– – – – – Renacer Capitulo 20 – – – – –
La primera semana de febrero Harry bajó a la Cámara y se puso unos anteojos especiales que lo dejaba ciego a todo excepto a su Vista Negra – que, por fortuna trabajaba pese a los lentes. La razón por la que estaba usándolos era porque estaba a punto de aventurarse al nido del basilisco por primera vez.
Tom le había dicho que como mago hablante de parsel era inmune a la mirada del Basilisco, pero Harry no tenía idea de si esa inmunidad se había trasferido a él. Y de seguro no correría ese riesgo ahora. Así que le siseo las instrucciones apropiadas a la estatua de Salazar Slytherin que abarcaba la mayor parte de ese sector de la Cámara y esta comenzó a moverse y retumbar hasta que la boca se abrió, revelando un estrecho pasaje. Harry subió y se dirigió por el túnel hasta que llego hasta una gran y sucia habitación que apestaba a algo muerto. Oyó el crujido delator de huesos bajo sus pies mientras avanzaba. Con cuidado se acerco a la gran masa de energía mágica que capto su Vista, sabiendo que era el basilisco que hibernaba.
Le tomo cerca de veinte minutos de convencimientos, siseos y unos cuantos hechizos que recordaba le había mencionado Tom para que finalmente lograra despertar a la gran serpiente para que hablara con él.
:Tú no eres Tom,: dijo el basilisco en un momento.
:No, no lo soy,: Harry admitió vacilante.
: ¿Cuál es tu nombre niño?:
:Mi nombre es Herakles,: respondió Harry.
: ¿Eres el Heri de Tom?:
Harry sonrió y un poco de alivio lo lleno. :Si, lo soy.:
:Tú no eres heredero de mi amo,:recalco ella.
Harry se removió, :No... No soy exactamente un descendiente de Salazar Slytherin...:
:Pero aun así hablas la lengua de las serpientes.:
:Si, así es.:
:Que extraño...:
Harry se detuvo, preguntándose como responder a eso... o si debía responder.
:¿Que te trae aquí niño?:pregunto ella finalmente.
:Esperaba poder solicitarle un pequeño favor...: Harry admitió vacilante.
:¿Deseas que me coma a alguien por ti?:
:Uh, no... no, eso no será necesario en estos momentos.:
:¿Entonces que deseas?:
:¿Me podría dar algunas escamas y un poco de veneno para ingredientes de pociones?: Pregunto Harry rápidamente mientras se agachaba, listo para correr si ella se ofendía por la petición.
:¿Para que los necesitas?: le pregunto, al parecer calmada, así que Harry se relajo ligeramente.
:Oh, bueno, mi intención es intercambiárselos a un Maestro de Pociones por su ayuda en algo que necesito. No se en realidad en que terminara usándolas él.:
:Eso es aceptable.:
Harry parpadeo, inseguro de como tomar eso, pero se encogió de hombros.
:¿Así que me dará algo de veneno?:
:Si.:
– –
Harry le entrego los ingredientes de basilisco a Snape y el hombre pareció verdaderamente choqueado al verlos. Al parecer Snape en realidad había creído que Harry no podría conseguirlos, y la revelación de que Harry lo había echo, fue para quedarse con la boca abierta. En intercambio por los excepcionalmente raros ingredientes, Snape acepto preparar la poción para Harry.
En teoría, Harry podía prepararla el mismo porque estaba dentro de su nivel de habilidad, pero era una de esas pociones que demoraban mucho tiempo en estar listas y necesitaban mantenimiento regular algo que seria difícil para Harry sin llamar atención innecesaria para sí mismo además de preguntas inconvenientes. Snape, en contraste, siempre tenía pociones preparándose en su laboratorio personal y estaba acostumbrado a salir de sus labores diarias de manera regular para atender alguna poción u otra.
De esa manera, Harry se sentía confiado de que estaba progresando bien hacia el necesario objetivo de deshacerse de ese maldito Rastro. Había liberado a Sirius con asombrosa facilidad, y el hombre ya estaba trabajando en conseguir la custodia que le correspondía y Dumbledore no parecía estar peleando en contra de eso. No había reclamado ninguno de los intentos de Sirius de conseguir la custodia de Harry; de hecho, le parecía a Harry que Dumbledore estaba aparentando que estaba bastante feliz por eso y estaba ayudandoa apresurar las cosas.Incluso se había ofrecido a lanzar las protecciones en la casa que Sirius terminara comprando, pero su oferta había sido educadamente rechazada. Harry no dudaba que Dumbledore insistiría con el tema más tarde cuando en realidad tuvieran una casa que proteger.
Harry estaba bastante seguro de que Dumbledore estaba tratando de ganarse la confianza de Harry con todo esto. Quería que Harry lo viera como el amable abuelo que estaba de su lado, y que sólo quería lo mejor para Harry.
