Esta es la traducción de la historia Rebirth de Athey muchas gracias a ella por su autorización.
– – – – – Renacer Capitulo 09 – – – – –
La dinámica de la casa cambio drásticamente desde de ese punto. Dudley nunca comprendió que fue lo que hizo que sus padres cambiarán tan drásticamente su trato hacia su primo. Petunia adquiría una mirada de terror absoluto cuando Dudley hacia algo que podía potencialmente enojar a Harry.
Harry estaba feliz siempre y cuando Petunia retara y castigara a su hijo por su mal comportamiento. Él no culpaba al estúpido niño por sus acciones. Él solo estaba haciendo lo que pensaba complacería a sus padres. Ya que había crecido viendo a sus padres tratar mal a Harry, él suponía que era lo que debía hacer también. Harry no esperaba un cambio inmediato en las acciones del chico, pero si esperaba un cambio inmediato de comportamiento de parte de los padres del niño. Y eso lo consiguió.
Solo tuvo que 'castigar ' a Vernon a un par de veces en los meses siguientes al 'incidente'. Después de eso, el hombre había aprendido a controlar su lengua y sus impulsos violentos.
Harry recibió su propia habitación, un nuevo guardarropa, y cualquier nueva posesión que solicitara, cuando la solicitaba. Harry no era irrazonable con sus peticiones. La mayoría de las cosas que quería, no podía conseguirlas en Surrey de todas maneras, así que seguía esperando. Mayormente solicitaba libros, idas a la librería, y útiles para escribir.
Sus familiares lo evitaban como la plaga, cosa que era más que comprensible. Petunia le preparaba sus comidas y se las llevaba a su habitación, y luego recogía los platos, solo para evitar comer con él.
El invierno después de cumplir los cinco años, él y Dudley comenzaron la escuela primaria. Él sabía que Petunia estaba desesperadamente aliviada de deshacerse de él por varias horas al día, pero al mismo tiempo estaba aterrorizada al pensar que estaría cerca de Dudley durante ese tiempo sin ella para supervisar o proteger a su hijo.
Los maestros de Harry lo adoraban. Pensaban que era educado y muy brillante. Uno de ellos incluso uso la palabra 'prodigio' un par de veces. Para el termino del primer año escolar, sus maestros se habían acercado a los Dursley con la sugerencia de que Harry fuera avanzado un año. Petunia estaba tremendamente aliviada con este consejo ya que significaba que Harry ya no estaría en la misma clase que su precioso Dudders.
A Harry en realidad no le importaba, y acepto la oportunidad. Ese verano, sin embargo, tenía cosas más importantes de las que preocuparse. El primer día de las vacaciones de verano se dirigió a Petunia y le dijo que necesitaba ir a Londres.
Ella palideció. "¿Para que?"
Harry levanto una ceja. "¿Que importa? Solo necesito ir."
"¿Donde en Londres exactamente?"
"A Charring Cross."
"No se supone que vayas allí."
Harry entrecerró los ojos. "¿Dice quien?"
"Estaba en la carta... ¡la que dejaron contigo en nuestra puerta! Dice que no tienes permitido entrar a... a tu mundo."
"Bueno, me importa una mierda lo que diga la carta. Necesito ir a Londres. Todo lo que necesitas hacer es dejarme allí. Luego puedes marcharte."
"¿Solo dejarte allí?" ella lo miro con la boca abierta.
"Si. Puedo volver por otros medios una vez que arregle mis asuntos."
"Pero... ¡tienes cinco años!"
"Técnicamente, si, solo tengo cinco años. Pero no veo como eso importa aquí. Honestamente, Petunia; estoy sorprendido por tu nivel de preocupación. De verdad, no hay necesidad que te preocupes por mí. Soy perfectamente capaz de cuidarme y se lo que estoy haciendo."
"¡No puedo dejarte solo en Londres!"
"Por supuesto que puedes. Es simple. Manejas hasta allá, me bajo del auto, y luego te vas. En el peor de los escenarios, no volveré. Bueno, en realidad, supongo que para ti, ese seria probablemente el mejor escenario. Pero en realidad, no importa, porque de seguro volveré en algún momento. No debes preocuparte por eso."
Ella frunció el ceño pero asintió.
–
Al día siguiente después que Vernon se había marchado al trabajo, Petunia subió a Harry y Dudley en su automóvil y condujo desde Surrey a Londres. Dejo a Harry a una cuadra del Caldero Chorreante y se marcho.
Harry actualmente había venido preparado, hasta cierto punto, para su primera incursión en el mundo mágico desde aquella fatídica noche de Halloween cuatro años antes. Le había pedido a Petunia que le comprara un abrigo negro con capucha. Era un abrigo muggle, pero era varias tallas mas grande así que le llegaba mas abajo de las rodillas. Con la capucha arriba, casi parecía una capa. Aun sobresalía un poco, viendo que estaba al final de Junio, y hacia calor, pero al menos le permitía ocultarse.
Había guardado el abrigo en la mochila que había traído con él y antes de acercarse al Caldero Chorreante se lo puso. Cerró bien todos los botones y subió la capucha, cubriendo su rostro en sombras. Rápidamente se dirigió al mugriento pub y entro. Él no le echo a nadie un vistazo mientras con rapidez cruzaba el pub y salía a la parte trasera.
Se paro frente a la muralla de ladrillo un momento dándose cuenta que no sabía como abrir la maldita entrada sin una varita. Con un pequeño resoplido, se acercó y toco con sus dedos la combinación correcta mientras dejada salir un poco de su magia por sus dedos.
Aparentemente funciono porque un momento después la muralla de ladrillos comenzó a doblarse en si misma revelando la entrada al Callejón Diagon.
Era medio día y el callejón estaba molestamente ocupado. Harry mantuvo la cabeza agachada y la capucha subida mientras con rapidez caminaba por el Callejón en dirección al banco. No tenía tiempo para detenerse y mirar el callejón. Había venido en innumerables ocasiones en su vida anterior, y sus padres en esta vida lo habían traído un par de veces antes de que fueran a esconderse. Hacia tiempo que había dejado atrás el aire de asombro y maravilla que lo había llenado la primera vez que había puesto los pies en el callejón.
El esquivo y se coló entra la ocupaba gente que se dirigía a sus propios destinos. Finalmente llego a la bifurcación donde se encontraba el Banco de Gringott. A un lado seguía el Callejón Diagon. A otro el Callejón Knockturn. Una gran parte de él ansiaba visitar el oscuro callejón, pro sabía que con su cuerpo actual y sin varita era un suicidio.
