Los Malfoy ¿Mi nueva familia?

Capítulo 2

Fin de las vacaciones

Los personajes no nos pertenecen sino a J.K. Rowling, la historia es completamente nuestra.

Gracias a todos por sus reviews y que bueno que les haya gustado nuestra historia, también continuaremos la de "Preparatoria Hogwarts" y por ultimo cabe mencionar que esta historia se hizo pensando en ser Dramione, pero no por eso no significa que no metas a otras parejas, tal vez haya algo de Nottmione.

Llevaba ya varios días con los Malfoy, a decir verdad, únicamente había convivido con Narcissa y muy rara vez con el odioso del hurón albino, pero no sabía nada de Lucius Malfoy, en fin yo no quiero tener nada que ver con este hombre, siempre fue muy malo con Harry y los Weasley.

Hace unos días, un poco después de que salí de compras con Narcissa, investigando en la mansión, encontré la biblioteca Malfoy… era tan increíble que me había dejado sin palabras pues era aún más grande que la de Hogwarts; tal vez no era tan malo estar aquí con esa hermosa biblioteca, así que todos los días iba un rato a leer sobre cualquier cosa.

-Kiara

-Amo Malfoy, usted ha llamado a Kiara ¿en qué puedo ayudarle?

-Avísale a Narcissa que la necesito de inmediato ¡y no te demores! –con un chasquido la elfina desapareció y se dirigió rápidamente a cumplir las órdenes de su amo.

Unos minutos más tarde Narcissa Malfoy se encontraba en la oficina de su esposo.

-¿Que pasó querido?, ¿algún problema en el trabajo?

-Sí, ¿sabes dónde está mi hijo?, los elfos dicen que no está en casa y no tienen ni idea de donde está

-Se fue a casa de su amigo Blaise, ¿Por qué?

-¡Ese niño!, le dije que hoy necesitaba que revisara las finanzas de la empresa… nunca le han gustado y por eso me huye, ¡excusas!

-Sabes que a ti nunca se te han dado bien los números –Era la oportunidad perfecta de Narcissa -¿Por qué no le pides ayuda a Hermione?, según tengo entendido ella es la mejor de su clase de Aritmancia y es su clase favorita.

-Jamás le pediré ayuda a esa sangre sucia… aun no comprendo cómo podemos utilizarla a nuestro favor, pero se perfectamente que tú no te habrías rendido fácilmente, no sé qué te traigas entre manos Narcissa pero solo espero que no te salga mal.

-No saldrá nada mal Lucius, pero te dejo, no estas de un muy buen humor que digamos, saldré con mis amigas –La rubia salió azotando la puerta detrás de ella ¿Quién se cree Lucius para decirle esas cosas?

El gran Lucius Malfoy estaba desesperado, necesitaba esas cuentas ya, pero Draco se había largado con sus amigos al igual que su esposa… ella mencionó que la sangre sucia sabia de esas cosas pero… no, demasiado denigrante para un Malfoy pedirle semejante favor a una muchacha de su condición.

Pasaron las horas y ninguno de los integrantes de la familia había aparecido, Lucius estaba más desesperado y enojado que nunca, podría lanzarle un avada kedavra a todo ser vivo que osara aparecer en su precedía.

-¡Kiara!, ven aquí de inmediato

-¿Se le ofrece algo amo Malfoy?

-¿¡Donde está la sangre sucia!?

-En la biblioteca señor, ¿quiere que Kiara la mande a llamar?

-No, yo iré –se escuchó un poof y la elfina desapareció.

-Es increíble que tenga que hacer esto, pero ya me las pagarán Draco y Narcissa –la voz de Lucius era la única que se escuchaba por el pasillo que conducía hacia la biblioteca.

-Señorita Granger –su voz hizo que Hermione saltara del cómodo sillón en el que estaba leyendo.