Harry sospechaba que el apoyo de Dumbledore a Sirius probablemente tenía que ver con la mención de Harry de su conexión familiar con Narcissa Malfoy y Draco durante su conversación en las vacaciones de invierno. Se había hecho evidente para Dumbledore que Harry estaba tomando un activo interés en localizar a cualquier familia biológica que tuviera en el mundo mágico, y los Malfoy obviamente no eran la opción ideal según Dumbledore. Harry estaba tan relacionado a Sirius Black como a Narcissa Malfoy, y si Dumbledore podía cambiar la conexión familiar de Harry a un Black que creía le era leal, en vez de a los Malfoy, sería una ventaja.
También estaba el obvio hecho de que la meta de Dumbledore era mantener una posición de poder y confianza en la vida de Harry, luchar para que se quedara en un hogar que claramente odiaba y del que quería huir, seria monumentalmente contraproducente. Dumbledore no era un tonto. Estaba loco, y Harry en realidad no comprendía como funcionaba la lógica del hombre a veces, pero sabía lo suficiente del mago para comprender que no le serviría impedir que Harry se fuera con Sirius ahora que Sirius estaba libre.
Dumbledore le había mandado varias cartas a Sirius. Fue debido a enormes esfuerzos de Remus que Sirius aun no hacia algo estúpido. Remus en realidad se había preguntado si debió contarle a Sirius sobre sus sospechas respecto a las acciones cuestionables de Dumbledore. Sirius Black al parecer estaba más cuerdo de lo que hubiera esperado de un hombre que había pasado una década en Azkaban, pero eso no significaba que había salido ileso.
Remus había vuelto de varias visitas al apartamento de Sirius en Hogsmeade con evidente preocupación en su rostro. Sirius, al parecer, tenía días buenos y días malos, de acuerdo a su viejo amigo. Algunos días estaba completamente cuerdo, pero otros días no parecía comprender enteramente que estaba en 1991, y James y Lily estaban muertos.
Remus había terminado escribiendo las respuestas de las primeras cartas de Dumbledore a Sirius para así evitar problemas. En estos momentos Dumbledore estaba cooperando – ayudándolos, incluso – pero probamente era porque creía que Sirius le permitiría jugar un papel importante en la vida de Harry para influenciar al niño con su dominio de Sirius. Y por supuesto, porque Sirius Black era una opción mucho más preferible que su prima Narcissa.
No hacía falta un idiota para darse cuenta que Harry se enojaría con Dumbledore si le impidiera reunirse con su padrino, y que Harry probablemente no sería muy cooperativo con el hombre. Claro está, eso era trabajando bajo la suposición de que Harry no estaba 'enojado' con él por otras razones.
En todo caso, todas las cosas iban según los planes, dejando a Harry con sólo dos cosas en que enfocarse. Sus tareas escolares y la Piedra. El trabajo escolar era obscenamente aburrido, pero no había muchas cosas que hacer respecto a la Piedra Filosofal, ya que aun tenía que esperar hasta que estuviera por terminar el año escolar, antes de intentar robarla.
Como resultado, Harry simplemente se hundió en la soporífera rutina de las clases, escribiendo ensayos, interactuando con sus camaradas, encantando a sus compañeros y profesores como hasta ahora, y con sus conversaciones semanales con Remus. También había comenzado a intercambiar algunas cartas con Sirius. La primera carta era una introducción básica de Sirius además de llevar la pregunta de si Harry de verdad quería mudarse con él – en respuesta, Harry envió un rápido 'Si.' Después de eso, las cartas de Sirius mayormente le comentaban sobre si mismo y le daban información en los progresos sobre el caso de custodia de Harry, y su búsqueda de la 'casa perfecta'.
Harry y Remus pasaron la noche de luna llena de enero juntos como siempre en la casa de los Gritos, pero la luna llena de febrero fue la primera desviación de la norma, y también la primera vez que Harry vio a su padrino desde la noche en que murieron sus padres.
Harry voló a la casa de los Gritos en su forma animaga simplemente porque no tenía deseos de ir por el túnel ya que prefería evitar arrastrarse bajo un árbol homicida, si no era necesario. Cuando entro volando por la ventana de la habitación en la que Remus siempre pasaba la luna llena, encontró a Remus sentado allí, aun humano porque era temprano todavía, y en compañía de un hombre familiar.
Sirius Black estaba sentado allí, sonriéndole ansioso al cansado Remus y riendo con ganas ante algo que el hombre lobo le dijo. La cabeza del hombre se giro al divisar a Harry y sus ojos se abrieron considerablemente. Remus, al ver el cambio de atención de Sirius también giro su cabeza y vio a Harry volando cerca de la ventana abierta.
"¿Ese es él?" Susurro Sirius.
La expresión de Remus cambio a una suave sonrisa y asintió. "Si Canuto. Es él. Vamos, Harry. Él ya sabe."
Sintiendo una mezcla de miedo y ligera molestia porque Remus había contado todo sobre su forma animaga, pero sabiendo también que no podía estar muy molesto porque probablemente de todas maneras le habría dicho a Sirius, Harry voló cerca al suelo y con facilidad se transformo a su forma humana.
Sirius dejo escapar un sonido entre una risa y una tos asombrada y sólo observo a Harry incrédulo.
"Nunca lo habría creído si no lo hubiera visto con mis propios ojos. ¡Un animago a los once años!" Exclamo Sirius y luego rio con fuerza.
