(N/A) Muy bien, me parece que no dije nada en el "capitulo" anterior, así que haré algunas aclaraciones aquí, para las personas que hayan querido seguir leyendo esto:
Este es mi primer fanfic y quiero compartirlo con ustedes; los personajes de UNDERTALE y, de hecho, la historia, no me pertenecen. Son propiedad de Toby Fox y todos los que colaboraron para crear este increíble juego.
Lo que estoy haciendo es recrear la historia desde mi punto de vista. No será 100% igual a como muchos lo vieron y/o jugaron: habrá quizás algunos personajes, escenas o diálogos que difieren con lo que ya conocen…
Prácticamente, es un fanfic de cómo sería UNDERTALE si lo volvieran una serie (y realmente me gustaría que eso pasara)...
Quienes quieran leerlo, son bienvenidos.
Por cierto que, de ahora en adelante, el protagonista será referido como "ella", puesto que no tiene un género definido y he decidido que sea una niña. Espero que no les moleste.
Y, como ya habrán leído en el resumen antes de entrar, es una historia de la Ruta Pacifista, por lo que contiene SPOILERS para quienes no lo hayan visto.
Bueno, sin más demoras, ¡sigamos en donde nos quedamos!
Capitulo 1: La cuidadora de las Ruinas
"Tras haber escuchado la leyenda y escalado la montaña, una pequeña niña ha caído hacia las entrañas de la tierra…
Solo una cama de ranúnculos la ha salvado de su muerte…
….
EL pasado no puede cambiarse y el futuro está fuera de nuestro alcance.
Pero lo que ocurra dependerá solamente de ti…"
Voces desconocidas resuenan dentro de tu mente, pronunciando palabras que no alcanzas a distinguir…
Más un nombre se ha quedado grabado en tu cabeza.
"Chara"
Chara… ¿Era ese tu nombre?
En ese instante, te levantas de golpe para encontrarte en medio de la oscuridad. Miras hacia arriba y te das cuenta de que has caído varios kilómetros…
Deberías estar muerta.
Allí es cuando notas las flores debajo de ti: ellas debieron de amortiguar tu caída. Pero eso no quita el hecho de que todavía te encuentras atrapada aquí abajo.
Sin nada más que puedas hacer, decides explorar la caverna.
A unos cuantos metros, encuentras un portón de piedra que te conduce a otra cámara: el lugar es mucho más amplio, pero igualmente está vacío, a excepción de una florecilla que te sonríe amigablemente…
Oh, espera, la flor de hecho posee un rostro.
?: ¡Hola, soy Flowey! ¡Flowey, la Flor! Veo que eres nueva por aquí, ¿no es así?
La impresión ha sido tal que no has podido responderle, pero él (o ella) parece haberse dado cuenta.
Flowey: ¡Cielos, debes de estar muy confundida!
Flowey: Alguien tiene que explicarte como funcionan las cosas por aquí. Y me parece que el viejo yo tendrá que encargarse de ello.
En el instante en que Flowey te dirige una sonrisa burlona, líneas blancas resplandecen a su alrededor, formando las siluetas de dos cajas: una grande que los rodea a ambos y una de menor tamaño que te contiene solo a ti.
Y eso no es todo: justo en tu pecho ha aparecido un corazón rojo que brilla débilmente. Diriges una mano hacia él para sentirlo y te llenas de una sensación cálida y serena.
Flowey: ¿Ves eso? Esa es tu alma: la gran culminación de tu ser. Al principio comienza débil, ¡pero no te preocupes! Puedes fortalecerte si consigues suficiente LV.
Lo miras con una cara confundida y le preguntas su significado.
Flowey: ¿Qué es LV, dices? ¡Pues, LOVE, por supuesto: Amor, en inglés!
Entusiasmada con la idea, emites una sonrisa que Flowey comprende al instante.
Flowey: ¿Quieres Amor, verdad? No te preocupes, te compartiré un poco.
