Jueves 25 de diciembre del 2014.
06:38 PM.
Era una tarde fresca y tranquila en los suburbios. La nieve que Max le obsequió a su familia usando la máquina que construyó para congelar el agua potable, aún seguía allá afuera cubriendo toda la ciudad, sin importar lo que habían dicho antes en las noticias. Nadie podría decir que en la casa de la familia Thunderman no habían tenido una buena navidad. Ese día salió mucho mejor de lo que Phoebe esperaba, a pesar de que la noche anterior creyó tener un sueño en el que Max trataba de robarse todos los obsequios y adornos navideños de la casa. Pero ahora estaba segura de que él nunca haría algo así.
Phoebe trató de recordar cuándo fue la última vez que tuvieron una navidad tan feliz juntos todos juntos, pero no pudo. Cuando vio con sus propios ojos a su hermano vestido como un duende de Santa sonriendo y conviviendo con toda la familia, apenas podía creerlo. Incluso le dio un lindo regalo a Nora y horneó budín de higo para todos. Parecía una persona completamente diferente.
Sin duda, Phoebe seguía muy sorprendida con el "nuevo Max Thunderman", hace varias horas decidió dejar de pensar qué le dio por actuar así, y prefirió enfocarse en disfrutar el día junto a su familia. Ni siquiera le interesaba pensar si el cambio que tenía su hermano era solo temporal por las fiestas, o si en realidad había decidido cambiar su vida. De una forma u otra, ver a Max tan amable y cariñoso con la familia la hacía sentir muy feliz. Era algo que ella anhelaba desde hace varios años.
Ahora toda la familia se encontraba en la mesa de la cocina, jugando Monopoly. Ya llevaban casi 4 horas desde que pusieron el tablero y ninguno parecía aburrirse aún, en especial Max, pues para sorpresa de Phoebe, ahora era él quien tenía todas las posibilidades de ganar, algo raro para ella porque muchas veces, ella solía ganar en ese juego. Pero en menos de dos horas, Max había comprado casi todas las propiedades del juego, y el dinero de su cuenta bancaria estaba por las nubes. Normalmente él no jugaba con ellos, decía que no era bueno pero ahora parecía todo un experto. Además, Phoebe tuvo la impresión de que estaba conteniendo su habilidad. Nuevamente, nadie creyó que esto fuera extraño.
"Max deja de torturarnos. Puedes comprar las propiedades que quedan y ganar el juego." Le dijo Billy, un poco desilusionado.
"Claro que no Billy, todo puede pasar. Si Phoebe saca un doble 6 podría comprar las que quedan y las cosas podrían cambiar. Esto aún no se acaba." Respondió Max, analizando todo el tablero.
"Solo vigilen que ThunderGirl no use su telekinesis para mover los dados." Dijo Nora sin perder de vista a Phoebe, luego de que tomara los dados para lanzarlos.
"¡Nora! Phoebe nunca haría eso." Aseguró Max, y justo después volteó a verla y con una leve sonrisa, le dijo: "¿Verdad gemelita?", haciendo que se pusiera algo nerviosa y bajara la mirada.
"No... no, claro que no." Respondió ella devolviéndole la sonrisa, pero tratando de huir de su mirada.
7:05 PM
El juego duró alrededor de 1 hora más, y como todos ya lo presentían, el ganador no fue otro más que Max. Luego de que Barb, Hank, Nora y Billy cayeran en bancarrota, Phoebe logró recuperar algo de dinero y permaneció un poco más, pero no pudo vencer al imperio financiero que ya había formado Max con sus propiedades. Al final ella también perdió.
"Bueno parece que Max ganó. Muy bien hijo, gracias por tenernos más piedad esta vez." Lo felicitó Hank, mientras guardaba en la caja el tablero y las demás piezas.
"Sí, me encanta jugar con la familia y bueno... ¿qué puedo decir? si el Monopoly fuera la vida real posiblemente ya sería el hombre más rico del mundo, y tal vez Trump sería mi mayordomo." Les dijo él en tono de broma, levantándose de la silla.
"Si fueras el hombre más rico, tal vez ya habrías planeado algo para conquistar el mundo ¿no?" Dijo Phoebe mirándolo, sin poder ocultar su sonrisa.
"¿Conquistar el mundo? ¿Pues quién crees que soy Pheebs? ¿Un villano o algo así?" Le preguntó él sarcásticamente, y después se dio la vuelta para tomar una manzana de la cesta y darle una mordida.
Phoebe no encontró las palabras adecuadas, pues su respuesta no sonó como algo que él diría. Una cosa era cambiar de rumbo sabiendo que estaba equivocado, pero otra cosa era comportarse como si nunca hubiera querido ser malvado. La confusión en su rostro se hizo evidente, pues desde hace un par de años él se la pasó diciendo que quería convertirse en el mejor súper villano de todos los tiempos, pero ahora parecía no importarle en lo absoluto. Ella no se dio cuenta cuando Max y sus hermanitos salieron de la cocina, pues se quedó pensando profundamente por varios segundos, hasta que la voz de Barb la devolvió a la realidad:
"Phoebe en lo que yo preparo la cena, ¿podrías ir al buzón y traer la correspondencia?" Dijo Barb, mientras preparaba todo lo necesario para la cena navideña.
