Esta es la traducción de la historia Rebirth de Athey muchas gracias a ella por su autorización.

– – – – – Renacer capitulo 15 – – – – –

Las semanas continuaron pasando sin ninguna confrontación entre Harry o Snape. Por lo que Harry podía decir, Snape no le había dicho a Dumbledore sobre su encuentro. Había recibido una carta de Lucius informándole que Snape lo había contactado para preguntarle sobre Harry. Lucius había contenido su lengua por la mayor parte, pero aparentemente le había advertido a Snape de no meterse con Harry Potter si sabía lo que era bueno para él y altamente le habai recomendado que tratara de arreglar su relación con él por el bien de la futura salud de Snape. Lucius también le había admitido a Snape que él y su familia habían encontrado a Harry durante el verano y descubrieron que Harry y Narcissa eran una especie de primos y Lucius había invitado a Harry que considerara a los Malfoy como su familia extendida. También había admitido que él y Harry aun estaban ocasionalmente en comunicación, pero que apreciaría si Severus no le pasaba esa información a Albus Dumbledore si podía evitarlo.

Ya que la palabra de un Malfoy era su honor al ofrecer un lazo familiar con Harry Potter, no sólo estaba ganándose la lealtad de Harry, sino que también le prometía la suya. Si llegaba a una decisión entre Severus y Harry, él elegiría a Harry porque para un sangrepura, la familia siempre era primera, incluso sobre los amigos. Era una excusa ideal a la que Lucius podría recurrir sin tener que usar su lealtad hacia el Señor Oscuro debido a sus acciones relativas a Harry Potter.

Pasaron los días, y cuando el fin de octubre se acerco, algunas cosas quedaron claras para Harry. La primera era que Hermione Granger era una celosa, molesta, engreída sabelotodo y se estaba cansando de su actitud. Ella odiaba ser superada. Al parecer ella había decidido que Harry era su rival académico, y que haría todo bajo su poder para superarlo en clases. Ella además tomaba el ridículo sistema de puntos con demasiada seriedad. Cada vez que Harry recibía puntos por algo, Hermione parecía volverse loca hasta que ganaba la misma cantidad, o más.

Al principio, él sólo la había ignorado. Después le divirtió ligeramente su tenacidad. Luego comenzó a molestarle. Ella estaba constantemente discutiendo con él sobre los temas más estúpidos. Ella confiaba demasiado en los libros de texto, pero la memoria de Harry era mucho mejor que la de ella y él no tenía reparos en citar palabras de otros magos si con eso conseguía que se callara. Él había leído muchísimos más libros que ella, y tenía una biblioteca mental mucho más grande a la cual recurrir.

Sin embargo, cada vez que citaba de un libro al que ella no tenía acceso, sólo parecía enfurecerla más, y la llevaba a una búsqueda frenética para encontrar el mismo texto, u otro que contrarrestara lo que Harry había dicho. La sala común de Ravenclaw tenía una biblioteca privada llena de textos donados por alumnos Ravenclaw, y gracias a ella, había más libros para usar como referencia, además de los de la biblioteca de la escuela y Harry encontraba eso muy irritante debido a Hermione Granger. Ella comenzaba esas alocadas partidas de investigación, desesperada de probar que él estaba equivocado, y su maldito texto elemental de escuela estaba correcto.

El problema era que a los niños de once años les enseñaban estupideces. Esa era una verdad de la vida. Los niños no estaban listos para verdaderamente comprender la inmensidad que era la teoría mágica pura. Era por eso que miles de estúpidos hechizos específicos existían. Cuanto menos en sintonía con la magia estaban, menos comprendían como sentirla y manipularla y más tenían que contar con hechizos específicos. Un hechizo que hacia una cosa especifica y tenía una encantación especifica. Ese hechizo había sido creado para hacer justo eso, y mientras supieras el hechizo y los movimientos exactos de la varita podías hacer como el libro de texto te decía y tendrías el efecto deseado. Tuvieras o no comprensión o control sobre tu magia. Esa era el tipo de basura que le enseñaban a los de primer año.

Claro que cuando avanzaban más, ya no necesitabas un hechizo específico para cada cosa que querías hacer. De hecho, hacerlo así era absolutamente estúpido ya que uno tendría que terminar memorizando miles de encantaciones y movimientos de varita.

Era como todos esos estúpidos hechizos de transfiguración que tenían que aprender en primer y segundo año. Un hechizo específico para convertir un fosforo en una aguja. Un hechizo especifico diferente para cambiar un alfiletero a un puercoespín. Era estúpido. Alguien que de verdad tenía control sobre su magia, no necesitaba hechizos específicos para transfigurar una cosa en otra. Sólo necesitan saber cómo manipular apropiadamente su magia, y conocer como visualizar correctamente el proceso de transfiguración.

Pero ninguno de los libros de texto de primero, segundo o incluso tercer año cubría eso porque era demasiado avanzado para los niños. Y pese a lo mucho que Hermione había leído de forma adelantada, ella aun no llegaba tan lejos.

Cuando eres un niño, te enseñan una forma de hacerlo, pero cuando creces, te enseñan la manera correcta de hacerlo.

Era estúpido, pero así era como funcionaba.

Pero Hermione Granger no era la única persona que Harry encontraba extremadamente molesta. No, el segundo lugar iba con facilidad para Ron Weasley de Gryffindor.

Harry había aprendido un poco más sobre la familia Weasley durante su tiempo en Hogwarts. Lo primero y más importante es que eran hipócritas. Eran una familia sangrepura que se remontaba a docenas de generaciones. Jamás se casaban con otras razas, y no había ninguna ocasión en que un Weasley se hubiera casado con un nacido muggle. Incluso habían escondido a un squib nacido hace una generación. Y aun así, públicamente, clamaban apoyar los derechos de los muggle, apoyaban la igualdad y apoyaban totalmente la supremacía de la magia de la Luz, y la supresión de la malvada Oscuridad.

