Esta es la traducción de la historia Rebirth de Athey muchas gracias a ella por su autorización.
– – – – – Renacer Capitulo 08 – – – – –
Harry solo había visto a su tía una vez, el difícilmente la recordaba porque había sido el día que había nacido y había pasado la mayor parte de ese día dormido. Ella había entrado a la habitación del hospital con su regordete infante en brazos. Ella había visitado brevemente, lo había mirado, frunció el ceño, le pasó a su madre un feo y barato oso de felpa y se había marchado.
Así que, Harry casi no tenia idea quien era la mujer que lo despertó con sus odiosos chillidos la mañana siguiente. Ella actualmente había cerrado la puerta con fuerza cuando había dejado de gritar y se pregunto en ese momento si seria mejor que se saliera de la canasta y vagara por ahí hasta que alguien lo recogiera y lo llevara con las autoridades. Terminaría en otro orfanato, pero al menos era familiar con eso. La hermana muggle de su mamá era otra cosa enteramente.
Pero ella volvió, y trajo a su marido con ella. El enorme hombre tenia los ojos bien abiertos, la cara roja, y un bigote que seriamente le recordada a Harry de una morsa. Sin mencionar las similitudes que compartía el hombre con el animal por su tamaño.
Rápidamente habían recogido la canasta y lo habían llevado adentro, murmurando algo sobre que los vecinos podrían verlo. Con rapidez ubicaron la canasta, con él aun dentro, en el piso y dieron uno pasos atrás como si temieran contagiarse de alguna extraña toxina. La mujer, que en este momento ya había reconocido como su tía, con cuidado tomo la carta que tenía a su lado y con prontitud la abrió. El hombre morsa comenzó a leer sobre su hombro y su roja cara se puso aun peor. Y luego ambos palidecieron considerablemente.
Harry nunca se entero de lo que estaba escrito en esa carta, pero lo que fuera aparentemente les dio a sus familiares la impresión de que no tenían más opción que recibir a Harry.
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Harry era familiar con la sensación de ser temido y odiado. Obviamente, como un adulto, había ayudado a crear una milicia de revolucionarios que al gobierno le gustaba mostrar como monstruos malignos que esparcían muerte y destrucción. Él había sido temido y odiado por mucha gente. Incluso cuando era un niño, había estado acostumbrado. Los niños en el orfanato les habían temido a él y Tom. Varios de ellos odiaban al extraño par de niños simplemente porque eran diferentes. Pero esos niños, y las mujeres y las monjas del orfanato mayormente habían temido a Tom y Heri porque eran lo desconocido. Ellos eran diferentes. Sus poderes los asustaban por que las cuidadoras y los niños no los comprendían.
Los Dursley sabían que era Harry. Podía decirlo. No habían dicho nada al respecto – de hecho, la palabra 'magia' parecía ser tabú en su hogar – pero era bastante obvio que sabían del mundo mágico. Ellos sabían que Harry era un mago. Y lo odiaban mucho más por eso.
Él era una carga en su casa; una que no querían. Petunia tenía un niño del cual preocuparse, y no tenía deseos de encargarse de otro. Su hijo Dudley que había nacido un mes antes que Harry era un bebé inquieto y necesitado.
Harry tenía la seria sospecha de que si Dudley no estuviera aun usando pañales, ella no se habría molestado en comprarle a él. Así que, él se enseño a 'ir al baño' al mes de haber llegado al hogar de los Dursley por la necesidad. Petunia no encontraba cambiar pañales mojados en forma regular algo muy importante y Harry encontró que odiaba la dermatitis de pañal.
Pese a la conveniencia que su 'condición de ir al baño solo' le traía a Petunia, y el echo que era imposible encontrar otro niño de un año y medio que fuera al baño solo en Surrey, el que Harry lo hubiera echo no era nada mas que otra razón para confirmar su 'anti naturalidad' y una razón para ser depreciado, en vez de un acción para ser apreciada o felicitada.
Harry muy seguido era dejado solo, mientras no tomara nada y no hiciera desorden, era ignorado. Claro que al momento que el pequeño 'Dudders' era dejado libre en la sala, rápidamente vaciaba la canasta que contenía las revistas de tía Petunia y comenzaba a romperlas en mil pedazos, o agarraba el control remoto de la televisión y comenzaba a golpear la mesita de café con tanta fuerza hasta que soltaba la tapita y saltaban las baterías. En comparación, Harry era de naturaleza tranquila y contemplativa de y ojos observantes, siempre sentado tranquilo, a menudo mirando por la venta u observando a Petunia mientras atendía a su primo o hacia las labores de la casa. Se perdía en el fondo y raramente demandaba algo aparte de comida, así que era fácilmente pasado por alto.
Durante los primeros cuatro meses en la casa de los Dursley, Harry había sido puesto en una incomoda y pequeña cuna de viaje en la habitación de Dudley. Esto era solamente porque era más conveniente para Petunia tenerlos a los dos en el mismo lugar. Al final de ese tiempo, Petunia reubico a Harry en una habitación propia para que su precioso Dudders no tuviera que compartir. Sin embargo, usar la palabra 'habitación' era probablemente demasiado en este caso, ya que en realidad, era un armario. Una alacena, bajo las escaleras, justo cerca de la entrada.
Aparentemente el pequeño Dudders necesitaba su propio espacio y el 'fenómeno' estaba haciendo difícil para Dudley dormir de noche.
