Renacer, secuela capitulo 5
El año escolar de Severus Snape había andado muy bien, muchas gracias. No era mejor ni peor que otros años y estaba bastante confiado a que esto se debía a que había decidido actuar como si Harry Potter no existiera. O Herakles Jude, o el Nigromante personal del Señor Oscuro, o el amante muerto del Señor Oscuro, o cómo diablos quisieras llamarlo. Severus había decidido que era mejor para él distanciarse. Su vida sería más simple de esa manera.
Y mientras reconocía que este camino significaba dejar de lado la oportunidad de estudiar el más raro y más buscado elixir jamás creado… bueno, eso dejaba un mal sabor en su boca, pero podía vivir con eso.
Hace once años, Lily había muerto y él había ido donde Dumbledore devastado y furioso. Se suponía que el viejo debía protegerla. Severus había ido donde Dumbledore específicamente para que ella fuera protegida. Se había vuelto un traidor y había puesto su vida en peligro, espiando al Señor Oscuro por la seguridad de Lily. Traicionando a personas con las que Severus había ido a la escuela – gente que consideraba 'amigos' a su manera. Había traicionado su confianza y había ido en contra de sus propias creencias, todo para proteger a Lily.
Pero eso había fallado. Ella había muerto y él sabía que eso era su culpa. Él había sido quien le había dicho al Señor Oscuro esa maldita profecía en primer lugar, y sin esa profecía, Lily nunca habría sido un objetivo. Pero solo había sido una profecía parcial. ¿Cuán diferentes habrían sido las cosas si hubiera oído la profecía completa?
¿Acaso el resto de la profecía revelaba el hecho de que Harry era Herekles? Obviamente no lo decía de manera explícita, ya que Dumbledore no tenia sospecha de tal cosa. Pero quizás había alguna pista en las palabras que solo el Señor Oscuro habría comprendido. Si el Señor Oscuro hubiera sabido que Harry Potter resultaría ser su renacido amante muerto, Severus estaba bastante convencido de que el hombre no habría querido matarlo.
Lily probablemente aun estaría viva.
Pero quizás el resto de la profecía no habría hecho diferencia en el asunto.
La única manera de saber era si convencía a Albus de decírsela, y sabía con seguridad que eso nunca sucedería.
Por todas las palabras de Dumbledore sobre segundas oportunidades, Severus sabía que el hombre jamás le confiaría a Severus sus secretos más importantes.
Y no debía, viendo la facilidad con la que Severus había contemplado cambiar de bando – otra vez.
Pero claro cuando Dumbledore había primero ofrecido dar fe por Severus, protegerlo de Azkaban y darle un puesto en Hogwarts, su único requisito había sido que Severus tomara un juramento inquebrantable que garantizara su lealtad a la causa. Los detalles del juramento habían quedado a criterio de Severus, siempre y cuando Dumbledore estuviera convencido de su continua lealtad.
El viejo había estado perfectamente feliz cuando Severus juro hacer todo lo posible en su poder para proteger al hijo de Lily. Pero claro, Dumbledore obviamente había asumido que el hijo de Lily estaría de su lado.
No había podido estar más equivocado.
Si algo, ahora el juramento de Severus le mandaba a cambiar de mando otra vez. Al menos lo hacía, hasta que hubiera evidencia de que el Señor Oscuro aun tenía intenciones de asesinar a Harry Potter por alguna razón. Cosa que no descontaría porque el Señor Oscuro aun estaba desaparecido. El hombre había perdido completamente la cabeza la última vez que Severus había interactuado con él.
Sicópata homicida apenas lo cubría.
Severus casi esperaba que Potter nunca encontrara al Señor Oscuro – sin importar lo mucho que el pequeño lunático lo intentara. No valía el riesgo. La profecía había dicho que Potter era el único con el poder para derrotar al Señor Oscuro y el Señor Oscuro no tomaba amenazas como esa a la ligera.