"Emm... sí, claro." Contestó ella, con cierta dificultad.
Enseguida, Phoebe se dirigió a la entrada y cruzó la puerta. Caminó a través el patio hasta encontrarse al frente de la casa. Una vez ahí sacó varias cartas del buzón, miró algunas de ellas pero como aún seguía nevando, se apresuró en volver a la casa. Cuando entró a la sala Hank estaba ahí viendo la televisión y Barb seguía concentrada en la cena. Supuso que sus hermanos se habían ido a su habitación, así que se acercó a su papá y separando una de las cartas, le dijo:
"Papá mira, la tía Maggie nos envió una carta. Apuesto que tiene buenas noticias sobre mi clon y el de Colosso."
"Grandioso hija, ¿puedo ver la carta?" Preguntó Hank sin moverse de su sillón favorito.
Phoebe le entregó la carta en sus manos, y después colocó el resto de la correspondencia en la mesa central de la sala. Pero el hecho de recordar a su clon gracias a la carta de la tía Maggie, hizo que pensara nuevamente en Max, y se dio cuenta de que ya pasaban de las 7 y aún no le daba su regalo de navidad, aquel que ocultó en su armario el día anterior. Así que sin pensarlo dos veces, se dirigió rápidamente a su habitación para tomarlo y dárselo personalmente.
En un par de minutos, ya estaba saliendo de su cuarto con la caja en sus manos, y apresuró su paso para bajar las escaleras. Estaba ansiosa por ver la expresión de su gemelo tan pronto abriera el obsequio.
7:18 PM
Cuando llegó a la sala, Phoebe pasó cerca de la cocina y fue imposible que Barb no viera el regalo que estaba cargando, y no pudo ocultar su curiosidad:
"¿Es su regalo de gemelos?" Preguntó Barb mientras veía sonriente a su hija.
Phoebe siempre acostumbraba llamar "regalo de gemelos" al obsequio que le daba a Max en cada navidad, aún cuando no le diera nada a ella, no le importaba. Aunque todos los años, ella seguía en secreto con la esperanza de que su auténtica muestra de cariño fuera recíproca, algún día.
"Sí, espero que le guste." Dijo Phoebe, bajando la mirada.
"Le va a encantar cariño, y estoy segura de que a ti te encantará el suyo. En serio, juro que a veces parece que se leen la mente." Respondió ella, dándose la vuelta para revisar el horno.
Luego de escuchar las palabras de su madre, Phoebe supo qué decir, no entendió a qué se refería cuando dijo lo de 'leerse la mente'. Ella sabía mejor que nadie que Max nunca le obsequiaba nada, pero estaba de humor para hablar sobre los hirientes detalles, y sólo trató de saber una cosa más:
"¿Max está en su guarida?" Preguntó la adolescente.
"Pues... sí, dijo que estaría ahí pero... ¿Guarida? ¿Acaso tu hermano se convirtió en un villano o algo así?" Dijo Barb, casi riéndose por lo que Phoebe insinuó.
De pronto, Phoebe se dio cuenta de que cada vez que hablaba o decía algo relacionado con Max, notaba ciertas incongruencias. No estaba segura por qué de pronto todos parecían haber olvidado sus intenciones. Pero al igual que como lo hizo en la mañana, trató de ignorar lo que pasaba y simplemente oprimió el botón que abría la compuerta del tobogán. Una vez abierta, se lanzó abajo mientras sostenía el regalo de Max entre sus manos.
7:20 PM
Luego de deslizarse, al fin llegó a la guarida y aterrizó en la cama de Max, pero se lanzó tan fuerte que no controló su caída y rodó un par de veces hasta que caerse. Sin embargo no llegó a tocar el suelo, porque al instante alguien detuvo su caída. Max estaba cerca de la cama, y al ver que su hermana estaba en peligro, reaccionó justo a tiempo y se apresuró para atraparla. Ahora estaba en sus brazos sana y salva.
"¿Phoebe estás bien?" Le preguntó Max, muy preocupado.
"Si... si estoy bien. Gracias." Respondió ella, sin dejar de mirarlo directo a los ojos.
Por un segundo casi olvidó por qué había bajado ahí, y cuando por fin pudo moverse trató de bajarse nerviosamente de su regazo. Max entendió lo que trataba de hacer y la bajó inmediatamente. De pronto Phoebe tuvo un extraño sentimiento pero trató de ignorarlo y concentrarse en lo que tenía que decirle.
"Yo... vine para darte tu regalo." Dijo ella, tratando de deshacerse de sus nervios.
Pero luego de ver sus manos, Phoebe se dio cuenta de que ya no tenía el regalo, pues luego de caer éste había rodado por el suelo, quedando a la mitad de la habitación. Cuando lo ubicó cerca de las rocas artificiales, caminó hasta ahí y recogió la caja para después entregársela a Max en sus manos.
