-AU. Ubicado en esa idea imaginaria que tengo de que Judar y Kougyoku comparten un departamento. Esto surgió de mis locuras escribiendo ensayos, hace meses. -
-No había podido publicarlo hasta ahora-
Kougyoku sabía que el concepto de virginidad era una estupidez de comienzo a fin; es decir ¡Ella no perdería nada cuando…! Bueno, cuando… Eso… S-sólo descubriría otra faceta de su vida, y hasta ahí. Nunca había salido con nadie, no de verdad, no enserio. No porque le faltasen pretendientes, sino porque estaba demasiado ocupada en otros asuntos.
Como enamorarse de profesores atractivos mucho más viejos que ella sabiendo que estarían a nada de pasar por pedófilos en caso de que le prestaran atención.
¡No le gustaban los ancianos! Sólo había… Sólo fue una vez. Pero eso ya no importaba.
No quería admitirlo, pero el que estuviese derritiéndose el cerebro giraba en torno a Judar. Hasta donde sabía, llevaba casi un año saliendo con una muchacha de su carrera. Era, en todo sentido, lo más opuesto que podía existir a ella. Sobretodo en cuanto a físico, partiendo del diminuto detalle de que era preciosa. Y su voz. No tenía voz de cría como ella, no. Inspiraba confianza sólo con verla articular.
Oh, no. Se le revolvía el estómago de sólo recordarla. Y no sobreviviría si volvía al debate mental de cómo una chica tan… Tan no-Judar se había visto enredada con él.
La duda se había disipado bastante desde que la vio robarle un beso. Rodeados de gente, a la vista de todo el mundo. Era…
Ugh.
Ugh.
Sentía un sabor amargo en la lengua al recordarlo; y en el incómodo recuerdo radicaba el asunto. Si le besaba con esa… intensidad ¿Probablemente no sólo le besaba, verdad? Es decir, Judar no sólo tenía una cara bonita, también era poseedor de un cuerpo maravill…
Momento. ¡Malmalmalmal! ¿Qué estaba pensando? ¡No! ¡Ella no podía ver de forma romántica a Judar!
¿Romántica? ¡No podía tachar sus pensamientos de "románticos"! ¡Estaba siendo una pervertida!
Era un inmaduro, egocéntrico y… y divertido, espontáneo. Y olía a gloria. Y tenía las manos preciosas. Y… ¡Por todos los dioses, no!
Novia de Judar, sexo. Ese era el tema de debate, no este o aquel revuelo de sus hormonas adolescente, que habían decidido hacer estragos con sus pensamientos tardíamente. ¿De dónde venía su mala suerte? ¿Porque su "pubertad" había llegado con más de tres años de retraso a calentarla?
Frunció el ceño, aprovechando que, en la soledad de su habitación, nadie le vería. Había bajado las cortinas y apagado las luces, y estaba tumbada bajo un par de mantas en su cama. Escuchaba risitas desde afuera, y por el tono femenino, sabía a la perfección de quien no eran. Eran casi las diez de la noche ¿Por qué no se había ido? ¿Pensaba quedarse? ¿Y dónde dormiría? ¿Si dormían juntos era un rotundo si? ¿No? ¡SI!
Sabía que no era de su incumbencia. Siempre había sido curiosa, pero el dichoso temita la hacía sentir una depravada.
Kougyoku dormía con Judar, pero sólo cuando tenía pesadillas.
Pero era totalmente distinto. Ella no veía a Judar como si quisiese comers…
¡Basta!
Ahogó un grito contra la almohada, de pura frustración, y rodó hasta chocar la pared. Estaba gélida, y no pudo evitar dar un pequeño respingo, pero no se apartó.
Tenía que enfriar su cerebro.
Si Judar se acostaba o no con las personas con quienes salía no era su problema. Si había tenido o no su primera vez, si esa lo sería, ¡Incluso si le gustaban o no los chicos! ¡No tenía por qué importarle!
Pero ¿Lo había hecho alguna vez? ¿Por qué sólo no le preguntaba al respecto?
¡NO! ¿Qué? ¡Gran idea, Kougyoku!
