Capitulo 2: El Jefe
Cada vez que Bulma alzaba la cabeza no podía creer lo enorme de esa Gerencia. Una sala repleta de escritorios sobre una majestuosa alfombra bordó, totalmente iluminada por un ventanal que sustituía una de las paredes, ofrecían una vista completa del centro de la ciudad, dando un ambiente elegante y sofisticado a lo que era la antesala de la oficina de Presidencia. Llevaba tres semanas trabajando en una empresa multinacional, después de todo el cambio había sido provechoso. Buen salario, exigencia de competencias, gente muy capacitada y cordial la rodeaban. Muchos hombres jóvenes se habían acercado a la peliazul pero apenas ella les comunicaba que estaba en pareja, la mayoría dejaban de coquetearle y seguían en sus tareas con total cordialidad y compañerismo. Cuando tuvo la entrevista laboral le habían marcado mucho ese punto: En esta empresa se fomenta el buen clima laboral y sintió que eso era una señal. Estaba ocupando un puesto administrativo en Recursos Humanos, algo nada despreciable ya que en esa empresa existía la promesa de ascenso y carrera profesional. Comenzó a llevarse muy bien con unas de sus compañeras de oficina, Maron, a su vez, muy amiga de Fasha, una mujer madura, subgerente del Departamento de Riesgos. Ellas siempre compartían el almuerzo y como Maron sintió mucha afinidad con Bulma desde que llegó, la sumó a los almuerzos y eso requería de ir por Fasha a la Gerencia y ver ese majestuoso lugar.
-¡Vamos Fasha! Calzate los tacones y deja esa computadora, recuerda que a mi si me cuentan los minutos del almuerzo- insistió Maron.
-¿No entiendes Maron? Necesito terminar esta presentación para esta tarde y no tengo asistente - respondió enérgicamente la morena. No lograba dar con el formato correcto para la presentación y eso la ponía de pésimo humor - ¿Por qué te enfermaste Cherry? ¿Por qué?- exclamó para no darle un golpe al teclado.
El lamento trajo a la abstraída Bulma a la realidad llevándola a observar el monitor de Fasha.
- Estás dando el comando incorrecto, por eso no te permite el cambio - intervino Bulma frente a las mirada incrédula de sus compañeras.
- ¿Sabes utilizar este programa? ¡Te agradeceré mucho si me ayudas con él!- respondió automáticamente la morena.
- ¡Ay no! Significa que no habrá almuerzo grupal, no?- interrumpió en un quejido Maron.
Sin dudarlo, Bulma se sentó en el sillón de Fasha y comprendió por la comodidad del mismo que a los puestos importantes los mimaban y sintió deseos de algo así. Fasha se paró detrás de ella y ambas comenzaron a trabajar sobre las plantillas de presentación que requerían. Maron bostezo y como nadie la miró comenzó a quitar pelusas imaginarias de su falda.
- ¡Maron! A veces eres un fastidio! - sentenció Fasha - ¡Toma! Compra unos sanguches vegetarianos o yogures, algo! Ve y no fastidies con que te aburres - buscó dinero en su cartera y se lo entregó a Maron para que desapareciera.
Maron sonrió y salió feliz de la oficina. Bulma seguía en la computadora con determinación y entusiasmo, realmente se la veía disfrutar de la labor.
- Dime Bulma, ¿Siempre has querido ser administrativa? - preguntó la de mayor rango al verla tan desenvuelta.
- En realidad estudié administración de empresas pero con orientación en fraudes financieros. En mi anterior trabajo realizaba tareas de secretaria ejecutiva, al menos aquí entre en recursos humanos y eso me alegra mucho porque se parece más a lo que elegí- respondió la de menor rango al oír la pregunta con tanta determinación.
- Me gusta tu entusiasmo. Dime, ¿Tu tesis es de fraudes? - siguió interrogando la morena - ¿Me darías una copia? Hace tiempo que deseo leer algo nuevo.
- Pero me recibí de la universidad hace cuatro años y medios, es material viejo y me da vergüenza que lo leas - respondió la peliazul que había dejado de teclear para mirarla.
- No dejes de hacer la presentación Bulma! - y Fasha sonrió al ver que Bulma en unos 25 minutos tenía el asunto de la presentación casi terminada - Mejor ya no te interrumpo o vendrá Maron a reclamar que ya no tienen tiempo para comer.
