En serio, no puedo creer que haya dejado abandonado esto tanto tiempo…
Dios, ¿ya ha pasado más de un mes desde que subí un capítulo?
Les pido disculpas. Trataré de organizarme lo mejor que puedo para darles un capítulo con más frecuencia… (Pero no puedo prometer nada)
…
Sigamos con la historia…
Capítulo 3: Rumbo a la casa de Toriel.
Toriel se encuentra limpiando su humilde hogar, tratando de tener todo listo para cuando vaya a recoger a "su niño".
Ella tararea una canción mientras limpia, y el aroma de un delicioso postre se alcanza a oler, proveniente de la cocina. Cierto que la magia le ha facilitado bastante las cosas y está a la mitad de sus labores domésticas.
Toriel: Oh, cielos, hace mucho tiempo que no limpiaba…
Mirando por una de las ventanas hacia el exterior, deja escapar un suspiro.
Toriel: Me pregunto qué estará haciendo en estos momentos…
A pesar de todo, ella no puede evitar sonreír al volver a su tarea, imaginando la vida que tendrían juntos…
… Suponiendo que sobrevivas a la batalla.
"¡Abajo!".
Sólo por instinto obedeces a su comando, justo a tiempo para evitar una de las lágrimas ácidas de Napstablook.
Odias admitirlo, pero de no ser por "ella", no podrías haber sobrevivido al primer ataque.
"¿Seguirás intentando ser amable o pondrás fin a esta molestia?".
… Quizás no tan agradecida.
Al encontrarte con Napstablook (del cual te extraña saber siquiera su nombre), se te ocurrió la idea de intentar animarlo: le ofreciste una sonrisa paciente que pareció funcionar unos instantes-su autoestima parecía haber mejorado-, hasta el momento en que empezó a llorar y sus lágrimas comenzaron a arrastrarse por la superficie a su alcance, algunas rebotando en las paredes.
"Muy bien, sus estadísticas son mayores que las nuestras, pero creo que podemos ganarle".
Le preguntas mentalmente a qué se refiere con "estadísticas".
"Napstablook: ATAQUE 10, DEFENSA 10 (un fantasma sin mucho sentido del humor)…"
Napstablook: …
"Y ya que no adquirimos nada de EXP, tendremos que arreglárnoslas para matarlo y así tal vez…"
Con firmeza y algo de enfado, le respondes que NO, a la voz en tu cabeza.
"¿Disculpa? Por si no lo has notado, ÉL TE ESTÁ ATACANDO. Si no lo matas… ¡MORIRÁS EN ESTE ASQUEROSO AGUJERO!".
Piensas y le respondes que sólo se está defendiendo: que lo único que necesitas es demostrarle que quieres ser su amigo.
En ese momento, le cuentas a Napstablook un pequeño chiste que logra sacarle una sonrisa.
Napstablook: ~Je, je…
Pronto su sonrisa se desvanece ante una realización.
Napstablook: ~Yo... realmente no estoy de humor para atacarte…
Aquello parece ser una buena señal.
Le preguntas al fantasma que quiere hacer ahora, sin dejar de sonreír.
Napstablook: ~Espera…
Comenzó a soltar más lágrimas como antes…
Napstablook: ~Déjame intentar…
Pero éstas fueron directo hacia su cabeza, formando un elegante sombrero.
Napstablook: ~A esto le llamo… "Apuesto Blook"…
Napstablook: ~¿Te gusta?...
Con alegría, le respondes que sí (y casi puedes escuchar a "tu otro yo" haciendo sonidos de asco).
Napstablook parece sentirse mejor.
La batalla ha terminado.
Napstablook: ~Siempre vengo a las Ruinas porque no hay nadie… ~Pero hoy conocí a una buena persona…
"Sí, sí. Hiciste un nuevo amigo. ¡Qué alegría!", comentó la voz con sarcasmo. "Ahora, ¿puedes decirle que se aparte? ¡Sigue obstruyendo el paso!".
Napstablook: ~Oooohhh… ~Lo siento… ~Me quitaré de tu camino…
Y así sin más, Napstablook se desvaneció, antes de que pudieras decirle que no se fuera.
Sin darle demasiada importancia y esperando volverlo a ver, continuas con tu camino, sin darte cuenta que la voz se ha quedado callada de pronto…
"¿Ese fantasma pudo escucharme?", se cuestionó la voz, fuera del alcance de los pensamientos de la niña.
"…"
"¿Y si… ´él´ también pudiera?..."
…
Cada puzzle se vuelve más complicado que el anterior, piensas tú.
En una de las habitaciones anteriores, tuviste problemas para encontrar y activar los interruptores correctos; cada vez que te equivocabas, caías y tenías que recorrer el mismo tramo hasta que llegar al punto en donde te quedaste; para colmo, en más de una ocasión resultó ser que el switch estaba detrás de uno de los pilares de los alrededores (lo cual exasperó tanto a ti como a la voz en tu cabeza).
También pudiste ver a más monstruos en el camino que querían atacarte, pero te las ingeniaste para convencerlos de que no querías pelear.
