(N/A): Bueno, continuamos con el segundo capítulo de "En Busca de un Final Feliz".
Y vengo a aclararles otro detalle: las letras en cursiva voy a usarlas para narrar la historia de una manera omnisciente; el resto va a describir las acciones del "niño caído", o, en este caso, niña, junto al resto de los personajes.
También, las letras cursivas entre comillas, van a ser los pensamientos o voces en la cabeza de la protagonista (supongo que algunos ya sabrán de quién es esa voz).
Bueno, sin más que decir, prosigamos.
Capítulo 2: Explorando las Ruinas.
Tras haber caído al Subterráneo, la niña humana ha sobrevivido a su primer encuentro con un monstruo, gracias a Toriel, quien ahora está guiando a la humana a través de las Ruinas…
¿Qué es lo que deparará el destino para esta niña indefensa?...
Toriel te ha explicado que las Ruinas funcionan a través de puzzles, los cuales debes resolver para ir a la siguiente habitación.
De momento, ella te ha estado ayudando a resolverlos.
Atravesando un par de habitaciones más, llegan a un cuarto donde solamente se encuentra un maniquí de entrenamiento.
Toriel se para de golpe y voltea a verte con preocupación.
Toriel: …Como humano viviendo en las Ruinas, es posible que los monstruos intenten atacarte.
Aquel comentario no te cae muy bien.
Toriel: Pero no temas. El proceso es bastante sencillo.
¿Proceso?
Ella te señala al maniquí, haciéndote entender que debes ir hacia él.
Algo insegura, haces lo que te pide y de inmediato las "cajas" regresan y tu alma se vuelve visible. Esto no ayuda a calmar tus nervios.
Desde afuera, Toriel continúa explicándote lo que debes hacer.
Toriel: Cuando te encuentres con un monstruo, entrarás en una Batalla. Cuando esto suceda, se formará una barrera mágica para contener a los combatientes y no se desvanecerá hasta que ambos ya no deseen pelear.
"O HASTA QUE UNO DE LOS DOS MUERA", añadió la voz de tu cabeza.
… Definitivamente no te ayuda.
Toriel: Cuando entres en una Batalla, trata de entablar una conversación amistosa. Gana suficiente tiempo para que yo llegue a resolver el conflicto.
A diferencia de antes, la pequeña caja en la que te encuentras te deja moverte con libertad (aunque te sigue a donde vayas). Ya parada delante del maniquí, piensas en algún tema de conversación…
Pero no puedes dejar de pensar en tu encuentro con Flowey…
No puedes evitar escuchar su escalofriante risa de cuando iba a matarte, ni evitar ver reflejado su rostro asesino en el lugar del maniquí…
Queriendo acallar su cruel risa, golpeas al maniquí con todas tus fuerzas, transformándolo en polvo y, nuevamente, palabras empiezan a aparecer delante de ti, muy para tu sorpresa.
"HAS GANADO.
0 EXP., 0 ORO".
Toriel: Um… Los maniquís son para hablar, mi niño. No queremos lastimar a nadie, ¿o sí?
Al ver la cara de Toriel, no puedes evitar avergonzarte de tus acciones y te disculpas con ella. Esto hace que una sonrisa de simpatía se dibuje en su rostro.
Toriel: Está bien. Sólo… No lo vuelvas a hacer.
Reanudando su camino, ambas continúan al siguiente cuarto, donde más adelante hay un extenso puente rodeado por agua y del cual brotan agujas de hierro que bloquean el paso.
El agua parece demasiado profunda, por lo que rodearlo no es una opción; tampoco se podría saltarlo ni atravesarlo sin terminar con un agujero en tu pie.
Toriel se queda plantada ahí hasta que te toma de la mano.
Toriel: Sostén mi mano y no la sueltes hasta que hayamos cruzado.
Contrario a lo que imaginabas, las púas debajo de ustedes eran inofensivas, o al menos por donde ustedes pisaban; seguramente hay un camino por el cual se puede atravesar ileso.
Miras a Toriel de reojo y no puedes evitar no pensar en ella como tu madre.
Luego de atravesar por el camino seguro, Toriel finalmente te deja ir.
Toriel: Los puzzles parecen demasiado peligrosos por ahora.
Habiendo llegado a un corredor que no parece tener fin, Toriel se detiene nuevamente para hablarte.
Toriel: Lo has hecho excelentemente hasta ahora, mi niño. Sin embargo, tengo que una difícil petición que hacerte…
En su rostro se ve reflejado angustia y preocupación.
