Kanan lo que más extrañaba acerca de ver era el admirar los colores del cielo, eso que le provocaba un sentimiento de libertad y una emoción por la aventura que se le aproximaba solo por la mera curiosidad de descubrir que había más allá del horizonte, aquel que, ahora ya no era capaz de observar.

Otra cosa que echaba de menos era el ver las emociones en la mirada de otras personas, no se ocupaba la fuerza para predecir así los sentimientos de alguien. No se ocupaba un gran esfuerzo para ello, aunque esto podía resultar ser contraproducente, porque todo ello dependía en percepción, que podía ser nublada por emociones y pensamientos rondando por el momento. La fuerza era honesta y susurraba la respuesta claramente sin espacio para duda alguna, Kanan deseaba haberla usado en vez de percibir por medios físicos las emociones presentes en quien antes era su padawan.

Ahora el que simplemente se había ido.

-Kanan.- dijo una voz detrás de él. El jedi movió su cabeza hacia el sonido reconociendo la voz, era Hera. –Ya tenemos que irnos.- informó la twi´lek con una voz seria y paso firme, un tanto inusual en ella. Por lo que el jedi se colocó su máscara sobre sus ojos y se paró siguiendo el paso firme y apresurado de Hera hacia el cuarto de conferencias de la base Chopper.

Donde al juzgar por lo que podía percibir a través de la fuerza, estaba su tripulación y el comandante Sato a punto de informar con hologramas los planos de un plan a seguir. Obviamente Kanan solo recaía en lo hablado y tenía que hacer varias preguntas que a cualquiera le parecerían inútiles, más para un hombre ciego era vital para llevar a cabo su misión apropiadamente, por suerte sus compañeros eran pacientes y contestaban todas sus dudas.

Solo podía suponer que era la costumbre a su ceguera.

-Esta tarea es parte de una misión un tanto más compleja.- empezó a hablar Sato de manera profesional, un tono que había estado invadiendo toda su vida cotidiana últimamente, al menos desde aquel día que todo cambió. –Su labor en esto, es ir a la prisión en un planeta a unos cuantos sistemas de aquí y liberar a un informante sobre una raíz terrorista.

-¿Y para qué queremos saber sobre esta raíz terrorista?- preguntó Sabine a través de su casco.

-¿Qué hay de saber de ellos que no podemos averiguar por nosotros mismos?- preguntó Zeb malhumorado.

-Porque queremos eliminar a esta raíz terrorista, pero sus métodos de operación son impredecibles por lo que necesitamos a alguien que haya sido un miembro.- explicó Hera causando una cierta incomodidad en el resto de la tripulación, en especial Zeb y Kanan.

-¿Y qué exactamente quieres decir con "eliminar"?- preguntó el jedi meticulosamente con Zeb añadiendo a la pregunta con su constante mirada sobre la twi´lek, quien después de intercambiar unas cuantas miradas con Sato suspiró y contestó:

-Detener sus operaciones y deshacer al grupo.

-Eso espero.- replicó Zeb esperando a escuchar el resto de los detalles sobre la misión.

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-Parece como una prisión de muy alta seguridad si me preguntan a mí.- murmuró Zeb al analizar los planos y el camino a recorrer si querían llegar a la celda del informante. –Normalmente los informantes no están en prisiones con tanta seguridad.

-Este es un tanto especial.- dijo Sato con veneno en su voz, perceptible para todo aquel presente, más por la mirada del comandante todos sabían que la identidad del sujeto a rescatar no se les iba a ser revelada hasta el último momento cuando mencionen una pregunta con una respuesta código.

-¿Cuál era la pregunta código?- preguntó Zeb rascándose la cabeza tratando de recordar.

-¿Cuál es la manera más rápida de llegar a una luna?- contestó Sabine con molestia y enfado en su voz. –Y la respuesta es "construyendo una escalera".- añadió con un tono un tanto grosero el cual realmente no afectaba a Zeb, quien sabía que la frustración que la mandaloriana sentía no estaba dirigida a él.

-Bueno, ¿y cuándo partimos?- preguntó Kanan con una falsa sonrisa y carisma.

-Mañana a la madrugada, ya que fingirán ser tripulantes de la nave de suplementos.- contestó Sato.

