Esta es la traducción de la historia Rebirth de Athey muchas gracias a ella por su autorización
– – – – – Renacer Capitulo 07 – – – – –
Casi una década había pasado desde la última vez que habían estado en Gran Bretaña. Durante sus viajes en el extranjero el mago Grindelwald había sido derrotado en un duelo por Albus Dumbledore, y su Guerra para reclamar el poder en Europa para los Magos Oscuros había colapsado después de su encarcelamiento en la misma prisión que había creado. Pero todo eso parecía a un mundo de distancia del par que viajaba y estudiaba magia. El regreso a Inglaterra marco el término de sus estudios, y el comienzo de su misión principal.
Tom nunca había sido del tipo de hacer planes pequeños. En lo que a él se refería, la manera en que el mundo mágico británico estaba siendo gobernando era una atrocidad. Un delito castigable con la aniquilación total. Tom no estaba satisfecho con trabajar su camino hacia el Ministerio y tratar de arreglar las severas deficiencias desde adentro. No, él solo estaría satisfecho si era destruido completamente y reconstruido desde cero. Reconstruir en la forma en que el encontrara adecuada. Heri estaba más que dispuesto a seguir a Tom por cualquier camino que escogiera, y con ansias ayudaba a su amante en su esfuerzo de reclutamiento. Estaba de acuerdo completamente de que la manera en que el gobierno de Gran Bretaña era regido estaba viciado más allá de la redención, y esperaba con ganas poder jugar un rol significativo al reconstruir el mundo mágico que amaba tanto.
Tom siempre había sido extraordinariamente carismático y persuasivo con las masas, así que ganar seguidores no fue tan difícil. Él también entendía sobre psicología y había estudiado las revolucione del pasado. Fijándose en lo que había funcionado y lo que no.
Tom había llegado a comprender que para una exitosa revolución total necesitaban liderazgo fuerte (él y Heri), una ideología que sirviera como chivo expiatorio para los problemas de las masas y un relato utópico del futuro, propaganda, terror, una forma de tergiversar la verdad para ser capaces de convencer a la gente en pensar de manera novedosa y revolucionaria que desafiara las reglas de la lógica simple. Cuando recién le había explicado el resumen de sus planes a Heri, el mago solo levanto una ceja a Tom y le remarco que lo hacía sonar sumamente simple y aun así suponía que no sería algo tan fácil de lograr.
Tom, sin embargo, estaba convencido que podía hacerlo. Y tenía el plan perfecto. Él quería el control total, pero necesitaba gente que lo apoyara. Su base siempre habían sido los magos oscuros de la sociedad británica. Mayormente antiguos Slytherin, pero varios de los demás también. Antiguas familias sangrepura y creyentes en las tradiciones de la magia antigua.
Encontrar un chivo expiatorio era fácil y obvio. Muggles y nacidos muggle. Fácil. Los chivos expiatorios de Hitler en la Segunda Guerra Mundial había sido la población judía. Él le hizo creer a los alemanes que los judíos eran responsables por todo lo malo en la historia de su país. Usando términos como "piojos" y "subhumanos" para describir a los judíos, Hitler dejo claro quiénes eran los enemigos de Alemania, y el país lo amo por eso. Ellos con entusiasmo les entregaron las riendas del país y casi no pusieron resistencia.
Heri rápidamente le recordó que Hitler estaba muerto pero Tom desecho el comentario, insistiendo que él había aprendido de los errores del estúpido muggle. Él no sería derrotado tan fácilmente.
Así que comenzaron la tarea de reclutar seguidores. Tom ya tenía un buen número de magos que eran leales a él cuando se entero que la posición de Defensa Contra las Artes Oscuras estaba una vez más disponible en Hogwarts. Era 1957 – justo diez años de su variación y la de Heri. Y diez años desde la vez anterior que había solicitado el puesto.
Sin perder tiempo, Tom solicito la posición y fue arreglada una entrevista. Afirmo que solo estaba haciéndolo para tener una excusa válida para poder entrar al castillo. Él quería esconder uno de sus horcruxes en la escuela. Hogwarts había sido su primer hogar pese a lo sentimental que sonaba, le gustaba la idea de una parte de él siempre allí. El plan era esconderlo dentro de la Habitación de las Cosas Escondidas – cosa que sería simple ya que tenía que pasar por ese pasillo en su camino a la entrevista en la oficina del Director.
