¡Hola!
Muchísimas gracias a los que se tomaron la molestia de leer, espero que les guste la continuación y si no es así pues ya saben que acepto críticas constructivas, les aseguro que las tomaré en cuenta para mejorar mi trabajo. Gracias nuevamente y pues aquí les dejo el segundo capítulo.
Cabalgata
Edward soltó suavemente la cintura de Bella mientras la miraba fijamente, tratando de saber qué era lo que ella pensaba. Bella sintió que el tiempo se detenía, por alguna extraña razón no podía sostener la mirada de Edward, había algo en él que la hacía avergonzarse y sentirse como una idiota. El contacto se rompió y al fin él articuló unas palabras que Bella no alcanzó a escuchar y sólo vio como se alejaba lentamente, dejándola parada en la entrada. Sin saber qué hacer Bella retomó su camino, tenía que pensar, idear un plan para poder quedarse con Edward. Su tío le había ordenado casarse con él, pero, independiente de eso ella realmente deseaba hacerlo, anhelaba estar con él, saber qué pensaba y cómo era, y aunque sonara estúpido quería compartir su vida con Edward. Ése pensamiento la hizo pararse en seco ¡Qué estaba pensando! Debía actuar de manera fría y calculadora, no podía permitirse soñar con tonterías, si lo hacía sería su fin.
El sol se ponía, dando un aire encantador y casi hechizado al jardín el cual era basto en flores coloridas y silvestres, contaba con variadas estatuas y réplicas de las más bellas obras, frente a ella se extendía todo un laberinto gigantesco, y a su izquierda había una fuente chapoteando agua clara y fresca. Decidió sentarse en una banqueta frente a la fuente y disfrutar el crepúsculo. Pasó el tiempo y la noche llegó, las estrellas brillaban como nunca antes había visto; frente a ella se extendía un manto infinito de constelaciones y deseó por un momento, permanecer así eternamente. Un viento frío comenzó a azotar y decidió que sería mejor entrar al castillo, no quería presentarse enferma ante el príncipe. Al entrar se dio cuenta de que estaba por comenzar el banquete, por lo que se dirigió al salón principal donde se encontró con Ángela, tras ella estaba Lauren. Bella no se inmutó con la presencia de la última, y decidió conversar con Ángela, quien seguía mostrándose tan amigable como siempre. Platicaron por varios minutos, mientras el salón comenzaba a llenarse de gente; sólo faltaba la familia real. Después de algunos minutos llegaron los reyes, pero Edward no estaba allí, Bella se moría de curiosidad por saber dónde estaba el príncipe, pensó que tal vez llegaría después, pero desechó la idea al recordar que él odiaba la impuntualidad. Seguía preguntándose dónde estaba hasta que Lauren le habló, comenzaron a platicar con un dejo de hipocresía, Bella realmente deseaba salir de allí, no soportaba estar al lado de esa mujer. Pasó el tiempo y el banquete finalizó, la reina invitó a todos los comensales a su cámara privada para un pequeño baile. A pesar de sus intentos por no asistir, Ángela instó a Bella, diciendo que por ser dama de la reina era prácticamente obligatorio asistir. Resignada ella siguió a todos los presentes hacia la cámara de la reina. La noche pasó tranquilamente y luego de recibir varias propuestas para pasar el día siguiente Bella decidió retirarse, había cumplido su parte al asistir, ahora sólo deseaba descansar un poco.
Eran las cinco de la madrugada cuando Bella despertó, el horario de Francia e Inglaterra era tan diferente que seguramente sería la única despierta, por lo que, sacó un bonito vestido de su baúl, era azul oscuro, adornado con exquisitos bordados en plata. Se colocó con cuidado el tocado, luego, estando lista salió al jardín. Estaba muy fresco y lamentó el hecho de no haber cargado con su capa, iba de regreso al castillo cuando salió el príncipe.
-Buenos días, su Majestad-Hizo una elegante reverencia, propia de la corte francesa, preguntándose por qué el príncipe estaba allí.
-Buen día, lady Swan. Veo que como yo ha decidido dar un paseo- A pesar de dirigirse a ella, Edward no la miraba, simplemente veía el bonito tocado que Bella portaba.
-Si a usted le incomoda, puedo retirarme-Bella comenzaba a molestarse, ¿Por qué no podía simplemente verla a los ojos?
