Esta es la traducción de la historia Rebirth de Athey muchas gracias a ella por su autorización.
– – – – – Renacer Capitulo 11 – – – – –
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Los meses pasaron y llego el verano. Con él llego el cumpleaños número 10 de Harry– una vez más paso como si nada. En el otoño, Harry se dejo caer donde el miembro del circulo interno que había interrogado antes, y volvió a interrogarlo, pero no hubo cambios. Tom aun no aparecía y aun no convocaba a ninguno de sus mortífagos.
Parecía que algunos de los antiguos mortífagos – especialmente aquellos del círculo interno- sabían de él. Aquellos que habían sido interrogados por Harry les habían advertido a los demás. Probablemente era mejor de esta manera, ya que si Tom sólo se acercaba a uno de ellos podrían darle el mensaje de Harry. Mientras más pronto Tom se diera cuenta que Heri había tenido éxito en su plan por renacer, mas pronto se encontrarían.
Las semanas pasaron sin noticias. Harry estaba completamente aburrido y trataba de mantener su impaciencia a raya enfocándose en sus estudios. Era una existencia solitaria la que tenia, y estaba encontrando que comenzaba a molestarle. Mucha de su vida pasada había sido en la compañía de otros. Él y Tom casi siempre estaban juntos y, aunque Heri nunca había tenido mucha gente que considerar 'amigos', él raramente estaba solo. Pero ahora había estado complemente solo por casi una década.
Tenía conocidos. La mayoría de ellos solo lo conocían con su glamour, y por el nombre de Lucan. Había unas cuantas brujas en la librería local y en la sociedad histórica mágica con las que era amigable, y aunque no podía considerarse cercano a ninguna, el simple hecho de poder conversar con otras personas era un alivio.
Aun así... no eran Tom. Él extrañaba a su Tom. Demasiado...
La parte más difícil en estos momentos era saber que el hombre estaba por allí, en algún lugar, vivo y existiendo, y Harry no tenía idea de donde estaba, o como encontrarlo. Era muy, muy frustrante.
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Logro muy poco ese año. La única cosa importante fueron unos raros libros que Harry logro conseguir. Había un comerciante de libros raros y antiguos que tenía un pequeñísimo local en el Callejón Knockturn, y que tenía muchas conexiones con muchas de las familias antiguas; y a menudo los ayudaba a vender bienes y cosas así. Harry había estado visitándolo por años y fue durante este año que Harry le pidió la tarea de encontrar si alguna de las antiguas familias tenía libros en sus colecciones personales escritos en parsel.
El hombre se había sorprendido por la petición pero había comenzado la tarea con rapidez. Para la primavera, había logrado encontrar dos libros escritos en parsel para Harry, y Harry había estado más que feliz de pagar el escandaloso precio que las familias habían pedido por entregarlos.
A Harry no le molestó, él podía pagarlo.
Uno de los libros era muy, muy antiguo, escrito en extraños pápiros y encuadernado en bronceada piel de murloc. Estaba lleno de curiosas ilustraciones de niños serpiente y con rapidez se dio cuenta que era una colección de cuentos infantiles, para niños Naga. Harry se sorprendió por el valor histórico de dicho texto y, aunque no tenía valor mágico para él, le encantó. Los naga eran una raza de criaturas mágicas muy antigua y poderosa, y también eran increíblemente reservados. Ellos tendían a mantenerse a distancia de los magos, y los magos británicos casi no tenían interacción con ellos.
Vivian mayormente en áreas de la India, y habían interactuado con los magos de esa región hace muchos, muchos años atrás, pero la falta de comprensión y el prejuicio contra las criaturas mágicas llevaron a tensas relaciones.
El parsel era el lenguaje de las serpientes y en general las serpientes no tenían manos. No tenían la habilidad de escribir y por eso, muchas personas se sorprendieron de que el parsel tuviera una forma escrita. Pero la tenía, y era enteramente debido a razas como los Naga de la India, los Gorgones de Grecia, y los Yuan-ti de China.
El segundo libro que Harry había adquirido era más bien un libro sobre teoría mágica, y parecía ser originario de los Yuan-ti. Mencionaba magia astronómica, y la lectura de estrellas y algunas técnicas de adivinación muy antiguas. No era un área que le interesara mucho, pero aun así fue una lectura interesante.
Estaba fascinado por la extraña forma en que los garabatos en la pagina parecían deslizarse en posición para que, de repente, pareciera que estuviera leyendo español. Se trataba de un lenguaje mágico intrigante y podía ver porqué Tom había estado tan fascinado por su habilidad de hablarlo y leerlo.
En la primavera le dio otra visita a dos de los mortífagos que había interrogado antes – uno del circulo interno y el otro no-. Nada nuevo había conseguido de ninguno de los dos. No había ningún cambio en la naturaleza de sus marcas. Aún estaban activas y brillantes y la magia en ellas era muy fuerte. De hecho, estaba más fuerte que la última vez que los había visto.
Pero ninguno había sido llamado, ni siquiera habían oído el menor murmullo de que el Señor Oscuro había vuelto.
Al acercarse el verano, Harry sintió sus niveles de anticipación y ansiedad elevarse. Cumpliría once en julio, lo que significaba que recibiría su carta de Hogwarts este verano y comenzaría la escuela en otoño.
Harry estaba en conflicto con el tema. Parte de él se pregunta si había razón real en molestarse en ir. No tendría acceso a más información en Hogwarts, en todo caso, estaría más aislado y restringido ya que no podría visitar libremente los callejones Diagon y Knockturn cuando quisiera.
Ya había investigado ligeramente que otros niños mágicos estarían en Hogwarts, y varios hijos de los mortífagos estarían allí, pero Harry dudaba que acercarse a ellos marcaría alguna diferencia importante en encontrar a Tom. Estar en Hogwarts probablemente limitaría severamente sus oportunidades y tiempo para buscar a Tom, y eso le molestaba. Pero sabía, que si no iba, la gente lo notaría. Albus Dumbledore, más probablemente, lo haría. La gente lo buscaría. Al final, lo obligarían a ir. Él era el maldito Niño-Que-Vivió. Era famoso. No había un mago o bruja en Gran Bretaña que no conociera su nombre.
Siempre y cuando todos esperaran a Harry Potter escondido en el mundo muggle, nadie estaba preocupado por él, pero el mundo mágico estaba esperando que hiciera su gran reaparición este año, y en realidad, no había nada que pudiera hacer al respecto.
Pero sabía que necesitaba un buen plan para su regreso oficial al mundo mágico como Harry Potter. ¿Podría jugar con sus expectativas o sería el mismo?
El mundo pensaba en 'Harry Potter' como el niño héroe. Salvador del mundo mágico. Sus padres habían estado en Gryffindor y no había dudas de que el mundo mágico esperaba lo mismo de él.
Una parte de él dudaba seriamente que terminara en Gryffindor, aunque lo quisiera... cosa que no hacía.
Pero si lo hacía, fácilmente podría ganar seguidores allí. Todo el mundo ya estaba ansioso y luchando para poder conocer y saludar al famoso Harry Potter. Había aprendido eso escuchando conversaciones en algunas tabernas durante el último mes mientras los dueños de las tiendas se preparaban para las aglomeraciones de las compras de los estudiantes.