En realidad, Dudley era un bebé gordo y malcriado con algo de cólico que estaba acostumbrado a despertar por lo menos una vez a la noche para ser mimado por su madre. Pese a la mala calidad de la 'habitación' a la que había sido movido, Harry se dio cuenta que estaba bastante aliviado de haber sido removido de la habitación de Dudley. Estaba cansado de ser despertado varias veces en la noche por los llantos del chiquillo idiota.
En adición a eso, estar en la alacena significaba estar en el primer piso, mientras todos los Dursley estaban en el segundo. Era un pequeño nivel de seguridad, pero estaba contento con eso.
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Apenas Harry había despertado en la puerta de los Dursley esa primera mañana, pudo sentir que habían protecciones alrededor de la casa. Podía sentir el poder de la magia, pero no había sido capaz de poder descifrar exactamente que tipo de protecciones eran con sus aun limitadas percepciones.
Como parte de las modificaciones que le había echo a su correa astral, él ahora y para siempre tendría una conexión directa a su núcleo mágico. También tenía casi cuarenta años de experiencia, blandiendo una amplia gama de magias, y una memoria perfecta y clara de como usarlas.
Pese a todo esto, su cuerpo aun no cumplía los dos años y no estaba hecho para manejar tanto poder. Tendría que esperar por un tiempo aun, para convocar una buena cantidad de magia hacia si mismo.
Poco después que fue movido a la 'alacena', había comendado a pasar las horas de su tiempo a solas enfocando y convocando su magia lentamente a su joven cuerpo. Su cuerpo aun era débil y definitivamente no equipado para manejar esa cantidad de magia, pero Harry tenia el plan de alimentar su magia a su cuerpo de a poco hasta que se acostumbrara. Él meditaba y canalizaba la magia a través de su pequeño cuerpo todos los días. Solo dejando que la magia se moviera a través de él y de las cosas que lo rodeaban. Sin que hiciera nada, aun. Sin tratar que hiciera su voluntad; simplemente metiéndola a su cuerpo hasta que este se acostumbrara.
Continúo en esta vena por más de un año. No es como que tuviera mucho que hacer. Los Dursley lo ignoraban lo más posible. Era legítima negligencia, pero Harry lo prefería así... a un punto. De verdad habría deseado que le dieran más comida de la que recibía. Pero prefería que lo dejaran a su suerte. Le hacia las cosas mas fáciles.
Cuando era notado – específicamente cuando era notado por Vernon Dursley – no era para nada positivo. Lo llamaba 'fenómeno' y lo retaba por su anti naturalidad. Vernon despotricaba sobre tener que mantener al 'inútil monstruo', de forma regular. El hecho que Harry se quedaba mirando al hombre sin pestañear con ojos fríos y en absoluto silencio, de seguro no ayudaba. Pero Harry disfrutaba lo nervioso e inestable que se ponía el hombre. El hecho de que el hombre morsa se sintiera intimidado por un simple niño de dos años le divertía mucho.
Al menos, fue divertido hasta la primera vez que Vernon le pego.
El hombre era enorme. Tenía enormes manos carnosas, y un fiero golpe. Harry había sido pillado desprevenido por el repentino movimiento y no había sido capaz de esquivarlo. Termino siendo arrogado contra una pared y perdiendo el conocimiento.
De seguro había recibido una seria contusión por el incidente. Y el echo de que pudiera enfocar su magia en áreas especificas de su cuerpo para sanarlo fue probablemente la única cosa que lo salvo.
Se volvió bastante claro, que a medida que Harry crecía, la habilidad de Vernon de contener sus impulsos violentos disminuía y disminuía. La tendencia de Harry de mantenerse en completo silencio la mayoría del tiempo, y fulminando con la mirada a sus familiares no ayudaba en nada. En varias ocasiones su tía había llamado a esas frías miradas demoniacas. Ella parecía convencerse más y más que él estaba poseído por alguna especie de horrible demonio que sobrepasaba su 'naturaleza fenómena'.
Era casi cómico pensar lo cerca que estaba a la verdad.
Pero claro esta, Harry no estaba ejerciendo mucho esfuerzo en tratar de esconder su verdadera naturaleza de ellos. Los odiaba y no tenía energía o fuerza de voluntad para esconder su desprecio. Tampoco tenía la energía o la voluntad para pretender actuar como un niño normal de tres años. Esta era la razón principal para mantenerse en silencio. No quería pretender el poseer el vocabulario limitado de un infante, así que sencillamente había decidido no hablar mucho.
Así que cumplió tres años y apenas les había dicho unas cuantas palabras a sus familiares. Dudley finalmente estaba hablando en un lenguaje algo coherente. Petunia lo arrulló y lo adulo en tal grado que a Harry casi le dan ganas de vomitar. El niño iba a ser de seguro un mocoso malcriado. Ya era un infante malcriado. Solo empeoraría.
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Fue por estas fechas que sus esfuerzos para obligar a su cuerpo a rápidamente adaptarse, y aceptar su magia comenzaron a dar frutos.
Una cosa que había estado molestando especialmente a Harry, era su visión. Nunca había mejorado realmente durante los años. Al contrario, estaba empeorando. Además de eso, él se había acostumbrado a tener la Vista Negra durante su vida previa, y ahora que no la tenia, sentía como si le hubieran privado de uno de sus sentidos. Cosa que, en realidad, era cierta. Era como si estuviera sordo. Un sentido vital del que había llegado a depender seriamente ya no estaba. Y lo quería de vuelta.
