Fue una espera casi agónica y a pesar de que paso en pocos minutos, los tres sintieron que el tiempo se habia detenido mientras miraban con temor al dragón bajando hasta donde estaban momento atrás. Era mucho más grande de lo que parecía cuando lanzo su fuego encima del unicornio y el color rojo de su mirada incluso se veia mas roja que antes.
Cuando toco tierra, sienten como el suelo tembló, era grande y pesado y por su aspecto, parecía que sus escamas eran una armadura impenetrable hacia cualquier hechizo o arma que pudieran usar, además que Light no podía realizar ninguna magia para ayudarlos.
Tenían curiosidad por verlo, pero se quedaron quietos detrás de la roca, superando con todas sus fuerzas que no les hiciera daño y se fuera lo más rápido posible.
Todo se quedó en completo silencio, a la expectativa y entonces paso algo que jamás había pensando que fuera a pasar.
—Salgan de ahí. —Dijo el dragón, con voz profunda y grave, más parecido a un gruñido que a una voz.
Se quedaron quietos y un escalofrío les recorrió la espalda.
—Light, podría usar mi magia para transformarlo en un pequeño cachorrito si me lo permites… —Susurro Discord lo más bajo que pudo para que solo el poni lo escuchara.
—Nada de magia fuera de lo común.
—Light…
—Lo siento, Discord, pero no puedo ser flexible en esto, en serio que no puedo.
—Tu estúpido orgullo va a acabar con nosotros, Light ¡Si no hacemos algo esa cosa nos va a comer!
—¡Cállense los dos! —Pidió Twilight, mirándolos enojada. —Nos va a escuchar.
Nuevamente silencio, interrumpido por el sonido de la lava, el poco viento que cruzaba por esos lares, sus respiraciones y el continuo latir de su corazón.
—Sé que están ahí. —El suelo tembló con la voz. —Puede que ya este algo sordo, pero les aseguro que puedo olerlos bien.
El unicornio trago saliva. Le dolía el caso y el cuerno, pero no pensaba en eso, trataba de ver alguna forma de salir de esa situación. Tomo ahora y trago saliva.
—Creo que es necesario que alguien salga para que se vaya. —Murmuro. —Con gusto lo hare.
—No puedes. —Twilight le puso un casco en el hombro y lo miro con seriedad.
—Si puedo. —Quito a la alicornio de su hombro. —Ustedes son importantes, Twi, necesitan sacar a Celestia de aquí y volver a Equestria.
—No, Grey… —Agacho la cara, para ocultar las lágrimas. —Hace unos minutos pensé que te habia perdido, ahora estas aquí y no quiero volver a tener esa sensación.
"Por Celestia, que melodramática" Pensó Discord, mientras fruncía el ceño. Últimamente sentía que sobraba cuando sus otros dos amigos se ponían a hablar.
—Escúchame, por favor. —Volteo a ver al draconequus. —Escúcheme los dos. —Se quitó la alforja y la puso en el suelo. —Ahí está el mapa de Drako, mis suministros les ayudaran a llegar más lejos, pero si se quedan sin nada, mejor váyanse y vuelvan con más. Este país no está hecho para ponis.
Dicho esto, se dispuso a salir de su escondite y enfrentarse al dragón, pero ella lo tomo con fuerza de una pata trasera son su magia. La miro enojado.
—Twi…
—No puedes. —Sacudió la cabeza. —No puedes Grey.
Se acercó a ella y la abrazo.
—Tengo que. —Miro a Discord. —Cuídense. Cuídala.
—Eso te lo prometo.
Tomo aire y salió de detrás de la roca. El casco quemado lo levanto en señal de estar desarmado y se acercó despacio hasta el dragón, sentía sus ojos fijos en cada movimiento que hacía.
—Aquí estoy. —Exclamo una vez que estaba lo suficiente cerca como para que lo oyera.
—Vaya, vaya. —Se inclinó para verlo mejor. —Que tenemos aquí… Un poni si no me equivoco.
—No te equivocas.
—Es extraños ver ponis por los paisajes de Drako… —Su mirada lo recorría de arriba abajo y se detuvo en el cuerno y el casco chamuscado. —Y con razón casi no los hay. Dime pequeño poni ¿Qué fue lo que te paso ahí?
—¿En dónde?
—Ahí —Le apunto a su cuerpo quemado.
—Creo que podrías contestar esa pregunta tu solo.
El dragón abrió mucho los ojos, como si estuviera sorprendido de las palabras del unicornio y sintió una culpa terrible.
—¡No me digas que fuiste el pobre que se interpuso entre mi fuego y el mineral de diamante que habia en esa pasarela!
—Lamento decirlo, pero si, fui yo.
—¡Mil perdones! —El dragón se encogió de tamaño y pudo ver más de cerca de Grey Light y su herida. —No te distinguí hasta que ya estaba encima de ti lanzando fuego. Siempre me quejo de estos salvajes y ve lo que acabo de hacer.
El unicornio lo miro estupefacto sin creerse las palabras que acababan de salir de la boca del dragón y al ver que en su rostro no habia rastros de la furia ciega que habia tenido lugar antes en las facciones de este, tan solo habia una expresión de asombro junto con preocupación.
El dragón trato de tomarle el casco quemado, pero Light lo retiro rápidamente, aun no sabía que estaba pasando ni estaba seguro de las intenciones de este.
