejor.-

-¿Podrías dejar de entrometerte?-

¿Me acaba de llamar entrometido? ¡Ja! De verdad, si el cinismo fuera leche, ella ya estuviera mugiendo de la rabia acumulada.

¿Qué? Me gusta la leche.

«ғlowerѕ»

Mientras ellos tardaban un poco más de lo esperado, Anna se encargaba de arrimar algunos muebles en la sala de la televisión. El lugar era grande y, al ser un ambiente común, la mayoría de cosas presentes servían en el lugar en el que estaban. Muy conveniente aquella mesa chata en medio del lugar y ese par de lámparas a las que se le puede regular la luz y…

-¿Dónde estás?- Preguntó con curiosidad después de levantar la tapa de su celular. Había corrido al escucharlo sonar de manera tan repentina. –Ah, joder.- Al parecer ya había sido informada de la nueva compañía. -¿Le dijiste que sólo habrán parejas?- Posiblemente, su querido amigo de ojos ámbar había olvidado tan pequeño e insignificante detalle. La chica rubia rió. –Genial, esperemos que funcione y aleje a la garrapata.- ¿Garrapata? Naah, obviamente solo Ren entendería que era con todo el amor del mundo. Pero algo sucedió. –¡De acuerdo, de acuerdo! No traje de esas… ah, de esas si, todas…- Risa pícara de su parte. –Bien, adiós. ¡Y no olvides los panecillos dulces!- Finalmente, colgó.

De pronto, el timbre.

«ғlowerѕ»

-¿Por qué siento que te conozco?- Preguntó con curiosidad mi querida amiga, quien se mostraba interesada en saber porqué, de repente, el nuevo niño del grupo se nos había hecho tan familiar. Todos estuvimos de acuerdo con que el invitado de última hora de mi cuñada era algo… ¿cómo decirlo? Ah, claro, especial. -¿Puede que te haya visto en algún show de televisión?- Entonces, se giró a ver a Yoh. -¿No te parece demasiado conocido, mi amor?-

Este no supo que responder. El pobre Yoh seguía masticando aquellas galletas de chocolate que trajimos desde que se había sentado mientras Anna no alejaba por nada del mundo su mirada chismosa de la cara del sujeto nuevo.

-Annita, a mí no me parece nada fuera de lo normal.- Le habló su novio antes de que ella decidiera obligarlo a abrir la boca para revisar su dentadura. Oigan, ella es capaz, de verdad. –Quizá solo lo viste en la calle o en algún club al que fuimos.-

-¿Te parecería normal que recordara su rostro solo porque lo vi en un antro, Yoh? Ni que soñara con él…-

Entonces, el aludido decidió hablar. Yo solo me dediqué a lamer de nueva cuenta la paleta de dulce que había comprado hace un rato. No era que me interesara saber demasiado acerca de su tan… bueno, agradable persona, pero…

Demonios, cada vez que recuerdo que esa estúpida logró salirse con la suya me dan ganas de romperle las rodillas y echar a su amiguito a la calle. ¬.¬

-Creo que lo más probable es que me hayas visto en la escuela.-

Anna se mostró sorprendida, lo cual sorprendió a la gran mayoría que estaba acostumbrada a ver solo gestos ceñudos, coquetos o matones en su cara. Y es que Anna lo había visto todo

-¿Eres de nuestra escuela?- Le preguntó con fastidio. Él asintió mientras retrocedía un poco y yo reía por lo bajo. -¿Cómo es que no te he visto antes?-

-Pasa que está en último año, boba.-

-Igual lo hubiera notado porque te comento, Doña Inteligencia Artificial, que conozco a los de último año.-

-Acabo de mudarme.-

-Oh.- Y la rubia retrocedió ante la gran sonrisa que concluyó aquel buen poco de información. De todas maneras, mi amiga no parecía demasiado contenta con lo dicho. Al parecer estaba segura que había visto al sujeto en algún lado, por no decir que lo había seguido a algún otro lado. Además, puedo estar un tanto acertado si es que me atrevo a decir que Pilika y ella no terminarán dándose la mano exactamente…

Aich, yo no sé, pero aquel duelo de miradas entre ese par de locas me ha dado hambre y este estúpido dulce de naranja no me aguanta para nada, así que iré a comer algo. Volteé a ver a mi novio.