Harry sólo parpadeo, preguntándose como saldría exactamente esta velada. Remus se transformaría como en media hora, y después de eso, todos serian animales incapaces de comunicarse verbalmente. Era una situación un poco extraña para reencontrarse con su padrino.
Harry se encogió de hombros tratando de lucir un poco tímido y nervioso. Sirius de repente pareció componerse y miro a Harry incomodo. Harry sólo le parpadeo al hombre con legítima confusión por un momento antes de ser inesperadamente abrazado con fuerza.
"¡Oh Harry... por Merlín, es bueno verte por fin! ¡Lo lamento! ¡Nunca debí marcharme! ¡Fui un tonto! ¿Me perdonarías?"
Harry parpadeo y se quedo tieso mientras el hombre lo continúo sosteniendo entre sus brazos por un momento antes de soltarlo y tomar una estremecida bocanada de aire mientras se componía otra vez. Harry noto que sus ojos brillaban por las lágrimas y Harry alejo la mirada, sintiéndose un poco abrumado por la demostración de emoción y afecto considerando que no se habían visto en diez años.
"Por Merlín, me estoy adelantando, ¿no es así?" dijo Sirius con una débil risa mientras se paraba derecho. "Soy Sirius Black."
Harry rio, pero fue una risa un poco forzada.
"Por supuesto, por lo que he comprendido de tus cartas y por lo que me ha contado Remus, tú en realidad me recuerdas... ¿es eso cierto?" continuo Sirius antes que Harry pudiera decir algo.
"Er, si. Así es. Yo... recuerdo que te transformabas en Canuto y me dabas paseos sobre tu espalda, y recuerdo que papá me llevaba en su escoba y tu volabas con nosotros... recuerdo la pelota que me regalaste para mi cumpleaños que cambiaba de colores y podía cambiar de textura dependiendo del estado de ánimo – poniéndose toda desigual, lisa, o con pequeñas púas..."
"Por la bolas de Mordred, ¿te acuerdas de eso?" Exclamo Sirius con un tono de asombro e incredulidad en su voz.
"Sirius!" Remus lo reto con una sonrisa, si dudas por el lenguaje de Sirius.
Harry rio y se encogió de hombros. "He escuchado cosas peores de mis compañeros de dormitorio, Remus. No te preocupes."
"¿De verdad puedes recordar todas esas cosas de cuando eras un bebé?" pregunto Sirius ignorando completamente la amonestación de Remus.
Harry sólo sonrió y asintió antes de comenzar con la descripción de su 'teoría' tras lo que él creía era una especie de mejorada memoria fotográfica mágica, sobre como recordaba cosas de cuando era un bebé que no tenían sentido antes porque no tenía el conocimiento o el contexto, pero ahora al recordar tenían sentido. Era la misma mentira que le había dicho a Remus y pareció convencer adecuadamente a su padrino porque el hombre lucía asombrado e impresionado, y para nada incrédulo o sospechoso.
Tuvieron que interrumpir la discusión porque la luna se estaba elevando en el cielo y Remus ya estaba cerca del tiempo de su transformación. Harry y Sirius se transformaron en su forma animaga unos momentos antes que Remus sufriera la dolorosa transición a su forma licana.
Horas después, cuando el sol finalmente comenzó a asomarse Remus yacía adolorido y exhausto en el piso de la casa de los gritos, unos cansados Harry y Sirius volvieron a sus formas humanas y comenzaron a chequear a Remus por lesiones causadas por la transformación.
"Tendremos que ver un nombre para ti," dijo Sirius de repente. Harry parpadeo en obvia confusión – sin comprender en realidad de que está hablando el hombre. "Tu forma de murciélago. ¡Necesitas un sobrenombre! Remus es Lunático, yo soy Canuto, y tu papá era Cornamenta. ¡No podemos ponerte el nombre Cornamentita, porque no calza con tu forma! ¡Debemos buscarte un nombre!"
Harry rio ligeramente ante el entusiasmo del hombre y se encogió de hombros. "Los dejare darme algunas sugerencias y yo elegiré la que me guste más, ¿qué les parece eso?"
Sirius le dio una gran sonrisa. "¿Estás seguro de confiarme tu nombre merodeador?"
"Dije que elegirías sugerencias y yo decidiría al final," reitero Harry, divertido con el humor sorprendentemente vivaz del hombre tan temprano en la mañana después de haber estado despierto toda la noche.
"Bueno, entonces hare lo mejor para darte buenas opciones," dijo Sirius mientras ayudaba a levantarse al agotado hombre lobo.
Los tres se dirigieron por el túnel de vuelta a Hogwarts, usaron un hechizo aturdidor cuando llegaron donde el Sauce Golpeador para que detuviera su violentos movimientos, y Sirius se quedo con ellos hasta que llegaron a las puertas del Castillo donde Harry insistió que podía acompañar solo a Remus desde allí.