Tom ya tenía sus seguidores, y en realidad no había desafío en hacer que los Slytherin lo siguieran, ¿pero conseguir seguidores de Gryffindor? Eso sería un logro. Un verdadero desafío.
Uno que Harry no estaba seguro de poder lograr. Pero tenía que recordarse que ya tenía un nombre. Ya era famoso. Así que, quizás, no sería tan difícil.
Aun así, Harry no estaba seguro de tener la paciencia para soportar la casa Gryffindor, o para pasar mucho tiempo en compañía de los Gryffindor. Preferiría mucho mas ir a la casa Slytherin. ¿Pero la casa Slytherin lo querría? Él había sido el responsable de destruir a su Lord... ¿Cuán hostil seria su casa, si es allí donde terminaba?
Además que estaba la preocupación adicional de Dumbledore. Harry estaba seguro de que si quedaba sorteado en Slytherin, Dumbledore lo mantendría bajo una estrecha vigilancia. Muy estrecha. Y eso sería extraordinariamente molesto.
¿Pero quizás podía tener lo mejor de dos mundos? Quedar mejor en Ravenclaw. Los Slytherin toleraban a los Ravenclaw más que a las otras casas. Fraternización entre los Slytherin y los Ravenclaw no era mal visto. Y, mientras que los Gryffindor a menudo eran intimidados académicamente por los Cuervos, no asumían instantemente que eran malvados, como hacían con las Serpientes.
Ya había tenido bastante éxito trabajando el ángulo de niño prodigio en su escuela primaria muggle. Jugando al ratón de biblioteca ayudaría a explicar su avanzado conocimiento mágico. Mientras más lo pensaba, se daba cuenta que era la mejor opción que tenía.
Finalmente se quedó con el conocimiento de que podía hacer miles de planes para todas las casas, pero al final, seria decisión del Sombrero Seleccionador donde quedaría. Podría pedirle al sombreo por Ravenclaw, pero no había garantías. ¿Pero quién sabía? Quizás funcionaría.
Sabía todo sobre cómo funcionaba el sombrero. Tom lo había investigado profundamente porque era un artefacto creado por el mismísimo Godric Griffindor, y Tom había, en un punto, considerado usarlo para hacer un horcrux. Contrario a la creencia popular, el sombrero no podía leer en realidad la mente de una persona. Podía ver los pensamientos superficiales en el momento que estaba en tu cabeza, y podía leer tu personalidad, pero eso era todo. Así que no sabría quién era Harry en realidad– o quien solía ser-.En ese aspecto estaba seguro. Podía decir si te emocionaban los libros y leer, o si eras muy trabajador, o leal, o astuto, o valiente... pero no tenía contexto para ese conocimiento. No podía acceder a tus memorias o tu conocimiento. Aparentemente los fundadores habían creído que algo así había sido una invasión muy grande a la privacidad – además que habría sido muy difícil crear ese tipo de objeto.
Al final, probablemente terminaría en Slytherin otra vez, pero aún asi, pediría por Ravenclaw y vería si funcionaba.
Y sin importar en la casa que terminara, él haría que funcionara. Siempre se había enorgullecido de ser muy adaptable
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Harry soporto estar en Privet Drive la mayoría de Julio por precaución. No quería arriesgarse a que su carta de aceptación a Hogwarts pudiera ser dirigida a su casa de Godric Hollow. Sabía que las cartas eran escritas automáticamente por una pluma encantada, creada por Rowena Ravenclaw, pero estaba la posibilidad de que alguien tomara su carta, antes que fuera enviada.
Todas las cartas para los estudiantes de primer año nacidos muggle, eran automáticamente separadas en una segunda pila, para que algún miembro del colegio les hiciera una visita en persona. Viendo que Harry había sido criado en el mundo muggle y por muggles, era completamente posible que recibiera una visita. Si esperaban que la carta estuviera dirigida a Little Whinging, y en vez de eso estaba dirigida a Godric Hollow eso causaría muchas preguntas.
Los Dursley obviamente notaron que algo pasaba, ya que estaba pasando una inusual cantidad de tiempo en la casa en temporada de verano. Aunque el que estuviera pasando el tiempo en la casa, no significaba que tenía que pasar su tiempo con ellos, así que se sorprendió cuando Petunia le llevo el desayuno a su habitación una mañana – un evento bastante extraño por decir poco, ya que normalmente ella solo le traía la cena y le permitía, simplemente, prepararse lo que deseara comer durante el transcurso del día – y con el desayuno venía una carta.
Ella lo miró con el ceño fruncido, mirándolo, y luego, a la bandeja de comida que tenía en las manos, hasta que le pasó el sobre.
Harry parpadeó y miró la carta, sus ojos se abrieron levemente y una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
"¿Eso significa que ahora te irás?" preguntó ella con frialdad. Harry le dió una mirada aburrida.
"Básicamente. Necesito por lo menos pasar una noche aquí cada dos semanas debido a las protecciones. Probablemente haré lo mismo el próximo verano, pero también puedo hacer otros arreglos."
"¿Si tu no vuelves, que le pasara a Vernon?" preguntó. Harry se encogió de hombros.
"Nada. Él ya perdió algunos años por sus errores pasados, pero una vez que me vaya, dudo que me preocupe por tu esposo nuevamente."
"¿Y si tú mueres? ¿Él muere?"
"En estos momentos, sí. Aunque no tengo planes de morir pronto, y una vez que cumpla los diecisiete, y este seguro que no tendré que lidiar contigo y la ballena de tu esposo, lo liberare y cortare la conexión con él. ¿Satisfecha?"
Ella le dió una seca inclinación de cabeza, se giró y se marchó.
Harry rodó sus ojos, movió la bandeja de comida hacia su cama y se sentó. Rompió el sello de su carta y la abrió rápidamente.
Era sorprendente ver la poca diferencia que había con su primera carta de aceptación. Lo único era que ésta no había sido escrita por Dumbledore, sino que estaba escrita por Minerva McGonagall. Se encontró ligeramente sorprendido de no haber recibido la visita de un profesor. El dudaba mucho que los Dursley le hubieran dicho algo de los magos o el mundo mágico si él mismo no hubiera tomado control de la situación. También era extraño que su carta hubiera llegado por correo normal. No tenía una lechuza a su disposición para enviar su respuesta. Quizás la lechuza del colegio aún estaba afuera...
Hizo una pausa y se subió a su cama para mirar por la ventana. Allí, sobre la valla de madera del numero 4 y el numero 5 de Privet Drive, había una lechuza marrón. Bueno eso respondía la pregunta. Abrió su ventana y le silbó a la lechuza. Levantó la mirada y ladeó la cabeza, observándolo un momento antes de volar y pararse fuera de la ventana.
Harry agarró un trozo de tocino de su plato y se lo dió al ave, luego siguió leyendo su carta.
La lista de materiales era casi exacta a la de su primer año, que era un verdadero testimonio a lo poco que había cambiado el mundo durante los años, viendo como habían pasado cincuenta malditos años.
El Libro Reglamentario de Hechizos, Clase 1, aún seria uno de sus textos más importantes, aunque esperaba que fuera una nueva versión. Sería realmente triste si fuera el mismo maldito libro. Era como si la magia núnca avanzara o cambiara. Gente creaba nuevos hechizos todo el tiempo, y otros siempre estaban haciendo ajustes o mejoras a los hechizos existentes, tomando en cuenta los nuevos descubrimientos, y utilizando los recursos mágicos de forma más conveniente.
