Dos treinta de la mañana, el clima empeoró mucho y una gran tormenta envolvió aquel solitario bosque y chillidos escalofriantes se escuchaban en el interior de la casa a causa de los orificios que dejaban pasar el viento y sonara cual si fuera flauta, Zeros se había limitado a llevar el cruel castigo del Kyoto confinado solo a un poco de paja en la esquina de la caballeriza y llegaba a tener un poco de calor gracias a los animales que había encerrado pero estos a menudo relinchaban de nervios.
Dentro de la cabaña Radamanthys no había podido dormir, es como si este esperara algo o a alguien y este simplemente decidió tomar guardia cerca de la ventana, Pandora en cambio se había quedado en el sillón que se encontraba cerca de la chimenea y esta dormía tranquilamente cubierta por su abrigo y una frazada que siempre llevaba consigo.
Pronto la mirada del Juez se posa en una parte del bosque, simplemente solo había nieve pero este sigilosamente escudriñaba mas allá, una sombra repentinamente pasó corriendo a gran velocidad haciendo que Radamanthys se pusiera de pie y alerta, la sombra por fin alcanza la cabaña y logra esconderse en la parte trasera, debía actuar.
Sin perder tiempo aquella sombra derriba estrepitosamente la puerta haciendo un gran estruendo y mostrando unas largas uñas con las que hizo derribar fácilmente la entrada.
Un rechinido de dientes solo se alcanzó a escuchar, en aquella estancia no había nada ni nadie y este furioso escudriña cada parte de la casa.
- No hay nadie…pero como?!.
Un golpe violento sobre la mesa provoca un horrible ruido en la estancia mostrando que aquel hombre se muestre mas molesto.
- Los caballos siguen aquí, no pudieron ir lejos, lo único que los llegara a cubrir es la terrible tormenta.
Sus garras volvieron a resplandecer y un gesto de satisfacción mostró en aquel único orificio que tenía aquella máscara unos ojos que buscaban mas que una casería en la nieve.
- Bien, Kyoto del infierno, ya elegiste el juego, si la tormenta no te mata a ti y a tu señora yo lo haré, yo me encargaré de que esta tierra gris luzca por fin un color más llamativo.
Una risa escalofriante se escucha de este personaje cuando se aleja de aquella cabaña con rapidez.
Mientras afuera un hombre se veía correr con una dama a su lado que continuamente miraba a tras, su vestido oscuro ondeaba a la par de su cabello y contrabajos lograba llevar el paso de su guardaespaldas, esta logra zafar su muñeca de la mano del Kyoto para recuperar un poco el aliento.
- ¿Qué hace? Si perdemos mas tiempo nos dará alcance.
Pandora solo asiente, no podía desperdiciar oxigeno y así estos siguieron corriendo hasta pasar un río que a duras penas se mantenía congelado cuando Radamanthys se detiene y mira hacia todos lados.
- Nos ha alcanzado.
Los ojos de Pandora se abrieron de par en par mirando nerviosamente de un lado a otro.
- Zeros! Se quedó en la cabaña seguramente esta…
- ¡¿Muerto?!, nah!, ese maldito insecto salvo el pellejo estando con los animales, este hombre quien quiera que sea solo la quiere a usted.
Una mirada de malicia mostró el Kyoto a su señora quien solo miro hacia otro lado.
- Pero no se preocupe, le salvare, a usted y su enorme boca.
La chica solo aprieta sus puños discretamente pero Radamanthys se percata de eso mostrando una risa.
- Perdone, pero si usted no hubiera empezado con la clase de diplomacia ahora ese tal Prakto y su calaña estarían ya muertos.
- Eso crees?
La voz de Pandora se escuchó enérgica y fría al igual que su mirada, que Radamanthys dudó en seguir manteniendo esa sonrisa en su cara, que solo volteo.
- Yo digo siempre lo que pienso.
- Eso veo.
- Mire en cuestiones políticas es buena, en cuestiones de pelea déjemelas a mi, debería postularse para senadora, le vendría bien dejar las puertas del Inframundo.
Radamanthys se aleja mostrando una sonrisa mientras Pandora comenzaba a seguirlo con un semblante molesto.
- Ahora veo que usted solo piensa con los músculos, no con la cabeza.
El Kyoto se jira bruscamente y comienza a caminar hacia Pandora.