-Señor… Malfoy…. Yo… ¿se le ofrece algo? –el asombro de la chica era demasiado grande para ocultarlo ¿Qué hacía Lucius Malfoy hablándole?, ella pensaba que la ignoraría por el resto de su vida

-Mi esposa ha dicho que eres buena en Aritmancia… bueno yo necesito que… ¡Granger necesito que seas de utilidad y me ayudes con unas cosas de la empresa! –podría haber sido más amable pero ya estaba harto, cansado y enojado

La chica estuvo a punto de negarse pero si hacía eso tal vez decepcionaría a Narcissa y probablemente Lucius se enojaría tanto que la sacaría de su casa… y a decir verdad ella no tenía ningún lugar al que ir, así que, lo mejor por ahora era quedarse ahí donde tiene una cama, libros y comida.

-Está bien señor Malfoy ¿Qué necesita?

-Sígame –caminaron atravesando toda la mansión hasta la oficina de Lucius, la cual era bastante grande a decir verdad, contaba con un escritorio inmenso, pergaminos por todos lados, plumas, tintas de diferentes colores, estantes donde había cajas con más pergaminos.

-Necesito que haga las cuentas de los gastos de la empresa –con un movimiento de varita una enorme pila de pergaminos se posaron enfrente de la chica –si quiere puede sentarse –eso era lo más amable que le había dicho en toda su vida, así que decidió ayudarlo ¿Por qué no?

Pasaron más de tres horas y Hermione y Lucius no se habían hablado aún, los dos estaban demasiado ocupados en sus tareas. Lucius calentaba cera con su varita y la vertía sobre algunos pergaminos para después posar en sello con el emblema Malfoy sobre la cera caliente… si supiera de los cojines para sello su vida sería más fácil, pero claro el no podía tener cosas "muggles". Hermione por otro lado estaba haciendo cuentas en pequeños pedazos de pergamino y cuando quedaban, los pasaba en limpio en un pergamino que parecía no tener fin, la chica también podría haber utilizado la calculadora pero volveríamos al tema de que las cosas muggles están prohibidas en el despacho de Lucius Malfoy.

Narcissa llegó a su casa después de una cuantas horas, de seguro el enojo de Lucius había menguado y tal vez su adorado Draco ya estuviera en casa ayudándole a este… decidió asomar con sígilo la cabeza dentro del estudio de su esposo, pues no quería interrumpir lo que hacía pero lo que vio la dejó asombrada y con una enorme sonrisa en su aristocrática boca.

-Señor Malfoy, está perdiendo mucho dinero en esta inversión, ¿Por qué no mejor le dice a su socio que su empresa no es sostenible y busca otra empresa que le cueste menos galeones y gane más?

-Ya decía yo que los Nott no tenían visión, pero como son amigos de la familia…. Sabe que señorita Granger, tiene toda la razón, no me gusta invertir en algo que no me hace ganar galeones.

¡El plan de Narcissa iba más que perfecto!, cuando estuvo a punto de celebrar ofreciéndoles un poco de tarta de melaza que prepararon los elfos, escuchó un fría voz a su espalda.

-Madre, ¿Qué haces aquí?

-Yo… emm... nada hijo ¿Cómo te fue con los Zabini?

-Estuvo bien supongo, ¿mi padre ya acabó con esos feos números? –la sonrisa de arrogancia de Draco no se hizo esperar, la única razón por la que había decidido visitar a Blaise era para no tener que hacer la tediosa tarea de las cuentas empresariales.

-¿Por qué no entras a verlo?, yo mientras mandaré a algún elfo a que les traiga un poco de tarta de melaza. -Le respondió Narcissa devolviéndola la sonrisa. ¿Acaso eso significaba que las cuentas aun no estaban hechas?, tenía que encontrar una buena explicación para su padre si no quería salir amonestado.

-Padre yo… ¿Qué hace la sangre sucia aquí?

-También es un gusto verte hurón albino

-¿Cómo me dijiste rata de biblioteca? ¡¿Quién te crees?!

-Hermione Granger… y me creo una persona de libre expresión para decirte lo que yo quiera –Lucius sabía que Granger y su hijo estaban poniéndose más enojados cada vez y la verdad no tenía humor para aguantar berrinches de dos chiquillos.

-Hijo, Granger me está ayudando con las cuentas… que por cierto eran tu responsabilidad

-Sabes que no me gustan esas cosas -Draco se cruzó de brazos y giró su cabeza mostrando su disconformidad con el asunto

-Bueno ya que demostraste ser un incompetente para eso, necesito que tú te encargues de las nuevas inversiones, que por cierto Granger acaba de descubrir que le dinero que invertimos en los Nott fue un total desastre.

