Capitulo 6: Halloween

Bulma y Maron elegían vestidos en un modesto atelier de un diseñador independiente del centro de la Capital del Oeste. Bulma buscaba que Maron no eligiera algo demasiado osado y sexy como su personalidad le obligaba a elegir, mientras que Maron buscaba que su amiga no eligiera algo tan aburrido y protocolar.

Saiya & Co fue fundada por el padre del Vegeta, también llamado Vegeta Ouji como era tradición en la familia. Este señor de talento extraordinario para financiar y hacer triunfar cualquier tipo de emprendimientos había nacido, para su propio desagrado, en el día que se festejaba Halloween. Detestaba ese festejo así que para olvidar que su natalicio coincidía con la festividad, instauró hasta volverlo tradición en su propia empresa festejar su cumpleaños con elegancia y opulencia con todos sus empleados de la casa central.

Vegeta hijo decidió mantener la festividad con las mismas reglas de no hacer referencia a los seres del Inframundo para agasajar la memoria de su fallecido padre y fundador de la empresa.

-¡No Maron! ¡Transparencias no!- insistía Bulma cada vez que su compañera tomaba algún vestido exageramente sexy, lleno de recortes que mostraban mucha piel.

- Pero es bonito Bul- respondía su amiga examinando la prenda.

-Lo sé, pero no será un casting de conejitas Playboy en Las Vegas- respondía su compañera buscando disuadirla.

Fasha no las había acompañado. Llevaba un tiempo en el que no acompañaba a las chicas en los almuerzos o en las salidas. Desde que Bulma fue traslada al Dpto de Riegos, Fasha comenzó a completar actividades que le llevaban mucho más tiempo y era la peliazul quien debía completar varias de las tareas de su compañera. Muchas veces las muchachas de cabellera azul abandonaban la empresa y la morena continuaba completamente enfrascada en su computadora clasificando datos significativos para la empresa.

Al fin las chicas lograron elegir que vestidos encargar ajustando sus gustos a las sugerencias de la otra. Bulma optó por un vestido azul oscuro de falda amplia hasta la rodilla forrado de gasa del mismo tono, cintura ceñida y un escote estilo Marilyn coronado y completado en el cuello con una hermosa y ancha gargantilla de piedras blancas dando un toque de elegancia y la espalda descubierta hasta la cintura. El vestido de Maron también era corto y sin espalda, color verde botella, completamente ceñido al cuerpo, totalmente forrado de piedras verdes y sosteniendo su abultado busto con un sencillo par de breteles delgados.

Bulma se sentía algo culpable por el dinero gastado en el vestido pero se sentía completamente feliz por la elección. El escote se veía osado pero bien puesto no mostraba nada y ni hablar de esa gargantilla incorporada para sostener el escote y completar el acabado del vestido. Además, había logrado convencer a su novio de que la acompañara. Sería la segunda vez que lo vería vestir traje y había elegido para él un clásico traje de tres piezas negro con camisa blanca y corbata negra. También debió pensar en los zapatos, lo más seguro es que él no tendría un par decente para esa noche.

La fiesta se realizaría el sábado 31 de octubre en el majestuoso Hotel Gran Plaza Satan por lo que las chicas consideraron alquilar una habitación para compartir y ahí mismo vestirse, maquillarse y peinarse. El Hotel contaba con infinidad de comodidades, entre ellas cosméticas y consideraron que por una vez en año valía la pena la inversión. Ambas chicas alquilaron por el fin de semana una de las habitaciones familiares más económicas que contaba con una sala, dos habitaciones, una cama de dos plazas, dos camas de una plaza y dos baños. La ventaja de dormir en el hotel una vez finalizada la fiesta también resultaba una ventaja cómoda y hasta divertida, como el uso de la piscina el domingo.

Ya estaba todo organizado para asistir. Tenían la ropa, la reserva en el hotel y hasta la estilista contratada que las peinaría a las 3 y un poco al joven mecánico. Sin embargo Bulma sentía una inquietud interna, la repetir el encuentro entre Yamcha, Mai y Vegeta.

Aunque la idea le parecía horrenda, tampoco deseaba ir sin su pareja a la fiesta. Ellos iban a todos lados juntos, estaban acostumbrados a compartir, a asistir juntos a las reuniones. Ella comprendía que las cosas en la pareja estaban tan desgastadas que trataban de verse poco y no emitir juicios sobre las decisiones del otro para no generar conflictos, aun así, tenía el deseo y la necesidad interna de seguir intentándolo. Siempre asistía a eventos con su novio y ésta no sería la excepción.

Pero también había otras cuestiones que movilizaban el interior de la administrativa. Fasha comenzó a mostrarse distante desde que ambas comenzaron a compartir escritorio de modo transitorio. La peliazul obtendría una nueva ubicación en la empresa y esa distancia entre compañeras la inquietaba ya que la morena sabía su secreto. La otra inquietud era su jefe, que ignoraba su presencia por completo. La peliazul sentía por momentos culpa por ser una especie de estorbo en la relación entre Fasha y Vegeta.

En el poco tiempo que llevaba trabajando en la empresa notó que ambos tenían una comunicación fluida y que ambos evitaban sentarse juntos a hablar en presencia de ella. La joven asistente comenzó a sospechar que quizás fue ella quien generó alguna situación incómoda para con su superiora atribuyendo de ese modo la nueva actitud evasora.