Pero Severus había estado intentando mantener alejada todas esas preocupaciones de su mente. Mientras Potter pareciera no estar en peligro, Severus estaba libre para fingir que no existía.
El único inconveniente de este plan había sido la repentina aparición de un nuevo estudiante.
Severus había estado levemente consiente durante el verano que un estudiante sería transferido para segundo año ya que Minerva le había solicitado un examen para que el muchacho realizara. Pero él no tenía interés en los detalles y ella sabía eso. Así que no se había molestado en incluir ningún detalle sobre el chico y Severus había estado perfectamente feliz de seguir ignorante.
Su curiosidad había despertado cuando Potter no solo había hecho espacio para que el chico se sentara a su lado después del sorteo, sino que además parecía estar bastante enfocado en el chico durante el banquete de bienvenida. Pero incluso entonces, Severus en realidad no le había prestado mucha atención. Potter había sido una especie de mariposa social durante todo el año anterior, y tratar bien a un nuevo estudiante parecía calzar a la perfección con su carácter.
Pero fue el hecho de que estuviera constantemente con este chico Dominic Prewett que estaba fuera de carácter. Potter interactuaba con gente de todas las casas y de todos los años. Tenía muchos asociados en Ravenclaw y Slytherin, y era perfectamente servicial con los Hufflepuffs con los que compartía clases. Incluso se había hecho amigo de los gemelos Weasley y por extensión, Severus lo había visto interactuar de manera amena con Lee Jordan en varias ocasiones.
El chico parecía estar decidido en mostrar que tenía la mente abierta y no tenía prejuicios. No mostraba signos externos de favoritismo entre los sangrepura, mestizos o nacidos muggle. La imagen perfecta de receptivo y servicial. Pero lo que nunca hacia era pasar mucho tiempo con una sola persona, o un grupo de gente. No tenía un mejor amigo, o un grupo de amigos cercanos lo más cercano a eso probablemente podría ser su grupo de estudio de Ravenclaw junto al pequeño grupo de Slytherins al que había invitado el año anterior. Pero incluso con este grupo, apenas socializaba fuera de sus sesiones de estudio.
Pero este nuevo chico… Severus casi no los había visto separados desde que habían comenzado las clases. Siempre estaban juntos.
Severus se había enterado gracias a sus colegas en especial Lupin, que este nuevo estudiante al parecer había conocido a Potter cuando eran pequeños. La historia que decía que habían asistido a la misma 'escuela para dotados' durante la escuela primaria no convencía para nada a Severus.
Pero eso dejaba la pregunta… ¿quién diablos era este chico?
Era mediado de octubre cuando Severus aprendió la respuesta a esa pregunta. Suponía, en retrospectiva, que parte de él ya sabía… o al menos… sospechaba.
Era día de salida a Hogsmeade así que la mayoría de los estudiantes estaba fuera de la escuela, dejando los pasillos más vacios de lo habitual. Había sido uno de esos gloriosos días inconsecuentes donde muy pocos de sus Slytherins había venido a molestarlo con fútiles problemas y ningún estudiante de otras casa lo había molestado con preguntas sobre tareas escolares.
Había logrado preparar dos pociones diferentes, sin que nadie lo interrumpiera y ya estaba casi a punto de retirarse a sus habitaciones privadas.
Y fue ahí cuando escucho que tocaban a la puerta.
Severus levantó la vista de su trabajo para fulminar con la mirada la puerta. De verdad había esperado que ninguna interrupción apareciera entre este momento y el de su retiro, pero esa esperanza había sido aplastada.
Gruñendo para sí mismo, se levanto de su escritorio y se dirigió a la puerta. La abrió y encontró a una de las dos personas que menos quería ver frente a su puerta.
"Sr. Prewett," dijo Severus, intentando con fuerza enmascarar su repentina incomodidad ante la inesperada aparición del muchacho. "¿Necesita…algo?" arrastró las palabras de manera que quedara claro que solo estaba haciendo esa pregunta porque tenía que hacerlo y no porque le interesara la respuesta.