Harry sacó un cuaderno muggle con papel con líneas y usó una pluma estilográfica muggle para escribir su respuesta. Ya que se esperaba que solo hubiera estado expuesto a muggles, sería extraño que usara pergamino, o escribiera con una pluma.
Se sentó en su escritorio y se detuvo, preguntándose cómo enfrentarse al asunto. ¿Sería extraño que no pidiera confirmación, o hiciera preguntas sobre cómo ir al Callejón Diagon? Estaba dentro de lo razonable esperar que Petunia hubiera ido antes al distrito mágico. Ella reconoció el lugar a donde Harry había intentado ir cuando tenía cinco años, y le había pedido que lo llevara a Charing Cross, así que ella obviamente sabía, al menos vagamente, donde estaba el Callejón Diagon. Aun así... sus familiares eran muggles, y se suponía que él era un niño de once años sin experiencia en el mundo mágico.
Releyó su lista de materiales. El sobre incluía su boleto para el Expreso de Hogwarts, pero la carta no explicaba cómo ingresar a la Plataforma 9 3/4. Esa sería una cosa razonable para solicitar que le aclararan. La carta también fallaba en mencionar el Callejón Diagon.
Resopló y comenzó a escribir su respuesta. Comenzó aceptando su lugar en Hogwarts con el entusiasmo adecuado de un niño que iría a Hogwarts por primera vez. Luego hizo las preguntas de las que supuestamente debería ser ignorante. ¿Dónde comprar sus útiles?, ¿de dónde debía sacar el dinero para compar los útiles?, y ¿cómo llegar a la extraña plataforma en la estación del tren?.
Cuando terminó, la dobló y escribió 'Subdirectora Minerva McGonagall' en la parte de atrás y la ató a la pata de la lechuza.
Bufó molesto al darse cuenta que tendría que quedarse en Privet Drive unos días más hasta recibir la respuesta.
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Pasaron unos días sin respuesta y Harry se estaba molestando cada vez más. Tenía cosas de las que encargarse antes de cerrar su casa de Godric Hollow antes del año escolar, y estaba perdiendo tiempo precioso sentado en su habitación de Privet Drive. Por lo menos tenía algunos de sus libros aquí, así que no estaba completamente aburrido.
Estaba recostado en su cama, leyendo cuando su estomago le recordó que no había desayunado y el almuerzo ya se acercaba. Cerró su libro, se levantó de la cama, salió de su habitación y bajó las escaleras. Acababa de llegar abajo y estaba a punto de dirigirse a la cocina cuando la puerta tronó tras él.
Harry dió un salto, sorprendido por el inesperado sonido y se giro para mirar la puerta. Hubo otro golpe en la puerta que resonó por toda la casa y la puerta crujió como bajo una gran presión. La puerta fue golpeada otra vez y Harry finalmente salió de su estupor y se apresuró hacia la puerta.
"¿Que diablos es ese escándalo?" escuchó a Vernon gritar desde las escaleras, se dió la vuelta y vió al hombre mirar a la puerta con una mezcla de rabia y miedo.
La varita de Harry estaba metida entre la pretina de su pantalón en la parte trasera, y su mano le picaba por tomarla al acercarse a la puerta, pero sabía que usar magia en Privet Drive ahora, cuando estaba tan cerca de la línea final sería estúpido. Si era necesario, utilizaría su poderes nigromantes para defenderse de quién diablos estuviera tras esa puerta.
Otro fuerte golpe resonó en la casa y Harry rápidamente abrió la puerta antes que la sacaran de sus bisagras. La figura descomunal que encontró estaba parada con su mano levantada en un puño listo para tocar a la puerta otra vez. Era enorme– más alto y ancho de lo que debía ser un hombre normal-. Su rostro estaba envuelto en una melena de rizos oscuros y una barba igual de desordenada y crespa.
Harry se dio cuenta que conocía a este hombre, y tuvo que luchar para no demostar el reconocimiento en su rostro.
"¡Bueno, hola! Lamento lo de la puerta. No estaba seguro de si me oyeron tocar." Harry parpadeó ante el hombre.
"Definitivamente lo oímos," dijo sin expresión. "Er... ¿quién es usted?" pregunto, sabiendo que era mejor jugar al ignorante.
"Mi nombre es Rubeus Hagrid. Guardián de los Terrenos y Llaves de Hogwarts. Tú debes saber todo sobre Hogwarts, por supuesto."
"Oh... ¿la escuela de la que recibí la carta el otro día?" dijo Harry.
"Así es."
"Así que er... Sr. Hagrid, ¿quiere pasar?" pregunto Harry tratando de sonar un poco tímido.
"Solo Hagrid. Nada de este asunto de 'Señor' conmigo. Gracias." Hagrid entró, agachándose bajo el marco de la puerta y cerrando la puerta tras él con un estrépito.
El rostro de Vernon estaba púrpura de la ira, pero se mantenía perfectamente inmóvil sin decir una palabra. Harry lo había entrenado bien y tuvo que suprimir una sonrisa.
"Tome asiento en la sala, Hagrid. ¿Desea algo de té?"
"No, gracias, Harry. Tu eres Harry, ¿cierto? No te había visto desde que eras un bebé."
Harry parpadeó sorprendido. "¿Lo conocí antes?"
"¡Claro que sí!. Yo conocí a tus padres. De hecho yo te traje aquí. Esa noche... bueno, no tenemos que hablar de eso ahora. Así que la Profesora McGonagall dijo que escribiste una carta pidiendo ayuda, ¡Así que aquí estoy para ayudar!"
"Oh. Bueno, de verdad no esperaba que alguien viniera en persona. Una carta habría sido más que suficiente. Solo pedí que me aclararan algunas cosas. No había necesidad de que se tomara la molestia de venir aquí en persona."
"¡Tonterías Harry! ¡No me molesta y estaría feliz de mostrarte el Callejón Diagon y ayudarte con tus compras!"
Harry tuvo que luchar con dificultad para mantener su expresión en blanco. Quería fruncir el ceño y gruñirle al hombre que no necesitaba ayuda y que prefería que el hombre se marchara, pero dudaba que pudiera hacer eso sin llamar la atención.
Participó en una breve charla con el gigante mestizo mientras sus familiares se mantenían lo más lejos posible. En un punto, Hagrid sacó un paquete medio aplastado de su gigantesco abrigo peludo y se lo pasó a Harry, mientras le contaba que se había sentado en él sin intención. Harry había estado desconcertado ante esto, y se confundió aun mas al abrirlo y notar que era un pastel. O al menos, parecía que fuera un pastel. Miró a Hagrid confundido y el medio gigante le sonrió un momento, antes de desearle a Harry un feliz cumpleaños. Harry acabó parpadeando ante el hombre por unos momentos, antes de recuperar sus sentidos y agradecerle al mismo Finalmente, él y Hagrid dejaron la casa, y Hagrid llamó al Autobús Noctambulo, extendiendo su ridículo paraguas rosado en vez de una varita, como se usaba normalmente para convocar al autobús.