Tratando de no parecer muy obvia hizo el comentario a Maron quien confesó no darse cuenta y tras pensarlo un momento le dijo a Bulma que no se preocupara por las ausencias de Fasha.

-Cada tanto necesita de estar un poco sola y usa el trabajo como excusa para lograrlo- respondió Maron mientras arrojaba el vaso descartable en el cesto -¿Le dijiste que ya tenemos todo listo para la fiesta del sábado?- preguntó con entusiasmo.

-Si y me dijo que no hacía falta, que ella iría por su parte- tras dar el último sorbo de café y botar el vaso como hizo su compañera agregó – Creo que me dijo que no tenía intenciones de quedarse en el hotel.

- Ah! Eso debe ser porque se retirará con el Sr Bardock- explicó la voluptuosa con picardía mientras le guiñaba el ojo a su compañera.

- ¿Tú lo crees? Si ellos siempre se esquivan- reflexionó con extrañeza Bulma.

-Pero siempre huye con él de la fiesta de Halloween- suspiró y con la mirada hacía el techo continuó- Ellos siempre se van como dos adolescentes de las fiestas empresariales, aun no entiendo porque no formalizan-

Vibró el celular de Bulma y ambas salieron del estado de reflexión en el que se encontraban. Un mensaje de Yamcha de que estaba sorprendido por el traje que le había dejado en el taller porque le quedaba perfecto. Tras discutir como irían al hotel, ambas decidieron que pagar un solo estacionamiento sería lo mejor y le comentaron al mecánico por mensaje que él sería el chofer pero que irían en el auto de Bulma que era más pequeño que la camioneta. Lo cierto es que a las muchachas les daba vergüenza entrar al hotel en ese vehículo.

El día laboral siguió sin novedades. Por momentos fue ameno estar en el escritorio con Fasha, conversaron de los vestidos, los zapatos, la fiesta y demás misceláneas. Luego la morena se puso a leer mails en su computador y la actitud de distancia regresó dejando un sabor amargo en la peliazul. Luego observó a su jefe entrar a la Presidencia. Llevaba paso apresurado y una expresión rabiosa que confirmó al oír el estruendo que generó Vegeta tras cruzar y cerrar la puerta de su oficina. Tampoco se sorprendió por eso, era casi normal que ingresara de ese modo.

Al llegar a su casa, la pelizaul se sentía extenuada. El trabajo no era pesado, hasta le estaban dando más plazo para completar la lectura de los libros pero las nuevas actitudes de la gente que la rodeaban le generaban un desgaste de energía extra que no la beneficiaba.

Sonó el timbre y se quedó pensando quién podría ser, no esperaba a nadie y pensó que tal vez sería Yamcha. Se sobresaltó al saber que era Vegeta, sonaba algo agitado y sin dudar destrabó con el portero eléctrico la puerta de ingreso al edificio. Espero que suene el timbre interno y cuando sucedió nuevamente se sobresaltó. No entendía porque la buscaba luego de semanas de no dirigirle la palabra de modo directo. Abrió la puerta y ahí estaba, agitado y vistiendo la misma ropa que llevó a la empresa.

-¿Puedo pasar? ¿Estás sola?- preguntó con su voz grave al ver que lo observaba preocupada y sin emitir palabra alguna.

-Claro, pasa- respondió ella al notar la urgencia y la extraña reacción de su jefe- Pasa, pasa, estoy sola- lo último lo dijo con un tono de voz más suave.

Vegeta ingresó y luego de mirar de modo general el departamento se sentó en el sofá. Colocó sus codos en las rodillas y se cubrió el rostro con las manos. La peliazul lo observó, no sabía cómo reaccionar así que se acercó a él.

-¿Deseas beber algo? ¿Algo fuerte?- preguntó sin saber qué hacer.

-¿Tienes whisky?- preguntó elevando el rostro con preocupación.

-Cerveza- respondió con duda ella.

-Agua, agua bien fría- agregó el tras dar una respiración profunda.

Bulma se dirigió a la cocina y tras meditarlo un poco preparó una bandeja con la jarra con agua que tenía en la heladera, unos vasos y 2 latas de cerveza por si cambiaba de opinión. Algo no estaba bien y no sabía muy bien como seguiría eso. Cuando ingresó a la sala Vegeta estaba de pie, con las manos en los bolsillo del pantalón.

-Creo que me iré, no debí venir- dijo inquieto. No dejaba de mecerse, de mover su cuerpo con cierta inquietud. Bulma solo lo observaba con la bandeja en la mano. Cada vez se sentía más confundida por lo que optó por tomar las cosas con serenidad y buscó encausar la visita. Apoyó la bandeja en la mesa de la sala, tomó un vaso, le sirvió agua y lo ofreció. Luego que él la mirara con duda lo tomo y apenas bebió un sorbo. Ella prosiguió a tomar una lata de cerveza y tras abrirla y beber un sorbo lo miró y preguntó.

-Dime, ¿A qué vienes? Por algo estás acá- y se acomodó en el sillón cruzando unas de las piernas debajo de sus glúteos.

