Boruto y Sarada

Natasha Calderon

Pasado

Una pequeña Sarada de 13 años, se encontraba un tanto asombrada, al ver a su padre sentado en el sofá de su pequeña sala. Ya habían pasado unos cuantos meses desde la ultima vez que se habían encontrado, por lo que se sentía realmente feliz al verlo de nuevo.

-Hola Sarada.- Se paro y se acerco a ella.- ¿Como has estado?.- Le acaricio la cabeza.

-Papá ¿que haces acá?.-Pregunto un tanto nerviosa ante la cercanía de su padre.

-¿Tan malo es que venga de vez en cuando?.-Dijo Sakura, quien se asomo por la cocina, con una gran sonrisa.

-No, es solo que… pues, papá nunca esta en la aldea.

-Pues vete acostumbrando, porque estaré viniendo mas seguido.- Le mostró una pequeña sonrisa y se sentó nuevamente.

-Esta bien…- Se acerco a el y se sentó a su lado.

Sakura salió de la cocina con dos tazas de Café, le entrego una a su esposo y se sentó al lado de Sarada a beberse el suyo.

-¿Ya le dijiste?.- Le pregunto Sakura a Sasuke, quien simplemente negó con la cabeza.

-¿Decirme que, mamá?.- Pregunto un tanto incomoda, en medio de ellos dos.

-Que tu madre y yo iremos a una misión por un tiempo, por lo que tendrás que quedarte unos días en la casa de Kakashi.

-¿En la casa del tío Kakashi?, ¿De que trata la misión?.

Sasuke la miro por unos momentos a los ojos cosa que la intimido y la hizo bajar la mirada. Sarada amaba intentar interpretar la cara de las demás personas y saber en que están pensando, pero con el era totalmente imposible.

-¿Recuerdas los hombres que nos atacaron hace unos años, la vez que nos conocimos?.- Le pregunto tranquilo tomando un poco mas de su café.

-Si.

-Pues tengo el presentimiento de que hay alguien mas detrás de eso, por lo que Naruto nos encargo esta misión.

Sarada permaneció callada por unos segundos.

-No te preocupes, no es nada riesgoso estaremos aquí en un par de días.-Le aseguro su madre.

Sarada miro a su madre y asintió.- ¿Cuando se van?.

-Mañana en la tarde.- Le respondió su padre.

-Esta bien, iré a mi cuarto a hacer la tarea.

-Esta bien cariño, te llamare para la cena.

-Gracias mamá.-Dijo subiendo las escaleras y se encerró en su cuarto.

-Se lo tomo mejor de lo que pensé.- Dijo Sasuke, dejando su taza de café vacía sobre la mesa frente a el.

-Lastimosamente, ella es igual que tu y se guarda todo a si misma, pero si la conocieras un poco mejor, te darías cuenta que en verdad esta preocupada.- Le dijo su esposa con una leve sonrisa.

-¿Como que lastimosamente?.- Bufo Sasuke.

Sakura río.-Sabes que esa parte tuya no es una de las mejores y en el pasado nos causo muchos problemas.

Sasuke se cruzo de brazos y Sakura aun con una sonrisa se acerco un poco mas a el.

-Esta bien, hablare con ella, pero mas tarde.- Se rindió y su esposa le dedico una cálida sonrisa.

Ante aquella tierna cara que tanto ama y extrañaba. Sus manos se movieron por si solas, tomaron por las mejillas a Sakura y hicieron que la cara de ambos se acercaran, al punto de que sus labios se juntaran.

Aquel beso tomo por sorpresa a Sakura, por lo que al principio no pudo corresponderlo, pero tras sentir que Sasuke la abraza por la espalda, ella hace lo mismo y corresponde al beso lenta y apasionadamente.

Después de besarse por unos momentos, Sasuke la alejo un poco de si mismo y unió sus frentes.