Llevo a Remus a la enfermería y Madame Pomfrey le hecho una mirada al obviamente cansado chico y le dio un pase para saltarse las clases del día, diciéndole que durmiera. Harry sabía que la mujer hace tiempo había notado que le estaba haciendo compañía a Remus durante las lunas llenas. Ella al principio no había aprobado, y Harry había estado preocupado de que fuera donde Dumbledore insistiéndole que no era seguro y por lo que todos sabían, Harry le estaba haciendo compañía a Remus en forma humana y eso nunca era 'seguro', pero Remus al parecer la había convencido de que estaba tomando todas las precauciones posible y de verdad creía que Harry estaba seguro... y que también era muy testarudo. Harry tenía la impresión de que Pomfrey creía que Remus estaba encerrado en una jaula o algo así y que Harry estaba sentado fuera de la jaula tras una barrera mágica, para mayor seguridad.
Era una idea viable, en realidad... Harry se preguntaba porque no hacia eso y así por lo menos podría hablar con Remus, pero desecho la idea ya que no tenía problemas en cómo estaba haciendo las cosas actualmente. Además era divertido estar como murciélago toda una noche una vez al mes.
Harry marcho hasta el dormitorio de los Ravenclaw de primer año y con rapidez colapso en su cama, infinitamente agradecido de que las camas en Hogwarts fueran tan condenadamente cómodas y porque podría saltarse todas sus clases del día. De todas maneras estaba adelantado, así que ¿qué importaba si perdía clases de nuevo?
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En un esfuerzo por llenar el tiempo y convencerse de que estaba avanzando en su objetivo de robar la Piedra, Harry visitó el corredor del tercer piso un par de veces más cuando Hagrid y Sprout fueron allí, para poder seguir buscando protecciones adicionales que estaba seguro tenían que estar allí. Era obvio que Dumbledore parecía tener algún plan en marcha donde quería que Harry fuera allí. Después de todo, las 'protecciones' guardando la piedra eran risibles y claramente diseñadas para ser vencidas por un niño inteligente. Puesto que las protecciones obviamente no eran serias, Harry había empezado a sospechar que había algunas protecciones reales allí también, sólo que tenían que estar mucho mejor ocultas. La alarma de la puerta de la habitación de las llaves que vuelan fue sólo el primer indicio de algo más.
Nunca tuvo mucho tiempo ahí abajo puesto que tenía que asegurarse de volver antes que Sprout terminara de atender al Lazo del Diablo. Fue durante su viaje a la habitación de la llaves la primera semana de marzo, que Harry tuvo una especie de epifanía y trato de usar un muy inusual y antiguo hechizo de detección que él y Tom habían aprendido de un ermitaño indio durante su década de viajes con el fin de enseñarse a sí mismos tanta magia rara como pudieran.
Él había estado captando los más mínimos indicios de sutiles encantos mágicos, pero era como ver algo en las afueras de su visión periférica, pero una vez que mirabas, no veías nada. Eso era muy frustrante y deseaba poder quedarse allí por más largos periodos de tiempo para figurar todo. El hechizo que de repente pensó en utilizar realmente sólo recogería un cierto tipo de magia, y casi nadie usaba ese tipo de magia hoy en día, pero suponía que valía la pena porque ya había utilizado todo lo que se le había ocurrido.
Y allí estaba.
Claro como el agua. Se maldijo a sí mismo por no haber pensando antes en esto, pero estuvo complacido por haberlo pensado al fin y al cabo, porque esto de seguro complicaría las cosas.
Había un campo mágico a su alrededor. Como una nube o una telaraña o una especie de red, invisible para todos excepto aquellos que sabían sobre esta increíblemente oscura rama de la magia. Sin duda la Piedra haba sido hechizada con el contra hechizo de polarización. La Piedra seria atrapada en esta red si tratabas de pasar con ella. Suponía que todas las habitaciones tenían esta protección. No era difícil de lanzar y no había nada de malo con la precaución extra.
No solo atraparía la Piedra, la quitaría y la pondría dentro de un bolsillo de espacio mágico que sólo a la que sólo podría acceder quien había lanzado el hechizo.
Si una persona lograba pasar todas las 'protecciones' y tomaba la Piedra, al momento en que tratara de devolverse por estas habitaciones, simplemente se desvanecería de su mano o bolsillo, o lo que fuera, e iría al protegido bolsillo mágico. Técnicamente había maneras de recuperarla, pero tomaría demasiado tiempo y seria un proceso agotador. Y claro está, casi nadie sabría que sucedió, menos como recuperarla.
Era bastante ingenioso. Y también molesto.
Cuando lograra conseguir la Piedra, necesitaría una manera de evitar este hechizo... y cualquier otro que Dumbledore pudiera tener para impedir que la Piedra dejara estas habitaciones.
Si sólo pudiera llamar a Dobby y simplemente pasarle la Piedra para que luego el elfo se desapareciera con ella. Sería tan malditamente fácil de esa manera. Pero no podía hacerlo. Las protecciones anti elfos eran las más fáciles de detectar entre las protecciones lanzadas alrededor del área. Las había descontado incluso antes de saber con seguridad que estaban allí, seguro de que Dumbledore habría pensado en eso. Era un error muy tonto para cometer. Dejando un lugar libre para que aparecieran y desaparecieran elfos. Aunque claro está, era un error bastante común que cometían los magos.