-Infiltraciones.- dijo Zeb con un suspiro, y nostalgia dentro de su mente, recuerdos de cierta persona que desde hacía mucho no se le hacía mención. –Solían ser tan divertidas.

-Lo que sea.- gruñó Sabine saliendo de aquel cuarto de conferencias aún con su casco puesto sobre su cabeza, el cual no se quitó en ninguna parte de la conferencia, o en público siquiera.

Hera suspiró agarrando la silla más cercana para sentarse en ella, relajando su postura y colocando su antebrazo arriba de sus ojos. Kanan tomó una silla por su cuenta y se sentó al lado de la piloto twi´lek.

-Todo se siente tan diferente.- comentó Hera con tristeza y cansancio.

-Es porque lo es.- Hera sonrió ante la respuesta y enderezó su espalda para tomar la mano de jedi ciego.

-Tú con tus respuestas de jedi.- comentó Hera sacando una sonrisa de su viejo amigo, pero pronto esta expresión se vio borrada cuando Kanan sintió aflicción teñir el aura de la piloto en frente de él, por lo que oía sabía que la twi´lek estaba llorando tratando de ser silenciosa, en la busca de no ser una molestia.

Kanan instintivamente se acercó y rodeó a Hera en un abrazo lleno de empatía, y por un breve momento sintió en sus quemados ojos, unas lágrimas amenazando por salir.

-Yo también extraño los viejos días, Hera.

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El día siguiente no tardó en llegar, y la tripulación del Fantasma se despertó antes de siquiera el amanecer decorara los cielos de la base Chopper. Zeb salió del cuarto que antes solía compartir, con Chopper pasando en frente de él a máxima velocidad atropellando los expuestos dedos del lasat, sacándolo de la somnolencia que aún tenía.

Tras tranquilizarse el lasat notó que la puerta de Sabine seguía cerrada, y si sus oídos no le fallaban la mandaloriana seguía ahí adentro, Zeb podía oír que la chica parecía estar llorando. Aunque algo en su mente le decía que no preguntara, el lasat preguntó con cierta duda en su ser si la mandaloriana se encontraba bien.

Silencio fue su respuesta.

Hasta que la puerta se abrió revelando a la chica con su casco puesto apuntando su visor hacia el más alto Zeb.

-Vamos, tenemos una misión que hacer.

-Claro.- susurró el lasat siguiendo a la mandaloriana a la bóveda de armamento para ayudarle a llevar los recursos necesarios para la misión.

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-Oigan, necesitamos establecer los detalles más específicos de la misión, así que vengan.- exclamó Hera en el cuarto central del Fantasma preparando la mesa de hologramas para una proyección. Una vez lista empezó a hablar. –Bueno, Kanan y Sabine serán los infiltrados directos por así decirlo, mientras que Zeb hará el patrullaje externo y funcionará como apoyo para cuando salgan de las instalaciones. Chopper y yo esperaremos con la nave encendida para poder escapar, es una misión más sencilla comparada con otras que hemos realizado pero eso no quiere decir que no hay que tener cuidado.- explicó la twi´lek. – La nave imperial por la que se harán pasar parte del planeta vecino en aproximadamente cuatro horas, por lo que tenemos que partir ahora si es que la queremos asaltar la nave sin llamar la atención.- añadió dirigiéndose a la cabina del piloto con el resto de la tripulación siguiéndole.

Una vez ahí cada uno se acomodó en un respectivo asiento, dejando uno vacío como era de costumbre desde aquel día, hacía apenas dos años atrás.

-Bueno, no tenemos tiempo que perder.- comentó la twi´lek encendiendo los motores y colocando las coordenadas para el hiperespacio.

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Los pasillos oscuros de la prisión asustarían a cualquiera. En especial las voces y susurros de los criminales con cada paso que daba este trooper, se le podría decir que era un novato. Más en consideración todos los stormtroopers lo eran hasta cierto nivel.

Los rebeldes cada vez batallaban menos para derribarles, pero la armadura le hacía sentir importante, y si se atrevía a decir, honorado de servir a su Imperio y defenderlo, aunque usarán medios moralmente cuestionables, todo era para un bien mayor, o eso le gustaba insinuar.

