Capitulo 4: La novia

-¿Te sientes bien Bulma?- preguntó Maron con extrañeza- En la mañana rebosabas de energías y ahora estás como… ¿Apagada? No, más bien te ves mal- concluyó con poca creatividad.

Era cierto, Bulma se sentía descolocada por no saber como actuar. En tan solo dos días había vivido con cierta velocidad muchas emociones. Quizás a eso se refería su jefe a lo de sobrevivir a la tempestad. El hecho de haber tenido un encuentro íntimo y clandestino con él la conducían a no poder compartirlos y vivirlos en plenitud, experimentando el aislamiento y el silencio.

-En serio Bulma, ¿Te sientes bien?- insistió Fasha- ¡Vamos! ¡Confiesa! ¿Acaso pasó algo con Yamcha?-

-No, no, nada que ver. Hace días que no lo veo- respondió sin pensar.

-¡Ah! Así que por ahí viene el asunto, las cosas se están enfriando mucho más- intelectualizó Maron.

-Bul, a mi no me engañas, ¿Qué sucede?- interrogó con firmeza la mayor. Maron abrió los ojos esperando una respuesta.

-Nada, es que me mareó el informe. Tuve que poner mucho de mí para terminarlo a tiempo y eso me dejó casi sin energía- se excusó evasivamente.

-La próxima te plantas como la Bulma que yo conozco. ¡Ese presumido no puede quitarte las energías con una maldita tarea administrativa!- reclamó Fasha mientras hincaba con fuerza el tenedor en la ensalada. Bulma apenas movía la suya con el cubierto.

-¡Chicas! ¡Chicas! ¿Vieron los zapatos que llevaba hoy Mai Pilaf? – rompió con entusiasmo el silencio Maron- ¡Cómo me gustaría ser como ella!- concluyó con un suspiro.

-¿Acaso deseas ser una frígida como ella? Aún no sé que le ven los hombres a ese esqueleto- criticó Fasha

-Es hermosa y muy elegante- agregó Bulma intentando disimular.

-Puede ser, pero no deja de ser una estúpida frívola- respondió la morena.

-Yo soy frívola y no me arrepiento- agregó Maron.

-Maron, tu eres feliz. Miles de hombres te cortejan y tu feliz contigo misma tienes el coraje de elegir con quien salir y con quien no y disfrutas de tu sexualidad. En cambio, ésta estirada, acepta por toda la vida ser cornuda con tal de llevar el apellido Ouji para lograr así, cierto renombre y de ese modo mantenerse en la alta costura- concluyó Fasha con un tono enérgico y odioso. Las otras dos se quedaron mirándola.

-Fasha… ¿Estás bien?- preguntó con cautela Bulma. Fasha seguía peleando con la ensalada.

-Fasha, responde- agregó Maron con tono aniñado.

-Es que…-hizo un suspiro y soltó el tenedor- Sé que no debo meterme pero esa chica me da mala espina. Debe ser la vejez o que la vi coqueteando con el Sr Bardock aquella vez.

-Ya veo- respondió con cierto tono compasivo Maron.

-No sé, quizás mezclo las cosas- suspiro Fasha.

Maron estiró su mano y tomó la de Fasha. Bulma no entendía bien que sucedía pero creyó empezar a comprender a que iba todo eso.

-Fasha- pronunció con pesar Bulma pero la morena se adelanto.

-Si Bulma, durante varios años yo me frecuentaba con el Sr Bardock. Al principio era solo diversión, jugar a escondernos y ser amantes. Luego yo comprendí que me estaba dejando llevar por mis emociones y al confesarme, lo perdí- y tras una pausa- Y no sé porque lo relaciono con la llegada de Mai a la empresa.-

-Siempre te lo repito, esa tipa solo tiene sus ojos en el jefe. Hay que admitir que el jefecito es un bombón, aunque yo jamás tendría algo con alguien tan arrogante como él- reflexionó Maron.

-¡Ustedes si que son divinas! Primero me dicen que tenga una aventura con el jefe y ahora me entero que a una no le gusta y que a la otra le fue terrible con una experiencia así- interfirió Bulma sin pensar y con sarcasmo.

-Solo decimos que deberías liberarte un poco Bulma. Además, una cosa es tener un revolcón de oficina y otra muy distinta es tener una relación que se tendría que haber consolidado en el tiempo como la de Bardock con Fasha- respondió Maron mirando con dureza a la peliazul.