La Vista Negra le daría la habilidad de ver e identificar ciertos tipos de magia, al igual que energías y espíritus, ataduras etéreas, y correas del plano astral. El ritual para adquirir la Vista Negra era un tipo de antigua magia nigromante y como tal, no necesitaba una varita.
Sin embargo, requería un pequeño ritual que involucraba ingredientes que no tenía.
Cuando Petunia hacia sus compras, ella ponía a su precioso Dudders en el asiento del carrito. Pero Harry, tenia que caminar. Un día cerca del final de año en que cumplió los tres, se separo de su tía y fue a la sección de especias, luego a la sección de vegetables frescos, luego al departamento floral, y finalmente visito la sección donde vendían el té en hoja.
Al final, logro encontrar varios de los ingredientes que necesitaba, o cosas que podían funcionar como remplazos apropiados. Los que nunca había esperado encontrar en el supermercado muggle fueron, sorprendentemente, fáciles de encontrar con las hojas de té sueltas. Logro conseguir kola, eleuthero, rooibos, cardamomo, y raíz de kava. Muchos de ellos estaban mezclados con otras cosas, así que tendría que separar cuidadosamente lo que necesita contra lo que podía desechar, pero era lo mejor que podía esperar. Al final, le agradeció a los muggles su creciente amor por los tés exóticos y encontró su camino de vuelta a una molesta tía Petunia que lo reto por perderse.
Ni siquiera se molesto en tratar de pagar por las cosas que había encontrado. Probablemente podría haberlas metido en el carrito de su tía, pero después tendría que sacarlas de las bolsas de las compras antes que ella se diera cuenta y no quería arriesgarse a eso. Así que simplemente guardo su botín entre la ropa suelta que sus cuidadores se molestaban en darle. No fue muy difícil. Casi nadie sospecharía de un niño de tres años robando una tienda.
Pese a su éxito en encontrar más de los ingredientes que había esperado, aun no tenía todo lo que necesitaba. Para los últimos ingredientes no tenia más opción que esperar hasta la primavera. Aun necesitaba algo de diente de león – que había visto crecer en el parque la primavera anterior, pero no se le había ocurrido recoger en ese entonces – y hojas frescas aplastadas de un arbusto de arándanos. El asunto sobre el arbusto de arándanos era que era un arbusto bastante decorativo, así que crecía en varias casas del vecindario. Desafortunadamente estaban con pocas hojas y amarillas porque el invierno ya estaba por llegar. Así que tendría que esperar.
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En la primavera termino de recolectar todo lo que necesitaba. El problema era preparar la poción, beberla, y permanecer sin interrupciones por diez horas. Una noche, después que sus familiares se acostaron, enfoco la mayor cantidad de su magia que fue capaz en abrir la pequeña cerradura que lo mantenía atrapado dentro de su alacena por las noches. Se sintió increíblemente agotados después, pero se forzó a continuar. La magia sin varita estándar nunca había sido su fuerte. Tom siempre recalcaba lo extraño que era que Heri pudiera realizar las mas increíbles magias nigromantes sin varita, pero pedirle que hiciera algo tan simple como convocar una cosa desde el otro lado de la habitación sin una varita lo dejaba sudando y agotado.
La respuesta de Heri era recordarle que los antiguos hechizos nigromantes usaban formas totalmente diferentes de enfocar la magia, los hechizos tradicionales usados por los magos de hoy estaban diseñados para ser enfocados a través de una varita. Pero ahora no importaba. El cuerpo de Harry, mientras más avanzado que el de un mago normal de 3 años, aun era el de un niño. El hecho de que sin varita hubiera podido abrir la puerta ya era algo impresionante. Honestamente estaba sorprendido.
Se coló a la cocina en la oscuridad de la noche, y saco una gran olla de acero. Puso una de las sillas cerca del lavabo, lleno la olla con la cantidad necesaria de agua y temblorosamente la llevo a la hornilla para ponerla sobre el fuego. Los accesorios muggle habían cambiado bastante desde su juventud, creciendo en el orfanato, y estaba agradecido por eso. Espero que el agua hirviera y comenzó a agregar ingredientes. Todo el tiempo, él estaba híper consciente de cada sonido o crujido de la casa, constantemente mirando hacia la puerta de la cocina.
Milagrosamente, logro completar todo sin que nadie lo pillara. Termino la poción alrededor de las cuatro de la mañana. La almacenó en un viejo termo y con rapidez comenzó a limpiar. Escondió el termo en la parte trasera de su alacena, enfoco su magia y volvió a cerrar. Se quedo dormido en su andrajoso pequeño catre y se durmió de inmediato.
Esperó hasta el viernes para realizar el ritual. Los Dursley disfrutaban dormir hasta más tarde los sábados, así que era la mejor oportunidad que podía tener. Se metió más temprano a su alacena, bebió la poción, y comenzó la compleja serie de movimientos con sus manos mientras susurraba los apropiados encantamientos con cada movimiento. Después de treinta minutos sin parar, sus brazos estaban cansados, pero pudo sentir la poderosa magia llenándolo. Dijo la última palabra y sintió el torrente de magia en su venas dirigirse con velocidad a sus ojos.
Apenas puso contener un grito cuando su cuerpo fue sacudido por un dolor agudo y punzante y colapso en su catre, cubriendo sus ojos con las manos.
Apretó los dientes y jadeo para controlar el dolor. Una hora después por suerte se desmayo.
Cuando despertó por alguien golpeando con fuerza la puerta de su alacena y el sonido de la cerradura siendo abierta, con cautela abrió sus ojos.