- Mire señora Pandora, lo que quiero decir es que yo soy su guardia personal y cuando alguien este a mi cuidado se lo que debo hacer, nadie debe decirme que o no hacer, en pocas palabras enfóquese en su trabajo que yo haré el mió, aquí el quien cuida soy yo.
Los ojos aceitunados y aquella última palabra marcada por el juez mostraron a la joven que este se encontraba sumamente furioso, pero aún así ella no le apartó la mirada, al contrario la mantenía fija en él.
- Huyyy!!!! Llego en mal momento?, creo que las riñas maritales tendrán que esperar no lo creen?.
Burlonamente un caballero de los abismos llega detrás de Pandora quien al verlo alza sus manos hacia su costado como queriendo proteger a Radamanthys.
- Oigan esto es confuso, quien es el guardián? y quien es el que necesita protegerse?.
Una risotada burlona cae como bofetada hacia Radamanthys quien perdía el control.
- Creo que fui especifica con Prakto noso…..
- Nosotros ya nos cansamos de sus estupideces así que sus horas están contadas.
Cortándole las palabras a su señora Radamanthys empujaba los frágiles brazos de Pandora haciendo que ella quedara en el piso.
- Radamanthys!!.
- Déjeme hacer mi trabajo "señora Pandora".
Radamanthys murmuraba entre dientes mientras que su oponente miraba divertido.
- Jajaja ustedes si que me matan de la risa, pero se acabó, yo Kaín el ángel renegado he venido a matarlos. Jajajaja.
- Un demonio?!!.
- Así es querida señora no morirá a manos de cualquier caballero si no de uno de los Ángeles caídos jajaja.
Los ojos de Pandora mostraron gran temor que miró a Radamantys exaltada.
- No se preocupe, yo me encargaré de este simplón.
- No sabes a lo que te enfrentas.
Pandora hablaba seriamente y como si fuese un susurro, la falta de confianza de su señora hicieron que al Kyoto le hirviera la sangre y atacó de frente al caballero que se encontraba frente a él, quien al verlo venir de frente lo esquiva con facilidad.
- Pero?! Como! En verdad es demasiado rápido.
- Voy rápido Juez de Wyvern?.
Su risa sonó maléfica y Radamanthys perdió la poca cordura que tenia atacando velozmente y sacando ken a diestra y siniestra no acertándole ninguno.
- Tonto.
-
Sacando sus delgadas y finas garras comienza atacar al Kyoto comenzándole a desgarrar la ropa y comenzando a sangrar a falta de su armadura.
- Llegó tu final Kyoto!!!!.
Una lanza atrapa el hombro de este cruel personaje atorando su hombro a un árbol.
- Mujer!, crees que podrás tenerme prisionero aquí?, por cierto magnifica hoja jajajajajaja.
- Radamanthys te….
- No era necesario que interfirieras.
Radamanthys contestaba molesto, pareciera que sus ojos ardieran.
- Bien me he divertido mucho.
Este saca fácilmente aquella lanza y la arroja a la nieve.
- Como sea, vine a matarlos pero mejor dejo que les adviertan a los demás espectros, por que aunque tengan a todos ellos, nosotros los mataremos uno a uno con gran facilidad.
Con una carcajada este individuo se aleja de ahí dejando a una consternada Pandora y a un furioso y mal herido Radamanthys.
- Ven… debemos buscar un lugar para curar tus heridas.
Pandora toma el brazo del Juez pero este bruscamente lo aparta.
- Te dije que no te metieras, esto es asunto de hombres, no de niñas.
Molesto este se levanta y comienza a caminar, la chica solo oculta su rostro en aquellos cabellos negros, en cierta forma sentía pena por él. Al medio día estos por fin llegaban a una pequeña aldea donde Pandora arregló que le dieran hospedaje en una habitación, el lugar no era muy lujoso pero serviría para el propósito de ellos, descansar y aliviar sus heridas.
- Ese tonto, si hubiera tenido mi armadura ese bocón ya estaría muerto.
Repentinamente alguien abre la puerta, era Pandora quien tenía una bandeja con medicinas y una chica le traía un balde de agua con barios paños limpios.
- Pensé que tenía modales, primero se toca antes de entrar.
- Es todo puede retirarse.
La chica que traía la bandeja se retira cerrando la puerta.
- No me diga que ahora se cree mi enfermera.
- Digamos, mi buen Radamantys que estoy saldando cuentas.