-Chicas, quiero helado. Porque le declaro la guerra a las mujeres esqueléticas y yo amo tener mis redondeces.- decretó Fasha. Maron solo pudo reír mientras que Bulma sentía sus mejillas sonrojarse por ser tan ingenua. Acaso, ¿Esperaba encontrar el amor en un romance pasajero con un hombre que ya estaba comprometido a casarse? ¿Y su vida con Yamcha? Ahí lo vio todo más claro, ella ya había desechado inconscientemente tener una vida plena con su actual novio.

Luego que el almuerzo finalizó, las tres volvieron a la empresa riendo y hablando de menudencias. En el ascensor despidieron a Maron que bajaba en otro piso, cuando estaban por ingresar a la Gerencia, Fasha tomó del brazo a Bulma y la llevó a un rincón por donde nadie pasaba.

-Dime la verdad, tu cambio de humor del día de hoy tienen que ver con la presencia de Mai en la empresa-zamarreó a la peliazul que solo la miraba con extrañeza- ¿Verdad Bulma?- Interrogó la mayor, su compañera solo balbuceo algo sin sentido-¡Lo sabía! Él te miraba como un lobo, solo necesitabas el empujón-

-¡Fasha! ¿De qué hablas?- intentó evadir Bulma.

-Mira Bulma, no te llevo 12 años en vano. Si hoy te conté lo que me sucedió con Bardock es para que tomes consciencia de lo que puede llegar a sucederte-

-¿Y por qué me empujaste a que me animara a tener algo con el fulano?- preguntó Bulma inquieta y con voz baja temiendo ser descubierta por alguien más.

-¡Si! ¡Lo confesaste!- rió Fasha- Dime, ¿Lo hicieron en la oficina o en el despacho?- interrogó con picardía Fasha.

-¡Cállate! No seas fisgóna- intentó calmarla Bulma.- Ahora me siento una estúpida por lo que hice, ¿Y si me pasa lo mismo que a ti?-

-¡Claro que no! Tú tienes novio y él se va a casar, es obvio que no sucederá nada más- entonces Fasha la miró con seriedad- Bulma, no permitas que esto se te escape de las manos. Trata de mejorar las cosas con Yamcha. Él te salvará de cuando necesites ponerle distancia. Y si te arreglas con tu novio, ya no lo necesitarás- finalizó guiñándole el ojo.

-No le cuentes a nadie Fasha, ni a Maron- suplicó la peliazul.

-No te preocupes Bul, no le diré a nadie- confirmó su amiga.

Cuando ingresaron a la Gerencia les informaron que ambas debían presentarse en la Presidencia. Una vez adentro, las esperaban Bardock y Vegeta con la carpeta del Libro contable rojo. Pasaron al despacho y la secretaria ingreso con una bandeja con café que dejó en un extremo de la mesa. Bulma empezó a observar la actitud de Bardock y Fasha y pudo notar como el aludido elegía el asiento que estuviese más alejado de su amiga. Cuando miró a su jefe se sintió intimidada, la miraba fijamente y con dureza, como si la estudiara, tratando de descifrar si ella había comentado su secreto. Bulma comprendió instantáneamente que no debía dejarse avasallar por él ni la situación, así que le devolvió una mirada desinteresada y rompió el silencio.

-Buenas tarde, supongo que estamos sentados para ver en que concluyó mi labor y como certificar lo que informé- dijo Bulma con su tono más neutral.

-Así es, está en lo correcto Señorita Brief. Mi tío está muy interesado en el informe, ambos representamos la mayoría de las acciones de la empresa y nos interesa mucho ver los resultados. La Señorita Fasha fue convocada por pertenecer al Departamento de Riesgos. Lo que se hable en ésta reunión, acá se quedará- inició la junta Vegeta.

Tras ver, releer y verificar varios datos, Vegeta y Bardock comprendieron que estaba generándose una fuga de capitales en una de las fabricas de la mano de uno de los contadores que no solo estaba amasando una pequeña fortuna, sino que además estaba generando y fortaleciendo una empresa que podría convertirse más adelante en una empresa competidora. Estuvieron unas dos horas con la reunión y una vez que evaluaron varios riesgos, Vegeta y Bardock consideraron que lo primero que debían hacer era avisar al buffet de abogados de la empresa y presentar la carpeta.

-Bulma, sería de gran utilidad si armas una presentación donde se explican los puntos fuertes de la estafa- sugirió Fasha.