En vez de eso siguió con su meta y subió las escaleras de mármol apresuradamente y cruzo las grandes puertas. El goblin guardando la puerta lo miro con ojos entrecerrados mostrándole sus dientes puntiagudos en una parodia de una sonrisa intimidante. Harry solo sonrió y continúo su camino hacia uno de los escritorios mas alejados.
Se paro a un lado del escritorio, esperando que el goblin levantara la mirada y lo viera. Después de un minuto la pequeña criatura gris lo miro burlón.
"¿Que quieres niño? Yo no trato con niños."
Harry entrecerró los ojos y sus labios se curvaron en desdén. "deberías cuidar tu lengua goblin. Podrías lamentar tus palabras algún día. Y no soy solo un niño, soy un cliente. Busco audiencia con uno de los goblins responsables de reclamar bóvedas congeladas."
El goblin miro feo a Harry pero chasqueo sus largos dedos y una luz sobre el escritorio de otro goblin se ilumino.
"Espere un momento, señor, y el goblin Braggok estará justo con usted."
Harry asintió mirando al goblin y espero. Varios minutos después un goblin salió de una de las tantas puertas en la pared de atrás y miro alrededor con aire de molestia en su rostro. Luego se dirigió hacia el goblin con el que Harry había hablado hace un momento y ambos intercambiaron unas palabras en gobbledygook. Entonces el goblin Braggok miro a Harry con una mirada aun más molesta antes de acercarse a él y saludarlo.
Después de un breve intercambio de palabras, Braggok guio a Harry por una de las puertas, luego por un largo pasillo hasta una abarrotada oficina llena de extraño gabinetes todos con exceso de papeles. Braggok se sentó en su silla tras el escritorio y Harry se sentó opuesto a él.
"¿Como puedo serle de ayuda joven amo?" pregunto Braggok con una obviamente falsa sonrisa.
"Deseo clamar un bóveda congelada."
"Obvio, si esta hablando conmigo. ¿Que bóveda usted cree tiene derecho a reclamar?"
"Las bóvedas de Herakles Valerius. Debe haber un documento en el archivo listando las especificaciones que solicitó para determinar quien clamaría sus bóvedas después de su muerte."
El goblin miro a Harry fijamente un momento antes de asentir. Chasqueo sus dedos y uno de los muchos gabinetes se abrió y luego un ruido de papeles moviéndose lleno la oficina por un momento, una carpeta salió volando y cruzo la oficina aterrizando frente a Braggok.
La abrió y reviso los papeles un momento antes de encontrar el correcto y luego tomo otro momento para leerlo. Frunció el ceño, luego levanto una ceja en curiosidad, y luego miro a Harry que estaba sentado pacientemente con una mirada de aburrimiento en el rostro.
Braggok saco un trozo de pergamino de la carpeta y lo dejo en el escritorio enfrente de Harry. Parecía estar completamente en blanco. Braggok cerró la carpeta, la dejo a un lado y puso sus manos en el escritorio.
Harry se sentó derecho y miro al goblin a los ojos. "¿Tiene una pluma hecha de un búho real? ¿De preferencia negra?"
Los ojos del goblin se abrieron imperceptiblemente antes de asentir, chasqueo sus dedos y apareció la pluma.
Harry la tomo, la giro entre sus manos tres veces dejándola en el escritorio frente a él.
"¿Tiene tinta roja?"
Una vez mas el goblin asintió, chasqueo sus dedos y un tintero apareció frente a ellos.
Harry lo miro, y luego miro al goblin. "El tintero debe ser de vidrio transparente."
La boca del goblin se torció hacia arriba ligeramente. Chasqueo sus dedos de nuevo y el tintero cambio.
Harry tomo la pluma, la movió a su mano izquierda, luego a la derecha, luego la unto en la tinta. La puso sobre el medio del pergamino en el extremo superior y dibujo una simple línea hasta el fondo de la página, dividiéndola por la mitad.
A continuación, en el lado izquierdo dibujo la runa Ansuz, luego Eihwaz. En el lado derecho dibujo la runa Dagaz. Bajo ella dibujo un triangulo, luego dentro del triangulo dibujo un circulo y luego una línea dividiéndolos. Era el símbolo del anillo que Tom le había robado a su tío y había convertido en un horcrux.
Harry se pregunto un momento que habría hecho Tom con el anillo después que Heri había muerto. Lo había estado usando en el momento de su muerte. Dudaba mucho que Tom hubiera enterrado uno de sus horcruxes con el cuerpo de Heri. No a menos que hubiera puesto una montaña de protecciones donde diablos hubiera enterrado a Heri.
Harry dejo la pluma con la punta hacia el tintero. Puso ambas manso en el escritorio y luego las levanto, tomo de nuevo la pluma y la giró, dejándola al lado opuesto del tintero, aun con la punta apuntando al tintero.
"Necesito otra pluma. Una pluma de la cola de un halcón peregrino. ¿Puede proveerme una?" pregunto Harry.
"No puedo." Respondió el goblin, dándole a Harry una sonrisa divertida con dientes puntiagudos.
Harry le sonrió. "¿Entonces un kestral?"
"Si joven señor." el goblin chasqueo sus dedos y una nueva pluma apareció.
"Tinta azul, esta vez en un tintero de piedra negra."
Braggok asintió, chasqueo sus dedos una vez más y apareció el tintero.
Harry unto la pluma, dibujo una línea horizontal sobre el pergamino, dividiéndolo nuevamente. Luego tomo el tintero trasparente y vacío todo el contenido en el tintero de piedra negro. Tomo la pluma de búho real, la puso en el tintero, luego tomo la pluma de kestral y le deposito en el tintero vacío. Dejo cada tintero a un lado del pergamino se tiro atrás en su silla y cruzo los brazos sobre su pecho.
"¿Es esto satisfactorio?" pregunto Harry.
Las cejas del goblin estaban levantadas ligeramente y asintió. "Usted realizo cada paso detallado de las instrucciones a la perfección. Incluso dijo las palabras, línea por línea. Debo admitir, que los paso dictados para este reclamo son bastante... extraños."
"Si, imagine que lo son." Dijo Harry con una sonrisa divertida que le dijo al goblin que no recibiría detalles del joven mago.