Heri sin embargo sabía que parte de Tom de verdad esperaba conseguir el trabajo. Pese a sus grandes planes y metas, Tom en realidad disfrutaba enseñando. El conocimiento había sido y seguiría siendo su única debilidad. Después de todo; el conocimiento es poder.
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El horcrux que Tom escondió en Hogwarts era la Diadema de Ravenclaw. Colarse a la habitación y dejarlo allí había sido algo sencillo, y rápidamente lanzo varias capas de protección que funcionario como un especial y más poderoso Hechizo No Me Notes. Luego salió y se dirigió a la oficina del Director justo a tiempo.
Dumbledore ahora era el Director de Hogwarts y el viejo mago le dejo perfectamente claro que aun no confiaba en Tom Ryddle. Incluso remarco en el uso del alias de Tom y su trabajo reuniendo magos oscuros. El nombre Voldemortfue mencionado.
Tom regreso donde Heri en un arrebato furioso. Dumbledore ni siquiera había considerado su solicitud para el trabajo, al igual que nunca había considerado las peticiones de Tom para quedarse lejos de los muggles durante el verano, hace todos esos años. Dumbledore simplemente lo había acusado de tener segundas intenciones y le había preguntado, sin rodeos, que estaba haciendo realmente allí. No es que Tom esperara algo realmente diferente del hombre, pero aun así eso lo hizo enojar.
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Tom y Heri continuaron creando una base de magos poderosos con espías en cada departamento imaginable del Ministerio. Mientras los años pasaban y la violencia comenzaba a escalar la gente comenzó a notar más y más que una Guerra se asomaba en el horizonte.
Tom estaba con el ánimo muy alto. Sus planes estaban avanzando a la perfección. Su vida con Heri estaba mejor que nunca. Era enero de 1966. Tom y Heri habían cumplido 40 años. Cuarenta años juntos. Cuarenta años de no estar separados más de un par de meses.
Ese fue el mes que Heri murió.
Fue durante una redada que pareció no tener complicaciones en un primer momento. Heri y Tom estaban allí en persona, guiando a un grupo de sus combatientes personales conocidos como mortífagos, cuando Albus Dumbledore apareció con un grupo de sus aliados.
La batalla se extendió y Tom comenzó un duelo con Dumbledore con tremenda ferocidad. Fue un duelo digno de los anales de la historia. Tom tuvo la ventaja la mayor parte de ella. Estaba peleando de forma excepcional. Heri había estado mirando a su amante con el rabillo del ojo mientras pelaba con dos de los aliados de Dumbledore al mismo tiempo.
Le había dado una rápida muerte a uno de ellos y acaba de cortarle la cabeza exitosamente al segundo con un oscuro hechizo de corte cuando escuchó exclamar a Tom. Se giro para volver a enfocarse en el duelo de Dumbledore y Tom. Heri no estaba seguro de lo que había sucedido. Todo lo que podía suponer era que Dumbledore debería estar bastante desesperado para rebajarse a usar las tácticas de sus enemigos. Cualquiera fuera el hechizo que estaba usando ahora estaba cargado de energía Oscura y tenía a Tom suspendido a unos cuantos pies del piso, incapaz de moverse.
"Esto termina ahora, Tom," la profunda voz de Dumbledore trono mientras apuntaba su varita.
Heri vio una mezcla de horror y furia en los fieros ojos rojos de Tom. Al mismo tiempo que Heri oía las palabras que salían de boca de Dumbledore, palabras que jamás habría creído saldrían del venerado Mago de la Luz, y al ver la luz verde salir de la punta de la varita del viejo, su cuerpo pareció moverse antes que pudiera darle una orden concreta.
Gritó en horror y lo único que pudo pensar fue "¡No Tom!" mientras lanzo su cuerpo por los aires, e intercepto la maldición.
El grito de rabia que escapo de Tom en ese momento fue tan poderoso como para anular el hechizo que Dumbledore había estado usando para detenerlo. La masacre que siguió no dejaría testigos de lo ocurrido ese día, excepto por uno. Dumbledore apenas había logrado escapar con vida, dejando a todos sus camaradas para que enfrentaran la explosión de ira y dolor de Tom.
Heri estaba muerto. El amor de su vida. La fuerza que lo conectaba a esta tierra. Su sanidad. Y Dumbledore pagaría por quitárselo. Tom lo juro. ¡Dumbledore pagaría!
