– – – – – Renacer Capitulo 12 – – – – –
A la tarde siguiente, Harry se dirigió a la casa de los Dursley justo el tiempo suficiente para recoger lo último de sus cosas y para decirle a Petunia que pasaría muy poco tiempo allí por lo que quedaba de agosto, y luego se marcharía durante todo el año escolar. Vendría dos veces en el trascurso de las siguientes cuatro semanas, y solo lo suficiente para no tener problemas con las protecciones.
Luego bajo por la calle y se Apareció de vuelta en Godric Hollow. Se puso su glamour estándar, aunque había crecido considerablemente durante los últimos años, así que estaba debatiendo consigo mismo si debía crear un nuevo personaje. Ya no era tan bajo como antes, y un medio-goblin de edad madura no debería estar haciéndose más alto. Decidió que una vez que fuera a Hogwarts retiraría a su alter-ego y crearía uno nuevo para usar después.
Pero por ahora, seguiría con él. Una vez que todos sus glamour estuvieron en su lugar, se Apareció al punto permitido en el Callejón Diagon y marcho a la Oficina de Correos. Reviso su casilla postal y la encontró bastante llena. No había podido chequear su casilla en una semana por tener que estar en Privet Drive.
Tomo su colección de cartas y papeles con él, regreso al punto de aparición y volvió a Godric Hollow. Se sentó en su mesa del comedor para revisar todo. Puso todos los periódicos en una pila para revisarlos después. Tenía unas cuantas declaraciones de Gringott, unas cuantas cartas de gente con la que se mantenía en contacto, que le ofrecían raros tomos y artículos extraños.
Finalmente encontró la carta que había estado esperando. Lucius Malfoy le había escrito.
Sr. Harry Potter,
Estuve muy complacido de oír de mi hijo, Draco, que usted y él parecieron llevarse bastante bien en su breve encuentro el miércoles por la tarde en el Callejón Diagon. Estuve bastante decepcionado en enterarme que me perdí el encuentro por solo unos minutos cuando fui en busca de mi hijo. Draco dijo que usted mostro interés en reunirse conmigo y yo estaría bastante complacido en poder conocerlo.
Draco también dijo que mostro interés en visitar nuestro hogar, así que me gustaría extenderle una invitación para que venga. Comprendo que desea mantener nuestro encuentro fuera del ojo del público y apruebo de tal discreción y uso de precaución.
Me gustaría invitarlo a unírsenos, en la Mansión Malfoy, para el té de la tarde este sábado. Si ese tiempo y fecha no funcionan para usted y sus guardianes, por favor déjemelo saber y me encargare de hacer otros arreglos. Si sus guardianes lo acompañaran, por favor avíseme cuantos invitados debo esperar.
Abriré el floo para visitantes el sábado a las 2:30pm. Simplemente diga 'Mansión Malfoy' y lo traerá aquí. Si el viaje por floo no es una opción, infórmeme y me encargaré de ver un plan alternativo.
Espero con agrado recibir su respuesta.
Lucius Abraxas Malfoy
Jefe de la Casa Malfoy
Miembro de la Mesa de Gobernadores de Hogwarts
Sostenedor del Asiento Malfoy en el Wizengamot
Harry bufo ante la lista de títulos y el tono extremadamente propio de la carta mientras convocada algo de pergamino y su pluma autorrellenable favorita.
Querido Sr. Malfoy,
Acepto amablemente su invitación para asistir al té este sábado en la tarde. El viaje en Floo será aceptable, así que puede esperar mi llegada por ese método. Iré solo. Desafortunadamente mis guardianes legales son muggle y no se sienten cómodos con el mundo mágico. También sospecho que usted no estaría cómodo con ellos. Creo que ambos estaremos de acuerdo que es mejor de esta manera.
Estoy complacido de que comprenda y acepte mi deseo de discreción. Espero con ansias ver nuevamente a Draco, pero creo que usted y yo tendremos cosas muy interesantes que discutir también.
Esperando con ganas finalmente conocerlo.
Harry James Potter
Heredero de la Casa Potter
Harry termino su carta y la sello en un sobre con un poco de cera y un sello con el símbolo de la familia Potter que había descubierto en el estudio de su padre hace unos años. Se apoyo en la ventana de la cocina y silbo hacia afuera para llamar a su nueva lechuza. Ella entro volando por la ventana de la cocina casi de inmediato y él le sonrió con amabilidad. De verdad le gustaba la hermosa criatura. No tenía una alta opinión de Hagrid, pero sabía que el pobre idiota solo tenía la mejor de las intenciones. Y fue bastante amable de su parte el comprarle una lechuza a Harry.
Harry se dio cuenta que la lechuza era el primer regalo que recibía después de su primer cumpleaños con sus padres. Bueno... también estaba ese pastel que también le había dado Hagrid, pero difícilmente contaba. Harry no lo había comido, y de verdad no tenía intenciones de hacerlo.
Harry estiro su brazo y la lechuza se poso en el de inmediato.
"Eres muy hermosa. Necesito darte un nombre..." Harry miro pensativo alrededor de la habitación, tratando de que se le ocurriera una idea. Los libros que había comprado en el Callejón Diagon el día anterior estaban dispersos sobre la mesa junto con otras compras. Su baúl estaba vacío en el piso en preparación para los hechizos de expansión y seguridad que tenía planeado lanzarle.
Harry recorrió la pila de libros sin notarlo tratando de pensar en un nombre. La Historia de Hogwarts estaba encima y con un movimiento de su mano abrió el libro en una hoja al azar. Se acerco y escaneo la pagina por el primer nombre que apareciera.
Sus ojos se posaron en el nombre 'Hedwig' e hizo un pequeño sonido de aceptación. Volvió su atención al ave posada en su brazo. "¿Qué opinas de Hedwig? Parece un nombre apropiado para una belleza como tú."
La lechuza hizo un sonido agudo en respuesta y pareció aprobar el nombre. Harry sonrió. "Entonces es Hedwig. Está bien Hedwig, tengo tu primera carta para que entregues. ¿Estás lista?"
Hedwig ululo y movió su pico como diciendo '¡por supuesto que estoy lista!'
Harry bajo su brazo y la lechuza se paro en la mesa. Luego se encargo de asegurar la carta en su pata.
"Quiero que le lleves esto a Lucius Malfoy por mí. Él trabaja en el Ministerio en Londres, pero también tiene una gran Mansión cerca de Tiverton. Tú serás capaz de encontrarlo, donde se encuentre, ¿cierto?"
La lechuza lo miro insultada de que dudara de su habilidad y le dio un picotazo en el dedo.
Él rio, encontrando que el ave le gustaba mucho y dejándola salir por la ventana.
– –
Harry despertó la mañana del sábado sintiéndose ligeramente ansioso por lo que le depararía el día, pero mayormente impaciente. Finalmente había llegado a la decisión de que necesitaba confiar ciertos detalles por lo menos en alguien, y esperaba que Lucius Malfoy pudiera ser esa persona.
Necesitaba encontrar a Tom. De verdad estaba poniéndose desesperado y el hecho de tener que ir a Hogwarts lo dejaba en una posición aun peor de en la que estaba ahora para poder buscar al hombre. Tendría la mirada atenta de Dumbledore sobre él, además de toda la maldita población escolar.
Los Malfoy siempre habían sido leales a Tom. Eran inteligentes, astutos, bien conectados, y sabían ser discretos mientras trabajaban los ángulos para su mejor ventaja. Tom había apreciado bastante a Abraxas, y Harry recordaba oír cuando el hombre por fin había tenido un hijo. Abraxas era un hombre estricto, pero un padre apropiado. Sin dudas la madre de Lucius habría querido malcriarlo– ella había sido ese tipo de mujer – pero Abraxas lo habría criado para ser un apropiado Malfoy.
Al menos, eso esperaba Harry.
Por lo poco que había recopilado durante los años, y por la información que había recogido de las mentes de los mortífagos que había interrogado, sabía que Lucius había sido muy cercano a Tom. Había sido uno de los mortífagos más confiables para servir al Señor Oscuro durante la última guerra.
Harry había, por supuesto, mirado también el historial político de Lucius. El hombre discretamente había trabajado hacia las metas de las tradiciones antiguas por años, y sin duda gastaba mucho dinero para continuar propagando los ideales del Señor Oscuro tan sutilmente como era posible. Por lo que podía decir, Lucius era un maestro Slytherin y Harry podía ver porque Tom favorecería al hombre. Al parecer no simplemente había heredado la astucia política de su padre, sino que quizás la había sobrepasado.
Harry en realidad había estado considerando acercarse a Lucius Malfoy ya por varios meses, pero había estado indeciso al respecto. Encontrarse con el hijo del hombre en el Callejón Diagon simplemente había sido una oportunidad demasiado tentadora para dejarla pasar, así que Harry finalmente había decidido aprovecharla.
Paso un tiempo parado frente al espejo de cuerpo entero en la habitación principal, debatiendo su apariencia, antes de marcharse al té de la tarde. Había comprado una fina túnica de diseñador. No una túnica formal, pero algo superior a lo que normalmente usaba, y claramente costosa. Los Malfoy apreciaban el dinero, la nobleza, el conocimiento y el poder, y Harry apostaría a eso.
Harry había dejado que su cabello creciera durante el último año, y ya le llegaba a la mitad del cuello. Frunció el ceño mirado al espejo decidiendo que hacer con su pelo. Podía cortarlo bien corto, pero en realidad no le gustaba el cabello corto. Su cabello Potter tendía a volverse salvaje e indomable cuando estaba corto, y su apariencia le recordaba demasiado a Charlus Potter. Claro, también lucía como su padre, James Potter, pero solo había conocido a James por un año y medio, mientras que había odiado a Charlus por más de una década. Una dejaba una impresión más profunda que la otra.
Se sintió aliviado de notar que al realizar el ritual para recuperar su Vista Negra también había corregido su visión normal. Luciría aun más como Charlus si hubiese sido maldecido con tener que usar también anteojos.
Se estremeció ante ese pensamiento.
Volviendo su atención al espejo, decidió apuntar a algo totalmente diferente. Él aun era un Valerius – aunque solo fuera en espíritu. Apuntaría al look más tradicional de los Valerius que al estúpido cabello alborotado de los Potter. Saco su varita, la apunto a su cabeza y realizo el encantamiento en silencio. Un momento después su cabello comenzó a alargarse. Miro en el espejo hasta que llego a sus hombros y toco su cabeza con su varita, terminando el crecimiento.
Saco un cepillo para el cabello y lo peino hacia atrás hasta que estuvo lo mas liso posible y lo aseguro en una coleta a la base de su cuello.