Sus ojos aun estaban adoloridos, y le dolía la cabeza, pero aun así sonrió. Tenía su Vista Negra de vuelta. Había funcionado.
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Él hizo un reconocimiento mágico de la casa en la que lo habían abandonado. Con el uso de su Vista, podría examinar las protecciones con más detalle. Había muchas capas de protecciones. Estaban las simples protecciones estándar; anti-aparición y anti-traslador. También había diferentes detectores de magia. Una parecía ser la misma protección que él sabía que el Ministerio había usado en su juventud en las casa de los estudiantes nacidos muggle o criados muggle para rastrear magia accidental usada frente a muggles que necesitaría al escuadrón de obliviadores. El segundo grupo, sin embargo, era claramente diferente. Él sabia que era posible que el Ministerio hubiera creado una nueva serie de protecciones de observación durante los años ya que había pasado bastante tiempo desde su primera infancia, sin embargo sospechaba que este no era el caso.
Por lo que podía distinguir de estas protecciones, no estaban manipuladas para reportar al Ministerio, si no que, estaban manipuladas para reportar a un individuo en específico que era quién las había lanzado. Harry sospechaba que era Dumbledore. Esas protecciones también parecían ser más sensibles. Las protecciones del Ministerio probablemente no notarían magia accidental menor, y solo notarían magia realizada en frente de muggles. Las protecciones de Dumbledore, sin embargo, parecía notar hasta la mínima magia realizada. Harry se pregunto si su uso de magia sin varita habría aparecido en el radar del hombre. Fue apenas visible que quizás no llamaría la atención.
Sin embargo ninguna de estas protecciones, podría detectar su magia nigromante. Era un tipo completamente diferente de magia y muy antigua, además que se había mantenido en secreto, así que ninguna protección actual podría detectarlas.
También parecía haber una compleja y poderosa protección – y por lo que Harry podía decir – identificaba la magia asociada con la Marca Tenebrosa, y prevenía la entrada a cualquiera que la tuviera.
La capa final de protecciones era la más extraña y Harry no podía comprender nada de lo poco que podía divisar. Su Vista no parecía verla claramente, y le tomo meses de observar y estudiar la protección antes de formar una teoría.
Parecía estar basada en una antigua y poderosa forma de magia Blanca. Era muy similar a como su poderes nigromantes funcionaban ya que nadie conocía el secreto excepto aquellos que las practicaban. Lo que fuera esta magia de la Luz, era un poder del que Harry no sabia nada. Era la única protección del grupo que no parecía haber sido lanzada por Dumbledore. Pero aun así la firma mágica era muy familiar. Cuando por fin la reconoció maldijo su propia estupidez por no haberla reconocido antes.
Era la firma mágica de su madre. Lily Potter.
¿Acaso su madre había lanzado una capa de protección alrededor de la casa de su tía? Harry tenía problemas en creer eso. Por lo que sabía, su mamá y su tía no tenia buenas relaciones. Y aunque estaba seguro de que si Petunia se lo hubiera pedido, su madre habría lanzando protecciones alrededor de la casa, Harry seriamente dudaba que Petunia alguna vez hubiera pedido algo así. Ella despreciaba la magia. Era algo fenómeno y anti natural y no quería nada que ver con ella, aunque pudiera salvarla. Ella habría odiado la idea de alguna especie de cosa mágica invisible alrededor de su casa.
¿Entonces que era esta protección y que estaba haciendo allí?
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Otra confusa revelación había llegado con la reaparición de su Vista Negra. Desde aquella fatídica noche de halloween, la frente de Harry había sido agraciada con una extraña cicatriz. Era una cicatriz maldita – Harry estaba seguro de eso. A una extraña marca dejada atrás por la Maldición Asesina que no lo había matado. Tenía una forma de rayo, y aun antes de recuperar su Vista, podía decir que tenía un extraño poder.
Con el regreso de su vista, pudo Ver que había mas en esta extraña cicatriz de lo que había sospechado. Pulsaba y se retorcía con contenida magia oscura. Magia que había sido sellada y contenida por increíble magia de la Luz. Era como si hubiera una microscópica guerra dentro de él. Una guerra que había llegado a un punto muerto y estaba detenida, estancada. Esperando.
Fue poco después de la realización de la naturaleza de la extraña protección alrededor de Privet Drive que se dio cuenta que la magia de la Luz que estaba rodeando y atrapando el poder Oscuro en su cicatriz, era la misma de la protección. Estaba siendo ligeramente tocada por la firma mágica de ella; aunque al parecer la magia de Dumbledore también estaba allí.
Tenía ligeras memorias de Dumbledore sobre él con su varita en la mano y el ceño fruncido, mientras Harry perdía y recuperaba el conocimiento ese día después del ataque. ¿Acaso Dumbledore le había echo algo?
Era practica estándar con cicatrices malditas tratar de limpiar el área afectada de todo rastro de Magia Oscura, pero no parecía que lo que Dumbledore había echo fuera una limpieza. ¿Quizás cualquier residuo Oscuro dejado por la maldición asesina no podía ser limpiado? Así que en vez de eso, Dumbledore lo había sellado. De alguna manera, magia de su madre había jugado un rol en todo esto. Como, de verdad no lo sabia. Ella había muerto antes de que él recibiera la cicatriz.
Como hubiera sido esto, Harry se encontraba ligeramente en conflicto sobre todo el asunto. Probablemente estaba mejor con lo que esto fuera, sellado. Probablemente estaría matándolo lentamente si estuviera suelto. O ya estaría muerto. Tendría que continuar observando y monitoreándolo. Necesitaba saber que era. Claramente, Dumbledore había sido incapaz de removerlo, pero Harry sabía mucho más sobre Maldiciones Oscuras que Dumbledore. Lo que Dumbledore había encontrado necesario sellar, Harry muy bien podría remover. Solo tenia que averiguar que diablos era primero.
