El castigo de Hades
En el interior del Inframundo Lune se encontraba en su habitual trabajo, su mente y vista se mostraban nulas de expresión, todo el lugar permanecía en completo silencio, a su lado una báscula dorada con finas cadenas permanecía inmóvil hasta que de repente uno de los platones dorados de esta queda completamente en el suelo. Lune no evita mirar aquella rara acción siendo que no había ningún alma en ese momento.
-Acaso es……..
En el castillo Heinstein Pandora para repentinamente su melodía, todos los días se encontraba tocando su arpa mientras a su lado un pequeño cachorro se encontraba echado a su lado, sus ojos se abren lentamente quedando a la mitad mostrando una gran tristeza.
-Pasa algo pandora Sama? – Preguntaba Zeros desde una esquina –
-No.- Contesto Pandora secamente.- Iré a mi recamara, por favor no me molesten.
Suavemente esta se expresaba mientras se levantaba y emprendía el camino a su habitación, mientras aquel pequeño perro la seguía fielmente, Zeros se quedo sorprendido, por ese comportamiento tan repentino de su señora.
-A pesar de que hace eso todo el tiempo no me acostumbro a sus cambios de humor.
Repentinamente la puerta del Inframundo se abre dejando pasar a un hombre de larga y clara cabellera.
-Señor Lune! Qué hace usted a…….
-Zeros!, donde se encuentra Radamanthys?
-Donde siempre.
Lune mira hacía la habitación de Pandora.
-Pandora se encuentra en su alcoba?.
-Así es me pidió que no fuera molestada.
Lune desvía la mirada y sigue de largo dejando a un sapo muy confundido.Mientras, Radamanthys miraba el gran cuadro que adornaba el centro del salón, una infante mostraba una gran risa junto a sus padres y su fiel mascota, la cara inexpresiva de Radamanthys no perdía ningún detalle hasta que este solo esboza una sonrisa y se aleja a la ventana, el día se encontraba gris, demasiado a comparación de los otros días, en la mente del juez miles de ideas surcaban su cabeza hasta que escucha la puerta del lugar abrirse.
-Lune?!
-Radamanthys.
-Tú nunca vienes aquí, si no es por algo importante.
-Y tienes mucha razón Radamanthys, sabes muy bien que aborrezco venir aquí.
-Y?!.
Lune le da la espalda al Kyoto mostrando más seriedad en sus palabras.
-Hades esta en Giudecca. -Este calla y mira seriamente a Radamanthys por entre su hombro.- Quiere verte.
-Hades!?
-Vamos, no hay que hacerlo esperar.
Lune comienza a caminar dejando al Kyoto atrás, este solo frunce el seño y le da alcance, después de algunos minutos de camino estos ya se encontraban en el Inframundo, después de atravesar el rio Estigia y aún callados Radamanthys sentía ya incomodidad, nunca supo porque Hades lo llamo y mucho menos el silencio de Lune, ya que el siempre era el primero en decirles las noticias, pero esta vez solo hubo silencio.
Por fin estos llegaron al palacio de Giudecca y la enorme puerta era abierta, solo las botas metálicas de sus imponentes armaduras se escucharon en el inmenso pasillo donde el eco las regresa, al quedar en medio de la sala Radamanthys escucha la puerta al cerrarse completamente, dejando la habitación algo oscura, ambos caballeros se arrodillaron inmediatamente al ver que detrás de una delgada cortina blanca Hades se mostraba, Radamanthys solo miraba atento mientras Lune parecía ver a la nada, su semblante se encontraba serio.
-Radamanthys.
Por fin la voz de Hades se escuchó, este solo se limita a bajar más su cabeza dejando su yelmo en el piso.
-Durante este tiempo he mirado tu comportamiento, no creas que no te veo, Radamanthys.
Los ojos de Radamanthys se abrieron de par en par mientras sus dientes se apretaban.
-Lune.
Hades solo pronuncio el nombre del juez y este entendiendo saca su látigo, la armadura de Radamanthys raramente se desprende de él acomodándose en una esquina de la habitación dejando el torso desnudo de Radamanthys.
-Cómo?!
-Mereces un castigo………….Radamanthys.
Hades no dijo más y en un segundo el Kyoto se encontraba levantado e inmovilizado el siguiente sonido solo fueron los fuertes latigazos que Lune le daba, agudos quejidos se escuchaban en el interior, a Radamanthys solo le resto aguantar, sudor y sangre ahora corrían por el cuerpo del Juez.
-Suficiente.