-En realidad, me gustaría que se quedara. Usted debe adaptarse al castillo y conocerlo, aunque creo, va a tener mucho tiempo para eso… En fin, ¿Le gustaría acompañarme? Voy de cacería y es mejor salir temprano-Edward la miró inquisitivamente, tratando de ver la reacción de ella.
-Sólo si a su Majestad le complace-Hizo otra reverencia yendo hacia el príncipe, quien ya le tendía su brazo izquierdo. Bella lo aceptó gustosamente y caminó a su lado-¿Qué tipo de animales caza?
-Por lo general venados, son difíciles de cazar. Yo lo tomo como un reto, además su carne es muy deliciosa-Sonriendo volteó a ver la expresión de su acompañante, aunque decepcionado al ver que no se inmutaba. Bella veía el paisaje que se extendía ante ella, pretendiendo que ignoraba a su acompañante.
-Ayer tuve el placer de comerla. Estoy en desacuerdo con usted, con respecto a la delicia de la carne, aunque debo admitir que sí es apetecible. Pero no es eso de lo que quiero hablarle…- Seguía mirando el camino, notaba su respiración acelerada y sentía que su pulso aumentaba considerablemente.- Tengo una gran duda, y espero que usted la pueda aclarar-Caminaban lentamente acercándose a los establos, Edward la miró rápidamente y se detuvieron, con los ojos le indicó que continuara- Ayer a mi llegada noté cierto desagrado de usted hacia mí, no entiendo por qué, si no nos conocíamos entonces, ni ahora…
-Disculpe, pero no creo que sea apropiado hablar de eso-Bella notó cómo Edward tensaba la mandíbula y sus ojos se oscurecían levemente, temió haber arruinado el poco progreso que había logrado, pero se sorprendió al ver que su mirada cambiaba instantáneamente; parecía casi amable-¿Aún desea acompañarme?-La miró fijamente esperando su respuesta.
-Por supuesto, para mí es un placer estar en compañía de su Majestad-Inclinó la cabeza y se sonrojó.
Edward sacó dos caballos, uno negro que tenía unos ojos tan oscuros como su pelaje, a su lado estaba otro, que era de un blanco deslumbrante. Los dos caballos parecían sumisos y ninguno traía silla de montar.
-¿Puede usted montar sin silla?- Él trataba de ponerla a prueba, lo sabía muy bien, pero ignoraba que su mayor pasión era la equitación, con silla o sin ella Bella montaba perfectamente, era la única cosa que hacía mejor que Alice, y estaba orgullosa de ello.
-Por supuesto Majestad, ¿Por quién me toma?-Seguido de esto subió ágilmente al corcel blanco, Edward ya estaba arriba del caballo negro y traía en su espalda un enorme arco y flechas. Silbó fuertemente y en seguida apareció un perro muy grande, al parecer un labrador dorado, que inmediatamente se situó al lado del corcel negro. Edward galopó rápidamente, Bella quien siempre trataba con delicadeza a sus caballos se sorprendió y trató de acelerar el paso sin lastimar al caballo, pero era inútil, para alcanzarlo debía golpear fuertemente al animal, pero prefería hacerlo antes de quedar como una inútil frente a él. Pocos segundos ya se encontraban a la par, Edward comenzó a disminuir el paso y llegaron a un prado. El sol comenzaba a salir, lo que hacía al paisaje hermoso. El perro comenzó a olfatear mientras ellos lo seguían. El perro corrió ágilmente y decidieron seguirlo, un cervatillo corría ágilmente como es propio en ellos, y Edward sin perder tiempo lanzó una rápida flecha que llegó a su destino, embriagado de felicidad recogió a su presa y la tomó por las patas, era muy pequeño, pero el se regocijaba por su victoria. Bella le felicitó efusivamente y dejó a la presa a un lado.
-Es usted muy hábil su Majestad, pero me gustaría intentarlo-Bella actuaba con timidez, realmente él era muy impotente y no podía expresarse a su manera.
-Por supuesto, espero que haya cazado antes, no espero resultar mal herido- A pesar de hablar burlonamente, Edward temía que la chica no fuera lo suficientemente hábil para el arco, pero deseaba ver hasta dónde llegaba.
-Descuide, en Francia esto es una tradición. Al igual que aquí, suelen cazar muy seguido- Bella tomó el arco y una flecha, esperando a que el perro siguiera una nueva presa. Vio que el perro comenzaba a inquietarse y se alejaba, subió rápidamente a su caballo y siguió al Labrador. No tardó mucho en distinguir una rápida mancha café, su mano temblaba por la adrenalina, pero aún así lanzó la flecha y dio en el blanco. Se apuró en llegar al lugar, y su felicidad aumentó al ver una gacela de gran tamaño muerta y tendida en el pasto.