-¿Qué? ¿Aun no terminan? - se escucho a la voluptuosa que se acercaba.
- Ya Maron! Ya estoy terminando - contestó Bulma guiñándole el ojo a la recién llegada con un tono de voz moderado.
- ¡Una bendición todo esto! - exclamó Fasha. Estaba sorprendida y feliz por las capacidades de la nueva empleada. Si la tesis de fraudes financieros tenía la dirección correcta, significaría que había dado con la persona indicada.
Bulma sonrió y hasta se sonrojo, acción que enterneció a Maron, luego de unos segundos habló exaltada:
- Bulma! Corramos al archivero a tragar esto! Invitó Fasha - y el final de la frase sonó con sorna.
Fasha tuvo que contener la risa porque en esa sala se trataba de no generar ruidos fuertes y varios ya volvían del almuerzo, a lo que terminó haciendo señas de que se vayan porque si abría la boca se reiría muy fuerte. Bulma salió de la gerencia feliz, se sentía realizada en ese lugar, por fin algo estaba siendo como ella consideraba que debería de suceder. Trabajaba en un lugar bonito, esperaba cobrar lo prometido que resultaba ser buena paga y además tenía compañeras que la hacían sentir bien. Hasta se había inscripto en clases de spinning con Maron. Solo debía reconquistar a Yamcha, ese era su nuevo desafío.
Pasaron dos semanas más y las cosas en la vida de Bulma no habían cambiado mucho. Ir al gym con Maron le sirvió para tonificar su cuerpo y eso le encantaba, pero su novio seguía un tanto desconectado. Maron esperaba a Fasha en su escritorio y Bulma estaba inmersa en sus pensamientos con la vista pérdida en el ventanal cuando de golpe la empezaron a jalar del brazo. Todo iba muy rápido, los tacones que se trababan en la alfombra, la falda angosta por la rodilla que no la dejaba dar un paso firme y el shock de ser tomada por sorpresa del brazo y a viva voz. Logró reaccionar cuando estaba a escasos pasos de entrar a Presidencia por arrastre. No creía lo que veía. Aquel hombre guapo que la atropelló en el Hall Central de su anterior trabajo, el mismo que la visitaba en sus fantasías, era el artífice de su susto. La peliazul fue lanzada en la oficina y terminó contra un mueble que había cerca de la entrada. No entendía nada, ese hombre se estaba lanzando sobre ella enfurecido y fue ahí que logró reaccionar.
- ¡Contesta cuando te hago una pregunta! ¡¿Qué rayos hace en mi oficina?! - gritaba con enfado. Esa estúpida mujer que le había hecho pasar el ridículo frente a un superior de Garlic Association estaba muy plantada en su gerencia disfrutando de su vista panorámica.
- Eh?, ¿De qué habla señor? ¡Yo trabajo aquí hace más de un mes! - respondió Bulma con los brazos en jarra tras reponerse del shock - Por lo visto usted no pierde la costumbre de atropellarme - gruño mientras se acomodaba las mangas de la camisa.
El joven se quedó atónito y fue Fasha que estaba esperándolo dentro de la oficina la que lo sacó de su asombro.
- Sr Ouji! Ella es la empleada de la que le hable... Bulma... Bulma Brief. - y aclarando la voz y con un dejo de duda agregó - ¿Acaso ya se conocen?
- ¿Ella es la autora de la tesis?- agregó el moreno sin podérselo creer.
De nuevo Bulma no reaccionaba, ese joven apuesto cambiaba muy rápido su temperamento. De tomarla en un estado de ira genuino ahora la contemplaba en estado de estupefacción. Nuevamente Fasha fue la que volvió a colocar cada pieza en su lugar.
- Bulma, te presento a tu jefe, Vegeta Ouji, presidente de Saiya & Co. - giro hacía su jefe y continuó - Sr Ouji, ella es Bulma, la joven que lo puede salvar de la fragmentación. -
Ambos quedaron paralizados. Se habían cruzado por accidente unas cuantas semanas atrás y ahora todo se volvía extraño, raro, hasta se diría que incoherente. Fue en ese momento que Bulma comprendió la curiosidad de Fasha por su tesis. En cambio, Vegeta se sentía totalmente fuera de cuadro y ahora su instinto le decía que no debía reprender a esa joven. Cuando entró a la gerencia para dirigirse a su oficina le llamaron la atención las caderas de ella pero al observar su reflejo en el vidrio recordó inmediatamente el incidente y lo embaucó la furia por el papelón vívido, pero si Fasha estaba en lo correcto, esa chica irrespetuosa tenía la capacidad de hacer la labor de rastreo de fondos sin necesidad de que se sepa en el resto de la empresa. Miro a Fasha y una media sonrisa se dibujó en su rostro, era momento de hacer un trato.