Draco los llamaba asquerosos traidores a la sangre, pero Harry sentía que hipócrita era un término más apropiado. Aparentemente también creían que era su deber ayudar a aumentar la población de la luz de Gran Bretaña, sin ayuda. La familia era exageradamente enorme. Actualmente había cuatro de ellos asistiendo a Hogwarts, pero había dos más que ya se habían graduado, y uno más que todavía no entraba.

Al parecer se apareaban como conejos. Que extraño.

Pese a la advertencia de Harry esa vez que Weasley lo había perseguido y luego acorralado, el estúpido mocoso pelirrojo aun no aprendía su lección. Una vez más había conseguido la ayuda de unos reacios Longbottom y Finnigan y volvió a atacar. Harry había cumplido con su amenaza y había terminado usando un hechizo llamado 'Levicorpus' en los tres – elevándolos por sus tobillos. Mientras estaba colgados allí, gimiendo para que los bajaran, Harry procedió a lanzar un hechizo en cada uno de ellos que tiño sus cabellos verde con franjas plateadas. Luego les lanzo otro hechizo encima de ese que prevenía que fuera removido por una semana. Dudaba que hasta la enfermera pudiera removerlo después de las precauciones que había tomado.

Ron pasó el resto de la semana mirando furioso a Harry desde el otro lado del Gran Comedor, o en cualquier clase que compartieran, mientras que Longbottom y Finnigan se veían adecuadamente avergonzados y terriblemente abochornados.

Draco, Daphne, Theo y Blaise encontraron el hechizo de Harry totalmente brillante y todos les pidieron que les enseñara como se hacía.

Después del asunto del pelo teñido, Finnigan y Longbottom parecían menos inclinados a ayudar a Ron con su intento de demostrar que Harry Potter era malvado, por lo que todos los intentos posteriores de Weasley para tratar de seguir y espiar a Harry sólo fueron intentos. A Harry le importarían una mierda las idioteces de Weasley si no fuera por el hecho de que le estaba poniendo un freno al tiempo que Harry tenía para observar el tercer piso, y hasta ahora el mocoso idiota le había hecho imposible tratar de visitar esa Cámara.

No era como si fuera muy difícil perder al idiota. Ni era difícil detectar que el chiquillo estaba tratando de seguirlo, pero Harry no podía hacer nada obviamente superior al nivel de un niño, así que tenía que ser precavido en lo que hacía al tratar de detener a Weasley.

Había optado por hacerle 'bromas' al idiota pelirrojo cada vez que trataba de seguirlo. Mientras mantuviera sus respuestas aparentemente inocentes e infantiles, y razonables dentro del rango de habilidad de un adolescente, no atraería preocupación o atención desde arriba. Hasta el momento la piel de Weasley había estado azul por un día; otro día su cabello había sido encantado para que brillara con todos los colores del arcoíris; su túnica había sido hechizada para que se volviera invisible por treinta segundos al azar en otro día; sus dientes habían sido alargados para que estuvieran más desarrollados que los de Granger... la lista continuaba. Para la tercera semana de octubre, a Harry incluso había comenzado a gustarle, y pasaba las clases de Historia de la Magia tratando nuevas y más creativas formas de hacerle travesuras al estúpido chiquillo la próxima vez que intentara seguirlo.

Fue por esta fecha que se le acercaron los hermanos mayores gemelos del idiota pelirrojo. Cuando por primera Harry se dio cuenta que los gemelos Weasley lo estaban siguiendo fue cuando iba por un corredor vacio una tarde después de salir de la biblioteca y se puso precavido. Por lo que sabía, los dos chicos probablemente estaban tratando de vengar a su hermano menor.

Al principio simplemente trato de perderlos, en vez de enfrentarlos. Había oído rumores sobre los gemelos Weasley y sabía que probablemente tendría que usar hechizos mas avanzados con ellos para contrarrestar lo que ellos le mandaran, y no quería demostrar conocimiento avanzado si podía evitarlo.

Pero sus intentos de perderlos rápidamente probaron ser ineficientes. Sin importar donde fuera, ellos eran capaces de rastrearlo. También eran mucho mejores al ser cautelosos que su inútil hermano menor.

Harry tuvo que admitir que estuvo impresionado con su conocimiento profundo de la escuela y sus pasadizos secretos, al igual que con su habilidad de rastrearlo, mientras esquivaba a Filch, al Barón Sanguinario y a Peeves – los tres individuos donde había tratado de guiarlos mientras intentaba perderlos.

Finalmente entro a un salón vacio y se dio la vuelta para observar la puerta con su varita en la mano. Estaba cansado de tratar de huir de esos dos y simplemente decidió encararlos.

La puerta se abrió lentamente y dos cabeza pelirrojas idénticas aparecieron, mirando con cautela en la habitación. Divisaron a Harry y grandes sonrisas aparecieron en sus caras pecosas.

"¡Parece que finalmente dejo de correr, George!"

"Parece que así es, Fred. Estoy casi decepcionado. ¡Ese fue un gran paseo por el castillo!"

"¡De verdad un gran paseo! ¡Jamás habría esperado encontrar a un pequeñito de primero que conociera mas del castillo que nosotros!"

"¡No yo tampoco hermano mío! ¡Ese pasadizo tras el tapete en el cuarto piso era un misterio total! ¡Ese ni siquiera está en nuestra pequeña guía de lujo!"

"¡Lo sé! ¡Quede totalmente choqueado por eso!"