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Su tiempo pasado en Privet Drive con los Dursley lentamente estaba volviéndolo loco. Estaba aburrido, frustrado y terriblemente enojado. Estaba impaciente y no quería nada más que encontrar una formade encontrar a Tom. Sabía los rituales que eran necesarios para traer de vuelta a Tom, y aun así estaba impotente para hacer algo con ese conocimiento. Su cuerpo aun estaba muy débil, y muy joven. Aun no tenía su varita, y aun si la tuviera, no podía realizar ninguna magia estándar mientras estuviera en la casa de los Dursley porque seria detectada y Dumbledore se enteraría.
Además del enojo y la frustración que sentía, estaba el deterioro del tratamiento de sus familiares hacia el. Mientras mas grande se ponía, mas inclinados se sentían a no alimentarlo apropiadamente, y mas a menudo Vernon recurría a la violencia física.
La primavera de su cuarto año, Harry encontró que ya tenia suficiente. Se rehusó a que un estúpido, gordo, muggle, continuara causándole daño corporal. A este punto, su hombro izquierdo había sido dislocado en múltiples ocasiones por el estúpido hombre, debido a su tendencia de agarrar a Harry por la parte superior del brazo y tirarlo con fuerza en la dirección que Vernon quería. Una vez que se disloco la primera vez, era propenso a hacerlo de nuevo con facilidad y era increíblemente doloroso.
Harry había sufrido al menos una concusión mas, y lo que el supuso eran un par de fracturas óseas – aunque no recibió atención medica para ninguno de esos incidentes. Él tenía cuatro años y ya había tenido múltiples dislocaduras en su hombro y huesos rotos. ¡Ya no soportaría este tratamiento! Y de seguro no de un estúpido asqueroso muggle!
Pero las protecciones de Dumbledore aun eran un problema que tendría que esquivar, y aun Harry no tenía varita. Lo que hiciera, no podía ser magia estándar. Tendría que usar sus habilidades nigromantes. Esto seria perfecto si tuviera que recurrir a fuerza letal. Pero si su tío muriera repentina y misteriosamente, llamaría la atención de Dumbledore de inmediato. Y aunque no lo hiciera, Petunia de seguro iría corriendo donde el hombre, insistiendo que el niño demoniaco que habían dejado a su cuidado de alguna manera había matado a su esposo.
Así que tendría que ser fuerza no letal. Desafortunadamente, la nigromancia no era muy asidua a lo no letal. En realidad el nombre lo decía todo. Necromancia fue nombrada originalmente por el termino griego nekros – que significa 'cuerpo muerto'. Aun que el nombre del renacimiento, nigromancia era igual de apropiado. Magia Negra. El encontraba que le gusta más esa definición.
En muchas culturas del mundo, los nigromantes eran conocidos como 'magos negros', o 'magos de la muerte'. Los términos eran intercambiables y variaban dependiendo del lenguaje, ubicación y cultura. Pero las magias eran todas similares sin importar el área del mundo en la que se había desarrollado. Aun así – los griegos y los romanos la habían llevado muy lejos, y de ellos procedía su herencia y la mayor parte del conocimiento que tenia.
Busco en sus memorias, repasando las palabras de los libros y grimoires que había leído en los últimos años de su vida, tratando de determinar cual seria la mejor solución para su problema con los Dursley. Finalmente, la semana después del cumpleaños numero cinco del cerdo de su primo, Harry ya había decidido exactamente lo que haría.
El hechizo que quería usar no requería el uso de pociones o ingredientes exóticos. Sin embargo, requería, un sacrificio vivo, y sangre. No un sacrificio humano, pero de todos modos, un sacrificio vivo.
Decidió que tomaría uno de los gatos de la squib que vivía en la otra calle. Su nombre era la Sra. Figg, y a menudo con ella lo dejaban los Dursley cuando querían salir a divertirse, o se iban de vacaciones. Obviamente, no estaban dispuestos a llevar a Harry a algún lugar divertido, así que lo dejaban con la vieja loca de los gatos.
Hasta que Harry había recuperado su Vista, él no había creído que ella era más que solo eso – una vieja loca con muchos gatos. La primera vez que quedo bajo su cuidado después de recuperar su Vista, se dio cuenta que había mas sobre esa mujer de lo que había sospechado. Primero, su casa tenía protecciones mágicas alrededor. Aunque eran básicas, y con poca potencia. Protecciones baratas. Segundo, su chimenea estaba conectada a la red flu. También tenía algunos objetos mágicos en su casa, aunque no muchos.
Cuando él la miraba, podía ver que su cuerpo era capaz de realizar magia, pero su alma no tenia núcleo mágico. Era el alma de una muggle en el cuerpo de una bruja. Físicamente compatible con la magia, pero incapaz de realizarla. Una squib.
El hecho de que esta mujer estuviera viviendo en Little Whinging, justo en la otra calle que él, y que hubiera resultado ser la única de sus muchos vecinos dispuesta a cuidarlo gratis...bueno, Harry pensó que era bastante obvio que la mujer trabajaba para Dumbledore.