Con todo su cabello atado, se veía bastante apropiado, en una especie de forma anticuada, pero también dejaba su frente totalmente expuesta. Su cicatriz en forma de rayo estaba allí, un poco alejada del centro, pero a plena vista para que todo el mundo la viera. Una profunda parte de Harry sentía el fuerte deseo de cubrirla y esconderla del mundo, pero hizo a un lado ese deseo.
No podía esconderla. La mayoría del mundo mágico la veía como una señal de sus 'acciones heroicas' y su 'milagrosa supervivencia'; por muchos años la había visto como un recuerdo doloroso de la peor noche de su vida. Pero ahora la veía como algo más. Era la marca que Tom había puesto en él. No solo eso, también era el lugar donde residía el trozo de Tom dentro de él.
No tenía a Tom aquí con él, pero si tenía un pequeño trozo de él para cuidar y proteger. No era mucho, pero por ahora, tendría que ser suficiente.
Finalmente satisfecho con su apariencia bajo las escaleras, se despidió de Hedwig y se apareció en un callejón vacio tras una tienda muggle cerca de Charring Cross en Londres. Salió del callejón y camino la media cuadra hasta el Caldero Chorreante. Recibió unas cuantas miradas extrañas de los muggles por su vestuario, pero los ignoro. Cuando entro al pub algunos miraron por simple curiosidad.
El cantinero fue a saludarlo pero se quedo helado cuando sus ojos se posaron en la frente de Harry. Sus ojos se abrieron cómicamente pero también lucia confundido. Harry se veía bastante diferente de hace varios días atrás cuando había llegado con Hagrid con su cabello alborotado y suelto usando jeans muggle y una polera.
Harry tomo ventaja del shock momentario del hombre y se dirigió directo al floo. Dejo un knut en un cuenco que estaba sobre la chimenea y tomo algo de polvo floo. No esperaría hasta que llegara más gente. Arrogo el polvo floo y entro a la chimenea diciendo en la voz más baja posible, "Mansión Malfoy".
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Harry salió del floo en un gran salón de bienvenidas muy familiar. Era casi chocante lo casi poco que había cambiado esta habitación desde la última vez que había estado aquí. Habían algunas ligeras diferencias en cosas y muebles, y estaban ubicados diferente, pero los cuadros en las paredes eran los mismos de 30 años atrás, y estaban colgados en los mismos lugares– aunque habían algunas nuevas adiciones. La fina alfombra de felpa era la misma. Los mismos paneles blanquecinos cubrían la porción inferior de todas las paredes, y un papel mural con listones verdes cubrían la porción superior. Solo tuvo un momento para apreciar la habitación antes que un elfo doméstico apareciera en la sala y le hiciera una reverencia.
"El invitado del amo ha llegado. El invitado del amo debe esperar aquí y Dobby irá en busca del joven amo," chillo el elfo, aun haciendo una reverencia haciendo que sus orejas llegaran al piso.
"Esperare," dijo Harry.
El elfo levanto su cabeza y parecía que iba a despegársele del cuerpo cuando ojos del tamaño de bolas de tenis miraron a Harry y parecieron abrirse aun mas – cosa que Harry honestamente pensó que no podia ser posible. El pequeño elfo jadeo y Harry noto que estaba mirando directo a su frente.
"¡El invitado del amo es el Sr. Harry Potter!" chillo el elfo domestico, Dobby.
"Err... si, lo soy," Harry respondió dudoso.
"¡Sr. Harry Potter, señor, no debería estar aquí! ¡No es seguro para el Sr. Harry Potter estar en la casa del amo! ¡El amo es un mago malo!" dijo el elfo en voz aterrorizada y suplicante. De repente se vio afectado por el horror y se apresuro hacia una mesita y comenzó a golpear su cabeza contra ella. "¡Dobby Malo! ¡Malo! ¡Dobby no debe hablar mal sobre el amo! ¡Dobby tendrá que plancharse las manos!"
"Por las barbas de Merlín, ¿estás loco?" exclamo Harry mientras miraba al elfo como continuaba tratando de darse una contusión.
"Oh, ¿qué tontería está haciendo este elfo tonto ahora?" dijo una voz tras Harry y él se giro para ver a Draco parado en la puerta que guiaba a la sala de bienvenidas.
"Creo que tu elfo está un poco loco," dijo Harry con una expresión ligeramente divertida en su rostro mientras miraba de nuevo al elfo, que ahora se golpeaba con un candelabro de plata.
"¡Para eso, estúpido elfo! ¡Si dañas eso candelabros madre estará furiosa!" grito Draco mientras se acercaba y le quitaba el candelabro de las manos. El elfo se acurruco, temblando y luciendo completamente aterrorizado. Sus ojos se posaron en Harry y crecieron enormemente y se llenaron de lágrimas mientras preocupación embargaba su rostro.
"¡Harry Potter... no debería... peligroso!" susurro Dobby mientras meneaba la cabeza.
Harry le frunció el ceño pero Draco estaba murmurando enojado sobre estúpidos elfos domésticos y tener que decirle a su padre que tendría que volver a castigar a este.
Draco entonces pareció darse cuenta que Harry Potterestaba parado a su lado y se enderezo luciendo completamente apropiado. "Me disculpo profundamente. Bienvenido a la Mansión Malfoy. Mi padre está en su estudio en estos momentos, pero bajara para el té en veinte minutos."
"Gracias a ti y a tu padre por invitarme. Estaba esperando con ansias esto desde que recibí la invitación." Harry respondió como si nada.
"¿Puedo ofrecerte un tour?"
Harry sonrió y asintió. "Por supuesto, eso sería encantador."
Draco rápidamente comenzó a mostrarle a Harry los alrededores. Harry se encontró ligeramente divertido por los obvios intentos del niño de actuar como su padre. Tratando con tanta fuerza y queriendo lucir grande y maduro. Jugando al perfecto caballero y haciendo intentos amateur a algunas movidas sociales y políticas. Era algo lindo... de forma algo presumida, estirada y engreída. Pero Draco era más entretenido que cualquiera de los niños idiotas que Harry había tenido que soportar en su escuela primaria muggle durante la última década, así que estaba más que feliz de hacerle compañía al chico por este pequeño tour y lección de historia de la familia Malfoy.
Cuando Draco llego a un patio de piedra al lado de una gran sala en el primer piso, apunto a una escoba que estaba apoyada contra la pared. Harry sonrió.
"Ah, ¿una Nimbus 2000? Esa es la mejor del mercado, ¿no es así?" observo Harry y se acerco para mirarla más de cerca.
"¡Por supuesto! Los Malfoy siempre tiene lo mejor," respondió Draco con una sonrisa orgullosa.
Harry rio. "Por supuesto. ¿Así que pudiste obligar a tu padre a que te la comprara?"
Las mejillas de Draco se sonrojaron ligeramente pero con rapidez pareció dejar de lado su vergüenza. "Fui capaz de convencerlo."
"¿También pudiste convencerlo que la encogiera para esconderla en tu baúl?"
Los labios de Draco se retorcieron en una sonrisa traviesa. "Por supuesto."
Harry sonrió e iba a decir algo cuando el mismo elfo loco de antes apareció con un pop y les informo que el Ama los llamaba para el té.
Draco guio a Harry a una cálida habitación que tenía un mesa redonda con cuatro sillas, en la mesa todo estaba dispuesto para cuatro comensales. Al entrar a la habitación, se encontraron con la madre de Draco, que Harry se asombro de notar lucia casi igual a Druella Rosier, o mejor dicho, Druella Black. En realidad era muy extraño. Druella había estado en el mismo año de él y Tom cuando estaban en Hogwarts, cuando él era Heri y no Harry. Ella en algún punto se había casado con Cygnus cuando él y Tom estuvieron en el extranjero, pero Harry había visitado a Cygnus bastante seguido en los años después de su vuelta a Gran Bretaña, mientras que Tom reunía seguidores, así que Harry había visto a Druella madurar. Harry suponía que no debería sorprenderle tanto que Narcissa luciera tanto como su madre.
Los Black, como regla general, tenían casi todos, el cabello oscuro. Cygnus, claro está, seguía este patrón, pero Druella había sido rubia, y al parecer Narcissa había heredado su color de pelo. Ella era alta, delgada, bastante pálida como todos los Black tendían a ser, y tenía unos penetrantes ojos azules.
Ella se acerco y saludo a Harry con sorpréndete calidez y los guio a él y a Draco a la mesa, diciéndoles que su esposo se les uniría en un momento.
Al momento que se sentaron, Lucius entro a la habitación, luciendo tan orgulloso y apropiado como un Malfoy debía lucir…Harry se sorprendido menos al ver que Lucius Malfoy se asemejaba bastante a su padre. Él ya había visto fotografías de Lucius del Periódico El Profeta, así que había sabido que esperar. Mientras que Abraxas había preferido el cabello facial – siempre teniendo una barba de chivo muy bien recortada, y largas patillas, Lucius estaba bien afeitado, pero la estructura facial similar era innegable.
"Me disculpo por mi tardanza," dijo Lucius al acercarse y pararse al lado de su esposa. Le extendió su mano a Harry y Harry se levanto de su asiento para estrechar la mano ofrecida. "Lucius Malfoy."
"Harry Potter. Es un placer conocerlo finalmente, Señor Malfoy."
Lucius hizo un movimiento de aprobación con la cabeza y ambos se soltaron de las manos y tomaron asiento.
Narcissa llamo a uno de sus elfos domésticos – una hembra esta vez – y la pequeña criatura les sirvió a todos el té y trajo pequeños sándwiches y panecillos.
"Sr. Potter," comenzó Narcissa, siendo la primera en comenzar a hablar una vez que fue servido el té, "Me sorprendí bastante al oír que nos visitaría sin una escolta. Mi marido dijo que en su carta usted menciono que su familiares son ¿muggles?"
Harry hizo una ligera mueca y ambos Malfoy mayores lo notaron. No que se sintiera muy inclinado de esconder esa reacción. "Desafortunadamente sí. Aunque me quedare con ellos lo menos posible ahora que comenzare Hogwarts. En realidad estoy esperando poder hacer algunos nuevos arreglos para el futuro."
"¿Como exactamente terminaste viviendo con muggles?" pregunto, y su nariz se arrugo un poco en disgusto al decir las palabras 'muggles'.
"Eso sería obra de Albus Dumbledore. Odio admitirlo – porque son personas absolutamente horribles – pero son mis familiares sanguíneos, por el lado de mi madre, claro está. Ella era nacida muggle, y es su hermana y su familia con quienes termine."
