Esto, más que "una historia", son más bien fragmentos de una. Drabbles (Viñetas), que pueden no tener conexión cronológica ni lógica alguna entre ellos. Es decir; pueden ocurrir en distintos universos, así como también en plazos de tiempo de años, meses, etcétera. Algunos pueden tener continuación, con un poco de suerte, pero será, en parte, gracias a ustedes. Supongo que es lo más importante.

(P.D: Algunos quizá estén inspirados en canciones. De ser así, daré los respectivos créditos)

Pareja: Judar x Kougyoku { Por si tenían alguna duda… }

Fecha (Inexacta) : Ocurre probablemente entre los seis y siete años de vida de estos dos.


…No pudo evitar plantar su mirada en la pequeña pelirroja antes de largarse. Había comenzado a llorar, de nuevo, e intentaba cubrirse y secarse el rostro al mismo tiempo, ensuciándose las mangas del vestido, sin remedio. Emitía lo que parecía un interminable coro de sollozos y gimoteos ahogados. El pelinegro bufó, alzando una ceja.

¿Acaso no podía ahogarse entre tanto lagrimeo y ya?

Ah, no. El Magi no tenía tan buena suerte; nada de suerte, en realidad.

Como si se arrepintiese de cada paso, avanzó hasta la menuda princesa, que intentó retroceder al instante, como si se disculpase, como si él le diese miedo, viéndole fijamente con las enrojecidas y brillantes orbes, expectante, aunque, claro, temerosa. El mayor, apenas por un año, como mucho, emitió un sonidito de resignación, antes de tumbarse a su lado. Desvió la mirada, inflando una de sus mejillas, esperando a que la jovencita dejase de lloriquear.

— ¿N-no te ibas? P-pensé que te molestaba — Tartamudeó la octava princesa imperial, que no tenía para nada pinta de realeza, fijándose en el muchacho a su lado con cautela.

— Dijiste que nadie venía verte ¿No? — Inquirió, dejando los ojos en blanco, como quien no quiere la cosa, viéndola de reojo.

— Si, p-pero… — Tras asentir un par de veces, no pudo evitar su curiosidad, a riesgo de que el contrario se largase, esta vez de verdad, pero tan solo recibió otro bufido.

— Entre esas feas muñecas, tienes maquillaje… — El niño pareció titubear un momento, y a cada segundo que mantenía la duda, sus mejillas se iban coloreado, como si una fuente de sangre hubiese comenzado a rebullir bajo su piel — Puedes usarlo en mi — Concluyó, fingiendo por un momento que el suelo era lo más interesante con lo que se había cruzado en su corta vida, por lo cual solo se dio cuenta de que la pelirroja se le había lanzado, cuando su cabeza chocó contra algo duro.

— ¡No he dicho que podías abrazarme! ¿Qué haces? ¡No puedo respirar! — Dramatizó, intentando quitársela de encima, escuchando tantos agradecimientos que la cara comenzó a arderle — ¡Anda! Empieza antes de que cambie de opinión — Amenazó, aunque no hablaba enserio; sin embargo, ella le atendió con verdadero pavor, dejándole respirar con normalidad en su trayecto de ida y vuelta por las cajitas, pinceles y polvos extraños que descansaban bajo una mesa, casi escondida por retazos de tela, olvidada como si fuese más vieja que el tiempo. Cuando volvió a su lado, ella todavía tenía la cara roja por el llanto, pero parecía un poco mejor; con su intento de "maquillarlo", comenzó una perorata eterna de disculpas, ya que, obviamente, no tenía nada de experiencia con ello, y no hacía más que ensuciarle la cara.

Aun así, Judar, podía abrir un ojo a ratos, cuando ella hundía un pañuelo en un cuenco de agua a su lado para limpiarle la cara, proceso que repitió unas mil veces. Y se dedicaba a mirarle. Se le hacía difícil entender como una niña tan pequeña, aunque fuesen contemporáneos, tuviese unas ojeras tan profundas, que gritaban "Demasiado llanto, poca comida, y nada de sueño". Era una princesa, después de todo. Kougyoku intentaba "adecentar" su rostro cada vez que descubría al pelinegro observándola, y este variaba entre apartar bruscamente la mirada, ruborizado, o continuar hasta que ella hacía lo mismo, volviendo a su labor, y obligándole a cerrar los ojos.

— ¿Soy tan horrible? — Preguntó, por fin, ladeado el rostro en una expresión pueril. Había tristeza en sus ojos. Demasiada soledad para una criatura tan frágil… — Quizá por eso no paras de verme…Tal vez por eso es que nadie recuerda que estoy aquí, porque no parezco importarl… —

— ¡Basta! — Un poco más, y probablemente le hubiese metido un bofetón a la pequeña, que tembló ante el tono de voz ajeno, congelándose en su posición. Sus manos, que por fin se habían calmado, comenzaron a temblar con tanta violencia, que soltó la vasija entre sus manos, la cual estalló muy cerca de sus piernas, empapándola del agua, helada; rompió a llorar, nuevamente, ocultando su pequeño rostro en sus manitas, sin poder controlarse.

Vale, sigue cagándola, Judar. Un poco más y en unos días serás una nueva deidad.

— No hay nada horrible en tu cara — Comenzó, sin pensar, ya que su lengua se había helado por un instante. Nada se le había ocurrido para reconfortarla, y ahora soltaba a trompicones lo primero que se le venía a la mente — Incluso… ¡Incluso eres bonita! — No se calló a tiempo, pero su arrepentimiento desapareció una vez logró que la princesa levantase la mirada, tallándose un ojo, empañado por las lágrimas.

— ¿Bonita? — Repitió, sonrojándose un poco, sin saber si lo que latía en su pecho era satisfacción, o vergüenza.

— Lo serías, si no tuvieras la cara llena de moco — Apenas tuvo la oportunidad, el azabache aprovechó para corregirse, tomando un pañuelo, más o menos decente, para secar la faz ajena, con toda la delicadeza de la que fue capaz — ¿Qué tan mal me dejaste la cara? — Aventuró, cambiando de tema.

Recibió por respuesta una mueca de la pelirroja, y no pudo evitar comenzar un berrinche. Incluso, escuchó una pequeña risita de la boca femenina, la primera.

Sólo por ese sonido, tan dulce, aquella rutina se repetiría durante años…

Después de todo, Judar podía tener una pizca de buena suerte.


Esto es como un milagro. Llevaba siglos sin dar señales de vida por aquí. Y aunque es muy irresponsable de mi parte comenzar una historia debiendo capítulos, hay algo diferente aquí. Y es que expliqué arriba.

¡Espero que le haya gustado! Lo suficiente para dejarme bonitos comentarios; y en caso de ser así, nos leeremos luego *Corazoncito*