Dicho esto, Flowey arroja varios pétalos que quedan flotando sobre su cabeza.
Flowey: Verás, aquí compartimos el Amor en la forma de… pequeños,… blancos,… "pétalos amistosos"... ¡Vamos, toma tantos como puedas!
Los pétalos vuelan directo hacia ti y tú, felizmente, vas a recibirlos. Alzas una mano para atrapar uno, pero inmediatamente después, un dolor punzante atraviesa tu mano y el resto de las partes de tu cuerpo en donde has sido golpeada por los proyectiles.
Flowey: ¡IDIOTA! ¡En este mundo, es asesinar o ser asesinado!
Con una risa escalofriante, más pétalos aparecen en torno tuyo, formando un círculo que te deja sin escape.
Y la luz que emite tu alma está a punto de extinguirse.
Tratando de huir, te das cuenta de que no puedes atravesar las líneas blancas de la caja que te contiene: estás atrapada.
Te echas a llorar en el suelo, cerrando los ojos para esperar el final… Y lo último que escucharás será la malvada risa de la flor que te asesinó.
Pero en ese instante…
Puedes escuchar como Flowey se detiene y emite un sonido de sorpresa. Abriendo los ojos, te das cuenta de que se ha ido y una marca de quemadura se ha quedado en su lugar.
Las líneas también se han desvanecido y, entonces, te das cuenta de que hay otra criatura en la cámara, mucho más alto que el anterior.
La recién llegada tiene el aspecto de una cabra antropomórfica, quien lleva puesto un vestido azul con un extraño símbolo en su centro.
Con su presencia, confirmas la leyenda que muchos ya habían olvidado: este es el lugar donde habitan los monstruos, y se debe a ellos la desaparición de aquellos viajeros que se atrevieron a escalar el Monte Ebott.
Ella no parece querer hacerte daño, pero tu cuerpo no para de temblar.
?: Qué terrible criatura. Atormentando a un joven inocente.
Su voz es suave y dulce, como el de una madre.
?: No temas, mi niño. Soy Toriel, la cuidadora de las ruinas.
Toriel: Pasó por este lugar todos los días para ver si algún humano ha caído. Eres el primero que cae en mucho tiempo.
Con una sonrisa, te ofrece una mano para ayudar a levantarte, y la tomas sin vacilar, devolviéndole el gesto.
?: Ven, te guiaré a través de las catacumbas.
Ella se adelanta para mostrarte el camino y tú la sigues de cerca.
Una parte de ti te dice que no puedes confiar en ella: que ella y el resto de los monstruos intentarán matarte, tal y como hizo Flowey…
Una voz fría susurra dentro de tu cabeza:
"Tienes que matarlos, antes de que te maten a ti…".
No… Tú no quieres matar a nadie. Mentalmente, te dices a ti misma que los monstruos no pueden ser tan malos, ni siquiera Flowey…
Caminando detrás de Toriel, de repente, todo a tu alrededor se torna gris. Confundida, le preguntas a ella qué ocurre, pero no responde: parece haberse congelado tras haber subido las escaleras.
Entonces, ves una luz brillante cerca de ti que llama tu atención.
Al tocarla, sientes una fuerte emoción creciendo dentro de tu ser:
"La sombra de las ruinas se cierne hasta llegar al techo, llenándote de determinación."
Las palabras se proyectan como fantasmas que tan sólo tú puedes ver y, al instante siguiente, tus heridas se han curado y todo ha vuelto a la normalidad.
Además, la luz se ha ido.
Toriel: ¿Ocurre algo, mi niño?
Tú niegas con la cabeza y le dices que estás bien, antes de que ambas continúen con su camino. Pero hay algo que todavía te molesta: ella se refiere a ti como a "él"… Por dentro, te preguntas por qué, aun aquí, te siguen confundiendo por un niño.
…
Ni tú ni ella han notado la flor que los sigue desde lejos…