Braggok gruño en voz baja, volvió a abrir la carpeta y saco el pergamino para realizar la transferencia de la cuenta.
"¿Cual es su nombre?" pregunto Braggok mientras tomaba una pluma propia la untaba en la tinta y se preparaba para escribir el nombre.
"Harry James Potter."
La pluma de Braggok se quedo quieta sobre el pergamino y miro a Harry con obvia sorpresa en los ojos.
Harry noto que los ojos del goblin se posaban en su frente.
"¿Hay algún problema?" pregunto Harry sintiéndose ligeramente molesto.
"No hay problem, Sr. Potter. Estaba simplemente sorprendido por su identidad, eso es todo." Braggok rápidamente escribió el nombre de Harry en el papel. "¿Fecha de nacimiento?"
"Treinta y uno de julio de mil novecientos ochenta."
"Entonces tiene cinco años casi seis. ¿Esta consciente, Sr. Potter, que las bóvedas Valerius contienen una gran cantidad de dinero y valiosos e irreparables artefactos? No seria bueno que una cuenta tan valiosa quede exclusivamente en control de un niño. No me gustaría verla mal manejada..."
"Estoy bien consciente del contenido de las bóvedas, Sr. Braggok. Aprecio su preocupación pero soy mucho más responsable con mis finanzas que el típico niño de cinco años. También se que las instrucciones para la transferencia de dueños dicta que no importa la edad o juventud del nuevo dueño tendrá acceso y control total de las bóvedas y que todo se le será transferido."
"Esta en lo cierto joven señor."
"¿Entonces no habrán problemas?"
"No, señor, no debería haber ningún problema."
"Bien."
Braggok le hizo unas preguntas más y término la transferencia. Entonces el goblin se puso de pie y con un chasquido de sus dedos se hicieron copias de los documentos. Una copia fue a la capeta original y fue enviada de vuelta al gabinete. La otra desapareció en el aire.
"Buscare la nuevas llaves de su bóvedas, Sr. Potter y me encargare que uno de los nuestros lo lleve a su bóveda. Una de las llaves es para la bóveda Valerius en Roma, la otra es para la bóveda personal en Londres. ¿Desea visitar la bóveda fiduciaria de los Potter mientras esta aquí?"
Harry parpadeo. "¿Mi que?"
"La bóveda fiduciaria que le dejaron sus padres."
"No sabía que tenia una bóveda fiduciaria. ¿Hay también una bóveda familiar? No tengo llave para la bóveda Potter. De echo, no tengo idea de quien puede tenerla en estos momentos."
El rostro del goblin se retorció en molestia y sorpresa. "¿Le gustaría que solicitara una reunión con el encargado de la cuenta Potter?"
"Si, por favor."
"Él será llamado desde su oficina. Puedo hacer que uno de nuestros trabajadores lo lleve a la bóveda Valerius y puede reunirse después con el encargado de la cuenta Potter si lo desea."
"Eso suena bien, por favor encárguese."
"Si joven señor. Solo será un momento."
Harry asintió mientras Braggok dejo la habitación. Regreso un momento después con las familiares llaves de las bóvedas de Harry y escolto a Harry fuera de la oficina, por el pasillo hasta el vestíbulo del banco. Al llegar allí giraron y se dirigieron a las puertas dobles que llevaban hasta los carros.
"Este es Griphook. Griphook, por favor lleva al Sr. Potter a la bóveda Valerius, numero 773."
El goblin Griphook asintió y le hizo un gesto a Harry para que lo siguiera. Los dos entraron al carro y un momento después estaban bajando a toda velocidad por los túneles. Harry tenía la convicción que sin importar cuantas vidas uno viviera, dudaba que nadie pudiera acostumbrase a estos malditos carros.
Después de una aterradora carrera, llegaron a la bóveda y bajaron del carro. Griphook le solicito la llave, que Harry le pasó. La puerta de la bóveda fue abierta y la llave de Harry le fue regresada. Él rápidamente entro y Griphook lo espero en el carro.
La bóveda estaba exactamente como la había dejado. La única diferencia era un pequeño pedestal que ahora estaba al centro de la bóveda y donde ahora descansaba su varita. Harry con pasos rápidos se acercó a la varita.
Preocupación lleno su estomago al pensar que la varita podía no ser compatible con su nuevo cuerpo, aunque sabía que no tenia nada que ver con su cuerpo y todo que ver con su núcleo mágico – que no había cambiado.
Todos sus miedos se apagaron cuando sus dedos se aferraron alrededor de la familiar varita de acebo y sintió la conocida calidez recorrer sus dedos, luego su brazo hasta el centro mismo de su ser. Respiro profundamente, suspiro aliviado y agarro su varita con más fuerza.
Miro alrededor de la bóveda, mirando en detalle la habitación completa. Saco su mochila de su hombro y la dejo en el piso de la bóveda. Apunto su varita a ella y le lanzo un hechizo de expansión para que el interior pudiera sostener mas cosas de lo posible. Luego lanzo un hechizo alivianador para que siempre estuviera ligera. Esto era especialmente importante considerando que su cuerpo de cinco años no podía levantar peso. Guardo la varita en el bolsillo de su abrigo y rápidamente comenzó a guardar posesiones en la mochila. En el bolsillo delantero, guardo varios puñados de galeones.
Satisfecho por ahora, se colgó la mochila al hombro y salió.
Una vez que él y Griphook alcanzaron la superficie de nuevo Harry entro al vestíbulo y en ese momento fue saludado por un viejo goblin. El goblin se presento como Blitzik, encargado de las cuentas Potter y guio a Harry a otra oficina privada. Ambos se sentaron a cada lado de un antiguo escritorio y el goblin miro Harry de forma curiosa.
"Antes que continuemos, debo probar que usted es quien dice que es." Dijo Blitzik abriendo un cajón de su escritorio y sacando un trozo de pergamino y una pluma. Los puso en el escritorio enfrente de Harry y Harry se acercó para mirarlo mejor.
El pergamino tenía pequeñas runas goblin alrededor del borde. La pluma, Harry la reconoció como una pluma de sangre.
"Es un proceso bastante simple. Todo lo que tiene que hacer es escribir su nombre en este pergamino, usando esta pluma. Si es su verdadero nombre, permanecerá en su lugar. Si no lo es, se quemara en el pergamino."