"Si, Profesor," dijo el chico, con su cabeza agachada ligeramente, pero mirando a Severus con el leve dejo de una sonrisa en sus labios. "Estaba esperando que usted y yo pudiéramos… ¿hablar?"
Severus entrecerró sus ojos hacía el chico. "Estoy muy ocupado, Sr. Prewett, y mis horas de oficina terminan en cinco minutes."
"Le prometo que no tomare mucho de su tiempo, señor. Es importante."
Severus lo miro con desprecio. "No tengo tiempo para molestarme con las inútiles preguntas de un Ravenclaw. Si no está relacionado con algo de las clases inmediatas, insisto que lo discutamos en otra ocasión."
"Oh, no señor. Insisto que lo discutamos ahora." Dijo Prewett con una repentina e inquietante sensación de fuerza tras sus palabras. La mirada en sus ojos también cambio de repente y puso a Severus en guardia. Había una amenaza implícita en esos ojos.
Tal demanda de un estudiante normalmente terminaría con una respuesta aguda y penetrante de parte de Severus y la garantía de baja en puntos de su casa, pero una parte dentro de él le gritaba por precaución. Había algo muy malo con esta situación…
"No me agrada ese tono, Sr. Prewett," dijo Severus pero en un tono mucho menos amenazador que el que habría utilizado normalmente en una situación como esta.
"Tampoco me agrada que me hagan esperar," dijo Prewett con una sonrisa obviamente falsa.
Alarmas comenzaron a sonar dentro de la cabeza de Severus, abrió la puerta y dejo que el jovencito entrara. Luego cerró la puerta tras él y caminó con precaución hacia la silla tras su escritorio, mientras el chico se sentaba en la silla opuesta. Severus lo miro con cautela mientras tomaba asiento con calma.
Prewett, para su crédito, no lucía para nada intimidado o perturbado. Severus aun no lograba ver a algún estudiante normal de segundo año (o de cualquier año en todo caso) entrar a su oficina y tomar asiento sin lucir por lo menos intranquilo. Prewett solo lucia aburrido; y al pasar los segundos, ese aburrimiento comenzó a transformarse en visible impaciencia.
"¿En qué puedo ayudarlo Sr. Prewett?" dijo Severus con un leve toque de sarcástico desinterés. Aunque no tanto como siempre.
"¿Es esta habitación segura?"
Severus sintió que sus nervios se encendían aun más, aunque se contuvo de mostrarlo.
"Por supuesto," respondió, temiendo lo que iba a venir a continuación.
"Quiero un reporte y cualquier nota que usted haya hecho sobre su investigación de la muestra del Elixir de la vida que le dimos durante el verano."
Severus entrecerró los ojos. "Si Potter quiere discutir temas sensibles, debería venir el mismo."
"Harry está ocupado. Además, este proyecto es más importante para mí que para él; aunque ambos nos beneficiaremos. Asumo que no bebió el elixir que le enviamos, o luciría más sano de lo que se ve. Entonces, ¿Qué ha descubierto de sus exámenes?"
El ojo de Severus tembló en irritación. "¿Por qué debería discutir este asunto contigo?"
El chico le dio una sonrisa de complacencia que logro ser aterradora y amenazadora. "Porque pregunte."
"¿Quién eres?" pregunto Severus lamentando la pregunta antes que terminara de dejar sus labios.
La sonrisa que cubría la cara del niño se transformo en una sonrisa satisfecha mientras el chico se echaba atrás en su silla, cruzaba una pierna sobre la rodilla de la otra y juntaba sus dedos frente a él. Esa pose era… familiar.
"¿Quién crees que soy?"
"No tengo la menor idea de quién eres, pero asumo que cualquiera que se asocie con Potter de manera tan cercana probablemente es más de lo que parece."
La sonrisa aumento. "Mucho mas."
