Hola! ¿Cómo están?

Muchas gracias por sus follows y sus favoritos, me hacen sumamente feliz.

Las dejo leer, PW.


-¿Hermione?- llamó Harry al entrar junto con Pansy- ¿Qué pasa?

Hermione estaba sentada en la sala de su casa, envuelta en una toalla, con la mirada perdida, el cabello esponjado y los labios morados. Sus dientes castañeaban de frío, estar envuelta únicamente en una toalla a la mitad de otoño, no era muy buena idea. Si no reaccionaba pronto, podría llegar a sufrir un resfrío o algo peor. Pansy azotó la puerta al entrar, pensando que eso haría reaccionar a su amiga, pero su intento fue inútil. Se acercó a ella, sentándose a su lado. Se dio cuenta que traía en sus manos el florero del baño de arriba.

-¿Hermione te paso algo? ¿Alguien te hizo algo?- preguntó Pansy preocupada, quitó el florero de sus manos, hizo un movimiento con su varita y apareció un abrigo sobre los hombros de Hermione. Pasando varios minutos, Hermione reaccionó al calor generado por el abrigo, comenzó a parpadear rápidamente, encontró los ojos preocupados verdes de Harry, quitó el abrigo de sus hombros y subió sin decir ni una sola palabra a ninguno de sus amigos.

Pansy no volvió a ver a Hermione en lo que restaba del día, ella y Harry decidieron no molestar y ponerse a idear su plan para reunir a Draco y a Hermione de nuevo. Harry estuvo hasta más entrada la noche, Pansy prácticamente lo corrió; le dijo que estaba cansada de su cara rajada. Sin Harry ahí, Pansy preparó un poco de té y subió a la recamara de Hermione, dio tres leves golpes en la puerta para anunciarse y entró. Hermione estaba meditando en el piso, ya estaba vestida y su cabello también había vuelto a la normalidad. Abrió solo uno ojo para ver a Pansy y tomó la taza de té.

-Mañana iré contigo a correr- anunció Hermione- tengo mucho de que huir.

Draco Malfoy estaba molesto, era la tercera vez que la hostess se acercaba a preguntarle si lo hacía pasar o si aún esperaría a alguien más. Solamente rodó los ojos y dio por hecho de que no quería ser molestado. La impaciente hostess del restaurante sonrió levemente, volviendo a su estación de trabajo. Draco, se acercó al incomodo sillón individual que ofrecía la entrada del restaurante, desabotono su saco y una vez sentado no dejo de ver el reloj, hasta que escucho los tacones de aguja de Pansy pegar en el piso de madera, alzó la vista para esperar la disculpa de Pansy, pero ella solo se acercó a la hostess, dio su nombre y llamaron a ambos. Aún si saludarse, siguieron hasta llegar a su mesa, aceptaron las cartas y cuando la chica se fue, Draco habló.

-Llegaste tarde- acusó Draco. Pansy examinaba la carta sin despegar sus ojos azules

-Tenía trabajo- Alzó unos segundos la mirada a su amigo pero volvió rápidamente a la carta

-¿Sigues molesta?- Cerró la carta y espero la respuesta de su mejor amiga con impaciencia.

-¿Podemos disfrutar de la cena? Tuve un pésimo día en el trabajo y sinceramente no tengo ganas de discutir contigo. No cuando se que diga lo que te diga, harás lo que quieras.

-Pans, no fue mi intención ocultarte algo tan importante como mi compromiso, pero…

-¡Pero nada, Draco! Por Merlín, yo no tengo secretos contigo, nunca. No puedo creer que lo hayas hecho. Es tu compromiso, no me importa con quien te vas a casar, pero debiste haberlo dicho.

-¿En verdad no te importa? ¿No quieres saber?-

-No, me da lo mismo sé que no es Hermione. Sé que no podrás tener una relación, mucho menos un compromiso con alguien que no sea ella.- Examinó la expresión de Draco unos segundos antes de volver a hablar- Mira esa cara de idiota que pones al oír su nombre. ¡Hermione, Hermione, Hermione!