"¿Obra de Dumbledore dices?" pregunto Lucius, sus labios torciéndose ligeramente en obvio desagrado.
"Si. No puedo probar esto, ya que el testamento de mis padres ha sido sellado por el hombre, pero estoy bastante seguro de que mis padres específicamente recalcaron que jamás debería terminar con esos familiares. Ellos odian la magia, y odiaban a mis padres. A mis padres ellos no les agradaban. Creo que había una lista larga de potenciales guardianes en el testamento, pero Dumbledore sello el testamento con el argumento de que era necesario para mantenerme protegido, y luego tomo el poder como mi guardián mágico de facto y me ubico con mis familiares muggle."
Draco lucia horrorizado. "¿Por qué haría eso?"
Harry suspiro y meneo la cabeza. "De verdad no lo sé. Aunque tengo algunas cuantas teorías, pero nada calza bien."
"De la forma en que habla, Sr. Potter, podría hacer creer a la gente que no le agrada Albus Dumbledore," dijo Lucius obviamente buscando información.
Harry le dio a Lucius una mirada plana y levanto una ceja como diciendo '¿No es obvio?'
"Esa sería un suposición precisa," Harry respondió como si nada.
Un destello de algo brillo en los ojos de Lucius y Harry sonrió ligeramente. El Malfoy mayor sin dudas estaba haciendo planes en su mente para entrar al lado 'bueno' de Harry para poder usar al Niño-Que-Vivió y así descarrilar algo del poder y la influencia del venerable Director. Esa sin duda era el tipo de persona que era Lucius.
La conversación fluyo con facilidad. Los Malfoy parecían horrorizados al saber que Harry había sido forzado a crecer completamente en el mundo muggle incluso teniendo que asistir a una escuela primaria muggle.
Harry les conto sobre saltarse grados, y que eventualmente había sido puesto en una clase especial para los superdotados. Narcissa parecía bastante complacida y Draco se veía ligeramente impresionado. Narcissa también le dijo lo impresionada que estaba con sus modales y aparente conocimiento de las costumbres del mundo mágico, considerando su desafortunada crianza.
"Oh, Sr. Potter –" comenzó Narcissa un tiempo después, "Cuando Draco llego a casa el miércoles, me preguntó sobre algo que usted le había dicho cuando estaban en la tienda de túnicas. ¿Aparentemente le dijo que estamos relaciones a través de mi familia?"
"Si, eso es correcto. Aunque debo admitir que quizás sea una relación lejana," respondió Harry. "Mi abuela era Dorea Black, la hermana menor de Pollux Black. Creo que Pollux Black fue su abuelo ¿correcto?"
"¡Oh si! ¿Dorea Black, dice? Ahora que lo pienso, vagamente recuerdo algunos comentarios sobre la hermana de mi abuelo casándose con un Potter."
Harry asintió. "Si, de verdad lo encontré bastante sorprendente cuando lo descubrí. Hice un poco de investigación en la Sociedad Histórica Mágica de Londres hace unos años y encontré el Árbol Genealógico de los Potter. Cuando vi que mi abuela era una Black también mire el Árbol Genealógico de los Black."
"Eso fue bastante ambicioso para un jovencito." Recalco Narcissa con un gesto aprobador.
"Bueno, quería saber más sobre mis antepasados mágicos. La única exposición que había tenido a familiares sanguíneos eran muggles – así que estoy seguro que comprenderán mi deseo de conseguir una mejor imagen de mi árbol genealógico."
"¡Por supuesto!" dijo Narcissa como si fuera la cosa más obvia del mundo. "Debo decir que es bastante sorprendente, pero para nada desagradable, descubrir otro familiar aunque sea lejano."
"Si Sr. Potter," agrego Lucius, "Y me gustaría invitarlo a que nos considerara una extensión de su familia. Un joven mago como usted necesita tener lazos con su herencia. Es importante que tenga una conexión tangible con nuestro mundo. Y es más importante que tratar de mantener conexiones lamentables con los muggles."
"Eso es muy generoso de su parte, Sr. Malfoy. De verdad aprecio tan amable gesto de bienvenida. Y por favor, siéntase libre de llamarme Harry. Por supuesto eso es para todos ustedes."
Narcissa sonrió complacida. Lucius le hizo un educado gesto con la cabeza con una sonrisa aprobadora, pero Harry podía ver el brillo del logro que había conseguido. Harry tuvo que luchar contras los deseos de reír. Oh, el hombre tendría una sorpresa después...
Cuando el té llegaba a su fin, Narcissa llamo a un elfo domestico para retirar la mesa. Dobby apareció nuevamente y con un chasquido de sus dedos desapareció todos los pastelitos y tazas. Mientras el elfo seguía su trabajo, Harry se enfoco nuevamente en Lucius.
"Sr. Malfoy, esperaba que quizás usted y yo pudiéramos tener una conversación en privado. ¿Eso estaría bien?"
La cabeza del elfo, Dobby se levanto y le dio a Harry una mirada aterrorizada. Sus ojos del tamaño de una pelota de tenis se deslizaban de Lucius a Harry y vice versa y comenzó a menear frenéticamente la cabeza. Parecía estar tratando de advertir a Harry de algo, en silencio – luego se detuvo, tomo un tenedor de la mesa y se lo clavo en la mano.
Harry hizo una mueca ante lo realizado por el elfo antes de volver su atención a Lucius. Lucius, sin embargo, vio el movimiento y antes de responderle a Harry giro su atención al elfo.
"Elfo loco. Me disculpo, Harry, él es un poco difícil de controlar a veces. ¿Qué me estaba diciendo?"
"Esperaba que pudiéramos hablar en privado."
"Ah sí. Eso estaría bien. ¿Vamos a mi estudio?"
"Suena fantástico," Harry dijo con una gran sonrisa. Dobby continuo meneando la cabeza y los ojos se le llenaron de lágrimas. Harry lo ignoro y con rapidez siguió a Lucius fuera de la habitación después de decirle a Draco que se reunirían después de hablar con su padre.
Momentos después ambos entraban al estudio privado de Lucius Malfoy. Lucius se sentó en una fina silla ornamentada de cuero tras un escritorio y a Harry le ofrecío una cómoda silla frente a él.
Lucius intercalo sus dedos, apoyando sus codos en cada respaldo de la silla y miro a Harry de manera curiosa. "Así que, Harry, ¿qué es lo que quieres discutir conmigo?"
Harry se apoyo en su silla, poniéndose confortable por un momento antes de darle a Lucius una mirada calculadora. Asintió para sí mismo, habiendo decidido que necesitaba hacer esto, y Lucius parecía su mejor candidato.
"Quiero confiarle algo Sr. Malfoy. Algo que no le he confiado a ninguna persona desde que nací en esta vida. Vera, necesito alguien en quien poder confiar. Alguien a quién pueda confesarle este secreto, y creo que usted es la mejor opción que tengo."
Lucius se adelanto en su silla, su rosto permaneciendo más bien en blanco, pero sus ojos brillaban con el hambre de saber.
Harry continúo. "Vera, pero yo no soy quien, o lo que la gente cree que soy. Sé que usted fue uno de los seguidores más leales del Señor Oscuro. Sé que su padre y su tía le fueron leales. Que Él confiaba en usted. Yo deseo hacer lo mismo ahora. ¿Puedo confiar en ti, Luciusss?" pregunto Harry bajando su voz un poco y arrastrando la S como en un siseo, como sabía que Tom hacia.
Los ojos de Lucius se abrieron y su rostro palideció ligeramente. "Puede confiar en mí," susurro Lucius.
"Bien," Harry dijo suavemente. "¿Alguna vez su padre o algún otro mortífago de la antigua generación, menciono a un hombre llamado Herakles Jude?"
Los ojos de Lucius se abrieron con reconocimiento y la sonrisa de Harry creció. "Ah, veo que alguien lo menciono. ¿Le importaría decirme lo que le contaron?"
"No sé qué cosas usted cree que sabe, Sr. Potter, o lo que usted cree que sabe sobre mí, pero –"
"No, no trate de negar las cosas. Solo nos hará perder el tiempo. Por favor, solo responda la pregunta. No estoy aquí tratando de hacer que me cuenta algo incriminador. Al contrario, lo que intento informarle solo me incrimina a mí. Por favor, Lucius."
Lucius dudo un momento, mientras calculaba en su mente. Finalmente pareció llegar a una decisión y se sentó más derecho. "Se decía que Herakles Jude era un nigromante. Uno de los magos más poderosos en Gran Bretaña – segundo solo al Señor Oscuro y se debate, a Dumbledore. También era el amante del Señor Oscuro. Sin embargo lo asesinaron en una batalla cuando yo era bastante joven – creo que yo estaba en el primer año de Hogwarts cuando eso sucedió."
Harry asintió. "Correcto. Él murió en enero de 1966. Recibió una maldición asesina destinada al Señor Oscuro. Salto enfrente del hechizo. ¿Usted sabe quién lanzo esa maldición?"
"No..." susurro Lucius.
"Albus Dumbledore. Él lanzo la maldición asesina, con mucha facilidad – algo que, sin duda, mucha gente jamás creería. Pero antes de hacerlo, uso otro hechizo para atrapar al Señor Oscuro en su lugar. Si Herakles Jude no hubiera intervenido, el Señor Oscuro la habría recibido."
Los ojos de Lucius se abrieron ligeramente. "Nunca escuche eso."
"Dudo que muchos lo hayan hecho. ¿Quiere saber porque yo lo sé?"
Lucius asintió pero no dijo nada.
"Porque fui yo. Yo era Herakles Jude. Y tenía razón sobre la Nigromancia. De hecho aun soy un nigromante," dijo Harry y sus labios se extendieron en una sonrisa más bien viciosa. "Cruce barreras y ejercí control sobre las magias de la muerte, perdidas por cientos de años antes de mi. También logre manejar mi propia forma especial de inmortalidad. No la misma del Señor Oscuro, si no que mi rama personal. Vera, me asegure de que nunca pudiera olvidar nada. Las almas casi nunca mueren, Lucius. Son recicladas una y otra vez. Yo logre asegurarme que cada vez que mi alma naciera, retuviera todo lo que me hace quien soy. Siempre recordare todo mi conocimiento, habilidades, y experiencias de cada vida que he vivido. Mientras mi cuerpo aun puede morir, mi alma seguirá y renaceré, una y otra vez. Y siempre recordare."
Lucius se veía anonadado. Harry se fijo con atención en la imagen porque era algo muy raro que un Malfoy mostrara tanta expresión.