Harry sabía que durante su quinto año, cuando Tom había logrado echarle la culpa de todo el fiasco de la Cámara de los Secretos a Hagrid, al medio gigante le habían roto su varita como castigo. Harry tenía la sospecha que, de alguna manera, había logrado quedarse con los restos de la varita y aún la usaba.
El viaje en el Autobús Noctámbulo fue inestable y caótico como siempre. El par estuvo aliviado de desembarcar del purpura autobús apenas se detuvo frente al Caldero Chorreante.
Harry frunció el ceño ligeramente al tener que entrar al callejón sin ninguno de sus glamours, por primera vez en seis años. Él en realidad no había planeado hacer su aparición en el callejón como 'Harry Potter' para nada, pero al parecer no tenía opción.
Hagrid le dio una breve explicación sobre cómo los muggles no podían ver el pub y guió a Harry hacia adentro. Entraron al oscuro establecimiento y Hagrid fue casi de inmediato saludado por el cantinero, que le pregunto si quería lo de siempre.
"No puedo. Estoy en asuntos de Hogwarts. Tengo que mostrarle a Harry donde comprar sus útiles escolares."
Los ojos del cantinero fueron de inmediato a Harry y se abrieron de forma que podía decir cómica, si no hubiera sido él la razón por la que sus ojos se abrieron tanto. Su mirada se poso en la frente de Harry y éste se encontró entrecerrando los ojos, molesto.
"Buen Dios, ¿es este... puede ser?" tartamudeó el cantinero, mirando aún con ojos bien abiertos a Harry. "Válgame Dios. Que honor. ¡Harry Potter!"
Cuando las palabras dejaron la boca del hombre sin dientes, los demás ocupantes del local de inmediato miraron en su dirección. En cosa de segundos, Harry se encontró complemente rodeado de brujas, magos, e incluso un par de arpías; todos luchando por la oportunidad de estrechar su mano y saludarlo.
Harry lucho contra las ganas de gruñirles y maldecirlos... por un minuto, de todas maneras. Finalmente alcanzó su límite, se coló entre el grupo y se escondió tras la masiva forma de Hagrid. El medio gigante captó de inmediato el mensaje, y comenzó a dispersar a los molestos magos y brujas. Guió a Harry hacia un patio trasero frente a una pared de ladrillo.
Harry suspiró aliviado, mientras Hagrid sacaba nuevamente el paraguas rosa y golpeó la pared tres veces con la punta, causando que se doblara en sí misma, exponiendo la entrada al distrito mágico.
"¡Bueno, Harry, bienvenido al Callejón Diagon!" dijo Hagrid con una gran sonrisa.
Harry hizo el show de mostrase apropiadamente asombrado. Miró todo con ojos muy abiertos y abrió la boca un par de veces mientras trataba de mantener su frente lo mas cubierta posible.
Hagrid comenzó a guiar a Harry a Gringotts. Lo llevó hasta uno de los encargados y buscó la llave de Harry, que aparentemente había recibido de Dumbledore. El chico le dio una mirada a uno de los goblins, mostrándole que se encontraba aquí y qué necesitaba. Al parecer su suplica silenciosa fue suficiente para dar el mensaje, porque todos actuaron como si no lo conocieran
Harry no pudo evitar notar que Hagrid nunca mencionó la bóveda familiar, tampoco le dio a Harry la llave de esa bóveda. El chico no creía que fuera intención de Hagrid el engañarlo– dudaba que el idiota pudiera hacerlo – no, el escenario más probable era que Hagrid en realidad no supiera. Dumbledore debió decirle a Hagrid solo sobre la bóveda fiduciaria de Harry y nada sobre la otra.
Fueron llevados a la bóveda por Griphook, y Harry tomó una cantidad apropiada de galeones. Dumbledore probablemente seguiría recibiendo las declaraciones bancarias, así que Harry tomó lo suficiente para comprar sus útiles escolares y otros gastos pequeños durante el año escolar.
Una vez que terminaron en la bóveda de Harry, Hagrid se desvió a otra bóveda, declarando que eran 'asuntos de Hogwarts'. Aparentemente estaba haciéndole un favor a Dumbledore, al retirar algo para él. Harry no había estado interesado para nada, hasta el momento en que el goblin abrió la pesada y protegida puerta, permitiéndole la entrada a Hagrid, y la Vista de Harry captó una tremenda y poderosa magia adentro. Levantó la mirada, su atención enfocada en un pequeño paquete que Hagrid tomó de un pequeño pedestal en el centro de la, por lo demás vacía, bóveda.
Harry gruñó levemente frustrado cuando el paquete fue rápidamente guardado en uno de los bolsillos de Hagrid, y fuera de la vista de Harry. No tenía idea qué diablos había sido, pero claramente era un poderoso artefacto mágico. Su aura había emanado poderosa magia de la Luz, y su Vista era bastante mala en descifrar los intrincados patrones de esa rama en especial. Probablemente podría haber distinguido algo, si hubiera tenido la oportunidad de examinar el objeto o probarlo con algunos hechizos, pero, ya que había sido envuelto tan cuidadosamente, y guardado con rapidez, no pudo ver nada. Harry frunció el ceño, ya que su poderoso sentido de la curiosidad estaba gritando por la frustración. Bufó en silencio y trató de alejar el asunto de su mente.
El viaje de vuelta a la superficie, claramente no le sentó bien a Hagrid, y para cuando ambos dejaron el banco, el gran hombre estaba medio verde. Guió a Harry donde Madame Malkin, Túnicas para toda Ocasión y le preguntó a Harry si le molestaba si se dirigía a tomar algo al pub para calmar su estómago, mientras Harry era medido para las túnicas.
Obviamente, a Harry no le molestó para nada. Hagrid se dirigió por el callejón hacia el Caldero Chorreante, y Harry entró a la tienda de túnicas.
"¿Hogwarts, querido?" una bruja sonriente le preguntó una vez que lo divisó.
"Si madame," dijo Harry dándole a la bruja una educada y encantadora sonrisa.
"Bien, ven por aquí. Hay otro jovencito que está siendo medido en estos momentos."
Ella lo guió a la parte de atrás, dónde un chico pálido con un familiar rostro puntiagudo, estaba siendo medido por otra bruja.
Harry fue guiado a un taburete al lado del chico, y Madame Malkin pasó sobre la cabeza de Harry una túnica que empezó a medir.
Miró al chico pálido con el rabillo del ojo. Sus rasgos faciales eran claramente familiares y Harry sospechó que debió conocer a los padres o abuelos del chico en su otra vida. Tenía la coloración de un Malfoy, pero los ojos, barbilla y labios de un Black. En realidad, a Harry le recordaba mucho a Cygnus cuando tenía 11 años.
"¿También vas a Hogwarts?" dijo el chico arrastrando las palabras.
"Obviamente," Harry dijo también arrastrando las palabras – ¿en serio? Era una pregunta bastante obvia. Le estaban probando una túnica de Hogwarts, ¿qué era más obvio que eso?.
"¿Primer año?"
"Si."
"Yo también. Aunque mi padre está en la mesa de Gobernadores, así que pude ir a visitar la escuela el año anterior así que no será la primera vez que la vea."