-Les traje un poco de tarta de melaza –la voz de Narcissa acompañada de un pequeño elfo con una pequeña bandeja de plata interrumpió el regaño que Lucius Malfoy estaba a punto de darle al chico.

-Gracias, no te hubieras molestado Narcissa… y gracias a ti Zoria por traernos la tarta –sí, así es Hermione, la única chica que le agradecía a un elfo domestico por hacer su trabajo.

-Bien pues los dejo trabajando –la señora Malfoy se retiró de la oficina dejando a los tres trabajar y discutir sobre cosas de la empresa.

….

Después de un agotador día metida en los negocios de los Malfoy me fui a dormir, me costaba admitirlo pero, lo cierto era que, cuando se trataba de negocios Lucius Malfoy, Draco Malfoy y yo hacíamos un grandioso equipo… pero esto sería mi secreto , no creo que a Harry y Ron les gustaría mucho enterarse.

¿Qué estarían haciendo Ron y Harry?, cuando hablé con ellos en la madriguera no estaban muy convencidos de que viviera con los Malfoy, a decir verdad, fue la última vez que hablé con ellos, no nos hemos enviado cartas ni nada por el estilo, solo espero que estén bien.

El sueño me venció y me quedé dormida al instante entre los sedosos edredones de la habitación, al día siguiente vino Narcissa a sugerirme que hoy podía pasar todo el día en la piscina y no era mala idea pero me advirtió que usara los hermosos bikinis que me compró.

-Esta no soy yo –me vi en el espejo de cuerpo completo que se haya en mi habitación –me veo muy… diferente- mi reflejo reflejaba a una hermosa chica castaña con un bikini verde botella, el color de Slytherin, solo dejé que lo me lo compraran porque según Narcissa es muy elegante y sensual, pero no soy yo definitivamente. A pesar de eso, me gusta como luzco.

Iba a meter la alberca cuando su horrorosa voz me detuvo.

-¿Qué crees que haces sangre sucia? –el rubio estaba con unas bermudas sentado en una silla bajo una enorme sombra convocada por magia.

-Pues meterme en la alberca genio, sino ¿Por qué me pondría esto? –señalé mi cuerpo de arriba abajo y al parecer al rubio le sorprendió como me veía pues no contestó nada y solo cerró la boca de golpe.

Me metí a la alberca, estaba demasiado deliciosa el agua como para no disfrutarla, cerré mis ojos mientras me recogía el cabello en una coleta dentro del agua.

-¿Por qué pones esa cara Granger?- todo era perfecto hasta que me olvidé que el chico seguía ahí.

-¿Cómo? –no entendía lo que me decía

-Tienes cara de estar teniendo un orgasmo Granger -No pude evitarlo, me puse roja como un tomate, ¿Cómo se atrevía a hablarme así? –No me ignores sangre sucia –estaba harta de escuchar esa palabra así que me di la vuelta y comencé a nadar

-¡Te enseñare que nadie me ignora, come libros! –Draco Malfoy se aventó a la alberca cayendo muy cerca de mí salpicándome toda el agua.

-¡Que te pasa idiota!, casi me ahogas

-Ese era el plan –y ahí estaba su estúpida media sonrisa de arrogancia. No pude evitarlo y le lance una ola de agua creada por mis manos.

-Jajaja, mira tu cara Malfoy, jajaja –no podía, sinceramente no podía aguantar la risa cuando ahora él me regresó el agua y acabe con toda la cara mojada pero aun así no podía no evitar reír

-¿Qué haces? ¿Por qué te ríes así? ¡Ya basta Granger!

-No… no puedo jajajaja, solo de recordar tu cara siendo empapado, jajaja –al parecer mi risa se le contagió por que empezó a sonreírme y a reír de verdad, jamás había escuchado su risa… y era bastante linda...para ser de Malfoy

-Ya verás –se acercó peligrosamente a mí, me agarró de la cintura y me hundió

-¿Y ahora qué haces Malfoy?-estaba realmente roja de la furia -¡Casi me ahogas!