-Vaya, que buena puntería tiene, milady, al parecer me ha opacado, eso no me gusta- Sonreía de manera diferente, parecía intimidado pero a la vez orgulloso, tomó a la presa por el cuello y la trepó al caballo, junto con él.
La mañana era muy fresca y Bella se sentía conforme consigo misma, por primera vez no se había caído y logró sorprender al joven. Ahora no cabía duda, podría conquistarlo. Iba a subir a su caballo cuando sintió que algo la golpeó, oyó el relinchar de los caballos y sintió que alguien la golpeaba fuertemente, luego de eso, todo se volvió negro.
El olor de la leña quemándose la despertó, quiso levantarse, pero sentía que su cabeza pesaba demasiado, no podía escuchar nada, sólo los ecos de las voces, abrió lentamente los ojos y esperó a que las imágenes se volvieran nítidas, distinguió la cara de Ángela, evidentemente consternada, a Lauren viéndola morbosamente y muy alejada a Rosalie, quien seguía viéndola con desprecio. Había más damas, pero no lograba distinguirlas, Ángela seguía hablándole, pero ella seguía sin entender una palabra. Todo comenzó a darle vueltas y en un instante la oscuridad volvió.
Los rayos de sol le molestaban, seguía sintiendo el cuerpo pesado, pero para su alivio ya distinguía el canto de los pájaros. Abrió nuevamente los ojos, y se dio cuenta que era más de mediodía, desde la mañana anterior no recordaba nada, excepto los caballos relinchando y fuertes golpes en su cabeza y su abdomen. ¿Qué había pasado? Vio que alguien se acercaba, afortunadamente, la habitación estaba vacía, sólo se encontraban en ella Bella y Ángela, la última se situó frente a ella y se sentó en un banco, esperando ver alguna reacción en Bella.
-¿Qué me ha pasado?- Su voz era más ronca de lo normal, sentía la garganta seca, se enderezó lentamente y miró fijamente a Ángela, quien de inmediato le tendió una copa con agua fresca.
-En realidad no lo sé. Ayer, en el desayuno habíamos notado tu falta, y la del joven Edward, pero no le dimos mayor importancia, creíamos que estabas merodeando por el castillo y él generalmente no come en el salón. Ya iba a terminar el desayuno, cuando de pronto apareció él, contigo en sus brazos, estaba manchado de sangre, y lo único que dijo fue que necesitaba un doctor. Inmediatamente te trajeron aquí y vino un médico que te examinó, te puso unos vendajes y nos dejó instrucciones. No puedes levantarte, y estarás en cama tres meses, aproximadamente. Te sangraron, tenías un derrame en el abdomen a causa de unos fuertes golpes, y de la cabeza estás bien, según el médico-Ángela parecía asustada, y a la vez le dirigía miradas de compasión.
-¿Nadie sabe qué pasó?-Bella trataba de sacarle más información a Ángela, inútilmente.
-No, excepto el príncipe, pero se niega a hablar de eso-Ángela trataba de evadir el tema, se sentía muy incómoda hablando de eso-Pero, hay una cosa que sí te puedo decir; tras él venía un paje, se llama Jacob Black, aunque nunca ha sido allegado Edward tiene un cargo importante aquí.-Ángela se levantó y llenó con más agua la copa-Bebe, has de estar sedienta, enseguida llamaré para que te traigan la comida-Entregó la copa y salió de la habitación.
Bella no podía entender nada, no recordaba lo sucedido y Ángela no ayudaba en absoluto, además se mostraba incómoda con el tema. La puerta se abrió y entró precipitadamente un joven, que hasta el momento no había visto, era alto, atractivo y vestía calzas y jubón de tonos claros, parecía consternado y lentamente tomó el lugar que antes había ocupado Ángela.
-¿Cómo se encuentra milady?-Pronunció en un murmullo rápido, que Bella batalló en entender.
-Mejor. Usted es…-Bella lo miraba inquisitivamente, aunque el joven trataba por todos los medios evitarla.