-Acompáñame a comer algo, ¿no?-

«ғlowerѕ»

-¿Quién era?- Le pregunté al verlo guardar su móvil nuevamente en su bolsillo trasero. Él me miró con normalidad antes de pasar una mano por sus cabellos azules.

-Hao. Acaba de mandarme un mensaje diciendo que tardará lo menos una hora en llegar.-

Ouh, que mal, yo que tenía tantas ganas de verlo…

-Que horror.- Hablé con falsa pena. Horokeu me vio con esa mirada desaprobatoria que me hace sentir como el ser más vil de la existencia a excepción de Hitler. ¿Qué? ¿Ahora era cruel porque expresaba mi sentir? Valla cosa, me pregunto que hay del libre albedrío… -Oye, sabes que me cae mal, trágatela.-

El chico intentó reprimir su risa.

-En serio, no entiendo esa manía que tienes con Hao, no te hizo nada.-

-Me tocó.- Proclamé con santa seriedad. Horo Horo se quedó estático al oírme decir eso y, antes de poder procesar por completo la información dada, me eché a reír sobre el poco de botanas que me serví. –¡Es broma, es broma! No dejaría que me tocara… tanto.- Mi novio hizo una mueca. –Bueno, pero si quieres saber porque lo 'odio tanto', te lo diré.-

-Ah, ¿si?-

-Sipo.-

-Y, ¿desde cuándo te rindes tan fácilmente, eh?- Yo sonreí de lado. Era cierto, normalmente, espero a su súplica número cincuenta antes de escupir lo deseado, sin embargo, ahora era diferente porque pretendía lograr que mi confesión se tornara en una excusa par—

-¡Ren!-

Yo me giré al escuchar mi nombre venir desde la sala. Esperé a que los pasos que oía acercarse se terminaran. Anna entró a la cocina con una expresión que asustaba un tanto. Yo elevé una ceja al saber que aquella visita no traería más que vergüenza y desgracia.

-¿Y a ti que te pasa?-

-Ya lo sé.-

-¿Qué cosa?-

-¡Ya sé de donde recuerdo al chico!-

-Ah.- Expresé. Mordí una papita antes de instarla con la mirada a que siguiera hablando, pero antes debía asegurarme de que no tuviera que ver con… -Oye, ¿tiene que ver con el incidente nacional que ocasionaste la semana pasada?-

Sentí el suspiro de resignación de Horokeu. Claro que estaba enterado del despelote y medio que había armado Anna en la escuela, en realidad, estaba casi seguro que más del 80 por ciento de la ciudad lo estaba.

-¿Afectaría en algo si digo que si?-

-No mucho.-

-Bueno, porque tiene mucho que ver.- Alargó con frescura. Yo rodé los ojos. -¿Recuerdas lo que sucedió en el vestidor del equipo de baseball de la escuela?- Yo asentí con algo de miedo. –Y, ¿recuerdas que te dije que los sujetos de allí parecían tener los mejores traseros de todo el campus?- Oh, madre, lo recuerdo y también las fot-- ¿Qué? ¬.¬ ¿Ahora nadie puede babearse porque si?

De pronto, tuve que verme obligado a cerrar los ojos ante lo luminosa de su mirada. Carajo, esta mujer si que fabrica lujuria mientras duerme, que asco.

-Pues ese tío que está sentado en tu sala es uno de los regulares del equipo de baseball.- Yo parpadeé. –Lo juro, Ren, yo sabía que lo recordaba de algún lugar.- Yo sonreí en cuanto ella lo hizo. Valla que se sentía bastante orgullosa de su hazaña…

-Estás loca…- Aclaré al tiempo que me acercaba a mi novio, quien parecía querer escaparse de la próxima visión de Annita Kyoyama. Yo lo jalé del brazo para que se quedara junto a mí. Por su parte, la rubia rió un poco. –Será mejor que te largues, pobre Yoh, en serio.-

-De acuerdo, me voy, Rency, pero no es necesario que te muestres preocupado por otros cuando tus verdaderas intenciones son meterte dentro de los pantalones de tu lindo bachiller.- Ja, ja. Me conoce tan bien… -Además, tienes razón, Yoh no está muy feliz que digamos y eso no me hace feliz del tod--

-Lárgate.-

Ella me sacó la lengua.