-Jajaja, mira tu cara Granger, jajaja, no puedo parar de reír, solo recordar tu cara siendo hundida-imitó torpemente mi tono de voz y no pude evitar no sonreír

-Sabes que mi voz no suena así

-Hago tu voz idéntica Granger, "tú eres una despreciable y maldita cucaracha" –volvió a imitar mi voz, pero ahora me sorprendió que eso se lo dije en tercer año, cuando lo golpeé en la nariz

-Hagamos algo, quien llegue primero al otro extremo de la alberca gana esta discusión sin sentido –propuse sin ningún temor, pues yo era bastante rápida en el agua.

-De acuerdo, uno, dos, tres –los dos salimos disparados nadando lo más veloz que podíamos, y al final el hurón me ganó

-Soy más rápido que tu Granger, sabes que puedo imitar tu voz, soy el rey de la piscina y lo más importe soy más guapo –su ego era increíble y no pude evitar un bufido.

-Nadie dijo que ganarías el título del "rey de la piscina" y el "más guapo"

-Creí que eso ya estaba implícito

-¡Cuidado Malfoy!, no vayas a salir volando por tu enorme ego –no pude evitarlo, me sentí tentada a agarrarlo de los hombros e intentar hundirlo como él había hecho conmigo, pero no pensé bien las cosas, él era más alto y fuerte que yo, así que no logré que se hundiera más que unos cuantos centímetros.

-Mi turno –el rubio después de decir esto me volvió a tomar de la cintura y me alzó sobre su hombro, una vez que parecía un costal de papas en el agua, me sujetó con fuerza y el empezó a hundirse a propósito, conmigo colgada… me sentía bastante acalorada y, por supuesto roja, jamás alguien me había tocado así, y mucho menos en un bikini que dejaba muy poco a la imaginación, sentí la corriente eléctrica por todo mi cuerpo mientras volvíamos a la superficie.

-Está bien, eres el rey de la piscina –dije con resignación mientras ponía mi distancia de agua entre él y yo.

-Y el más guapo, no se te olvide.

-Eso sí que no, ese título es mío, me gusta cómo suena "la más guapa" –sabía que no era cierto, me costaba aceptarlo, pero el chico era guapo y yo… alguna gracia he de tener, pero quería presumirle por un instante.

-Con ese diminuto bikini Granger… creo que esta vez ese título si te corresponde- me puse más roja… de hecho creo que le ganaría al cabello de Ron en estos instantes, le dedique una nerviosa y tímida sonrisa a Draco Malfoy y salí de la piscina.

Pero que es lo que me pasa, ¿Cómo le dije eso a Granger?, seguía viendo sus movimientos mientras la chica salía de la piscina y no pude evitar no ver todo su cuerpo, y como las gotitas de su cabello mojado le caían por todo el cuerpo, primero su cuello, después la gota cae por sus senos y se pierde en ellos, su abdomen el cual no estaba tan delgado, pero tampoco es que la chica fuera Goyle, su cintura, sus piernas largas y torneadas… me estaba volviendo loco, pero lo que más me había gustado era su tímida sonrisa.

¡Estoy perdiendo la cabeza!, salí bastante enojado del agua y me dirigí a mi cuarto a darme una ducha y tranquilizarme… realmente necesitaba agua fría, esa sangre sucia provocaba emociones en mi cuerpo que no debería sentir.

Llegó la noche, era el último día de vacaciones, en unas cuantas horas estaría en el expreso de Hogwarts, pero solo quería ir a la biblioteca, sentarme y leer un libro para conciliar el sueño.

De camino a la biblioteca me encontré con el gordo y feo gato de Granger

-¿Y tú que miras bola de pelos? –esa pequeña bestia apenas y me dedicó una mirada cuando siguió su camino.

Entre a la biblioteca, escogí un libro y me dirigía a los sillones cuando ahí estaba, la causante de mi baño frio de la mañana.

-Vaya Granger, hasta aquí eres una come libros- mi voz la sobresaltó, me miró y estaba realmente sonrojada ¿Qué le pasa a esa?

