— AU. Judar es un niño malo y tiene un grupito de niños malos (Y HERMOSOS). Y Kougyoku es Miss Fangirl 2016 —
"Advertencia":
(Les recomiendo que escuchen "Black Sun" / "Kuroi Taiyou" mientras leen. Y cuando termine, pongan "The Black" (?) Vale la pena)
El antro estaba lleno a rebosar, y los responsables bailaban, bebían, charlaban, por etapas, o todo al mismo tiempo.
A Kougyoku le avergonzaba bailar, a pesar de que cuando bebía un poco, y se desinhibía, podía disfrutarlo a fondo. Pero no estaba ahí para embriagarse y moverse como si convulsionara, al estilo de Ali Babá.
Sino por él.
¡No, no por Ali Baba!
El volumen de la música bajó, para dejar pasar por los altoparlantes un mensaje inentendible (Al menos una persona debía haberlo captado, porque el lugar se llenó de murmullos) pero a Kougyoku no le importaba. Tenía el pecho obstruido por su excitación, y la falta de oxígeno. Como pudo -y con mucha ayuda de Morgiana, que ya se había desentendido del juerguista de su novio- se abrió paso lo más cerca que pudo de la tarima, que se iba iluminando por secciones, en un juego de luces burdeas, que iban desde el rojo hasta el púrpura, este último, tan intenso en algunos reflectores, que parecía índigo.
La última era carmesí, y cayó tan cerca, que estuvo a punto de cegarla. Pero…
¡Pero no estaba!
El aire escapó de sus pulmones, y la ansiedad le hizo tiritar, como si cientos de cubitos de hielos estuviesen colándose en su ropa y bajando por su piel. Los rumores aumentaron, con impaciencia. Si, era GENIAL tener a aquellas bellezas sobre el escenario tanteando los instrumentos y poniéndose cómodos. Pero ella no había ido por una sesión fotográfica, sino por…
¡Judar!
Jadeó sin planearlo, y le miró como si fuese la octava maravilla del mundo cada segundo que duró su trayecto desde la semioscuridad hasta la luz rojiza que le pertenecía, a juego con sus ojos. Le sonrió al público, arrancándoles un gritito. Como si se burlase de ellos, como si los desease. Y los odiase un poco, también, pero los perdonase por estar ahí, expectantes.
Y Kougyoku sólo pudo volver a respirar cuando el solo inicial de una guitarra se coló por los amplificadores; a parpadear, cuando la voz de Judar le siguió los pasos, haciendo estallar cada nervio de su cuerpo.
¿Y la niña buena que escuchaba música clásica mientras leía a Shakespeare, bebiendo té con un meñique en alto, en porcelana inglesa?
¡Al carajo con ella!
Con cierta vergüenza, comenzó a tararear la canción que le traía mareada de la emoción. Que nacía en sus labios y hacía morir unas cien veces su corazón.
Este último se fue encogiendo, esperando el doloroso final. Se contuvo de aplaudir, porque no estaba bien ponerse a chillar como una colegiala en medio de una discoteca. Eso lo podía dejar para sus bailes solitarios a la hora de cerrar la biblioteca.
Había algo indecente en la forma en que se estremecían sus piernas cuando su adoración gritaba.
Hubo un silencio, interrumpido por la respiración del público y de los artistas. A Kougyoku le aterraba la idea de que desapareciesen tras una sola presentación.
¡No había cedido a ponerse un vestido que no le cubría las rodillas para quedarse a medias!
En comparación con lo provocativa y movidita que había sido su entrada, esto tenía un comienzo más lento y melancólico. Los responsables de los instrumentos parecían empeñados en hacer llorar a las notas, y el efecto era desgarrador. Sobretodo para los jóvenes bajo el efecto de algún psicotrópico.
Judar tenía los labios muy cerca del micrófono, pero no hablaba, ni siquiera les miraba. La melodía iba acompañada por la voz del dueño del teclado sobre el escenario, que tardó algunos segundos en convertir aquello en una verdadera canción.
No quería admitirlo, pero a Kougyoku le tenía impactadísima que Morgiana no le quitase la vista de encima. MORGIANA. FAN N.1 del club de admiradoras de SU NOVIO. LA MUJER MÁS ESTOICA DEL MUNDO. MIRÁNDOLE LAS MANOS A OTRO HOMBRE COMO SI FUESEN UNA OBRA DE ARTE.
No tenía precio.
Pero ella tenía un favorito, y no podía dejar de mirarle más de dos segundos. Bajo la iluminación del escenario, se veía precioso. Más de lo normal, es decir.
Y su voz. Oh, santísimos dioses.
Kougyoku se echó a temblar, cuando esa voz hizo que la canción subiera de intensidad, sin volverse salvaje. Olvidándose de su ansiedad social, su incomodidad, de todo, comenzó a balancearse de un lado a otro, encantada.