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Sin importar cuan seguro estés sobre que algo vaya a funcionar, las dudas siempre tienen una manera de colarse en tu mente. Y Tom nunca había tenido mucha fe en el método escogido por Heri para la inmortalidad. La idea de que su amante tuviera que renacer en un cuerpo nuevo y luego volver a crecer ya era bastante desconcertante, pero ni siquiera estaba seguro de que eso fuera a suceder.
El continúo su guerra, y la violencia solo aumento después de la muerte de Heri a manos de Dumbledore. Pero Tom nunca paro de buscar o esperar alguna señal de que su Heri había regresado. El y Heri habían establecido una contraseña para cuando volvieran a verse y Heri estuviera en un nuevo cuerpo, así Tom podría determinar que era realmente Heri.
Uno diría 'Non mortem timemus, sed cogitationem mortis', que era un dicho del filosofo romano Seneca. Que significaba 'No le tememos a la muerte, si no a la idea de la muerte.'
En respuesta, el otro debía decir 'Omnia mutantur, nihil interit';todo cambia, nada muere.
Heri había echo un trato similar con los goblins en relación con sus bóvedas. Les había instruido a los goblins que en caso de su muerte, sus cuentas personales deberían congelarse pero no cerrarse. Dejo una lista bastante especifica de requerimientos y les dijo que si alguien venia y era capaz de cumplirlos todos, deberían entregarles las bóvedas, completas, a esa persona. Después de la muerte de Heri, Tom había guardado la varita de Heri en su bóveda personal en el Gringott de Londres. Había sido una cosa terriblemente difícil de hacer, pero también era una señal de su esperanza personal. La esperanza de que Heri volvería un día a reclamar su varita.
Pero los años pasaron y nada sucedió. Nadie se acerco a Tom y le dijo las palabras de Seneca. Y nadie se dirigió a la bóveda de Heri en Londres. Así que para no ser devorado por su propia desesperanza Tom se enfoco completamente en la guerra. Si no podía tener a Heri, por lo menos tendría a Gran Bretaña, y algún día – al mundo.
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Todo estaba rojo y cálido. Sonidos rítmicos y un golpeteo eran su completo mundo junto con la ocasional voz ahogada de una mujer. Su conciencia era inconsistente. Adentro y afuera, su realidad iba y venía. Se dio cuenta que su conexión era todavía provisional. Por bastante tiempo realmente no tenía conciencia de quien era o de su mundo. Era como un sueño del que solo estaba parcialmente consciente.
Sus ojos comenzaron a funcionar mejor. Todo aun estaba rojo y el mundo era un lio borroso, pero se dio cuenta que podía ver su propia mano. Y también se dio cuenta de que tenía una mano y de que sabía lo que era una mano. Trato de mover sus dedos, pero noto que no tenía control consciente sobre ninguno de sus músculos. Su cerebro físico aun no estaba conectado bien. Cualquier movimiento que realizaba su cuerpo parecía ser completamente involuntario. Todavía no estaban hechas las conexiones necesarias para permitirle a su cerebro que se comunicar con su extremidades.
Así que estaba en el útero. Y aun sabía quién era. Había funcionado. Habría sonreído si su cuerpo no nato hubiera sido capaz de algo así. Y como estaban las cosas, se preguntaba si ya tenía labios. Y hablando de eso...
Mierda... ¿acaso eso significaba que iba a ser una chica, o que sus partes de hombre aun no habían crecido? Oh un momento ah. Sí. Ahí estaba. Entonces era un chico.
Mentalmente suspiro aliviado. Estaba consiente de la posibilidad de renacer como mujer, pero no era una idea que le hubiera gustado mucho.
Sabía que debía tener bastante tiempo porque tenía dedos en las manos y los pies, sin mencionar sus partes masculinas. Y sus ojos funcionaban. Eso probablemente era la señal más importante de que estaba cerca de la recta final. Todos estos eran cambios que sucedían al final del segundo trimestre o principios del primero. Sin mencionar el hecho de que se sentía bastante apretado.
Se preguntaba como seria nacer, y se dio cuenta que lo recordaba de su vida anterior. Su alma lo recordaba todo, incluso las cosas de antes de que eliminara el filtro que conectaba su mente consciente en su cuerpo físico del resto de su alma. Hace tantos años atrás, cuando se había sometido a todos los rituales y había realizado todos los hechizos nigromantes necesarios para destruir el filtro de su memoria astral, había ganado acceso a versiones perfectas y claras de todas sus memorias desde el momento en que había nacido por primera vez. Pero en su vida anterior tenía que acceder a ellas conscientemente ya que su mente no estaba acostumbrada a esos recuerdos.