-Ni siquiera se de que se preocupa, tu eres fuerte para defenderte sola y si ocurre algo yo te protegeré.- Dijo dejándose llevar por el momento, pero al ver la sonrojada cara de su esposa y pensar en lo que acababa de decir, su cara se torno de la misma forma.

-¡ERES TAN TIERNO CUANDO DICES ESA CLASE DE COSAS!.-Grito Sakura, totalmente emocionada y se le tiro encima a abrazarlo haciendo que el quede acostado en el sofá y ella sobre el.

-Sakura… por favor quítate.- Dijo sin poder evitar su propio sonroje.

…./…..

Tras la cena, Sarada volvió a su cuarto y se acostó boca abajo abrazando su almohada, cerro los ojos por un momento pensando en la partida de sus padres y el tocar de la puerta la hizo levantar.

-Sarada, ¿puedo seguir?.-Le pregunto su padre tras la puerta.

-Si, sigue papá.-Tras su repuesta, Sasuke ingreso a la habitación y se sentó a su lado.

-¿Que pasa papá?.

-¿Estas bien conque tu madre y yo vayamos a la misión?.-Le pregunto directo.

-Si, claro no importa, de todas maneras estaré con el tío Kakashi. ¿Por que preguntas?.-Dijo con curiosidad.

-Te mirabas un tanto preocupada cuando te hable de ello.-La miro fijo, mirada que ella no pudo soportar y inclino un poco la cabeza.-Pero, si tu dices que estas bien con eso, es porque es cierto.-Se levanto de la cama con intenciones de salir del cuarto, pero Sarada lo tomo nerviosamente de la manga de la camisa, donde se presenciaba la ausencia de su brazo.

Sasuke la observo por un momento y se conmovió al verse a si mismo cuando era pequeño.-Sarada.-Se sentó nuevamente y le acaricio la cabeza.-Todo estará bien, tu misma sabes de lo que es capas tu madre y te prometo que si algo llega a salir mal, mi prioridad será Sakura.

Sarada lo vio a los ojos y al darse cuenta de lo serio que hablaba sobre el tema, soltó la manga de su padre y asintió.

…/….

Después de la pequeña conversación con su padre. Sarada se sintió un poco mas segura ante la partida de sus padres y empezó a alistar su maleta, para los días que estaría fuera de casa.

Al día siguiente, se despidió junto al Séptimo y su tío Kakashi, de sus padres.

-Espero les vaya bien a esos tortolitos.-Dijo el Séptimo junto a Sarada y Kakashi, viendo la espalda de sus dos amigos alejarse.

-Si claro, se nota que estas que revientas de la rabia por no poder ir con ellos.-Se le burlo su maestro.

-¡Ahhh! si, es tan frustrante solo poder salir en situaciones extremas, las cuales nunca aparecen últimamente.-Dijo rascándose la nuca por lo que Sarada rió, ante el comportamiento infantil del Rubio.

Naruto la vio de reojo y sonrío, se acerco un poco a ella y le acaricio la cabeza.-Por favor te encargo que cuides bien de ella.- Dijo y se acerco a Kakashi, por lo que Sarada noto que algo extraño estaba pasando.

-Si si si, señor Hokage.-Se le burlo nuevamente.

-Al menos tomame una vez en serio.-Ambos sonrieron y se chocaron los puños.

-Quédate tranquilo, yo cuidare apropiadamente de ella.

-Gracias, de verdad te lo encargo. Nos vemos luego.- Se despidió de su maestro y se acerco a Sarada.-Nos vemos luego.-Le acaricio nuevamente la cabeza y ella hizo una pequeña reverencia.

-Hasta luego, señor Hokage.

Naruto se abochorno y se rasco la nuca.- Ya te e dicho muchas veces que solo me llames Naruto.-Se rió al igual que su maestro.-No te preocupes por tus padres, volverán pronto.-Dijo y le sonrío con los ojos cerrados a lo que ella asintió.