Muchos de ellos ignoraban a las pequeñas criaturas. Tom también había cometido ese error en muchas ocasiones.
Pero de vuelta a la Piedra... ¿quizás podría hacer una pequeña caja donde podría aislarla de toda la magia alrededor? Poner la Piedra en la caja y luego sacarla apenas llegara a su destino, y... no. No, no funcionaria a menos que Harry supiera exactamente que otras protecciones estaban en el lugar para poder preparar hechizos de aislamiento lo suficientemente fuertes y específicos para contrarrestarlos.
Decidió que estaba perdiendo su tiempo debatiendo esto mientras aun estaba en la sala de las llaves, así que termino con rapidez sus escáneres y regreso, justo a tiempo ya que Sprout ya estaba preparando para marcharse cuando llego a la sala del Lazo del Diablo.
Al día siguiente en Historia de la Magia Harry encanto su pergamino para que luciera como si estuviera escribiendo garabatos sin sentidos si alguien miraba en su dirección, y luego procedió a hacer una lista de ideas viables para conseguir que la Piedra pasara las potenciales protecciones. Cualquier cosa que creyera podía funcionar, y luego todas las razones por las que probablemente no funcionarían.
Estaba a punto de tachar su última idea aparentemente ridícula en una lista de hechizos que transportaban a un a objeto de un lugar a otro instantáneamente, cuando su pluma se detuvo a mitad de camino.
No había nada que pudiera transportar a una persona u objeto a través de protecciones tan extensivas como Hogwarts, pero en realidad había una cosa en la que podía pensar que si lo haría. Era un artefacto mágico que había sido inventado como diez años antes que muriera. Eran bastante útiles, y anulaban completamente todas las protecciones existentes en el tiempo de su invención. Claro que era muy probable que hubieran inventado algo para detenerlos.
El artefacto había sido llamado Armario Evanescente y venían en pares. Entrabas en uno y salías por el otro. Harry estaba apunto de borrarlo de las lista porque normalmente eran muy grandes y se usaban para transportar a una persona. No podía llevar uno consigo mismo y usarlo luego para transportarse fuera de la habitación. Si lo hacía, dejaría uno de los armarios atrás en la última habitación como obvia ruta de escape y dejar evidencia atrás era algo totalmente estúpido.
¿Pero y si no lo usaba para trasportarse él si no que sólo la Piedra? Podría hacer un pequeño armario evanescente – como del tamaño de un joyero– y llevarlo con él. Iría hasta donde estaba la Piedra, la pondría en la 'caja evanescente', la activaría, y de repente la Piedra se encontraría en su dormitorio. O mejor aun... en Godric's Hollow. Nunca tendría que entrar a la Torre Ravenclaw, reduciendo así las posibilidades de que lo atraparan.
Lentamente sus labios formaron una sonrisa. Esta idea tenia potencial. Esta idea definitivamente tenía que examinarla con atención.
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Sirius había estado enviándole a Harry actualizaciones con frecuencias cada vez mayor, pero Harry imaginaba que el hombre probablemente estaba ansioso por contacto humano después de haber estado privado por tanto tiempo, y admitía que las cartas por lo menos le proveían de una ligera distracción. Lentamente había comenzado a decirle a su 'padrino' sobre su vida escolar y sus amigos. Nunca le había mencionado al hombre en que casa estaban esos 'amigos', ya que esperaba decírselo después en persona, después que comprendiera que Harry conocía a estas personas y confiaba en ellas.
Harry mayormente hablaba de su grupo de estudio, ya que probablemente eran las únicas personas que interactuaban directamente con Harry fuera de clases, y con las únicas que pasaba una significativa cantidad de tiempo aparte de sus compañeros de asiento durante las comidas. Sabía que los Ravenclaw en su grupo, Su Li, Terry Boot, y Padma Patil probablemente lo consideraban su amigo. Le agradaban bastante las chicas, y Boot era probablemente el único de sus compañeros de cuarto que no lo volvía loco la mayoría del tiempo, así que se consideraba suertudo de que le hubiera tocado en el mismo grupo que él. Los Slytherin en el grupo de estudio de Harry probablemente no saltarían de inmediato a usar la palabra 'amigo' simplemente porque habían sido criados de otra manera.
Los Slytherin normalmente no tenían 'amigos', tenían aliados. Theo, Daphne, Blaise y Draco habían sido criados sabiendo la importancia de tener fuertes y beneficiales aliados y claramente sabían que ser vistos como 'amigos' con Harry era beneficial, aunque algunas personas en su Casa aun no parecían comprender el valor en eso. Pero Harry les había insistido que usaran con sus compañeros la táctica que les funcionara mejor, porque sabía que sería algo necesario para ellos.
Él había sido un Slytherin por siete años. Sabía cómo funcionaba la política dentro de la casa. Una versión infantil de las tortuosas batallas políticas que sus padres usaban para ganar poder e influencia. Sutiles comentarios agudos, insultos, y absolutamente no vacilación en usar en tu contra lo que supieran de ti en el momento menos oportuno. Sólo estaban en primer año, pero los estudiantes mayores no dejaban que eso los detuviera. Si creían que Draco Malfoy se estaba aliando con el vencedor del Señor Oscuro por cualquier otra razón que no fuera, manipular y engañar al Niño-Que-Vivió, no vacilarían ni por un momento de intentar hacerlo pedazos.