-Me largo.-

-Bien, adiós.- Y, en cuanto se fue, me giré a ver a mi lindo bachiller. Este parecía ido. -¿Qué te pasa?-

-No sé, pero me da la ligera impresión que ustedes dos comparten más que una simple amistad.- Me sopló y yo me quedé callado ante lo dicho. Seguía masticando los restos de papas fritas que me había llevado a la boca, pero al mismo tiempo me daba cuenta que nunca le había mencionado a Horo Horo que Anna y yo éramos más que amigos, bueno, no de esa manera tan intrínseca. Miré hacia un lado cuando lo sentí verme a los ojos. –Oye, Ren, no te preocupes.-

-¿Qué no me preocupe? ¿Quién dijo que estaba preocupado?-

-Pues… eso parece.-

-Bueno, en realidad, tengo muchas preocupaciones.-

-Lo sé.-

Alto, está empezando a darme por mi lado, lo cual no es muy bueno. Conozco este escenario y no solo porque ya he visitado a un par de psicólogos predecibles sino porque mi madre y Anna, principalmente ella, suelen utilizar el apoyo para dar confianza y así obligarte hablar. Ja, como uno hubiera hecho algo tan malo como para esconderse debajo de una roca de por vida…

-Quieres saber todo, ¿verdad?- Este me sonrió. Rayos, su sonrisa es tan linda y tan grande que no puedo decirle 'no' a algo que parece prefabricado. –Joder, ahora empezaremos una aburrida charla tipo 'Te ayudamos con tu adicción'.-

-Oye, no es tan grave, eres tú quien le está aumentando el tamaño, Ren.-

-Pues no es tan grande.-

-Ya lo sé, por eso te lo estoy diciendo, tarado.- Y, paso siguiente, me jaló la mejilla de manera poco amable. Yo me quejé antes de empujarlo. Él rió divertido. –Vamos, ibas a decirme porqué no te agrada mi mejor amigo.-

Yo no hice más que callarme, acercarme a su cuerpo y abrazarlo con fuerza. Refregué mi mejilla contra su pecho antes de sentir como sus brazos se cerraban sobre mis hombros y me apretaban contra él.

-Ex novio, querrás decir.- Y lo sentí tensarse. –No me mientas ahora; se nota a kilómetros que Hao y tú fueron más que amigos en algún momento.- Normalmente, me reiría en estos instantes, pero debo decir que me ha embargado cierta ola de sentimientos en los cuales los celos y la ira se complementan perfectamente. –Sé que… bueno, sería absurdo decir que tienen algo ahora, pero cada vez que los veo juntos…- Suspiré cerrando los ojos. –No sabes cuántas veces he querido romperle cada una de sus malditas articulaciones, de verdad.-

-Valla…-

-¿Sorprendido?- Pregunté antes su muy vaga exhalación. No me tomé la libertad que mirarlo a los ojos, ya que estoy seguro que está portando esa cara de… de… ¡No lo sé!, pero la expresión encierra lo que conozco como confusión y miedo. Siempre que hablo de llevar a cabo ciertos actos del tipo 'gore', él porta esa cara de perro después del regaño. –Oye, no te asfixies tanto por mis estupideces.-

-No me asfixio, Ren, solo pensaba en que… bien, tienes razón en lo que dices.-

-¿Qué parte?-

-Lo mío con Hao.- Yo me separé de él al escucharlo confesar tal cosa. Es que una cosa es saberlo por conclusiones propias y otra muy distinta es que el objeto de tu enamoramiento te lo diga en la cara. Vamos, eso no hace feliz a nadie, en especial, a mí. –No fuimos novios exactamente, pero, de igual manera, no funcionó.-

Je, sentí aquello caerme como si fuera un pedazo de helado de chocolate en medio de la boca.

-Gracias al cielo.-

Lo escuché reír ante mi exhalación de alivio. Bueno, al menos podía decir que había demostrado estar más tranquilo con respecto a Hao y su particular amistad con mi novio. No estaba seguro si nada de eso todavía estaba vivo o algo así, pero de lo que si estaba seguro era que aquellos dedos que jugaban con la faja de mis jeans trataban de convencerme de lo contrario.