"¡De verdad choqueado!"

Harry entrecerró sus ojos mientras los dos conversaban alegremente como si él no estuviera parado allí, apuntándolos con su varita.

"¿Que quieren?" pregunto con voz fría.

"Oh, no te preocupes pequeña águila. No tenemos intención de lastimarte."

"Venimos en paz."

"Con bandera blanca."

"Lanzando una bandada de palomas al aire."

"¡De hecho, venimos trayendo una propuesta de cooperación!"

Harry levanto una sola ceja, mirando a los dos como si estuvieran locos... que claramente estaban.

"Claroooo... ¿así que ustedes no están aquí para vengarse por todas las cosas que le he hecho a su hermano?" pregunto Harry escéptico.

"Oh, no. Para nada."

"Pensamos que todas las cosas que hiciste fueron –"

" – ¡Absolutamente geniales!"

"Incluso de un maestro."

"Genio."

Harry le parpadeo al par, sintiendo como si estuviera observando un partido de tenis mientras los dos hablaban.

"Si... está bien..." Harry dijo con lentitud, aun sintiendo una gran cantidad de temor, mientras estaba parado frente a ellos. Fue en este punto, sin embargo, que algo que uno de ellos llevaba llamo su atención. Sobresaliendo del bolsillo de uno de los gemelos había un trozo de pergamino. Para el ojo común, no parecería nada fuera de lo ordinario, sin embargo para la Vista Negra de Harry, estaba brillando con un conjunto de increíblemente poderosos encantamientos.

Pero eso no era sólo lo que llamaba la atención de Harry. Era las firmas mágicas atadas a esos encantamientos. Eran muy... familiares.

La firma mágica de Remus estaba por todos lados. Esa era obvia. Era fácil de distinguir después de ver la firma mágica de Remus en cada clase. Sin embargo, había otra firma mágica allí que, aunque Harry nunca antes la había visto, la había sentido. Le tomo treinta segundos buscar en su memoria para saber exactamente de donde la conocía.

Era la firma mágica de su padre.

"¿De dónde sacaron eso?" Harry dijo de repente antes de poder evitarlo.

Los gemelos, que habían continuado con su bizarra forma de hablar detuvieron su partido de tenis verbal y lo miraron en confusión por un momento antes de mirar hacia donde apuntaba. Se dieron cuenta que apuntaba al pergamino que sobresalía de uno de sus bolsillos y sus expresiones de inmediato se volvieron defensivas.

"¿Qué cosa?" pregunto uno inocente.

"El pergamino en tu bolsillo," respondió Harry. "Tiene la firma mágica de mi papá en él."

"¿Tu papá?" dijo el otro gemelo sorprendido. Luego sus ojos se abrieron y miro a su hermano que también tenía los ojos bien abiertos.

"¿Que quieres decir con que tiene la 'firma mágica' en él?"

Harry se encogió de hombros. "Es algo que puedo hacer. En cierto modo veo la magia. También tengo una memoria perfecta. Recuerdo la firma mágica de una persona como algunos recuerdan rostros. La firma mágica de mi papá está en ese pergamino que sobresale de tu bolsillo. Al igual que la del Profesor Lupin."

"¿Del Profesor Lupin?" ambos preguntaron simultáneamente.

"Si. Eso es correcto. ¿Así que de donde lo sacaron?"

Los gemelos se miraron una vez más, y parecieron tener una conversación silenciosa entre ellos antes de volver a mirar a Harry.

"Lo tomamos –"

"De la oficina de Filch –"

"Nuestro primer año."

"Estaba en un cajón con cosas confiscadas," explicaron con su peculiar manera de hablar.

"¿Y que lo que es? puedo ver que es poderoso. Tiene una montaña de encantamientos encima," dijo Harry, casi susurrando la ultima parte para sí mismo mientras sus ojos permanecían pegados en el pergamino.

"¿De verdad puedes ver la magia?" uno de los gemelos pregunto con asombro en su voz.

Harry se encogió de hombros, actuando como si no fuera nada. "Siempre he podido. Supongo que nací con eso."

"Eso es asombroso."

"Con razón todos dicen que eres una especie de prodigio."

"Sí, claro... así que... ¿el pergamino?" insistió Harry, impacientándose.

"¡Cierto!" exclamo uno.

"¡El pergamino!" añadió el otro.

Harry les dio una mirada plana, ligeramente molesta.

El que tenía el pergamino en su bolsillo lo saco y lo sostuvo entre ellos. Harry se acerco, mirándolo más de cerca. Parecía, para todo el mundo, nada más que un trozo de pergamino en blanco.

Vio la firma mágica de su padre reaccionando ante su presencia y sus ojos se abrieron. De repente comenzó a aparecer texto en el pergamino. Los gemelos al parecer no estaban esperando eso, porque se quedaron con la boca abierta.

Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta

Los proveedores de ayuda para los magos traviesos

Han detectado la sangre de uno de los suyos

¿Quién es este nuevo bromista que utiliza nuestro mapa hoy?

Los tres chicos se quedaron mirando el pergamino por un momento. Harry de repente se largo a reír.

"Los Merodeadores," susurro con una sonrisa extrañamente sentimental en sus labios al pensar que había encontrado este objeto que había pertenecido a sus padres y amigos.

Los gemelos levantaron la cabeza y lo miraron con ojos bien abiertos. "¿Sabes sobre los merodeadores?" pregunto uno de ellos.

"¿Estas diciendo que tu papá era uno?" pregunto el otro.

"Si, el apodo de mi papá era Cornamenta," dijo Harry, apuntando las palabras 'Cornamenta' en el mapa. "El Profesor Lupin es Lunático. Pueden preguntarle todo al respecto, si lo desean."