- Ha! ahora entiendo, no quiere ese peso sobre su conciencia verdad?.
Una risa sarcástica se vislumbraba en el rostro de Radamanthys quien solo se limitó a quitarse la camisa que ya se encontraba ensangrentada, Pandora sin perder mas tiempo comienza a limpiar con los paños limpios el cuerpo ensangrentado de Radamanthys quien solo miraba furioso a la ventana.
- No me dijo que tenía una navaja de bolsillo.
Pandora se sorprende y lentamente quitaba la última mancha de sangre seca.
- Fue un regalo.
Esta se levanta y comienza traer del pequeño tocador las vendas y algunos medicamentos.
- De su hermano?...de Hades?.
Una sonrisa maliciosa sale de la boca de Radamanthys quien veía de cerca a la chica, quien por el nervio suelta algunas vendas al piso y voltea rápidamente.
- ¡¿Quien te dijo eso?!.
- Veo que acerté.
Desviando la mirada hacia la ventana sigue con su aspecto burlón cosa que a Pandora le molesta.
- Te he hecho una pregunta, Kyoto de Wyvern
- Jajaja debe estar molesta para llamarme así.
Pandora frunce el seño mientras Radamanthys la veía divertido.
- Que importa quien me lo dijo, el caso es que lo se.
- Tu no entiendes, el Inframundo no debe de saberlo, menos tú.
- Huu¡¿Esta molesta mi señora?!.
Radamanthys se levanta y acorrala a Pandora cerca de la ventana.
- Vamos a poner esto en claro, aún que seas muy hermana de mi señor Hades no te da aún derecho de regir a los 108 espectros, es mas ni siquiera eres su hermana legítima.
Pandora se molesta y aparta bruscamente a Radamanthys de ella comenzando a acercarse hacia la salida.
- ¡¿Toque fondo mi señora, Ahora comprenderá lo que se siente el ser humillado de esa forma delante de un montón de don nadies.
- ¡Idiota!, crees que esto es para herir tu orgullo?. No seré la hermana legítima del señor Hades pero el me encomendó la vida de sus guerreros, ninguno de ellos perderá la vida estúpidamente a mi cargo.
Pandora le da la espalda a Radamanthys dispuesta a salir de esa habitación cuando siente que el Kyoto la jala del brazo fuertemente.
- Escúchame niña, ninguna mujer me dará ordenes a mi, el gran Kyoto al servicio de Hades, por que a fin de cuenta que saben ustedes de guerras.
Este suelta a la chica violentamente quien solo mostraba sus ojos rojos hacia Radamanthys.
- Y tú? Acaso sabes a quien te enfrentas?.
Molesta Pandora sale de la habitación azotando la puerta tras de si, dejando a un Kyoto consternado y furioso quien tira la bandeja de porcelana al piso, haciéndola estrellarse en el piso, este se guía a la ventana donde se apoya apretando con ira sus puños.
- Maldita escuincla, que se cree?.
La noche llegó a la posada y Radamanthys ya impaciente sale de la habitación ya arreglado y toca a la puerta de Pandora.
- Pandora Sama!, es hora de partir. Señora Pandora?.
- La chica de esa habitación partió desde esta tarde.
- ¡¿Cómo?!.
- Dejó el pago de las habitaciones y su comida, no se preocupe.
- Maldición!
- Pasa algo?.
- Que dirección tomó?.
- Al norte, pagó un caballo, ya estará a millas de aquí.
- Tonta! Necesito que me den un caballo ahora.
Este lanza una bolsa llena de monedas y el encargado gustoso le muestra el camino hacia los corrales.
Al amanecer Radamanthys había llegado a Heinstein, en toda la noche le era increíble que no le hubiera dado alcance a aquella chiquilla, pronto paso por el largo puente del castillo. Después de ponerse su armadura este se dispone en ir hacia con Pandora pero le sale al paso Minos.
- ¡¿Minos¡¿Qué haces aquí?!.
- La señora Pandora nos a reunido a todos los jueces del inframundo incluyendo a Lune.
Molesto Radamanthys le pasa de largo dispuesto a hablar con ella cuando Mino lo detiene.
- Molesto Radamanthys?.
Una sonrisa aparece en los labios de Minos cuando el Juez le mira.
- No te importa.
- Claro que me ha de importar, ven vamos por un trago, creo que no me lo vas a negar verdad?.