-Necesito que hoy mismo se presente la carpeta en el buffet, mandaré un e-mail- agregó Vegeta. Bardock no emitía palabra alguna.

-Pero me llevará tiempo armar la presentación, si hoy envía el e-mail quizás ellos no comprendan el contenido- intervino la peliazul.

-Yo te ayudo Bulma, hacemos buen equipo, no lo olvides- la animó Fasha.

Cuando finalizó la reunión, Bulma no sabía que hacer así que fue con Fasha hasta el escritorio de ella. Cuando salían de la oficina se cruzaron con Mai que ni las miró y comenzó a los gritos en la oficina de Presidencia.

-¡Amor! Me dejaste sola con la elección de las invitaciones de la boda. Quedamos que iríamos juntos a elegir las cosas y siempre me dejas sola- se escuchaba como reclamaba la modelo.

-Insisto que me da mala espina esa mujer, se hace la tarada pero no hace más que marcar su territorio- le susurró Fasha a la peliazul mientras le acercaba un sillón a su compañera- Cuando grita de ese modo visualizo a un pequeño pug levantando la pata y orinando en la alfombra.- concluyó con una risa risueña.

-¡Fasha! ¡Agradezco ser tu amiga!- ironizó Bulma y comenzó a reír porque visualizó al pequeño perro orinando.

-¡Viste! Es inevitable no pensar que se comporta como un canino pequeño y arrogante- siguió la morena.

-Bueno, ya no me hagas reír que debemos hacer el informe de la infamia- dijo la joven que ya estaba con sus dedos en el teclado.

Pasado un rato Fasha se disculpó y se dirigió al baño dejando a Bulma con la labor de la computadora. En ese instante, Mai salía estruendosamente de la oficina de su novio y no dudó en ir hasta el escritorio donde se encontraba la peliazul.

-Hola Bulma ¿Ocupada?- interceptó la escuálida. Bulma solo elevó los ojos a los de ella al ser interrumpida.- Veo que mi novio que es muy guapo, te tiene muy ocupada- ironizó y tras una pausa completo su ironía- Pronto te mandaré la invitación a la boda, pero no te sientas en la obligación de hacerle la despedida de soltero como piensan hacerle muchas mujeres. Procura que tus obligaciones no superen los límites de su bragueta.- sentenció severamente.

Bulma se quedó perpleja, no esperaba algo como eso. Cuando iba a responderle Mai ésta se levantó y comenzó a caminar hacía la Presidencia. Bulma saltó del sillón y la tomó del antebrazo y la arrastró contra el ventanal, cuando la morena reaccionó, la peliazul se le acercó para hablarle con voz baja.

-Disculpe Señorita Pilaf, me siento alagada de ser invitada a su boda y aunque desconozco las circunstancia de cómo usted comenzó su relación con el Sr Ouji- aclaró su garganta y continuó- me complace informarle que mi salario solo contempla actividades administrativas pero como usted no comprende que eso significa estar muy lejos de las braguetas masculinas se lo aclaro- y con el tono más irónico que obtuvo completo- Además, habla muy mal de usted que considere que una mujer bonita sea de moral tan liviana. Usted es muy bonita, piénselo.

Mai se quedó totalmente helada tras la declaración de la peliazul que volvía a su labor con total entereza. Tras apretar fuerte los puños ingresó a la oficina de su novio y minutos más tarde salía a paso apresurado con su bolso al hombro. Fasha debió dejarle el paso libre a la modelo que la miró de modo asesino y sin pronunciar palabra. Corrió a donde estaba Bulma a preguntarles si sabía algo.

-¡Claro que lo sé! La muy arrogante vino a levantar su patita de pug para orinarme y recordarme que se va a casar con el Sr Ouji- respondió furiosa la peliazul.

-¿Pero que te dijo?- insistió- ¡Dale! ¡Cuéntame!

-¡Que notaba que su novio me tenía ocupada y que yo procurara no confundirme superando los límites de su bragueta!- gruño en voz baja la peliazul.

-¿Y qué le dijiste? ¿Qué ya los superaste?- rió la mayor. Bulma le dio un codazo para que bajara el tono de voz.

-No seas bruta- y se comenzó a reír- Le di un golpe en el ego. De que era terrible que ella pensara eso de una mujer bonita que no conocía, que si ese pensamiento se debía a que ella hacía esas cosas- aclaro a su amiga.

-¡Bulma! Te pasaste pero con elegancia-y haciéndole porras agregó- Por eso te amamos con Maron, eres una amazona.