Severus lo miro con desprecio pese a su mejor juicio. "No estoy interesado en juegos, niño. A menos que me des una buena razón para continuar esta discusión, insisto en que te marches."
El chico lentamente se enderezo, sus ojos posados en Severus sin parpadear.
"Hasshhheeeethhssss," siseo, aun mirando a los ojos de Severus y aun sonriendo.
Severus jadeo y se agarro su brazo izquierdo con su mano derecha. Apretó sus dientes con fuerza para contener el instinto de gritar de dolor, un dolor incandescente envolvía su brazo, concentrado en su Marca Tenebrosa. Sus ojos volaron a posarse sobre el chico y otro jadeo dejo sus labios.
Los ojos del niño estaban rojos, triunfantes y claramente divertidos mientras observaba a Severus sosteniendo su brazo contra su estomago agachado ligeramente por el dolor.
"Oh dios," susurro Severus mientras un temor terrible lo inundaba.
El chico sonrió de medio lado, una vez más acomodándose como si nada en su silla. "Aun no, aunque planeo llegar lo más cerca a esa descripción de lo que ningún mago a logrado."
"M-mi L-lord," tartamudeo Severus aun luchando contra el dolor en su antebrazo, e intentando aguantar mientras sentía que su brazo ardía aun mas.
"Siente como si tuvieras la venas en fuego, ¿no es así?" pregunto de manera casual.
"Mi Lord… p-por favor… no tenía idea —"
"Por supuesto que no," dijo casi con desdén. "De verdad, ¿cómo podrías? ¿Quién me miraría y pensaría Señor Oscuro?" bufo y suspiro. "Pero cuando no se tiene un cuerpo y encuentra uno apropiado para habitar, lo tomas sin dudar. Este cuerpo es la razón principal por la que no volví a Gran Bretaña hasta hace poco. E incluso entonces, no tenía intenciones de quedarme aquí, excepto que Harry me encontró y logro convencerme de que esta locura-" movió su mano con desdén alrededor de la habitación, "-era una buena idea," se encogió de hombros y examinó sus uñas con gesto aburrido mientras Severus seguía luchando contra el agudo dolor, que ahora llegaba hasta su hombro.
"Mi Lord… por favor…" logro Severus odiándose a si mismo por tener que rogar.
"¿Hmm? Oh si," dijo y movió de manera vaga su mano por el aire. El dolor desapareció de inmediato y Severus suspiro aliviado.
"Gracias, Mi Lord," dijo Severus, agachando su cabeza en la pose mas sumisa que podía lograr sentado en la silla tras su escritorio.
"Ahora que ese asunto salió del camino, quiero tu reporte sobre todo lo que hayas encontrado cuando examinaste el elixir."
"Yo… yo le traeré las notas de inmediato, mi Lord. Las deje en mi casa para no correr el riesgo de que fueran encontradas por el Director."
"Igual puedo entregarte más elixir, si ya usaste todo el que te enviamos. De hecho, me gustaría programar horas en las que podamos trabajar. Descomponerlo para identificar sus compontes y sus usos potenciales es de suma importancia para mí. Mientras más lo comprenda, más seguro puedo estar de que me sirva para logar mis objetivos."
Severus trago un nudo que se le había formado en la garganta.
¿Reuniones regulares con el Señor Oscuro para estudiar el Elixir de la Vida? Estaba dividido entre el pequeño pedacito de él que estaba muy atraído por esa perspectiva y la parte mucho más grande de él que estaba aterrorizado ante la idea. Aunque por supuesto jamás dejaría que nadie viera su miedo.
"¿Que objetivos tiene en mente, si no le molesta que le pregunte mi Lord?"