…../…

Cuando ambos llegaron a la gran casa, de arquitectura japonesa antigua. Kakashi le indico su cuarto y le dijo que la llamaría cuando la cena estuviera lista, pues ya eran las 5:30 pm, la partida de sus padres había demorado mas de lo normal.

Tras organizar sus cosas adecuadamente, se sentó en la cama, En la cual cabrían 4 de ella misma y observo fascinada aquella habitación en la que se encontraba. De verdad le gustaba la arquitectura antigua, pues, ante las varias destrucciones en el pasado sobre la aldea, se encontraban pocas de esa arquitectura que ella tanto amaba.

Camino un poco por la habitación y salió por el ventanal del balcón, el cual daba al patio verdoso y sin darse cuenta se imagino a sus padres junto a el Hokage, de su misma edad y su tío mas joven. Hablando pacíficamente antes de que el Hokage hiciera algo que irritara a su padre y su madre tuviera que regañarlos para que dejaran aquella estúpida rivalidad por todo, mientras su tío, solo se rascaba la nuca al ver su "unido grupo". Así como ha escuchado en todos los relatos que le han compartido su madre y su tío. Aquello la hizo reír y se adentro nuevamente al cuarto, al escuchar el llamado de su tío, para que le ayudara en algo.

Al ayudar a su tío a terminar la cena. Organizo la mesa y ambos se sentaron pacíficamente a comer, la casera cena que había preparado su tío. Ambos se encontraban en silencio, aunque ella confiara mucho y quisiera mucho a su tío, para ella era algo difícil comunicarse con las personas, por lo que siempre esperaba a que esa otra persona rompiera el hielo. Cosa la cual su tío sabia perfectamente y empezó la conversación.

-¿Como te ha ido en la academia?, ¿Has hecho amigos?.

-Pues.. tengo a Chocho, a Mitsuki y… a Boruto, aunque algunas veces me irrite con su terquedad.- Dijo frunciendo el ceño, cosa la cual hizo reír a su tío, al darse cuenta de lo parecida que era su relación con Boruto, a la de su padre y Naruto.

-¿Y tu tío? ¿Que haces ahora que no eres Hokage?.- Le pregunto dejando a un lado su plato vacío.

-Pues no mucho, aunque me siento un poco mejor dejándole las cosas a Naruto. El lo esta esperando hace mucho, mientras yo solo lo hice por el sueño de un viejo amigo.

-¿Quien es?. -Pregunto la pequeña.

-Es una larga historia, pero digamos que al principio me pasaba lo que le pasaba a tu padre con Naruto, o mejor dicho, lo que a ti te pasa con Boruto.- Dijo recordando a su viejo amigo.

-El hacia parte de tu clan.-Al escuchar eso, Sarada entendió que ya no estaba vivo, lo cual la hizo bajar la cabeza un poco, sintiéndose culpable al preguntar sobre el tema.-Siempre hacia estupideces, pero la verdad es que, fue el quien me enseño el verdadero significado de los amigos y me salvo muchas veces.

Sarada iba a preguntar algo mas, pero el romper de las tejas en el segundo piso los alerto y se levantaron de la mesa. Escucharon lentos pasos sobre ellos, por lo que se pusieron a la ofensiva y se dieron cuenta, que al momento del golpe sobre el techo, todas las luces de la casa se apagaron.

-Sarada, por favor escúchame con atención, escóndete mientras yo veo quien es el intruso y no te atrevas a salir independiente mente de lo que escuches.-Ante la seriedad de su tío, lo único que pudo hacer fue asentir y los dos se separaron.