Este trooper no le desagradaban completamente los rebeldes, solo no les respetaba. No desde que su hogar fue incinerado por una bomba mal colocada puesta por rebeldes.

Con su arma en manos pasó por todas las celdas de puertas de hierro blindado. Imposibles de pasar si no se tenía el código, por lo que no le preocupaba que un prisionero escapase y lo atacara en cualquier futuro cercano.

O eso creía.

Una risa resonaba como eco de unas de las celdas, sonando sutilmente por todo el pasillo. Extraño, porque sentía la risa atrás de él, a los lados, por detrás, incluso en la frente de su propia mente, como un susurro al lado de su oído que le invadía plantando sus raíces en él con igniciones de armas y presencias retumbando camino a su consciencia. Llegó al punto de ya no poder distinguir si los sonidos que percibía eran reales o no.

Jaquecas atacaban su mente y pronto se derrumbó en el suelo, sobre sus rodillas sosteniendo desesperadamente su casco, retirándolo de su cabeza exponiendo al hombre que soñaba con portar la armadura desde que era pequeño, reducido a un mero títere.

-¿Qué tal si me haces un pequeño favor?-

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-¿Estás lista?- preguntó Kanan a la mandaloriana. Ambos con trajes de imperiales a punto de entrar a las instalaciones de la prisión.

-No fue tan difícil llegar aquí, ¿verdad?- respondió Sabine introduciendo los códigos de entrada de la nave.

-Qué extraño.- comentó Kanan reflexionando acerca de la falta de oposición que usualmente había por parte de los agentes imperiales. Pero más que nada por la presencia que resaltaba tanto en la fuerza mientras más se acercaban a la prisión. –Ni siquiera pidieron código de entrada a l atmosfera.

Sabine condujo la nave tranquilamente hasta la plataforma de la nave, todo iba bien hasta que Kanan escuchó como se le iba el aire a la mandaloriana por la sorpresa, más no entendía por qué.

-¿Qué sucede Sabine?- preguntó Kanan pero la chica no le respondió y solo aterrizó la nave en la plataforma. Una vez que salieron fue cuando el jedi sintió algo bizarro en la fuerza, una perturbación en las auras de todos en las instalaciones excepto por ellos dos.

Era como si una presencia externa se hubiera introducido en las mentes de los troopers y de algunos prisioneros. Que por lo que Sabine describía estaban sin sus cascos formados sonriendo escabrosamente como una bienvenida retorcida, pero esa sonrisa era una falsedad que pintaba una agonía constante de las víctimas de esto.

Caminaron hasta donde Kanan percibía la fuente de este extraño evento, hasta el aula de control. Donde todos estaban formados con una anormal sonrisa plasmada en sus pálidos rostros con lágrimas silenciosas corriendo por sus mejillas.

Y como había temido Kanan desde que entraron a la atmosfera, aquella bizarra presencia de aura pertenecía a alguien quien era demasiado familiar, quien antes era una persona cercana pero ahora la distancia les separaba desde hace dos años sino antes.

Un chico con uniforme de prisionero y dos sables desactivados en sus manos les recibió sentado en la silla del comandante que ahora posaba arrodillado a su lado con una sonrisa plasmada en su rostro y pintura de distintos colores pintando su uniforme y cara de terribles insultos.

-Ezra.- susurró Kanan que estaba al lado de Sabine, que permanecía inmóvil, llena de temor.

-¿Saben cuál es la manera más rápida de llegar a la luna?- preguntó Ezra parándose de aquella silla alegremente. –Construyendo una escalera por supuesto.

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Bueno holaaaa

He regresado

Temporalmente jajaja

No se crean

Ha sido un tiempo desde que publicó…..algo

Espero les este gustando la historia, y debo admitir que la tercera temporada de swr va bastante bien…me agrada….no puedo esperar para la siguiente mitad honestamente

Bueno, de nuevo

Espero les este gustando la historia, y no olviden darle seguir o dejar una opinión.

Cualquier opinión es recibida, incluso si es una critica, aunque claro que sea para mejorar la historia :3

Que la fuerza les acompañe

Nuyen236