Los dos gemelos compartieron una mirada atónita y a la vez eufórica.

"¿Quieres decirnos que uno de nuestros profesores fue un Merodeador?" jadeo un gemelo.

"¿Sabes quienes eran los otros? ¿Aun están vivos?"

Harry frunció el ceño ligeramente. "Bueno, Canuto es Sirius Black," les dijo, y los gemelos palidecieron considerablemente. "Colagusano era Peter Pettigrew. Eran compañeros de dormitorio cuando estaban aquí en Hogwarts. Pero de todas maneras, ¿Qué mas hace? ¿El pergamino quiero decir?"

"¡Cierto, cierto!"

"Creo que merece verlo."

"Estoy de acuerdo."

Con eso, él que sostenía el pergamino saco su varita, la toco contra el pergamino y dijo "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."

El texto anterior desapareció, y el pergamino se lleno de repente con un increíblemente complejo mapa de toda la escuela. Pero aun más interesante, era el hecho de que cada persona en la escuela estaba etiquetada en el mapa con un par de pequeñitas huellas animadas que se movían en el mapa en la dirección que uno se movía en la escuela. Harry incluso encontró el salón en el que él y los gemelos se encontraban con tres pares de huellas, etiquetadas Harry Potter, Fred Weasley y George Weasley.

Los próximos veinte minutos los pasaron sentados en una de las mesas del salón, examinando el mapa y discutiendo lo que Harry sabía acerca de los merodeadores. Harry descubrió que los gemelos no andaban tras él con malas intenciones, en vez de eso, ellos estaban planeando reclutarlo, o enlistarlo como su estudiante. Obviamente él no tenía nada que pudiera aprender de ellos – en ese caso, él podría enseñarles a ellos un par de cosas sobre hacer bromas, y eso que las bromas nunca habían sido lo suyo.

Mientras más veía el mapa Harry mas intrigado estaba. Dudaba que los gemelos le dieran su copia directamente, pero aun así la quería. Los tres hicieron planes para reunirse en la oficina del Profesor Lupin al día siguiente después de clases para terminar de discutir el mapa. Los gemelos querían hacerlo para poder sacarle algunas historias a Lupin. Harry quería hacerlo para sacarle detalles a Lupin sobre cómo estaba construido el mapa. Era obvio que la mayoría de los hechizos en el mapa habían sido hechos por Remus – cosa que tenia sentido, ya que sabía que en sus días de escuela, Remus era el más estudioso del grupo.

Al día siguiente se juntaron y Remus estaba obviamente abrumado, por los gemelos y por la vista del mapa. Se puso todo nostálgico y los gemelos con facilidad le sacaron las historias al hombre. Mientras Remus recordaba, y los gemelos se empapaban en las hazañas de los merodeadores y sus bromas, Harry se sentó a un lado, examinando el mapa con su Vista Negra, al igual que con un variado número de encantamientos avanzados usados para descomponer hechizos complejos. Tenía un trozo de pergamino y una pluma y tomaba apuntes a medida que era necesario. Los demás estaban distraídos así que no le prestaron atención.

Durante la semana siguiente, Harry les pidió el mapa prestado a los gemelos un par de veces más para estudio adicional. Ellos al parecer pensaban que lo estaba utilizando para realizar algunas bromas secretas, y le desearon suerte. Siguieron intentando persuadirlo de que se les uniera en sus bromas, pero por el momento, al menos, se rehúso.

– –

Era el día de la luna llena en Octubre y Harry marchaba hacia la oficina de Remus. Aun estaba claro afuera, pero el sol se escondería en un par de horas, y Harry sabía que Remus era tan responsable que probablemente se encerraría mucho antes de lo que era absolutamente necesario.

Toco a la puerta de la oficina de Remus y entro cuando el hombre le respondió desde adentro.

El hombre levanto la mirada de su escritorio con una sonrisa cansada en el rostro.

"Harry..." dijo Remus en voz baja mientras deja su pluma a un lado y se sentaba derecho. "¿Que te trae por aquí hoy? ¿No sueles tener tu grupo de estudio los jueves?"

Harry se encogió de hombros. "Saben que no iré esta noche. Prefiero pasar mi tiempo haciéndote compañía."

Remus se veía conmovido, pero agacho su cabeza. "No tienes que hacer eso, Harry. Además, me iré dentro de cuarenta minutos, y no puede ir conmigo después de todo."

"¿Por qué no?" pregunto Harry simplemente.

Remus lo miro y parpadeo. "Harry, sabes que no puedes venir. Es demasiado peligroso. Incluso con la poción matalobos, tener un humano cerca podría irritar a Lunático."

"¿Pero y si no estoy allí como humano?" Harry respondió con una sonrisa traviesa.

Remus frunció el ceño un momento en confusión antes de reír y menear la cabeza. "Harry, no sé lo que estas sugiriendo, pero no es –"

"Soy un animago."

Remus se quedo con la boca abierta a mitad de palabra observando con ojos bien abiertos al niño frente a él. "Harry, eso es imposible. Simplemente no hay manera –"

"Lo hice accidentalmente cuando era más pequeño. No sé cómo, pero lo hice. Varias veces. Obviamente, la primera vez que sucedió fue pura magia accidental, pero siempre fui un niño extraño. Cada vez que hice magia accidental, practicaba y practicaba hasta que podía hacerlo a propósito. Claro esta, yo no tenía idea de lo que era un animago cuando era un niño, pero luego de oír tu descripción de ellos, y después de leer bastante, me di cuenta que eso es lo que yo hice. Me entrene como uno, y puedo hacerlo a propósito, cuando quiera."

