¡Hola!

Nuevo capítulo aquí (:

Gracias a todas por sus alertas, favoritos y reviews. ¡Son las mejores!

Igual las quiero invitar a ver mi nueva historia ¿Quien eres cuando no te estoy mirando? las espero por allá.

Las dejo leer, PW.


Un olor conocido rondaba en el aire, un olor que Hermione conocía bastante bien; alguien en la oficina estaba comiendo panecillos de chocolate de su tienda favorita. Por nada en el mundo confundiría ese olor. Después de haber discutido con Draco antes de llegar a la oficina y haber sido regañada por su jefe, decidió dedicarse al trabajo completamente. Tenía que trabajar junto con Nott para poder hacer una reforma a la ley sobre discriminación pero le estaba tomando más tiempo del que había previsto, sobretodo porque Draco Malfoy seguía apareciendo en su mente.

Suspiró, dejó caer la pluma sobre el pergamino y metió la cabeza entre sus manos. Cerró los ojos y se prometió que iba a dejar de estar imaginando cosas que jamás iban a pasar. Pero no podía, así que recargó su cabeza en la silla giratoria y dejo que su mente inventara escenarios. Imaginaba regresar al hotel y encontrarse con Draco aún dentro, no quería admitirlo pero el hecho que él llegara a París en verdad le había agradado. Se imagino a Draco sentado a lado de la chimenea leyendo algún periódico de deportes; y en cuanto la viera frente a él, cerraría el periódico con elegancia y diría entre dientes "Graaanger" con la voz petulante que lo caracterizaba, se levantaría del asiento, la atraería hacia él con los brazos alrededor de su cintura, la acercaría cada vez más hasta besarla…

Hermione Granger se encontró sonriendo. Pero su sonrisa se borró cuando alguien llamó a su oficina. Esperando que el trabajo la distrajera, abrió la puerta sin pensarlo. El olor de los panquecillos se había intensificado. Draco estaba parado en el marco de la puerta, sonriendo como un imbécil (o eso pensó Hermione) traía un pequeño sobre blanco de donde salía el olor. Hermione se acercó para tomarlo como si estuviera hechizada; era la hora del almuerzo y su estomago estaba comenzando a recordarlo; Draco había cumplido su amenaza de llegar a esa hora. Hermione quitó el sobre de las manos de Draco y volvió a su silla. Mordió un panquecillo y cerró los ojos para disfrutarlo más. Cuando los abrió de nuevo, Draco ya ocupaba la silla delante a su escritorio.

-¿Qué es lo que haces aquí, Malfoy?- preguntó Hermione limpiando las migajas del pan

-Te traje el almuerzo, eso es obvio- Sonrió satisfecho

-Sabes que no me refiero a eso- metió la mano al sobre para encontrar más panquecillos- ¿Qué haces en París? Esa es mi pregunta.

-Vine por ti…- Hermione dirigió la mirada a los ojos grises de su ex novio- vine para que vuelvas conmigo a Londres.

-Oh,- fue lo único que salió de la boca de Hermione hasta que quitó la mirada de aquellos ojos grises- Un poco tarde, ¿no crees?

-No me importa, la cosa es que lo estoy haciendo ahora. – Notó que Hermione veía hacia la nada- Eso es lo que cuenta.

-No Draco, no es lo mismo, no te confundas. Ya no me importa que vengas por mí…

-¿Qué querías?- dijo Draco desafiante- ¿Qué viniera corriendo hacia ti cuando me dejaste en Londres?

Hermione estaba anonadada, no podía creer las palabras que habían salido de Draco. ¿Cómo se atrevía a mencionar su partida como si nada? ¿Acaso no recordaba la razón por la que se fue de Londres? Era evidente que no, y el hecho de que lo digiera como si hubiese sido culpa de ella y no de su infidelidad la enfureció. ¡Claro que Hermione hubiese querido que él lo dejara todo para irla a buscar a París!

– No, quería estar sola- mintió- todavía quiero estar sola.

Draco se levantó de la silla, Hermione creyó que él saldría de la oficina, pero solo comenzó a caminar en ella. Él no sabía que contestarle, definitivamente su platica había tomado el giro que no quería; él solo quería disculparse, pero le molestaba el hecho de que Hermione no reconociera que estar ahí con ella, era un logro para Draco Malfoy. Quería que ella se diera cuenta del sacrificio que estaba haciendo por ella, por hacerlas paces, que no era solo por su conciencia, él quería disculparse, incluso, de ser posible, recuperarla. Pero no, ella estaba aferrada a no hacer caso a los hechos. Si, claramente ella se había ido por la infidelidad, pero a ella pareció no importarle dejarlo sin siquiera discutirlo con él. Los dos eran un par de testarudos, y si alguno de los no cedía, las paces entre ellos estaba completamente lejanas.

-Pues en realidad no se a que vine- dijo Draco- creo que solo perdí mi tiempo. Contigo es imposible poder hablar…

-¡Yo tampoco sé a que viniste!- gritó Hermione, comenzaba a perder la paciencia- Nadie te pidió que vinieras.