Y valla que lo estaban logrando…

-Oye, no pretenderás hacerlo aquí, ¿verdad?- Obvio, no. Anna me atormentaría un mes completo, si no era más, y toda la escuela me conocería como 'Rencito, el aguantadito'. Ya he tenido bastante con las locuras de Anna y sus dotes de fotógrafa, reportera y cosas derivadas a la carrera de comunicaciones. –Horo…- Tuve que reír ante las ganas que me mostraba. Además, ¿desde cuándo conoce tan bien la escalera falsa al segundo piso? Uhm…

-Vamos a tu habitación.-

-¿Estás diciendo que no te importa alejarte del grupo y preocuparlos?-

-¿Te estás burlando de mí?-

Utilicé mi expresión seria para darle más dramatismo al asunto. Me encanta ver el rostro de mi peliazul cuando oculta ese ligero sonrojo de colegiala avergonzada. Ja, ja. Es que está tan lindo que—

-Ren~, ¿puedo preguntar a dónde es que van?-

Y allí estaba mi tan linda y odiosa amiga rubia con aquella mirada que expelía más que la simple frase 'amo arruinarte la vida con mi sola presencia'. Yo suspiré antes de ocultar mi rostro en el pecho de mi novio por unos segundos. Horokeu no hizo más que reír ante su inoportunidad y yo no hice más que sacarle el dedo amable para que se fuera a dónde más le apetecía. En serio, la mujer empezaba a hacerme pensar que le gustaba ponerme en ridículo…

-¿Rency?-

-Anna.- Sonrisa hipócrita de mi parte. –Duh, bórrate a la de tres, zorra, arruinas el momento.- Le espetó con cierto tino burlón. No, es que esa cara de drogada feliz que parece tan natural en ella no puede hacer más que arrancarme un carcajada. –En serio.-

Horokeu rió y, mientras insistía en arrimarme con sus caderas hacia las escaleras de la cocina, Anna me sacaba la lengua y se llevaba clandestinamente un par de botellas de cerveza. Pero si será borracha…

-Por Kami-sama que los muebles de mi madre sobrevivan a los abusos de la rubia…- Pausa para enterrar mi rostro dizque preocupado en los pliegues que formaban la chamarra de mi lindo novio. Horo no pudo hacer más que volver a reír y abrazarme con fuerza mientras… bien, está de más decir que estaba algo desesperado por llegar a mi espacio personal y eso me encantaba.

¿Qué? No estoy desesperado, sólo que… me agrada que tenga ese tipo de iniciativa cuando soy yo el que siempre hace de zorrón. No, la palabra está bien puesta.

Los segundos pasaron de manera veloz frente a mis ojos y la verdad es que ni cuenta me di cuando ya habíamos pisado el último escalón de aquella angosta escalera que llevaba al segundo piso de casa. Sentí lo pesada de la oscuridad en el ambiente mientras que las manos conocidas que empujaban juguetonamente hasta la puerta indicada. Sonreí divertido al darme cuenta que el tipo de cabellos azules sabía más de lo que yo mismo sabía.

-Empiezas a asustarme.- Comenté en cuanto fui aplastado contra la pared más cercana del lugar. Estaba fría y el contraste con su cálida presencia me hacía sentir bastante cómodo y engreído, aunque aquello suene de lo más ñoño y de quinceañera enamorada. Anna moriría al oírme decir eso, pero olvidé todo aquel pensamiento con respecto a la loca de mi mejor amiga cuando sentí acercarse aquella cálida respiración que me quita la propia y que me obliga, de manera tácita, a dejarme hacer, a dejarme llevar y… -En verdad, empiezas a asustarme.-

-¿Y eso porqué?- Me preguntó, retomando el paso adelantado hacia lo que parecía ser mi habitación.

-Conoces el camino a mi habitación.-

-Ya he venido otras veces.-

-Pero desde esta perspecti— Y no me dejó terminar. De acuerdo, odio que me interrumpan, pero Horo puedo interrumpirme todo lo que se le pegue la gana y más si es besándome, besándome de manera bastante… ¡inmoral! Wo, wo, wo, ¡un segundo!

Y lo detuve. No, es que tiene que haber una explicación para…

-¡Un segundo!- Le espeté con la sonrisa enorme que podía sentir en mi cara. Ya habíamos entrado a mi habitación, yo había puesto el cerrojo de manera perfecta y él no hacía más que besarme de una manera que jamás había sentido venir de su propia lengua. Dios, estaba más inquieta que nunca. -¿Cómo es que aprendiste a hacer eso?- Pregunté con curiosidad acercándome a él nuevamente, enredando mis brazos en su cuello y rozando la punta de mi nariz con la suya.