- Fasha! Afuera! Tengo asuntos que arreglar con la Sra Brief - informó en tono imperativo sin de dejar de mirar a la peliazul de modo furtivo que se mostraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
Bulma abrió los ojos tanto como pudo, el azul de sus ojos no alcanzaban para ver y comprender lo que sucedía. Ahora iban a quedarse solos para un trato. ¿De qué se trataría eso? ¿Acaso le iba a proponer alguna indecencia a cambio de no perder su trabajo? ¡Ah no! Eso sí que no lo permitiría, después de todo el hombre de sus fantasías resultó ser tan idiota como su antiguo jefe. Lo vio levantarse, y caminar hasta un mueble del cual sacó una botella de whisky con cierta duda. Luego de preparar una medida giró y la miró de frente, pasado un minuto y sin probar el whisky comenzó a hablar con amabilidad.
- Así que tu nombre es Bulma Brief, verdad?-
- Si. -
- Y trabajas para mi hace más de un mes- agregó elevando una ceja.
- Eeh, si - y la duda se sintió en su voz porque el título de posesión le pareció absurdo e innecesario. Vegeta lo pasó por alto el temblor en la voz de ella.
- Leí tu tesis sin saber que te pertenecía. Lo hice porque confió en Fasha y ella comprende por lo que estoy pasando. - tomó un sorbo de whisky y comenzó a caminar hacia su escritorio que estaba al final de la enorme oficina y apoyó el vaso sobre él - necesito que veas algo y me puedas decir si se posible descifrar fraude financiero viendo algunos movimientos contables. "Fraude Financiero" fueron las palabras mágicas para que la peliazul dejara de divagar. Se puso de pie y lo siguió. Él rodeo su escritorio por el lado derecho y en lugar de ir a la silla fue a la esquina derecha de la oficina donde abrió una puerta disimulada en la pared a la que ingreso de inmediato. A Bulma eso le generó desconfianza, dudo en pasar y al ver que había más muebles con libros y una mesa con unos 8 sillones alrededor, entro. Supuso que era una especie de guarida o lugar especial para firmar cosas importantes ya que la sala estaba decorada muy elegantemente pero no había más puertas en ellas ni ventanas. Era como un enorme cajón, un lugar donde se podía hablar o trabajar sin interrupciones. Él retiro uno de los sillones y se lo ofreció para que tomara asiento, una vez que ella se sentó trajo un enorme libro de contaduría y se lo colocó enfrente, sobre la mesa y se sentó a su lado.
-Entiendo que eres administrativa pero por lo que observé en tu tesis eres muy buena en contabilidad. Dime, ¿Serías capaz de ver los fraudes en este libro si es que existen? – terminó la pregunta y él apoyó su mano en el apoyabrazos del sillón de Bulma, eso la incomodó porque sintió que invadía su espacio personal. Lo miró con cierta inseguridad a los ojos y pudo ver como su mirada era intimidante y exigía una respuesta rápida.