"¿Está en la mesa de gobernadores?" pregunto Harry, sospechando más y más que sus suposiciones sobre los parientes del chico eran correctos. La familia Malfoy y la familia Black tenían asientos heredables en la mesa de gobernadores.
"Si. En estos momentos, se encuentra más allá comprando libros, y Madre está observando las varitas. Luego iremos a ver las escobas de carreras. No entiendo porqué los de primero no pueden llevar sus escobas."
"Para decirte la verdad yo nunca he sido muy fanático de volar. Por supuesto que debe ser agradable, pero difícilmente es el más práctico medio de transporte."
"Para transporte,claro, ¿pero y el Quidditch?"
"Supongo que nunca he sido un fanático del deporte," dijo Harry con un encogimiento de hombros desdeñoso. El chico pálido pareció mirarlo con un aire de incrédulo asombro.
"¿A qué mago no le gusta el Quidditch?"
Harry sonrió de medio lado. "A éste mago, supongo."
"Tú definitivamente estás loco y no eres normal."
Harry rio y se encogió de hombros. "No discutiré contigo sobre eso."
"Bueno,yo disfruto volar, y no comprendo porqué no le permiten a los de primero llevar sus escobas."
"No confían en los niños de once años teniendo acceso a las escobas en el momento que quieran. Quieren asegurarse que sólo vuelen supervisados," dijo Harry rodando los ojos.
"Bueno, yo creo que es algo estúpido. He estado volando por años y de seguro no necesito unaniñera.Creo que haré que Padre me compre una escoba de carreras y de alguna manera la entrará a la escuela."
"Simplemente haz que tu padre la encoja y luego adhiérela al fondo de tu baúl. ¿Ya compraste tu baúl?"
"Aun no."
"Entonces compra uno con doble fondo y espacio ampliado. Guárdala allí."
Los ojos del chico pálido se iluminaron con emoción, y luego sonrió con suficiencia. "Podría hacer eso."
"¿Cuál es tu nombre?" pregunto Harry ansioso de saber si tenia razón.
"Draco Malfoy," dijo el chico pálido, extendiendo su mano.
Los ojos de Harry se iluminaron, y una sonrisa satisfecha se extendió por sus labios. "Lo sabía. Un Malfoy. ¿Es tu madre una Black, o relacionada con ellos? Juzgando por el nombre de una constelación, supongo que también tengo razón en eso."
Draco parpadeo mientras Harry aceptaba su mano y la estrechaba. "Tienes razón. Mi madre es Narcissa Black."
"¿Narcissa? La hija menor de Cygnus, ¿cierto?"
"Eso es correcto." Draco respondió con un gesto de confusión.
Harry rio y estiró su brazo para que la bruja pudiera seguir poniendo alfileres. "Entonces tu y yo estamos relacionados."
Los ojos de Draco se abrieron ligeramente antes de entrecerrarlos. "¿Relacionados? ¿Cómo?"
"¿Creo que somos primos en segundo grado? O algo así... así que tu abuelo es Cygnus Black, ¿no es así? Su padre fue Pollux Black. Mi abuela por el lado de mi padre, era Dorea Black, la hermana de Pollux Black."
"¿Entonces tu estas relacionado con los Black?"
"Eso es correcto." Harry dijo con una inclinación de cabeza.
"¿Entonces cuál es tu nombre?"
"¡Oh, lo siento! Eso fue bastante grosero de mi parte. Te pedí tu nombre y nunca te di el mío. Te pido disculpas. Soy Harry Potter."
Draco parecía que iba a darle alguna respuesta presumida sobre la 'grosería' de Harry cuando dijo su nombre. Luego los ojos de Draco se abrieron dramáticamente y se quedó con la boca abierta.
"¿Harry Potter?" exclamó Draco.
Harry notó que las dos costureras se habían detenido en su trabajo, y lo miraban con los ojos bien abiertos.
"Vas a atrapar moscas si sigues así," Harry dijo, y Draco cerró la boca.
Una especie de realización pareció pasar por los ojos de Draco porque de repente se iluminaron aun más. "¿Estoy relacionado con Harry Potter?"
Harry dijo en el mismo tono, "¿Estoy relacionado con Draco Malfoy?"
Draco frunció el ceño en confusión antes de reconocer el sarcasmo de Harry y lo miró molesto un momento. Sin embargo, pasó rápidamente y la mirada fue reemplazada por un montón de emociones diferentes, que pasaron por los ojos del pálido chico. Confusión, euforia, desconcierto, un toque de leve disgusto, y luego euforia otra vez. Harry casi podía ver los engranajes funcionando en la cabeza del chico mientras analizaba todo lo que sabía sobre Harry Potter.
"No sabía que los Potter tenían relaciones con los Black," dijo finalmente Draco.
Harry asintió con la cabeza ligeramente. "En realidad no estoy seguro de como sucedió, pero mis abuelos son Charlus Potter y Dorea Black. Puede haber sido un matrimonio de conveniencia, pero tengo problemas en creer en eso ya que el padre de Dorea no se llevaba con los Potter, aunque eran una antigua familia sangrepura..." la voz de Harry se detuvo un momento antes de negar con su cabeza. "Pero quien sabe. Quizás Charlus y Dorea trabajaron juntos y se enamoraron o algo así. Desafiando la política familiar y todo eso. Alguna clase de tontería romántica. Quién sabe."
Draco asintió lentamente, pero Harry tuvo la sensación de que el niño no captó todo lo que le dijo. Aunque no importaba.
"¿Así que tu padre es Lucius Malfoy?" preguntó Harry, cambiando el tema.
"Si, eso es correcto." Draco respondió de inmediato, su espalda se enderezo y pareció hincharse un poco de orgullo.
"Creo que me gustaría conocer a tu padre. He oído muchas cosas buenas sobre él. Por curiosidad, ¿tu tía abuela Astraea aun está viva?"
"¿La tía abuela Astraea? si, lo está. ¿Por qué?"
"No hay razón. Solo por curiosidad. Así que, ¿dices que tu padre está comprando tus libros? ¿Él vendrá aquí después?"
"Si, él debería."
Harry asintió. "¿estarías dispuesto a presentarme? He oído bastante sobre tu padre. Él es un hombre muy poderoso e influyente."
"¡Por supuesto!. Estoy seguro que padre también estará muy interesado en conocerte." Draco sonrió ligeramente y Harry lo hizo de vuelta. Draco, sin duda, sabía que su padre estaría muycomplacido con él, si lograba establecer algún tipo de relación amistosa con el Niño-Que-Vivió.
Un momento pasó en silencio, mientras las costureras terminaban su trabajo; removían las túnicas y las llevaban donde los maniquíes mágicos para comenzar a lanzar los hechizos que automáticamente coserían los dobladillos.
"¡Cielo Santo!, ¿qué hace esa horrorosa criatura fuera de la puerta?" Bufó Draco, y Harry levantó la cabeza para mirar.
"Oh..." Harry dijo contenido un gruñido al ver a Hagrid pararse en la puerta y mirar hacia adentro. "Es mi escolta."
"¿Tu escolta?" Draco exclamó en horror.