"El Señor Oscuro no se dio cuenta que era yo cuando fue tras el chico de los Potter. Si él se hubiera dado cuenta de quién era, estoy seguro que las cosas habrían resultado de manera diferente. Y yo era demasiado joven para poder detenerlo. Ni siquiera podía hablar apropiadamente, así que en realidad no había esperanza. Yo sabía que él venía. Había oído hablar a los Potter y por supuesto, fuimos a escondernos. Por un tiempo solo supe que el Señor Oscuro estaba tras nosotros pero no la razón, porque mis padres trataban de mantener sus discusiones lejos de mí, pero finalmente logre escuchar lo suficiente como para entender lo que sucedía. Aparentemente hicieron algún tipo de profecía, y creyeron que era sobre mí. Sin duda fue malinterpretada debido a falta de información o comprensión del panorama general... o simplemente era falsa. ¿La conoces? ¿La profecía?"
"Si..." dijo apenas Lucius.
"¿Sabes lo que dice?" Harry pregunto ansioso, de repente más curioso y emocionado.
"Solo las tres primeras líneas. Ni siquiera el Señor Oscuro pudo descubrir el resto... solo Dumbledore la sabe completa."
Harry parpadeo. "¿Hablas en serio? Él nunca escucho la maldita cosa completa y... oh no importa." Harry suspiro, meneando la cabeza. "Supongo que algo en las tres primera líneas fue suficiente para que considerara al hijo de los Potter una amenaza, ¿cierto?"
"Aquel con el poder de destruir al Señor Tenebroso," recito Lucius.
Harry rodo sus ojos. "Eso sería suficiente," resoplo. "Supongo que eso es cierto... probablemente soy el único con el poder y el conocimiento para destruirlo..." se detuvo pensativo. "Aunque eso no significa nada porque jamás lo haría," termino con un gruñido malhumorado. "Pero ese no es el punto... él no sabía que yo era el niño Potter. Lo que sea que sucedió esa noche fue una especie de error inesperado. En realidad yo no hice nada para causarlo. No hice nada para defenderme – aunque ni siquiera podía, considerando que mi cuerpo solo tenía quince meses en esa fecha.
"La mejor teoría que tengo para explicar lo que sucedió esa noche es que fue alguna especie de karma cósmico. Yo recibí una maldición asesina que iba dirigida a él, y cuando por fin puedo volver, no pasa ni un año y medio antes que él venga a matarme con la misma maldición. De verdad todo el asunto me ha frustrado más allá de la razón durante estos diez años. Estaba listo y dispuesto a recibir esa maldición porque sabía que volvería a nacer. También sabía que podría hacer que sucediera más rápido. Pero noooo... karma decidió intervenir y morderme el culo..." bufo Harry en frustrada molestia.
"Lo siento," dijo con un suspiro. "Me estoy descargando sobre usted. De verdad no he tenido ni una sola alma a la que decirle todo esto en años, así que es un alivio poder por fin contarlo. De todas maneras, volviendo a lo que estábamos... hace como dos años atrás comencé a enviar magia directamente al espíritu sin cuerpo del Señor Oscuro, usando unas antiguas técnicas nigromantes. Hubo rituales que originalmente había planeado usar que habrían convocado su alma directamente hasta mí para así poder asistirlo a recuperar su cuerpo, pero hubo complicaciones y fui incapaz de lograr que alguno de ellos funcionara. Estar en el cuerpo de un niño de seguro no ayudo... así que mandarle magia, a larga distancia, fue la mejor alternativa que encontré. Aparentemente funciono porque en Halloween de 1989, fue capaz de conseguir un cuerpo."
Lucius se quedo con la boca abierta y sus ojos centellaron con reconocimiento por la notoria fecha.
"¿Estoy seguro de que noto el cambio en su marca?" Harry pregunto, retóricamente. Lucius asintió. "Sí, bueno, él recupero su cuerpo. Ahora estoy seguro de eso. Sin embargo, por alguna razón, no ha contactado a ninguno de sus mortífagos. En realidad no puedo comprender qué diablos está haciendo, o donde puede estar. He estado tratando de rastrearlo por más de un año y medio, pero no he tenido suerte. Mis recursos han sido limitados, y mis opciones también, debido a este cuerpo, a esta edad y al hecho de que Dumbledore tiene mi prisión muggle protegida completamente. He logrado interrogar a algunos mortífagos durante el último año, pero ninguno ha tenido información útil..."
"¡Valerius!" jadeo Lucius.
Harry sonrió de medio lado. "Correcto."
"¿Ese era usted?"
"Si. ¿Entonces asumo que hablo con Caradog Jugson?"
"Así es. Jugson vino hacia mí en secreto inmediatamente después de la primera vez que fue... secuestrado."
Harry sonrió.
"Tenía una historia bastante fantástica que contar... sobre una aterradora criatura echa de niebla negra y roja que hablaba con ecos y susurros..." dijo Lucius con obvia curiosidad en su voz.
"¿Le gustaría que le demostrara? ¿Una pequeña prueba visual?"
Las cejas de Lucius se elevaron y al parecer se encontró en guerra consigo mismo. Su precaución batallando contra su curiosidad y su deseo de poder. "Yo... apreciaría una demonstración," dijo al fin.
Harry asintió y se puso de pie. Busco en las profundidades de su magia nigromante y con rapidez comenzó a realizar los complejos movimientos de las manos mientras susurraba las palabras necesarias para activar su Forma de Sombra Negra.
Con un destello de negro y rojo su forma fue envuelta completamente en oscuridad. Su cuerpo se volvió una silueta completamente negra, pero semi transparente, con oscura niebla roja envolviéndolo.
Lucius lo miro choqueado por un momento. "Increíble," susurro con voz ronca y Harry pudo notar como el hombre se estremecía ante las grandes cantidades de magia negra que Harry estaba emanando.
"Ssi... lo es. Siempre me ha gustado esta forma. Más que por ninguna otra razón, es por el hecho de ser tan intimidante." Harry dijo con una risita. Lucius se estremeció de nuevo, claramente un poco atemorizado por los extraños susurros que acompañaban la joven voz de Harry.
Con otro destello, Harry regreso a la normalidad. "¿Satisfecho?"
Lucius asintió.
"¿Ahora asumo que usted tampoco ha oído sobre el Señor Oscuro?"
"No. No he recibido noticias sobre él."
Harry suspiro y volvió a sentarse con un ligero aire de decepción, aunque había esperado esto. "Eso supuse. Bueno, básicamente todo lo que le pido es que esté pendiente, y me avise en el momento que encuentre algo. Yo se que volvió. Sé que lo que hice funciono. Es solo que no sé dónde diablos esta o qué diablos planea. Tengo que ir a Hogwarts porque si no lo hago, Dumbledore me buscara. Después de todo soy su preciado niño de la profecía, y sospecho que él sabe que el Señor Oscuro no está muerto. Él probablemente tiene todas estas ridículas esperanzas sobre mí derrotando al Señor Oscuro por él.
"El viejo loco bastardo ya me mato una vez, y no tengo intenciones de que lo vuelva a hacer, así que tengo que evitar lucir sospechoso frente a él. Mientras esté en Hogwarts seré incapaz de continuar mi búsqueda del Señor Oscuro, también estaré completamente aislado de mis fuentes de información. No veo razón en seguir secuestrando mortífagos al azar cuando seria más fácil si usted me informara, si algo sucede. ¿Está dispuesto a hacer eso?"
Lucius se quedo con la boca abierta un momento antes de lograr componerse. Se detuvo con una mirada calculadora antes de mirar a Harry con los ojos entrecerrados.
"¿Cómo se que no tiene malas intenciones contra el Señor Oscuro?"
"Le daré un juramento mágico, ¿si eso lo satisface?" Harry ofreció con determinada convicción.
Lucius elevo sus cejas. Un juramento mágico era algo serio. No tan serio como un juramento inquebrantable, pero para algunos magos, era tan malo, si no peor. Si tú rompías un juramento inquebrantable morías. Si rompías un juramento mágico, perdías tu magia. Y vivir sin magia, para algunos era considerado peor que la muerte.
"Aceptare su juramento," dijo Lucius.
Harry asintió, y saco su varita de entre su manga. La sostuvo enfrente de él y cerró los ojos, enfocándose en su magia.
"Yo, Harry James Potter, también conocido como Herakles Lucan Valerius, juro por mi magia, que no tengo deseos o intención de lastimar o matar al Señor Oscuro Voldemort, también conocido como Tom Ryddle. Estoy buscándolo con la intención de estar a su lado, no de herirlo."
Un destello de luz emano de su varita y lo envolvió antes de desaparecer.
Harry suspiro al sentir la magia asentarse y luego desaparecer. Finalmente abrió los ojos y levanto sus cejas inquiridoramente a Lucius.
"¿Satisfecho?"
"Si..." dijo Lucius.
"Bien. Así que – ¿me ayudara? Le garantizo que el Señor Oscuro no estará molesto con usted cuando regrese por decidirse a ayudarme. En todo caso, lo premiara por asistirme."
Lucius asintió lentamente antes de componerse y sentarse derecho en su asiento.
"Le ayudare."
Harry sonrió. "Bien."
–
Harry y Lucius hablaron bastante tiempo después, discutiendo cosas específicas y haciendo algunos planes sueltos. En un punto Lucius llamo a un elfo para que le informara a Draco que tomaría bastante tiempo antes que Harry se le uniera. Termino siendo el mismo elfo loco de antes, y continuo con sus sutiles advertencias a Harry. Harry suspiro y rodo sus ojos cuando el reluctante elfo se marcho.
"Me preocupa ese elfo..." Harry dijo vacilante.
"¿Hmm?"
"Su elfo. ¿Dobby, creo que se llama?"
"¿Qué pasa con él?"
"Él claramente no le es muy leal. Cuando uno tiene un elfo domestico en su servicio que solo lo sigue por miedo y no por respeto, ellos usaran todos los medios disponibles para encontrar lagunas en su ordenes. Es algo muy peligroso."
"¿En qué manera?" pregunto Lucius, dándole a Harry una mirada vacilante.
"Bueno, cuando recién llegue y el elfo apareció, reconoció quien era yo y de inmediato me advirtió que me fuera, diciéndome que 'el amo es un mago malo'. Claro que después comenzó a golpearse con un candelabro. Él está vinculado a usted, pero eso no lo detendrá en ir en su contra cada vez que pueda."
"¿Sugiere que lo elimine?"
Harry se encogió de hombros. "Bueno, podría hacer eso. O simplemente podría venderlo. Al menos así tendría una ganancia."
"No puedo arriesgarme a eso. Él ha sido expuesto a demasiados secretos familiares."