Lo que le molestaba mas era que aun así el tiempo que pasaba con ella era miserable. Ella también sabía, precisamente, como era tratado por los Dursley y aun así no hacia nada. O quizás, ella le había dicho a Dumbledore y era él quién no hacia nada. En realidad no importaba. Todos eran unos bastardos. Y aunque no podía hacerle nada a Dumbledore –aun – por lo menos podía hacer algo para extraer un poco de venganza de la maldita squib. Y lidiar con Vernon al mismo tiempo.
Así que Harry se arrancó una noche en que los dos Dursley estaban pegados al televisor. Dudley pasaría la noche con un amigo de la otra calle – un chico llamado Pierce o algo así. Los adultos Dursley en la sala ni siquiera notaron que Harry salió por la puerta de la cocina – no que normalmente le prestaran atención. Corrió, sin que nadie lo viera hasta la parte trasera de la casa de la Sra. Figg y entro.
Habían gatos por todos lados. Siempre habían gatos por todos lados. Se escabullo hacia adelante y encontró uno que sabía era favorito de la vieja loca. Acaricio al gato y lo arrullo, enviándole oleadas calmantes con su magia. Finalmente lo calmo lo suficiente para agarrarlo y llevárselo hasta la casa de los Dursley.
Sometió sus débiles luchas con oleadas calmantes de su magia, acariciando la lastimera alma de la criatura. Era una manera sencilla de calmar animales – especialmente animales mundanos como un gato domestico. Parte de él sintió un ligero atisbo de piedad por el pobre felino. Matar animales nunca había sido lo suyo. Era la especialidad de Tom. Pero Harry no estaba para nada aprensivo. Si necesitaba matar un gato para que su hechizo funcionara, mataría al maldito gato.
Se deslizo a la cocina y tomo uno de los cuchillos para trinchar del mostrador, y luego un recipiente ancho del armario. En estos momentos el gato estaba prácticamente letárgico y no lucho para nada cuando Harry lo sostuvo por el pellejo del cuello sobre el recipiente con una mano mientras que con la otra sostenía el cuchillo. Continúo dándole oleadas de magia calmante, arrullándolo a un sueño tranquilo del que jamás despertaría.
Él encantó en voz baja una serie de siete palabras tres veces antes de llevar el cuchillo al cuello del gato, cortándolo y sosteniéndolo allí para que la sangre cayera en el recipiente. Dejo el cuchillo en el suelo, siguió con el agonizante gato agarrado del pellejo del cuello con una mano y tomo el recipiente con la otra. Llevo los dos objetos, goteando un rastro de sangre en el piso mientras caminaba, fuera de la cocina, en el vestíbulo y por la puerta abierta de la sala. Termino tras sus familiares, que estaban sentados juntos con su espalda a la entrada y frente a la odiosa tele a todo volumen.
Harry en silencio dejo al moribundo gato en el piso, y la sangre siguió saliendo de su cuerpo haciendo un charco en el piso. Levanto sus manos, mirando directamente la cabeza de Vernon Dursley y comenzó a realizar una serie de rápidos y complicados movimientos con sus manos. Cada gesto era acompañado de una palabra susurrada y enfoco toda su magia nigromante en la tarea. Sintió el poder surgiendo y recorriendo su pequeño y malnutrido cuerpo, llenándolo de fuerza y un tinte de gloriosa locura. Estiro una mano y encontró la correa astral que salía del cuerpo físico de su tío, a través de las brumas etéreas hasta su cuerpo astral y se aferro a ella, envolviéndola en la magia que lo poseía y encerrándola bajo su control, profundo en el alma del hombre. Supo en el momento que su magia alcanzo el máximo y termino la encantación atrapándolo.
Miro como de repente Vernon se sacudió hacia adelante ligeramente en su asiento, como si le hubieran dado una patada en el pecho. Harry se agacho rápidamente, agarro el recipiente, y puso su pie sobre el cráneo del gato. Con un movimiento rápido, aplasto la cabeza del felino y con un movimiento de su mano en el recipiente, la sangre salió volando, empapando la cabeza del hombre gordo con sangre.
Los gritos de horror, y los bramidos de furia que siguieron fueron monstruosos. Los dos muggles parecieron aturdidos sin palabras por un instante, pero antes que Harry pudiera siquiera pestañar, ambos se habían puesto de pie para mirarlo.
Petunia lucia como si fuera a desmayarse, en ese mismo lugar. El rostro de Vernon estaba encendido casi tan rojo como la sangre que ahora caía de su cabeza.
"¿QUE ES ESTA ANTI NATURALIDAD? ¿QUE HAS HECHO MONSTRUO FENOMENO?" Vernon Dursley grito de rabia.
Harry vio como los ojos de Petunia se enfocaban en el gato muerto y en la sangre sobre su alfombra, y sus ojos recorrieron el sofá, que también estaba empapado en sangre. Y finalmente, se dio cuenta que también tenia sangre en si misma – salpicaduras por el ataque de Harry a Vernon. Ella estaba gritando con bastante fuerza. Sus chillidos eran casi tan fuertes como para sobreponerse a los bramidos de Vernon.
El gran hombre estaba dado la vuelta al sillón para agarrar al niño que pronto cumpliría los cinco años, pero se detuvo de golpe – parando en seco y pálido de muerte. Sus gritos de rabia también se habían quedado en su garganta, y solo quedaron los horrorizados chillidos de Petunia llenando la habitación.
"¡Oh cállate, perra estúpida!" grito Harry.
Harry no supo si fue por el shock por ver toda esa sangre, o simplemente aturdimiento por la sorpresa debido al hecho de que casi nunca hablaba, pero Petunia se callo. Su mirada se paseo desde él, a su extrañamente silencioso esposo y de vuelta a él.