Vegeta la observaba con duda, no sabía si hablar o no. Ella se veía tranquila, madura. Estaba descalza, con las medias de lycra puestas y con la misma blusa y falda que la había visto esa tarde en la oficina. Tomó asiento en el otro extremo del sofá, dejó el vaso en la mesa y nuevamente escondió su rostro entre sus manos. Tras unos segundos volvió a respirar con profundidad.

-Mi madre tiene un amorío con mi tío- dijo sin quitar las manos de su rostro- Llegué a casa y vi como él le hablaba con lujuria al oído y la tocaba sin descaro en la cocina- agregó mientras descubría su rostro para ver la reacción de su empleada. Bulma estaba estática, con la lata alzada, como si hubiese detenido su camino al siguiente sorbo y con la mirada fija a un punto ciego.

-Ella reía y le coqueteaba- agregó él mientras que ella reaccionaba y lo miraba con sus ojos enorme que parpadeaban tratando de comprender la confesión- Bulma, ella le correspondía al hermano de mi padre, a mi tío Bardock- agregó elevando la voz como si fuese la peliazul quien tuviese la respuesta. Ésta intentó abrir su boca para articular algo pero no supo qué así que la cerró y tragó con dificultad. No sabía qué hacer y al mirar a su jefe notó que le sostenía una mirada llena de odio. Por instinto de preservación se levantó y se dirigió a un rincón de la sala para dar otro sorbo a la cerveza y mirarlo.

-¿Hablaste de esto con alguien más?- interrogó con nervios y sin saber mucho por qué.

-No, no sabía con quien ir- se recostó sobre el respaldo del mueble y paso sus manos por su cabello- Lo cierto es que no tengo muchas personas en las cual confiar. Mai está de viaje y no siento deseos de contarle esto. Tampoco me animé a llamar a Fasha si es que ella sabía de esto porque temo que eso empeoraría más las cosas –la miró con su expresión de rudeza y hastío – Soy patético ¿No crees?- finalizó.

-No- musitó ella –No- y se acercó a él y se arrodillo frente a él -¿Hace cuánto viste eso?- y colocó su mano en la rodilla de él para darle ánimos.

-Fue hace un rato, como unos 40 minutos- agregó él mirando el reloj, tenerla tan cerca lo ponía nervioso y comenzaba a creer que fue un error haber acudido a ella.

-¿Qué harás? Porque no podrás evitar a tu madre toda la vida- cuestionó ella con un poco de dureza. Y es que ella tenía razón, en solo semana ella había descubierto que él evitaba a todas aquellas personas que lo dañaban, o al menos creyó que ella lo había descubierto. Se quedó observándola un momento y vio como el rostro de ella pasaba de serio a divertido.

-¡Vamos! Me pondré los zapatos y nos iremos a tomar unos tragos por ahí- propuso Bulma que se ponía de pie. Él la detuvo tomándola de la muñeca. A Bulma le saltó el corazón tras esa acción. Su jefe se puso de pie y la miró con determinación.

-No, lo mejor será que me vaya. Ya hice lo que necesitaba hacer- agregó soltándola y dirigiéndose a la puerta.

-¿Qué harás entonces?- musito la peliazul que nuevamente se sentía desencajada.

-Buscaré como seguir tu consejo- tras respirar nuevamente con profundidad agregó –Dejaré que el tiempo me diga que hacer, mientras ignoraré lo que vi-

-Pero…- esta vez fue Bulma quien suspiró- Mira, no sé si aclaro o oscurezco más las cosas pero creo que tu tío sigue con Fasha- Vegeta la miró con extrañeza, esperando algo más.

-Mira, nosotras, con Maron- no sabía cómo ordenar las palabras- Hemos estado organizándonos para quedarnos en el hotel el día de la fiesta y cuando le comuniqué a Fasha ella dijo que no iría con nosotras, que iría sola y nos encontraríamos en la fiesta-

-¿Y?- interrogó sin encontrar respuestas.

-Según Maron eso significa que es porque ella, Fasha- aclaró- Se retiraría con Bardok de la fiesta-

-¿Dices que mi tío juega a dos puntas?- interrogó con cautela y dureza.

-No lo sé, solo sé que aun se ve con Fasha a escondidas- agregó lapeliazul.

-¿Ella te lo dijo?- interrogó con firmeza.

-No, Fasha es muy reservada en cuanto a sus asuntos personales- agregó aun confundida. Vegeta rió en un soplido.

-Pero ella insiste en que hacemos buena pareja- agregó con una expresión de fastidio. El rostro de ella se tornó sorprendido.

-Perdón, es que ella supo que algo había pasado entre nosotros- confesó con pesadez y se sentó en el sofá –Yo no quería que lo supiese pero lo dedujo- agregó sin mirarlo. Vegeta sonrió de lado en señal de comprensión, tomó el pomo de la puerta, lo giró y se retiró sin siquiera decir adiós.

Bulma no pudo mirarlo y ahí se quedó, lamentándose por haber sido descubierta, llena de incertidumbre por lo que vendría. Comprendió que quizás él empezó a ignorarla para resguardar lo sucedido entre ambos en la empresa y de su futuro matrimonio. Se sintió una idiota por no haber podido decir algo más contenedor a su jefe que le contaba algo íntimo y perturbador para él.