Pasado unos minutos terminaron la presentación y la mandaron a Presidencia por e-mail para que Vegeta adjuntara el archivo y lo enviara al buffet de abogados. Luego Bulma no sabía que hacer y como era tarde considero que lo mejor era retirarse. Ingresó a la oficina del Sr Ouji para tomar su bolso e informar que la presentación ya estaba finalizada en el correo. Bardock y Vegeta hablaban y cuando la vieron entrar se saludaron y el mayor se retiró. Bulma ingresó al despacho y se sorprendió al sentir a Vegeta que la arrinconaba contra la mesa del despacho.

-¡Sueltame! Tu novia acaba de decirme que no debo superar los límites de tu bragueta- le confesó.

-¿En serio hizo eso?- dijo soltándola- No le habrás dicho que…

-No dije nada. Solo le aclaré que ser linda no me convertía en una mujer fácil-

-Así que le mentiste- agregó él con frialdad.

-¡Eres un idiota!- le respondió ella con rabia.

-Un idiota que no deja de pensar en lo bien que lo pasamos anoche- y se acercó a ella mientras la tomaba de las caderas. Bulma le quitó las manos y tras la maniobra él la tomó del rostro y la beso empujándola nuevamente contra la mesa. Bulma lo empujó y él volvió a abalanzarse sobre ella. Bulma no sabía como liberarse de sus fuertes manos, buscaba empujarlo.

-¡Ya! ¡Relájate!- ordenó para luego susurrarle al oído- Olvida a Mai-

-No puedo, esto se pone difícil- la voz le temblaba.

Vegeta la abrazó apoyando su cabeza en el hombro de ella y suspiró esperando que se relajara- No quiero que esto te afecte- volvió a tomar aire- Hablaré con ella para que ya no te acose-

-No quiero que le digas que te conté- y empujándolo agregó- Ya nos divertimos demasiado, ahora dejemos eso en el pasado- y tomó su bolso para salir. Vegeta la tomó brazo y la llevó hacía él.

-No puedo creer que teniendo un carácter tan fuerte te dejes manipular por una histérica- la interceptó Vegeta.

-No quiero seguir con esto, es todo- insistió ella.

-Pues yo creo que esto recién comienza- y le soltó el brazo para tomarla de ambas manos.

-No te hagas el romántico, esa mirada fría no te favorece- lo acuso soltándole las manos.

La tomó por detrás a la altura de la cintura cuando ella estaba a punto de dejar el despacho y comenzó a besarle el cuello. Adoraba su piel, el olor de cabello, la besaba con devoción. Bulma intentó quitarlo pero él ejercía la fuerza suficiente como para que no se soltara y no lastimarla en el intento.

-Basta, de seguro tomaste a muchas mujeres acá- busco herir su ego con palabras.

-En realidad llevo muchos años sin engañar a mi prometida. Jamás traje una mujer a esta oficina- continuó besándola.

-¿Esperas que me sienta especial para que acceda?- ironizó Bulma.

-Quiero que entiendas que sé que no eres una cualquiera como tampoco yo soy cualquiera para vos- respondió apoyando el mentón en el hombro de ella rodeando la cintura de sus asistente con los brazos.

-¡Pero me lo acabas de decir!- protestó la peliazul.

Vegeta la giró y la acercó a él y tras mirarla con la frialdad que lo caracterizaba la beso con dulzura. No supo como resistirse y se entregó a sus labios, a su masculinidad, a su sensualidad. Cuando dejó de besarla la miró un instante.

-Sería un bobo si te dejara ir- no dejaba de observarla afinando la mirada.

-Te recuerdo que tu novia y pronta esposa se acaba de retirar y antes de hacerlo me puso límites- recapituló la peliazul.

La abrazó y tras dirigirla a la mesa la sentó sobre el mueble acomodándose entre las femeninas piernas pero con la vista fija en los labios rojos de ella.

-Bulma, ese casamiento es solo un trámite y nosotros debemos disfrutar de esta pasión en lo que dure- y buscó desprenderle la blusa pero ella no lo dejó así que se quitó el saco sin perder su posición entre las piernas de su prisionera y volvió a intentarlo- Bulma…

-Jefe, no- sentenció ella sin dejarlo continuar tratando de que el uso del título jerárquico la liberara.

-¿No qué?- preguntó él y deslizó sus manos por debajo de la falda la peliazul y comenzó a romper las medias de ellas.

