C21
— ¡Oye, guapo! ¿Te gusta? —caminé hacia él mostrándole el conjunto negro de encaje que había adquirido no hacía ni dos semanas en Victoria's secret. TK se llevó las manos a la boca intentando contener su sonrisa de emoción y antes de acercarme a abrazarlo tropecé con un zapato y él me tomó de la cintura.
— Ya estás ebria, mi vida —había tomado cerca de ocho botellas de cerveza. Sí que estaba ebria.
— No estoy ebria —él sonrió y se inclinó a besarme. Pegué mi cuerpo al suyo y mordí su labio inferior intentando quitarle la camisa pero él me tomó de las manos.
— Kari, tengo que acabar de hacer la maleta —negué con la cabeza y lo tomé del rostro, besándolo de nuevo pero en ese instante me dio hipo y él echó a reír—. ¿Ves? Es el destino. Tengo que acabar de empacar.
— Pero no quiero que te vayas —murmuré con la voz chillona sin soltarlo ni separarme mientras cada dos segundos me brincaba el pecho.
— Dos meses más, preciosa. Se irán volando.
— No. Quédate conmigo —intenté quitarle nuevamente la ropa, ésta vez bajando mis manos para desabotonar su pantalón y TK se movió. Fruncí el ceño, sintiéndome fastidiada por el hipo y enojada por su rechazo, y ya que me hallaba bajo los efectos del alcohol me desabroché el brassier, dejándolo caer a mi lado.
— ¿Qué haces? —preguntó riendo. Me acerqué a él, pegando completamente mi pecho contra el suyo, y lo besé con ganas, sin darme cuenta que el hipo había desaparecido. Sus manos se posesionaron en mi cintura y en un instante se tumbó sobre mí en la cama dejando caer su peso en mi cuerpo. Lo besé desesperadamente mientras bajaba las manos para desabrochar su pantalón—. Te odio —murmuró contra mis labios y yo sonreí. Levanté su camisa para sacársela y él se quitó lo demás. Me alcé un poco para quitarme la ropa interior pero él sujetó mis manos poniéndolas sobre mi cabeza y se acercó a besarme.
— ¿Qué haces? —pregunté cuando lo sentí soltarme de a poco. Fue deslizando su mano derecha por todo mi pecho y mi vientre hasta dar en la entrepierna y suavemente comenzó a masajear mi zona íntima con la yema de sus dedos. Un gemido de placer se me escapó y él sonrió acercándose a besarme el cuello.
Abrí un momento los ojos, sintiendo mis mejillas arder, y la habitación entera daba vueltas. TK fue resbalando entre besos y caricias repartidas por mi cuerpo, hasta deshacerse de mi ropa interior. Comenzó a repartir besos y mordiscos en mi zona íntima y cuando alcanzó mi clítoris levanté la cadera arqueándome de placer. Sujetó fuerte mis piernas con sus manos y se dedicó a hacer lo suyo durante un largo rato.
Para cuando lo sentí subir y besarme el cuello, me hallaba muy cansada y somnolienta. Se recostó a mi lado y me acerqué, abrazándolo del cuello y acurrucándome en su pecho. Su corazón latía acelerado y su cuerpo estaba muy caliente.
— Takaishi —murmuré con los ojos cerrados sintiendo mi cuerpo relajarse poco a poco.
— ¿Si?
— Me gustas mucho.
— Me he dado cuenta.
— Muchísimo.
— Ajá…
— Y pienso que eres el hombre más guapo de toda la galaxia —lo sentí sonreír y besarme la cabeza.
— Estás ebria y dormida.
— No estoy ebria. Es más, iré por otra cerveza —intenté levantarme pero todo dio vueltas y me tapé el rostro al sentir vértigo. TK se rio y se sentó a mi lado—. ¡Hey! ¿Creí que ya…? —señalé a su miembro excitado y él me dio un beso en el hombro. Lo miré por unos breves segundos y me moví para sentarme sobre él.
— No, cariño, tú…
— Shhh —lo besé con ganas al tiempo que me acomodaba para que me penetrara. Ambos soltamos un gemido al unirnos y enseguida comencé a moverme lentamente mientras devoraba sus labios. Ardíamos en deseo.
Yo poseía una fuerte adicción a ese hombre. Todo el tiempo, estando o no junto a él, sentía la necesidad de verlo desnudo, de sentirlo acariciar mi cuerpo y besarlo hasta el cansancio. Él era esa fuente de poder en la que me gustaba estar y pasar horas para recargar energía.