- Necesito tiempo para leer y mi portátil para verificar la autenticidad de los movimientos. Hay que verificar que las fechas de los movimientos sean hábiles, que los movimientos sean reales, luego los bancos terminaran de respaldar mis suposiciones, pero solo son eso, suposiciones. Los fraudes financieros suelen estar encubiertos de modo muy insignificante pero los fondos son desviados a cuentas personales o de nuevas empresas, de generación reciente. Lo único que hago es verificar esos datos con las bases de datos que ofrece el Gobierno a través de la Dirección General de Impuestos- tomó un respiro y miró el libro que tenía frente a ella, él no dejaba de fijar su ojos en los de ellas y en sus labios, comenzaba a sentirse completamente intimidada con la presencia de su jefe -Solo verifico lo que nadie hace y es una tarea muy sencilla de organización y clasificación de datos.-
-¿Segura que puedes? Está en juego la estabilidad de esta empresa Bulma – y el giró el sillón de la peliazul y lo acercó al de él –Mi dirección, la fortuna de mi familia, la dignidad de cada empleado está en juego y no logro dar con el maldito fraude que está buscando desestabilizar las finanzas de Saiya & Co. – y acercando aun más los sillones, como si tomara a la mujer de los brazos lo acercó tanto como se los permitían las piernas de ambos que estaban entre ellos, llevando su cuerpo hacía ella- Y lo más importante Bulma, nadie más debe saber de esto, solo Fasha y nosotros dos lo sabemos y yo no te conozco, estoy poniendo en juego demasiadas cosas. –
Bulma se sentía totalmente invadida y tener tan cerca al hombre que la encendía en sus fantasías la ponía aun más nerviosa. Esa presencia tan masculina y viril le recordó lo que ella hacía en soledad con su imagen mental, generándole nervios por su consciencia sucia de soñar con él y por la nueva tarea secreta que le confiaba, llevándola a hiperventilar. Él percibió el miedo que le estaba generando a la chica y cuando fue consciente de ello la miró nuevamente y se quedó observando su pecho que subía y bajaba. Era un maldito pervertido, lo sabía y eso era lo que no le permitía disimular verla con tanto descaro. Fueron solo unos segundos y soltó el sillón antes de que ella reclamara con causa y se levantó.
- Ve por tus cosas y te instalas acá hasta completar ésta tarea. Necesito que me vayas mostrando cada uno de los movimientos sospechosos, cualquier cosa que necesites, marca en el comunicador el botón 1 y te comunicas con mi secretaría, ella te va a proveer de los materiales que requieras.- y se retiró dejándola sola en esa oficina anexa a la de él.
Observó el enorme libro y comprendió que estaba dividido en varias unidades, una de movimientos contables, otra unidad detallaba las distintas entidades y una tercera unidad con movimientos de un libro de caja chica. Apoyó sus codos en la mesa y la cabeza sobre sus manos, pasando los dedos por su cabello, la situación era extraña y no estaba muy segura de cómo terminaría. Tendría que buscar de hacer esa tarea encomendada de modo rápido para poder dejar ese lugar. Admiraba a las personas que trabajaban en la Gerencia pero ahora solo pensaba en escapar. Ese hombre la desestabilizada, sentía que la traspasaba con la mirada y a diferencia del coraje que le había generado su antiguo jefe, este la paralizaba y la dejaba idiotizada con su magnetismo. Claro, lo haría rápido y eficazmente, se sacaría la tarea y volvería a su puesto en Recursos Humano. Se puso de pie y cuando tomó el pomo de la puerta dudo, ¿Acaso él estaría sentado en su escritorio? Esa oficina era enorme y su sola presencia le generaba mucha inseguridad. Lo pensó un poco más y descartó la idea de que él levantara la vista para observarla. Abrió la puerta y no lo vio sentado así que se lanzó a cruzar la oficina pero se encontró con que él estaba dentro con otro hombre en el área de los sillones. Se paralizó y el señor anónimo se levantó al verla ingresar, era el mismo hombre que la levantó cuando cayó en el Hall Central.
-Bulma, te presento a Bardock, él es mi chofer y mi guardaespalda, creo que se conocen- dijo Vegeta sin levantarse del sofá, sin siquiera mirarla. Bardock se acercó a ella y le extendió la mano.
- Un gusto y gracias por ayudarme aquella vez- dijo la peliazul al extenderle la mano.
-El gusto es mío – dijo con una áspera amabilidad. Bulma salió de la sala rápido y al tomar la puerta de salida oyó:
- Vuelve rápido, comienzas de inmediato- dijo su jefe con voz totalmente grave.
- Si –afirmó ella sin mirarlo, saliendo de la oficina que le quitaba el aire.
Salió de la oficina de Presidencia totalmente abrumada, siquiera miraba a su alrededor al caminar. Fasha y Maron la estaban esperando y fue Maron la que logró llamar su atención.
-Bulma! ¡Bulma! Psss! Acá, no corras- la llamaba su amiga.
-¡Oye! No es un bicho para que le chites – se quejó la morena.
-Eh? Ah! ¡Chicas! Disculpen, estaba pensando en varias cosas – se excusó Bulma al acercarse.