"Debes estar bromeando," dijo ahogado Remus, luciendo absolutamente incrédulo. "¡Sólo tienes once años!"

Harry se encogió de hombros sin complejos. "¿Que puedo decir? ¿Soy un fenómeno entre fenómenos?"

"No eres un fenómeno, Harry. ¡Tú eres increíble! ¿No puedo ni siquiera empezar a imaginar como... accidentalmente se puede aprender a ser un animago? Es sólo... ¡No debería ser posible! ¡No lo creo!" meneo la cabeza, incrédulo.

"¿Quieres ver?" pregunto Harry dándole su mejor rostro de niño inocente y emocionado.

Remus sólo asintió.

Harry cerró los ojos, respiro profundamente por su nariz y dejo escapar el aire lentamente entre sus labios separados. De repente su cuerpo comenzó lentamente a encogerse y cambiar, y en un parpadeo, donde antes estaba un niño, ahora estaba un pequeño y peludo murciélago marrón oscuro, aferrado al piso de piedra.

Remus ahogo una especie de gemido sobresaltado y se puso de pie. Caminó alrededor de la mesa con cautela, sin sacar sus ojos del pequeño murciélago en el piso.

"Por las barbas de Merlín, no puedo creerlo," susurro Remus. "¿Un murciélago?" preguntó después de un momento.

El pequeño murciélago, maniobro alrededor, extendió sus alas y luego las agito para comenzar a volar. Voló hacia arriba y después como que se mantuvo en el aire, directamente frente al rostro de Remus. Sus alas eran de unos 18 pulgadas punta a punta, pero su cuerpo era de sólo 6 pulgadas de largo desde la cabeza hasta la cola.

Sus alas eran bastante articuladas, y la delgada y flexible membrana que cubría sus articulaciones hacía que tuviera una gran cantidad de control sobre su vuelo. Dejo de moverse frente a Remus y comenzó a volar alrededor de la habitación, antes de aferrarse a la pared y comenzar a escalar, como si la gravedad no fuera un problema.

Luego se alejo de la pared, volvió a volar frente al aun anonadado profesor y sin problemas se transformo a su forma humana.

"Esto no debería ser posible," Remus murmuro mareado.

Harry se encogió de hombros y le sonrió con una expresión satisfecha en su rostro. "Es magia," dijo Harry como si fuera suficiente para explicar todo. Y honestamente... así era.

Harry le hizo prometer a Remus que no le contaría a nadie sobre lo que podía hacer. Parte de Remus había querido ir corriendo donde la Profesora McGonagall para compartir su asombro y emoción, pero Harry insistió que nadie podía saber. Harry no tenía intenciones de registrar su forma animaga, y no quería la atención que sin duda vendría por ser el mago más joven en lograr la transformación animaga.

Esa noche, Harry se coló del dormitorio de Ravenclaw después de decirles a sus compañeros que no se sentía muy bien, y sellar las cortinas alrededor de su cama con varios hechizos protectores. Luego voló hacia la casa de los gritos para hacerle compañía a Remus toda la noche.

Había visto hombres lobo antes, pero nunca personalmente había sido testigo de la transformación de uno antes, así que en realidad fue algo bastante fascinante para él. Gracias a la poción matalobos, Remus conservaba todas sus facultades mentales durante su transformación, en vez de transformarse en un gruñente monstruo sediento de sangre. Sin embargo, permanecía el hecho de que no podían conversar el uno con el otro mientras estuvieran en formas animales. Aun así, lograron mantenerse entretenidos, y al llegar la mañana, cuando Remus volvió a su forma humana, Harry lo ayudo a dirigirse a la enfermería donde lo dejo bajo los cuidados de Madame Pomfrey, mientras él se dirigió a los dormitorios Ravenclaw para dormir todo el día. Le importaban un comino sus clases, además le había dicho a la enfermera que estaba enfermo y había recibido un permiso para saltarse las clases del día.

– –

Halloween vino y se fue sin problemas aparentes. El banquete fue exagerado y habían demasiadas influencias muggles según opinión de Harry. Al día siguiente, recibió una carta de Lucius declarando que la noche anterior su marca había quemado ligeramente, pero no había sido convocado. Había estado en contacto con varios otros miembros del círculo interno, y algunos del círculo externo, y todos reportaban lo mismo. Una ligera quemazón, pero no convocaciones.

La frustración de Harry sólo creció ante esta noticia. Era confirmación de que Tom estaba activo y planeando algo, pero aun no tenía idea de lo que era, o como rastrear al hombre. Lo que más lo molestaba era que su cicatriz no había reaccionado ante lo sucedido, aunque las Marcas si lo habían hecho.

Trato de deslizarse por la correa que lo conectaba con Tom, pero una vez más se encontró con una solida e impenetrable muralla de Occlumencia.

Le respondió a Lucius, agradeciéndole por mantenerlo informado, y luego se fue a pasar su rabia a la Sala de las Cosas Perdidas y continuo con su trabajo en la copia del mapa del merodeador. No sólo necesitaba continuar en eso, además era una buena distracción, y así al menos sentía que estaba haciendo algo productivo en camino a sus metas.

Planeaba usar la maldita cosa para robar la Piedra. Su versión del mapa era incluso más completa que la que su padre y amigos habían hecho. Por una cosa, incluía la entrada a la Habitación de las cosas perdidas (aunque no incluía la habitación, ya que era indetectable por las protecciones de la escuela). Su versión también incluía numerosos pasajes secretos y varias habitaciones escondidas que los merodeadores habían fallado en descubrir.

Tambien había logrado incluir la habitación al final del pasillo del tercer piso, y la hilera de otras habitaciones que se extendían tras la trampilla bajo el piso. También pudo trazar la ubicación general y tamaño de las habitaciones, ya que no tenía idea de lo que estaba en ellas ahora, o si algo había sido movido o cambiado en los cincuenta años que él y Tom las habían explorado.