Morgiana la veía a ella, y a la mayoría del escenario, con cierta indiferencia, pero parecía contenta con la energía que estaba proyectando la muchacha. Pocas veces se le veía tan animada, y sabía perfectamente quien era el responsable.
Vamos. No tenía nada de malo que la Ren fuera algo... -muy- fangirl.
Hacía algunos minutos, que el grupo había concluido su presentación. Tras recuperarse, el dúo de pelirrojas decidió que necesitaban aire fresco, y comenzaron a abrirse paso hacia la salida, cuando una voz, un tanto más rasposa de lo normal, por el uso, clavó a la mayor de ellas al suelo.
— Eh, anciana.
Paro cardíaco en proceso.
— Deberías buscar otra forma de llamar la atención de las chicas, Judar... — Murmuró Hakuryuu, desentendiéndose del asunto, mientras dejaba los ojos en blanco. Estaba más interesado en la otra pelirroja, que, por su pose, parecía la guardaespaldas de Kougyoku.
Uno.
— La mía funciona — Le guiño un ojo, para fastidiarle, y se acercó hasta la jovencita, encogiéndola con su cercanía.
Dos.
Eh.
Era demasiado pequeña.
Quizá era una cría. Él no, no se metía con crías. Aunque le llenasen el escenario de bragas sucias, no.
Jamás.
Oh, y estaba hiperventilando. Dioses, por qué. Por qué, en un antro lleno de gente, había tenido que fijarse en una cría. Como si nada, hundió los dedos en el cabello ajeno, soltándolo de la cola de caballo que lo retenía, sin mucho esfuerzo. Cubrió sus hombros como una cascada, haciendo juego con su rubor, y sus labios entreabiertos, pintados de un carmín desgastado.
Yep. Se había encaprichado con una cría.
No por ser pequeñita, o adorable.
Era fácil que le gustase algo rojo.
Además, se veía mona temblando.
— T-tú
— Ajá — Resaltó, invitándola a continuar, sin dejar de toquetearle la cabeza, como a un gato.
— E-eres Judar — Apenas terminó la oración, se cubrió los labios, como si no pudiese creérselo, y el mayor supo que estaba ahogando un grito. O intentándolo.
Tres.
Crush finalizado.
Como si nada, se apartó, y se dio la vuelta, largándose por donde había venido. Esquivo como pudo a las personas que intentaban retenerle, con su cantaleta de amarle, bláblablá, y etcétera.
— ¡Espera! — Chilló la muchacha, reteniéndole antes de que desapareciese tras la salida de emergencia. Judar había estado a punto de romperle el brazo con una mole de metal más gruesa que su cintura. Y ella había corrido el riesgo. Quizá había esperanzas.
— ¿Si? — Insistió. Le había cogido gusto a la forma en que la chiquilla perdía el aliento cuando arrastraba las palabras, ronroneándole.
— ¡Quédate!
— ¿A cambio de...?
Ella se cortó, sin entender — ... ¿A qué te refieres? — Kougyoku era una niña acomodada, si, y quizá hasta bonita, pero, fuera de eso ¿Qué podía ofrecerle a una criatura tan maravillosa como lo era su cantante -clandestino- favorito?
— Joh. Tengo precio, anciana. Como las putas.
Kougyoku le miró, boquiabierta, sin poder respirar ¿qué? ¿QUÉ?
— ¿D-dijiste...? — Tartamudeó, imaginándose al contrario en situaciones que no eran buenas para lo que quedaba de su inocencia, o su ritmo cardíaco. Y Judar comenzó a reírse. A reírse de verdad. Se dobló sobre sí mismo y estalló en carcajadas, todo a costa de la Ren.
Pero ella estaba demasiado encantada como para molestarse.
— Déjate el pelo así — Finalizó, y le tomó de la mano, jalándola en dirección a la pista de baile. Ella entendió a la perfección, y se pegó a su cuerpo, roja como una cereza, pero feliz.
POR FIN PUDE PUBLICAR ESTO. Estuvo mucho tiempo en la oscuridad (De mi corazón, y luego de mi carpeta (?)). No me atrevía a publicarlo/escribirlo. Me gusta DEMASIADO la idea de Judar en un escenario. Y si es moviendo sus maravillosas caderas, aún más.
Es como la banda de los depravados -KHÉ- es decir, me imagino hasta a Kassim ahí, bc fue el Djinn de Judar y blablá. Y porque amo la voz de Jun Fukuyama, y siento que pega bien con el tonito de los otros dos. Estoy muy loca (?) Hay cosas que quiero concretar y siento que este drabble da material para un fic completo, pero con lo irresponsable que soy, no sé si se dé. Tengo muchas ideas sobre este universo, y me ENCANTA, pero bueno.
— Oh. Vosotrxs pidiéndome un lemon y yo ni un solo beso serio le es dado. Para compensar eso, tendrán un Drabble especial entre el 24 y el 26 de este mes. Espérenlo con ansías. —
¡Feliz navidad!
