C17

Era una calurosa tarde de verano cuando me desperté cerca de las 2:00pm. TK y yo nos habíamos desvelado viendo un maratón de House of cards y ahora me sentía pesada y hambrienta. Fui a la cocina en donde lo encontré preparando unos sándwiches con aguacate y tocino. Llevaba su torso desnudo y sus bóxers negros rasgados del elástico.

Buenos días, linda —saludó muy animado mientras yo me servía una taza con café. Vestía únicamente con una camiseta vieja de algodón de él. Me acerqué hasta la estufa y le di un beso en el hombro. Después me quedé viendo cómo cortaba el pan por la mitad, relleno de lechuga, jamón, queso, pepinillos y otras cosas que olían deliciosas—. ¿Tienes hambre? —asentí simplemente y dejé la taza a un lado. TK se limpió las manos en una toallita que había al lado del plato con la comida y enseguida se volteó acercándose hacia mí y abrazándome de la cintura—. Me gusta cómo se te ve mi ropa —sonreí simplemente y acaricié su cabello.

Y a mí me gusta cuando me cocinas —dije riendo y él se acercó a besarme pero de pronto se apoderó de él una necesidad y me tomó por los muslos y me hizo levantar hasta sentarme junto al fregadero. Rodee su cadera con mis piernas y pegué mi pecho al de él saboreando su desesperación en mis labios—. Guapo, no… —intenté apartarlo cuando comenzó a desabrochar la camisa que llevaba.

¿Por qué no? —me miró con sus ojos muy brillantes y sus mejillas coloradas. Acaricié su pecho, su cuello, su barba… mirando el recorrido de mis dedos por su piel—. Kari, no hagas eso… —murmuró con la voz ronca.

Vamos a comer —lo empujé y de un salto me bajé yendo hacia la alacena para sacar otro plato. Él soltó un fuerte suspiro y me lanzó una mirada diabólica.

Tenía que admitir por enésima vez que mi chico era sencillamente perfecto. Sus dotes culinarias habían sido heredadas por algún dios griego (además de su belleza) y me volvía completamente adicta a él. Incluso el cereal que me preparaba en las mañanas me sabía a gloria.

Mientras saboreaba las papas fritas con queso parmesano me puse a repasar mentalmente los pendientes que tenía para esa semana. Un par de trabajos, un montón de artículos que leer, pero nada importante realmente. Podía darme el lujo de pasar el resto del día echando pereza por los poros sin preocuparme. El celular de TK vibró sobre la mesa haciéndome salir de mi ensimismamiento y él miró la pantalla unos segundos antes de contestar.

¿Si? Ah, hola, madre… —se levantó y fue hacia a la sala. Llevábamos un par de meses viviendo juntos y sólo en dos ocasiones le había preguntado por su familia. No sabía mucho de ellos excepto que vivían en París y tenían mucho dinero, parte era herencia de sus bisabuelos y parte de lo que su padre había logrado hacer de su trabajo. Una vez su hermano Matt llegó a visitarnos. Era muy amable y divertido. Estaba casado con una chica extraordinaria de quien me hice amiga de inmediato y tenía un bebé hermoso, Matty.

¿Todo en orden? —pregunté cuando volvió a la cocina.

Sí, todo bien —dejó su celular sobre la mesa y terminó su sándwich—. ¿Quieres hacer algo hoy?

Mmm, en realidad estaba pensando en darme un baño y volver a la cama.

Yo puedo ayudar con eso —dijo sonriendo y negué con la cabeza.

Termina de comer —me levanté y dejé los trastes sobre el fregadero—. Lavaré todo al rato. Te quedó delicioso, am… —él me miró esperando a que terminara la frase y sentí mis mejillas arder—. Gracias por la comida.

Salí de la cocina hecha un lío. ¿Cómo se me había ocurrido decir eso? Él y yo aún no habíamos definido qué tipo de relación teníamos y llamarlo amor… no, no podía hacerlo tan pronto.

Fui hacia la habitación y me metí en la ducha enseguida. Sentir el agua fresca era una delicia. Disfruté estar ahí unos segundos hasta que comencé a enjabonarme. Escuché música a lo lejos, probablemente de la televisión y acto seguido, TK entró a la regadera.

Hey, ¿qué…?

Shhh —me tomó del rostro y me dio un apasionado beso. Enredé mis brazos en su cuello y mordí sus labios con ansias. Él bajó las manos hasta mi cintura y comenzó a juguetear en la zona baja con sus dedos. Se me escapó un gemido de placer y lo arañé inconscientemente.

TK… —había tanto placer en mi cuerpo que era como si no hubiera tenido relaciones antes.

El toque te Takaishi incendiaba mi interior hasta hacer que las llamas se propagaran en cada centímetro de mi piel. Su lengua jugó con la mía, hambrienta y desesperada. Sentía el calor de su cuerpo golpeando mi pecho y me sujetó de las piernas para alzarme al momento en que mi espalda se pegaba a una pared. Me penetró de una manera intensa y algo dolorosa que me hizo soltar un gemido. Aferré mis manos a su cuello y a su espalda mientras el entraba y salía de mí en un vaivén apurado. Mordió mi cuello, enterró sus uñas en mis muslos y minutos luego nuestros cuerpos se sacudieron toscamente ante el clímax del orgasmo. Pegué mi frente a la suya, sin soltarme del abrazo. Abrí los ojos y lo miré respirando agitadamente por la boca. Lo besé nuevamente y ambos sonreímos complacidos.