Dio otro sorbo a la cerveza y luego de llevar la bandeja a la cocina y ordenar las cosas decidió ir a dormir sin cenar. El día resultó ser más agotador de lo había pensado. Luego de darse una ducha y lanzarse sobre la cama comprendió que Vegeta hacía lo correcto en ignorarla dentro de la empresa, después de todo la tuvo en cuenta esa noche y con el sentimiento de haber sido importante para él se durmió.

A la mañana siguiente Bulma se presentó en el trabajo llena de interrogantes luego del relato de Vegeta. Faltaban solo tres días para la Fiesta en memoria del Sr Ouji y optó por no tomar cartas en el asunto, después de todo ella no cumplía ningún papel en esa historia que tanto atormentaba a su jefe. El día transcurrió sin novedades, en la tarde fue al gym con Maron y en la noche se reunió con su novio en su casa para cenar juntos y completar de organizarse para la fiesta del sábado. El resto de los días fueron cursando sin novedades.

Al fin sábado y se sentía ansiosa por ir al hotel, lucir el vestido y asistir a la famosa fiesta de la cual se hablaba en toda la empresa. Verificó de no olvidar nada, tendría que ir a buscar a su novio y a su amiga para almorzar juntos y luego hacer el check in en el hotel. Yamcha y Maron no se conocían pero Bulma sabía que ambos se llevarían muy bien. Y no estuvo equivocada, desde que fueron a buscar a Maron que pensaba llevar miles de maletas por una estadía de un poco más de 24hs no pararon de reír. Almorzaron en una parrilla porque las chicas pensaron que la carne asada con ensalada sería la mejor elección para no enfermar esa noche. Todo era risas, hasta intentar estacionar en el hotel lo fue, de tanto ir diciendo tonterías no lograban encontrar la rampa de acceso.

Llegaron y no eran los únicos de la empresa haciendo el trámite de llegada. Maron se sentía una estrella de Hollywood, puesto que por su aspecto voluptuoso y su personalidad tan extrovertida, era saludada por casi todos aquellos que transitaban el hall en ese momento. Yamcha y Bulma no podían parar de reír, realmente era muy divertido salir con ella.

Una vez dentro de la suite las risas siguieron hasta que la más joven sintió nostalgia porque Fasha no los acompañara. A modo de broma Yamcha le sugirió a la muchacha triste que le daba como tarea buscar a alguien que ocupara esa cama que sobraba y tras guiñarle el ojo le dijo que le daba permiso para que sea un chico. Bulma solo pudo reír por la loca idea de su novio, esos dos juntos se comportaban como adolescentes. Se maldecía por dentro por no haberlos juntado antes.

Llegó la estilista y como las muchachas no estaban listas comenzó por Yamcha a quien le acomodó el traje y luego de darle unos tijeretazos en el cabello lo dejó super guapo. El joven mecánico no podía creer su aspecto y no dejaba de mirarse en el espejo.

Como Maron llevaba ese vestido infartante completamente bordado en piedras verde, la estilista optó por peinarla con el cabello lacio de lado y solo le colocó uno de los tantos broches que la joven había llevado. Le prohibió usar aros largos y cadena en el cuello, solo unas pulseras de piedras en las manos.

Cuando llegó el momento de Bulma la estilista no lo dudo. Ese vestido azul tan elegante merecía ser lucido en su totalidad, por lo que la peinó con un recogido total y sostuvo el cabello con un broche de piedras blancas que Maron había comprado.

Los tres se veían fabulosos y Maron no dudo en sacar miles de fotos con su celular. Bulma por un momento dudó, sintió que estaban demasiado elegantes pero al ingresar al salón supo que no habían exagerado con los atuendos, realmente la fiesta lo ameritaba.

Paredes de tapizado bordó con detalles de molduras doradas y espejos hacían de esa habitación un lugar exquisito. Enormes araña con cristales de Swarovski coronaban de modo fantástico el enorme espacio que además tenía salida a uno de los jardines del hotel. Mesas enormes con bocadillos muy sofisticados presentados entre pequeñas estatuas y fuentes de aguas. Una orquesta de cuerdas musicalizaba el ingreso a la recepción dando el toque de sofisticación propio de un cuento de hadas.

-Si esto es así toda la noche, moriré de aburrimiento- musitó Yamcha al oído de ambas chicas.

-No, tienes que esperar- agregó Maron –Luego se va la orquesta, se corren las mesas y un dj pasa música el resto de la noche- y tras aplaudir de felicidad agregó- Creo que ya encontré a quien acostaré en la cama de Fasha- y tras codear a su amiga prosiguió- Dime Bul, ¿No se ve guapo Raditz con traje?-

-¿EH? ¡¿El greñas de sistemas?!- preguntó horrorizada su amiga que miraba por todo el salón tratando de ver lo que su amiga le sugería.

-Allá, al lado de la estatua de la tipa desnuda- agregó con gracia la más joven. Yamcha solo pudo reír frente a la charla de las chicas.

-Wow, se ve extraño de traje y con el cabello suelto- evaluó su amiga.

Y al final siguieron riendo y recorriendo el salón. Cada tanto Bulma debía presentar a su novio a compañeros de trabajos con los que solía interactuar en la empresa. Maron iba y venía, dando vueltas por el recinto, viendo a que hombres sonreír y de cuales escapar.