Toriel: Quiero que camines al final de la habitación por tu cuenta…
Toriel: … Perdóname por esto.
Sin nada más que decirte, Toriel salió corriendo de la habitación, dejándote sin la oportunidad para hablar o reaccionar del todo.
"Te ha abandonado…", rió la fría voz en tu cabeza.
Tratas de mantener la calma y hacer lo que te pidió: caminas con paso firme, dispuesta a llegar al final del corredor.
"¿Por qué haces lo que ella te dice? Puede que te esté conduciendo a una trampa… Je, je. Puede que incluso, te esté llevando a su casa para después COMERTE. HAHAHAHAHAHAHAHA".
Te dices a ti misma que ella no sería capaz, que ella es tan generosa como lo sería tu madre…
"Si la tuvieras".
De pronto, una duda te asaltó: tratas de recordar algún hecho de tu pasado…
Pero no puedes.
¡No puedes recordar nada!
Todo lo que puedes ver son sombras: personas, lugares y nombres que se han oscurecido dentro de tu mente.
Una vez más, aquella voz rió con malevolencia:
"Entonces, no puedes recordar quién eras, ¿verdad?... O, ¿será que no quieres recordarlo: LA MISERIA QUE HAS SUFRIDO?".
¿Será verdad?...
Buscas en lo más profundo de tu corazón y llegas a una sola conclusión: de ser aquello cierto, eso sólo quiere decir que la vida te ha dado una segunda oportunidad… Una oportunidad para buscar un final feliz…
"¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO? ¡NO EXISTE TAL COSA COMO UN ´FINAL FELIZ!´".
Estás segura de que aquello no es verdad: que tienes que trabajar muy duro para que, un día, se haga realidad…
Toriel: Lo has hecho bien, mi niño.
Sin darte cuenta, ya has llegado al final de la habitación y Toriel ha salido de su escondite.
Toriel: No te preocupes, no te he abandonado. Simplemente estaba escondida detrás de esta columna de piedra.
En efecto, a un lado tuyo se ubica una columna: un perfecto escondite para humanos o cabras.
¿Ves?
Toriel: Gracias por confiar en mi. Sin embargo, hay una razón importante para este ejercicio… Para probar tu independencia.
Toriel: Tengo que atender unos asuntos y necesitaré que te quedas a solas por un rato.
Asientes con la cabeza, sonriente.
Toriel: Espera, déjame darte un par de cosas.
Toriel saca de su bolsillo un teléfono móvil de aspecto antiguo y una bolsa de piel con un círculo bordado.
Toriel: Si en algún momento necesitas algo, sólo llámame (ya tiene mi número grabado). En cuanto a esta bolsa, está hecha con magia que te permitirá cargar con varios objetos a la vez; tiene unos cuántos dulces adentro, puedes comerlos si te da hambre.
Dicho esto, Toriel te abrazó y te dio un beso en la frente.
Toriel: Sé bueno y espera aquí.
Se ha ido de nuevo.
"¿Y ahora qué vas a hacer?"
Obviamente, esperarás a que Toriel…
Espera, ¿qué estás haciendo?...
Has salido a explorar el resto de las Ruinas, encontrándote con un montoncito de hojas por el camino.
Decides jugar un rato en ellas.
"Estás perdiendo el tiempo, ¿lo sabías?".
De pronto, escuchas un sonido provenir cerca de ti. A pesar de la poca iluminación, puedes ver a un grupo de pequeños monstruos observándote desde una esquina de la habitación.
Tratando de ser amable, les haces señas para que se unan al juego, pero parecen demasiado temerosos como para querer acercarse.
?: *ribbit* Ese niño quiere que nos acerquemos…
?: Pero no creo que eso sea buena idea, ¿o sí, Froggit?
?: *Sollozando* Si algo le pasa estando con nosotros, Toriel se va a molestar *más sollozos*.
?: Whimsun, no seas tan llorón (aunque no me gustaría enfrentarme a esa mujer)…
Froggit: *ribbit* Por cierto, Loox, ¿habías visto a un monstruo como aquel?
Loox: Mmm… Se parece un poco a los "otros"…
"Ellos creen que eres uno de ellos… Pero qué idiotas".
Dios, ¿cuándo te volviste tan desagradable?...
Como gesto de buena fe, te acercas a ellos y le ofreces a Froggit uno de los ocho caramelos.
