Piasa sintió como el fuego de Odahviing lo envolvía casi por completo, se aferró con sus garras al suelo, enfrentando el calor lo mejor que pudo. Algo habia cambiado en el otro dragón durante esos años que no lo habia visto y desde su última pelea, al detenerse el ataque del otro sintió como si se le descarapelara las escamas del cuerpo.
De lejos, los que estaban viendo la pelea notaron como le salía humo del cuerpo a Piasa, como el calor su cuerpo lo expulsaba de esa forma, algo poco común entre los dragones, que solían ser resistentes al fuego, sobre todo si era un fuego ya conocido con anterioridad. Le costaba respirar y veia con dificultad, no sabía que se habia hecho a sí mismo el Odahviing pero algo estaba mal, algo estaba terriblemente mal.
—¿Te sorprende Piasa?
—Tu…
—La cosas cambian con los años, Forajido. Mi fuego es testigo de eso. —Dijo con una sonrisa. —Los Prona siempre nos preparamos para las peleas y las guerras, evolucionamos. Todo nuestro cuerpo.
—Cambiar como es el fuego es algo muy distinto a prepararse a una guerra. —Lo miro con odio. —Es como si cambiaras tu alma.
—Oh Piasa eso solo lo creen los tontos e ingenuos dragones. —Se acercó. —¿Creíste que sería igual de fácil que hace años, Forajido?
En un último esfuerzo, Piasa exhalo fuego en toda lo que pudo a Odahviing, fue tan inesperado que logro hacerlo retroceder unos segundos, justo al mismo tiempo que le saltaba al cuello con una mordida preparada. Las escamas estaban débiles por su fuego y entrar sus dientes en la carne no fue nada difícil, mas sin embargo Odahviing reacciono rápido y lo quito de un fuerte zarpazo, causándole que le dejara la marca de los dientes en el cuello.
Ya en el suelo, Piasa sonrió y se empezó a reír.
—¿De qué te ríes viejo? —Pregunto furioso, mientras de forma disimulada se tocaba la herida que era mucho más profunda de lo que penaba. —¡Perdiste! ¡Mírate! ¡Ni en pie puedes estar!
—Con esa simple herida, ellos ya pueden vencerte. —Respondió, mientras se incorporaba lo mejor que podía. Lo miro a los ojos e inclino la cabeza. —Me retiro.
—¿Te das por vencido?
—Se cuándo tengo que rendirme e irme. Por primera vez, Odahviing, resultaste ser más fuerte que yo. —Le sonrió un poco, en lo que trataba de caminar para ir al lado de la jaula donde estaban los tres ponis viéndolo junto con su amiga.
El aludido no sabía que decir ni que hacer ante el último comentario que le acaba de hacer su adversario de toda la vida. Al verlo casi caer y sin poder caminar soltó un suspiro.
—Ayúdenlo a caminar hasta donde están los ponis.
—¿Señor?
—Lo que escucharon.
—Pero es Piasa…
—¿Y eso que? Les estoy ordenando que lo ayuden ¿Qué quiere, que este observando y no deje que pele con los demás?
Los aludidos bajaron la cabeza a modo de disculpa y fueron a cumplir las órdenes que les acaban de dar. Entre los dos se pusieron uno a cada lado de Piasa y los ayudaron a caminar, cuando este estaba a punto de caerse de algún lado estos lo empujaban para que recuperara el equilibrio.
—Gracias Odahviing. —Dijo una vez que ya estaba parado al lado de la jaula de sus amigos.
—Ni lo menciones. En serio. —Carraspeo un poco y se dirigió a los ponis. —¿Quieren elegir cual será el próximo en pelear contra mi o lo hago yo?
—Nosotros podemos decidir gracias. —Respondió Celestia en tono amable, pero firme.
—No se tarden mucho, no tengo todo el tiempo del mundo.
Se miraron entre ellos.
—Iré yo. —Se apresuró a decir Twilight.
—Estas loca. —Light la miro enojado. —Tú no puedes pelear contra ese dragón.
Ella ya estaba abriendo la boca para contradecirle cuando Discord la interrumpió.
—Odio admitirlo, pero esta vez estoy de acuerdo con Grey Light.
—¿Qué?
—No me malinterpretes querida, no es que no piense que no puedas ganarle… Pero la importante además de Tia eres tú.