-Esto no está bien- buscó justificarse y tratando de quitar las manos posesivas del moreno que invadian debajo de la falda.

- Anoche no pareció preocuparte- comenzó a buscar la braga de ella bajo la tela acariciando su piel.

-Estamos en la oficina- lo empujaba de los hombros para que la dejará ir.

-Estamos en el despacho y nadie escuchará nada, trabé la puerta cuando Bardock se retiró- sonrió al estirar del elástico de la ropa interior de ella.

-Pero si no salgo pronto sospecharán- apretó las nalgas por las sensaciones recibidas y al no poder escapar de su erótica tortura comenzó a dar puñetazos en los hombros de él- ¡Suéltame!

-No- Vegeta apoyó sus manos con fuerza en las caderas de ella y las deslizó hacia atrás sobre la mesa para tener espació para trepar. Una vez arriba, se sacó la corbata y bajó hasta ella para besarla. Nuevamente él la besaba sin dejar de recorrer su cuerpo. Acariciándola, apretando sus pechos, apoyando su virilidad aún enfundada y rígida sobre el pubis de ella.

-Vegeta, esto es un suicidio- sentenció ella en un gemido al momento que él la dejaba respirar para recorrer con su boca los pechos de ella que se veía grandioso por el sostén. Pasando por alto lo que ella había dicho, se dedicó a besarla y acariciarla a la vez que se desajustaba la camisa.

Bulma terminó entregándose al capricho de ese hombre que la miraba como si la fuese a asesinar y que la besaba con una delicia celestial, enredando sus blancas manos en los cabellos negros de su jefe, arqueando su espalda con cada sensación recibida.

Luego de unos minutos, Vegeta bajó de la mesa y tiró de ella una vez y dejó la pelvis femenina en el borde de la mesa para besarla a la vez que se tocaba a sí mismo. Luego paró a Bulma frente a él, la beso y tomándola del cabello jaló su cabeza hacia atrás y la giro para lanzarla contra la mesa. Separó los pies de ella y los aseguró con los propios y tras acariciar y comprobar que estaba húmeda, se colocó un condón y comenzó a penetrarla desde atrás.

Bulma estaba gimiendo y jadeando sobre la mesa, boca abajo, con la ropa desalineada y bajo su dominio. Esa imagen palpable y erótica elevaba las sensaciones que recorrían su cuerpo. Con sus manos no solo la acariciaba, también la poseía y la memorizaba. Mientras la peliazul debatía en su cabeza el deseo con la ética, ese hombre la poseía como nadie jamás lo había hecho antes, pero él no le pertenecía ni ella le pertenecía a él. Por momentos una sensación animal la liberaba, por otros, la culpa la azotaba y todo eso bajo el dominio y el placer que él le proporcionaba. Se descubrió disfrutar de lo prohibido, como la princesa que debe reguardar su virginidad y se entrega sin reparos y totalmente deseosa a su guardián. Una esclava secuestrada que luego de ser sometida sentía placer y culpa por traicionarse a sí misma.

La tempestad la arrastraba con fuerzas por sensaciones contradictorias que no hacías más que elevar el placer. Ahí fue donde se liberó por un instante. Empujó todo lo que pudo hacía atrás y una vez que él hizo un paso atrás se desprendió de él y se paró de frente. Lo empujó en un sillón y una vez que logró acomodarse sobre él, se entregó a su propio deseo y comenzó a montarlo.

Vegeta no podía creer lo que vivía, ella estaba como poseída y se dejó manipular. La fue ayudando a acomodarse y luego cuido que ella no perdiera el equilibrio. La tomó de la cintura y la lanzó contra él para besas sus pechos, pero ella lo empujó hacia atrás sin permitírselo. La perversidad de ser dominado lo encendió aun más, así que solo la ayudaba empujando con las rodillas mientras que con una mano la tomaba de la cintura de la pollera para que no cayera para atrás y con la otra, cada vez que ella cerraba los ojos, le acariciaba los glúteos. La sensibilidad comenzó a subir y el momento llegaría a su punto culmine, así que abusando de ser más fuerte que ella, Vegeta se acomodo al borde del sillón y con un brazo se afirmo a la cintura de Bulma y con el otro mantenía el equilibrio en el brazo del sillón para embestirla hasta acabar. Y llegaron juntos, aunque ella vibró tanto que su jefe comprendió que la peliazul experimentaba algo más sublime.