Harry lo miro y asintió. "Cierto. Aunque, yopodría comprárselo... y, ahora que lo pienso bien, quizás esa no sea una de mis mejores ideas ya que el pequeñín parece estar completamente fuera de sus cabales... pero sería útil tener un elfo que pueda hacerme mandados cuando este atorado en Hogwarts, y podríamos mantener la transacción fuera de los registros para que Dumbledore no sospeche que tengo un elfo domestico a mi servicio."
"¿Le gustaría comprarlo?" pregunto Lucius aparentemente un poco asombrado por todo esto.
Harry lo pensó un momento mientras sus ojos se posaban en un árbol fuera de una de las ventanas. Finalmente asintió. "Si... sí, creo que lo hare. ¿Qué quiere por él?"
Hicieron los arreglos apropiados y firmaron los documentos necesarios para transferir la propiedad del elfo Dobby a Harry. Se acercaba la hora de la cena cuando finalmente terminaron de hablar y Harry fue invitado a volver a la Mansión Malfoy al día siguiente para pasar tiempo con Draco. Fue decidido que Draco no sería informado de los detalles de la verdadera identidad de Harry. Después de todo solo era un niño, y niños raramente eran las mejores personas para guardar secretos peligrosos, aunque fuera un Malfoy.
Harry le informó a Lucius que regresaría por medio de la Aparición, para así poder evitar lidiar con el Caldero Chorreante para usar su floo. Lucius dijo que arreglaría que uno de sus elfos recibiera a Harry en las puertas de la mansión al día siguiente a las 2pm, para dejarlo entrar.
–
Decir que Dobby estaba muy emocionado de enterarse que había sido comprado por el famoso Harry Potter, seria innecesario. Rápidamente se volvió obvio para Harry que el elfo tenía algún tipo de extraño complejo de héroe por él. El hecho de que Harry lo hubiera 'rescatado' de los Malfoy solamente añadía a eso. Harry encontró que tenía que dar sus órdenes de manera muy específica, pero al menos el pequeño se veía entusiasmado, y extraordinariamente complacido de trabajar para Harry.
Ubico al elfo en una habitación propia en la casa de Godric Hollow, le ordeno que se hiciera cargo de comprar los comestibles y preparar las comidas, y que nunca le mencionara a nadie bajo ninguna circunstancia que le pertenencia, o que siquiera conocía a Harry Potter.
Su relación de trabajo corría sin problemas. Harry le ordeno al pequeño elfo estar fuera de su camino lo más posible y también le ordeno que no se castigara. Le dijo que si alguna vez veía alguna razón de castigo él lidiaría con eso y se enojaría mucho si el elfo lo hacia él mismo.
La realidad era que nunca había visto el beneficio de castigar físicamente a los elfos domésticos. Ellos eran mucho más leales si te apreciaban, en vez de si te temían.
–
Durante el resto de agosto, Harry visito a los Malfoy un total de tres veces más. Paso la mitad de su tiempo allí con Draco formando algo parecido a una amistad con el chico. Él tenía sus usos, y Harry sabía que esos usos solo aumentarían una vez que estuvieran en la escuela. Siendo un Malfoy, tendría poder sobre otros miembros de la casa Slytherin – y en realidad, no había duda de que el chico terminaría en Slytherin.
Si Harry terminaba sorteado en su anterior casa, las cosas estarían un poco inestables al principio. Él era El-Niño-Que-Vivió. El Vencedor del Señor Oscuro. Sin dudas, habría algo de considerable animosidad de los demás estudiantes hacia él, especialmente de los mayores. Tener a Malfoy de su lado ayudaría bastante.
Y claro está, si lograba entrar a Ravenclaw, Draco le proveería con una conexión con los Slytherin para contactos e información.
Era una situación beneficiosa sin importar nada.
Harry ya raramente consideraba la posibilidad de entrar a Gryffindor. Sería demasiado frustrante, y Hufflepuff ni siquiera entarba en consideración.
Los meses pasaron rápidamente con algo de su tiempo libre revisando los libros de texto, refrescando su mente en los hechizos elementales que estaría forzado a fingir aprender por primera vez. También termino todos sus hechizos de expansión y seguridad para su baúl y pertenecías.
La mañana del primero de septiembre arribo y Harry le dejo instrucciones a Dobby de quedarse en la casa a menos que lo llamara, mantener la casa relativamente limpia, mantenerse fuera de su cosas, y asegurarse de que las personas que venían regularmente a dejar pequeñas notas, cartas, y otras cosas, no trataran algo estúpido, como tratar de cruzar las protecciones... La única tarea regular que Harry tenía para Dobby era recolectar el correo de Harry de su casilla una vez por semana y llevársela a Harry a Hogwarts.
Tenía ordenado aparecer enfrente de Harry solo cuando no hubiera nadie más alrededor. Eso era cuando fuera a entregarle el correo, y también por cualquier situaciones de emergencia donde tuviera que avisarle a Harry alguna cosa.
Finalmente satisfecho de que estaba listo, Harry dejo salir a Hedwig con instrucciones de volar a la Lechucería de Hogwarts, antes de encoger su jaula y guardarla en uno de los compartimientos de su baúl. Luego encogió el baúl al tamaño de una caja de fósforos y lo guardo en su bolsillo.
Se despidió de Dobby, salió al patio trasero, justo más allá de las protecciones anti-aparición y desapareció. Reapareció una calle más bajo de la Estación de King Cross y comenzó a caminar hacia allá con paso rápido. Aun era temprano, y ya había desayunado – Dobby había sido bastante insistente – pero quería detenerse en algún puesto para comprar un sándwich y algo de papas fritas para llevar consigo para el almuerzo en el tren.
Entro a la ocupada estación y se hizo camino entre la multitud. Había tiendas y pequeños puestos vendiendo periódicos, vendedores de souvenirs, y letreros electrónicos en todas partes. Kings Cross había cambiado bastante desde la última vez que había estado allí, pero aun así podía maniobrar con facilidad. Llego a un pequeño puesto que vendía café y tenia algunos sándwiches envueltos en un pequeño estante refrigerado cerca del mostrador. Se agacho, mirando las variadas opciones, tratando de decidir que sería mejor para el viaje cuando sintió que se le erizaban los pelos de la nuca, y oyó un repentino gemido.
Se dio la vuelta y casi gimió también.
"¡Lunático!" Harry exclamo sorprendido. Notó lo dicho un segundo después, maldiciéndose por su error.
El hombre parado a su lado lo miraba con los ojos sorprendidos y la boca abierta.
"¿H-harry?" el hombre pregunto con voz insegura. Luego frunció el ceño. "Como..." y luego abrió los ojos muy grandes y algo parecido al miedo brillo en ellos. "¿Como conoces ese nombre?" susurro.
Por un momento Harry se sorprendió por la reacción del hombre casi tanto como por su presencia. Sorpresa podía ser esperada si alguien que no habías visto desde que era un bebé te reconocía, ¿pero miedo? Pero luego se dio cuenta de todo y Harry supo precisamente de donde provenía el medio.
Lo había llamado 'Lunático', no Remus, o Lupin. Lunático – el sobrenombre que sólo el padre de Harry y los demás amigos de infancia de Remus usaban para él. Gente que sabía que era Remus y la significancia del nombre. Gente que sabía que era un hombre lobo.
"¿Cómo?" repitió Harry con ligera confusión en su voz. "Bueno, así es como siempre te llamaba papá, ¿cierto? mmm... él y Canuto. Ellos siempre te llamaban Lunático. Pero... bueno, mamá te llamaba Remus. ¿Cierto?" dijo Harry, tratando de usar la carta inocente.
Remus miro a Harry con menos miedo, pero asombro y curiosidad había cubierto su rostro. "¿te acuerdas?" pregunto.
Harry agacho la cabeza, avergonzado y se encogió de hombros. "Recuerdo muchas cosas. El maestro en mi escuela me dijo que tengo memoria eidética. Eso por eso que puedo recordar tanto."
"Te acuerdas..." Remus dijo de nuevo, en un susurro asombrado.
Harry arrastro su pie por el suelo como si estuviera nervioso. Después de un momento de silencio volvió a levantar la mirada. "¿Así que estás haciendo aquí? yo... yo jamás pensé que te vería de nuevo. Me pregunte que te había pasado. Creí, después que me dejaron con los Dursleyque todos ustedes debieron morir también. Porque no había otra forma de haber terminado con ellos. Mamá nunca habría querido que viviera con ellos..."
"¿Estabas con la hermana de Lily?" jadeo Remus y de repente su rostro se endureció y sus ojos destellaron ámbar un segundo por su profunda furia.
Harry parpadeo mirando al hombre y una leve sonrisa sarcástica quiso asomarse en sus labios antes de contenerla. Quizás podría trabajar con esto. Era obvio porque no había terminado viviendo con Remus al principio – el hombre era un licántropo y cualquier intento suyo de tratar de solicitar la custodia de Harry habría fallado de inmediato. Pero ahora Harry era mayor, así que quizás podía hacerlo funcionar. ¿Pero porqué estaba Remus aquí?
"Er, si, termine viviendo con ellos. Ellos son horribles..." dijo Harry, "me odian... odian la magia y todo lo que tenga que ver con ella."
"¡Él dijo que estabas en un lugar seguro!" gruño Remus mas para sí mismo. "Insistió en eso..." se detuvo y paso una mano por su cansado rostro. "Lo siento, Harry. Esto es una gran sorpresa. Aun más, viendo que de verdad me recuerdas. No había esperado eso..."
Harry se encogió de hombros. "Como dije... recuerdo casi todo."
Remus le dio una mirada profunda pero dudosa. "¿Recuerdas... recuerdas esa noche?"
"¿La noche en que murieron?" dijo Harry mirando a sus pies y metiendo las manos en sus bolsillos para aparentar nervios. Se encogió de hombros sin mirarlo. "Si... lo recuerdo," susurro.
"Oh, Harry... lo siento. Eso fue algo muy cruel de mi parte. No tenía derecho."
Harry se sobo el cuello. "Está bien. Estoy seguro que muchos van a preguntarme eso ahora. Es mejor que me acostumbre." Harry suspiro y lo miro. "Bueno, aparentemente tu estas bien. ¿Qué le sucedió a Canuto? ¿Por qué no fui a vivir con él?"
Los ojos de Remus se endurecieron repentinamente y apretó los dientes. "¿Nadie te lo dijo?" pregunto con frialdad.
"¿Decirme que?"