- No te preocupes, acá se habla mucho del buen clima laboral pero el Sr Ouji es bastante especial – agregó Fasha.
- ¿Vamos a almorzar? – agregó sonriente la más joven.
-No puedo, el Sr Ouji quiere que de inmediato mire esos libros- agregó desganada la peliazul.
-Shhhhhhh! Nadie debe saberlos –susurró la mayor para concluir elevando la voz – Además, no has almorzado y te corresponde. Vamos, necesito que me cuentes de donde conoces a ese gruñón –concluyó.
- ¿Así que lo conocías Bulma? ¡Me mentiste! – la acusó Maron con una risotada.
-No, estos dos ni sabían quiénes eran, pero por lo visto vivieron un excitante incidente, ¿Sino cómo se explica que el jefe la lance dentro de su oficina? –agregó con picardía Fasha.
-¡Basta! Pero qué chusmas resultaron ser ambas – interrumpió Bulma intentando mostrar autoridad pero luego se comenzó a reír –No hay caso, no puedo enojarme con ustedes
-¿Así que soy tu guarda espaldas y chofer? Espero me deposites lo que me corresponde por esas tareas Vegeta – dijo riendo Bardock.
- Necesito que se relaje, estaba muy tensa cuando le mostré el libro del fraude- respondió el jefe para luego suspirar.
-¿Y ese suspiro?
- Estoy cansado. Mai y la boda, la empresa que por momentos tambalea, la nueva empleada y su exultante presencia – concluyó al darle un sorbo al whisky y mirando de refilón a su interlocutor.
- ¡Vegeta! Vienes haciendo buena letra estos últimos años en la empresa ¿No pensarás flaquear ahora que te vas a casar? – reflexionó el mayor.
-Lo sé, lo sé. Lo cierto es que me caso porque aprecio a Mai y siento que es la única que tolera mi estilo de vida – dio otro sorbo al whisky y agregó – No sé si se hace la tonta o realmente no presta atención a mi comportamiento.
- ¿A qué te refieres con tolerar tu estilo de vida? ¿Acaso tolera tus infidelidades? – y una risa a modo de soplido se escapó del amigo.
Vegeta lo miró con disgusto y tras dar otro sorbo al whisky aclaró:
- Mai no vive de mi dinero, eso me gusta. Es muy ingenua y eso me ha permitido cada tanto estar con otras mujeres sin que ella me lo reclame, porque siempre cree lo que le digo. Y tercero, jamás me acosa o reprocha por mis viajes y la verdad eso lo valoro mucho, porque sería estúpido que viva atacándome por teléfono como le pasa a mucho de los empresarios. Ella con su vida de modelo viaja mucho también, así que vernos poco nos permite estar bien. Y no olvidemos, llevo 6 años de relación con ella, las presiones son altas en mi familia y en ella también lo son, así que no tuve más remedio – concluyó relajando su espalda contra el sofá.
-Claro, es el área de confort que te ofrece lo que te lleva a casarte con ella. Ahora dime, ¿Qué harás con la peliazul en el despacho?, me acabas de decir que te parece exultante y rara vez te he oído decir tremendo adjetivo sobre una mujer.- y una risa ladeada se dibujó en el rostro de Bardock.
Vegeta también sonrió y lazó su cabeza hacia atrás. Llevaba semanas pensando en ella y el Cosmos no solo la plantó en su oficina, sino que además resultó ser la persona con la que lograría descifrar el enigma de las desestabilizaciones de la empresa. Se reacomodó en el sillón y con los codos apoyados en las rodillas miró al otro con seriedad.
-Nada, prometí comportarme dentro de la empresa. Además, en 8 meses me caso y no debo flaquear estando tan cerca de algo que es importante para todos.
-Para todos menos para ti, ¿Verdad? – lo miró con pena su aliado.
- Haré lo que tengo que hacer, soy un Ouji – respondió Vegeta con una expresión dura. Tras una pausa miró su reloj - ¿A dónde se fue Bulma?- se levantó y desde el comunicador del escritorio le pidió a su secretaria que la ubicará pero ella le respondió que la vio salir en compañía de Fasha y Maron. – Está bien, gracias por informarme- y cortó la llamada.
- Veo que ya tienes problemas de obediencia con la nueva adquisición – sonrió Bardock.
-¡Cállate! Cuando vuelva sabrá quién manda- y se sentó en su escritorio a abrir y leer carpetas.