Ahí la tenía, sudorosa, mal vestida y totalmente suya en su regazo. Siquiera lo miraba pero la satisfacción de haber sido él quien la llevo a ese límite lo hacía sentirse inigualable. Tantos viajes, tantas fiestas, tantas mujeres y un maldito funeral hicieron que él se conformara con una mujer adorno y luego de años de apatía y a meses de casarse, aparecía esta especie de mujer mitad humana, mitad demonio para recordarle que era estar vivo. Finalmente ella lo miró y descubrió un brillo en los ojos de él que no había visto antes.

Él volvió a acomodarse en el sillón obligando a Bulma a pararse, así q acercó otro sillón y cuando ella iba a sentarse ahí, la jaló hacía él. La obligó a sentarse sobre él y luego ambos subieron los pies al otro sillón. Otra vez él la sostenía con fuerzas entre sus brazos, cuidando de que no cayera. Bulma se sentía incomoda, no sabía si hablar o no así que se mantuvo en silencio mientras recordaba el clímax reciente. Tras unos minutos así, él le beso el cuello y la liberó.

Ambos comenzaron a acomodarse la ropa pero Vegeta la tomó de la mano y la arrastró hasta el baño. Ahí el humedeció una toalla con la cual recorrió el rostro y el cuello de ella, la miraba fijo y serio, como estudiándola mientras limpiaba el maquillaje corrido del rostro de ella. Luego se la entregó y alzó una ceja, ella comprendió que era para que ella se higienizara. Él tomo otra toalla y realizo acciones similares sobre él. Una vez que ambos acomodaron su ropa y sus cabellos salieron del baño pero el jefe arrastró a su asistente hasta él y le acomodo el cuello de la blusa para luego mirarla fijamente.

-No más- dijo ella.

-¿No más qué? Aun te quedan libros por revisar.- sentenció él con seriedad absoluta.

-No más encuentros furtivos- aclaro la peliazul.

La tomó de la cintura y la llevó hacia él para fijar sus ojos negros en la eternidad azul que le ofrecían los ojos de ella. Un azul que no tenía fin. La soltó y la dejo ir al despacho por su bolso, ya había disfrutado mucho de esa mujer.

Bulma se retiro sin mediar saludos, él se quedó sentado en su escritorio simulando leer algo en el monitor de su computadora. Se sentía acorralado por el deseo y el deber pero ya no podía pensar más así que pasado unos minutos también abandonó la oficina. Observó que quedaba poco personal merodeando las instalaciones.

Al bajar y llegar a la acera algo le llamó la atención y tras observar que era Bulma abrazando amorosamente a un joven apresuró el paso hasta su automóvil. La imagen lo perturbaba pero él no era quién para reclamarle a su asistente que dejara a su novio o a quien fuese que abrazase con tanto descaro.

Continuara…

Ina Minina: He leído tus historia y fue como un… WTF?! ¡Está chica escribe increíble y tienen ideas geniales para historias! ¿Qué hace siguiéndome? La verdad, me sentí totalmente alagada con tu presencia y tus reviews. Te leí mucho y espero haber solucionado el asunto de los párrafos largos. No uso ningún formato, solo la práctica de intentarlo y la crítica que, aunque a veces duele, es muy beneficiosa si se le presta atención. ¡Gracias Reina! Espero no estar decepcionándote. Y Mai… Nada, necesitaba un chivo expiatorio y me cansé de leer que siempre usen a #18, quería una morena de cabello largo, que pareciese modelo y pensé en ella.

Bunny Ball: Hermana Vegana y del alma, acá otro regalo de mi parte. Espero haber solucionado lo de ser densa. Leer a Ina me ayudo a ver de que modo lo solucionaba. Te adoro y espero te guste este capítulo. Ya no me mandes a La Coneja o lo abandonaré y será tu maldita culpa xD
Ok, no… no sería tu culpa. Ta adoro con el alma y te amo.

A los suscriptores a la historia y a los lectores anónimos: Simplemente gracias. Gracias por leer y tener el coraje (algunos) de seguirme. Estoy segura que tengo miles de errores, soy novata y en la vida real estoy muy dejos de ser una escritora pero como dije antes, sentí la necesidad de compartirles mis delirios. Gracias todos, los quiero. K!

PD: Tuve una aguerrida pelea para mejorar el formato y dar espacios entre la historia y los agradecimientos pero no lo he logrado. Vaya que me ha ganado Fanfiction :/