La última viñeta de mi parte de la tabla... Está bastante relacionada con las anteriores (más que nada con la tercera, aunque es más bien lo contrario, bien versus mal, satisfacción versus decepción). Un besito (¡es la primera tabla que termino y me hace mucha ilusión!).
Disclaimer: Lo de siempre.
NOTHING BUT THE RAIN
5. Suave
Tu nuevo hogar: un mundo devastado, triste, vacío, gris, carente de vida. La tierra prometida y anhelada resulta ser una llanura infinita de polvo. El horizonte cenizo se confunde con un mar helado y hostil. La esperanza se disuelve en el aire como un fogonazo, más rápido que una aspirina en el agua; burbujea unos instantes en el fondo del estómago, cubriéndolo todo, y se deshace de un plumazo cuando ponen los pies encima del sueño roto.
Son los últimos humanos y no saben cómo continuar. Permanecen de pie en la desolación, incapaces de entender al principio. Derrumbándose por dentro después. No hay nada que duela más que te arranquen aquello por lo que has estado viviendo, muriendo, matando. El viento sopla glacial. Kara se lleva un par de dedos a la sien, aturdida, y se aparta un mechón de cabello rubio con lentitud. No tiene sentido, nada tiene sentido. Todos los que han muerto por esto.
Supervivencia que mata (…cansancio).
Kara se aparta de los demás. Le falta el aire, aunque sabe que es sugestión. ¿Por qué? Y es que está cansada de luchar, de no conseguir un lugar al que llamar casa, de perder y perder y seguir perdiendo. De eso precisamente se trata la supervivencia. Somos lo que queda, piensa.
Supervivencia que ata (no podemos dejarnos caer ahora).
De ese día, Kara recordará creencias temblando en el pecho, rostros derrotados confundiéndose entre sí. Recordará carbón y una sensación extraña. Recordará, sobre todo, el caos histérico cuando vuelven a la Galáctica, el bullicio exagerado y el dolor de haber fallado. La gente hierve de rabia. Son las peores horas de nuestra vida pero vamos a superarlo, se dice, no para convencerse. Lo sabe.
Adama no intenta poner calma. Ella desaparece de ahí, esquivando la multitud. Sus pasos resuenan muy fuertes en un pasillo desierto. Las voces la persiguen.
Nada dura para siempre; ni siquiera esto que nos consume por dentro.
Sobrevivir.
Y todos los que morirán por lo que viene, equivocados o no, merezca la pena o no, porque no, nunca, bajo ningún concepto… no nos hemos rendido.