El mapa original creado por los merodeadores trabajaba aprovechando las protecciones del castillo. Todos en el castillo estaban registrados y eran seguidos constantemente por las protecciones, desde el momento que ponían un pie dentro de Hogwart. Sin embargo algunos de los lugares eran inmarcables incluso por las protecciones del castillo – La Habitación de las cosas escondidas era una de ellas y la Cámara de los Secretos era otra. Afortunadamente, el juego de habitaciones secretas que partían del cuarto en el tercer piso no lo eran.

Harry logro unir el mapa a las protecciones del castillo de la misma manera. Había logrado sutilmente interrogar a Remus en una par de cosas que lo habían confundido o cuando se habían encontrado con algunos obstáculos. Podía decir que el hombre se había confundido un poco porque Harry le hiciera algunas preguntas altamente avanzadas sobre la teoría de los encantamientos, pero había llegado a esperar que Harry actuara considerablemente mas allá de lo que su edad dictaría como normal, y afortunadamente no le prestó mas atención.

Para la primera semana de noviembre, Harry tenía su mapa funcionando, y comenzó a usarlo para vigilar el pasillo del tercer piso y la habitación que guiaba a las habitaciones secretas. Bastante interesante fue el hecho de que siempre había un nombre marcado como dentro de la habitación del tercer piso en la que Harry sabía estaba la trampilla. Juzgando por el nombre y el hecho de que el nombre siempreestaba en la habitación, sospechaba que el dueño del nombre no era humano. El nombre era 'Fluffy'.

Desde su primer té con Hagrid, Harry se había dejado caer por visitas adicionales dos veces. Harry ya sabía por su vida previa que Hagrid tenía la ridícula tendencia de adquirir criaturas peligrosas para mantenerlas como mascotas. De sus visitas adicionales, aprendió que la tendencia de Hagrid sólo había aumentado en los cincuenta años que habían pasado. Como parte de su trabajo como guardián de los terrenos, Hagrid estaba a cargo de los establos de Hogwart. Él atendía la manada de Thestrals de la escuela, al igual que ayudaba al profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, el Profesor Kettleburn, a cuidar a todos los animales que usaba en sus clases.

Con este conocimiento, Harry pensó que era casi seguro asumir que Hagrid probablemente sabía algo sobre 'Fluffy'. Sus suposiciones se solidificaron cuando, tarde el sábado por la noche, vio un punto etiquetado 'Hagrid' dirigiéndose al pasillo del tercer piso, encontrándose con el Profesor Flitwick que estaba de guardia en esos momentos, y luego entraba a la habitación donde estaba 'Fluffy'.

Dos días después, también tarde, luego del toque de queda, Hagrid volvió, pero esta vez acompañado de la Profesora Sprout, la maestra de Herbología. Hagrid entro primero y paso unos minutos haciendo supuestamente lo necesario para calmar a 'Fluffy'. Luego salió, y Harry asumió que estaba llamando a la Profesora Sprout. Ella entro, y su punto se detuvo al medio de la habitación, justo sobre la trampilla y luego desapareció de la habitación. El punto etiquetado 'Pomona Sprout' reapareció en la habitación que estaba justo abajo. Ella pasó como veinte minutos allí antes de subir. Ella y Hagrid dejaron la habitación y Filch apareció para vigilar el pasillo.

Tomando lo que había observado, Harry pensó que era seguro asumir que lo que estaba en la segunda habitación, era alguna especia de peligrosa planta mágica.

Durante todo el tiempo que paso en las siguientes semanas observando el mapa, nunca vio a nadie pasar más allá de la segunda habitación, así que era muy probable que cualquier protección existente mas allá de esa habitación fueran autosuficientes y no necesitaban mantenimiento. Tenía sentido que los obstáculos vivos fueran los primeros dos, pero Harry dudaba que fueran las únicas protecciones allí.

Durante la tercera semana de noviembre, cuando fue a la oficina de Remus después de sus clases para ayudar al hombre con sus papeles y a conversar, como había estado haciendo en estos meses, fue pillado desprevenido cuando miro al hombre y vio una sorprendente expresión de devastación en el rostro del mago.

"¿Que sucede?" pregunto Harry, instantemente poniéndose en guardia debido a la postura y mirada del hombre.

"Ah... Harry... yo," Remus vacilo y paso la mano por su cabello ligeramente gris antes de suspirar con pesadez. Tomo una carta doblada de su escritorio y se la entrego a Harry. Él la tomo y se sentó en la silla que estaba en la parte opuesta del escritorio.

Las cejas de Harry se levantaron lentamente, pero no mostro otra reacción en su rostro.

"¿Entonces que significa esto exactamente?" pregunto Harry sin levantar la mirada.

"Significa que Sirius jamás tuvo un juicio. Ni siquiera fue interrogado después de ser aprendido," dijo Remus con otro suspiro luciendo más viejo que antes.

"Yo ya te había dicho que él no era el guardián secreto," dijo Harry aun sin mirarlo.

Remus asintió lentamente con la cabeza y mantuvo los ojos bajos. "Lo hiciste. Y... bueno, mientras más te conozco y las cosas que puedes hacer – las cosas que puedes recordar – he llegado a creer mas y mas, es sólo que..."

"Al mismo tiempo no querías creerlo," Harry termino por él. "Significaría que Dumbledore lo dejo allí para que se pudriera sin un juicio. También significaría que tu amigo en realidad no fue culpable de traición, pero tu nunca trataste de contactarlo, o luchaste por él, en una década."