-Jacob Black, realmente me da gusto conocerla, aunque me hubiera gustado un mejor comienzo…-Se mostraba realmente nervioso y al parecer era difícil para él hablarle en esos momentos- Usted no ha de recordar lo sucedido ayer, eso lo tengo por seguro, pero a eso he venido, a explicarle y a pedirle una de mis más sinceras disculpas.-Bella seguía con atención lo que le decía Black tan inseguro como al principio, tomó su mano para tranquilizarlo, lo aumentó su nerviosismo. Decidió terminar el contacto y simplemente escucharlo.- Yo suelo cazar una vez por semana, y viendo el clima tan favorable decidí que lo mejor sería cazar ayer. Ya llevaba un buen rato en el prado, y había visto varias presas, pero ninguna era como la que yo buscaba, así que seguí buscando y de pronto vi una mancha, de color café; lancé la flecha, pero nada sucedió. Seguí buscando, y me percaté de otra mancha, los árboles sólo me dejaban ver algo que se movía; al parecer negro. Creí que era un lobo, o algún animal del bosque y disparé. Yo no sabía que era un caballo, lo juro. Oí un fuerte relincho y me di cuenta que había herido a un caballo me apresuré a llegar y ví que el animal dolorido trataba de huir y usted estaba bajo él, tirada al parecer inconsciente, el corcel escapó hecho una furia, y el otro se puso histérico. Por fortuna estaba el príncipe y logro calmar al blanco, la tomó a usted, trepó al caballo y se fue. Yo tomé el mío y lo seguí, dejamos nuestras presas y todo a un lado, para traerla a usted con vida. Recibió fuertes golpes, los caballos patean fuertemente; me sorprende que usted haya sobrevivido. La trajeron y esperé junto al príncipe el diagnóstico del médico. Luego, su alteza me hizo seguirlo a una cámara privada. Nunca hemos sido allegados, pero sabe que soy de confianza…Dentro me exigió una explicación, cuando le conté no se conformó con ello, y pidió que estuviera al pendiente de usted. Creo que eso fue innecesario, yo quiero compensarla por lo sucedido, me siento tan culpable, creí que usted…-Comenzó a sollozar, y Bella sintió lástima, al final él no era culpable.
-No se culpe Black, usted no sabía que yo estaba allí, no se atormente más y quédese tranquilo, con esto yo estoy conforme, no es necesario que trate de compensarme de otro modo- Bella no quería atenciones, estaba acostumbrada a herirse, y ahora lo último que deseaba eran atenciones.
-Por favor, milady, déjeme compensarla, si no, seguiré sufriendo tanto o más como ahora-Black se mostraba realmente sincero, pero hacía que Bella se incomodara enormemente.
-¿Cómo piensa compensarme?-No tenía interés alguno en Jacob ni lo que podía ofrecerle, pero debía aceptar su propuesta, no quería que se sintiera todo el tiempo culpable.
-¿Le gusta el mar?-Bella asintió levemente, siempre había adorado el mar, especialmente cuando se enojaba, hacía que todo pareciera nimio-Tengo un barco, es muy pequeño, no la impresionaría, pero creo que un paseo por el mar podría hacernos olvidar el malentendido-Los nervios habían desaparecido, Jacob hablaba con confianza y resultaba agradable.
-Me parece perfecto, aunque tendrá que esperar por que permaneceré aquí por más de un mes…-Bella no quería recordar el suceso, pero debía recalcar aquello, Jacob parecía muy animado, y eso no le gustaba.
-Por supuesto, esperaré el tiempo que sea necesario. Ahora tengo que retirarme milady. Un placer conocerla-Besó suavemente su mano-Espero que la impresión que le haya causado, por lo menos mejorara un poco, por que usted a mí me ha dejado más que impresionado, me ha dejado…-Se interrumpió abruptamente-No deseo acosarla, así que callaré antes de decir alguna tontería. Ahora sí me retiro, por su bien y más por el mío, nos seguiremos viendo.
Salió apresuradamente, dejando a Bella otra vez sola en su habitación. Extrañamente el viaje le apetecía mucho, tal vez Jacob era de las pocas personas que seguían manteniéndose sinceras a pesar de la corte. Seguía sin gustarle ese tipo de vida, aún anhelaba el campo, pero debía resignarse, había aceptado un reto, y cuando la retaban, nada ni nadie podía detenerla.
Escuchó que alguien tocaba la puerta, inmediatamente murmuró que pasaran, se sorprendió inmensamente al ver a Edward parado en el umbral de la puerta, observándola fijamente. Sintió vergüenza, traía un simple camisón puesto encima, sus cabellos, usualmente lacios ahora eran una maraña enorme que la hacían ver casi ridícula. Inmediatamente un sonrojo se apoderó de su cara e intentó ocultarla. Escuchó cómo el joven se aproximaba y se sentaba en su cama, directamente hacia ella.