El niño – el Señor Oscuro – lo observo de manera sospechosa por un momento antes de responder. "Dependerá grandemente de ha donde me lleven mis investigaciones. Sospecho que mayormente me dejare llevar por las inspiraciones con respecto a lo que descubra sobre sus propiedades. En este punto solo puedo especular en algunas áreas en que me gustaría utilizarlo, pero no tengo manera de saber si algunos de esos objetivos son realistas hasta que examine más. Solo tuve un par de oportunidades durante el verano para trabajar en dichas metas, pero viendo que tendré los próximos seis años sin nada substancial de valor para hacer, planeo enfocar muchas de mis energías en este proyecto."
"Está bien, mi Lord. Si debemos reunirnos de manera regular, necesitaremos una excusa válida. Dado su comportamiento ejemplar y su buen rendimiento en clases hasta ahora, es difícil imaginar detenciones regulares como razón para las visita. Tutorías tampoco parece muy realista."
"Mi coartada dice que nunca antes asistí a una escuela mágica. Además me he emparejado con Harry en cada clase de Pociones desde comienzo del año, así que con facilidad podría explicar que mis consistentes resultados estelares en pociones podrían ser atribuidos mayormente a sus esfuerzos. El argumento fácilmente podría ser hecho de que sentía que necesitaba más experiencia práctica, ya que mi conocimiento hasta ahora ha sido por completo teórico. Por eso me acerque a usted para pedirle tiempo para preparar pociones para así tener la experiencia necesaria. No necesitas decir que me estas enseñando sino mas bien que estas sentado allí, corrigiendo ensayos, mientras yo preparo las pociones que tienes designadas para los de primer año. Una vez a la semana, por la cantidad de tiempo necesario que tome prepara tales pociones. Eso debería ser tiempo suficiente para que podamos trabajar consiguiendo avanzar."
"¿No está molesto con la sugerencia de que necesita practica adicional en pociones?" pregunto Severus casi con escepticismo.
El Señor Oscuro bufo. "Severus, estoy fingiendo ser un niño de doce años. Todo lo que haga va a involucrar hacerme ver más tonto de lo que soy. Es una máscara y mientras más realista la haga más efectiva será a la larga. Y como son las cosas, un chico criado muggle sin educación formal, siendo tan hábil como estoy fingiendo ser ya está resultando difícil de creer. Sugiriendo que necesito tutoría adicional solo lo hace más creíble."
"Por supuesto. Muy bien mi Lord," dijo Severus inclinando su cabeza otra vez y deseando que esta interacción terminara para poder escapar a su habitación y ahogar sus nervios en licor. "¿Hay algún día en la semana que sea más adecuado para usted?"
"Lo que funcione mejor para ti. Obviamente tarde cuando no tengas a ningún mocoso aquí por detención sería ideal. Este trabajo requerirá todo tu enfoque y nada de testigos."
"Entonces el jueves por la noche sería mejor," admitió Severus odiando que eso significara ceder la única noche libre que tenía en la semana mientras ignoraba a todos los mocosos e intentaba relajarse por un rato.
"Bien. ¿A la siete o a las ocho?" pregunto.
"A las siete y media sería mejor," dijo Severus.
"Muy bien." El Señor Oscuro en cuerpo de niño se puso de pie y comenzó a dirigirse a la puerta, sin embargo se detuvo justo antes de alcanzarla y se giro para mirar con seriedad a Snape. "Oh, y Severus — si presiento en lo más mínimo que tus lealtades están vacilando otra vez, o si te diriges a Dumbledore a nuestras espaldas, hare que el dolor que recién experimentaste en tu brazo se sienta como un juego de niños en comparación con lo que te hare. Sentirás como se incendia cada vena en tu cuerpo, haciéndote hervir desde adentro, se formaran ampollas en tu piel y se te pudrirá la carne, causándote horrible agonía hasta que al final morirás una muerte dolorosa y horrible. ¿Me comprendes?"
Severus trago en seco, usando cada milímetro de control para mantener su rostro impasible y sabiendo que probablemente había fallado. Asintió. "Si mi Lord," apenas logro decir.
"Bien." Y con eso el chico se dio la vuelta, abrió la puerta y se marcho.