"Canuto... Sirius, él fue..." se ahogo ligeramente, y respiro con profundidad para componerse. "Él los traiciono. James y Lily... ellos confiaron en él. Él fue su 'Guardián Secreto'. El secreto de la ubicación de su casa estaba escondida en su alma y solo habría podido ser sacado de él en forma voluntaria. El hecho de Quien-Tu-Sabes los encontrara..."
"¡Pero él no fue!" dijo Harry de repente. "¡Canuto no era el guardián secreto! ¡Fue Peter! Recuerdo la discusión entre mamá y papá por el cambio. Decidieron que Sirius seria un señuelo. ¡Dumbledore debería saber todo esto! ¿Por qué no hizo algo?"
"¿Dumbledore?" pregunto Remus, luciendo horriblemente confundido y choqueado.
"¡Sí! ¡Él realizo el Fidelius! Lo recuerdo claramente. Él lo realizó y Peter estaba allí, y mamá me sostuvo en sus brazos todo el tiempo, apoyándome en su cadera cuando lanzaron el hechizo. Observe todo el asunto. ¡Sirius ni siquiera estaba allí! ¿Acaso el Guardián Secreto no necesita estar presente cuando lanzan el hechizo?"
Estaba mostrando más conocimiento del que era razonable explicar, pero Remus parecía estar demasiado choqueado por todo esto como para notarlo.
Después de un aturdido momento de estar con la boca abierta y sacudiendo la cabeza Remus finalmente encontró su voz. "No sé qué pensar. Quiero decir... ¿Harry, puedes estar seguro de que entendías lo que sucedía? Apenas tenias un año cuando tus padres fueron a esconderse. De seguro cometiste un error. Si Dumbledore sabía, habría hecho algo. Y Sirius..."
Se detuvo, negando con la cabeza lentamente. Paso una mano por su pelo ligeramente gris y bufo. "Lo siento. Porque no hablamos de esto en otra ocasión. Necesito chequear algunas cosas, ¿está bien?"
Harry asintió. "Claro."
Remus se detuvo y se tomo un momento para echarle una buena mirada al niño parado frente a él. El hijo de su mejor amigo... sus ojos brillaron con emoción y parpadeo rápidamente un momento, antes de componerse. "Esto es una verdadera sorpresa Harry...yo... yo no estaba esperando que me recordadas."
"Ya dijiste eso," dijo Harry con una sonrisa traviesa.
Remus rio débilmente. "Sí, creo que ya lo hice. ¿Tu... de verdad te acuerdas... de... mi?"
Harry lo miro inocente. "¿Quieres decir, si recuerdo que tienes un pequeño problema peludo?"
Remus parpadeo en shock mirando a Harry antes de comenzar a reír. "Por Merlín, hace tanto tiempo que alguien no lo llamaba así..." suspiro con tristeza. "Si, Harry... creo que estaba preguntado si recordabas... sobre eso."
"Si, lo recuerdo. No se lo diré a nadie, si es lo que te preocupa."
Remus lo miro sorprendido pero sonrió agradecido. "Gracias, Harry."
"¿Que estás haciendo aquí?" pregunto Harry.
"Ah, en estos momentos... bueno, me uniré a ti y a tus compañeros en el Expreso de Hogwarts para el viaje hacia Hogsmeade. Podría haber ido por floo, pero estaba en Londres, y pensé que sería divertido tomar el tren – por los viejos tiempos–."
"¿Iras a Hogwarts?" pregunto Harry, un tanto desconcertado.
"Si. Me han ofrecido el puesto de maestro de Defensa este año. Fue algo así como una oferta de último minuto. El Profesor Dumbledore aparentemente había estado esperando que el antiguo profesor de estudios muggle, el Profesor Quirrell, regresara este otoño para asumir la posición de Profesor de Defensa, pero él ha desaparecido. Así que me mando una lechuza hace un par de semanas preguntándome si podía tomar el puesto. Yo accedí, y ahora aquí estoy."
"¿Vas a ser uno de mis profesores?" exclamo Harry.
Remus sonrió y se encogió de hombros. "Así parece."
Harry le sonrió al hombre, y ni siquiera fue una sonrisa fingida. "Eso es genial."
–
Harry entonces procedió a comprar algunos sándwiches y papas fritas para él y Remus. Las ropas de Remus eran más bien andrajosas, y no había duda de que el hombre no tenía dinero. Había protestado la caridad de Harry pero Harry no acepto sus quejas y lo hizo de todos modos.
Se sentaron en una de las mesas y conversaron ligeramente un rato, bailando alrededor de los temas complejos manteniéndose pegados a los temas más seguros. Harry le conto a Remus sobre su avances en la escuela muggle y su eventual ubicación en las clases para dotados. Remus estaba apropiadamente asombrado e impresionado, y recalco que Lily siempre había sido una bruja brillante, y claramente él había salido a ella en muchos aspectos.
A la diez en punto ambos se dirigieron a las plataformas. Harry jugo al ignorante y permitió que Remus lo guiara a través de la barrera hasta la Plataforma 9 ¾. El par abordo el tren y se sentó en un compartimiento en la parte de atrás. Remus le dijo a Harry que no era necesario que se sentara con él, pero Harry insistió que quería hacerlo. Para Harry era mucho mejor la compañía de un adulto que la de un niño. Además Remus era un tesoro de información sobre James y Lily, y Harry tenía que admitir para sí mismo que honestamente quería saber más sobre ellos.
El par paso las siguientes horas en el compartimiento mientras Remus le contaba a Harry historias de James y Lily de sus años de escuela, y algunas de las payasadas que él, James, Sirius y Peter solían hacer. Esas memorias fueron bastante pocas, ya que claramente le traían recuerdos complicados. También parecía que los anteriores comentarios de Harry tenían la mente de Remus toda confundida sobre el 'asunto de Sirius'.
Estaban profundamente inmersos en su conversación cuando alguien toco a la puerta del compartimiento y una cabeza de cabello tupido se asomo. El cabello tupido parecía pertenecer a una niña con largos incisivos, que probablemente era de primer año, dado su tamaño.
"Alguno de ustedes... oh, hola," ella se detuvo, mirando a Remus con aire de sorpresa. Harry sospechaba que era el único adulto que ella había encontrado hasta ahora, aparte de la bruja del carrito de dulces.
"Hola jovencita. ¿Podemos ayudarte en algo?" Remus pregunto con amabilidad.
"Si, eso espero. ¿Me preguntaban si habían visto un sapo? Neville perdió uno."
"¿Neville? ¿Longbottom?" pregunto Harry, recordando su primera fiesta de cumpleaños y la discusión que su mamá y su amiga Alice habían tenido sobre una profecía.
"Si, eso creo," respondió la chica.
"Solo me preguntaba. No, no he visto un sapo. Y hemos tenido la puerta del compartimento cerrada todo este tiempo, así que dudo que haya entrado aquí," dijo Harry.
"Oh, gracias." Dijo ella, y se giro con aire determinado para continuar su búsqueda.
"¿Ha tratado de convocarlo?" pregunto Remus antes que ella tuviera oportunidad de desaparecer.
La niña se dio la vuelta y lo miro con aire de no comprender. "No lo creo, no. No sabemos cómo hacerlo."
"Bueno, si traes al niño aquí, podría ayudar."
Ella le dio una gran sonrisa y asintió antes de decir que iría a buscarlo y luego marchándose con rapidez.
Tomo un minuto antes que la niña regresara, ahora con un chico regordete y de cara redonda.
"Este es Neville, el que perdió el sapo," dijo la niña, empujando al niño por las puertas del compartimiento y entrando tras él.
"Es un placer conocerte Neville, y a usted también Srta..." dijo Remus, deteniéndose expectante.
"¡Oh! soy Hermione Granger," dijo con rapidez la niña.
"Encantada de conocerla, Srta. Granger. Soy el Profesor Lupin."
Ella dejo escapara un pequeño gemido y sus ojos prácticamente brillaron de la emoción. Harry encontró su comportamiento casi entretenido, aparte del hecho de que era un poco molesta.
"Soy Harry," dijo Harry, ofreciéndole su mano primero a Neville ya que estaba más cerca.
La niña fijo su atención en Harry y sus ojos se posaron en su expuesta frente, aparentemente fijándose por primera vez en la cicatriz. Ella jadeo.
"¡Eres Harry Potter!" exclamo ella.
Neville, que había terminado de estrechar la mano de Harry, de repente lucío aturdido y sus ojos volaron a la frente de Harry.
"Emm, si lo soy," Harry respondió.
"¡He leído todo sobre ti!" exclamo ella antes de comenzar una perorata sobre todos los diferentes libros que había leído, que eran bastantes. Harry solo había leído uno de esos libros, pero sabía que la historia que incluían de él estaba lejos de ser precisa. Él se lo dijo, y ella lucio escandalizada ante la mera sugerencia de que un libro tuviera información incorrecta.
Durante el grueso e improvisado discurso, ella dejo escapar que era la primera bruja en su familia, y lo asombrados que estuvieron cuando recibió su carta.
Ah. Una nacida muggle que cree que lo sabe todo sobre el mundo mágico solo porque ha leído algunos libros. Que encantador... Harry comento sarcásticamente en su mente, pero mantuvo una expresión placida en su rostro.
Finalmente la niña dejo de hablar– ¡un milagro! – y luego Remus procedió a convocar el sapo de Neville. Neville estaba prácticamente en lágrimas, estaba tan agradecido.
Los dos niños se quedaron más rato, y durante ese tiempo Hermione le hizo una serie de preguntas al 'Profesor Lupin'. Después de un rato, ella volvió su atención a Harry y Neville, que había permanecido en silencio desde que su sapo había aparecido.
"¿Así que en qué casa creen que estarán?" pregunto ella, mirando mayormente a Harry. Sin embargo antes que tuviera la oportunidad de responder, continuo. "Creo que iré a Gryffindor. Me suena que es la mejor. Leí que el Profesor Dumbledore estuvo en Gryffindor, pero supongo que Ravenclaw también estará bien."
Harry espero un momento para asegurarse que ella de verdad había terminado de hablar antes de responder.
"Personalmente creo que terminare en Ravenclaw," dijo encogiéndose de hombros de manera indiferente.
Remus lo miro un poco sorprendido pero no comento.
"¿En serio?" dijo Hermione. "¿Acaso tus padres no estaban en Gryffindor? Estoy segura que leí en Historia Mágica Moderna y Grandes Eventos Mágicos del Siglo 20 que ambos pertenecían a la CasaGryffindor."