"Feliz navidad Max, yo... debí soltarlo cuando me caí, perdón." Le explicó, un poco apenada.
"Gracias Pheebs... y no te preocupes, estás bien y es lo que importa." Dijo él, haciendo que el corazón de Phoebe diera un vuelco en cuanto escuchó lo último que dijo. Esta preocupación era completamente nueva en él.
Entonces Max empezó a abrir su obsequio, sin poder dejar de sonreír mientras lo hacía. Retiró el moño de color rojo y desprendió la cinta adhesiva para quitar el papel de regalo. Cuando abrió la caja, su sonrisa se duplicó al ver lo que había ahí. Dentro había una chamarra de cuero negra.
"¡Wow! ¡Está increíble Pheebs! Me encanta." Dijo él muy emocionado.
"Me alegra que te guste. Pero póntela." Le sugirió la chica mientras le ayudaba a sostener la caja.
Max tenía la chamarra entre sus manos y la vio cuidadosamente antes de desdoblarla. En pocos segundos, ya traía puesta su nueva chamarra y no podía estar más contento con ella, pues era su talla exacta.
"Max te ves muy... bien." Le dijo Phoebe, sin estar muy segura de las palabras que pronunciaba.
Por un breve segundo estuvo a punto de decirle "te ves muy guapo" pero reaccionó justo a tiempo para decir otra cosa. Phoebe no entendía por qué de pronto se ponía tan nerviosa estando en presencia de Max. Ya había experimentado esto antes, pero no como ahora.
"Gracias Pheebs. Y emm... supongo que es mi turno." Dijo él, y justo después se acercó a su escritorio y de ahí saco una elegante caja de color negro con un moño gris. Se la entregó a su hermana mientras le decía con una sonrisa: "Feliz navidad Phoebe."
Ella vio detenidamente la cajita que le acababa de dar, y por alguna razón no dudó de su gentileza. Una sincera sonrisa se dibujó en su rostro. Ella no esperaba que Max le diera un regalo en navidad. Normalmente no lo hacía pero éste día él parecía tan diferente. Era como si al fin se mostrara el Max Thunderman que ella siempre quiso ver. Y cuando volvió a dirigir su mirada hacia él, le dijo:
"¡Vamos, ábrelo!" Le dijo Max, muy entusiasmado.
Entonces, Phoebe retiró la tapa de la cajita y lo que vio dentro la dejó sin palabras. Dentro había un collar que tenía un pequeño dije de oro con 6 letras que formaban "PHOEBE". La joven heroína seguía sin poder pronunciar una sola palabra, y solo pudo hacer que creciera su sonrisa al ver el bonito regalo que él le daba.
"¡Muchas gracias Max! ¡Es perfecto!" Le dijo ella cuando al fin pudo hablar.
"Me alegra que te haya gustado." Contestó Max muy feliz, luego de ver su reacción.
Ninguno de los dos se dio cuenta pero luego de eso, ambos permanecieron viéndose por varios segundos. Era casi como si esperaran a que alguno de los dos hiciera algo. De pronto, Phoebe rompió el silencio:
"¿Me ayudas a ponérmelo?" Le preguntó muy emocionada mientras le daba el collar.
"Claro Pheebs." Respondió Max, al mismo tiempo que tomaba el collar de sus manos.
Justo después, Phoebe se dio vuelta, tomó su cabello con ambas manos y lo posó sobre su hombro izquierdo para ayudarle a facilitar su tarea. Max pasó sus manos alrededor de su cuello para abrochar el collar, pero mientras lo hacía Phoebe sintió que su piel se erizaba con el solo contacto de sus manos en su cuello. Sentía que Max estaba extrañamente cerca de ella y eso la confundió todavía más. Sobre todo cuando creyó sentir su respiración rozar ligeramente su piel.
"Listo." Dijo Max, luego de abrochar el collar.
Phoebe se dio la vuelta pero como Max no se movió de donde estaba, quedaron cara a cara, a pocos centímetros de distancia, cosa que puso muy nerviosa a Phoebe y rápidamente dio un paso atrás, alejándose de él.
"Y emm... ¿Cómo se me ve?" Preguntó Phoebe, con una leve sonrisa.
"Pues como dijiste, perfecto." Respondió él, sin dejar de verla directo a los ojos.
Pero sin darse cuenta, Phoebe se sonrojó luego de escuchar lo que dijo, pero sin importar lo mucho que lo intentó, esta vez ya no pudo huir de su sus ojos. Ambos permanecieron ahí, mirándose el uno al otro, como si hubiera una extraña fuerza que los llamara y los mantuviera cerca uno del otro, y casi sin poder moverse. Fue en ese preciso momento, que escucharon a alguien detrás que estaba llamándolos:
"Max, Phoebe... la cena está lista." Dijo Barb mientras abría la puerta de la habitación.
Continuará...