Harry soltó una risita. "Si, desafortunadamente. Como tú ya sabes, soy huérfano. Mis guardianes legales no estaban en posición de poder traerme al Callejón Diagon. Estaba esperando que la escuela mandara algún profesor a asistirme, pero en vez de eso me tocó el maldito jardinero. Supongo que podría ser peor... bueno, me sigo repitiendo eso. Por lo menos es solo por hoy. Habría sido perfectamente capaz de venir aquí por mi cuenta y trate de argumentar cuando el zoquete apareció, pero no quiso escucharme."
"Que horrible. Tener que andar en publicó con, con... eso."
Harry apenas suprimió un bufido. "Si... pero como te dije, es solo un día. Viviré."
"Eso es ridículo. Simplemente podrías venir con nosotros. Padre y Madre estarán perfectamente felices de escoltarte por el callejón. Padre está en la mesa de directivos de Hogwarts, así que está más que calificado para escoltarte. Más que el jardinero," Draco terminó con una mirada de desprecio.
Harry se rió en voz baja, pero negó con la cabeza mientras se acercaba a susurrarle al chico rubio. "Créeme, tu oferta es increíblemente tentadora. El asunto es que estoy tratando de atraer la menor atención posible de Albus Dumbledore. Como estoy seguro puedes comprender, ser quien soy viene con muchas cadenas. Hay mucha gente poderosa por ahí que quiere poner sus sucias manos en mí y Dumbledore es probablemente el más poderoso de todos. Todo lo que suceda aquí en el Callejón Diagon de seguro le será reportado al hombre, gracias a su mascota gigante de allí.
La mirada del hombre va a estar firmemente clavada en mi, así que tengo que ser precavido sobre lo que hago en público, y con quién soy visto. También dudo que Hagrid vaya a dejarme voluntariamente al cuidado de tu padre, considerando quién es tu padre y el tipo de opinión que gente ignorante como Dumbledore tiene de él. Pero quizás podemos hacer arreglos para reunirnos en otra ocasión"
Draco parpadeó pero rápidamente recupero su máscara adecuada y le dio a Harry un seco asentimiento. "Eso puede ser posible. Estoy seguro que Padre estará mas que feliz de acomodar tu deseo de discreción."
Harry sonrió. "Sabía que podía contar contigo para que comprendieras, Draco. Los Malfoy siempre han sido una gran familia."
Draco sacó pecho satisfecho, claramente complacido en como había logrado manejar la situación.
Harry miró a la bruja que estaba dirigiendo la costura de una de sus nuevas túnicas de escuela. La bruja que estuvo atendiendo a Draco, ahora estaba haciendo lo mismo.
"¿Alguna de ustedes tiene un trozo de pergamino que pueda usar? ¿Y una pluma?" Harry le preguntó a las brujas.
Una de ellas miró y le sonrió. Ella movió su varita y un trozo de pergamino y pluma salieron volando de atrás del mostrador y él los agarró. Se bajo del banquillo en el que había estado parado y uso un mesón cercano para escribir Echó una mirada rápida y vio a Hagrid mirando por la puerta abierta, luciendo un poco ansioso.
Harry le pasó el pergamino a Draco, que lo tomó y lo leyó con el ceño levemente fruncido.
"¿Una casilla postal?" Pregunto Draco mirándolo.
"Si, he tenido que recurrir a rentar una casilla postal para poder recibir mi correo. Dumbledore tiene un encantamiento que intercepta todo el correo dirigido a Harry Potter."
"¿Él roba tu correo?" jadeó Draco, claramente ofendido por la idea.
Los ojos de Harry se entrecerraron en rabia y asintió. "Si, lo hace. Y en realidad es un tema delicado para mí. Pero no he hecho nada al respecto porque si lo hago él lo sabría de inmediato y no quiero que él sepa que yo sé lo que esta haciendo."
"¡Él no tiene derecho de hacer algo así! ¡Espera a que Padre se entere de esto...!"
"Él es mi guardián legal mágico, así que podría argumentar que si tiene el derecho. Estoy seguro de que usaría alguna excusa estúpida como protegerme del correo de los fanáticos, y posiblemente de cartas malditas. Ese tipo de tonterías. Él se saldría con la suya con facilidad, y no es una pelea que considere importante como para exponerme, así que lo dejé así. De todas formas, dile a tu padre que me escriba a esa dirección y yo podre recibir la carta con prontitud. Trato de revisar la casilla postal una o dos veces por semana."
Draco asintió. "Está bien."
"Quizás podremos arreglar una visita a la Mansión Malfoy," dijo Harry con una sonrisa. Había pasado mucho tiempo desde que había visto el magnífico hogar ancestral de los Malfoy. Se preguntaba cuanto habría cambiado desde el tiempo de Abraxas. "Si logras convencer a tu padre que te compre esa escoba de carreras que quieres, quizás puedas mostrármela," concluyó Harry con una sonrisa que hizo que Draco riera.
"Haré eso." dijo Draco con una sonrisa satisfecha, levantando ligeramente su nariz al aire.
Después de un minuto, la costurera que estaba atendiendo a Harry tenía su túnicas y capa listas, él pago, se despidió de Draco y dejó la tienda. No fue hasta que llegó a la calle, que se dio cuenta que Hagrid llevaba una gran jaula con una preciosa lechuza blanca.
"¿Qué es eso?" pregunto Harry un tanto estupefacto.
"¡Una lechuza, por supuesto! ¡Feliz Cumpleaños!" dijo Hagrid y le pasó la jaula a Harry que tuvo que luchar para agarrarla sin botar las bolsas de las compras.
"¿Cumpleaños? Pero... pero ya me dio ese er... pastel."
"¡Ah, ese no era un verdadero regalo, Harry! ¡Además, pensé que podrías usar una lechuza para el correo! ¡De esa manera puedes enviarles cartas a tus familiares mientras estas en Hogwarts!"
Harry lo miró sin expresión por un momento, antes de forzar una sonrisa en su rostro. "Eso fue bastante considerado de tu parte, Hagrid. Gracias."
"¡De nada, Harry!"
A continuación, a sugerencia de Harry, fueron a comprar su baúl, para tener dónde guardar el resto de sus compras durante el día. Compró un baúl estándar básico ya que Hagrid estaba allí. Era más seguro de esta manera, ya que así simplemente pondría sus propios hechizos de expansión y seguridad en él, pero luciría igual a los simples modelos que compraban todos los chicos de primer año.
El único hechizo que le pidió al encargado de la tienda fue un par de ruedas que salían de un extremo y una manija del otro. Tenía que tocar el baúl con la varita dos veces, y ya que Harry tenía que esconder el hecho de que ya tenía una, hizo que Hagrid activara el hechizo con su paraguas rosa. Ambos dejaron la tienda con Harry rodando el baúl tras él; con la manija en una mano, mientras llevaba la jaula en la otra.
A continuación, fueron a la papelería, donde Harry compró pergaminos, plumas y carpetas para organizar su trabajo escolar. Después, fue la botica, donde compro sus ingredientes para pociones, un caldero, pesas, y frascos de cristal. En la siguiente tienda compraron un telescopio y un set de cartas astrales. Finalmente, fueron a Florish and Blotts y Harry compro el set completo de libros para primer año. Ya que estaba planeando ser reconocido como un ratón de biblioteca, para explicar su conocimiento extra compró varios textos adicionales, que serian apropiados para un niño de primer año. Hagrid probablemente le daría un reporte completo a Dumbledore una vez que volviera a la escuela, así que Harry no compró nada en realidadinteresante.