Harry asintió y tomo la pluma. Cuando iba a ponerla sobre el pergamino, Blitzik lo interrumpió.
"Debo advertirle, Sr. Potter, esa es una pluma de sangre. Usara su propia sangre para escribir en vez de tinta."
"Lo sé," dijo Harry y volvió a su tarea, escribiendo su nombre completo en el pergamino. El dorso de su mano le dolió un momento y vio su nombre aparecer en su propia carne con débiles líneas rojas. Dejo la pluma a un lado y observo como las líneas desaparecieron completamente.
Las palabras en el pergamino brillaron por un momento y luego no sucedió nada más.
Blitzik le dio a Harry un gesto aprobador y guardo la pluma y el pergamino.
"Muy bien. Las cosas parecen estar en orden. Ahora, entiendo, Sr. Potter, ¿que usted no ha estado recibiendo las declaraciones sobre el estado de sus bóvedas?" pregunto Blitzik.
"Eso es correcto. En realidad no sabía que tenía bóvedas a mi nombre. ¿Puede decirme cuantas tengo?"
"Usted tiene su bóveda fiduciaria, a la que se supone que ya debe tener acceso. También está la bóveda Familia Potter, sin embargo usted no tiene permitido retirar nada de los contenidos de dicha bóveda hasta que sea mayor de edad."
Harry asintió, esperando algo así.
"También tiene dos propiedades," continuo Blitzik y Harry lo miro y parpadeo.
"¿Propiedades?"
"Si," Blitzik se detuvo y tomo una carpeta que tenia sobre el escritorio. "Usted es el dueño de una casa en el pueblo mágico de Godric Hollow. También es el dueño de un terreno inubicable de cinco hectáreas en Edinburgh. Dice aquí que no hay construcciones en el terreno, solo es una reserva para criaturas mágicas. Hay una carpeta en la bóveda familiar con más detalles."
Harry se detuvo a pensar un momento, frunciendo el ceño ligeramente. La casa en Godric Hollow obviamente era la casa en la que había pasado sus primeros años con los Potter. Había olvidado completamente sobre la casa.
"¿La casa en Godric Hollow esta allí vacía?"
"Correcto. Esta anotado aquí que la casa sufrió daño durante el ataque a su familia."
"¿Daño? ¿Qué tanto?"
"No lo dice."
Harry asintió y pensó.
"¿Así que usted dice que ha estado enviándome declaraciones?"
"Si."
"No he recibido ninguna." Harry dijo mirándolo fijamente. Blitzik frunció el ceño enojado.
"Tendremos que ver eso..." gruño el goblin.
"¿Y mis llaves? ¿Donde pueden estar?"
Blitzik reviso más papeles y de repente entrecerró los ojos y sus labios se curvaron en un gruñido molesto. "Parece que tiene un guardián mágico anotado en el archivo. ¿Usted vive con muggles?"
"Si, así es. ¿Quién es mi guardián mágico?"
"Albus Dumbledore. Está listado en el archivo como el único contacto adulto en el mundo mágico para usted. Él está en posesión de sus llaves."
Esta vez fue Harry quien gruño. "No tiene acceso a las bóvedas, ¿no es así?"
El goblin frunció el ceño otra vez. "Al parecer tiene acceso a la bóveda fiduciaria."
"¿Algo ha sido removido de la bóveda desde que mis padres murieron?"
Blitzik dio vuelta la página. "Parece que han habido dos retiros desde que murieron los Potter. Una fue la suma de mil galeones. El otro retiro fue un objeto, pero el inventario de la bóveda solo dice que había un objeto sin especificar qué tipo de objeto era así que no puedo decirle que objeto fue retirado."
"¡Maldito bastardo!" grito Harry y dio un puñetazo contra el escritorio.
Los ojos de Blitzik se abrieron con una mezcla de asombro y diversión.
"¿Hay alguna manera de recuperarlo?" pregunto Harry con dientes apretados.
"Legalmente, Albus Dumbledore tiene el derecho de acceder la bóveda, lo que incluye remover objetos de ella."
"¿Como sucedió eso de todas formas? ¿Mis padres tenían un testamento? Estoy bastante seguro de que yo debía quedar al cuidado de mi padrino, Sirius Black, pero obviamente eso no ocurrió. ¿Acaso mis padres nombraron a Dumbledore como mi guardián secundario o algo así?"
Blitzik revise más papeles pero frunció el ceño después de un minuto de aparentemente no encontrar lo que estaba buscando. Chasqueo sus dedos y un trozo de pergamino apareció en su escritorio. Escribió algo en él y chasqueo nuevamente los dedos, causando que desapareciera. "Esto tomara un momento, Sr. Potter. He solicitado que nos traigan una copia del testamento de sus padres. Una copia debió estar en esta carpeta, pero parece haber desaparecido."
Harry entrecerró los ojos aun más por la rabia pero le dio al goblin un asentimiento de cabeza y se quedo tranquilo en su silla.
Unos minutos después tocaron ligeramente la puerta, Blitzik movió su mano, causando que se abriera y un goblin mucho más joven entro. Lucía nervioso, camino hacia Blitzik y le susurro algo al oído. El ceño fruncido del goblin aumento y su rostro hizo una mueca de frustración.
Le hablo al joven goblin en gobbledegook por un momento antes que el joven se marchara. Blitzik volvió su atención a Harry, aun con el ceño fruncido.
"Parece que tenemos complicaciones relacionadas con el testamento de sus padres."
"¿Cómo?" Harry pregunto cortante.
"Su testamento ha sido sellado por orden del jefe del Wizengamot."
"Así que, fue sellado por ordenes de Albus Dumbledore."
"Si. La razón declarada dice que es por su seguridad. Que si alguien sabe quien obtuvo su custodia después de la muerte de su padres, esa información podría ser usada para encontrarlo y pondría su vida en peligro."
"Además, que al sellar el testamento previene que alguien averigüe quien supuestamente debería ser mi guardián." Harry dijo con dientes apretados. "Que gracioso como también logro nombrarse mi guardián mágico y tener acceso a mi bóveda."
"Si... es... curioso." Bufo Blitzik.
Harry puso sus manos en el escritorio de Blitzik y las miro, pensando. Necesitaba examinar esta situación racionalmente antes de tomar alguna acción. No podía permitir que Dumbledore se enfocara en él tan pronto. Tenía acceso a su magia y ahora tenía su varita de vuelta, pero su cuerpo estaba demasiado débil para hacer uso de sus poderes sin agotarse completamente o causarse daño corporal. No había manera en que pudiera defenderse, mágicamente, contra Albus Dumbledore en estos momentos. Y de seguro tampoco podría hacerlo políticamente.