-Ah eres tú, bueno si planeas estar aquí, creo que mejor me voy, no quiero molestarte-esas palabras eran tan raras ser escuchadas de Granger, creo que sigue aturdida por lo de la alberca.

-No… yo… no es necesario que… tu -¿Qué hago? Parezco un idiota balbuceante intentado decir… ¿decir qué? ¡Ni siquiera lo sé!, lo único que sé es que quiero que no se vaya- no te vayas, podemos leer juntos… no juntos… ¡ash! Sabes que me sentare en el sillón de enfrente y no notaras mi presencia.

Y como lo dije, leímos por unas dos horas, a gusto, en silencio, disfrutando sin decirlo, de nuestra compañía.

-Granger, creo que es hora de ir a dormir, mañana tenemos que ir a Hogwarts y ya es tarde –la chica solo me asintió con la cabeza, dejamos los libros en su lugar y la acompañe a su habitación porque… bueno la mía estaba prácticamente a un lado, así que nos dirigíamos en la misma dirección.

-Buenas noches –fue todo lo me dijo, y solo con esas palabras me dejó como un idiota sonriendo a la puerta ya cerrada de la chica. !¿Qué me estaba sucediendo?!

Me acosté en mi cama dispuesto dormir, pero antes por alguna razón mire la foto que le había robado a Granger.

-Buenas noches –le dije a la fotografía inmóvil mientras me quedaba dormido.

…..

Era hora de ir a Hogwarts, el tren parte a las 11:00 en punto, porque Narcissa Malfoy nos despertó a Draco y a mí a las 8:00 de la mañana para que pudiéramos terminar de empacar y arreglarnos, solo había un problema… aun no tenía maleta, mi baúl se había roto el año pasado y no tenía donde llevar mis cosas.

-¡Cissy espera! –grité cuando la rubia salía de la habitación del hurón oxigenado.

-¿Qué pasa querida?

-Es que no tengo baúl, se me olvido avisarte –mis mejillas se pusieron rojas, no solía olvidar este tipo de cosas y me daba vergüenza.

-Tranquila querida, tengo dos que tres baúles de Draco, déjame traerte uno… Accio baúl –enfrente de mis ojos apareció un baúl bastante elegante, tenía adornos de plata y el logo de la familia Malfoy… siempre que lo veía me recordaba al símbolo de Slytherin… eran bastante parecidos.

Narcissa Malfoy volvió agitar su varita, pero esta vez utilizó un hechizo no hablado y mágicamente aparecieron mis iniciales H.J.G en color dorado. Era bastante hermoso.

-Muchas gracias- dije y antes de que pudiera decir otra cosa la mano de la rubia me detuvo y me indicó con señas que corriera a apurarme.

Estaba todo listo, me había bañado, puesto unos jeans entubados ajustados y una blusa de color blanco de tirantes con adornos de pedrería falsa en torno a toda la orilla de la parte del pecho, el cual tenía un corte corazón.

-Granger, mis padres dicen que ya nos quieren abajo, son las 10:00 y no llegaremos si no apuras tu feas piernas –cuando me volteó a ver se quedó callado y observándome de arriba abajo… tenía una idea.

-Pues al parecer no te parecen tan feas mis piernas… ¿o si Malfoy? –justo cuando el rubio comprendió lo que dije yo ya estaba corriendo por el corredor que llevaba a las escaleras de la mansión, iba riendo y corriendo para salvar mi vida de la furia de Draco Malfoy.

-¡Ven aquí Granger! –escuche la voz enojada con un tono burlón del hurón mientras corría detrás de mí.

Llegué a la entrada de la mansión donde Lucius Malfoy me miraba impaciente y Narcissa Malfoy un poco intrigada, justo después de que Malfoy me alcanzó, la voz de Lucius se hizo presente.

-Los Malfoy nunca corren como maniáticos- ese comentario iba dirigido tanto a Draco Malfoy como a mí, puesto que Lucius Malfoy nos miraba alternando las miradas

-Lo sentimos –me sorprendió que el hurón y yo lo dijimos al mismo tiempo, mezclando nuestras voces. Narcissa soltó una pequeña risa y nos indicó que era hora de irnos.