Bardock rió y se retiró, ya había molestado lo suficiente a su sobrino.
Al volver del almuerzo, Maron no dejar de reír cada vez que miraba al cara de enojo de Bulma. Ésta se había quedado al descubierto cuando comentó como fue que conoció al Sr Ouji, ya que anteriormente le había relatado a las chicas que su relación con Yamcha iba en caída libre y se consolaba con fantasías con un hombre desconocido que la había chocado y lanzado al suelo al abandonar su antiguo trabajo. Y sus nuevas amigas no hicieron más que alentarla a tener una aventura con el Sr Ouji, al fin y al cabo él era un conocido Casanova y ella necesitaba cumplir esa fantasía para saber qué hacer con su actual pareja. Bulma consideraba que era el peor consejo que le habían dado pero lo tomo a modo de broma y trato de tomar con seriedad la nueva tarea encomendada. Tomó sus cosas y se dirigió a la oficina de Presidencia. Al cruzar la Gerencia Fasha la miró y le guiño un ojo a modo de apoyo moral, ella respondió con una sonrisa. Tenía las manos tan ocupadas que la secretaria del Sr Ouji debió abrirle la puerta. Al ingresar él se levantó y fue a su encuentro totalmente enojado.
-¿Me puedes explicar porque te tardaste tanto? ¡Te dije de inmediato!- la intercepto.
-Fui a almorzar –agregó Bulma intentando esquivarlo para seguir su camino a esa horrenda oficina anexa.
-Podrías haberme dicho y te hacía traer un refrigerio al despacho- siguió él enojado.
- ¡Pues necesitaba salir! – y poniendo las cosas en las manos de él agregó – Deberías gritar menos y ayudarme con esto ¿No vez que me retraso más?- y comenzó a caminar enfurecida hacía el despacho.
Incrédulo se la quedó mirando y no pudo evitar ver como ella zarandeaba sus caderas al caminar con esa incomoda falda. La furia y la lujuria le susurraban que se la arrancara. Respiró hondo y la siguió y ahí estaba ella, muy apoyada contra la mesa con los brazos cruzados, demostrando autoridad, como si él fuese el subordinado. Dejó la caja al lado de ella y sin meditarlo la beso con pasión, entrelazando sus dedos en el cabello azul de ella. Segundos más tarde la dejó en seco y tras tomar una bocanada de aire agregó:
-Acá mando yo, no tú. No me dices que hacer pero si me dirás que haces tú mientras estés en este lugar. Espero lo hayas entendido. – giró y se retiro, dejándola sola y atónita en el despacho. Al salir se sintió vivo, ella era tan excitante como lo había imaginado.
Continuará…
Hola lectores: Me hace muy feliz saber que tengo seguidores siendo que trato de no hacer demasiada publicidad con mis escritos. Es alentador ver que me tienen en sus alertar. Mi consejo: No se ilusionen, soy muy novata en esto de escribir, pero en la práctica está el secreto (eso significa que tengo muchos escritos sin publicar porque dan asco). Todo lo escrito es pura ficción, no tengo idea si existe eso del fraude financiero pero necesitaba un elemento como ese para darle sazón a la trama ;)
BunnyBall: Mi adorada hermana, espero te guste. Solo te adelante un fragmento para explotar tu imaginación y de seguro fue en dirección contraria a como lo planifique. Pero ya me conoces, soy así, me gusta eso de molestarte para luego hacerte reír del modo menos esperado.
inaminina: ¡Gracias por contarme que te gustó y cuales fueron mis errores! No te ilusiones con el ex jefe de Bulma, sencillamente es un personaje de relleno y muchas veces no les doy nombre a los personajes poco relevantes. Verás que la secretaria de Vegeta tampoco tiene nombre. Gracias por tu Rw, no te imaginas la felicidad que me genera recibirlos! Me siento como quinceañera enamorada al ver que llegan las notificaciones al e-mail.
¿Qué puedo adelantar? Que habrá lemon en el próximo capítulo. Disculpen que lo estire tanto, pero tampoco da forzarlo demasiado… Y eso que siento que entró forzado y hasta mal escrito.
PD: Mis más sinceras disculpas por los errores de gramática. Me cuesta mucho escribir, aun así lo intento porque considero que muchas de las historias de mi mente merecen ser compartidas. K!