Terminamos de bañarnos y nos vestimos únicamente con ropa interior. Aunque había aire acondicionado en el departamento, afuera hacía un calor extraordinario y no sentía deseos de traer más ropa puesta.

Voy a terminar un resumen. Estaré leyendo en la sala —dijo él saliendo del baño. Yo estaba acostada en la cama mirando un programa de videos musicales.

TK, espera. Ven —se acercó hacia mí y me incorporé poniéndome de cuclillas para estar a su altura (o al menos acercarme más que si estuviera de pie), acaricié su rostro y lo besé lenta pero apasionadamente.

Kari, tengo que hacer tarea —dijo, retirando mis manos para deshacerse de mi abrazo.

Me gusta besarte —murmuré contra sus labios y él se sonrojó. Me besó nuevamente y acto seguido, salió de ahí antes de perderse conmigo entre las sábanas.

Pasaban de las 5:00pm y me hallaba completamente aburrida y cansada. Había revisado todas mis redes sociales, había avanzado el capítulo del libro que leía ese mes y no se me antojaba estar en la cama. Me levanté y fui a la sala en donde TK estaba sentado en un sillón con la laptop recargada en un brazo de éste. Me acosté a su lado, usando su regazo como almohada. Él movió un brazo y me acarició la cabeza, quitándome el cabello del rostro. Por alguna razón ese lugar era más cómodo que su colchón King-Size.

¿Cansada?

Mmm —murmuré simplemente y cerré los ojos.

Sentí un cosquilleo en el cuello y abrí los ojos hallándome acostada en el sillón. TK se acomodó sobre mí y me besaba el cuello haciéndome cosquillas con su barba.

¿Qué hora es? —pregunté aún adormilada.

Pasan de las 7:00pm —dijo él besando mis senos y acariciando mi abdomen. Se me escapó un bostezo y me reí.

Guapo, no…

Te quiero —dijo levantando el rostro para verme de frente. Abrí los ojos aún sorprendida por lo que acababa de escuchar. Un silencio ahogado se prolongó por el departamento y no supe qué responder—. Te quiero mucho, Hikari Yagami —repitió y ésta vez se acercó a besarme. Me moví y él quedó recostado y yo sobre su pecho. Comencé a besarlo bajando hasta su vientre… sobre su ropa interior… se le escapó un gemido y sonreí sabiendo que lo tenía dominado. Fui bajando lentamente su bóxer y besé su miembro…

El estruendoso sonido del timbre de mi celular combinado con la vibración me hizo levantarme asustada. Miré la pantalla. Era TK.

— ¿Hola? —contesté intentando desperezarme. Él sonrió al otro lado de la línea.

Hola, amor. ¿Te desperté?

— No… sí… ¿qué hora es?

¿Aquí? La 1:15pm. Allá deben ser las 7:00am…

— ¡Mierda! —exclamé mirando la pantalla del celular—. Tengo que llegar temprano a la oficina.

¿Te desvelaste anoche?

— Sí, estuve terminando de decorar el blog. Saldrá ésta semana y aparte hay dos artículos pendientes que el estúpido fotógrafo no quiere que sean publicados porque no le gustaron las tomas que hizo… y Jack me está presionando para que cubra un evento éste viernes en el Empire… —escuché un suspiro al otro lado de la línea y me mordí el labio mientras buscaba unos jeans decentes para ponerme.

Suena como que estarás muy ocupada.

— Sí. Lo siento, amor. Son las primeras semanas y…

Kari. Lo entiendo, ¿okay? No te estreses mucho.

— Tengo que irme, TK… oh Dios, ¿dónde está el zapato? —el celular se me cayó mientras me agachaba para buscarlo bajo la cama—. ¿Hablamos por Skype en la noche?

Saldré con unos amigos, pero…

— No te preocupes, mi amor. Entonces hablamos por mensajes de rato —tuve que sentarme un momento en el piso, recargándome en la cama y cerré los ojos sintiendo un par de lágrimas salir por sí solas.

Te amo, Kari. Estoy muy orgulloso de ti —murmuró con la voz algo entrecortada y entendí que aunque no lo dijera, la situación lo estaba afectando tanto como a mí.

— Yo también te amo —susurré intentando disimular el nudo en mi garganta—. Y te extraño.

Cuatro meses más, preciosa.

Nos despedimos rápido y dejé el celular en el piso. Comencé a llorar con mucho sentimiento y me levanté para servirme una taza de café y la tomaba mientras me maquillaba rápido.

Iba a cumplir tres semanas desde que llegué a Nueva York y el trabajo no se hizo de esperar. Apenas puse un pie en el New York Times el primer día y regresé a casa con una agenda llena de cosas por hacer. Por un lado agradecía estar ocupada todo el día porque de esa forma me distraía del sentimiento de no estar con mi novio pero por otro lado, tanto trabajo no me daba tiempo de tomarme si quiera veinte minutos para poder llamarle y platicar tranquilamente. En la noche o yo estaba muy cansada, o él estaba fuera de casa y sólo un par de veces habíamos podido tener una video-llamada decente. Lo cierto era que yo aún no terminaba de acostumbrarme al cambio y temía no hacer las cosas bien el trabajo. Después de todo dependía de éste y de la paga que recibía para poder vivir ahí.

Una vez que fui al metro para llegar al trabajo, que no quedaba lejos de ahí, recordé el sueño que había tenido. Aquella había sido la primera vez que TK me dijo que me quería. Durante esas semanas me pasaba soñar seguido con él. Suponía que era la necesidad que sentía de querer tenerlo y el hecho de que lo extrañaba horrores.

Sólo confiaba en que vendrían mejores tiempos para nosotros.


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