La última parada fue la que Harry quería evitar a toda costa. Hagrid lo guió donde Ollivander, y no pudo evitar sentirse un poco nervioso. El hombre siempre había asustado a Harry, y no podía evitar creer que el hombre no era enteramente humano, viendo que ya lucia viejo cuando Harry había venido aquí como Heri, hace cincuenta años atrás, y por las breves ojeadas que le había dado en sus visitas al callejón en los últimos años, parecía lucir igual de viejo ahora.
Hagrid se detuvo en la entrada de la tienda de Ollivander y le indico a Harry que entrara. Él lo siguió, doblándose para pasar por la puerta y luego miro nervioso alrededor por un momento antes de decidir sentarse en una silla que se encontraba en la esquina. Harry la escuchó gruñir en protesta ante el peso extremo del hombre, pero no colapso. De inmediato decidió que debía tener algún hechizo, para evitar que se rompiera bajo el peso del semi gigante.
Harry volvió su atención a la aparentemente vacía tienda. Aunque sabía que no lo estaba. Podía sentir la presencia del mago en la tienda, aunque no podía ver al hombre. Miles de estrechas cajas con varitas estaban apiladas, una encima de la otra, en la pequeña tienda, en todas las paredes; además el lugar tenía una fina capa de polvo encima. Su Vista estaba encendida con la magia en el aire. Las varitas siempre tenían un brillo mágico en ellas, y estar en una habitación con tantas varitas, era realmente algo sobrecogedor.
"Buenas tardes" una voz familiar sonó repentinamente tras él. Harry suspiro ligeramente en molestia de que el hombre, de alguna manera, hubiera evitado su detección y aún peor, se hubiera colado tras él sin que lo notara. ¿Cómo diablos hizo eso?
Definitivamente no es humano...
Harry se dio la vuelta lentamente, rehusando absolutamente a mostrarle al hombre el shock y la sorpresa que de seguro esperaba. Le sonrió al hombre con educación, aunque su mirada era un poco fría. Las cejas blancas de Ollivander se levantaron ligeramente por un momento, antes que sus labios se retorcieran en una sonrisa divertida.
"Hola," respondió Harry simplemente.
"Ah, si... si. Pensé que lo vería pronto. Tiene los ojos de su madre. Parece que fue ayer cuando ella estuvo aquí, comprando su primera varita," dijo el Sr. Ollivander. "Diez pulgadas y un cuarto de largo; elástica, hecha de sauce. Buena para encantamientos."
Se acerco a Harry, y éste se negó a reaccionar exteriormente, aunque el hecho de que el hombre no hubiera parpadeado ni una vez estaba comenzado a ponerlo considerablemente nervioso.
"Su padre por otro lado, eligió una varita de caoba," continuó el viejo mago antes de darle las especificaciones de la varita de James Potter. La extraña y perfecta memoria del hombre, le añadió peso adicional a las sospechas de Harry de que el viejo no era enteramente humano.
Mientras hablaba, Ollivander se había acercado más y más y más, hasta que estaba prácticamente nariz con nariz con Harry y él se estaba irritando cada vez mas.
"Y aquí es donde..." la voz del hombre se detuvo y estiró su mano como si fuera a tocar la cicatriz del chico.
Harry se alejó, fulminando con la mirada al extraño hombre viejo. "No me gusta mucho que me toquen," dijo en tono cortante, mientras miraba fijamente al hombre.
"¡Ah, mis disculpas!. Perfectamente comprensible," le dijo, parándose derecho. "Lamento decir que yo vendí la varita que hizo eso. Trece pulgadas y media. Tejo. Una varita poderosa. Muy poderosa. Pero en las manos equivocadas..." se estremeció levemente y suspiro. "Bueno, si hubiera sabido lo que esa varita iba a hacer en el mundo..." sacudió la cabeza.
Un momento después, Ollivander pareció haber notado la presencia de Hagrid en la tienda– cosa que Harry encontró un poco difícil de creer porque era casi imposible no notar a Hagrid bajo ninguna circunstancia.
Ollivander describió perfectamente la varita de Hagrid, solo para decir que había sido rota. Hagrid – el gran idiota que era – mencionó que había guardado los trozos de la varita, y Ollivander lo miró severo preguntándole al semi gigante si la usaba, a lo que el aludido rápidamente insistió que no lo hacía. Harry sonrió ligeramente al notar que Hagrid aferraba con fuerza su horrible paraguas rosa.
"Bueno ahora, Sr. Potter. Veamos..."comenzó Ollivander volviendo a enfocarse en Harry.
Le pregunto a Harry cuál era su brazo para la varita, ante lo cual Harry extendió su brazo derecho. La cinta métrica mágica de Ollivander cobró vida y comenzó a medir cada pulgada del cuerpo de Harry, mientras Ollivander describía qué tipo de madera y núcleos usaba, y que dos varitas eran muy diferentes la una de la otra.
Recorrió la habitación y comenzó a revisar estantes, finalmente se acercó a él con una decente pila de cajas, que dejo en el mostrador. Tomó una de las cajas, la abrió y se la pasó a Harry.
"¡Vamos!. Pruebe esta," dijo con tono emocionado.
Harry miro la varita con un creciente sentido de inquietud, verdaderamente inseguro de cómo este día resultaría. Suspiró ligeramente y estiró su mano. Apenas la agarro, Ollivander se la quitó y murmuró en voz baja antes de abrir otra caja.
Harry quería fruncirle el ceño al hombre, pero mantuvo su rostro pasivo.
Esto continúo por demasiado tiempo, en opinión de Harry. Ollivander en realidad lo dejó mover algunas de las varitas, pero la mayoría simplemente se las quitaba antes que Harry pudiera hacerlo.
Mientras la impaciencia de Harry crecía, crecía la emoción de Ollivander.
"¿Que cliente difícil, no? No se preocupe, vamos a encontrar la pareja perfecta por aquí..."
Probaron más y más varitas pero ninguna se conectaba con Harry de forma correcta. Sintió un par que probablemente podría haber usado bien, pero Ollivander también se las había quitado. Ya habían estado en la tienda por casi una hora, cuando Hagrid se levantó de la silla y se estiró, teniendo que agacharse para no chocar con el techo.
"¡Oye Harry! ¿Te molesta que salga un minuto? Sólo voy a comprar un par de cosas en la tienda del frente." Dijo Hagrid mirándolo como pidiendo disculpas.
"Oh, no, está bien Hagrid. No es necesario que estés aquí para esto."
"Sí, bueno, estaré cruzando la calle si terminas pronto."
Hagrid agachó su cabeza para salir de la tienda y fue tragado con rapidez por la multitud de gente que estaba en la calle.
Harry se dio la vuelta y se sobresaltó al ver a Ollivander mirándolo fijamente con esos ojos plateados.
"Dígame, Sr. Potter, ¿hace cuanto tiene su varita?"
"Me temo que no sé de qué está hablando," Harry respondió con facilidad sin perder el ritmo, pese a su leve sorpresa.
"Oh, estoy seguro de que lo sabes. No debes preocuparte chico. Yo no estoy de acuerdo con la postura del Ministerio sobre la restricción de la magia en menores de edad. Si creyera que es una batalla que pudiera ganar, yo lucharía con uñas y dientes contra ese rastro que pone en mis varitas."