Froggit: *ribbit* ¿Me estás dando un Caramelo Monstruo?
Asientes, sin dejar de ofrecerle el caramelo con una sonrisa amistosa.
Con un solo lengüetazo, la rana se come el caramelo con todo y envoltura.
Froggit: *munch* *munch* ¿Qué? ¿Por qué pones esa cara? La envoltura es lo que le da un mejor sabor.
"Con suerte y morirá de indigestión".
…
Loox: ¡Hey, yo también quiero uno!
Le das un caramelo al monstruo con un gran y único ojo y también al que tiene el aspecto de un hada, el cual llora aún más en cuanto lo recibe.
Loox: No te preocupes, Whimsun siempre ha sido algo… sentimental.
Whimsun: *Entre mordiscos y sollozos* ~Gracias… *Sollozo*
Froggit: *ribbit* Hey, mis amigos y yo te hemos visto hace un rato con Toriel.
Asientes y les preguntas si la conocen.
Loox: ¿Conocerla? ¡Ella es la más poderosa y temible monstruo que jamás ha habitado las Ruinas!
Whimsun: … Yo… escuché que es capaz de vencer a cien monstruos a la vez… Waah~… ¡El sólo pensarlo me da escalofríos!
Froggit: Yo he oído que, incluso, puede darle una paliza al propio Rey. En serio, hazla enojar y será el peor error de tu vida *ribbit*.
Tú les explicas, algo molesta, que ella no sería capaz de lastimar a nadie.
Loox: Por supuesto que no… a menos que te metas con algo o con alguien que a ella le importe, claro está.
"…"
Loox: ¿Estás seguro que no quieres nuestra ayuda? Los puzzles pueden ser algo complicados para quienes no conocen las Ruinas.
Levantas tu pulgar, muestra de que estás determinada a seguir con tu camino.
Después de haberte divertido con tus nuevos amigos, te despides para continuar con tu exploración, cuando recibes una llamada de Toriel.
Toriel: ¿Cómo estás, mi niño? No has salido del cuarto, ¿o sí?
Algo nerviosa, le respondes que no.
Toriel: Muy bien, sólo llamaba para verificar. Todavía hay algunos puzzles que tengo que explicarte, y sería peligroso que intentaras resolverlos por tu cuenta. Pórtate bien, ¿sí?
Finalizada la llamada, guardas el teléfono en tu bolsillo y respiras aliviada.
Continúas caminando hasta llegar a una sospechosa habitación que, con el primer paso, el suelo bajo tus pies te desploma y caes al nivel inferior.
Afortunadamente, hay suficientes hojas para amortiguar tu caída.
Algo confusa, alzas tu vista hacia el techo y te das cuenta que está agrietado justo encima de las hojas.
"No debería sorprenderte: se llaman ´Ruinas´ por una razón".
Miras a tu alrededor y te percatas de que hay un par de escaleras, ambas separadas por las hojas otoñales. Tomas la de la derecha y terminas justo al otro lado del piso quebradizo.
En la siguiente habitación, Toriel vuelve a llamar.
Toriel: Soy Toriel. Sin ninguna razón en particular, ¿qué prefieres: la canela o el caramelo de mantequilla?
"…"
Le respondes que el caramelo de mantequilla: nunca has probado la canela, pero has oído que su sabor sólo es agradable para ciertas personas. Y siempre has preferido las cosas dulces, como las fresas y los duraznos.
"Eso explica muchas cosas…"
… Sientes que en cualquier momento vas a gritarle a la voz en tu cabeza que se calle.
Toriel: Oh, ya veo, muchas gracias *cuelga*.
Guardas el teléfono y te pones a analizar el siguiente puzzle: una pared de púas de hierro bloquea el paso y hay un panel en suelo con una roca cerca.
"Demasiado sencillo".
En eso estás de acuerdo.
Mueves la roca hasta quedar encima del panel e, inmediatamente después, las púas se hunden en el suelo.
*Ring*, *ring*.
Tu teléfono vuelve a sonar.
"¡Ugh, ¿cuántas veces más va a llamar?! ¡No han pasado ni cinco minutos!"
Tomas el teléfono y respondes.
Toriel: ¿Hola? Ésta es Toriel. No te disgusta la canela, ¿o sí? Sé cuál es tu preferencia, pero… Si la encontraras en tu plato, ¿te rehusarías a comerla?
Le respondes que no: no estaría mal probarla, al menos.