Una de las confirmaciones más interesante que tuvo Heri, fue que su vida como Herakles Lucan Valerius realmente era la primera vida de su alma. Los espíritus con los que había hablado en su juventud habían tenido razón. Él era un alma nueva. Así que no había sido un nigromante en su vida pasada. Sus ataduras a las Artes Nigromantes estaban basadas enteramente en su herencia biológica. La familia Valerius había producido varios nigromantes, después de todo, y eso lo hacia sentirse más agradecido de haber nacido en esa familia, aunque significara haber sido criado como un huérfano.
Al principio había sido un poco decepcionante, cuando se había dado cuenta que era un alma nueva. Había esperado con ganas poder recordar cosa de vidas de cientos de años atrás. De repente saber cómo había sido la vida hace miles de años, o poder hablar un lenguaje muerto, o magias perdidas. Pero probablemente era mejor de esta manera. Él era aún él mismo, por completo. Nada nuevo o 'extraño' se había añadido a él.
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El tiempo pasaba de forma extraña. Su conciencia aun iba y venía y se dio cuenta que dormía bastante. Durante ese tiempo noto que a sus extremidades le gustaba moverse al azar y en cualquier momento. También noto que respirar líquido amniótico era bastante extraño, y que el hipo era una locura frustrante.
Nacer fue... extraño. Su primera bocanada de aire para llenar sus pulmones fue un alivio increíble y un shock tremendo. ¡Todo era tan brillante y tan frio!
¡Maldición envuélvanme en una manta!
Y allí estaba esa familiar voz femenina. Me pusieron directamente sobre su pecho desnudo y ella me susurro, me arrullo y lloro mientras un hombre estaba tras ella, sonriendo y lagrimeando un poco. La mujer tenía un profundo cabello rojo. Y brillantes ojos verdes. Era bastante bonita.
Estaban hablando pero Heri se dio cuenta que tenía problemas para comprender las palabras. Su cerebro aun no procesaba bien el sonido. Los sonidos estaban allí, pero el cableado no estaba funcionando, por eso no comprendía lo que decían. Eran tonterías inteligibles.
Otra frustración, pero sabía que esto sería temporal. La infancia era breve.
Volvió a mirar a la mujer y se sintió envuelto por una sensación de amor. Antes solo se había sentido amado por Tom. Nadie más lo había amado y aquí, estas dos personas lo amaron incondicionalmente aunque ni siquiera lo conocían. Por ahora. Se reservaría el juicio. Pero las cosas lucían bien.
Quizás esta vez tendría la opción de tener una linda infancia. ¿No sería genial?
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Le tomo como un mes antes que su cerebro comenzara a funcionar correctamente para poder comprender por fin lo sonidos que oía. Su visión aun apestaba, pero todos los infantes tenían mala visión. Solo tenía que esperar que mejorara.
Por algún tipo de locura cósmica, parecía que sus padres lo habían llamado Harry. ¿Cuáles eran las posibilidades? Aunque a la larga simplificaría las cosas. Así menos confusión.
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Dumbledore. ¡El maldito jodido de Dumbledore estaba en su casa! ¡El maldito bastardo que lo había matado lo tenía en sus brazos! Lloro, grito y se removió hasta que su madre lo tomo, acariciándolo y arrullándolo, tratando de calmarlo y disculpándose, insistiendo que normalmente era un bebé muy calmado. "Él casi nunca llora. Es tan extraño," decía ella. "Nunca había reaccionado así con nadie..."
Si, bueno, tú nunca antes dejaste que el hombre que mematome tomara en brazos. Harry pensó amargamente mientras miraba con el ceño fruncido al viejo que lo observaba, desconcertado.
Harry no pudo evitar notar que Dumbledore se veía mucho más viejo que cuando había matado a Heri. Ya ni siquiera tenía un cabello que no fuera blanco en su cabeza o barba, y su barba estaba mucho más larga. Fue la primera vez que Harry se preguntó cuánto tiempo había realmente estado muerto.
Sabía que había pasado más tiempo en el plano astral de lo que había planeado, ya que el tiempo parecía fluir de manera diferente... de verdad no sabía cuánto tiempo había pasado, y ni siquiera podía conjeturar. No había oído a nadie decir una fecha. Sabía que era verano, pero no tenía idea – de que año. Fue la primera vez que una horrible sensación se apodero de él.