Así que tenía que evitar cualquier cosa que atrajera la atención de Dumbledore hacia él...
"¿Cuando fue el ultimo retiro que realizo Dumbledore?" pregunto Harry.
"Ambos retiros ocurrieron en los primeros seis meses desde la muerte de sus padres."
"¿Y no ha habido actividad desde entonces?"
"Ninguna."
"¿Supongo que es seguro asumir que las declaraciones del banco que supuestamente debían llegarme a mi probablemente le están llegando a él?"
Los ojos del goblin se entrecerraron nuevamente en enojo. "Al parecer esa declaración no esta errada."
Harry asintió. También tendría que hacer eso. Si Dumbledore estaba interceptando su correo de los goblins, no había como saber que otro correo estaba siendo interceptado también. Claramente quería que Harry se mantuviera absolutamente ignorante del mundo mágico, así que tenia sentido el prevenir que le llegara alguna carta. Los Dursley también sufrirían un ataque si llegara una lechuza con correo a la casa. Obviamente no harían algo así ahora, pero antes que Harry los hubiera controlado... bueno, habría sido algo malo.
"Tengo la intención de crear un buzón de correo privado," Harry dijo al fin. "Regresare después y le proveeré la dirección. ¿Hay alguna manera de tener esta información en archivo, pero que no esté disponible para Dumbledore, si alguna vez viene a preguntar?"
"Creo que se pueden hacer los arreglos necesario."
"Bien."
"¿Debemos dejar de enviar las declaraciones de la forma tradicional?"
"No, eso llamaría su atención." Harry se detuvo y frunció el ceño. "¿Hay algún otro objeto en la bóveda fiduciaria, o solo queda dinero?"
"Lo único que queda en la bóveda en estos momentos es dinero."
"Bueno, tengo más que suficiente dinero en mi otra bóveda, así que supongo que eso no importa ahora. ¿Está seguro que no puede accede la bóveda familiar y la casa?"
"No puede."
"Bueno. Entonces que siga recibiendo las declaraciones. Si algo cambia, probablemente lo notara. No quiero arriesgarme a llamar su atención tan pronto en el juego."
"Considerando el mago con el que está lidiando, esa es una decisión sabia." Dijo Blitzik en tono serio.
Harry asintió en apreciación por la declaración de goblin. Los goblin nunca habían sido aficionados a Dumbledore. Hasta en la vida anterior de Harry eso había sido así. Odiaban el Ministerio, odiaban el Wizengamot. Diablos, incluso odiaban la Confederación International de Magos, y Dumbledore era el Jefe de eso.
Dumbledore había sido parte de un numero de procesos de negociación que habían ocurrido durante los años entre el gobierno mágico y la nación goblin, y ni una de esas negociaciones había salido a favor de los goblin.
Tom por años había tratado de tener a los goblin en su lado de la guerra, pero los goblin se rehusaban a meter sus puntiagudas narices en 'Guerras de magos'. Le dijeron que no era algo de su interés y que se mantendrían neutrales. Cuando un ganador se decidiera, comenzarían negociaciones con quien terminara en el poder, pero hasta entonces, estarían fuera.
Harry podía apreciar su posición y en realidad no los culpaba por eso.
"¿Desea visitar su bóveda Sr. Potter?" pregunto Blitzik.
"No, no creo que eso sea necesario. Sin embargo necesito una copia de la llave."
"Ah sí. Tengo una aquí." Blitzik abrió la parte trasera de la carpeta. En ella parecía haber un dibujo de un pequeño cajón con una manija. El goblin toco con su dedo el dibujo y la manija salió del dibujo. Tiro y salió el cajón. En el cajón había una llave. Cerró el cajón y volvió a ser un dibujo, y le paso la llave a Harry.
"Gracias. Cuando regrese con mi dirección al correo postal, ¿puedo dejarla con uno de los goblins en los escritorios?"
"Si, eso estará bien, Sr. Potter. Dijo que es para mi y no habrá problema."
"También necesito esa dirección asignada para las cuentas Valerius, ahora que lo pienso. Braggok fue el goblin que hizo la transferencia, pero no creo tener a un goblin manejando esa cuenta. ¿Podría usted ser asignado a manejar ambas?"
"Estaría honrado, Sr. Potter."
"Bien."
Harry y Blitzik terminaron sus asuntos, lo que incluyo a Blitzik dándole a Harry una declaración de sus actividades totales actuales y entonces Harry se marcho. La primera cosa que hizo al dejar el banco fue dirigirse de inmediato para rentar un correo postal en el Callejón Diagon. Uno podía arrendar lechuzas para enviar cartas o paquetes desde aquí, pero también se podía arrendar un correo postal.
Estaba a punto de entrar cuando se dio cuenta que tendrían un ataque si trataba de rentar un correo postal por su cuenta. Él tenía cinco años. Niños de cinco años no rentaban cosas.
Tomo un pequeño desvió y se metió en el espacio entre el correo postal y el edificio de al lado. Se escondió tras unos botes de basura unos momentos, tratando de pensar cuáles eran sus opciones.
Podía pagarle a alguien para que la arrendara por él, pero entonces ese alguien sabría al respecto. Podría tratar de obliviar a esa persona, pero no estaba seguro de que su cuerpo pudiera manejar un hechizo de tanto poder. La magia mental tomaba mucha energía y enfoque. Enfoque tenia, pero la habilidad para manejar la energía física le faltaba.
Prefería no tener que involucra a otras personas en esto, en especial porque se enfrentaría mucho a este problema. Necesitaba una manera de hacer las cosas por sí mismo.
Otra opción era la poción multijugos. Eso lo haría lucir como quien quisiera, siempre que consiguiera cabellos de alguien. Y aumentaría su tamaño. Claro está, no tenía poción multijugos, y era una sustancia controlada, difícil de conseguir. Especialmente para un niño de cinco años. Además, solo duraba una hora y lo hacía lucir como alguien más.
Glamour no parecieron una opción de inmediato ya que los glamour solo podían cambiar tu apariencia hasta cierto grado. Podían alterar ligeramente masa muscular, masa corporal, coloración y cartílago. Pero los glamour no podían hacer nada con la estructura ósea, lo que significaba que seguiría tan bajo como estaba.