Más tarde todos giraron al verla llegar. Era Fasha que lucía un vestido negro en el cual se podía apreciar su hermoso cuerpo maduro. De falda recta y corta, el vestido llevaba por encima una falda de gasa negra hasta el suelo que permitía mostrar sus piernas. Llevaba zapatos altos, escote y espada descubiertas y las miradas de todos los presentes. Esa mujer era digna de admirar por su belleza y elegancia. Al ver a las chicas se sumó al grupo pero más tarde los dejó al ver a otras personas de gerencia que la llamaban para saludarla.

Luego de un rato los tres jóvenes se quedaron en el jardín que también estaba decorado con luces y flores blancas, con camastros y pequeños living improvisados. El salón se había llenado y el calor era un poco incomodo por lo que eligieron quedarse un momento en una barra de bebidas que había en el exterior. Maron se negaba a tomar asiento en los pequeños living porque eran muy bajos los asientos y ella llevaba falda corta y tacones muy altos. Reían de eso cuando fueron interrumpidos por una joven super elegante que llevaba unas rifas en la mano.

Era Mai que lucía un vestido negro ajustado al cuerpo de una sola manga y sin espalda que estaba bordado en piedras blancas de iban en degradé desde el único hombro hasta el final de la falda. Yamcha no podía creer el largo de las piernas de la modelo que llevaba una falda que apenas cubría la mitad de sus muslos. Llevaba el cabello recogido, batido y atado en una cola de caballo que daba un toque de elegancia y altura como la modelo internacional que era.

-Disculpen que interrumpa, les traigo las rifas del sorteo- dijo mientras miraba a las chicas de arriba abajo – Muy buena elección Sra Brief, solo piedras en el cuello y el cabello. Las medias negras con los zapatos forrados muestran su buen gusto- y como no podía dar puntada sin hilo agregó- Una pena que no puedas lucir la piel de tus piernas como yo-

Yamcha ya veía otra escena entre las chicas y lo cierto era que no quería algo así, menos que la joven Pilaf se retirara tan pronto, realmente le parecía una mujer preciosa e inalcanzable a lo que optó por hablar antes que su novia.

-Muchas gracias Sra Pilaf- estiró la mano y tiró de las rifas que la moreno no soltaba- Hoy se ve más linda que la vez anterior- Mai lo miró de pie a cabezas y algo en su interior la hizo desearlo por lo que le regalo una leve sonrisa con la mirada más sensual que sabía hacer. Bulma sentía que le hervía la sangre.

-Son un boleto por persona- dijo Mai entregándole solo 3 rifas al moreno- Pero creo que a ti te daré otra de yapa porque has mejorado con la vestimenta- y le guiñó un ojo.

Yamcha se sentía totalmente abrumado, la mujer que decoraba con su imagen en un poster su taller mecánico le decía por segunda vez que era guapo. Bulma lo sacó de sus pensamientos con un pisotón que lo hizo exclamar a la vez que ella le quitaba las rifas de la mano.

-¿Qué haces?- le pregunto dolorido y extrañado.

-Pues me quedo con las rifas, me las merezco por haber elegido tu traje y haberte contratado una estilista- justifico con bronca Bulma. Una risa afónica interrumpió la escena, era Vegeta que aparecía de traje, camisa y corbata negra. Solo llevaba el detalle de piedras blancas en degradé en la corbata y un pañuelo con iguales cualidades en el bolsillo superior del saco. Era la versión masculina del vestido de Mai.

-Espero que el acto de ridiculez haya acabado- fue lo que dijo al unirse al grupo. Todos giraron al verlo llegar y fue Maron la primera en saludar. El resto solo lo observaron.

-Sra Brief, espero haya terminado de escarmentar a su novio- tras carraspear agregó- Necesito que me acompañes, el festejo no interrumpe algunas actividades laborales-

-Pero Cariño- llegó a decir Mai pero su prometido la interrumpió.

-Sigue entregando las rifas, no necesito que sigas interrumpiendo cuestiones laborales- fue la justificación de Vegeta. Tan grave y determinante sonó su voz que hasta el joven novio de la peliazul se quedó estático. Bulma se quedó pasmada frente a la orden de su jefe por lo que giró y pidió a su novio que acompañara a Maron, que ella volvería pronto. Él solo afirmó con un gesto con la cabeza y se quedó con la nueva amiga que había hecho que hablaba con la modelo. Después de todo no era un mal negocio.

Bulma caminaba detrás de Vegeta tratando de alcanzarlo. Los tacones altos eran un problema sobre el césped y casi cayó sobre él al llegar a los cerámicos. Su jefe se había detenido en el borde la acera y al girar Bulma iba mirando el suelo al caminar por lo que casi se tropieza con él. Vegeta la sostuvo de ambos brazos y tras mirarla con desprecio, la ayudo a subir y siguió caminando sin voltear.

Una vez en el salón, Vegeta trataba de esquivar a todas aquellas personas que trataban de saludarlo y felicitarlo. Abrió una puerta que estaba a la par de la salida de la cocina y al ingresar espero que su asistente lo siguiera. Era un pasillo de personal por donde seguramente ingresaron los músicos. Tras hacer unos pasos, abrió una puerta con una llave que llevaba en el bolsillo e invitó a la chica a pasar.