Estábamos a fuera de la mansión cuando Lucius nos pidió que todos nos tomáramos de la mano para aparecernos a unas cuantas cuadras de la estación de King Cross, el pequeño de los Malfoy me ofreció su mano sin mirarme, y cuando la tome agradecí que nos aparecimos de inmediato, así nadie podría ver mi sonrojo.

Cuando pisamos King Cross y pusimos nuestro equipaje, junto con las jaulas de nuestras mascotas, en los carritos porta equipaje de la estación note que toda la familia Malfoy se transformó y ocultaron las caras que ya conocía bajo unas mascaras de frialdad y superioridad.

-Camina derecha Hermione –la voz de Narcissa era fría, pero amable y autoritaria… de la mala gana enderecé lo más que pude mi espalda y caminaba a lado de Draco Malfoy, con Narcissa agarrada del brazo de Lucius, detrás de nosotros.

Atravesamos la columna de cemento y ladrillos que separan el mundo mágico con el mundo muggle y todos los presentes dirigieron sus miradas a nosotros. Todos los Malfoy estaban gustosos de que la atención de todo se fijara en ellos, pero yo sabía que más que nada era porque yo estaba con ellos.

-Fred, George ustedes primero, rápido que se hace tarde… Harry, Ron después ustedes, vamos Ronald no tenemos todo el tiempo –la voz de Molly Weasley apareció de repente enfrente de nosotros y todos los Weasley se nos quedaron mirando.

-Malfoy –El saludo del señor Weasley era frio pero cortés.

-Weasley- y arrastrando las palabras, como típico Malfoy.

-Hermione ¿Cómo estás? –ahora el señor Weasley se dirigía a mí, y todos estaban al tanto de mis reacciones.

-Bien, gracias – estaba sin palabras, no sabía que contestar.

-Granger, vámonos –Lucius Malfoy volvió a hablar y yo seguí sus órdenes en silencio provocando el asombro de todos los Weasley.

Mientras caminaba en silencio detrás de los Malfoy escuchaba los murmuros de las otras familias… y los de las familias de sangre pura eran los más crueles.

-¿Ya viste?, esa sangre sucia esta con ellos, eran verdad los rumores… es la deshonra de los Malfoy

-Mira a la impura, vestida así, intentando ser de clase cuando no logra más que verse patética.

-Pobre de Draco, todo lo que tiene que soportar por estar al lado de esa.

Intentaba ignorar los comentarios que se hacían sobre mí al pasar, pero algunos eran muy duros.

-Hermione tranquila, no les hagas caso –Narcissa me dio un beso en la frente y despidió de su hijo y de mí.

Al entrar al tren Draco se paró haciendo que chocara con su espalda.

-Muy bien Granger escucha, ahora vamos a Hogwarts y necesito que no me dirijas la palabra…. Tengo una reputación que cuidar-dicho esto me enojé como nunca antes ¿Qué le pasa a ese desgraciado?

-Como si quisiera Malfoy –me adelante a él y le di la espalda mientras caminaba con la jaula de Crookshanks en mi mano derecha y la de mi lechuza en la otra, aun no le ponía nombre… no tenía idea de cuál sería apropiado.

Estaba en uno de los vagones del tren, sola, sentada y pensaba en el idiota de Malfoy… ¿Por qué tengo que pensar en el?, molesta conmigo misma volteé a ver a mi lechuza, la cual tenía una mirada de superioridad dedicada a Crookshanks, el cual no le prestaba la mínima atención.

-Así que tú también te sientes muy aristócrata como los Malfoy ¿eh? –genial ahora hablo sola… espera eso es ya tengo el nombre de mi lechuza –Te llamaras Freydis, es Noruego, significa Aristócrata… Te queda perfecto –la lechuza me volteó a ver satisfecha por su nuevo nombre.

-Bonito nombre el que escogiste Hermione Granger… aunque si sigues hablando sola podrían jurar que tienes torposolos rondándote.

-Lunática… ay perdón… Luna Lovegood ¿cierto? –estaba más apenada que nunca pero la chica rubia parecía que no se inmutó con mi error.