" — Ah, hola, Judar. ¿De casualidad tú y tu novia follaís? ¿Y la anterior? ¿Y…? "
No. Se moriría en el proceso. No.
Soltó otro agudo grito, esta vez contra sus manos, y comenzó a darse cabezazos contra lo primero duro que halló en su camino, intentando espantar una nube de pensamientos indecentes que revoloteo un largo rato en su imaginación. Un grito le distrajo, y, por reflejo, se sentó de golpe en su cama, agudizando el oído ¿Habría pasado algo? ¿Estarían bien?
Sin tomar en cuenta su majestuosa pinta, sus pantuflas de conejito y el salto de cama a juego, abandonó su escondite, llegando en tres zancadas a su salita, justo a tiempo para ver como arrojaban la puerta principal con la misma delicadeza con la que un hipopótamo partiría a un cocodrilo. Judar, por su parte, se hallaba tumbado en un sofá, ojeando con tranquilidad su teléfono, ajeno a la situación.
— ¿Está todo bien? — Se aventuró a preguntar, en un murmullo, nerviosa, sin acercarsele demasiado; tenía los labios tan rojos que hacían juego con sus ojos, y un oscuro moretón adornaba sus clavículas, descubiertas gracias a los botones abiertos de su camisa. Asintió, por toda respuesta, y levantó apenas la mirada, echándole una miradita "general". — ¿Por qué preguntas? — Preguntó, con retorica, así que Kougyoku sólo se encogió de hombros, sentándose a su lado.
¡Si estaba tan neutral, podría preguntarle!
Si, eso.
¡Seguro no le daba importancia y le respondía como si nada!
— Ehmm... J-... ¿Judar? — Llamó, suavecito, ganándose su atención, a medias, porque su mirada había vuelto a clavarse en la pantalla entre sus dedos. — T-tu... ¿Qué hacían? — Cambió de idea en el último segundo, dominada por la vergüenza, que había prendido en fuego su rostro
— Nada ¿Por qu-...? — A medida que respondía, el joven había ido levantado la mirada, hasta toparse con las mejillas encendidas de la Ren. Esbozó una sonrisa maliciosa, y ladeó el rostro, sin quitarle la vista de encima — ¿Qué? ¿Pensaste que tendría sexo con alguien en plena sala, estando tu aquí? — Recalcó, sonriendo al punto de enseñar los dientes, dedicándole una sonrisa torcida a la menor, que parecía un semáforo en alto.
— ¡Idiota! ¡Tu! ¡No estaba pensando en eso! — Mentira, pero aun así el chillido había sonado una octava más agudo, logrando que Judar guiñase un ojo, en respuesta al sonido — ¿¡Serías capaz de hacer algo así!? ¡Yo me siento aquí! — Señaló, indignada y algo mareada, buscando una forma de escapar de la incómoda situación. Esperaba que Judar se burlase y se fuese, pero solo soltó su celular y se sentó más cerca de ella, al punto de hacerle inclinarse hacia el respaldo.
El corazón de Kougyuoku latía tan fuerte que se sentía explotar, y tenía tanta sangre en la cara que había dejado de sentir los pies.
— ¿Quieres averiguarlo? — Ronroneó el mayor, con el rostro a unos centímetros del ajeno.
No puedo dejar de preguntarme… ¿Qué clase de novio sería Judar? Porque, me lo imagino muy:
— ¡Salgamos hoy! ¡Hay un sitio increíble dónd-…!
— No.
— P-pero… Es una heladería, y tienen helado de yog-…
— No.
— Con trocitos de fruta, y-…
— ¡Vámonos! (?)
El drabble debería llamarse "tensión sexual" (?) ¡Perdonen! ; soy de esas que o les ve trenzándose en cabello y rodando por el césped, o sobrepoblando el imperio Kou de cositas rojas (?) -Además, yo siento a Judar MUY físico-
-Ustedes me entienden *cejeo*- (Por si las dudas, no. Judar no le estaba poniendo los cuernos a nadie (?))
Perdonen la tardanza, feliz noviembre. Gracias a todas las personas que favoritean y/o siguen estos drabbles, y EL DOBLE DE GRACIAS a los que dejan review -Sin ellos esta actualización no estaría aquí-