"¡Oh, por Dios, ya decídete!"
Toriel: Está bien, lo entiendo. Gracias por ser paciente *click*.
Colgó.
Tras atravesar un corredor y doblar una esquina, te encuentras con que todo el piso está agrietado. Esta vez, decides pisarlo y dejarte caes. No deja de divertirte el caer en las hojas.
"Sólo es divertido por sabes lo que hay abajo".
A punto de levantarte, te das cuenta de que las hojas no están arrumbadas por todo el lugar, como antes: parecen dejar un camino zigzagueante…
Un camino que debe guiarte al otro lado del cuarto del piso superior.
Te tomas un tiempo para memorizarlo y subes para poner en práctica tu teoría: empezando desde la pared a tu izquierda hasta llegar al fondo, cuatro pasos a la izquierda, hacia la izquierda hasta topar con la pared, caminar hacia el punto donde hay hojas, todo el camino de la derecha hasta la pared, topar con la pared y finalmente al único punto en donde no hay grietas, que es la salida de la habitación…
Te tomó varios intentos, pero finalmente lo lograste.
… Otro puzzle como el de hace dos habitaciones: tres paneles, tres rocas y un puente con una hilera de púas demasiado amplia como para saltar.
Ya sabes lo que tienes que hacer.
Mientras oyes correr el agua y empezando desde arriba, empujas dos de las tres rocas, pero la última…
Roca: ¡WOAH, amigo! ¿Quién dijo que podías empujarme por ahí?
… ¿Las rocas también pueden hablar aquí abajo?
Sintiéndote un poco extraña, le pides amablemente a la roca que se mueva.
"¿Es en serio?". La voz suena cada vez más fastidiada.
Roca: ¿HMM? ¿Me estás PIDIENDO que me mueva? Esta bien, sólo por ti, calabaza.
La roca se mueve, pero sólo un poco.
Roca: ¿HMM? ¿Quieres que me mueva un poco más? Muy bien, ¿qué tal así?
Se mueve, pero hacia la izquierda.
Roca: ¿HMM? ¿Esa era la dirección equivocada? Está bien, creo que lo tengo.
Esta vez, la roca se coloca encima del panel. Pero justo cuando estabas por empezar a atravesar el puente, las púas vuelven a salir: la roca se ha movido de su lugar.
"¡Un poco más y nos hacemos brocheta!", gritó enojada la voz.
Roca: ¿HMM? ¿Querías que me quedara allí? Me estás dando mucho trabajo.
La roca finalmente se mueve hacia el panel para quedarse ahí.
"¡POR FIN!".
Le agradeces a la roca.
Roca: ¿Ves lo sencillo que es pedir las cosas amablemente?
Finalmente, logras cruzar el puente para llegar a un pasillo en donde sólo hay un queso sobre una mesa. Cerca de allí, está el agujero por el que se asoma un ratoncito. Te acercas al queso para ver si puedes dárselo, pero está pegado a la mesa: ya ha de tener muchos años aquí.
"Lo único que has hecho es perder el tiempo", se quejó una vez más la voz en tu cabeza. "¡Sigamos avanzando!".
Unos cuantos pasos más adelante, te sorprendes al ver un fantasma tumbado en el suelo, bloqueando el camino (alguien podría imitarlo fácilmente si se pusiera una manta encima).
"¡¿Qué estás esperando?! ¡Quita a ese estorbo de en medio!"
?: ZZZZZZZZZZZ… ZZZZZZZZZZZZ…
"¡Sólo se está haciendo el dormido! ¡Muévelo!".
?: ZZZZZZZZZZZ… (¿Se habrá ido?) ZZZZZZZZZZZZ…
Este fantasma sigue repitiendo ´Z´ ruidosamente, repetidas veces, fingiendo estar dormido.
… Parece no haber opción.
Al momento en que intentas moverlo, comienza la batalla.
Bueno, eso ha sido todo por ahora. No quise hacerlo más largo para que no se les hiciera tedioso.
Disculpen que haya tardado mucho en subir el capítulo, pero es que estoy ocupada seis días a la semana; eso y que no recuerdo exactamente cómo es el juego (sobre todo el principio)…
No lo he jugado, pero he visto gameplays de las dos rutas principales: de hecho, estoy viendo el de "adricarra", por si les interesa-lo traduce bien al español y también actúa las voces.
En fin, espero que les haya gustado, nos vemos a la próxima.