Enredé mis manos en su nuca y él me besó lentamente. De manera suave rozaba sus labios contra los míos. Podía sentir el pulso acelerado en su cuello conforme me iba moviendo más deprisa. Nos miramos a los ojos y sonreímos. Acaricié su cuello y lo besé saboreando su olor varonil que tanto me gustaba. TK volvió a besarme al tiempo que perdimos la respiración y nuestros cuerpos se sacudieron al clímax de la relación.
— Te amo, Kari.
— Te amo, TK.
Registró su maleta con la aerolínea y luego fuimos a comprar un café. El abordaje empezaría hasta dentro de una hora y teníamos tiempo, aunque poco, para estar juntos. Caminé por todo lo largo del aeropuerto tomada de la mano de mi amado. Me abrazaba de vez en cuando hasta que fuimos a sentarnos en una salita de espera con sillas acolchonadas que estaba vacía. Me acurruqué en su pecho mientras veíamos a la gente pasar por el pasillo, unos apurados, otros perdidos, pero todos con esa pinta elegante y jovial que la experiencia de viajar regala.
— Antes de que se me olvide… —comenzó a decir abriendo su mochila. Yo me moví para verlo—. Cierra los ojos —dijo, sonriente. Yo fruncí el ceño, sonriendo también, y le hice caso. Sentí que tomó una de mis manos y fue deslizando algo frío y delgado. Abrí los ojos y…—. Hikari Yagami, ¿quieres ser mi esposa? —era un precioso anillo de oro con brillantes a su alrededor. Encajaba perfectamente en mi dedo anular de la mano izquierda. Sentí mis ojos llenarse de lágrimas cuando lo vi brillando sobre mi piel y bajo la mano de TK. Asentí simplemente creyendo que si hablaba me echaría a llorar. Él se acercó y me besó con ganas, tomando mi rostro en sus manos.
— Sí quiero, TK, sí… acepto —él sonrió aún más y volvió a besarme.
— Hay algo más.
— ¿Qué es? —pregunté, limpiándome las lágrimas que resbalaban por mi rostro. De su mochila sacó un sobre.
— Ábrelo —me lo dio y lo miré curiosamente, llevándome otra sorpresa al ver que era una boleto de avión con mi nombre, destino de Nueva York a Paris y de Paris a Milán para abril de ese año.
— ¿TK?
— Quiero que vengas conmigo a la boda de mi prima y luego de eso podemos casarnos en Italia, ¿qué dices? —yo sonreí complacida. En ese instante me olvidé del trabajo y los deberes que debía cumplir aquí.
— ¿Y qué haremos después de la boda? —él suspiró y me miró profundamente. Estaba muy serio y sólo negó con la cabeza.
— Supongo que puedo renunciar y venir aquí…
— No, TK… —comencé a decir pero él me interrumpió.
— No, mira, eso lo podemos hablar durante este tiempo. Ya pensaremos en algo. Quizás podríamos seguir con el acuerdo original, sólo que ésta vez siendo mi esposa —me acarició una mejilla y se acercó a darme un tierno beso en los labios.
— Supongo que sí —dije, no muy convencida. Por el altavoz anunciaron que el abordaje para su vuelo había comenzado y con una pesadez en el pecho nos levantamos, caminando lentamente hasta las escaleras eléctricas que llevaban a la puerta de abordaje.
— Te veo en dos meses, preciosa —se inclinó y me dio un beso muy corto y luego me abrazó—. Te voy a extrañar mucho.
— Yo más —sentí un nudo en la garganta y él me besó la frente. Se giró, subiendo a un escalón y yo lo miré sintiendo una angustia en el pecho. Cuando llegó arriba sólo volteó y se despidió con la mano hasta seguir caminando. Mi corazón latió aprisa y sin pensarlo comencé a subir rápidamente por la escalera eléctrica. Al llegar lo vi entregándole su pase a una de las mujeres que atendían el chequeo—. ¡TK! —grité y él se volteó, frunciendo el ceño al verme. Corrí hacia él y me eché a sus brazos besándolo con ganas y enredando mis dedos en su cabello, saboreando su saliva—. Te amo, te amo, te amo… —TK sonrió y volvió a besarme con las mismas ganas.
— Yo te amo más.
Está cortito el capítulo pero disfrútenlo mucho! :D hay ocasiones en donde simplemente quiero expresar esos momentos divertidos y cursis de una relación porque mis hormonas me piden expresarlo jajaja :p