Vernon lucia como si fuera a vomitar. Aun no se movía, pero claramente estaba luchando contra algo.
"Yo pararía de hacer eso si fuera tu, Vernon," Harry dijo arrastrando las palabras mientras dejaba caer el recipiente al piso. Sonó de manera peculiar al caer sobre el cuerpo del gato muerto.
"¿Que le estas haciendo?" grito Petunia.
"¿Ahora? Nada en realidad. Solo lo mantengo en su lugar. En realidad es por su propio bien en estos momentos. Necesita conocer las consecuencias de sus acciones antes que haga algo estúpido. Lo sostengo así hasta que pueda terminar de explicarle a ambos que es lo que he hecho aquí esta noche." Terminó Harry con una aterradora sonrisa maliciosa. Petunia se estremeció de horror y Vernon palideció aun más.
"De verdad eres una especie de demonio, ¿no es así?" susurro Petunia.
La sonrisa de Harry creció aun más. "¿Soy un demonio? Quizás lo soy. Un demonio, atrapado en el cuerpo de un niño inocente. No es tan erróneo. Pero si yo soy un demonio, ustedes son unas bestias. La flagrante falta de respeto que me han mostrado; es repugnante."
"¿Falta de respeto?" siseo Vernon con dientes apretados y su rostro se puso rojo de nuevo.
"Si, Vernon. ¡Falta de respeto! Ustedes me mintieron. Trataron de engañarme desde el día que me dejaron en su puerta. ¿Acaso de verdad creían que podrían mantenerme ignorante toda mi vida? ¿Que nunca descubriría lo que eran mis padres? ¿Lo que soy yo? ¿Acaso pensaron que mantendrían el mundo mágico escondido de mi para siempre?"
Ambos Dursley palidecieron considerablemente ante esto, pero ninguno dijo una palabra.
"La pura arrogante estupidez que poseen, me asombra. Ustedes me maltratan a diario. ¡A mi, un mago! ¿Se atrevieron a ponerme la mano encima en violencia? Han roto mis huesos, lastimado y cortado mi piel, dislocado mi hombro, e insultado a mi y a mis padres mas veces de las que puedo contar. ¡Y he estado aquí menos de cuatro años! Han descuidado mis necesidades humanas básicas, negándome comida, agua, y acceso regular a las instalaciones de baño. ¡La monumental falta de respeto que me han mostrado es imperdonable!" siseo furioso Harry entre dientes apretados.
Se detuvo y le dio al par una mirada desinteresada pero aun así evaluadora, ladeando su cabeza ligeramente.
"¿Pensaron que eso nunca sucedería?" pregunto como si nada. "De seguro ustedes saben que incluso aunque nunca hubiera aprendido por mi mismo sobre lo que soy algún día otros vendrían por mi. Que cuando cumpla los once años, iré a una escuela mágica. Donde aprenderé magia. Ustedes sabían esto. ¿Acaso nunca creyeron que su atroz trato hacia mi nunca les traería repercusiones?"
"¿Como sabes todo esto?" Petunia grito de repente. "Tu... siempre supe que era un fenómeno. ¡Incluso para un m-mago! ¡Mi perfecta hermana fenómena no era tan extraña como lo eres tú, cuando era una niña! ¡No hablas como debería hablar un niño! ¡No actúas como un niño debería actuar! ¡Sabes cosas que no deberías saber! ¿Que eres?"
"Ese es mi pequeño secreto. No te has ganado el derecho a hacer preguntas, Petunia," siseo y ella se estremeció. "Ahora, querido tío Vernon," dijo Harry, mirando directamente al hombre y sonriendo con pura maldad. "Supongo que debo comenzar a explicar que es exactamente lo que he echo. Verán, todos los seres vivos tienen un set de días dispuestos para vivir. Claro que puede haber interferencias. Extraños accidentes pueden quitarle la vida a una persona antes. Asesinato, también puede, claro esta, terminar antes con una vida, de lo que dicta el reloj de su vida, y magos u otros seres con magia pueden alargar sus vida con métodos mágicos – pero si una persona cumple su tiempo indicado, morirá de una manera u otra. Puede ser un infarto, un ataque cerebral o un aneurisma. Puede ser un tonto accidente. Simplemente pueden caminar hasta el medio de la calle y ser atropellados por un camión. Pero sucederá el día que su tiempo se acabe. Es inevitable.
"Entonces ¿que es lo que he echo?" pregunto Harry retóricamente antes de detenerse y darle a su tío otra sonrisa diabólica. "Bueno, Vernon Dursley, básicamente, tus días están contados, al igual que los demás, sin embargo, ahora soy yo quien dicta exactamente cual es ese numero. Aunque lo que yo he echo va mas lejos de eso. Yo controlo más que tu moralidad fundamental. Tengo control total de tu fuerza vital y de tu muerte."
"¡Eso es imposible! ¡No me importa lo que digas, tu no puedes hacer algo así, pequeño fenómeno!" grito Vernon.
Harry le lanzo una mirada de furia tan poderosa que el hombre dio un paso atrás. Harry levanto su mano y chasqueo sus dedos. Las rodillas de Vernon se doblaron y sus manos fueron a su pecho mientras jadeaba en shock.
"Acabas de perder una semana de vida. La próxima vez que me llames fenómeno, perderás dos semanas. Repítelo, y perderás un mes. Una vez mas, y perderás seis meses. Y hazlo de nuevo, y perderás un año. Insulta a mis padres, perderás un año. ¿Niégame comida? Un año."