—Mil perdones. —Repitió, alejando con cuidado su garra de su interlocutor. —Me imagino que de donde vengas no es común que alguien como yo quiera ayudar a alguien como tú.
Silencio.
—¿Dónde están mis modales? Disculpa mi falta de educación, hace años que no veia alguien como tú, me causa cierta fascinación tu especie y son tan pocos los que he llegado a ver por aquí… —Dijo golpeándose la frente. —Me llamo Piasa ¿Y tú pequeño, poni?
—Grey Light.
—Bueno Grey Light, temo decirte que necesitamos curarte esa herida. No es por nada, pero se el daño que hace mi fuego y si no te atendemos rápido puede que no haya mucho más que hacer por tus extremidades.
—¿Me vas a curar aquí?
—No, claro que no. —Se giró y le indico su espalda. —Te puedo llevar a mi cueva, ahí tengo algunos remedios para curar cosas así.
Lo miro desconfiado.
—Déjame entender esto… Me lanzaste fuego, casi me matas, me sacaste un susto que nadie en la vida va a poder quitarme de la cabeza… ¿Y quieres llevarme a tu cueva para curarme?
—¡Pues claro! ¿Te quieres quedar sin cuerno, poni?
—¿Por qué esperas que confié en ti después de todo lo que hiciste?
Nuevamente un silencio, roto por el suspiro de Piasa.
—Porque no soy igual a los demás dragones. —Cerró los ojos. —Y no eres al primer poni que conozco, ni el primero al que ayudo.
Los otros dos aun escondidos habían estado escuchando atentamente la plática entre Light y el dragón se sentían igual d confusos, pero al mismo tiempo alegres que no fuera violento. Al escuchar como hablaba así de la quemadura del unicornio, Twilight no pudo evitar sentir una terrible ansiedad y sintió que era su deber como su amiga y princesa que era ayudarlo.
Salió de detrás de la roca, antes de que Discord se diera cuenta de lo que estaba haciendo y lo que estaba pasando.
—¿Lo juras por tu código de dragón?
Grey sintió como si un hielo frio le recorriera la espalda al escuchar la voz de la alicornio dirigiendo hacia donde estaban ellos. Piasa volteo a verla y se sorprendió de ver otro poni y en su interior sintió como una felicidad enorme crecía.
—¿Otro poni? —Volteo a ver al unicornio. —¿No venias solo?
—Somos tres viajeros. —Contesto al ver como Discord se asomaba detrás de ella.
—Ya veo… No los culpo por ser desconfiados. Y veo que tu intención era que ellos se fueran sanos y salvos por si yo actuaba de forma violenta. —Asintió y le sonrió a Light (Aunque a este último eso no lo tranquilizo en nada) —Una causa noble y de admirar, Grey Light.
—Gracias, supongo… —Se acercó a la alicornio. —Piasa por favor no les hagas daño.
—No planeo hacerlo. Dime pequeña... ¿Cuál es tu nombre y el de tu amigo de ahí atrás?
—Me llamo Twi y él es Discord.
—¿Cómo sabes de nuestro código de dragón?
—Se algunas cosas sobre dragones. —Se quedó callada antes de continuar. —¿Lo juras?
Hubo un momento de silencio, antes de que Piasa soltara una carcajada y mirara alegre a su interlocutora.
—Veo que sabes que nuestro código una vez creado no pude ser roto, pero dime algo pequeña ¿Qué gano yo al ceder mi código de dragón?
Se quedó pensativa, tratando de que su mente diera con alguna cosa que fuera de interés para él. No podía ofrecerle tesoros, ni nada por el estilo pero por lo que habia escuchado unos momentos atrás, supo que tal vez si tenían algo que intercambiar por el código.
—Dices que nuestra especie te fascina… Que te parece… ¿Un intercambio de información?
Nuevamente silencio. Piasa sonrió y se inclinó ante Twilight, que no pudo evitar sentir que se ruborizaba. No recordaba cuando habia sido la última vez que alguien le dedico una reverencia, aunque una parte de ella no pudo evitar acordarse de como la Reina hacia que todos se inclinaran. Sacudió la cabeza, tratando de enviar esos pensamientos lejos.
—Eres bastante inteligente e ingeniosa, pequeña Twi. Sera un gusto tener una conversación contigo y tus compañeros. —Se levantó en dos patas y puso una de sus garras encima de donde estaba su corazón. —Juro, por mi código de dragón que no te voy a hacer daño ni a ti, ni a tus compañeros.
—Muy bien. Gracias… ¿Cuál es tu nombre?
—Piasa, querida. —Se volvió a poner en sus cuatro piernas, volteo a ver al unicornio. —Grey Light, te sugiero que nos demos prisa, los daños por mi fuego son atroces y se tiene que actuar cuanto antes. Súbanse a mi lomo y en un momento estaremos en mi cueva.
Light miro enojado a Twilight, que se limitó a subirse al lomo del dragón, ignorando la mirada furibunda que tanto el unicornio y el draconequus le estaban dirigiendo.
—¿A que esperan? —Pregunto, un poco harta de la situación.
Los otros dos se limitaron a soltar un suspiro y después subieron a regañadientes al lomo de Piasa, una vez que estuvieron acomodados, este levanto al vuelo y se empezaron a alejar del suelo y del camino que ya tenía memorizado el unicornio en su mente.