Lo miro sin comprender.
—Sin ti, ella no sale. Sin ti, todo esto sería inútil. —El draconequus soltó un suspiro.
—¿Tú que piensas Grey?
—No puedo perderte. —Se encogió de hombros. — Eres demasiado importante, para todos.
Por el pecho de Twilight se extendió un sentimiento cálido, entre agradecimiento y alergia que no podía del todo definir, aun así se limitó a quedarse seria sin mostrar lo que estaba sintiendo.
—Supongo entonces que Discord entonces. —Twilight lo miro. —Estoy segura que tú querías eso desde el principio.
—Quiero irme ya de aquí. No me importan los dragones o las deudas que tengan el uno con el otro. Vine por Celestia y la sacare de aquí.
—Cord, no lo subestimes. —Le pidió la princesa al escuchar la determinación en la voz de su amigo. —Si Piasa no pudo con el…
—Creo que olvidas con quien estas hablando Celestia, querida. Soy el dios, príncipe y dueño del caos y la discordia, un poder del cual no podrá defenderse de ningún modo.
—Precisamente por eso lo digo, Discord. Sueles subestimar a tus enemigos y lo sabes. —A la mente de él vino el recuerdo del día cuando lo encarcelaron por primera vez en su prisión de piedra. Miro a su amiga, cuando eso paso jamás pensó que iría a rescatarla de ningún lugar. —Y no quiero que te hagan daño.
—No sé si saldré ileso, pero incluso aunque mi magia no ayude, mis habilidades en combate mejoraron gracias a mis años de servicio en la Resistencia.
—Tampoco te sobrepasases…
—No lo pienso matar Tia, pero si hacer que desee estar muerto. —Murmuro en tono lúgubre mientras caminaba hacia el borde de la jaula y volteaba a ver a Odahviing. —Yo peleare contigo.
—¿Tu? —Lo miro aburrido. —Hagámoslo rápido para derrotar a tus otros dos compañeros y poder decidir su castigo.
Les indico a los mismos dragones que ayudaron a caminar a Piasa que abrieran la jaula y que sacaran a Discord. Por el rostro de este se extendió una enorme sonrisa, conforme caminaba sin dejar de ver a su contrincante, una mirada tan extraña y llena de confianza que hizo que internamente este se estremeciera lo cual lo puso furioso.
—¿Qué miras con tanta alegría, poni? ¿Qué no ves que hoy no saldrás ganando de esta?
Soltó una carcajada, mientras más se acercaba. Todo el claro se quedó en silencio, a la expectativa de lo que fuera a pasar a continuación.
Odahviing frunció el entrecejo, sintiéndose cada vez más perturbado por ese extraño poni que se acaseraba hasta él.
—Yo no soy ningún poni. —Dijo una vez que estuvo enfrente del dragón y que la risa se le calmo.
Los que lo veían de lejos podían ver como poco a poco la forma del unicornio se iba disipando, volviéndose inestable, sus ojos cambiaron a unos de color ámbar y la piel y el cuerpo se alargó y unos cuernos empezaron a nacerle en la frente y de igual forma las patas cambiaban de tamaño, de color y forma.
El procesos se veia doloroso y tanto Celestia como Twilight sabían habia realizado el hechizo mucho más dramático y laboriosos de lo que era realmente, seguramente para hacerlo más impresionante lo cual habia logrado. Todas las miradas se centraron el, su sonrisa se ensaco aún más y se inclinó enfrente de Odahviing que lo miraba con seriedad.
—Soy Discord, dios de la discordia y del caos.
—Habia escuchado hablar sobre ti de palabras de mis mayores. Historias de terror en Drako, sobre un ser que aparentaba tener el cuerpo de un dragón pero que no era uno de verdad. El Impostor lo llamaban. —Hizo una pausa. —Nunca pensé que de verdad existieras
—Yo no puedo creer que mi corta estancia aquí haya causado tal impresión en tu gente. Estoy seguro que cuando hice todo eso tú ni siquiera eras un triste huevo.
Odahviing sonrió un poco.
—Por eso son historias de mis mayores y no mías. Pensé que pelearía contra ponis, no contra seres de leyenda.
—¿Te estas arrepintiendo?
