El límite del orgullo.

Al llegar a una de las posadas más cómodas y lujosas de esa aldea, Radamanthys se encargó de subir a la joven a su habitación, escabulléndose con éxito de la mirada de los que estaban en ese momento en el lobby. Zeros quitó rápidamente las cobijas para que Radamanthys pusiera a Pandora en ella, quien después de hacerlo se alejó al pequeño bar que esa suite tenía, dejándole a Zeros todo el trabajo.

- Resista señora Pandora!...esto no quedará impune… los guerreros de Hades irán a los abismos a matar a esos traidores incluso el mismo Hades.

Zeros no paraba de parlotear mientras traía las cosas necesarias para cuidar a su señora, quien seguía sudando y con dificultades para respirar.

- Las toallas!!! Donde están las toallas?!!!!, pero que mal servicio hay aquí!!!.

- Cállate maldita rana!!! El único que parece no servir aquí eres tú.

Varias toallas son arrojadas al rostro de Zeros quien queda tendido en el piso.

- Y tú bueno para nada, que haces paradote ahí, ayúdame a curar a la señora Pandora.

- Jjajajaja, pero que buenos chistes sacas remedo de insecto, vine especialmente como protector de la señora Pandora, no de niñero.

El Kyoto se da vuelta recargándose en aquella barra de caoba fina de la pequeña cantina comenzando a beber de su wuiskie.

- Y asta eso haces mal, si no mal yo recuerdo quien salió a defenderlo fue la mismísima Pandora sama, quien sabe lo que haya dejado el inútil de Prakto si te hubieses enfrentado a él. Jajajajajaja.

Radamanthys pone una mirada de furia y aun de espaldas solo se ve como sus dedos apretaban con furia aquel vaso de fino cristal para romperlo en pedazos.

- Idiota!!. De entre todos los espectros tú eres el que resalta por su maldita lengua!, lo que hizo el día de hoy la señora Pandora fue solo dejarme en ridículo ante los moradores de los abismos, si no se hubiera entrometido, si no hubiera bajado del maldito carro ella estaría bien y esos malditos ya estarían muertos siendo juzgados cruelmente por Lune!!!.

Lleno de ira este se aleja a su cuarto azotando la puerta, Zeros solo miraba con gracia aquella escena, la verdad le encantaba hacer rabiar a este Kyoto, sobre todo de disfrutar cuando lo ponían en ridículo.

Ya de madrugada Zeros había quedado dormido, mientras Pandora seguía empeorando, Radamanthys no había salido de su habitación y pareciera que este no lo haría hasta el día de mañana.

- Tonta como se atreve a ponerme en ridículo. Se merece la muerte, por poner en vergüenza a uno de los más grandes jueces del Inframundo.

Recargado en aquel gran ventanal Radamanthys apretaba con furia sus manos, sus dientes solo se escuchaban rechinar por tanto odio y si permanecía un momento más ahí acabaría destrozando aquel hotel junto con Zeros y Pandora.

Tomando su abrigo sale de la habitación cuando escucha que algo se rompía del cuarto de la chica.

- Prakto?!!.

El Kyoto se preguntaba así mismo pensando que aquel idiota había regresado a tomar venganza, pero peor para él sería, ya que el Kyoto estaba dispuesto a desquitarse con quien sea.

- Pero!

Este se queda sorprendido al ver como Pandora torpemente había dejado caer una jarra de agua mostrando unos ojos débiles, aunque los dedos de sus manos seguían meneándose para alcanzar el vaso.

- Tonta.

Este retomaba su camino hacia la puerta cuando se detiene, algo en él le decía que ayudara a Pandora, asociando este deber con la advertencia de los dioses del Elíseo. Regresando a aquella habitación nota como Zeros dormía placidamente extendido en un sillón de la habitación, cosa que hizo rabiar más a Radamanthys.

- Tome.

Extendiendo el vaso hacía Pandora esta la toma, comenzando a remojar sus labios en el vital líquido.

- Zeros es un inútil ni siquiera le ha bajado la fiebre.

Este sin ni siquiera pedir permiso toma el brazo de la chica, notando como se encontraba completamente morado el lugar de la herida.

- Hay que succionar el veneno.

