C20

La pregunta me había dejado helada como la primera vez que él me había dicho que me quería. Su mirada me decía que estaba esperando una respuesta y no que se trataba de una broma.

Casarme…

El matrimonio era una cuestión de negocios, desde mi punto de vista. Y vaya que no me importaría pasar el resto de mis días haciendo esa clase de negocios con TK. Pero implicaba muchas responsabilidades para las cuales no quería estar preparada aún. Había muchas cuestiones sin resolver, como por ejemplo, ¿qué pasaría con nuestros empleos? Si bien, apenas y podía mantenerme al día con el sueldo que recibía, no podía comprometerme a comprar una casa, muebles, pagar todos los impuestos que implicaba el matrimonio…

— ¿Kari? —TK me sujetó de la cintura y me acercó más hacia él. Rodee su cuello con mis brazos y lo miré sin saber cómo comenzar a hablar. No quería tener una conversación que terminara en discusión. Él quería casarse, sus ojos me lo decían. Quería estar conmigo y yo… yo estaba aterrada. Paralizada ante la idea de convertirme en una mujer hogareña cuyo únicos logros fueran presumir del marido ejemplar que me había tocado, de los hijos maravillosos que me había dado y las compras para la casa que hice durante el fin de semana en las rebajas de Home Depot… comencé a llorar bajo la mezcla de hormonas, temor, felicidad y cansancio. Él suspiró fuertemente y me abrazó, dejándome desahogarme en su pecho. Lo abracé con todas las ganas que tenía de no dejarlo ir y le permití a mi alma drenarse hasta que minutos luego pude calmarme un poco.

— Lo siento —murmuré limpiándome el rostro.

— No debí decir eso —dijo él, como si estuviera más arrepentido de eso.

— Sólo he estado muy presionada. He tenido mucho trabajo desde lo que sucedió en el aeropuerto y yo… —acaricié su rostro con cariño—. Te extrañaba tanto —sonrió. Se movió un poco y me besó la mano. Me incliné y lo besé con ganas. Saboree cada pedazo de su boca sintiéndome hambrienta por él nuevamente.

— Amor, tienes que descansar —susurró, apartándome un poco.

— No —volví a besarlo y él se acomodó haciéndome caer en la almohada a su lado. Lo abracé fuerte y mientras me besaba se reía, y en un momento se detuvo y me miró fijamente, tanto que me intimidaba —¿Qué?

— Sólo estaré aquí por tres días. Necesitaba verte —lo acaricié y él se acostó a mi lado, atrayéndome a su pecho para recostarme ahí.

— Es más de lo que esperaba —levanté el rostro y lo besé. Dios, podría hacerlo durante toda la vida y no me cansaría.

— No esta noche, pero sí quiero que hablemos sobre… la idea de casarnos —dijo, muy serio mientras tomaba una de mis manos y jugaba con mis dedos. Me acurruqué en su pecho y lo sentí besarme la frente. Mi corazón estaba latiendo desesperado, embargándome un momento de adrenalina, y simplemente dije:

— Sí, acepto —él se movió un poco para mirarme y sonreí ampliamente. Nada me importaba ya. Lo quería a él y quería pasar ésta y cada noche durante el resto de mi vida a su lado—. Quiero casarme contigo.

— ¿Estás segura? —preguntó, mirándome con una media sonrisa dibujada en sus labios. Pude sentir su cuerpo tensionarse aunque él no se movió. Yo asentí y me giré, reposando sobre mis codos. Acaricié su pecho con mis dedos sin poder dejar de sonreír.

— Quiero casarme contigo, TK.

— ¡Mierda! —exclamó, levantándose y llevándose las manos al cabello en exagerada emoción. Yo me eché a reír ante su reacción y me moví hacia adelante para besarlo.

— ¿Cuándo? —pregunté, sintiendo una seguridad inusual, mezcla de los nervios y la curiosidad.

— ¿Quieres…? Puede ser… mmm… —sus mejillas se pusieron rojas y cambió su tono de voz. Adoraba cuando se ponía nervioso y salía de él esa parte infantil y juguetona que seguía conservando.

— ¿Qué te parece si lo hacemos cuando vuelvas? Digo, el registro civil tardará en darnos una fecha al menos unas dos semanas o tres. No falta mucho para spring break, podemos separar la fecha y no sé… pensar en la luna de miel —la idea era una reverenda locura y decirlo hacía que los vellos de mis brazos se erizaran. TK sonrió y me tomó del rostro y se acercó a besarme con ganas.

— ¿Es en serio, Kari? —inquirió con su mirada llena de brillo y felicidad incontenible.

— Es en serio, Takaishi —volví a besarlo y me pegué cuanto más pude a él hasta quedarme profundamente dormida.


El día siguiente me desperté tarde. Decidí en algún momento de la noche cuando apagué mi alarma y sentí a TK a mi lado, que no iría a trabajar. Pasaba de mediodía y él aún seguía dormido. Me levanté sigilosamente, poniéndome su camiseta del día anterior. Conservaba el olor a café, cigarro y su perfume, que juntos me volvían loca. Lavé la cafetera para preparar café nuevo y miré por la ventana. Era un día soleado muy bonito y se me antojaba andar por ahí recibiendo los rayos ultravioletas junto a mi amado.