Ambos parten en silencio, al llegar a aquella gran estancia Minos se quita su casco dejándolo en la barra y comenzando a servir dos copas, Radamantys solo lo esperaba de pie detrás de la barra.
- Que es lo que pasó en el palacio de los abismos Radamanthys?
- Quien te dice que algo pasó.
Minos vuelve a mostrar su sonrisa dejándole una copa de licor al frente del Kyoto.
- Déjame ver, será por que su estancia fue muy corta además que la señora Pandora regresó sola a Heinstein y convoca a una junta?
- Es una piedra en el zapato.
Este toma la copa y comienza a beberlo con rapidez.
- Sediento Radamanthys?.
- Al diablo Minos, estoy harta de esa mocosa.
- Te rindes?.
- No me rindo, solo quiero hacer mi trabajo y esa mocosa no me deja hacerlo.
- Por que será?
- Fuimos atacados por los traidores de los abismos y esta se para en medio del fuego para empezar con diplomacia.
- ¡¿Traidores?!, ya veo, por eso es la junta.
- Esos tontos ya estarían bajo tierra por su traición pero esa mocosa tubo que interferir.
- Aquí hay gato encerrado. Pandora tiene la orden estricta de matar a quienes sean traidores a Hades y defender Heinstein de lo que sea, por que no te habrá dejado atacar?.
- Por que no saben a lo que se enfrentan.
Pandora entraba sorpresivamente a la habitación sorprendiendo a los dos guerreros que se encontraban enfrente, Minos quien ya había salido de la barra se arrodilla e indirectamente le decía a Radamanthys que lo hiciera.
- Perdone señora Pandora, pero es necesario que nos explique con claridad si es que quiere que defendamos Heinstein.
- Para eso convoqué a esta junta.
Esta mira alrededor y se encamina al largo ventanal de la estancia.
- Veo que Lune y Aiakos aún no llegan.
- No han de tardar.
- Entiendo.
Esta toma asiento en la mesa que se encontraba cerca del gran ventanal, Radamanthys notaba como sus ojos cansados miraban hacia abajo.
- Señora Pandora, puede decirme que es lo que pasará ahora?
Pandora sube un poco la mirada para ver fijamente a Minos.
- Solo te puedo decir que una guerra esta por venir hacia las tierras de Hades.
- ¡¿Una guerra?!.
Minos decía asombrado mientras Pandora se levantaba y caminaba hacia la ventana del palacio tocando con su mano blanca el cristal.
- Traición, traición entre el infierno y su dios.
Pandora expresaba seriamente mientras sus dos jueces seguían inclinados.
Continuara…
Pues medio escueta salió el capitulo pero pues así quiero describir los infiernos que llegan a pasar nuestros personajes para que después descubran que se hizo por hacerse un bien.
Adelanto, con esto Radamanthys se dará cuenta que Pandora no esta en su contra.
Saludos a:
Hikari no Hoshi: Hayyyy!!! Gracias por entender a esta loca y también algo floja pero pues ya ando aquí actualizando un saludo y un beso.
Akatsuki KOu: Que bueno que sigan llegando nuevos a ver este fic y mas halagador que dediquen un poco de su tiempo en las escrituras de esta autora loca.
MaOkO: Siii!!! Yo también quiero romance pero va a tardar un piquitin mas no desesperen jajajaja.
Navarhta: Jjejje gracias por los ánimos que me das para seguir adelante la verdad si sacas una sonrisota y animas gracias amiga y pues seee!!! el poder de mujer esta aquí presente jojojojojo!!
Minerva: Claro amiga el romance como que ya anda tocando puerta, y espero seguir igual y sobre todo que te guste.
Lady Fiorella: jejeje de que habrá arrumacos habrá arrumacos y no será necesario que el sapo este encerrado, mejor que ve oo jojojojoj, ya va a llegar el romance a ese castillo jajaja.
Bueno con esta pues invito a los lectores a ver los fan arts de los diferentes fics que he hecho en estos meses y que también por esa razón me he tardado un poco en subir los cap a este espacio, la dirección de mi pagina se encuentra en mi perfil entren y denle clik a fan arts un beso y nos vemos.
Agradecimientos enormes a esta banda tan chida que sigue mi fic a pesar de la tardanza me siguen llegando mail para que siga con la historia.
Sale chamacos nos vemos en el siguiente cap.