Lune entendió y con la misma expresión fría con la que había comenzado este seguía, el cuerpo de Radamanthys cayó pesadamente al suelo y Lune solo se limitó a salir de la habitación, cuando la puerta se cierra Radamanthys escucha como su dios comenzaba a bajar los escalones.
-Ningún espectro, ningún juez o dios me ha cuestionado y se ha ido sin recibir castigo.
Tendido en el piso, el cuerpo de Radamanthys temblaba por el dolor y su rostro tembloroso mira a su dios.
-Te enfureció que una mujer fuera la guardiana y no tú. Te enfureció que ella te mandara y no conforme con eso.
Este hace una pausa mirando a su juez en el piso.
-Te metes en asuntos que no te conciernen, descubriste algo que nadie, escuchaste bien nadie!! Debe saber.
Este da media vuelta y se dirige a su asiento pero se detiene a mitad de la escalera, Radamanthys alcanza ver que su puño se apretaba con fuerzas.
-Porque lo hiciste Radamanthys?...
El silencio reino de nuevo en el salón.
-Ahora que lo sabes, te diré algo, esto jamás se lo o dicho a nadie. Pandora, fue la única que me ayudo y me cuido desde que llegue al mundo, ella siempre velo por mí, pese a que mi nacimiento solo le trajo muerte.
Radamanthys abrió sus ojos, en la voz de Hades se escuchaba gran calma, pero al ver su puño supo que él se encontraba muy molesto.
-Y tú casi la dañas.
La imagen de él encima de Pandora sometiéndola vinieron a su mente, su rostro palideció, Hades voltea bruscamente y alzando su mano junta un gran cosmos, su palma se ilumino dejando las penumbras de ese lugar atrás, el resplandor segó a Radamanthys y un gran estallido se escucho después y Radamanthys solo vio que todo su mundo se pintaba oscuro y que en su cuerpo algo caliente escurría.
-Ya todo acabo?
En el largo pasillo que conectaba a la sala donde Hades y Radamanthys se encontraban, Lune miraba serio hasta que una voz lo saca de sus pensamientos, mirando serio a su derecha.
-Si.
Entre los pilares que adornaban el lugar Minos se encontraba recargado con los brazos cruzados y con los ojos cerrados.
-El castigo fue por…….
-Por andar metiendo la nariz donde no debía? No! Minos, yo siento que Radamanthys hiso algo mucho peor como para recibir un castigo así.
-Lune, acaso has mandado a uno de los nuestros a……..
-Cocytos?! No, tengo entendido que lo mandaran a una de las prisiones de Giudecca.
Minos solo esboza una sonrisa y abriendo sus ojos se marcha dejando a Lune con una expresión muy seria.
-Hace poco sentí un enorme cosmos emanando de Giudecca, sin duda Hades soltó un gran poder, tengo el presentimiento que el golpe fue hacia Radamanthys.
Minos quien se encontraba de espaldas a Lune detiene su paso sin mostrar exprecion.
-Si, tienes razón.
A los pocos segundos la voz de alguien conocido se escucha detrás de ellos.
-¡¿Cómo?!
Minos voltea sorprendido mirando a Giganto quien acaba de llegar.
-Hades me pidió que llevara al juez a la celda de Giudecca.-Este hace una pausa y mira serio a ambos jueces.- Lo que llevaba a la prisión era un cuerpo escueto, a estas horas ese infeliz se estará desangrando en la celda.
-Irónico, un demonio que jamás ha vivido está a punto de morir. -Mofaba Lune-
-Te recomiendo que dejes de pensar de esa manera.
-Cómo?!
Minos mostro dureza en sus palabras mirando a Lune seriamente.
-Radamanthys comenzó a sentir cosas distintas, tal vez por eso Hades lo castigo.
-No niego que estuvo algo interesado por las acciones que hacían los humanos, pero dudo que él quisiera hacer ese tipo de cosas, odia a los mortales.
Lune alarga una sonrisa y mira al juez.
-No sé porque tengo el presentimiento que esto no fue solo una llamada de atención.
-Yo tampoco Lune, yo tampoco.
En una celda un goteo incesante llegaba a oídos de un hombre casi ya muerto, el olor a humedad era insoportable pero un aroma dulce se llegaba a traspasar entre tanta repugnancia, algo cálido sostenía su pecho y aquella sensación de sentir algo caliente escurrir de su vientre había parado, lentamente este abre los ojos, se sentía muy débil y apenas podía enfocar las cosas, un rostro pálido comenzaba a tener forma en su mente, aquellos ojos carmesí brillaban ante el, aun que se mostraban serios sentía que lo reconfortaban.
-Se..ño..ra Pan..do…ra……………
Continuara…………………..