Era una especie de oficina amplia. Tenía un sector que era una barra con copas y bebidas, otro sector que era un escritorio con tres sillones y otro sector que era como un living con sillones de cuero negro y una mesa ratona de vidrio. La peliazul supuso que ese lugar estaba destinado para realizar negocios durante los eventos y que seguramente su jefe le mostraría algún contrato nuevo.

Antes de que Bulma pudiera reaccionar, Vegeta ya la había tomado por detrás metiendo sus manos dentro del vestido por la espalda y posando sus manos en su vientre para presionarla contra él y le besaba la espalda. La peliazul se sobresalto por ser abordada de ese modo, no sé lo esperaba porque su último encuentro no fue justamente sexual.

-¿Qué haces?- preguntó sin negarse al sometimiento.

-Te extrañé ¿Tú no me extrañaste?- interrogó al momento de girarla para nuevamente apretarla contra su cuerpo y besarla entre el cuello y el mentón. Bulma solo pudo gemir mientras intentaba torpemente presionarlo contra su cuello ya que en una de las manos llevaba una cartera de mano forrada de azul con un detalle de estrases.

Vegeta la liberó para tomarla de una mano y dirigirla al sofá de cuero de la habitación. Tomó el sobre de ella y lo colocó en la mesa de vidrio y cuando se lanzó sobre ella para besarla Bulma lo detuvo.

-Creo que no deberíamos seguir, muchas personas nos vieron entrar juntos- justificaba con nervios.

-Nadie dirá nada, el servicio incluye la discreción- se quitó el saco del traje y volvió a colarse sobre su asistente para seguir besándola. Bulma buscó zafarse otra vez pero él le sostenía las muñecas y no la dejaba escapar. Tras forcejear unos momentos, su jefe colocó todo el peso de su cuerpo sobre ella para susurrarle al oído.

-Nadie lo notará- comenzó a desajustarse la corbata hasta quitársela- Piensa en lo divertido de hacerlo tratando de no despeinarte para luego simular frente a todos- y finalizado el susurro colocó sus manos en la nuca de Bulma y le desprendió la gargantilla para bajarle el escote y disfrutar de la suavidad de pechos.

Bulma no podía resistirse a esos tratos. Indiferente hasta la repulsión en público y pervertido, sexy y caballero en la intimidad. Optó por aceptar el juego de lo prohibido y comenzó a buscar cómo colocarse debajo de él. Vegeta sintió como ella se relajaba y desprendía con dulzura pequeños gemidos moviendo las caderas para poder darle lugar a la lujuria debajo de él.

Solo la dejó acomodarse lo necesario como para poder colocar su mano bajo su falda y buscar tocarla bajo todas esas capa de tela. La sorpresa que guardaba la peliazul se dibujo en su rostro como una sonrisa ladina cuando descubrió que llevaba liguero permitiendo mejor acceso y aumentando el morbo al clandestino encuentro.

-¿Liguero?- preguntó con un ronquido sensual y bajo.

-Era el único modo de llevar medias sin que sobresalieran la espalda del vestido- justificó.

-Me encanta- susurró para seguir besándola.

Llegó a la intimidad de la mujer a la que sometía y la sintió estremerce bajo su cuerpo. Ella no dejaba de arquear su cintura y suspirar por las atenciones en sus pechos y sumados a los aplicados a su feminidad, una corriente eléctrica la recorrió de pies a cabezas.

Cuando se preparaba para la fiesta pensaba en que tal vez se lo cruzaría pero el día había comenzado con tantas risas que el sábado lo había olvidado por completo. Ahora estaba ahí, entregada a sus besos, a sus caricias escondida en una habitación a metros de una fiesta en la que se encontraban su novio y la novia de él. Al principio no lograba entregarse pero su jefe tenía la particularidad de tocarla y volverla su esclava y esa era la parte que más la excitaba.

No podía demorarse más, ella tenía razón, muchos los vieron entrar y aunque él le prometió que nadie diría nada no podían demorarse más. Alzó su rostro y la beso con pasión recorriendo simultáneamente con sus manos los brazos de ella. Culminó el beso y jaló de sus muñecas para ponerla de pie al mismo tiempo que él lo hacía. Ella lo miró sorprendida y antes de que reaccionara la giró para que estuviese frente al sillón sobre el cual la arrodillo. Colocándose detrás de ella la apoyó con cuidado sobre el respaldo del mueble y tras besarle la nuca busco las muñecas de ellas que las llevó hacía la espalda de ella y con la corbata las ató una con otra con cuidado. Bulma se entregó sin reparo al acto de sumisión y esperó a que él hiciera lo que prometió, poseerla sin despeinarla.

Con sus manos masculinas recorrió sus piernas desde el hueco posterior de sus rodillas hasta los glúteos de la joven sometida descubriendo lo que ella llevaba bajo la falda. Corriendo apenas la fraga de encaje comenzó a besarla con ternura en el tesoro que acaba de descubrir, sintiendo como el dulce néctar de la excitación femenina comenzaba a inundar el lugar. Era el paraíso para ambos y su masculinidad comenzaba a palpitar con fuerza en su pantalón, lo ignoró y siguió, necesitada seguir ahí. El calor de su besos generaban en Bulma contracciones involuntarias y respiraciones entrecortadas mientras que el resto de su cuerpo de entregaba a la relajación total. La incomodidad de tener los brazos atados no la desalentaban para sentir placer y un gemido apagado y profundo salió de ella al ser penetrada por la lengua de su dominador.