La cara de Remus decayó por la desesperación y se cubrió el rostro con las manos. "¿Que he hecho, Harry?" susurro Remus con voz ronca y rota. "Yo era su amigo... ¡debí estar allí para él! pero sólo..."

"Confiaste en Albus Dumbledore. De seguro no fuiste el primero en seguir ciegamente a ese hombre. Creíste que podías confiar en él para hacer lo correcto. Lo que era justo. Esa es su línea, ¿cierto? se supone que es el tipo bueno. Es quien tiene el poder, la autoridad moral, y el deseo de luchar por lo que es bueno y correcto en el mundo. Te permitiste tener fe ciega en un solo hombre. Ese fue tu único crimen, Remus."

Remus negó con la cabeza, furioso. "No. ¡Sirius era mi amigo!"

"Y también lo eran mis padres. Tú creíste que Sirius los había traicionado. Era todo lo que supiste en esas fechas ademas Albus Dumbledore, lo confirmo. Estabas dolido y enojado. Te sentías traicionado y los habías perdido a todos. Perdiste a mis padres, perdiste a Peter y luego perdiste a Sirius, todo en una solo vez."

"No te había perdido a ti..." susurro Remus. "Pero no pelee por ti. Debí hacerlo... por lo menos debí asegurarme que estabas bien. Debí chequear que estabas seguro."

Harry alejo la mirada, escogiendo no responder de inmediato. "No podrías haberme salvado de ellos, Remus," dijo finalmente en voz baja, y sabía que Remus sabría exactamente quienes eran 'ellos'. "Si hubieras intentado 'rescatarme', Dumbledore habría actuado en tu contra, al igual que lo hizo en contra de Sirius. Probablemente él le habría expuesto tu condición al público, sólo para garantizar que legalmente tu nunca pudieras estar cerca de mí."

Remus miro a Harry con una expresión que pareció cambiar entre negación, horror, rabia y miedo. Harry sabía que Remus no quería creer que Albus Dumbledore le haría algo así, pero al mismo tiempo, también se daba cuenta que Albus Dumbledore probablemente habría hecho justo eso, si Remus hubiera tratado de conseguir custodia de Harry.

"¿Para qué te quiere él?" Remus pregunto finalmente, mientras frunció el ceño en confusión y rabia. "¿Que puede ser tan importante que cree que está bien destruir la vida de las personas? Tu vida. La vida de Sirius..." Remus meneo la cabeza y su expresión lentamente estaba cambiando a la mirada devastada que había tenido antes.

Harry pensó, repasando en su mente los posibles escenarios que podrían desarrollarse si le contaba a Remus lo que sabía sobre la Profecía. Que podría ganar si lo hacía, si jugaba sus cartas correctamente, y que cosas posiblemente podrían ir mal si las cosas no marchaban bien. Decidió que el riesgo estaba definitivamente allí, pero los posibles beneficios hacían la opción viable.

"Remus... mis padres ¿te dijeron porque tuvieron que esconderse?" pregunto Harry.

Remus miro a Harry y frunció el ceño ligeramente antes de negar con la cabeza. "No... exactamente. Dijeron que Quien-Tu-Sabes estaba tras ellos... bueno... tras de ti. Eso, que por alguna razón, te quería muerto."

Harry asintió, luciendo pensativo. "Sabes que puedo recordar cosas, ¿incluso de cuando era un bebé?" pregunto Harry, retóricamente y Remus asintió. "Bueno, obviamente ninguna de estas cosas tenía sentido para mi entonces, pero ahora puedo mirar esas memorias con el conocimiento que tengo sobre la magia, el mundo y las personas, y puedo poner las cosas que escuche en ese entonces en su contexto. Si vuelvo y reexamino mis memorias, ahora significan algo, cuando antes, sólo eran tonterías."

Los ojos de Remus brillaron un poco por la comprensión. Sin duda él se preguntaría sobre esto, y la explicación de Harry finalmente haría parecer las cosas más lógicas y plausibles.

Harry continuo, "Es como el asunto de Peter siendo el guardián secreto – obviamente no entendía nada de eso entonces. Dumbledore lanzando el encantamiento; Sirius siendo un señuelo; el 'encantamiento fidelius'. Nada de eso significaba nada cuando era un niño, pero aun lo recordaba. Y ahora, cuando repaso esas memorias, significan algo. Bueno, hay otra cosa que oí cuando era un bebé..."

Remus se adelanto en su silla, mirando a Harry con ansiedad y miedo en su rostro.

"Hay una profecía," Harry dijo en voz baja. "Una vidente hizo una profecía y Dumbledore la oyó. Aparentemente uno de los seguidores del Se... uno de los seguidores de Voldemort también la escucho y se la conto, porque Voldemort sabía lo que decía la profecía... o quizás sólo sabía una parte de ella. En realidad no estoy seguro. De todas formas, nunca oí a mis padres decir la profecía completa en mi presencia... creo que evitaban hablar de eso cerca de mi cuando sabían que estaba despierto porque querían evitarme el stress... cosa que es ridícula, porque podía saber que algo andaba mal, incluso entonces..." Harry suspiro y rodo sus ojos antes de volver a enfocarse. "Pero si oí las primera líneas. Aparentemente dice 'aquel con el poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca.' la parte siguiente básicamente da pistas sobre quien es 'aquel' .Dumbledore y Voldemort estuvieron de acuerdo que esas pistas me indicaban a mí y a mis padres."

La cara de Remus se transformo en una expresión de shock. Pero luego frunció el ceño y meneo la cabeza como si estuviera debatiendo internamente consigo mismo. "¡Pero eso no explica porque aun está tratando de controlar tu vida de esa manera! ¡Tú ya 'derrotaste' a Quien-Tu-Sabes! ¡Él ya no está! ¿Por qué no dejarte en paz? ¿Por qué dejarte con esa gente horrible? ¿Por qué dejar a Sirius pudriéndose sin un juicio y con un nombre sucio?"