Sarada abrió la puerta de la sala para buscar donde esconderse, pero al arrastrar la puerta a un lado, un hombre de ropas negras con unos ojos color escarlata, se encontraba delante de ella observándola. Sarada intento estamparle una patada, la cual el hombre esquivo y se la devolvió. Sarada salto sobre la pierna del enemigo y le estampo un fuerte puño,hanciendolo retroceder un poco, Sarada se acerco velozmente y le mando nuevamente una patada, pero el sujeto la tomo de la pierna y la lanzo contra la pared . En ese diminuto instante, antes de que su cuerpo compactara con la pared, Sarada le lanzo unas shurikens con hilos los cuales se hicieron alrededor del cuello del intruso y al momento que Sarada impacto y atravesó la pared, por la extraordinaria fuerza que la había mandado anteriormente, jalo con sus brazos los hilos y lo ahorco, pero al ver como se desvaneció en un humo blanco se dio cuenta que era un clon de sombra.

Sarada se levanto rápidamente evitando el dolor y se limpio la sangre que se resbalaba por su boca, activo su sharingan y diviso a un nuevo enemigo, quien ya no era solo uno, si no que tres. No sabia como pasar entre ellos y si ellos eran quienes estaban combatiendo con ella, no le cabía en la cabeza cuantos estaban contra su tío. Tras pensar un poco las cosas se puso en pose de pelea a esperar a que ellos se acercaran y después hacer una grieta para escapar, pero pudo escuchar una conversación entre los intrusos.

-¿Que hacemos con el otro?.-Escucho una voz carrasposa

-Diviértanse cuanto quieran con el.- Fue entonces cuando Sarada se giro y recibió una patada en el estomago que la dejo en el piso sin aire.-Solo nos interesa ella.-Dijo quien acababa de aparecer tras ella.

Sarada respiro hondo unas cuantas veces y se paro ante quien la acababa de patear.-Solo ríndete niñita.-Sarada se agacho un poco esperando a que se acercara a ella y al momento de ver sus pies delante de ella, le estampo un cabezazo, el cual lo tomo desprevenido creando una grieta para dejar un clon de sombra y saltar al balcón a buscar a su tío.

Al momento de encontrarlo, habían 5 enemigos al rededor de su tío, quien no se encontraba en las mejores situaciones. Por su sharingan pudo denotar que ya había gastado mucho chakara y varias partes de su cuerpo habían sido apuñaladas.

Sarada sabiendo que no iba a ser de mucha ayuda, salto al lado de su tío y apoyo su espalda contra la de el y antes de que le gritara que hullera, le informo la situación del primer piso.

-Así que somos 2 contra 8.-Rio entre la angustia.

-Recuerden no lastimar mucho a la niña, es a ella a quien necesitamos.-Dijo uno de los 5 que los rodeaban.

Sarada aun no entendía porque la querían a ella, pero no pensaba dejar a su tío, quien paso sus dedos por la espalda de la pequeña y le escribió unas coordenadas las cuales entendió a la perfección.

Kakashi tiro unas bombas de humo y Sarada con la ayuda de su sharingan los hizo caer al enterrarle sus shurikens en las piernas, pero lo que paso al impactar con las piernas de cada uno, los asombro a ambos. Se habían esfumado en una pequeña explosión blanca, significando que solo eran unos clones de sombra.

-¡Sarada!.- Le grito su tío al divisar una explosión detrás de ella y a alguien quien la tomo con fuerza por el cuello, la acerco a el y la apuñalo por la espalda evitando cualquier órgano importante.

-Vaya espectáculo el que me has dado.-Dijo el nuevo aparecido tirando a Sarada enfrente de el.-No pensé que me iban a dar tanto alboroto, pero aveces las cosas no se dan como uno piensa.

Kakashi se giro y vio como nuevamente unos hombres de ropas negras los rodeaban.-¿Quieres hacer esto mas difícil? Sexto Hokage.-Dijo el que había apuñalado a Sarada y quien al parecer era el líder.

Sarada se arrodillo con su mano sobre su herida y se fijo en quien hablaba. Iba con las mismas ropas que los demás la diferencia era que su cara no estaba totalmente oculta, pudiéndose ver su cabello blanco y sus exageradas cicatrices en la cara.

