Gracias a Aika Sakura & Alice-KuroRabbit por sus hermosos reviews, se los agradezco profundamente.

¡Y Mae! Te respondo por aquí porque no tienes cuenta para agradecértelo en privado, como es debido. Me honra saber que te haya encantado, y haber podido engancharte lo suficiente para que me animes para seguir ¡Sé que has quedado con ganas! ¡Jujú! [?] Oh, sí, son una pareja súper mona, claro que lo sé */*. Lamento no cumplir tus deseos de actualizar más pronto (Sé que ustedes quieren un Drabble diario, no mientan [?]) Pero espero compensártelo con esto.

¡Disfruten el capítulo, hermosuras! Y ustedes también, lectores anónimos~

Datos Extras: Como podrán darse cuenta a medida que vayan leyendo, es un gender bender (swap) [Como sea]

{Está inspirado en un fanart hermoso que encontré una vez, e incluso dibuje. Hoy, lo encontré (El dibujo) y quise hacer algo en su honor.}


Aquello no podía ser legal. Algún guardia debía encerrarla por…

¡Por cualquier cosa!

Judar, que nunca mostraba interés en usar demasiada ropa, se había extralimitado esa noche. Él, que la había visto desde que era tan solo una niña, no podía confundirla con las demás bailarinas. Habían celebrado un banquete para honrar a un invitado especial, y sobre pequeñas tarimas, rodeadas de lujosos cojines, danzaban las llamativas mujeres, cuya única tarea era entretener. Los guardias, cuidadosamente apostados en algunas columnas, se aseguraban de que ningún comensal tratase de excederse. Si ellos mismos no se unían a la celebración, claro. Los hombres aplaudían desde el suelo, charlando y riendo entre ellos, señalando a alguna muchacha que les pareciese particularmente atractiva.

El octavo príncipe imperial prefería no escucharlos; le enojaba, y le tentaba a arrojar su trago sobre sus depravadas cabezas ¿Cómo podían hablar así de ellas? ¡Probablemente ellos eran hombres casados! ¡Y ellas no eran un par de trozos de carne andantes!

¿Ah, sí? Entonces ¿Por qué no puedes dejar de mirarla a ella, hipócrita?

La noche parecía resplandecer en torno a la Magi. Rara vez le había visto sin pizca de maquillaje, así que no era nada nuevo, pero justo en esos momentos, estaba despampanante. Cuando se distraía, olvidaba incluso respirar. Quizá era que comenzaba a embriagarse, pero él sentía que ella tampoco le perdía de vista ¿Cómo apartar la vista de sus ojos? Se veían más profundos de lo normal, y eso era casi imposible; probablemente era por la sutil sombra rosácea, que resaltaba su colosal tamaño. Judar no era una chica para nada voluptuosa, pero tenía una cintura que le hubiese descolgado la mandíbula a un sacerdote. Y su traser…

¿ACASO TENÍA ROPA INTERIOR DE ENCAJE? ¿¡QUIÉN DEMONIOS LA HABÍA VESTIDO ASÍ!?

Antes de darse cuenta, hiperventilaba de tal manera que casi boqueaba, como un pececito fuera del agua. Era una mancha rosa, roja y negra que destellaba en el centro de una tarima, acompañada sólo de otro par de muchachas. La cosa comenzó a enrarecerse, cuando sus espectadores le pidieron a las otras dos que se retiraran con un gesto. Estas hicieron una reverencia, sonriendo tras los velos, y se alejaron grácilmente, dejando sola a la pelinegra; sudaba un poco, y su pecho, agitado, dejaba ver su arrítmica respiración. No era normal en ella escurrirse en fiestas a enseñar las piernas y coquetear con extraños, como si lo hiciese todo el tiempo ¿Qué planeaba?

Debía dejar de beber, porque el mundo comenzó a girar con tal rapidez que estuvo a punto de desmayarse.

¿Cómo podía moverse así?

Antes de que terminase la canción, rápida, sinuosa como una serpiente, Judar saltó de su lugar, con la misma gracia que una gacela, pero su avance hacia el pelirrojo se vio detenido cuando un par de gruesas manos se cerraron en torno a sus finas muñecas, adornadas por brillantes pulseras. El dueño de tales manazas le susurró algo al oído, y ella fingió reír, aunque pudo jurar ver una mueca.

O estás celando algo que nunca se ha fijado en ti.

Se apoyó con toda la elegancia que pudo en una columna. Estaba rematadamente ebrio; era una vergüenza para sus hermanos, aunque ninguno parecía haberse dado cuenta, mucho menos su padre. Las mejillas masculinas, rojas ya por el alcohol, se encendieron todavía más cuando un par de suaves manos le sostuvieron, jalándolo fuera del salón, con las quejas de los admiradores de la "bailarina" incluidas.

— Uh. Apestas, viejo —Se burló la mujer, arrastrándolo por un pasillo, apenas iluminado por el reflejo de las lámparas a sus espaldas. Él gruñó, por toda respuesta, disfrutando en silencio del contacto, aunque sentía que la cara se le derretía. Antes de darse cuenta, había sido arrastrado hasta la puerta de su habitación, y tuvo que espabilar.

— ¡No puedes entrar aquí! — Chilló, y la voz le salió un poco aguda para tratarse de hombre, aunque siempre había sido muy suave, como la de un niño.

— ¿Por qué no? — Refunfuñó la Magi, poniéndose las manos en las caderas, en la famosa pose de la jarra.

— ¡Es mi habitación! —

— ¡He dormido contigo! —

— ¡Ahora es distinto! — Replicó el príncipe, que ya había perdido el aliento, con eso de gritar en susurros. El aire huyó de sus pulmones cuando la joven le acorraló contra la puerta. No podía hacer nada para huir, estaba borracho, cansado, mareado y…

— ¿Por qué? ¿Por qué has estado soltando babas toda la noche por mí? — La voz femenina salió como un ronroneo, erizándole la piel al pelirrojo. No era precisamente más alto que ella, así que sus frentes estaban a la misma altura; podía inhalar el cálido aliento de ella, que olía a fresas, melocotones, chocolate y uvas. Quizá una pizca de vino también, quien sabe. El velo que cubría sus labios descendió hasta su cuello, y se acercaron a los suyos casi hasta rozarlos. Evitando jadear, aunque el pecho le latía tan rápido que le dolía, el joven cerró los ojos, aunque nunca llegó a sentir el contacto. Tan sólo escuchó una risita, seguida de un estruendo, y su voz, con su tan conocido acento burlón, acompañada por sus pasos alejándose.

Allí, en el suelo, ya que ella había empujado la puerta, dejándole tirado en el gélido piso de su habitación, tardó unos segundos en asimilar que había sucedido, y estuvo a punto de sufrir un paro cardiaco cuando descubrió que había dicho Judar.


¡Soy un monstruo y ahí termina! ¿Quieren saber que le dijo? ¡Pues se quedan con las ganas!

Espero que les haya gustado, y lamento muchísimo la tardanza, estos últimos días han muy… Malos para mí; la verdad estoy de un humor terrible, y no estoy segura de sí estoy enojada o triste. ¡Pero eso no debería afectarles a ustedes! Mañana vuelvo a quedarme bucalmente inválida, y no quería dejarles más tiempo sin drabbles por ello.

Tengo el próximo casi listo, e intentaré subirlo a principios de esta semana.

¡Cuídense muchísimo!

Espero sus comentarios, hasta luego. *Corazoncito*