"Ese es el asunto, Remus. Voldemort no se ha ido. Va a volver, y Dumbledore lo sabe. Me necesita bajo su control para que pueda prepararme apropiadamente para cumplir su estúpida y ridícula profecía cuando Voldemort regrese. No se exactamente como o porque él pensó que dejarme con abusivos muggles lo ayudaría, excepto que quizás esperaba que me golpearan hasta la sumisión. Para romperme, así cuando yo volviera aquí, seria más manejable o algo así. No lo sé. A mí me parece increíblemente ilógico, pero me he dado cuenta que usar lógica en relación a Albus Dumbledore en un asunto sin sentido. Además, estoy seguro que él no estaba esperando que yo fuera como soy. Estoy seguro que el hecho que yo recuerdetodas estas cosas está muy lejos de algunos de sus planes, y me preocupa lo que hará cuando trate de recuperarse de su errores al darse cuenta que yo sé lo que ha hecho."

Harry resoplo y empujo algunos mechones de cabello sueltos que habían escapado de su cola de caballo, tras su oreja. "Y porque dejaría a Sirius podrirse sin un juicio... sabes, he estado pensado bastante sobre eso últimamente y me he preguntado... básicamente, si Sirius hubiera recibido un juicio lo habrían puesto bajo veritaserum para interrogarlo y se habrían dado cuenta que no traiciono a mis padres y que no era un mortífago, pero aun así habría terminado en Azkaban por el asesinato de Pettigrew y esos muggles – ¿no es así?"

Remus asintió lentamente.

"En ese caso, yo aun habría terminado bajo el control de Dumbledore porque mi padrino aun habría terminado en prisión. ¿Y si, al tener un juicio se hubiera mostrado algo mas grande? ¿Y si Sirius es completamente inocente? ¿Y si no mato a nadie? Un juicio habría mostrado eso, y él habría salido libre. El único motivo que Dumbledore tenía para asegurarse que Sirius no recibiera un juicio, es si Sirius fuera inocente. Total y completamente inocente. Y Dumbledore lo supiera."

Harry sospechaba que si los ojos de Remus se ponían más grandes en ese momento, se le saldrían de los soquetes para caer al piso. Remus comenzó a mover su cabeza lentamente de lado a lado cómo si tratara de negar la potencial verdad tras esas palabras, pero Harry pudo ver el cerebro funcionando tras los ojos dorados del hombre y supo que no podía negarlo.

Harry y Remus conversaron un poco mas después de eso, tranquilamente tratando de decidir que hacer con sus revelaciones. Harry no estaba completamente convencido que tratar de sacar Sirius de Azkaban legítimamente lo beneficiaría a la larga, excepto de tener otro potencial aliado adulto. El asunto del guardián mágico probablemente le causaría problemas de manera negativa después, aunque, había un valor potencial al explorar este asunto. Remus estaba de su lado, pero el hombre no tenia estancia legal para defender a Harry si algo salía mal. Y el hecho de que Remus fuera un hombre lobo sólo dejaba su posición más inestable y poco fiable.

Harry también se dio cuenta que Remus necesitaba tratar de explorar algunas opciones para liberar a su viejo amigo. Así que al final, Harry decidió, internamente, que iba a tratar de limpiar el nombre de Sirius Black. Pero tendría que tener cuidado de como lo haría. Le hizo hincapié a Remus de cuan desesperadamente imperativo era que Dumbledore no comenzara a sospechar de Harry; de su comportamiento, su inteligencia y en especial, sobre lo que estaba haciendo respecto a Sirius, hasta que llegaran a un punto en que Dumbledore ya no pudiera hacer nada para detenerlo.

Sólo le tomo dos meses, pero Harry estuvo satisfecho en lo fácil que resulto aplastar totalmente la fe inquebrantable de Remus en Albus Dumbledore. Estaba seguro que ahora el hombre le era más leal a él, que al viejo, y ni siquiera había tenido que mentir para ganar la confianza de Remus. Obviamente había dejado muchas cosa afuera, y retorció un numero de otras cosas, pero en términos generales, sólo le había dicho a Remus variaciones de la verdad. Y eso había sido más que suficiente.

Harry decidió que trataría de contactar a alguien con mucho poder e influencia en el Ministerio para ver si podía conseguir que comenzaran a investigar algo en el caso de Sirius, manteniendo todo lo mas callado posible. Al principio, había pensado en contactar a Lucius para conseguir los nombres de los mortífagos que habían logrado llegar lejos en el Ministerio, pero de inmediato desecho esa opción. No podía arriesgarse a que un verdadero mortífago estuviera asociado con el caso de limpiar el nombre de Sirius, ya que estaba tratando de probar que Sirius no era un mortífago.

La sugerencia de Remus fue que Harry debería tratar de contactar a Amelia Bones. Ella había sido amiga de Sirius y del papá de Harry– todos eran Aurores, y ahora Bones era la Jefa del DALM en el Ministerio. Remus dijo que era una buena mujer. Digna de confianza y de carácter fuerte. Además, ella era una fuerte defensora de que se hiciera justicia.

Harry dijo que lo consideraría, pero en realidad tenía otra alternativa en mente. Su cerebro estaba gestando un esquema, y mientras que era potencialmente riesgoso, estaba bastante seguro que podría hacerlo funcionar. No le explico nada de eso a Remus, y al hombre eso no le gusto mucho, pero Harry insistió que tenía que trabajar más en sus ideas antes de compartirlas.