El juego perverso de someterla, de atarla y tenerla rendida era muy satisfactorio. Estar proporcionándole placer a esa mujer tan bella, de someterla con su consentimiento sabiendo que hay ciento de personas a tan pocos metros hacía de ese juego una dulce tortura que deseaba eterna. Entraba y salía de ella con su lengua, lamiendo cada gota escurridiza que generaba la excitación.

No lo pudo soportar más y mientras mantenía contacto con su boca, buscó con locura liberar su masculinidad, se sentía torpe por no dar con el preservativo pero aun así lo buscó. La liberó por un momento de sus besos. Frente a la tardanza Bulma giró pero él, mientras se colocaba la protección, se lanzó a sobre ella para besarle el cuello. Cuando todo estuvo listo comenzó a acariciarla con su miembro sobre su feminidad para luego penetrarla con suavidad.

La entrada fue pletórica para ambos que se deseaban hasta la locura en esa oficina escondida. Vegeta obtenía una imagen privilegiada de la mujer que vestía elegante y sensual con unas curvas soñadas, era inevitable acariciar sus glúteos hasta que no aguantó más y en una de las envestidas la palmeo con deseo.

Bulma gimió sin reparos, estaba siendo envestida por detrás y ese leve dolor generado en unos de sus glúteos aumentaba su calor, se sentía totalmente sometida por el hombre que la acompañaba en cada una de sus fantasías íntimas. La excitación era tal que el clímax no se hizo esperar para ambos y la electricidad los recorría a ambos, generando temblores en la chica sometida y espasmos en su jefe.

La desató sin salirse de ella y la reincorporó para aprisionarla contra su cuerpo. Sus pechos seguían descubiertos por lo que los tomó con sus manos mientras le besaba el cuello. Deseaba no dejarla ir, tenerla con él toda la noche pero no era posible, la fiesta seguía y en ella había personas que indagarían con razón sus ausencias. Se salió de ella con cuidado y la ayudó a bajar.

Con el preservativo aun colocado, la ayudo a colocarse la gargantilla que sostenía su vestido y la besó. La deseaba tanto que no podía dejarla ir. Levantó sus pantalones y tras tomarla de la mano la guió hasta el servicio. Entraron juntos y mientras ella buscaba higienizarse, él hizo lo mismo y la dejó sola ahí. Salió a la sala y tomó la cartera de ella y se la entregó, imaginó que ella llevaría maquillaje ahí dentro. La volvió a dejar para comenzar a ordenar su ropa y colocarse el saco. Bulma salió en minutos del servicio y cuando ella se acercó a él la tomó de la cintura y la besó detrás del oído.

-Tendrás que acompañarme la semana entrante a La Capital del Sur- susurró al oído de ella con la carga sexual que aun lo invadía. Bulma se sorprendió.

- ¿Por qué iré yo?-interrogó curiosa.

-Te necesito para la revisión de unos contratos que haremos con una empresa de telecomunicaciones satelitales que desea expandir su mercado- volvió a besarla detrás del oído – ¿No te interesa viajar conmigo unos días fuera de la ciudad?- preguntó con picardía.

-Si, pero siempre es Fasha quién realiza esas tareas – se justificó la peliazul.

- Quiero ver que tan buena eres en la tarea- acomodó un mechón de Bulma que se escapaba del peinado con seriedad.

- ¿Solo eso? ¿Ver que tan buena soy en mi labor? – La asistente necesitaba garantías, aclarar las cosas antes de emprender el viaje. Él sintió como ella le ponía una barrera a su relación generándole desagrado.

- Solo eso Breif – y tras soltarla para tomarla de una mano la obligó a acompañarlo hasta la puerta – Mi secretaría te mandará un mail con el itinerario- y abrió la puerta para dejarla salir antes que él.

La fiesta estaba en un punto álgido de diversión. Las luces principales se había apagado dando lugar a los laser de colores. La música electrónica y la gente que bailaba y saltaba convertían el salón en un lugar confuso. Comenzó a caminar sin ver si su jefe la seguía, era Yamcha quién le preocupaba. Caminaba casi a ciegas, tratando de reconocer a las personas a su alrededor hasta que sorpresivamente alguien la jaló del brazo.

Era Maron con Raditz que bailaban frenéticos y divertidos. Trató de hablarle a su amiga pero no la escuchaba por el volumen tan alto de la música. Su amiga creyó entender a que hacía referencia así que le señaló un punto contra una de las mesas que ahora estaban contra la pared. Ahí estaba su novio hablando con ánimos con otros dos muchachos, se acercó a él y este la recibió sin preguntas, contándole que esos muchachos solían asistir a las carreras de las cual su equipo participaba.

Luego de un rato se encendieron las luces y comenzó el sorteo de la mano de Mai. Para sorpresa de grupo Maron ganó una de las órdenes de compras. Las luces se apagaron y la diversión siguió. Tuvieron que nuevamente salir al jardín a respirar un poco y vieron que muchas personas se encontraban buscando un poco de aire fresco. Cuando se disponían a volver a bailar apareció Mai muy divertida tirando del brazo de Vegeta. Bulma sintió todo el peso del alcohol ingerido golpear su estómago.