-No seas infantil, ¡Merlín! , nunca puedo tener una simple cena contigo.-

Pansy no volvió a hablar más que para ordenar su cena, Draco por el otro lado había comenzando a narrar todo lo que había hecho desde hace dos semanas que no se veían, (o dos semanas desde que Hermione había vuelto) Normalmente era al revés, Pansy hablaba y Draco escuchaba, pero Pansy estaba harta y molesta con Draco, y él no quería compartir la cena en completo silencio. Después de haber ordenado el postre, Draco se dio cuenta que iba a ser imposible en contentar a su mejor amiga, recordó el as bajo la manga que tenía. Estaba seguro que eso la pondría feliz de nuevo.

-Besé a Hermione el día después de su llegada, ¿Ya estás feliz?-

-¿Qué tu qué?- gritó Pansy, varias parejas en el restaurante los voltearon a ver. Draco repitió su confesión y sonrió satisfactoriamente- Tu sí que eres un grandísimo trol. ¿Cómo se te ocurre, Draco?, ¡¿Un día después de su llegada y de tu estúpido anuncio?! No sé cómo vas a solucionar todo lo que has hecho.

Parte 2

-¿'Mione? ¿Me estas poniendo atención?- Era la segunda vez que Harry intentaba mantener una conversación con Hermione, Ron ya se había hartado hacía veinte minutos atrás de la falta de interés de la castaña y había salido con Bill a buscar leña.

El trío había aceptado la invitación de Molly Weasley a pasar el fin de semana en la madriguera, al parecer extrañaba las grandes comidas que compartían todos en familia. A demás quería celebrar el regreso de Hermione, quien dispuesta a intentar aprender un poco de cocina, paso toda la mañana escondida en la cocina con Molly intentando seguir las recetas, pero le resultaron más complicadas de lo que había pensado. No se rindió, pero cuando casi incendia el sartén, Molly la sacó de la cocina.

-Perdón Harry, ¿Qué decías de Ginny?- Hermione sacudió la cabeza, intentando alejar todos sus pensamientos.

Harry estaba por contestar la pregunta, cuando Ron y Bill se acercaron de nuevo a ellos. No es que los hermanos de la pequeña pelirroja no supieran lo que había hecho con el corazón de Harry, pero él no se sintió cómodo para poder seguir hablando de ella.

-¿Así que las mujeres centauro?- preguntó Bill cuando fue obvio el pequeño silencio incomodo se presento.

Hermione sonrió hacia Bill, era lo que le encantaba de los Weasley, siempre sabían cómo sacar a la gente de un mal rato. Se distrajo contando un poco de las investigaciones que había hecho en París, después de casi media hora el único interesado seguía siendo Bill. Se sentaron juntos a la hora de la cena, para que Hermione pudiera seguir contando su historia, incluso Fleur se unió un rato a ellos, pero después ayudo a Molly a terminar la cena.

-Vaya Hermione, es increíble lo que haces- dijo Bill- deberías de visitarnos más seguido. Fleur y yo estaríamos encantados de recibirte.

-Hermione, mi niña- llamó Molly- ¿Podrías llamar a Ronald y Harry? Me parece que iba a jugar quidditch un rato. La cena se va a enfriar…

Hermione prometió que pronto iría a visitar a Bill, sonrió a la matriarca de los Weasley y salió de la madriguera. Admiró el anochecer desde el pórtico y después camino hacia la parte de atrás de la madriguera para buscar a sus mejores amigos. Pero no tuvo suerte, probablemente estaba volando demasiado alto o en otro lugar. En su regreso a la madriguera, tenía el presentimiento de que alguien la observaba desde los pastizales. Tomó su varita con fuerza y corrió hacia los pastizales, sin dificultad encontró al intruso. Asustada, apretó su varita contra el blanco y terso pómulo de Draco Malfoy. Sin hacer movimientos bruscos, Draco alzó los brazos en símbolo de derrota.