Harry se detuvo y su fría mirada se transformo en una sonrisa sádica. "Sácate tu zapato izquierdo."
"¿Que?" Vernon grazno.
"¡Sácate – el – zapato!" grito Harry en una voz sorprendentemente poderosa para alguien tan pequeño.
Vernon jadeo y sus piernas temblaron por un momento. Sus ojos estaban bien abiertos por el miedo y la rabia. Parecía estar dividido entre su deseo obstinado de gritarle al chico, y sus propios instintos de preservación. Finalmente se saco el zapato.
"El calcetín también." Le ordeno Harry. Era una cosa muy extraña el ver a un niño tan pequeño, ordenando a un par de adultos cubiertos de sangre, y logrando parecer completamente intimidante mientras lo hacia.
Vernon Dursley removió su calcetín y se puso de pie, tratando de hinchar el pecho desafiante, aunque había seguido las órdenes de un niño de 4 años.
"Ya que demostraciones parecen ser la única manera de entrar en esa dura cabeza muggle," Harry bufo, "Voy a darte una pequeña prueba para que veas que no miento. Y voy a decirte esto solo una vez. No tolerare mas abuso de ustedes asquerosas y patéticas criaturas. ¡Soy un mago! ¡Ustedes son muggles! Ustedes son hormigas a mis pies, y ya no tienen derecho a tratarme con tal falta de respeto. La próxima vez que me pegues, perderás un dedo del pie."
Al decir eso, chasqueo sus dedos de nuevo – aunque esta vez solo fue por efecto dramático. La acción actualmente estaba siendo desarrollada por la conexión mágica que ahora tenía de forma directa con la correa astral de Vernon. Al momento que Harry chasqueo los dedos, Vernon comenzó a gritar de dolor. Su dedo meñique del pie repentinamente comenzó a ponerse amarillo y rojo y luego negro. Empezó a marchitarse y contorsionarse. La piel se rompió y pus empezó a salir a la superficie. Petunia también comenzó a gritar; rogándole a Harry que parara.
Vernon colapso al piso y sus manos comenzaron frenéticamente a agarrar su pie y su cuerpo se mecía mientras lagrimas corrían por su rostro. En cosa de segundos, el dedo se cayo, y la piel de donde había salido se cerro y sano en un segundo.
Después de un minuto frenético de lamentos, gemidos y gritos ahogados, la habitación de nuevo quedo en silencio. Harry estaba mirando la escena con impasible aburrimiento. "Eso fue gangrena. Muerte del tejido vivo. Me pegas, pierdes otro. ¿Me pegas de nuevo? Pierdes otro. Si se te acaban los dedos de los pies, te quitare los de las manos. Y si tratas de atacarme mientras duermo, te quitare el pie entero. Y antes que intentes nada debido a la desesperación, debes enterarte que tu vida esta atada a la mía. Si yo muero, tu mueres."
"¿Como? ¿Como puedes hacer esto?" chillo Petunia. "¡Mi hermana nunca pudo hacer algo como esto!"
"Oh, sospecho que si ella hubiera tenido el deseo, podría haber hecho algo similar. Sin embargo, Lily Potter era una ruja muy amable y cariñosa. Ella era una bruja de la Luz, y jamás recurriría a las Artes Oscuras. Pero yo no soy mi madre, ¿no es así?"
"¡Pero tu solo eres un niño! ¡Como es esto posible! ¡No deberías saber nada aun! Incluso después de siete años en esa maldita escuela, ¡dudo que mi hermana hubiera podido hacer algo como esto!"
"Quizás soy algo mas que un niño mago. Quizás yo soy algo mucho, mucho, más. Tú fuiste la que sugirió que soy una especie de demonio, ¿no es así? Pero no voy a perder mi aliento explicando nada. Un par de estúpidos muggles como ustedes jamás entenderían nada de todas formas. Todo lo que necesitan saber es que yo soy el que esta en control ahora. Mas específicamente, yo controlo cuando Vernon vive o muere."
"¿Que es lo que quieres?" Vernon pregunto con dientes apretados.
"Quiero la segunda habitación de Dudley. Quiero una cama con un colchón nuevo y sabanas, y una manta de calidad. Quiero ropa nueva que me quede bien. Quiero tres comidas completas al día. Quiero acceso al baño cuando lo desee y por el tiempo que estime conveniente. Quiero que me dejen solo. Hare peticiones especificas de vez en cuando y espero que esas peticiones sean cumplidas. Espero ser tratado con respeto y ser dejado en paz. Déjenme ser y yo los dejare ser. Actúen civilmente, y no tendré necesidad de castigarlos. No estoy pidiendo milagros, solo pido que me traten de una forma razonable como cualquier adulto trataría a un invitado a su casa."
Vernon se rio enojado. "¿Invitado? ¡Como si tuviéramos opción!"
"Si, exacto. No tienen opción, ¿cierto? Le dije mis demandas. Tienen hasta mañana en la tarde para preparar la segunda habitación de Dudley. Espero ser llevado de compras la próxima semana. Oh... ¿Y Petunia? Limpia esto, ¿quieres? Voy a usar la ducha."
Con eso Harry se dio la vuelta y comenzó a marcharse. Chasqueo los dedos al pasar por la puerta y el cuerpo del gato comenzó a humear y chisporrotear. Un momento después, el cuerpo se había vuelto cenizas completamente. Ni siquiera quedaban los huesos.
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Gracias a Angela Black Blood por betear