-¿Quien eres? y ¿que quieres?.-Pregunto Kakashi buscando una manera de salir de aquel aprieto.

-No necesitas saber quien soy y la quiero a ella,¿me dejaras llevármela sin entrometerte?.

Tras analizar las cosas rápidamente Kakashi lanzo 4 shurikens hacia el líder pero no le dieron solo le pasaron por el lado, cosa que hizo reír al líder. -¿Tan desesperado estas que no puedes ni apuntar bien?.- pero para su sorpresa Kakashi apareció tras el y apretó con fuerza las cuerdas a su alrededor.

Gracias por darme una grieta. Si tu eres el líder, ellos desaparecerán tras tu muerte, ¡Chidori!.- Grito y atravesó con su mano izquierda, la cual brillaba con destellos azules, al enemigo pero se sorprendió al verlo desvanecer en sus manos como cualquier otro clon de sombra.

-Siento darte una esperanza,pero, ¿quieres que te diga algo? el verdadero no esta entre nosotros, así que no te preocupes en buscarlo. Ya me canse de jugar al gato y el ratón, chicos acabemos con esto.-Dijo otro con la misma apariencia del que acababa de desaparecer entre los brazos de Kakashi, pero ahora se encontraba parado en el techo. Ante la orden de el, las 8 personas alrededor de Kakashi se lanzaron sobre el, dejando a Sarada a un lado. Tras patadas, puños, shurikens y jutsus, Kakashi se fue deshaciendo de uno en uno, pero inexplicablemente entre mas mataba, mas aparecían.

Tras hacer explotar el segundo piso de su propia casa, tomo a Sarada y salto al patio para huir de aquel lugar,pero fue detenido por mas de esos mismos sujetos y quien tenia la apariencia de jefe, tomo a Sarada nuevamente del cuello.

-Dime Sexto, ¿que prefieres, que la asesine en este momento frente a ti y después te asesinemos a ti? o ¿que simplemente mueras tu y ella se vaya con nosotros?.- Tras estas palabras, Sarada intento soltarse del agarre de ese tipo, pero le fue inútil, ya había perdido mucha sangre y su cuerpo no le respondía.

Kakashi se mordió el dedo y invoco a sus perros, los cuales atacaron a los distintos enemigos,seguían siendo solo clones, pero tras una grieta, uno de los perro salió del caos y fue a cumplir la rápida misión que le dio su invocador.

Kakashi se teletransporto detrás del líder y le puso una de sus shurikens en el cuello.-¿De donde sacas tanta fuerza hombre?.- dijo y desapareció al momento que la shuriken compacto en su cuello. Kakashi tomo a Sarada entre sus brazos y busco donde aparecería nuevamente aquel hombre.

-Bueno, ya me canse de todo este alboroto.-Se escucho el grito arriba de ellos. Era el mismo tipo, flotando unos 4 metros sobre la pelea de los perros contra los clones y Kakashi intentando ayudar a Sarada con su herida.-No me importa si la niña muere o no.-Movió sus manos rápidamente y gritó.- ¡Jutsu Fuego De Dragon!.

Fue entonces cuando Sarada pudo divisar una gran llamarada, que se acercaba a ellos, cerro sus ojos esperando el impacto del fuego sobre ella, pero nunca llego y al abrir los ojos se encontró a su tío abrazándola. Al momento que las llamas dejaron de caer, Kakashi se alejo un poco de ella y la vio con una cara, la cual no podía ocultar el dolor.

-E…¿Estas bien Sarada?.-Pregunto con sus ultimas fuerzas.

-¡Ya solo muérete!.- Y una gran espada atravesó el pecho de Kakashi y estuvo a centímetros de tocar el de Sarada, quien ante todo aquello no podía reaccionar.

-N…no te preo….preocupes Sarada.-Sangre empezó a salir por la boca de Kakashi y cayeron unas calientes gotas sobre el cuello de Sarada.-Todo estará bien, y…ya llegaran refuerzos, p…pero lo siento, no creo poder aguantar mas.