Sin esperar más Radamanthys toma a la chica de su cintura y la lleva al baño donde tomando una navaja corta la herida, apretando con fuerzas el hombro logró sacar un líquido oscuro, la chica pareciera ser una marioneta en las manos de Radamanthys ya que ni siquiera pisaba el piso ni emitía sonido alguno, después de la larga curación Radamanthys solo encendió su cosmos para cicatrizar la herida, cosa que Pandora pudo notar.

Llevándola en brazos nuevamente a su cama el Kyoto volvió a ponerle su pañuelo en la herida para después poner un paño húmedo en su frente.

- Pero que bueno señora Pandora a despertado al fin!!!!.

Zeros hablaba excitado al ver que su señora por fin abría sus ojos.

- Zeros!.

Pandora hablaba algo confundida, cosa que Zeros nota.

- Ho! señora Pandora, el día de ayer quedó inconciente en el carruaje, Radamanthys hizo el favor de subirla a la habitación donde yo la estuve cuidando.

Una risa burlona acompañados por unos ojos de complicidad este hombre hacía, para hacer notar sus buenas obras.

- Claro, durmiéndote placidamente lograste sacar el veneno y curar a la señora Pandora, verdad Zeros?!.

Radamanthys aparecía y este se encontraba en el marco de la puerta cruzado de brazos y mirando retadoramente a Zeros.

- Radamanthys!.

- Que?! acaso tienes un sapo en la garganta? Tartamudeas mucho.

Riendo este se adentra al cuarto, Pandora solo se encontraba como espectadora sin decir ni una palabra, mientras Zeros miraba nerviosamente a ambos y con sudor cayendo de su frente.

- La herida solo debe cicatrizar, ya no hay rastro del veneno.

Radamanthys se dirigía seriamente a Pandora.

- Me debe una.

Sin decir mas este sale del cuarto dejando a Zeros y a la chica.

- Por que tan pensativo señor Prakto?.

Loky miraba a su señor sentado en una silla de una larga habitación de muros oscuros perteneciente al famoso castillo de los abismos, por eso el nombre de los guerreros de los abismos, que si bien es de reconocer era parte de una de las entradas del Hades.

- Esa chica, su voz aún sigue quemando mi cerebro.

- Por su advertencia?.

- No, esa maldita habla sabiamente, estoy seguro que sabe el secreto que alberga en estas paredes.

- De ser así debemos acabar con la primera puerta, debemos ir a Heinstein.

- Jjajajaja, me agrada eso, me agrada eso.

Con un gesto de satisfacción Prakto se retira, dejando al desquiciado guerrero quien se encontraba aguantando la carcajada que tenía dentro, dejando ver unos ojos diabólicos.

- Se la esta jugando señora Pandora, debemos quedarnos mas tiempo para que usted pueda aguantar el viaje.

Zeros trataba de hacer entrar en razón a su señora, para que no dejara el hotel y partiera aún débil a Heinstein.

- No hay tiempo Zeros.

Suavemente esta pronunció la última palabra dejando a Zeros desanimado.

- Lástima maldita rana, tus intentos en quedarte en este lugar a disfrutar se esfumaron, ahora sube al maldito carro y larguémonos de aquí, entre mas pronto lleguemos mejor.

Zeros en un gesto infantil le muestra su lengua a Radamanthys quien se encontraba de espaldas avanzando hacia el carruaje.

- Claro, como usted no se esta congelando afuera.

Por fin entre muecas y no un muy convencido Zeros nuevamente toma camino, dentro del carro Pandora veía a la ventana notando por el reflejo como Radamanthys la miraba.

- Gracias.

- He!. Ja, no confundas niña, aún me debes una.

Pandora mira al Kyoto quien mostraba un semblante serio.

- Radamanthys, dime, siempre eres así de desesperado?.

La chica le miraba seriamente y Radamanthys pareciera que no iba a seguir la conversación cosa que así fue, solo volteó de lado e ignoró a la joven. Nuevamente el tiempo pasó rápido y la noche llegaba, Pandora había sido vencida por el sueño y esta descansaba en una de las esquinas del carro, dejando ver en ella un rostro angelical, cosa que Radamanthys no dejaba de mirar, la carreta pronto para y ven como se ladeaba en una cabaña abandonada.