¿Quizás podría hacerse pasar por una mezcla de especies? Hacer creer que era mitad goblin. Entonces no sería tan raro que midiera tres pies y medio.
Eso podría funcionar.
Decidiendo que esta era la mejor opción que tenía por el momento, saco su varita, conjuro un espejo y lo pego a la pared del edificio, con un hechizo adherente. Paso los siguientes quince minutos alterando su apariencia y transfigurando su ropa.
Uso ropa similar a la que había visto usar a los goblin, pero haciendo una capa como la que usaban los magos.
Cuando termino lucia como un hombre bajito de como treinta años, pero con orejas y dientes ligeramente puntiagudos para dar un indicio de ancestros goblin.
Él guardo su varita, se puso la mochila al hombro y dejo su escondite. Entro a la oficina de correos y se puso a la fila para una de las ventanillas de atención. Cuando llego a ella, era demasiado bajo para ver el mesón. Hizo un show de dar un suspiro de molestia como si se hubiera encontrado con este problema un montón de veces. Saco su varita y conjuro un taburete. Un momento después estuvo lo suficientemente alto para apoyar sus codos en el borde de la ventanilla.
La bruja lo miro todo el tiempo con un aire de disculpa y diversión. Cuando él le dio una mirada de molestia ella lo miro avergonzada, aclaro su garganta y le pregunto en que podía servirle.
"Si, recientemente me mude a Londres y quisiera rentar un casilla de correos."
"Está bien señor. Hay un cobro mensual de cinco galeones por un espacio expandido. Caen paquetes de hasta dos pies. Para uno mas grande, es un cobro mensual de diez galeones."
"El tamaño estándar está bien," dijo Harry. "¿Puedo arreglar para pago automático de mi cuenta de Gringott, o tengo que venir en persona para hacer los pagos?"
"Podemos arreglar pagos automáticos de su cuenta."
"Bien."
La mujer le paso un trozo de pergamino y una pluma para que comenzara a llenar la información de su cuenta.
"¿Bajo qué nombre debe ir la cuenta?" le pregunto la mujer mientras él escribía.
"Lucan Valerius," respondió Harry con facilidad. Nadie aparte de Tom y un par de elegidos sabían su nombre completo. Por lo que él sabía, Dumbledore solo lo había conocido como Herakles Jude. Así que evitaría usar el nombre Herakles, solo para estar seguro.
Después que el papeleo apropiado estuvo completo y pasó los cinco galeones por el primer mes de pago, ella le paso una pequeña tarjeta con la dirección para que le enviaran el correo aquí. También había contratado la opción de un encantamiento para que cualquier lechuza con correo dirigido a 'Lucan Valerius' se dirigiera mágicamente a esta ubicación, así que aunque no estuviera escrita la dirección específica en el paquete, aun terminaría en su casilla.
Le agradeció a la mujer su asistencia y se marcho. Regreso a Gringott, sin molestarse en remover el glamour, se acerco a uno de los escritorios y le dejo a un goblin una nota para Blitzik con su nueva dirección antes de volver a marcharse
Se dirigió al Caldero Chorreante y almorzó. Después se dirigió a una tienda de túnicas – parecía ser la más popular del callejón en el momento, llamada Madame Malkin. Fue medido y ordeno un sets de túnicas y capas apropiadas. La transfiguración que había realizado en sus ropas no era permanente, y ya que tenía planeado volver al callejón, pensó que sería mejor tener ropa mágica para evitar 'sobresalir' demasiado.
Él aun atraía las miradas de algunas personas. Magos que de seguro eran de familias sangrepura los miraban con desdén. No podía culparlos. Por lo que ellos podían decir, él era alguna especia de animal mestizo. Él habría echo lo mismo si hubiera visto a alguien que lucía como él en este momento. Aun así, era lo mejor que podía hacer por ahora. Al menos aun así recibía atención y podía comprar cosas. Como niño de cinco años, se reirían de él y le preguntarían donde estaba su mami.
En estos momentos prefería que lo miraran feo.
Cuando termino guardo las cosas en su mochila expandida y dejo la tienda. Se detuvo para debatir sus opciones. Se encontraba curioso sobre la casa que poseía en Godric Hollow. Quería revisarla en persona para ver en qué condiciones estaba. Le gustaría tener un lugar donde poder escapar de vez en cuando de los Dursley. Y si tenía suerte, no tendría ninguna de esas molestas protecciones alrededor así podría realizar sus rituales allí sin problemas.
Decidiéndose, se dirigió al área designada para Apariciones en el Callejón Diagon. Tuvo que admitir, cuando llego al lugar donde tenía permitido aparecerse, que estaba un poco nervioso de tratar ese método en especial de transporte. Tenía bastante confianza de que no sería un problema, pero también sabía que si hacia algo estúpido como, como escindirse, terminaría en serias dificultades.
Respirando profundamente hizo a un lado sus nervios y se concentro en la imagen del jardín trasero de su infancia con claridad en su mente. Llamo su magia y de repente sintió que pasaba por un tubo estrecho. Un pequeño crack resonó cuándo sintió que aterrizaba, aunque ya estaba parado en el piso.
Sus pequeñas rodillas se doblaron y se tambaleo ligeramente hacia el suelo. Un suelo que tenía el césped crecido en exceso. Abrió sus ojos, parpadeando lentamente ante su alrededor. Una leve sonrisa cubrió su rostro cuando reconoció el patio trasero del primer hogar de su segunda vida.
El pasto estaba crecido y salvaje. El jardín era una locura de plantas y ramas. Harry miro alrededor, usando su Vista para examinar la casa y buscar protecciones. Caminó hacia la cerca y por ella se dirigió hasta la entrada. Mientras caminaba siguió observado cualquier detalle mágico que apareciera.
Era obvio que había hechizos alrededor de la casa, pero no grababan o alertaban nada. Por lo que pudo notar, mayormente era protecciones contra-muggle. Parecía ser una especie de hechizo de ilusión. Si los muggles miraban hacia la casa verían un lote baldío. Si un mago miraba, verían la casa.
Harry llego hasta adelante y miro la casa.
Blitzik tenía razón al decir que la casa había resultado dañada. Por lo que podía ver una porción del techo había colapsado y había caído. La madera y vigas sobresalían mientras las tejas se habían hundido. Frunció el ceño. Podría arreglarlo, pero era una molestia y tendría que gastar bastante energía mágica cosa que era bastante difícil en este punto.