Harry se encogió de hombros. "Así fue, pero no es como si los rasgos de personalidad sean totalmente hereditarios. Yo siempre he creído que la personalidad de una persona es formada por el tratamiento recibido durante el transcurso de la vida a manos de los demás, y su entorno, mas de porque quienes fueron sus padres. Mientras recuerdo el tiempo que pase con mis padres, la mayor parte de mi vida la pase con mis familiares muggle. Supongo que en ese aspecto, soy más un partidario de la 'crianza' que de la 'naturaleza'. Aunque debo admitir que hay algunos rasgos que son pasados biológicamente. Simplemente creo que la personalidad no es necesariamente uno de ellos."
Remus lo miro un poco impresionado. Harry sabía que no estaba hablando como debía hacerlo un niño de once años, pero encontró difícil contenerse. Tenía sentido que hubiera crecido rápido debido a sus condiciones de vida, ¿no es así? Además suponía que su estatus de 'dotado' podría explicar su comportamiento.
"Supongo que eso tiene razón," admitió Hermione. "¿Así que crees que terminaras en Ravenclaw?"
Harry nuevamente se encogió de hombros, "Eso o Slytherin."
Remus abrió los ojos, y Neville tosió, como si se hubiera atorado con su propia saliva.
Harry los ignoro.
"¿Slytherin?" chillo Neville, luciendo un poco descompuesto.
"Claro. No veo nada malo con eso. Por lo que he averiguado parece haber un ridículo estigma sobre que los Slytherin son malvados, pero solo son niños, así que eso es estúpido. Es una lista de rasgos de personalidad, sólo eso. Además, cuando uno crece en el medio ambiente en que yo lo hice, tus opciones son derrumbarte y someterte a la opresión, o volverte lo suficientemente astuto para sobrevivir." Harry dijo en un tono neutro con algo de molestia.
Remus frunció el ceño profundamente.
"¿Que quieres decir?" pregunto Hermione también frunciendo el ceño, pero mayormente en confusión.
Harry respondió como si nada. "Mis familiares son muggles, pero saben que soy un mago, y me odian por eso. La magia los asusta. Mi tío esperaba que si me golpeaba lo suficiente, quizás me quitaría la magia. Para cuando cumplí los cinco años, ya me había dislocado el hombro en varias ocasiones al tirarme del brazo con demasiada fuerza, ya había sufrido varias contusiones por ser arrogado contra la pared, costillas lastimadas por ser golpeado en el pecho donde no sería visible, y brazos fracturados por agarrarme con demasiada fuerza o retorcerlos. Mi tío es un hombre muy grande. Un hombre muy grande y violento. No tuve una infancia agradable."
Los otros habitantes del compartimiento se quedaron en un silencio sepulcral.
"Supongo, que de alguna manera, uno podría discutir que se necesita coraje para sobrevivir en ese tipo de situación, pero me atrevería a decir que fue la astucia y la sutileza las que me ayudaron mas. Si hubiera tratado de enfrentarme a mi tío, siendo un niño pequeño e indefenso, probablemente habría terminado muerto. Tuve que usar astucia, y siendo derechamente honesto, chantaje, para poder superarlo, y detener su violencia. Mientras que leí las descripciones de los rasgos generalmente asociados con cada casa, creo que para mí, de todas ellas, Ravenclaw y Slytherin son las mejores. Ravenclaw debido a mi sed de conocimiento, y Slytherin por mi fuerte sentido de preservación y astucia. Y si fuera sorteado en cualquier otra casa, terminaría rodeado de niños con los que no tengo nada en común.
"Soy demasiado inteligente y me encanta leer, y estoy demasiado inclinado a tomarme mi tiempo y pensar bien mis pasos para Gryffindor. Un Gryffindor probablemente saltaría de inmediato a la acción para lidiar con los problemas de frente. Probablemente terminaría como un desterrado en mi propia casa si termino allí." Termino de decir Harry como si no hubiera notado que había dejado a todos en el compartimiento sin habla.
Hermione lo miro pensativamente mientras pensaba cuidadosamente en sus palabras.
Una ojeada a Remus le dejo ver a Harry que el hombre estaba enojado. Terriblemente enojado. Sin embargo, era claro que estaba tratando de controlar su temperamento y mantener su expresión pasiva.
"¿Que le sucedió a tu tío, Harry?" pregunto Remus en voz baja pero dura.
"No me ha golpeado en más de cinco años. No tienes de que preocuparte Remus. Creo que maneje la situación a la perfección para tener seis años. En realidad fue un gran logro." Harry sonrió satisfecho y Remus levanto una ceja curioso.
"¿Ustedes se conocen?" pregunto Neville.
Harry lo miro. "Si. El profesor Lupin fue un amigo cercano de mi padre. En realidad, Neville, técnicamente, tú también lo conoces. Ambos estuvieron en mi primera fiesta de cumpleaños. Recuerdo que tu mama te dejo conmigo mientras jugaba en el piso y ella se fue a conversar con mi mamá a la cocina."
Los ojos de Neville se abrieron y su rostro demostró todo su asombro.
"¡Eso no es posible! ¿Cómo puedes recordar tu primer cumpleaños?" exclamo Hermione.
Harry se encogió de hombros. "Tengo una memoria realmente extraña. Recuerdo casi todo. Los maestros de mi escuela dijeron que tengo una memoria eidética, pero creo que probablemente va más allá de eso, ya que recuerdo cosas desde que era demasiado joven, y ni siquiera eso es común con la memoria eidética. Sin duda es alguna loca cosa mágica. Probablemente hay una explicación para esto en alguna parte. Tengo intención de asaltar la biblioteca del colegio apenas tenga tiempo." Harry sonrió.
Los ojos de Hermione se iluminaron. "¡Oh, yo igual! aunque, obviamente no por las mismas razones que tu. Pero estoy tan emocionada de ver la biblioteca del colegio. ¡He estado esperando esto por un mes!"
Harry le dio una mirada divertida y sonrió. "¿De verdad crees que eres apta para Gryffindor? Mientras más te escucho hablar, mas y mas suenas como una Ravenclaw."
La niña se sonrojo y agacho la cabeza ligeramente, murmurando por lo bajo que le gustaban mucho los libros.
La conversación continúo un rato más hasta que Hermione y Neville dejaron el compartimiento para regresar donde tenían sus cosas. Hermione le dio a Harry el recordatorio de que debía cambiarse a su túnica antes de llegar a Hogsmeade en media hora, antes de salir al pasillo.
Harry dudo en sacar el baúl de su bolsillo ya que Remus se encontraba allí, pero necesitaba cambiarse de ropa. Mentalmente se encogió de hombros y saco el baúl de su bolsillo y lo puso en el asiento opuesto a Remus. Lo toco con su varita y silenciosamente lanzo un finite, causando que el baúl creciera a su tamaño normal. Para Remus luciría como si Harry simplemente hubiera comprado un baúl con un hechizo alargador. Era un artículo caro ofrecido en todas las tiendas de equipaje, pero Remus probablemente sabía que Harry no tenía problemas de dinero.
Remus no comento sobre el asunto, aunque levanto sus cejas cuando el baúl regreso a su tamaño original. Harry se puso la túnica de escuela con borde gris, y una simple corbata negra. Todas las túnicas y corbatas de Hogwarts estaban encantadas para que cambiaran instantáneamente a los colores de tu casa en el momento del sorteo. En realidad era algo bastante conveniente, y le añadía la 'magia' de toda la experiencia.
Harry y Remus volvieron a conversar hasta que arribaron a la estación de Hogsmeade. Después de desembarcar, Harry escucho la familiar voz de Hagrid llamando a los de '¡Primero!' y se despidió de Remus que se dirigiría al castillo en los carruajes tirados por Thestrals.
Cuando Harry se unió al grupo de primer año escucho que alguien lo llamaba y se dio la vuelta.
"¡Allí estas! ¡Estuve buscándote por todo el tren!" exclamo Draco mientras se apresuraba a su lado.
Harry le sonrió. "¡Hola Draco! Qué pena no haberte encontrado antes, me encontré con un viejo amigo y me senté con él todo el camino."
"Bueno, desviste traerlo contigo," dijo Draco haciendo un mohín que hizo que Harry quisiera reír.
Hagrid guio a todos los niños al borde del lago donde una docena de pequeños botes estaban alineados en la orilla. Hagrid les dijo '¡No más de cuatro por bote!' y todos comenzaron a subir.
Harry termino en un bote con Draco y dos chicos bastante grandes que fueron presentados como 'Crabbe' y 'Goyle', y nada más. Una vez que el bote se alejo de la orilla Harry le pregunto a los niños cuáles eran sus nombre de pila. Extrañamente, ambos se vieron sorprendidos y confundidos por la pregunta. Al final Draco respondió diciéndole que sus nombres eran Vincent y Gregory, respectivamente.
Todos exclamaron cuando el castillo apareció a la vista. Harry miro con sentimientos encontrados. Sintió nostalgia, y una sensación de regreso a casa, pero también tenía un gran sensación de aprensión.
Los botes llegaron al otro extremo del lago y todos salieron para dirigirse por el camino hasta las puertas de entrada. Draco se quejo porque los hicieron caminar innecesariamente y Harry le dio un codazo y le dijo que se callara. Draco levanto la nariz en el aire y murmuró algo sobre que los Malfoys estaban en contra de caminar innecesariamente y que desearía poder sacar su escoba.
En la puerta, Hagrid los entrego a una bruja que Harry de inmediato reconoció como Minerva McGonagall. Ella los guio al vestíbulo, donde se encontraban las puertas dobles que guiaban hasta el Gran Comedor, pero en vez de entrar por ellas entraron a una pequeña antesala a su lado.
Ella le dio un discurso que incluyo un resumen de las cuatro casas, que eran los puntos, y cómo funcionaba el sistema de castigo para aquellos que se comportaban de forma indebida. Fue claro para Harry que ella había crecido y se había vuelto una mujer muy estricta. Con facilidad podía ver a la mujer que había logrado volver loco a Tom en la escuela. Era casi divertido verla, tantos años después, pero por otro lado, ahora tendría que soportarla como maestra. Se pregunto cómo sería ella como profesora...
McGonagall dejo la antesala hacia el Gran Comedor y le dijo que se acomodaran y esperaran. Harry miro alrededor y sonrió cuando un significativo número de chicos gritaron como cerdos cuando la habitación fue invadida por un grupo de fantasmas. Escucho como un chico pelirrojo y uno con acento irlandés teorizaban que involucraba el sorteo. Al parecer el pelirrojo estaba convencido de que tendría que enfrentarse a un troll para probar que era lo suficientemente valiente para entrar en Gryffindor.
Harry resoplo y se dio la vuelta. Draco aparentemente había estado escuchando también así que él y Harry compartieron una mirada y una sonrisa.