-¡No tienes que gritarme, maldita sea! Eres imposible…

-¿Yo? Yo no he hecho nada más que seguir con mi vida sin meterme con la tuya…

-Yo también he seguido con mi vida…

Hermione interrumpió- Me queda claro, te vas a casar.

Draco, que estaba de espaldas hacia ella, giró la cabeza para poder mirarla. Hermione desvió la mirada de él. Draco reconoció la expresión de Hermione, se había arrepentido de su comentario, pero pareció no importarle, puesto que no se retracto ni comentó nada más, solo se quedo mirando hacia su pergamino. –Con que eso es lo que te molesta…- dijo Draco victorioso, una sonrisa comenzaba a aparecer en su rostro.

-¡Por favor!- bufó Hermione- No te hagas tantas ilusiones. Me tiene sin cuidado lo que hagas.

Draco subió las manos a su cabeza con desesperación- Ese es tu problema Hermione, nunca dices lo que en verdad estás pensando y cuando lo haces… ¡Te arrepientes! – Hermione de nuevo había desviado su mirada lejos de él. – Traté de hablar contigo, pero eres imposible, solo vine a perder mi tiempo.- se acercó al escritorio y golpeó con su puño suavemente- Yo sería capaz de hacer cualquier cosa por ti, es una tristeza que a ti no te importe. Lo que tu me pidas yo lo haré, sin preguntas, sin restricciones. Solo por Merlín, dime que es lo que quieres.

-Quiero que te vayas de aquí- dijo Hermione después de unos segundos en silencio. Draco se acercó a ella, Hermione reconoció la expresión de Draco, estaba dolido. -¡No, Malfoy, eso sería demasiado fácil para ti! – Ahora Hermione había llevado sus manos a la cabeza- ¡Quiero que seas lo suficientemente hombre para disculparte por haberte metido con una mujerzuela en nuestra propia cama!; mientras yo trabajaba… mientras yo te a…- se quedó callada. Sacó el pensamiento de su cabeza al sacudirla levemente y prosiguió- Quiero que me digas que te arrepientes de haberlo hecho…. Quiero que me digas que lamentas no haberme seguido, ¡Quiero que me digas que tu boda es una broma de mal gusto, para que yo me de cuenta que después de mucho tiempo no he podido sacarte de mi mente…!-

Los ojos de Hermione comenzaban a llenarse de lágrimas, pero Draco a pesar de estar tan cerca de ella, no la veía. No se había que hacer, estaba parado frente a ella sin poder hacer algo por él… por ella. Se alejo poco a poco de ella y del escritorio. Hermione limpiaba las lágrimas que habían comenzado a salir, veía con desesperación a Draco, esperando que él dijera algo o hiciera algo; pero él solo veía hacia el piso, deseando poder desaparecer de ahí. Se acercó a la puerta, iba a escapar de la incomodidad de esa escena.

-Para que quieres la verdad si no sabes como manejarla- gritó Hermione, tomó un panecillo del sobre y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia Draco; el panque chocó contra el duro pecho de Draco haciéndose pedazos antes de que él tomará el picaporte para abrir la puerta y salir de ahí inmediatamente.

Draco se cruzó en el camino con Theo, quien empezó una plática banal sobre quidditch, pero Draco estaba desesperado por huir de ahí. Mintió dejando a Theo intentando analizar la presencia de su rubio amigo en París. Draco regresó por las compras que había hecho y sobornó al dueño de la tienda para que lo dejara viajar a través de la red flu para llegar a su departamento lo más rápido posible. Estar en París le estaba comenzando a dar dolor de cabeza. Al llegar a su departamento, dejo todo en la sala y él se metió a su recamara, cambio la ropa de viaje por un traje y escribió una carta, para enviarla inmediatamente. Las palabras de Hermione aún rondaban en su cabeza, ella había confesado que aún piensa en él. ¿Y por qué él no había sido capaz de decir todo lo que ella quería? Porque era un maldito cobarde, claro que quería arrepentirse de haber engañado a Hermione, quería pedirle perdón por no seguirla antes… pero definitivamente no podía negar su boda. Era cierto, se iba a casar, porque de cierta manera, el año que Hermione estuvo fuera, él logró encontrar a alguien más, alguien con quien hacer las cosas bien, aprendió de sus errores y mientras todo el mundo mágico creía que Draco se metía con una chica diferente cada día, él en verdad había logrado tener un cariño especial a su prometida y cuando su madre sugirió pedirle matrimonio, él no lo dudo ni un instante. Claro, jamás imagino que justo tres semanas después, Hermione Granger regresaría a Londres y esta vez, para quedarse.

Hermione claramente no era ese tipo de chicas que dejas y jamás te vuelves a preocupar por ellas, oh no, Granger era todo lo contrario y Draco lo sabía perfectamente. Hermione es ese tipo de persona de la jamás serás capaz de alejar de tu vida, Hermione ese tipo de persona de la cual nunca dejas de tener sentimientos hacia ella, por más que lo intentes. Hermione Granger fue, es y será el punto débil de Draco Malfoy. Para empezar, jamás imagino que ellos empezarían una relación, pero cuando Pansy comenzó a ser amiga de ella, fue inevitable su acercamiento, sus discusiones para ver quien tenia la razón (casi siempre ella) y las mil y un cosas que los habían unido. Pero sobre todo, Draco jamás imagino lastimar a la persona, probablemente la única, a la que ha amado. Pero aún así, no fue capaz de enfrentar a ella y sus sentimientos.