¿Cuánto tiempo he hecho esperar a Tom?
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Maldición.
Se había dado cuenta que su apellido era Potter la primer vez que su madre fue al pueblo con él, para hacer unas compras. Una mujer en el Mercado la había llamado Sra. Potter y Harry casi se había ahogado con su propia saliva. Él había odiado a Charlus Potter cuando estaban en la escuela, y darse cuenta ahora que estaba relacionado con el estúpido hombre no era nada agradable. Su único consuelo era que en esta vida quizás era un sangrepura.
No hubo suerte. No, su madre era una sangresucia. Pero eso no era lo que realmente le molestaba – no, él aceptaba eso. Él había sido un mestizo en su vida anterior y no tenía problemas con eso. Lo que le molestaba era la repentina realización de que había nacido en una familia que estaba en el lado equivocado de la guerra.
Sus padres eran miembros de un grupo dirigido por Dumbledore. Este grupo se llamaba la Orden, o algo así, y estaban peleando contra un Mago Oscuro – y divertidamente ninguno de ellos parecía dispuesto a decir su nombre, salvo por Dumbledore – y el grupo de guerreros de este mago oscuro eran los mortífagos.
Cielos...
Por lo menos sabía que Tom aun vivía y esta peleando. Por lo menos eso lo reaseguraba ligeramente.
Acababa de cumplir los tres meses y su madre sintió la necesidad de asistir a una reunión de esta 'Orden'. Ella le había insistido a su padre que estaba cansada de estar encerrada en la casa todo el día y que esta era su guerra al igual que de los demás.
Genial...
Ella había considerado dejarlo con una niñera, pero aparentemente todas sus amigas en las que podía pensar parar esta labor también pertenecían a esta Orden. Pero ya que Harry era un bebé que se comportaba tan bien, decidió arriesgarse y llevarlo.
Él fue pasado de brazo en brazo por la gente que estaba alrededor de esta enorme mesa. Reconoció a varios como visitantes de su casa en los últimos tres meses. Sus 'tíos' estaban allí. Lunático, Canuto y Colagusano. Nombres ridículos que eran usados en la casa. Ahora, en esta reunión, se entero que 'Canuto' era un Black. Un hombre de cabello gris con demasiadas cicatrices lo había llamado por su apellido y Harry había quedado anonadado por el mero concepto de que un Black estuviera en el lado de la Luz. Era increíble. Pero cuando Canuto había respondido casi se fue de espaldas. Por lo que podía entender el hombre era su padrino. Así que su padrino era un Black. Interesante, aunque confuso. ¿Porque un Black era el mejor amigo de un Potter?
La reunión continúo y me moví lo menos posible. La vida como un infante era extremadamente aburrida y esta era la cosa mas interesante que había experimentado hasta ahora. Quizás si se portaba muy bien, sus padres continuarían trayéndolo a estas reuniones.
Aunque no fuera para nada más, por lo menos podría aprender información valiosa sobre la operación de Dumbledore.
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Algo estaba pasando. Podía decir que sus padres estaban tratando de actuar normal a su alrededor, pero era obvio que estaban estresados, y preocupados. Incluso temerosos.
Dumbledore había estado visitando bastante últimamente y había oído conversaciones sobre irse a esconder. Esconderse del señor oscuro quizás. ¿Porque? Harry no tenia idea. Era claro que sus padres estaban tratando de protegerlo del stress y nunca discutían nada importante cuando estaba en la habitación.
Sabía que su padre era un auror, al igual que su padrino, Black. Trabajan juntos, pero esta semana, su padre había pedido oficialmente un permiso de ausencia. Se quedaría en casa con Harry y su mamá como parte del asunto de esconderse'.
Parecía que su familia era un blanco por alguna razón. Parecían convencidos que el Señor Oscuro en persona estaba buscándolos. Dumbledore incluso vino a ayudarlos a lanzar un Fidelius alrededor de la casa con ese estúpido hombre, Colagusano, como guardián secreto.
Su padre y Black habían discutido sobre eso. Black supuestamente debía ser el guardián secreto, pero al final, decidieron que era muy obvio y Black se convirtió en un señuelo.
La tensión estaba alta y todos estaban al filo. El tiempo parecía no avanzar y era frustrante.