—Nunca dije eso. Me gusta probar mis habilidades. —Se puso en posición de defensa. —Y será un placer poder probarlas contigo, Impostor.
—Asi será entonces. —Discord lo miro sonriente, chasqueo los dedos y se desvaneció poco a poco en una niebla que se extendió y se fue.
Algunos pensaron que tal vez se habia arrepentido de la pelea, pero esa sospecha se vino abajo cuando una risa se extendió por todo el campo de batalla, envolviendo al dragón que se puso a dar vueltas sobre sí mismo buscando al draconequus.
—¿Temes enfrentarme cuerpo a cuerpo?
—No, pero mientras tú poder esta en tu fuerza bruta… El mío esta en otras áreas.
—¿De qué te sirven, si la pelea es cuerpo a cuerpo?
—Permíteme demostrártelo.
Un chasquido recorrió todo el campo de batalla, un temblor hizo que todo se sacudiera, datado en no caer, Odahviing volteo hacia abajo y se sorprendió de ver como el suelo desaparecía, abrió las alas sorprendido y en ese momentos sintió un fuerte golpe en su cabeza que lo dejo atontado.
Vio a Discord riéndose con un martillo que parecía ser de goma volando por encima de él. Rugió enojado mientras soltaba una bola de fuego hacia el draconequus que al verla chasqueo divertido y la convirtió en una bola de hielo gigante que se la lanzo de regreso al dragón.
Este lo logro tomar entre sus garras delanteras pero casi perdió el equilibrio por hacerlo, enfadado la mando de regreso hacia Discord que tiendo volvió a chasquear los dedos transformando la bola en lo que parecía ser leche con chocolate la cual hizo desaparecer.
—¡Tus trucos baratos no funcionaran conmigo Impostor!
—¿Trucos baratos? —Sonrió con suficiencia. —Pero si apenas estoy empezando.
Dicho esto controlo la lava que estaba debajo del dragón que no tuvo tiempo a moverse y lo baño en ella, después la congelo dejando atrapado al mismo que lo veia con odio. Discord hizo que levitara en el aire mientras que el calor corporal del mismo dragón derretía el hielo, espero a que estuviera a punto de liberarse para soltarlo y dejarlo en caer.
El calor de lava no le afectaba al dragón, pero no iba a poder respirar hasta que legara a la superficie, nado lo más rápido que pudo, cuando se topó con que el suelo habia reaparecido de nuevo. Golpeo con fuerza tratando de poder penetrar la obsidiana y estaba a punto de perder su última reserva de aire cuando una fuerza sobrenatural lo jalo hacia arriba.
Su cuerpo golpeaba con fuerza la obsidiana, con una fuerza brutal que hacía que le crujieran los hueso, quiso gritar de dolor que si lo hacia el aire que le quedaba se iría. Discord siguió jalando desde arriba, hasta que logro sacarlo de abajo de toda la piedra, dejando un agujero enorme en el suelo que conectaba con la lava del fondo. Lo saco volando hasta arriba, llegando a una altura bastante peligrosa.
Odahviing tenía ya las alas lastimadas y al tratar de abrirlas estas le produjeron un dolor insoportable y a pesar de que lo logro, estas no le permitieron volar y se estrelló contra el suelo con una fuerza brutal. Se levantó una nube de polvo a su alrededor mientras los demás dragones veían con horror como su líder caí desde lo más alto.
Discord se acercó hacia él una vez que el polvo se dispersó, el dragón con dificultad se enderezo lo miro sonriendo, el draconequus se iba a encargar de borrarle esa sonrisa de la cara, un golpe más y seria el ultimo.
—Adelante, tu último golpe. —Odahviing lo miraba con desafío. —Aun así no servirá de nada.
Discord lo hizo flotar hasta que quedo a su altura.
—¿Cómo que no servirá de nada? Yo gane.
El dragón se empezó a reír.
—¿No lo ves? Aunque me derrotes, no servirá.
—¿De qué hablas?
—La pelea era con un dragón y tres ponis… Piasa así lo pacto. Al ganar tú y al pelear tú conmigo es un combate inválido. Tú no eres un poni, Impostor.
El draconequus abrió mucho los ojos sin creerse lo que estaba saliendo de la boca de su contrincante. Volteo a ver a sus compañeros de la jaula, no podía creer la vuelta que acaba de tener esa pelea.