- Que es lo que pasa?.

- Lo siento señor Radamanthys pero las bestias ya no pueden más.

- Eso veo.

Escudriñando a Zeros y agregándolo al comentario el Kyoto se aleja al carruaje, notando que Pandora se encontraba despierta.

- Baje, reanudaremos el camino en cuanto los caballos descansen.

Sin ni siquiera ayudar a la chica a bajar del vehículo este se marcha topándose con Zeros.

- Abre la puerta para que tu señora entre, yo iré por leña.

Seriamente este se aleja dejando a los dos. Después de abrirle la puerta de la cabaña a Pandora Zeros se encarga de acomodar a los animales y la carreta en la pequeña caballeriza cuando alguien le cierra la puerta dejándolo encerrado.

- Pero que diablos.

- No creas que me he olvidado de tu comentario sapo resbaloso.

- ¡Aquí moriré de frío!.

- Que lástima.

Con una risa burlona Radamanthys se aleja hacia la cabaña donde Pandora se encontraba viendo detenidamente la chimenea de piedra en donde se encontraba un pequeño portarretratos polvoriento y oxidado, donde mostraban con trabajos las formas de cuatro personas, al parecer la familia que vivía aquí.

La madre sostenía protectora al niño y a la niña, mientras que el padre pareciera rodearlos con sus brazos mostrando una gran sonrisa, entre las marcas del polvo y la estructura ya echada a perder Pandora nota como los niños sostenían a un cachorro quien pareciera rogaba que no lo dejaran caer.

- Hermano.

- Suspirando?!.

Radamanthys mostraba una risa burlona, mientras entraba a la cabaña y dejaba caer de sus manos gran cantidad de leña en el piso. Pandora solo se retiró a otro punto de la habitación, mientras Radamanthys encendía el fuego, cuando por fin logró que hubiera iluminación esta nota una pequeña estufa, una mesa y dos sillones cerca de la chimenea.

- Zeros ya tardó.

- Dijo que se quedaría a dormir en los establos.

Radamanthys sonreía maliciosamente, obviamente ocultándola de la mirada de Pandora. Después de haberse hecho una taza de té caliente Pandora se sienta frente al fuego, notando como Radamanthys le veía desde el sillón individual.

- Gusta un poco?.

Pandora susurró, sin dejar de mirar el fuego.

- Para nada.

Pandora no evita dejar salir una sonrisa.

- Acaso dije algo gracioso?.

- No, claro que no, solo que me olvidé que lo único que usted ingiere desde mi llegada a Heinstein es solo alcohol, pero lamentablemente aquí no hay, puedo decir que en este lugar normalmente había sótanos subterráneos donde la mayoría de las familias almacenaban comidas y bebidas alcohólicas, pero temo mi buen Kyoto que sería un añejamiento muy malo, ya que la humedad se infiltra y esta casa párese haber estado abandonada por décadas.

- Jajaja, no lo puedo creer, sigue igual de serpiente que siempre.

- No Radamanthys, no me de el crédito solo a mí, tuve un buen maestro.

Los ojos de Pandora se clavaron en los de Radamanthys que solo desvía la mirada y se levanta del asiento.

- Como sea, y aceptaré su invitación, creo que es lo único que se puede injerir en este maldito lugar.

Tomando una taza del estante y de limpiarlo polvorienta que esta se encontraba se sirve un poco de té, para después sentarse y subir los pies en la mesa, dándole la espalda a Pandora.

El miraba embelesado aquella luna que podía iluminar algunas ligeras nubes que corrían velozmente por el cielo a causa del frío, mientras que Pandora veía el fuego ardiente, Frío y Caliente, que separados hacen una mala combinación, pero juntos, juntos son mejor.

Continuara….

Pues ya aquí dejo el capitulo de pilón que de por si se merecen aquellos lectores que aún siguen mandándome mail y Reviews, la escena de la cabaña aún no termina así que esténse al pendiente del fic :p. Próximamente pondré la dirección de donde podrán ver los fan arts de este fic, gracias a todas y un beso desde el otro lado del monitor.

Salu2 a la banda lectora.