Aún seguía en shock ante la idea de contraer nupcias. A mis veintes no me imaginaba siendo la mujer de alguien. Todavía había muchas cosas que tendríamos que discutir sobre dónde viviríamos, quién se mudaría con quién, y tal vez, probablemente, pensar en comprar una casa o departamento para ir formando nuestro nidito de amor. Aunque todo eso sonaba a muchas horas de trabajo para conseguir el dinero.

Decidí no preocuparme y volver a la cama, con el café recién hecho y pan tostado. Dejé la bandeja sobre el desordenado escritorio y me subí a la cama, sentándome sobre él para despertarlo con besos. TK se movió intentando cubrirse el rostro y sonreí.

— Déjame dormir, perezosa.

— ¿Perezosa yo? Tú eres el que está babeando la almohada —sonrió y se volvió para verme de frente. Tenía las sábanas marcadas en su mejilla derecha y el cabello despeinado.

— Preparé el desayuno —me tomó de la cintura y me atrajo hacia él para besarme.

Tras una larga «mañana», salimos del departamento cerca de las 4:00pm. Fuimos a Central Park a caminar un rato, comimos hamburguesas de In n out y luego él me invitó a bailar aunque aún era temprano y los clubes no habrían hasta después de las 10:00pm. Rondamos un rato por la ciudad, que de un momento a otro quedó completamente iluminada y cuando llegamos al Times Square sucedió algo inesperado: los papás de TK estaban ahí, caminando en dirección opuesta hacia nosotros. Sentí su apretón de mano cuando los vio y me miró con su mirada de "¡oh, mierda!" y sonrió.

— Mamá, papá. Qué sorpresa —dijo sarcásticamente. Ambos señores nos miraron como si fuéramos fantasmas o alienígenas.

— Hijo, querido. ¿Qué haces aquí? —Nancy se acercó a abrazarlo mientras el señor Hiroaki me saludaba de mano—. Hola, Hikari —por amabilidad se acercó a darme un beso en la mejilla.

— Vine a pasar unos días con Kari —dijo él—. La pregunta es qué hacen ustedes aquí.

— Bueno, tu padre y yo decidimos atender éste año la semana laboral que se presenta en el Empire —comenzó a decir la señora con orgullo en su tono de voz.

— La empresa ha sido nominada como una de las mejores compañías productoras en Europa —dijo Hiroaki simplemente. Él, por el contrario de su esposa, procuraba mantener su postura humilde.

— Felicidades, papá —TK se acercó a abrazarlo dándole una palmada en la espalda.

— Takeru, amor, ¿no se supone que deberías estar trabajando? —él me abrazó fuerte por la cintura y me atrajo más a su lado.

— Pedí unos días de descanso. No te preocupes por eso, madre.

— Oh, cariño, es sólo que a veces eres un poco ingenuo e impulsivo.

— Nancy, TK ya es un adulto. No lo avergüences —la señora miró a su esposo como si quisiera despedazarlo y simplemente sonrió cerrando de una buena vez la boca—. Fue bueno verte, hijo. Nosotros partimos en dos días a París. Irás a la boda de Dana en primavera, ¿verdad?

— Mierda… lo olvidé —se giró hacia mí—. Dana es mi prima. Se casará durante el Spring break, prácticamente crecimos juntos —asentí comprendiendo lo que quería decir—. Haré todo lo posible, papá.

— Bueno, nosotros nos vamos —anunció Nancy muy seriamente—. Fue un gusto saludarte, Hikari —dijo simplemente sonriéndome—. Adiós, cariño —se acercó a abrazar a TK.

Una vez que se fueron, nosotros continuamos caminando. Yo no quería comentar nada acerca de la embarazosa situación, como cada que veíamos a la realeza. Finalmente, una cuadra más delante, sentí a TK aflojar el lazo de nuestras manos y soltó un largo suspiro.

— ¿Todo bien, guapo?

— Olvidé por completo la boda.

— TK…

— Si vienes conmigo podríamos hacer todo allá…

— No tengo el dinero para viajar. Acordamos que iría hasta verano, amor.

— Eso no es problema, Kari —me detuve un segundo y él se paró a mi lado para verme de frente.

— TK, sabes que te adoro con toda mi alma, pero ya hiciste el gasto para venir ahora. Sé que para ti el dinero no es un impedimento, pero para mí la relación es de dos y si tú estarás pagando por cada vez que nos veamos me hace sentir que no estoy dando mi parte.

— No, preciosa, no es así… —me acarició una mejilla y se inclinó a darme un tierno beso.

— Además ya pediste tus días libres, no puedes estar faltando al trabajo cada dos meses.

— ¿Qué propones entonces? —lo miré sintiendo un nudo en la garganta. Me voltee perdiendo mi mirada en las personas que pasaban a nuestro lado, algunas solas, otras en grupo, diferentes nacionalidades, diferentes idiomas, cada quien iba en su mundo, cargando sus propias preocupaciones y entonces una pregunta invadió mi mente: ¿sería que nosotros complicamos la vida o que ésta ya trae sus desafíos para enseñarnos a crecer y disfrutarla?

— Nos casaremos en primavera. Aquí o allá, eso lo podemos hablar después. Por ahora sólo quiero estar contigo —lo tomé del rostro, poniéndome de puntitas y él se inclinó para besarme, sujetándome fuerte de la cintura.

Todo lo que quería hacer durante el resto de mi vida era besar los labios de Takeru Takaishi.


Quería subir el capítulo ayer pero por una u otra razón no pude :( espero que lo disfruten muchoo! :D