Harry podía decir que para niños de once años, sus 'amigos' Slytherin estaban haciéndolo muy bien en el Juego Slytherin además de evitar la ira de sus compañeros por asociarse con él.
En sus cartas a Sirius, a menudo mencionaba a Su, Terry, Padma, Daphne, Blaise y Theo con facilidad casual y en cantidades iguales. Él nunca había mencionado el apellido de alguno de ellos, ya que Sirius reconocería al instante los apellidos Greengrass, Zabini y Nott. Sin embargo había estado dudoso de mencionar a Draco, ya que era un nombre bastante singular y Sirius sin lugar a dudas se daría cuenta de inmediato de quien estaba hablando. Draco estaba, después de todo, relacionado con Sirius. Eran una especie de tío y sobrino. Sólo que... en segundo grado, o algo así. Harry nunca había entendido bien cómo funcionaba eso, ya que nunca tuvo una familia a la cual clasificar.
La prima de Sirius era Narcissa Malfoy, la madre de Draco, ¿así que eso quizás los hacía primos en segundo grado? ¿O primos lejanos?
Los Black siempre nombraban a sus hijos por estrellas y constelaciones, y Narcissa claramente había decidido seguir la tradición con su hijo, aunque los Malfoy normalmente usaban antiguos nombres romanos como Lucius, Abraxas, Octavius y Maximus. El nombre 'Draco' era una obvia referencia a la constelación Draco, y una clara muestra del linaje de la familia Black por parte de Narcissa.
Harry estaba seguro de que Sirius sabría el nombre del hijo de su prima, y al ser el hijo de una Black y un Malfoy, era casi un hecho que estaría en Slytherin. Finalmente, Harry comenzó a mencionar a Draco en sus cartas en las historias junto al resto de sus compañeros y clases, y hasta el momento no había recibido ningún comentario al respecto. No sabía si era porque Sirius no se había dado cuenta, o si el hombre estaba inseguro de mencionar que estaba preocupado por los amigos de Harry.
Harry sabia que Sirius eventualmente se enteraría de quiénes eran sus amigos, pero quería que el hombre se hiciera a la idea de que a Harry le agradaban estos chicos, y a menudo hablaba de ellos, y 'confiaba en ellos', antes que eso sucediera.
Harry estaba enviándole cartas a Sirius casi día por medio para fines de marzo. Hedwig estaba feliz por tener tanto trabajo, ya que claramente había estado aburrida al pasar todo su tiempo en la lechuceria sin tener nada que hacer.
Harry había tomado la precaución extra de lanzar un hechizo sobre Hedwig que garantizaría que ella nunca seria desviada por algún encantamiento de redirección del correo, sólo para asegurarse que Dumbledore no estuviera interceptando sus cartas. Hedwig había estado un poco indignada por el asunto, como si estuviera furiosa porque pensara que ella era tan estúpida como para caer en algo así. Eso lo había hecho sonreír. Mientras mas tiempo la tenia, mas y mas inteligente encontraba que era. Ella realmente era una lechuza notable.
En adición a sus esfuerzos para 'conocer' a su padrino, y gradualmente presentarse ante el hombre en respuesta, también había pasado el último tiempo trabajando en la 'Caja Evanescente'. Era un objeto bastante complicado de crear y requería un delicado y preciso trabajo de aritmancia, sin mencionar las pequeñas runas que tenían que ser grabadas en su superficie. Normalmente los Armarios Evanescentes eran bastante grandes, así que uno tenía mucho lugar donde trabajar, pero estaba tratando de mantener la caja lo más pequeña posible porque no podría encoger la que llevara con él. Un artefacto tan delicado no podía ser encogido. Podía ponerla dentro de una bolsa con espacio expandido, pero eso era lo mejor que podía esperar.
Así que había sido un trabajo tedioso. Se colaba a la Habitación de las Cosas Escondidas para hacer el grabado, pero no podía estar allí demasiado tiempo sin que alguien preguntara donde había estado. Quería tratar de terminarla lo más pronto posible ya que aun tenía que probar sus limitaciones. Había hecho algunas investigaciones y por lo que había podido averiguar, nunca se había creado una protección para impedir el uso de los Armarios Evanescentes ya que habían entrado en desuso en los años 80 porque eran muy quisquillosos y fáciles de romper. Si uno de los armarios estaba dañado cuando entrabas al otro, podías quedar atrapado en una especie de limbo y no podías salir a menos que alguien afuera se diera cuenta que estabas atorado y te sacara.
Aun así, no estaba completamente seguro de poder sobrepasar las protecciones de Hogwarts. Suponía que tenía tres posibilidades. Uno; funcionaria perfectamente y mandaría la segunda caja a Godric's Hollow con Dobby y luego enviaría la Piedra directamente allí. Dos; no podría enviar cosas desde dentro de la escuela afuera de ella, así que tendría la segunda caja en su dormitorio, o quizás en la cámara. O tres; no funcionaria para nada dentro de la escuela.