Entonces su atención fue atraída hacia un letrero que estaba ubicado en el jardín al lado de la puerta de entrada de la cerca. Se acerco y leyó. Decía que la casa había sido "Preservada en su estado ruinoso como monumento a los Potter y como recordatorio de la violencia que destrozo su familia".
Harry lo fulmino con la mirada torvamente. ¿Quien, exactamente, la había 'preservado en su estado ruinoso'? ¿Y que derecho tenían de hacer algo así de todas maneras? Era su casa.
El letrero también tenía garabateados nombres y mensajes, que le molestaron y asombraron. La gente había dejado regalos, flores y notas en el suelo debajo del letrero también. Harry frunció el ceño y recogió un trozo de pergamino que lucia bastante reciente.
Le echo una ojeada, sintiéndose más asombrado que antes y rápidamente tomo otro y luego otro.
Bastante eran cartas para él – aunque mucha de las personas parecían entender que probablemente nunca las recibiría. Muchas eran agradecimientos por su derrota del 'Que-No-Debe-Ser-Nombrado'. Algunas eran cartas de niños pequeños con frases como 'Mami dijo que eras un gran héroe del mundo mágico y que nos salvaste del malvado mago loco', y algunas tenían cosas locas como '¡Mi amigo me conto que tu mejor amigo era un unicornio y que volabas en dragones! ¿Es verdad?'
Harry dejo las cartas en el suelo y se apretó el puente de la nariz para evitar el dolor de cabeza que le estaba comenzando.
Genial... piensan que soy una especial de salvador de la Luz. Gruño sarcásticamente para si mismo.
Se puso de pie y bufo en frustración mientras miraba de nuevo la casa. Como dueño, podía hacer lo que quisiera con ella, pero era obvio que la gente aun venia a visitar el lugar con regularidad, juzgando por algunas de las cartas. Si la arreglaba, la gente lo notaria. Podría lanzar otra capa de ilusiones, si lo deseaba. Los muggles verían un lote baldío; los magos verían la casa en ruinas, y él la vería como estaba en realidad. Obviamente aun tendría que levantar protecciones para evitar que alguien entrara a la casa.
Al pensar eso hizo una meuca, dándose cuenta que era muy probable que la casa hubiera sido saqueada. Se pregunto si por dentro habría tanto grafiti y cartas como tenía el estúpido letrero. Que irritante.
Se dio la vuelta y miro por la calle para ver si venia alguien. No vio a nadie e iba a entrar a la casa cuando diviso una estatua varias cuadras más abajo que tenía una poderosa firma mágica.
Comenzó a caminar por la calle, llegando a la plaza del pueblo donde había una gran estatua en el centro. También tenía un hechizo de ilusión. Para los muggles, y para los magos desde la distancia, parecía un gran obelisco, con nombres grabados de personas que murieron en la guerra – probablemente la Primera Guerra Mundial. Aunque al acercarse, el monumento cambiaba a la estatua de una familia.
Al principio Harry frunció el ceño en confusión, pero su confusión se transformo en horror y disgusto.
Era su familia. Era su padre, James Potter parado al lado de su madre, Lily, y en sus brazos tenía un infante. Él. Harry. ¡Habían echo una maldita estatua de ellos!
Noto un pequeño grabado en la base. Decía:
James Potter, su esposa, Lily Potter, y su hijo,
Harry Potter;
El-Niño-Que-Vivió
¿El-Niño-Que-Vivió? ¡Merlín! ¡Tenían un maldito alias para él! ¿Acaso se había vuelto famoso por toda esta idiotez?
Recordó la reacción de Braggok cuando le dijo su nombre y también recordó como los ojos del goblin se habían dirigido a su frente. Instintivamente levanto su mano y toco la cicatriz en forma de rayo que en estos momentos estaba cubierta por un glamour.
¿Todo esto porque creían que había destruido a Tom? ¿Acaso eran tan tontos? ¡Por Mordred si solo había tenido como quince meses! ¿Cómo diablos alguien honestamente podía engañarse a si mismo creyendo que un bebé de quince meses era el responsable de la muerte del Señor Oscuro más poderoso que había existido? ¡Merlín, cuando Tom volviera iba a estar furioso!
Tendría que averiguar más sobre este asunto de 'ser famoso'. Algunas de las cartas de los niños habían mencionado que sus madres les contaban historias sobre él antes de dormir. ¿Acaso su encuentro con Tom había sido distorsionado de alguna manera en alguna especia de extraño cuento infantil por los padres del mundo mágico?
Estúpidos idiotas.
Suspiro y volvió por el camino hasta la casa. Pasó por la entrada principal, siguió el camino de grava y uso un sencillo hechizo para abrir la puerta.
Se sorprendió al notar que no había grafiti dentro. No había cartas ni ositos, o flores secas. Se dio cuenta que todo estaba cubierto de un poderoso hechizo de preservación. Sospechando que tipo de hechizo era, se acerco a una mesita que estaba volcada y la enderezo. Un momento después volvió a caer en la misma posición en la que había estado antes.
Así que esto querían decir con 'preservada en su estado ruinoso'.
Bueno, eso no era un problema. Podría deshacerse con facilidad del hechizo de preservación. Por lo menos había evitado que la gente robara cosa o rayara todas las paredes.
La sala estaba justo como la recordaba, excepto por algunas cosa que estaban tiradas probablemente por la breve batalla de su padre con Tom.
Harry se dirigió a las escaleras y sintió una breve brisa y el aroma que había causado el daño del agua cuando subió. El moho lleno su nariz cuando llego a la parte que no tenia techo. Aparentemente el hechizo de preservación no prevenía el daño por el agua. Harry frunció el ceño molesto. Si vas a hacer un trabajo, por lo menos deberías hacerlo bien. Suspiro y meneo la cabeza. No importaba, lo arreglaría. Sería un proceso agotador, considerando su joven cuerpo. Quizás se encargaría solo del primer piso y olvidaría por complete el segundo.
Se detuvo frente a la puerta de su habitación, estiro la mano para tomar el picaporte y noto que su mano temblaba. Al otro lado de esta puerta estaba la habitación donde su segunda vida había estallado en su cara. Donde su madre – la mujer que lo había amado completa e incondicionalmente – había muerto a manos de su amante.