-No lo sé, solo… ¡solo estoy intentando algo diferente!-

-¿En serio?-

-En serio.-

-No habrás estado practicando con alguien más, ¿verdad?-

-¡Ren!-

Yo reí con ganas ante la cara de indignación que me regalaba. ¡Es que uno tiene que desconfiar! Ya escucharon esa estupidez de mi madre de "piensa mal y acertarás". Odio recordarla en momento en los que estoy con Horokeu cuando es por su causa que mi madre saca a flote esa frase en cada cena que tenemos y me obliga a dejarla a medias por no querer escucharla más. También odio que me moleste con el hecho de que todavía soy un niño y no pare de decir que estoy jugando con fuego al estar con él y blah, blah, blah. Al demonio y su maldita experiencia heterosexual que me sirve una mierda.

-Rency, ¿estás bien?- Y me besó para volverme a la realidad. Los movimientos lentos regresaron a mis dedos y siguieron con su labor de despejar el terreno. Quería esa camiseta lejos de su piel para poder rozarla y besarla como se me antoje.

-Al demonio.- Le espeté, sorprendiéndolo un poco al halarlo conmigo hasta chocar con el borde de la cama y quedar ambos sobre esta. Sonreí antes de dirigir mis labios hasta los suyos para besarlo e indicarle, a la vez, que podía continuar lidiando con los cuatro botones metálicos de mis jeans.

Oh, es cierto: el ODIA esos pantalones.

Risas burlonas de mi parte.

-¡Lo siento, lo siento!- Me disculpé de inmediato al escucharlo gruñir muy cerca de mis oídos. –Olvidé por completo que estos pantalones y tú no son grandes amigos.-

-Valla, gracias por ponerlo así.-

-Como quieras, pero date prisa.-

-¿Tienes unas tijeras?- Preguntó en cuanto se dio cuenta que a los muy desgraciados no les daba la gana de cooperar en este momento. Los miró unos segundos antes de preguntar y, por supuesto, hacerme reír como demente. Esto es demasiado divertido, DEMASIADO. -¡Ren, cállate antes de que me vea obligado a amordazarte!-

-…Oh, Dios, hazlo.- Le respondí sin pensar aunque la idea me parecía de lo más divertida, tentadora y deliciosa. Anna me había comentado acerca de lo bien que se siente ser… bueno, sometido y tal. Por mi parte, nunca lo intenté.

«ғlowerѕ»

-Oh, mierda… ¡Demonios…!- Créanme que… no, no puedo decir nada coherente en estos instantes, pero si pudiera tener un segundo de lucidez lo utilizaré para decirle a mi novio que lo amo y que deberíamos repetir esto más seguido aunque eso signifique muerte cerebral prematura. Es que esto… -No, espe— Que no te detengas… NO te detengas o juro que te mato.-

Lo escuché reír a pesar de estar sumergido en una extraña burbuja de sensaciones varias. Sentía mi corazón latir tan fuerte que, de un segundo a otro, saltaría por mi garganta; mis manos estaban demasiado tensas para ser verdad y mi trasero había dejado de dolerme desde que el ritmo aumentó. Siempre logra conseguir llegar al ángulo perfecto en el que sólo va a oírme pedir por más y más.

Este hijo de su madre no sabe lo que me está haciendo…

De pronto, sentí una muy ligera brisa chocar contra uno de mis oídos. Era sofocante por causa del ambiente caliente, pero podía sentirla erizar mis cabellos poco a poco como si se tratara de la más helada. Sonreí al escucharlo decir que, cada vez que hacíamos esto, sentía que su amor por mí aumentaba más y más. ¿Extraño? Bueno, sólo un… poco…

No pude evitar apretar los ojos y cerrar la bocota en cuanto lo sentí tomarme de la cintura para levantarme y, así, obligarme a quedar sentado sobre sus caderas. Suspiré pesadamente en el instante en que nos quedamos quietos, respirando de manera agitada mientras mi pecho rozaba con el suyo y mis manos se mantenían apretando sus hombros.

-Continúa…- Le dije casi en un susurró, y es que ya no me salía la voz por ningún lado ni aunque me esforzara. Me acomodé sobre él antes de sentirlo moverse nuevamente y, claro, acariciar mis caderas y muslos y… -Eres delicioso.- Y lo abracé, enredando mis brazos en su cuello y besando levemente la superficie húmeda del mismo. Sin embargo, a los pocos segundos, mis manos se soltaron y caminaron por toda la extensión de sus brazos con el objeto de tomar sus manos. Necesitaba tenerlas entre las mías por lo menos un segundo antes de terminar...