-¡Hermione! Aquí estas, te hemos buscado en todo el tren. –de repente mi compartimiento que estaba sola se encontraba lleno de gente; ahí estaban Neville, Harry, Ron y Ginny.

-Bueno, los dejo solos – sólo vi como Luna se alejaba saltando

-¿Quién es esa chica Hermione?

-Es Luna Lovegood, ¿Por qué tanta curiosidad Neville?

-Nada más, me pareció interesante –Neville se sonrojó en ese momento, ahora sí que no comprendía nada.

….

-¿Qué tal tu verano con la sangre sucia?- La chica morena que estaba a mi lado se sentó en mis piernas y empezó a agarrar mi cabello… tampoco es como si se lo impidiera, pero era un poco molesto.

-Pansy, no pasé todo mi verano con esa inmunda, solo fueron dos semanas

-¿Por qué tus padres están haciendo caridad? –esta vez la voz calmada de Blaise Zabini sonó en mi cabeza.

-Pues la verdad es que no lo sé, lo único que si puedo asegurarles es que mi padre tiene planes con Granger… algo que tiene que ver con el señor tenebroso –bajé la voz hasta que era casi un susurro

-¿En verdad volvió?

-Si Nott, mi padre ha notado movimiento entre los mortifagos- El tren se paró y me bajé de este con mi equipaje y lechuza en mano, mis amigos Slytherin me acompañaban y ahí estaba Granger con san Potty y la comadreja.

-Oye Potter ¿Qué tal tu audiencia en el ministerio?, tengo entendido que te iban a expulsar de Hogwarts

-¡No te metas conmigo Malfoy! –estúpido cara rajada, ¿Cómo se atreve a contestarme? ¿Por qué Granger no dice nada y solo se dedica a evitar mi mirada?, me alejé de ahí lo más molesto que pude, después me las pagaran.

-Lo ven se los dije, está loco –Un Malfoy tenía siempre que quedarse con la última palabra y el comentario que dije iba dirigido a mis amigos.

…..

Estábamos en las carrozas para llegar a Hogwarts, la verdad es que no quería ver a Malfoy, seguía enojada por sus comentarios infantiles "arruinarías mi reputación", ¡bah! Ni que fuera la gran cosa.

-¿Qué son esas cosas? –La voz de Harry interrumpió mis pensamientos sobre Malfoy.

-¿Qué cosas Harry? –parecía que Harry miraba a la nada, enfrente de la carroza.

-¡Eso!, lo que tira del carruaje.

-Harry, nada tira del carruaje se mueve… igual que siempre –Al parecer Ron también estaba bastante confundido

-Descuida no estás loco, yo también los veo, estás tan cuerdo como yo –Esta vez Luna me sorprendió, pues a pesar de su comentario estaba leyendo una revista… pero la sostenía al revés…. Al parecer Harry si había enloquecido.

Bien, el camino a Hogwarts fue de lo más incómodo, Luna se la pasaba hablando de los nargles…. Ni siquiera sé que son los nargles y Harry permanecía más distante y callado que de costumbre.

Ya todos estábamos en el gran comedor con nuestras túnicas para recibir el discurso del director después de que pasara la selección de los alumnos de nuevo ingreso… la cual para mi gusto fue más aburrido que otros años, únicamente estaba mirando fijamente la mesa de Slytherin y a unos ojos grises que no dejaban de mirarme; después vino la canción del sombrero seleccionador y ahora como dije al principio estábamos esperando el discurso del director.

-Este año tenemos cambios en el profesorado –empezó a decir Dumbledore- La profesora Grubbly-Plank será la nueva profesora en cuidado de las criaturas mágicas en lo que Hagrid regresa de sus vacaciones y la madame sub secretaria, Dolores Jane Umbridge, será su nueva profesora de la defensa contra las artes oscuras –de repente un agudo chillido se hizo notar, provocando que el director le cediera la palabra a Umbridge.

-Ella estuvo en mi audiencia, trabaja para Fudge- el susurro de Harry hizo que despegara mis ojos de Draco Malfoy y analizara las palabras de la nueva "profesora".

-El ministerio se está metiendo en Hogwarts- así como lo dije Harry, Ron y yo supimos que no iba a ser un buen año.