-¡Vallamos a bailar!- fue la divertida propuesta de Mai que arrastraba a Maron del brazo hacía el interior del hotel totalmente divertida. La peliazul miró a su jefe que la miró divertido y le hizo seña de seguirlos.

Yamcha la tomó de la mano y seguidos por Raditz todos entraron a bailar en la fiesta. La situación se había vuelto un tanto bizarra pero se entregaron a la diversión de todos modos. Todos bailaban al ritmo de la música electrónica sin necesidad de tocarse. Mai tomó de ambas manos a Yamcha y comenzó a bailar saltando sin insinuársele. Maron se colgaba del cuello de Raditz que reía sin creérselo que la voluptuosa no dejara de acosarlo. Bulma y Vegeta solo reían cada vez que se miraba, bailando sin tocarse, riendo sin parar.

Nuevamente las luces se encendieron por lo que Mai se disculpó para dejarlos, ella era quién conducía los sorteos y llevó de la mano a Vegeta. Ésta vez fue Yamcha quien ganó un bolso de viaje con el logo de la empresa. Adentro había unas camisetas para hacer ejercicios que también llevaban el logo de Saiya & Co. Todos festejaban la suerte del mecánico cuando algo llamó la atención de todos. Era Fasha que discutía en uno de los rincones del salón con Bardock. Para cuando las chicas quisieron acercarse, la morena salió disparada del recinto para sorpresa de los presentes. Otra vez las luces se apagaron y siguió la fiesta.

Casi amanecía cuando la fiesta mostraba que estaba acabando. Los cuatro jóvenes se encontraban sentados en unos de los living bebiendo un poco, tratando de recuperar fuerzas.

-Maron, ¿Crees que se encuentre bien Fasha?- interrogó algo preocupada Bulma.

- No estoy muy segura, acaba de responder a mi mensaje y me dijo que no me preocupe, que estaba con el Sr Bardock- respondió la joven.

Al ver a las chicas preocupadas los varones comenzaron a hacer apuestas de cómo haría Maron para ponerse de pie de esos sillones improvisados cuando nuevamente apareció Mai sin compañía. Se la veía divertida y eso mostraba toda su belleza.

-¿Se quedan en el hotel?- preguntó a la vez que se acercaba a ellos.

- Si ¿Por qué?- interrogó desencajada Bulma.

-Porque este hotel tiene una super piscina y mañana al mediodía estaré ahí- tras dar un trago a su copa agregó- Me encantaría que estuvieran ahí, son un excelente grupo-

-¡Si! -exclamó Maron- ¡Nos vemos allá! – respondió con una sonrisa llena de alegría.

- Bien, allí los espero a todos ustedes- y tras mirar a Bulma y guiñarle el ojo agregó- ¡A todos!-

La peliazul no tuvo otra opción que aceptar la propuesta. La novia de su jefe venía con todas las buenas intensiones, o al menos eso demostraba, para invitarlos a pasar lo que quedaba del domingo con ella. Aunque la situación le parecía extraña, no podía negarle el momento al resto del grupo, además de que no tenía argumentos razonables para negarse. Argumentos que no generaran la discordia de Mai y Yamcha sobre todo.

Luego que Mai se retiró decidieron que lo mejor era ir a dormir para estar con energías para el mediodía. Raditz tiró con elegancia de las manos de Maron y la puso de pie. Al llegar al salón éste se despedía del grupo pero fue Yamcha quien lo invitó a quedarse, después de todo sobraba una cama en su habitación y él había llevado varios trajes de baño. Bulma solo pudo reír frente a la proposición que fue aceptada. Era claro, su novio con Maron tenía una conexión similar a la que tienen los jóvenes en la adolescencia...

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Continuará…


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Jenny070891: No desesperes tanto! Para que salga lindo, uno necesita sentarse, escribir y releer varias veces para que ver que nada se pase. De todos modos creo que algo se me debe haber pasado. Gracias por ser tan linda. K!

BunnyBall: Llegarás de tu viaje y te encontrarás con otro capítulo con lemon. No recree tanto los detalles pero creo que quedó bonito. ¿Te gustaron los vestuarios elegidos? Puedo mostrarte luego los links si lo deseas (se que no pero puede que la curiosidad te gane). K!

InaMinina: Ya no te ando torturando pero sé que estás leyendo y te cuento algo... Todas las chicas quieren que lo hagas sufrir a Vegeta en tu historia. Si no sabes como te cuento que tengo una idea que se acopla a tu historia. Si te sientes perdida o en duda, me la preguntas, no es obligación bella. Espero hayas disfrutado de este capítulo. K!

SoyHina: Te dejo saludos lindas... Arriba está el agradecimiento a unas de las autoras que tanto nos hace sufrir. K!

A todos los demás, a los que dejan reviews, a los que eligen mi historia como favorita o a mi (eso es loco, no saben lo que hacen) como favorita les digo ¡GRACIAS!, es totalmente gratificante cada una de esas acciones. En especial los reviews. K!

Nota de Autor: Lo sé, Vegeta bailando no es de esperar pero esto es un UA. Y estoy cometiendo OCC con varios personajes así que no vi como un crimen ponerle un poco de diversión al estirado de Vegeta. Sepan disculpar aquellas que no encuentren agradable esa escena. Como dijo Paul Mc Cartney: live and let die. K!

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