Kakashi se desplomo al lado de ella y ella pudo ver todo aquel caos. La casa de su tío estaba en llamas y quien estaba enfrente de ella, se acercaba lentamente aplaudiendo, con muchos mas enemigos siguiéndolo.-Vaya que hombre tan difícil de asesinar.

Sarada ya no sentía dolor en su herida. No sabia lo que estaba pasando, solo sintió como una fuerza pasaba por todo su cuerpo y se acumulaba en sus ojos. Sin darse cuenta, unas llamas negras incendiaron a todos los enemigos frente a ella, mientras sentía como unas largas lagrimas de sangre caliente, se bajaban por sus mejillas.

-Así que al fin has despertado tu verdadero poder.-Dijo el líder siendo consumido por las negras llamas.-Al parecer todo salió acorde al plan.

Tras aquellas palabras, Sarada soltó un grito desgarrador y las llamas se aumentaron. Sus ojos se habían convertido en un tipo de mar rojo, con un sol negro alrededor de su pupila.-Nos veremos pronto, Sarada.-Dijo el líder y desapareció junto a los demás enemigos entre las llamas.

Sarada se arrastro hacia el cuerpo de su tío y lloro desconsoladamente junto a el. Tras unos minutos su padre y su madre llegaron mediante un portal que creo su padre y el Séptimo llegaba corriendo de entre la aldea, encontrándose con Sarada tirada llorando junto el cuerpo de su viejo maestro.

Sakura se tapo la boca y se intento acercar a su hija para curarla, pero su esposo la detuvo y se acerco el.

-Sarada, cálmate.-le dijo suave acercándose a ella.

-¡CALLATE!.-Lo vio como un enemigo que la quería alejar de su tío y sus ojos actuaron por si solos, encendiendo a Sasuke entre esas extrañas llamas negras, pero el se defendió con el brazo del Susano.

-¿Despertaste el Magekio Sharingan?.- Pregunto intentando parecer calmado, pero la verdad, era que todo aquello lo tenia sorprendido.-Sarada, cálmate o le harás daño a tu madre.

Sarada al ver a su madre sollozando tras su padre, salió de aquel transe que la había consumido y sus sangrientos ojos volvieron a su color azabache. Tras canalizar tanto poder, su cuerpo decayó, pero antes de sentir como el solido piso la recibía, pudo divisar como Sasuke llegaba rápidamente a ella y la sostenía.

-P…Papá lo siento.-Fue lo ultimo que pudo decir y dejo caer sus párpados al igual que sus lagrimas.

Los demás recuerdos de Sarada eran confusos. Al abrir sus pesados ojos entre lentos parpadeos, podía divisar a su padre teniéndola en sus brazos, mirando fijamente adelante de ellos. Se giro un poco hacia donde su papa esta viendo y encontró aun la casa de su tío siendo consumida por las llamas. Su madre se encontraba un poco mas adelante de ellos con largas lagrimas sobre sus mejillas y se manchaba las manos de la sangre de su tío, para intentar curarlo con la ayuda de el Séptimo, quien le daba de su chakara para que fuese mas eficiente. Pero tras mucho chakara usado, Sakura se tiro sobre el pecho de su viejo maestro a llorar. El Séptimo la abrazo por la espalda y la intento tranquilizar, pero el tampoco pudo contener las lagrimas. Sarada no entendía todo aquello, pensaba que aun estaba soñando, pero al sentir unas pequeñas gotas caer sobre su frente y ver hacia arriba, encontró a su papá aun viendo fijamente a su viejo equipo llorando sobre el cuerpo de su viejo maestro y intentando resistir las lagrimas, siendo totalmente inútil pues ya se habían regado por sus mejillas, hasta caer en la frente de Sarada. En ese instante Sarada se dio cuenta de que todo aquello era real.

Continuara….