Harry continúo mirando a Ollivander con una expresión neutral mientras debatía sus siguientes palabras.
"Perdone mi curiosidad, Sr. Ollivander, pero, ¿qué le hace creer que ya tengo una varita?"
"Hay un número de pistas. Sostienes una varita con la experiencia de alguien que ha manejado una por años. Sabes cómo controlar tu magia en su trayecto hasta la varita, incluso si la varita no es tuya. También tienes una varita guardada en tu espalda en la pretina de tu pantalón."
Las cejas de Harry se levantaron hasta su frente, pero se dio cuenta de que no debería estar sorprendido. Él podía ver la firma mágica de una varita, aunque estuviera bajo la ropa, y Ollivander claramente podía Ver algo en la manera en que la magia de un joven mago reaccionaba con el núcleo de sus varitas.
"Si usted sabía que yo tenía una varita conmigo durante todo este tiempo, ¿Por qué se molestó en hacerme probar todas estas?"
"No sabía en realidad si tu varita te había escogido como su amo. Está la opción de que una de mis varitas pudiera servirte. Pero veo que eso no va a suceder. Ya eres el amo de una varita perfectamente buena, y todas mis varita pueden ver eso claramente."
Harry le parpadeó al hombre, manteniendo por lo demás un rostro en blanco. "Está bien..." dijo lentamente, sintiéndose por minuto cada vez más curioso por ese hombre.
"¿Me pregunto si me dejaras verla?"
"¿Ver qué?"
"Tu varita."
"Oh... No. No lo creo."
"¿No?"
"No. Si no hay problema."
"¿Es porque es una de las mías?"
"¿Que le hace decir eso?"
"Reconocería una de mis creaciones en cualquier lugar, aunque no pueda verla completamente."
Harry ladeó su cabeza ligeramente, y observó al extraño viejo con curiosidad. "Si usted descubriera algo extraño sobre mi varita, ¿le diría a alguien?" Harry preguntó con precaución.
"No."
"¿No? ¿Simplemente no?"
"¿Porque lo haría? No es mi asunto. Yo no elijo lados, Sr. Potter. Sencillamente fabrico varitas."
"Si, ¿pero si pudiera retroceder en el tiempo y no venderle la varita al Señor Oscuro? Usted dijo hace rato 'si hubiera sabido lo que esa varita iba a hacer en el mundo' –bueno, ¿Qué habría hecho? ¿No le habría vendido la varita? ¿Honestamente usted cree que eso habría echo alguna diferencia?"
"Ah, esa es la pregunta, ¿no es así? Habría hecho una diferencia... honestamente creo que no. Si no hubiera conseguido su varita de mí, la habría conseguido en otro lado. Para responder su pregunta, igual se la habría vendido. Pese a las cosas terribles que hizo el Que-No–Debe-Ser-Nombrado, también fueron grandiosas. Terribles. Pero grandiosas.Tener una de mis creaciones en las manos de uno de los magos más poderosos que han caminado en la tierra..."
Harry asintió lentamente. "Si le muestro mi varita, ¿me responderá una pregunta o dos?"
"¿Una pregunta sobre qué?"
"¿Qué es usted? ¿Qué tipo de Vista tiene para ver la magia de sus varitas?"
"¡Ah... qué pregunta interesantes tienes!. Es una señal de su percepción el que haga esas preguntas."
"¿Las responderá?"
"Supongo que puedo responder a su curiosidad si usted responde a la mía. Soy tres cuartas partes mago humano, sin embargo mi abuela materna era una Dryada."
"Ninfa de los árboles," dijo Harry. "Además de tener una fuerte conexión natural con las magias básicas naturales, tienen vidas naturalmente largas, se dice que también tienen poderes divinos y la habilidad de ver la energía mágica en la mayoría de los materiales naturales." Harry asintió impresionado. "Es un linaje bastante impresionante."
"Gracias. Esta muy bien informado."
"Eso trato."
"Así que ¿puedo ver su varita?"
"¿Jura que no hablara sobre esto con nadie más?" preguntó Harry dándole al hombre una mirada precavida.
"Lo juro. Si estuviera inclinado a decirle a los demás que ya tienes una varita lo habría hecho en frente de Hagrid."
Harry sacudió sus hombros en reconocimiento a las palabras del hombre. Sacó la varita de donde estaba escondida. Su varita zumbó cálida en su mano, como siempre lo hacía. Perfectamente adaptaba con él y feliz de haberlo elegido hace todos esos años.
Harry le presentó la varita y Ollivander la tomó delicadamente. Sus ojos se abrieron al reconocer la varita
"¿Donde consiguió esto?" susurro mientras sus dedos bailaban delicadamente sobre la madera, en forma reverente.
"¿En realidad importa? Su dueño anterior murió. Me eligió."
"Esta varita solo ha tenido un amo..." dijo Ollivander su voz apenas un susurro.
Harry entrecerró los ojos. "Usted ve cosas peculiares, Sr. Ollivander."
"Oh, no discutiré con eso, querido chico." Reconoció Ollivander mientras, con gentileza le regresaba la varita a Harry. "Debo decir, Sr. Potter... que estoy bastante curioso..."
"¿Sobre qué?"
"De que ésta varita lo escogiera, cuando fue su hermana la que le dio esa cicatriz..."
"La magia funciona de maneras misteriosas," Harry comentó a la ligera, pero había una nota de advertencia en su tono.
Los extraños ojos de Ollivander se mantuvieron fijos en Harry mientras asentía lentamente. "Si... misteriosa..."
–
Harry estuvo feliz de dejar la tienda de Ollivander poco después de eso y se dirigió a la tienda de enfrente para encontrar a Hagrid. El hombre no fue difícil de encontrar, dado su masivo tamaño, y finalmente Harry pudo dejar el callejón por el día.
Hagrid lo escoltó de vuelta donde los Dursley en el autobús noctambulo y lo dejó en Magnolia Crescent, justo a la vuelta de Privet Drive. Harry se despidió del gigante idiota y esperó que el autobús se marchara antes de dar un gran suspiro, luego se agacho y abrió la jaula dejando salir a la lechuza.
"Hola preciosa," le dijo Harry mientras le acariciaba la cabeza. "Me voy a aparecer, y dudo mucho que tú disfrutes esa experiencia, ¿está bien?"
La lechuza chasqueó su pico ligeramente y ladeó su cabeza en repuesta.
"Está bien, ahora necesito que vueles hasta Godric Hollow, ¿crees que puedas hacer eso?"
La lechuza ululó con fuerza y Harry tomó eso como una respuesta afirmativa. "Bien. Allí podrás encontrarme, ¿está bien?" ululó de nuevo en confirmación y eso fue todo lo que necesitó Harry para moverse del camino y permitir que la lechuza despegara. Con el ave en marcha, Harry aferró con fuerza la manija de su baúl y la jaula, y se Apareció a su hogar familiar, desesperadamente aliviado de haber terminado con los Dursley por lo que probablemente sería un largo, largo tiempo. Aunque tendría que volver un poco después para recoger los libros que le quedaban en su habitación. Nada que no pudiera hacer después. Pero ahora – estaba exhausto y sólo quería dormir.
– –
Muchas gracias a Atabik-San por betear