-¿Quién eres?- preguntó Hermione pegando más su varita

-Muy graciosa, Granger- Dijo Draco llenó de sarcasmo, pero se identificó cuando se dio cuenta que Hermione no bromeaba

-Draco Malfoy no tendría absolutamente nada que hacer aquí- Hermione bajo su varita y lanzó una mirada llena de enojo hacia él.- ¿Qué haces aquí?

-Necesitaba hablar contigo…- Trató de tomar la mano de Hermione, pero ella fue más rápida y logró apartarse. – Pansy dijo que estarías aquí el fin de semana.

Hermione comenzó a caminar en dirección contraria, quería alejarse de él, pero él la comenzó a seguir. Segundos después, Harry y Ron aparecieron frente a ellos. El instinto de ambos, fue colocarse frente a Hermione y apuntar sus varitas hacia Draco. Nadie dijo nada ni se movió hasta que la regordeta figura de la señora Weasley se asomó por el pórtico. El primero en bajar su varita fue Ron, Harry tardó unos segundos más.

-¡Draco Malfoy! Que sorpresa tan agradable- gritó Molly desde la entrada- ven aquí chico, cada vez estás más flaco, seguro no te alimentas bien. Rápido niños, que la cena se está enfriando.

Draco se rehusó varias veces, pero la señora Weasley insistió tanto que Draco no tuvo otra alternativa más que aceptar. Camino hacia la madriguera, seguido por Ron, quien no le quitó la vista de encima, Harry y Hermione se quedaron atrás. Al llegar al pórtico, Molly abrazó fuertemente a Draco, (más de lo necesario) después le dio un leve golpe en la espalda y lo obligo a entrar. Una vez dentro Draco intentaba quitar el lodo de sus zapatos con encantamientos, pero no podía recordar el hechizo y solo lograba cambiar el color del lodo. Escucho a Hermione bufar a su lado, ella hizo un movimiento leve e hizo desaparecer el lodo en cuestión de segundos. Molesta, lo tomó del brazo y lo llevó a la cocina, para tener un poco de privacidad. Pero Bill los interceptó obligándolos dirigirse hacia la mesa.

Draco ocupó el lugar vació de Ginny, mientras que Hermione volvió hacia su lugar junto a Bill. Desde ahí Hermione no quitó los ojos de Draco, quien acababa de comenzar una plática con el señor Weasley, no sabía sobre qué, pero imagino que era de trabajo, pues ambos se veían bastantes serios.

-Vamos Draco, ven conmigo- rogó Hermione- Una navidad con los Weasley no te hará nada… hazlo por mí.

-No, ya he dicho que no pasaré Navidad, esperando a que Molly Weasley me dé un suéter tejido.- Tomó la mano de Hermione y continuó- Ni por mucho que me ruegues iré, Herms. Lo que menos quiero en esta vida es pisar un pie en casa de los Weasley.

-No seas así, tu madre irá con su familia. No quiero que pases Navidad solo… Verás que los Weasley te aceptarán sin problemas, Molly dijo que hará pastel de calabaza.

-Tal vez vaya con Blaise y Pansy a Canadá, no estaré solo- anunció Draco- Nunca en tu vida, me verás en casa de los Weasley, lo lamento Hermione, pero no iré contigo está Navidad.

Y con ese recuerdo, Hermione siguió observando cada movimiento y cada palabra que decía Draco durante la cena en la madriguera. ¿Por qué Draco había ido? ¿Por qué ahora si quería convivir con los Weasley? Debió de haberlo hecho cuando eran novios, no ahora que se va a casar con alguien más.


Eso es todo por este capítulo, trataré de actualizar rápido, lo prometo.

No olviden dejarme sus reviews diciéndome que piensan de la historia hasta ahora o sus teorías de con quien esta comprometido Draco!

¡Muchas gracias por leerme!

Paola Walker.