-¿Cómo te has sentido?-Su voz seguía pareciendo terciopelo, no podía concebir que un hombre tuviera esa voz, tan hermosa y potente a la vez, tranquilizadora y amenazante por igual.
-Mejor. El dolor ya no es tan fuerte y la pesadez del cuerpo se ha ido-Volteaba hacia otro lado, la vergüenza era mucha, ¿Por qué tenía que presentarse en ése momento?- ¿Ha sufrido algún daño alteza?-Quería evadir cualquier tipo de atención, especialmente de Edward, no lo soportaba.
-No, por fortuna. -Hizo una pausa, meditando sus próximas palabras-Disculpa lo que pasó, jamás había pasado esto, y mucho menos a mí- Tomó suavemente la mano de Bella, logrando que ésta lo mirara y se sonrojara aún más-No me gusta poner en peligro a las personas, mucho menos me gusta arriesgar a quien quiero. Realmente fue una estupidez llevarte a cazar…-Bella meditaba las palabras, tenía que decir algo a favor de él. Lo miró por un momento, luego estando a punto de hablar fue interrumpida.-Por eso es que te pido que te alejes de mí, temo que por alguna razón, cuando te encuentres conmigo, pueda pasar algo peor… así que no te acerques más.-Su tono era frío, como el hielo, pero sus ojos mostraban un potente dolor. Siguió acariciando la mano de Bella, ella buscaba su mirada, pero él se negaba. Trató de tomar su rostro, pero fue detenida en el acto.
-Yo no deseo hacer eso, quiero estar con usted Alteza. Además lo que me ha pasado es sólo un insignificante incidente, no pasó nada grave, pronto estaré en pie y todo lo sucedido se olvidará…-Su voz sonaba nerviosa, lo que menos quería era transmitir su temor, dejar expuestos sus sentimientos. Edward la miró fijamente, molesto. Alejó su mano de la de Bella y se quedó sentado en la silla, sin hacer nada más que mirar el vacío.
Pasaron tan solo unos segundos, el ambiente era tenso y frío. El noble se portaba de manera distante y fría y la joven no sabía que hacer. Acercó lentamente su mano, quería rozar la piel de él, sentir su tacto increíblemente frío y suave como la porcelana, pero fue rechazada. Desesperada por no captar su atención, Bella decidió que sería mejor hablar, tratar de aclarar las cosas. Estaba pensando en lo que iba a decir cuando repentinamente Edward se levantó de su silla y se alejó dando grandes y rápidas zancadas. Le deseó con tono frío que se recuperara y salió a trompicones. Todo se había vuelto tan confuso. El día anterior era una mujer completamente feliz y confiada en que lograría estar con el príncipe, y ahora, sólo ahora se sentía completamente abandonada, como una muñeca de trapo tirada en un rincón. No lograba entenderlo, tenía unos cambios de carácter muy drásticos y su parecer con respecto a las personas cambiaba rápidamente.