Finalmente McGonagall regreso y fueron guiados al Gran Comedor y alineados mientras ella ponía un banquillo en el centro de la habitación y sobre el ponía un viejo sombrero. Los niños lo miraron con confusión y ansiedad, y varios dieron un salto cuando el sombrero comenzó a cantar. Harry no le prestó atención – no hay tantas variaciones de la canción con el mismo tema para que le importara y en realidad no cambiaba mucho.
El sorteo se puso rápidamente en marcha y Harry escucho cada nombre que fue llamado, para ver a cualquier persona notable. Crabbe fue a Slytherin, al igual que Goyle. Un Anthony Goldstein fue a Ravenclaw – Harry había conocido a un Goldstein en el pasado y se pregunto si estaban relacionados. Hermione aparentemente no tuvo su deseo, porque cuando se puso el sombrero en su cabeza, de inmediato la envió a Ravenclaw. Después de que Hermione fue sorteada, le toco a Daphne Greengrass y ella fue enviada a Slytherin. Los Greengrass habían sido partidarios silenciosos de Tom, mayormente apoyando de forma financiera los esfuerzos de la guerra.
Neville termino en Gryffindor, cosa que Harry encontró medianamente sorprendente. Neville obviamente lo encontró profundamente sorprendente porque lucia a punto de orinarse cuando el sombrero dio su veredicto.
Draco se sentó y el sombrero apenas toco su cabeza grito 'Slytherin!' fuerte y claro. Draco sonrió satisfecho y caminó pavoneándose hasta la mesa Slytherin como si ya fuera el dueño de todo. Harry sonrió y le asintió aprobadoramente al chico.
Un Theodore Nott fue a Slytherin – Harry sabía que su padre era un miembro del circulo interno – después de él una Pansy Parkinson lo siguió allí. Los Parkinson también le eran leales a Tom. Alguien más a quien acercarse, aunque noto a la niña parecía bastante molestosa mientras se sentaba al lado de Draco y prácticamente se colgaba de él. Él la miro molesto y le dio la espalda.
Un par de gemelas de apellido Patil fue separada – una fue a Ravenclaw mientras la otra fue a Gryffindor. Luego le toco a una Sally-Anne Perks que fue a Hufflepuff.
"¡Potter, Harry!" llamo McGonagall y un silencio cayó sobre el Gran Comedor por un momento antes que murmullos brotaran de todas las mesas. Harry deliberadamente los ignoro y caminó con facilidad hacia el banquillo y se sentó. McGonagall puso el sombrero sobre su cabeza hasta que le cubrió los ojos.
"Hmmm... difícil..." la voz del sombrero dijo directo en su mente.
"¡Ravenclaw! ¡Ravenclaw! ¡Ravenclaw! ¡Por favor, Ravenclaw!"comenzó a repetir con rapidezHarry esperando convencerlo antes que se decidiera.
"¿Ravenclaw? bueno, de seguro calzarías muy bien allí. Tienes una poderosa sed de conocimiento. Una tremenda curiosidad, y el deseo de dominar cuanta magia puedas. ¡Pero qué ambición! Deseas grandes cosas para ti, Sr. Potter, y tienes la astucia y el impulso para conseguir tus objetivos a cualquier costo. Te iría muy bien en Slytherin."
"¡No Slytherin! ¡No Slytherin! ¡Ponme en Ravenclaw!"
"Bueno, si estás seguro..."
"¡Estoy seguro! ¡Por favor! ¡Ravenclaw!"
"Si estás seguro, entonces creo que debes ser... ¡RAVENCLAW!" dijo el sombrero en voz alta para que todos escucharan.
Un gruñido desaprobador sonó de inmediato de la mesa Gryffindor, quienes sin duda, habían estado esperanzados de tenerlo. Los Ravenclaw comenzaron a aplaudir con fuerza por él.
Harry se quito el sombrero y se lo paso a McGonagall con un gesto educado que ella regreso, y rápidamente se dirigió a la mesa Ravenclaw. Al hacerlo, sus ojos buscaron a Draco, sentado con los demás Slytherin, que se encogió de hombros. Harry le había dicho a Draco sobre sus intenciones de tratar de entrar a Ravenclaw para estar bajo el radar de Dumbledore, y el chico comprendió, pero Harry sabía que aun había estado esperando que Harry fuera sorteado en Slytherin.
Apenas Harry se sentó en la mesa Ravenclaw, el borde de su túnica cambio a azul y la insignia de la casa Ravenclaw apareció en su pecho. Su corbata cambio a los colores azul y bronce.
Aquellos a su alrededor le susurraron palabras de bienvenida, pero la mesa rápidamente quedo en silencio para el resto del sorteo. Cuando terminó, Dumbledore se paró de su lugar en el centro de la mesa de profesores y dio una breve bienvenida diciendo algunas palabras al azar, y convocando la comida a las mesas.
Todos sus compañeros abarrotaron su platos, Harry se tomo un momento para mirar a la mesa de profesores. Dumbledore estaba hablando con McGonagall y sonriendo afablemente. Remus estaba sentado unos asientos más allá y sus ojos se encontraron. Remus le sonrió cálidamente y levanto su cáliz en forma de brindis, de seguro en forma de felicitación y Harry sonrió y asintió.
Sentado a su lado y con una expresión de aversión absoluta estaba un mago de grasoso cabello negro que colgaba como una cortina alrededor de su cabeza, y nariz ganchuda, y..." Harry casi jadeo, pero se contuvo. ¡El hombre tenía la Marca Tenebrosa! ¿Uno de sus maestros era un mortífago? Harry tendría que escribirle a Lucius y preguntarle sobre este hombre. Necesitaba saber si era de confianza o no.
Harry se giro hacia una de las estudiantes mayores que tenía una insignia de prefecto en su túnica y le pregunto quién era el hombre. Ella le dijo que era el Profesor Snape, el Maestro de Pociones, y Jefe de la casa Slytherin. Ella también le dijo que era un idiota que solo favorecía a los Slytherin. Harry sonrió.
El festín pasó sin nada de importancia. Una vez que los postres desaparecieron de las mesas, Dumbledore se puso de pie de nuevo y el salón quedo en silencio.
El hombre les dio la bienvenida a todos a un nuevo año en Hogwarts, y le saludo a los de primer año. Divago un poco sobre tonteras que a Harry no le importaron, presento al Profesor Lupin como el nuevo maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras, y a la Profesora Charity Burbbage como la Profesora de Estudios Muggle que se haría cargo de la posición ya que el anterior maestro el Profesor Quirrell aparentemente se había ido el año anterior para viajar por Europa para aprender más de magia.
Repitió las reglas rudimentarias como la de no hacer magia en los pasillos y mantenerse alejados del Bosque Prohibido. Sin embargo lo que dijo a continuación, pillo a Harry desprevenido. Le dijo a todos que este año el pasillo del tercer piso a la derecha estaba fuera de los límites para todo aquel que no quisiera morir una muerte horrible.
Harry parpadeo mirando la mesa de profesores, preguntándose si de verdad el hombre se había vuelto senil.
Lo que estuviera allí que garantizaría una muerte inmediata, de verdad no debía ser anunciado a toda la escuela. Solo estaba pidiendo que niños estúpidos – mayormente Gryffindor – fueran en alguna ridícula 'aventura' para descubrir que había de especial y mortífero en el tercer piso.
Harry suspiro con ligera molestia, sabiendo que tendría que investigar, él mismo, para poder descubrir qué diablos era, y si podría o no serle útil.
¿Quizás era la cosa que Hagrid había agarrado de la bóveda de Gringott para Dumbledore?
Oh, eso era tentador. Harry había estado intrigado por la poderosa firma mágica que tenía el objeto el breve momento que había podio verlo.
Harry calmo su curiosidad y soporto el resto del discurso de bienvenida de Dumbledore. Luego fue sometido a un verdadero horror. Una canción escolar. El Director Dippet nunca había hecho algo tan ridículo como esto. La peor parte fue que los estudiantes fueron animados a elegir su melodía favorita para cantar la letra. La cacofonía de ruido en el gran comedor era ensordecedora.
Harry se estremeció durante todo el asunto y rodo sus ojos cuando un par de gemelos pelirrojos de la mesa Gryffindor alargaron la maldita canción con una marcha fúnebre.
Finalmente pudieron irse y Harry junto a un grupo de niños de primero siguió a los prefectos Ravenclaw que los guiaron por una gran escalera hasta el quinto piso, hacia el ala oeste, hasta la torre Ravenclaw. La entrada a la torre Ravenclaw estaba al subir una escalera de caracol. Era una puerta sin picaporte o cerradura, que tenía una aldaba de bronce en forma de un águila. Para entrar a la habitación, una persona debía tocar, y luego le presentaban un acertijo, o un tipo de puzle lógico. Si respondía de forma correcta, se le permitía la entrada. Si no, debía esperar que alguien llegara y contestara correctamente. Harry había estado varias veces en la sala común de Ravenclaw en su primera vida, así que ya sabía todo esto, por eso no puso atención cuando el prefecto explico todo esto.
Al entrar, se encontraron en una habitación circular con una alfombra azul medianoche, ventanas arqueadas de donde colgaban delicadas cortinas azules, y un techo abovedado pintado de estrellas. La habitación tenía todo tipo de mesas, sillas y libreros. Fueron guiados a una puerta y les dijeron que llevaba a los dormitorios. Al lado de la puerta había una estatua de Rowena Ravenclaw echa completamente de mármol.
A través de la puerta había un pequeño vestíbulo que daba a un cruce en forma de T. A la izquierda estaba el dormitorio de las niñas y a la derecha el de los niños. Subieron un tramo de escaleras que se curvaban a través de la torre con puertas cada diez pies, la primera era de primer año. Harry y sus nuevos compañeros de cuarto entraron a la habitación y se dieron cuenta que todos sus baúles habían sido traídos por los elfos domésticos – todos excepto el de Harry, que lo había vuelto a encoger y lo mantuvo consigo durante todo el banquete. Lo agrando y lo puso a los pies de la cama que no tenia ninguno.
Los nuevos compañeros de Harry eran Terry Boot, Michael Corner, Anthony Goldstein, Kevin Entwhistle y Garrick Tait. Eso hacía seis en total, tres camas, cada una con un escritorio y un armario, para cada lado de la circular habitación, con una gran chimenea en el centro.
Harry saco de su baúl su piyama y utensilios de aseo. Después de algunas abluciones rápidas en el baño regreso, se cambio de ropa y se acostó. Estaba exhausto y lidiaría con las cosas en la mañana. Por ahora, no quería nada más que dormir.