Saboreando una extraña dona de la venta de las arañas ("hecha por arañas, para arañas, de arañas"), continúas hasta que el camino se divide: puedes ir hacia el frente o a la izquierda.
"Sigue derecho y dobla a la izquierda", te indica la voz. "Puede que encuentres algo útil".
Sin embargo, decides seguir el camino de la izquierda.
"¡¿Ahora piensas ignorarme?!"
Ignorándola, continúas caminando hasta llegar al pie de un árbol seco; no muy lejos de allí, se erige un pequeño edificio, marcando el final de las ruinas.
Justo después, escuchas a Toriel cerca de ti.
Toriel: Oh, cielos, eso me ha tomado más de lo que esperaba…
Al instante siguiente, marca a tu número sólo para darse cuenta que estás a unos cuantos pasos de ella.
Toriel: ¡Mi niño!... ¿Cómo has llegado hasta aquí?
Ella corre a tu lado; estás segura de que va a regañarte por haberla desobedecido.
Toriel: ¿Estás bien? ¿No te lastimaste?
Sin embargo, ella parece estar más preocupada por tu salud, a pesar de que sólo tienes unos cuantos rasguños.
Toriel: No debí haberte dejado solo por tanto tiempo. Ha sido irresponsable de mi parte… Todo por querer sorprenderte…
Pronto su preocupación se torna en nerviosismo.
Toriel: Err… Supongo que ya no puedo ocultarlo más.
Te toma con cuidado de la mano y te conduce a donde supones es la humilde casa de aquella señora.
Toriel: Primero, vamos a curarte.
Pero la niña desconoce las verdaderas intenciones dentro del corazón de Toriel…
…
Dentro de la vivienda, el fuego arde en una pequeña chimenea, iluminando la sala, mientras Toriel te cura con sus manos, las cuales emiten un brillo rojizo que se refleja en sus ojos bondadosos.
Su toque es cálido y reconfortante.
Una vez terminado el proceso, te levantas del sofá de un salto y examinas tu cuerpo con curiosidad: tus heridas han desaparecido.
Le preguntas a Toriel qué era exactamente lo que estaba haciendo con sus manos. Ella responde, emitiendo una sonrisa:
Toriel: Magia sanadora. Una de las muchas técnicas que pueden aprender los monstruos, empleando el poder de sus almas.
Asombrada, le preguntas si te podría enseñar algún día.
Toriel: Lo siento mucho, mi niño, pero los humanos no pueden emplear la magia de la misma manera que nosotros.
Qué decepcionante…
Decides, entonces, preguntarle por el delicioso aroma que alcanzaste a detectar en el momento en que entraste a la vivienda.
Ella sonrió.
Toriel: ¡Oh, es mi receta especial de tarta de caramelo y canela! ¡También tendremos tarta de caracoles esta noche!
No puedes esperar a probarlos.
Toriel: Todavía hay que esperar a que se enfríen. Mientras tanto, déjame mostrarte algo.
Nuevamente, te toma de la mano y te conduce por un pasillo hasta detenerse a la primera puerta a tu alcance.
Toriel: Está será tu habitación a partir de ahora. Espero que te guste.
Maravillada por la generosidad de aquella mujer, no puedes evitar sonreír. Y ella, al ver tu expresión, no puede contenerse de acariciar tu cabeza, revolviendo ligeramente tu cabeza en el proceso.
De pronto, otro aroma se registra en el aire.
Toriel: ¿Algo se está quemando?
Ambas deducen de inmediato de que se trata.
Toriel: Um… ¡Siéntete como en tu casa!
Toriel se apresura a salvar las tartas, mientras tú abres la puerta para inspeccionar tu nuevo cuarto.
Lo primero que ves al entrar es la cama, donde descansan dos peluches que se asemejan a unas cabras; justo a sus pies, hay un baúl lleno de juguetes, pero ninguno te llama mucho la atención.
Al lado de la cama, hay un ropero vacío, y al lado, un mueble en el que reposa un portarretratos vacío y polvoriento. Y al lado de éste, una caja con zapatos para niño de tallas disparejas.
En la pared, puedes ver pegado un dibujo de una flor dorada...
…
Decides no prestarle mucha atención.
Finalmente, en una esquina de la habitación, hay una lámpara sobre una mesita de noche que, al apagarla, produce una melodía relajante para dormir.
En ese momento, te percatas del cansancio que comienza a abrumarte y decides hundirte entre las sábanas, esperando a poder probar la tarta de caramelo de Toriel al despertar…
Ok, entonces… Esto ha sido… ¿todo por ahora?...
Les seré honesta:
La verdad es que a última hora decidí cortar el capítulo en dos partes; al estar terminándolo, me di cuenta que ocupaba más de diez páginas en Word, y con lo que llevaba escrito, me pareció que éste era el único punto en el que podía "cortarlo".
Bueno, el sábado en la tarde subiré el siguiente tramo, que es el más largo (supongo que ya todos saben lo que viene).
De nuevo, pido disculpas por el retraso…
"Xxx": Querrás decir el "ENORME RETRASO".
¡¿Cómo llegaste aquí?!