Algunos días pasaron, Bella seguía recibiendo visitas, pero no tan bastas como al inicio de su incapacidad. Todos los hombres de la corte la habían visitado alguna vez, simplemente para dedicarle algún poema romántico o cortejarla, sin resultado alguno (A pesar de sus intentos). Eran bastante insistentes y tediosos, comenzaba a odiar aquello, ¿Por qué eran tan hipócritas? Sólo uno había conseguido arrancar una sonrisa natural y sincera de su bello rostro; Jacob Black. A pesar de que leía poemas de amor, lo hacía con tal sorna, que Bella soltaba discretas carcajadas al ver las graciosas florituras de sus manos, la expresión exagerada de su rostro y el tono meloso, mucho más agudo recitando burlonamente los versos, en ocasiones, insinuando algo más íntimo a lo que se refería el verso. No había pasado un día sin que Jacob la visitara, y tampoco faltaba alguna graciosa actuación de él para hacerla sentir jovial. Su recuperación estaba siendo bastante rápida, y gracias a las atenciones de las otras damas logró ponerse en pie antes de lo esperado. A penas habían pasado dos meses desde el incidente, aunque las heridas seguían doliendo y necesitaban más tiempo Bella decidió salir de su claustro. Sentía la necesidad de hacer algo diferente a estar todo el tiempo recostada en la cama. Ése día pidió ayuda a Ángela, para vestirse y salir a desayunar juntas, la dama se había sorprendido de la rápida recuperación de ella, pero no hizo ningún comentario. Eligieron que un vestido en tonos cafés oscuros, al final estaba llegando el otoño y a Bella le fascinaba vestir acorde a las estaciones. Pero no había tomado en cuenta un pequeño detalle, que al final no resultó ser tan pequeño. El corsé, (a pesar de estar lo más flojo posible) ceñía firmemente su cintura, lo cual le molestaba en las recientes heridas. Intentó probar con otro vestido, pero siempre era el mismo resultado. Decidió usar el primero, si iba a sufrir al menos que valiese la pena. Su vestido era color chocolate, con un escote cuadrado, la tela se cernía en torno a los hombros, resaltando la exquisitez de su figura. Naturalmente, parte de su espalda estaba al descubierto, debido al amarre de las cintas, la falda era amplia y pomposa, caía como una cascada y carecía de adornos, excepto un discreto ribete dorado en el corsé. Se puso su "B" de oro y se colocó el tocado a juego, estando lista salió con Ángela. Desayunaron con el séquito de la reina, la cual las invitó a pasar el día navegando por el río Támesis. La tarde fue realmente agradable, todas las damas mostraron sus talentos frente a la reina, la cual se veía gratamente sorprendida, Bella no se quedó atrás y demostró ser muy talentosa en el campo. Su suave voz daba un toque dulce a su canción, y cada una de las mujeres se conmovió por la interpretación de ésta. Cantó una canción sencilla, evitando cualquier esfuerzo mayor que pudiera acrecentar el dolor. Estaba anocheciendo y decidieron regresar. Después de tanto tiempo estaba disfrutando como nunca. Se disponía a ir hacia la cámara de la reina, cuando un paje la detuvo, enseguida el júbilo se desvaneció y en su lugar vino la sensación de hastío que siempre le acompañaba cuando la citaban a una típica reunión familiar. Se excusó con la reina y sus damas y siguió sumisamente al paje, iban en dirección a la cámara de su tío, Bella se sentía extrañamente nerviosa, sabía que algo iba a pasar, algo nada bueno.
Después de varios minutos de camino llegó a su destino, entró y encontró a sus padres y a su tío esperándola. Hizo una elegante reverencia y se situó frente a ellos, esperando que le explicaran el motivo de la reunión. Su tío bebió un poco de cerveza, dejó la copa a un lado y seguido de esto la miró, como si fuera algo insignificante.
-Mañana llega tu hermana de Francia, tu padre la recogerá en el puerto al medio día.-Dijo como si hablase del clima o cualquier otra banalidad, miró inquisitivamente a la joven escrutando su rostro.-Prepara una alcoba para ella y entera a las damas para que la reciban adecuadamente. Puedes irte.-Volvió a tomar su copa y bebió más cerveza que antes, ignoró a su sobrina y se dedicó a los papeles que tenía en su escritorio.
Sin decir ninguna palabra Bella se retiró, sentía que el mundo se le venía encima. Sus emociones estaban divididas, al fin vería a su hermana, lo más preciado que tenía, desde su llegada a Inglaterra la había añorado, durante su incapacidad había deseado fervientemente que estuviera a su lado, pero ahora todo era diferente. Siempre había sido "la otra chica Swan" opacada por su hermana, que parecía ser la mujer perfecta en todos los aspectos. Comparada con ella Bella era una burda imitación en belleza, carisma y personalidad. Siempre había sido dulce, cariñosa, amable y comprensiva, mientras que Alice era graciosa, coqueta, desinhibida y en pocas palabras lo que ella jamás sería. Finalmente había logrado ser la única Swan en algún lado, hasta ese momento no se había visto opacada por nadie, hasta cierto punto sentía que había sido el centro de atención, no es que fuera egoísta o egocéntrica, simplemente estaba disfrutando una sensación jamás experimentada, quería seguir sintiéndola, pero desgraciadamente se había acabado. Dentro de pocas horas su hermana llegaría y sería de nuevo una sombra invisible e ignorada, como siempre había sido. Pero eso no era lo que más le importaba, había algo dentro de ella que la carcomía por dentro. No era el temor que siempre sentía, era algo mucho más fuerte que ella, era una mezcla de rabia, temor y celos, pero sobre todo sentía pavor, pavor a que Edward se enamorara de Alice…
