¡Hola!

Lamento muchísimo el retraso del capítulo, que de hecho es muy corto debido a que lo hice con poca inspiración y poquísimo tiempo. La verdad no me acordaba de la historia y ahorita no sabía cómo continuarla, si no les gusta sólo díganlo y la cambiaré. Muchísimas gracias por sus reviews me han dado muchísimo ánimo para continuar con esta historia. Espero no haber sido muy cursi y pues aquí está. Disfrútenla.

Bella siguió la coreografía tal como lo deseaba el ansioso maestro de danza, quien por supuesto era un hombre importante de la corte y exigía mucho. Bella seguía buscando a Edward por la sala, pero sólo veía gente con máscaras, por supuesto doradas, que le impedían reconocerlas. De pronto un montón de chiquillos excitados entraron a la sala y comenzaron a lanzar pétalos de rosa a guisa de lanzas y piedras, las damas corrían despavoridas, por supuesto y en ese momento entraron los caballeros reales quienes rescataron exitosamente a las damas, Bella seguía buscando a Edward por el lugar, hasta que su figura comenzó a acercarse lentamente hacia ella, no cabía duda de que ése era el hombre que tanto anhelaba ver, su caminar y sus ojos que la miraban con fiereza no dejaban otra opción. Bella sintió que Edward tomaba agresivamente su cintura y que se sumergían en un sensual y apasionado baile que parecía no tener fin. Bella recordaba las palabras que Alice le había dicho antes de llegar al castillo, debían comportarse como unas bellas cortesanas que no serían presa fácil para nadie y por supuesto Bella sentía que lo arruinaba todo, con sólo una mirada ella caía rendida a los pies de Edward, era inevitable. La música terminó, pero Edward dio pie para que continuara, lo último que quería era alejarse de esa mujer que le causaba tanto deseo, ya no sabía distinguir si era sólo una atracción muy fuerte o era un amor puro, del que solía hablarse mucho en la corte, pero igualmente era raro verlo, como fuera, el sólo quería permanecer con ella, sentirla, tomarla de la cintura y seguir dando círculos por la habitación siguiendo el alegre compás de la música. Siguieron bailando y se olvidaron por completo de la gente que los rodeaba, en ese momento sólo existían ellos dos y nada más importaba, sólo el permanecer juntos aunque fuera por una noche.

La música volvió a detenerse y esta vez Edward con una sonrisa triunfante dio una seña y todos se desenmascararon incluida Bella quien al verlo fingió tanta emoción que se tropezó y trató de hacerlo parecer un desmayo. Edward preocupado por ella fue a su alcance y la tomó en sus brazos tratando de traer su conciencia de vuelta, Alice, como es de esperarse hábilmente quitó el elegante tocado que adornaba la cabeza de Bella para que el cabello cayera en cascada y resbalara entre los dedos de su querido.

Luego de oler colonias de varias flores Bella recuperó el conocimiento, seguía odiando su torpeza, esta vez le había costado un fuerte golpe en la cabeza, en el cual nadie reparó por su puesto. Alice la tomó delicadamente y la sentó en un balcón con la ventana abierta para que se despejara un poco, la habitación comenzó a llenarse de cortesanos que pretendían entretenerse mientras esperaban ansiosamente la cena. Bella sentía las miradas celosas de algunas mujeres, pero no le importó, lo único que quería era olvidarse del horrible dolor de cabeza y admirar el hermoso paisaje que se extendía a lo largo del castillo. Deseaba ser libre, lo anhelaba, estar en la corte era muy cansino, sobre todo, por tener una hermana mandándola todo el tiempo, un amor imposible y por soportar todas las hipocresías de la corte. Ella sólo deseaba ser feliz, pero su felicidad costaba una corona y una nación entera.

Seguía inmersa en sus pensamientos cuando sintió una fría mano de porcelana que tomaba suave pero firmemente su hombro y pasaba por su cuello, segura de quien era volteó y vio a Edward quien seguía mirándola con una mezcla extraña de sensualidad y agresividad

Bella se incorporó y quedó frente a él, tenía la oportunidad de hablar a solas con el hombre que deseaba y no estaba dispuesta a desperdiciarla. Alice que vigilaba todo hizo que la familia se acomodara de tal modo que Bella y Edward no fueran vistos fácilmente, pero tampoco que estuvieran tan ocultos.

-Parece que te sorprendió muchísimo verme bailando contigo-Dijo Edward seductoramente.

-La verdad, no esperaba que fuese usted, su majestad- Dijo avergonzándose y bajando la vista.

-Entonces, ¿A quién esperabas?-Sonaba divertido con la plática, Bella parecía ser la primer persona sincera en la corte y eso realmente lo atraía.

-No lo sé, algún cortesano o un extranjero, un embajador tal vez… Realmente no lo sé- Dio vueltas a la sortija que traía en la mano, estaba haciendo todo lo que Alice le había prohibido.

-¿Un extranjero? Vaya, jamás hubiera imaginado yo eso, sueñas mucho Bella- Rió suavemente, pero se notaba un dejo de frialdad en su risa.

-Realmente ha sido una experiencia maravillosa- Hizo una pausa- Disfruté mucho bailar con usted majestad, fue todo un honor para mí, jamás imaginé que me fuera a suceder eso-Suspiró largamente y sin saber qué mas decir miró el paisaje.

-El honor ha sido mío Bella…- Edward sentía la necesidad de decirle a Bella cuánto la deseaba, lo mucho que le agradaba y cuánto anhelaba su presencia, pero no era el momento ni el lugar adecuado, por lo que decidió tomar delicadamente su mano, besarla un poco más de lo debido y desaparecer del lugar.

Bella disfrutó el contacto de los helados labios de Edward, la piel suave de su mano y sintió el escalofrío que corría por toda su columna vertebral, al final, las cosas se iban dando como ella deseaba, sólo necesitaba algo de prudencia y aunque detestara admitirlo, los consejos de Alice para poder seguir en el buen camino.

Gracias por haberla leído, la continuaré según las críticas que reciba, muchas gracias por su apoyo y pues espero seguir leyéndolos pronto.