Sintiendo una repentina oleada de rabia ante si mismo por permitir que los nervios lo afectaran abrió la puerta.
La habitación adentro era un desastre y casi todo el techo allí había desaparecido. Aun podía ver las marcas en la pared por el daño de la maldición asesina que misteriosamente había rebotado.
Allí, en la pared opuesta a la puerta, estaba su cuna. En una esquina de la cuna estaba el dragón de felpa que Sirius le había regalado. El piso enfrente de la cuna estaba como si nada. Ya no estaba la túnica de Tom. Ya no estaba la muerta Lily Potter yaciendo allí. Era demasiado extraño.
Le hizo preguntarse de repente donde habían sido enterrados sus padres. No lo sabía. ¿Quizás estaban enterrados en el pueblo? Godric Hollow no era un pueblo grande, por lo que era dudoso que tuviera más de un cementerio. Le echaría una visita. No se consideraba un hombre sentimental, pero sentía como que les debía a los Potter algo. Alguna señal de respeto. Ellos habían sido sus padres en esta vida. Habían muerto por él.
Suspiro con pesadez, se dio la vuelta y dejo con rapidez la habitación. Había bastantes residuos mágicos aquí que estudiaría con más atención después, pero en este momento lo único que quería era marcharse de este lugar.
Bajo las escaleras y se dirigió a la puerta principal. Cerró tras él, aunque parecía un gesto inútil ya que cualquier estudiante de Hogwarts de primer año podría abrir con un Alohomora.
Regreso a la calle y se dirigió hacia la plaza del pueblo porque estaba casi seguro que había divisado una iglesia mas allá. Pasó la estatua y la vio. Tras ella encontró el cementerio.
Entro y miro alrededor de las Viejas lapidas. Saco su varita, la puso en la palma de su mano y susurro "Apúntame, lapida Potter." La varita tembló un momento antes de girar en su mano indicando hacia arriba a la izquierda.
Camino con rapidez, siguiendo la dirección que había indicado la varita. Solo le tomo unos momentos encontrar la tumba. Una lapida blanca estaba compartida entre ambos. James Potter y Lily Potter. Bajo sus nombres y fechas de nacimiento y muerte había una inscripción.
"El ultimo enemigo que debe ser destruido es la muerte."
Huh... Harry ladeo la cabeza, mirando las palabras grabadas en la piedra. Sabía que era una cita bíblica. Era de la Biblia 1 Corintios 15:25-26 'Porque él tiene que reinar, hasta que haya puesto a todos sus enemigos a su pies.El ultimo enemigo que debe ser destruido es la muerte'
'Ah, las ventajas de una memoria perfecta y haber sido criado por monjas.' Harry pensó con amargura.
Aun así, era extraño. Ni una vez durante el breve tiempo que había estado con los Potter los había visto participar en alguna práctica cristiana. Aun celebraban navidad, pero había sido una celebración bastante secular. No idas a la iglesia o algo así. Incluso habían celebrado Beltane en primavera – cosa que no había sorprendido a Harry ya que James proveía de una Antigua familia sangrepura – aunque fueran de la Luz, aun eran magos y los habían sido por miles de años.
Entonces porque la cita bíblica, ¿y porque una que parecía tan contraria a los planes de Dumbledore? De verdad, la cita parecía estar más a tono con la creencias de Tom. Era extraño. Definitivamente algo que pensar. ¿Se pregunto quién la habría puesto allí?
Harry convoco un ramo de flores silvestres. Lo puso enfrente de la lapida y bajo su cabeza, dándole a su fallecidos padres un momento de silencio en disculpa y agradecimiento.
Con un suspiro final dio la vuelta y se marcho. Justo cuando se estaba acercando a la salida una tumba excepcionalmente antigua llamo su atención y se giro para examinarla más de cerca. Al centro de la lapida, grabado para que todos vieran, estaba el símbolo del anillo. El triangulo, alrededor un círculo, con una línea vertical recorriendo el centro. Parpadeo, asombrado de verlo por primera vez en otro lugar aparte del anillo que Tom había vuelto un horcrux y le había regalado.
Se acerco y paso su mano por la suciedad de la antigua lapida para revelar el nombre.
Ignotus Peverell.
¿Peverell? ¿Donde había escuchado antes ese nombre?
¡Por supuesto! ¡El anillo!
Bueno, era obvio...se repitió sarcásticamente.
Pero record que Tom le dijo que Morfin le había contado que el anillo llevaba la marca de la familia Peverell. Que los Gaunt eran descendientes de los Peverell y los Slytherin. El anillo había sido pasado por generaciones por la línea Peverell al igual que el guardapelo había sido pasado en la línea Slytherin.
Está bien, entonces supuestamente el símbolo era el de la familia Peverell. ¿Pero quienes eran los Peverell?
Harry pensó al respecto. Siempre había estado curioso sobre el anillo. Hace tiempo había determinado que era un poderoso artefacto nigromante, y después de investigar cuidadosamente había descubierto que la piedra negra del anillo era un trozo de corazón de dementor. Aunque como alguien había logrado matar un dementor para luego robarle el corazón era una maravilla sobre la cual ponderar. Quien hubiera creado el anillo había sido un mago excepcionalmente poderoso.
Pero y si el anillo había sido creado por uno de los Peverells, ¿quizás ellos eran hábiles nigromantes?
La interminable curiosidad de Harry sobre las artes nigromantes lo harían probablemente investigar más este asunto en el futuro, pero en estos momentos simplemente no tenia los recursos disponibles para realmente lograr nada.
Con otro suspiro decidió que era hora de volver donde sus malditos familiares muggle en Privet Drive. Había descubierto que un aspecto de las protecciones puestas por Dumbledore chequeaba que no estuviera fuera de la casa por más de dos semanas. Tenía una especie de contador en ella. Volvía a cero cada vez que él entraba a la casa. Por lo que podía decir, si pasaban las dos semanas, probablemente sonaría una alarma en el objeto que Dumbledore poseía conectada a la protección. Harry planeaba pasar el menor tiempo posible en la casa, pero dormiría allí todas las noches para engañar al contador.
Decidió que el día siguiente volvería al Callejón Diagon para comprar más cosas y luego volvería aquí para comenzar a arreglar su casa.
Con ese plan en mente, se enfoco en la imagen del patio trasero de los Dursley y se apareció.
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Gracias a Angela Black Blood por betear