Si terminaba siendo la tercera opción, necesitaría todo el tiempo disponible para encontrar una alternativa. Pero estaba bastante seguro de que esto funcionaria.
– –
El viernes de la segunda semana de abril, Harry se sorprendió en el desayuno cuando este acabo sin una carta de Sirius. Había estado esperando una, en especial porque las vacaciones de Pascua eran la semana siguiente, y sabia que Sirius había estado esperando poder arreglar visitar a Harry, o que quizás Harry lo visitara.
Harry no se preocupo pensando que oiría de Sirius al día siguiente, cuando el Profesor Flitwick camino hacia él y le hizo un gesto para llamar su atención.
"¿Si, Profesor?" Pregunto Harry mirando al hombre bajito.
"Al Director le gustaría verlo en su oficina Sr. Potter. ¿Qué clase tiene primero para poder notificarle a su profesor que llegara tarde?"
Harry mantuvo una expresión en blanco, quizás ligeramente sorprendida pero por dentro se preguntaba frenéticamente de que se trataba todo esto.
"Tengo Defensa con el Profesor Lupin," respondió Harry.
"¡Ah, sí! Bueno, estoy seguro que al Profesor Lupin no le molestara que llegue un poco tarde. De seguro él comprenderá," Flitwick sonrió. "Le avisare. ¿Conoce el camino hacia la oficina del Director?"
"Si señor."
"Bien, bien. Ah, debería saber que hoy el Profesor Dumbledore tiene deseos de Varitas Mágicas de Regaliz." Flitwick rio complacido consigo mismo. Harry sólo parpadeo hacia él inexpresivamente, ocultando con éxito el desprecio que quería rizar sus labios.
Dumbledore y sus dulces ridículos. Sin duda era la contraseña, pero aun así era estúpida. Además de la floja seguridad. Cualquier podría adivinar eso con suficientes intentos.
"Gracias señor," dijo Harry mejor.
Cuando Harry comenzó a marcharse, Terry Boot le pregunto qué sucedía, y él simplemente se encogió de hombros y siguió avanzando. Sólo le tomo unos minutos antes de estar parado frente a la gárgola que guardaba la oficina del Director.
La miro con desprecio antes de suspirar y decir la contraseña. De inmediato se hizo a un lado revelando la escalera de caracol. Harry subió al primer peldaño y dejo que lo llevara hasta arriba. Justo cuando iba a tocar la puerta la voz de Dumbledore le dijo que entrara.
Abrió la puerta, entro y se detuvo de golpe al ver a alguien a quien no había esperado ver allí. Sirius Black estaba sentado en una silla frente al escritorio de Dumbledore sonriéndole. La mente de Harry se quedo en blanco por un segundo como mecanismo de defensa para impedir que mostrara el asombro y el malestar con esta situación. Él ni por un momento confiaba en la habilidad de Sirius de mentirle a Albus Dumbledore. Sirius parecía ser todo un Gryffindor, pese a ser un Black, y antes de su encarcelamiento en Azkaban, había sido totalmente leal a este hombre, y luego había sido totalmente traicionado por él. Sirius tenía mucha ira reprimida ante la posibilidad de que Dumbledore intencionalmente lo hubiera dejado en ese infierno pudriéndose sólo para poder dejar a Harry sufriendo con los muggles. Claro que los muggles probablemente al final habían sufrido más que Harry, pero Sirius no sabía eso. Y generalmente hablando los Gryffindors eran completamente inútiles para contener sus temperamentos y controlar sus lenguas incluso cuando hablar estaba en contra de su beneficio.
Remus había continuado leyendo y releyendo todas las cartas entre Dumbledore y Sirius sólo para asegurase que Sirius no perdiera la calma y de repente comenzara a hacer acusaciones o preguntas que harían los tratos de Harry con el Director más difíciles.
Entrar a la oficina de Dumbledore y encontrar a Sirius sentado con él cuando en realidad no había pasado mucho tiempo desde que había sido liberado de Azkaban, no sentaba bien con Harry y su mente ya estaba elaborado planes de contingencia por si todo explotaba en su cara y Dumbledore de repente volvía toda su atención hacia él, sospechoso de las actividades extra curriculares de Harry.
"Ah, Harry," Dumbledore lo saludo con calidez y una familiaridad que causo que Harry se erizara ligeramente. Dumbledore sólo lo había llamado 'Sr. Potter' antes y se preguntó cual era el motivo tras el repentino uso de su nombre de pila.
"Hola, Director," Harry respondió como si nada, forzando su rostro a mostrar ligera curiosidad y no la turbulenta tormenta que realmente sentía. Los ojos de Harry se dirigieron a Sirius que ahora sonreía aun más y Harry levanto una ceja en señal de pregunta hacia el hombre.
"Sospecho que ya sabes quién es él," dijo Dumbledore con brillo en sus ojos mientras hacia un gesto hacia Sirius.
Harry asintió en silencio por un momento antes de finalmente escoger sus palabras. "Si señor. He visto fotografías de él en el periódico. Y nos hemos escrito durante el último tiempo." Harry agacho la cabeza ligeramente, luciendo un poco avergonzado y le dio a Sirius una pequeña sonrisa vacilante. "Hola Sirius."