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El primer cumpleaños de Harry pasó con una sencilla fiesta y pastel. Su padre le había regalado una escoba de juguete. Ahora ya caminaba y corría con un aceptable nivel de estabilidad, pero aun no podía conseguir que su lengua y boca cooperaran con su cerebro así que apenas podía decir algo mas complicado que 'No', 'Mah mah,' y 'Hambe'. Era molestamente limitante, pero por lo menso las cosas estaban progresando. Un poco mas de tiempo y podría lograr controlar sobre sus habilidades vocales para actualmente comunicarse de nuevo. No hallaba la hora que eso sucediera.
Lunático y Canuto estuvieron para su fiesta de cumpleaños junto con la amiga de su mamá Alice y su hijo Neville cuyo cumpleaños era un día antes del de Harry, pero que había tenido su fiesta la semana anterior en la Mansión Longbottom. Él vio a su mamá y a Alice hablar en susurros así que caminó hacia allá para escuchar. Se sobresalto al escucharlas hablar sobre una... a ¿profecía? Alice y su esposo Frank también irían a esconderse con su hijo Neville.
Dumbledore no creía que la profecía fuera sobre Neville, pero era mejor prevenir ya que no sabían si 'El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado' iría tras ellos para ser completamente exhaustivo.
Justo cuando las cosas se ponían interesantes y Harry creía que estaba a punto finalmente tener una idea de que diablos estaba sucediendo, el maldito Canuto apareció y lo tomo con rapidez poniéndolo sobre sus hombros.
Harry chillo en sorpresa y Canuto lo interpreto como señal de que Harry estaba disfrutando y comenzó a correr por la habitación con Harry en sus hombros.
Harry no recordaba haber estado tan malditamente frustrado en ninguna de sus vidas.
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Halloween.
"¡Es él! ¡Lily, toma a Harry y corre!"
¿Es él? ¿Tom? ¿Tom esta aquí?
¡Que diablos esta haciendo ella! 'corre' normalmente involucra dejar la casa, no subir por las malditas escaleras. Incluso Harry pudo sentir las protecciones anti-aparición y anti-flu que fuero lanzadas. ¡Subir las escaleras no era una útil ruta de escape!
Harry fue puesto en su cuna donde él rápidamente se puso de pie y se aferro al barandal, mirando hacia la puerta con aprensión. Por lo que había logrado averiguar durante los últimos tres meses, Dumbledore había escuchado una especia de profecía. Esta profecía nombraba a un niño que, al parecer, estaba destinado a ser una amenaza al Señor Oscuro. También parecía que este niño era Harry.
Esto seria todo inútil – ya que todas las profecía son basura a menos que alguien crea en ellas y actué acorde – y si no fuera por el hecho que un mortífago también había oído la profecía y había ido directo a Tom.
Harry de seguro no podía culpar a Tom por venir tras él. Tom no sabía quien era. Por lo que Tom sabía, él solo era el hijo de un Potter. Un mago de la Luz; un Auror; un miembro de la Orden. Un niño que se profetizaba seria una amenaza para él.
Era instinto de conservación. Remover la amenaza antes que se convierta en un peligro real.
Harry sintió el aumento de la magia en el aire, seguido de un golpe sordo, y supo que su padre estaba probablemente muerto. Escucho el crujido del cuarto escalón y supo que Tom se acercaba. Observo con un poco de desconcertado asombro como su madre dejo a un lado su varita y simplemente se paro allí, en frente de su cuna.
Cuando Tom entro calmadamente a la habitación Harry quedo anonadado ante lo que vio. Se había ido el buen mozo hombre que conocía. El sedoso cabello negro, siempre mantenido perfectamente peinado. Su nariz aristocrática y su firme mandíbula angular... todo había sido remplazado por una piel pálida y enfermiza que parecía la piel de una serpiente. Tenia una superficie plana con dos oricios donde se suponía debía ir su nariz. Incluso sus ojos tenían una calidad serpentina irreal en ellos, aunque aun eran de ese familiar rojo rubí.
¿Que se había echo Tom para causar esto? Se sintió lleno de una horrible tristeza al verlo. Aunque no importaba ahora que estaba a punto de morir. Harry había aceptado ese hecho. Solo tendría que asegurarse la próxima vez de renacer casi de inmediato. Solo había desperdiciado un año y medio con esta vida. Se recuperaría.
Volver a nacer. Volver a pasar la infancia. Ojala de nuevo en Gran Bretaña, pero en realidad no importaba donde naciera porque igual encontraría una manera de volver a Inglaterra. Claro que una vez apostaría con el género...