Jamás, en toda su vida, había sufrido un ataque de ansiedad, pero estaba seguro que sentado ahí en su sala estaba apunto de sufrirlo. Pero el timbre sonó, Draco se miró rápido en el espejo, se obligó a desaparecer cualquier signo de ansiedad y abrió la puerta. Una joven pelirroja estaba frente a él, traía una sonrisa divertida y se lanzó a los brazos del rubio.

-Vaya, puedo notar que la fiesta de Parkinson fue todo un éxito- Dijo Ginny Weasley sonriendo. – Tienes migajas de pan en el cabello… ¿Cómo llego panque de chocolate a tu cabello?- Se levantó de puntitas para poder quitar las migajas y después se adentró en el departamento sin esperar a ser invitada. Draco se dirigió a la barra y sirvió dos copas de lo más fuerte que pudo encontrar en el bar. Se acercó a Ginny y le ofreció una.- Malfoy, Harry ya lo sabe y estoy segura que no tarda en informarle a Hermione.

Draco bebió todo el contenido de su copa cuando escucho el nombre de Hermione. Después de volver a llenar la copa, le contó a Ginny Weasley todo lo que había pasado horas atrás, desde el engaño de Pansy con los papeles hasta la discusión en la oficina de Hermione en París. Ginny bastante paciente escuchó con atención todo lo que él decía. ¿Cómo había comenzando su amistad? Ella no estaba segura, pero agradecía poder estar cerca de él en esas situaciones, así como Draco estaba feliz de que Ginny fuese su apoyo y no Pansy, quien ya hubiera gritado y maldecido al rubio sin pensarlo. Al contrario de Pansy, Ginny estuvo tranquila todo el tiempo, de vez en cuanto asentía con la cabeza cuando creía que Draco tenía la razón y giraba la cabeza cuando no le parecía lo que Draco decía.

-¿Qué debo de hacer, Weasley?- suplicó Draco- Por primera vez en mi vida no sé que es lo que debo hacer.

-Creo que debes pensarlo bien, no te puedes casar con alguien si no lo quieres lo suficiente- Ginny tomó la mano de Draco- y tampoco puedes seguir atormentando a Hermione con tus indecisiones. Sabes que ella y yo nos alejamos cuando… bueno me separe de Harry, pero aún la considero una amiga… quien probablemente me odiará cuando se enteré que yo fui quien te presentó a tu futura esposa. –Ginny jugó unos segundos con su copa- Draco, piensa bien lo que harás, tienes que hablar con las dos y aclarar las cosas. Por ti y por ellas.

El lunes por la noche, Hermione llegó a su departamento en Londres, estaba cansada de tanto trabajo y de tanto Malfoy en su cabeza, lo único que quería era relajarse en la bañera y dormir hasta descansar completamente. Pero cuando entró al departamento, su compañera, Pansy Parkinson ya la estaba esperando. Con una dulce voz le llamó hacia la cocina. Hermione dejo las maletas en la entrada y mientras masajeaba su cuello, que le dolía por el viaje en el tren, camino hacia su amiga. Pansy traía una sonrisa y una mirada extraña. Hermione imagino hacia donde iba todo eso, era evidente que era sobre Malfoy.

-Ya sé con quien se casará Draco y sé un poco de su historia. Estoy un poco dolida que Draco no me haya dicho nada, no te ofendas pero él y yo somos más amigos que tú y yo- Hermione la vio sorprendida- Digo, claro, él y yo tenemos más tiempo de conocernos, debió de haber confiado en mi un poco… Yo debí de haber sido la primera en saber con quien se va a casar…

-No es importante saber con quien se va a casar- interrumpió Hermione- el hecho es que lo va a hacer

-¿Conoces una tal Katie Bell? Harry dice que era de gryffindor, yo sinceramente no la recuerdo, debe de ser bastante fea.

-Si, es un año mayor tal vez por eso no la recuerdas- Hermione pausó unos segundos- es la chica…-dudó antes de continuar- fue quien sufrió las consecuencias por el collar maldito.

-Vaya,- dijo Pansy haciendo memoria- pues que fea manera de recordar a la prometida de Draco. Saber que él casi la mata no es tan prometedor… debe de ser una relación bastante extraña.


Me aproveché un poco de sus sospechas de que era Ginny hehe, lo lamento.

Pero bueno, ya sabemos quien es... y Draco, ugh. Draco, no sabe ni lo que quiere, mientras que Hermie ya aceptó que aún lo quiere. ¿Uds que harían en una situación así? ¿Lucharían por Draco? o ¿Dejarían ir a Hermione?

Las dejo, hasta el próximo capítulo. Besos, muchos besos. Paola Walker.