-Rency, ¿escuchaste lo que te dije?- Y depositó un pequeño beso en mi mejilla. Yo negué con la cabeza porque, obviamente, no había oído nada. Apretó el lazo que había formado con nuestras manos y volví a negar, convencido que sólo había sido una ligera brisa lo que chocó contra mis oídos en esos instantes. Su mejilla se pegó a la mía en un intento de comodidad apresurada.

Ahh…

-¿Qué importancia tiene ahora? No…- Y solté un gemido largo que le informó que me había corrido sin previo aviso con todo aquel roce oportuno por parte de su abdomen. Maldita sea… -Maldita sea…-

-Vamos, Ren, no importa.- Me contestó ante la primera condena que había soltado entre mis dientes apretados. Mis tobillos se torcieron de repente y la visión se me nubló desde que mi rostro se perdió con ansias entre sus cabellos azulados, los cuales desprendían un aroma tan… de hombre y mis sentidos estúpidos lo reconocían como suyo y solo suyo.

Horokeu rió felizmente sobre mi oreja, separándome de mi pequeño espacio personal porque… ¡De acuerdo, lo acepto! Lloriqueo cuando sigo siendo sometido a brutales embestidas y ya estoy fuera de combate. ¿Felices? Y ni siquiera Anna lo sabe porque, si lo supiera, intentaría violarme con alguno de sus juguetes raros de colores.

-Rency…- Lo sentí besar mis cabellos mientras masajeaba mi trasero sin motivo en especial. Un gruñido escapó de sus labios, llenándome al mismo tiempo con aquel delicioso y cálido liquido suyo. Arqueé mi espalda antes de que decidiera empujarme de vuelta al colchón, retirándose de mi entrada y iniciando una larga caminata de besos desde mi vientre hasta el centro de mi pecho que subía y bajaba y volvía a subir, demostrando que estaba a punto de perder el aliento por completo. –Rency...- Yo lo observé con los ojos mojados, casi muertos. El sueño estaba entrando a mi sistema y las manos no me respondían. Solo sonreí, esperando que se le ocurriera abrazarme YA. -Te amo.-

-Yo más.- Le respondí, siendo palabras casi inaudibles desde que mi garganta experimentaba la sequía de siempre, pero ya no importaba un carajo desde que mis labios estaban siendo asaltados por los algo secos de mi novio, succionando solo un poco, lo necesario. Me giré, indicándole con un par de dedos que se acercara para abrazarme y permitirme dormir bajo lo caliente de su respiración y tranquilizantes latidos.

Si, cursi, y ¿qué? El amor te vuelve estúpido, ¿no? No me miren cuando empiece a ver novelas o termine comprándome tarjetas rosadas solo para guardarle mensajes de niña en el bolsillo de los jeans.

¡Bueno! Ya he hecho eso, pero eso no es el punto.

-¿Quieres hacerlo de nuevo?-

-Pensé que estabas cansado.-

-¿No te gustaría disfrutar de mi inconsciencia un rato?- Yo reí, era mega divertido imaginar el inmenso signo de interrogación en la bella cara de mi novio, formado gracias a las retardadas cosas que hablo cuando mi boca habla por defecto.

-No… hablas en serio, ¿verdad?- Me detuve y me giré a verlo. ¿ESO era una sonrisa pervertida? Ja, ja, no way. –Porque suena divertido.- Y mientras mis ojos volvían a abrirse, sus labios se sellaron sobre mi cuello.

-Oh, rayos, SERÁ divertido.-

«ғlowerѕ»

Autora

SI, YO DE NUEVO! :D Soy feliz, este fic me hace feliz y el HoroxRen me hace MUY feliz. En realidad, estaba estancada, TOTALLY estancada, pero ya no. Tuve ciertas revelaciones que me ayudaron a terminar lo prometido. NO ME ODIEN! TOT Juro que tengo buenas explicaciones y excusas y lo que quieran!! La inspiración SK estaba dead desde que me enviciaron con cosas que NUNCA llegaron a ser ni tantito de geniales como SK lo es. En serio, solo un grupo de niños geniales y 'super' diferentes han podido llenar mi triste alma falta de yaoi, fics míos y cosas parecidas.

Bueno, ¿me extrañaron? XD LOL Ya, está bien, espero hayan disfrutado de la lectura y JURO actualizar esto de nuevo. *kisses*

¡GRACIAS X LEERME!

Flowers © Juny S. Tao