"¡No, no Harry! ¡Por favor, no Harry!" rogo su madre.
"¡Hazte a un lado chiquilla tonta! Solo estoy aquí por el niño."
Harry parpadeo. ¿Acaso Tom le estaba ofreciendo a su madre la opción de vivir? que... extraño. ¿Por qué haría eso? Ella era nacida muggle. Tom odiaba a los sangresucia...
"¡Por favor! ¡No a mi hijo! ¡Mátame a mí! ¡Pero no a Harry!"
Lo próximo que supo Harry fue que la varita de Tom estuvo apuntada a su madre, una luz verde brillo y lleno la habitación, y su cuerpo sin vida se desplomo al piso.
Él miro su cuerpo caer, sintiendo una sorprendente sensación de perdida. Ella había sido tan buena. Tan tierna. Incluso aunque fundamentalmente no estaba de acuerdo con sus políticas, ella aun había sido su madre, aunque hubiera sido por poco tiempo.
Pero ella había escogido su lado en la guerra. Ella y James Potter ambos fueron combatientes en una guerra, y se habían vuelto victimas. Pero eso no significaba que no le doliera verlos morir...
Levanto la mirada, mirando a Tom a los ojos con resignación y calma. Incluso suspiro. No había manera de poder decirle las palabras apropiadas a Tom. Apenas podía hilar tres palabras juntas, menos decir una frase completa en latín.
Tom parecía nervioso por su comportamiento porque su varita vacilo por un momento y frunció el ceño al mirar al niño, parado en su cuna, a unos cuantos pasos de él, mirándolo a los ojos sin miedo. Entonces su cara serpentina se lleno con determinación y una vez mas apunto su varita.
"¡Avada kedavra!"
La brillante luz verde se dirigió hacia Harry y pensó que moriría por la misma maldición, por segunda vez, pero algo diferente sucedió. La maldición le dio en la frente y fue arrogado hacia atrás en su cuna.
¡Dolor!
Que era algo muy extraño. ¡No se suponía que doliera! No había dolido la ultima vez que había muerto, ¿no es así? No. No hubo dolor, solo... muerte.
Y lo que era mas extraño era que no parecía estar muerto. ¡Y... y Tom estaba gritando! Abrió con dificultad sus ojos llenos de lágrimas para ver que de alguna manera la luz verde había rebotado... ¡y había golpeado a Tom!
¡No! ¡No! ¡A él no! ¡Debías tomarme a mí! ¡No a Tom!
La luz brillante consumió por completo el cuerpo de Tom y luego exploto, la onda de choque pareció remecer hasta los cimientos de la casa.
Lo último que Harry vio antes de perder el conocimiento fue la ondulante túnica de Tom antes de caer vacía al piso. Parecía que su cuerpo se había desintegrado por la explosión mágica.
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Había perdido y recuperado la conciencia en numerosas ocasiones durante las siguientes 24-horas. Recordaba haber visto un sanador. Y a Dumbledore parado sobre él con su varita, con el ceño fruncido. Luego lo habían entregado a ese idiota de Hagrid y había volado por los aires en la motocicleta voladora que recordaba le pertenecía a su padrino Sirius Black.
Había despertado de nuevo para ver a Dumbledore y Minerva McGonagall, que conocía debido a las reuniones de la Orden, ella se había vuelto profesora en Hogwarts en algún punto de las últimas décadas. Estaban parados sobre él y McGonagall parecía estar discutiendo con Dumbledore. Algo sobre '¡el peor tipo de muggles!' había sido dicho en un punto.
La cabeza de Harry aun dolía como los mil demonios y su visión estaba peor de lo normal. Se sentía agotado. Solo quería dormir, pero tenia frio y estaba incomodo. Parecía estar en algún tipo de canasta, envuelto en una manta. ¡Pero se estaba congelando! por Merlín, él era un bebé, no deberían llevarlo adentro, ¿en vez de estar parados en la oscuridad de la noche en un maldito y frio Noviembre?
Entonces Dumbledore se agacho y puso un sobre en la canasta con él y le sonrió, afablemente.
Merlín, él odiaba esa sonrisa.
Y entonces... esperen... ¿que diablos están haciendo? ¡No pueden actuar en serio!
¡Se fueron!
¡Lo dejaron en una maldita puerta!
Gracias a angela Black Blood por betear