La sonrisa de Sirius de alguna manera aumento aun mas mientras se levanto y camino hacia Harry.
Harry se tenso un poco, preocupado repentinamente de que el hombre fuera a abrazarlo otra vez, pero, por suerte, no lo hizo. Tomo una de las manos de Harry entre las dos de las suyas y la estrecho.
"Tengo buenas noticias, Harry," dijo Sirius con un tono de emoción en su voz.
"¿Noticias?" repitió Harry.
"Llego la aprobación del Departamento de Servicios para Niños Mágicos del Ministerio. ¡Ellos me consideran un tutor adecuado! ¡Conseguí la custodia!"
Harry se quedo con la boca abierta. No había esperado esto tan pronto. Aun no compraban una casa, y había asumido que instarían que Sirius probara que tenía una casa apropiada comprada y preparada primero. O al menos, Dumbledore insistiría en lanzar las protecciones primero.
Harry cerro su boca de golpe y logro enfocarse. "¿Así que... así que está todo listo entonces? ¿Eres mi guardián?" Pregunto Harry poniendo tanto asombro infantil y alivio en su voz como pudo.
"Si, Harry, está listo," dijo Dumbledore con una gran sonrisa. "Estuve apurando las cosas para que pudieras estar con Sirius durante las vacaciones de Pascua."
Harry miro con la boca abierta a Dumbledore ahora, y de repente todo tuvo sentido. El asunto del 'Harry' y la reunión en la oficina del Director. El viejo quería ganarse la gratitud y el respeto de Harry con esto. Quería que Harry supiera que estaba recuperando a su padrino gracias a la ayuda de Dumbledore.
Finalmente calmado al comprender lo que sucedía, Harry logro poner una máscara de emocionada gratitud y pasó unos minutos dando tímidos agradecimientos al Director y haciendo planes con Sirius para que su padrino viniera a recogerlo a las puertas del castillo a la mañana siguiente para que pasaran toda la semana juntos hasta que reiniciaran las clases.
Al parecer Sirius tenía unas reuniones para visitar algunas casas de las que le había mencionado a Harry durante sus cartas, y los dos irían en busca de casa durante la semana de vacaciones.
La pequeña 'reunión' concluyo y fue sugerido que Harry acompañara a Sirius a las puertas principales antes de dirigirse a su clase de Defensa, y el par dejo la oficina del Director. Habían bajado ya un tramo de las grandes escaleras cuando Sirius hablo.
"Eres un maldito buen actor, Harry," dijo Sirius con una sorprendente cantidad de orgullo y aprobación en su voz. Harry lo miro y parpadeo.
"¿Que quieres decir?" pregunto con inocente confusión.
Sirius sólo bufo.
"Fui criado un Black, Harry. No importa si termine en Gryffindor, reconozco una buena mascara cuando veo una. Incluso yotuve dificultad manteniéndome bajo control alrededor de ese tipo, pero tu... bueno, tu jugaste tu parte a la perfección." Sirius sonrió ligeramente, meneo la cabeza y suspiro.
Harry de repente sintió su respeto por Sirius subir considerablemente y le sonrió al hombre.
"Bueno, lo intento," dijo, arrastrando las palabras ligeramente. "Pero no deberías decir este tipo de cosas cerca de tantos retratos. No es seguro. Algunos de ellos podrían reportarle a Dumbledore."
Sirius miro a Harry con expresión ligeramente sorprendida antes que sus ojos se movieran hacia las paredes llenas de brujos o magos dormidos conversando entre ellos en los muchos, muchos retratos.
"Eres un maldito paranoico, ¿no es así?"
"No es paranoia si la gente en realidad esta tras de ti," le dijo Harry con una sonrisa y Sirius sólo rodo los ojos y sonrió.
"Además, siempre cuidar mi espalda, cuestionar los motivos de las personas, y negarme a tomar las cosas con su valor aparente fueron lo que me llevaron a la conclusión de que eras inocente, y conseguir que te liberaran," le indico Harry y Sirius le dio una humilde y agradecida sonrisa torcida.
"Bueno, en ese caso, no puedo reclamar por eso. Te debo mi vida." Sirius se detuvo y Harry se detuvo a su lado. "Gracias, Harry." Dijo de repente Sirius con cargada sinceridad.
Harry se sintió un poco incomodo con la intensidad de la mirada del hombre y se removió un poco, mentalmente insistiendo que no estaba removiéndose, porque Harry sólo se removía cuando era un acto intencional.
Harry se encogió de hombros, y se encontró molesto porque estaba teniendo dificultades al mirar al hombre a los ojos. Merlín, esto era ridículo.
"No es nada, Sirius," dijo Harry y se obligo finalmente a mirar al hombre con una sonrisa blanda.
Sirius entrecerró los ojos pero sonrió. Mierda. Voy a tener que tratar mucho más con este tipo alrededor de lo que pensaba.
Los dos finalmente continuaron su camino, llegando al vestíbulo principal y hasta la Entrada donde Harry se despidió de Sirius y le dijo que tendría todas sus cosas listas para mañana a las 9am.
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