Capítulo 8: El viaje a La Capital del Sur

Pocas veces Vegeta sentía compasión por alguien pero ver a su asistente pelear para colocar el bolso de mano en el maletero de la cabina lo supero. Cuando al fin se decidió ayudarla observó como un hombre panzón lo hizo por él, el acto le pareció repugnante pero en lugar de acercarse decidió volver a acomodarse en su asiento y observó victorioso como la joven de cabello azul se deshacía del señor con diplomacia. Los asientos de primera clase se ubicaban de a dos reguardando cierta privacidad a sus ocupantes. Una vez que ambos se acomodaron en sus asientos, Vegeta llamó a la azafata para que ofreciera a su empleada algo que beber.

-Agradecería un café- respondió gentilmente la joven.

-¿Algo para usted señor?- preguntó con gentileza la azafata.

-No, gracias- fue la escueta respuesta del moreno.

-¿Viajarás sin desayunar?- preguntó curiosa la peliazul.

-Entrené y desayuné antes de salir de casa- respondió con total seguridad haciendo que la joven se sintiera una completa ilusa. Se acomodó en su asiento y maldijo no haber llevado la medida de whisky tal cual le habían recomendado.

Minutos más tarde le alcanzaron un pequeño café que le reconfortó el alma, el oscuro líquido le entrego templanza a su espíritu inquieto e inconforme. Durante el vuelo Bulma no sabía cómo actuar o moverse con su jefe que viajaba a su lado. Los contantes cambios de actitud hacia ella la llevaban a sentir dudas de si hablar o no, de poner distancia o no. Cuando decidió entablar una conversación descubrió que Vegeta estaba con los ojos cerrados y su típico semblante serio. Sin más que hacer y con 3 horas de viaje por delante, la joven optó por relajarse y cerrar los ojos hasta quedar dormida. Minutos más tarde Vegeta la miró de reojo y sonrió al ver como la respiración de la joven hacían justicia con esa blusa que contenía sus pechos. Imagino asaltarlos y enterrar su rostro en ellos pero el avión no era un lugar apropiado por lo que guardó en su mente la fantasía.

Al llegar al aeropuerto de La Capital del Sur el moreno volvió a activar su teléfono celular y volvió a la rutina anterior de dar órdenes por el móvil no dando otra opción a su asistente a ser la encargada de los tramites de desembarque. Al salir del hall central encontraron a un señor con uniforme de chofer que los esperaba con la pancarta de Sr Ouji al cual siguieron para tomar el auto al hotel. Nuevamente se sorprendió la peliazul al ver que aparcaron en un edificio elegante que parecía de apartamentos y no un hotel.

-Señor, creo que se confundió con la dirección. Vamos al hotel Gran Sur- dijo la asistente.

-No Bulma, nos quedaremos en mi apartamento- intervino Vegeta que ya estaba bajando del auto tras ser abierta la puerta del automóvil por un valet parking.

-Pero creí que- llegó a decir la muchacha pero su jefe la interrumpió.

-Lo del hotel es solo una formalidad para la empresa, trabajaremos acá- y comenzó a caminar hacia el interior del edificio mientras otro señor con uniforme de conserje lo saludaba y le abría la puerta del imponente edificio. La muchacha apuró su paso para alcanzarlo y una vez que ingresaron a la recepción del edificio siguió al moreno que se dirigía a uno de los ascensores. Un joven de traje sencillo los seguía de cerca llevando las maletas de ambos. Una vez dentro del apartamento la peliazul pudo observar la austera y antigua decoración del apartamento del cual iban a habitar en los próximos tres días.

-¿Este apartamento es tuyo?- preguntó con curiosidad la administrativa.

-De mi familia más específicamente- respondió roncamente su jefe que comenzó a abrazarla desde atrás y a besarle el cuello. La muchacha dio un pequeño brinco frente al avance sorpresa comprendiendo el porqué del cambio de residencia en la ciudad.

-¿Qué hora es?- preguntó la peliazul buscando una excusa para evitar el ataque depredador de su jefe.

-Las 11:30- respondió apretando a la joven contra su cuerpo y sin dejar de besarla.

-La primera reunión es a las 13 hs en el restorant La Gourmet con los empresarios de TelSat. Creo que deberíamos prepararnos para el encuentro- se justificó buscando con sus manos deshacerse del agarre del moreno. Él la dejó y tras observar como esas caderas se alejaban fue en busca de su bolso de mano y quitó un sobre color madera que le entregó a la joven.

-Léelo, anoche redacté las condiciones del contrato- y entregó el sobre a la joven que buscaba algo en la cartera -¿Trajiste tu computadora portátil? –interrogó sin quitar los ojos de la pechera de su asistente que intensificaban la tensión de la blusa cuando ésta se encorvaba.

-Si, es más cómodo trabajar con ella- se justifico tras sacar de la cartera su teléfono celular y encenderlo para luego apoyarlo en la mesa de la sala - ¿dónde se encuentra el servicio?- preguntó mirando hacia todos lados.

-Tienes uno en la habitación- respondió él con una media sonrisa.

-¿Y cuál es mi dormitorio?-

-Aquel- respondió señalando una puerta que se encontraba abierta al final de la sala.

La muchacha tomó su bolso de mano y su maleta y se dirigió hacía la habitación. Cuando llegó al umbral de la puerta se detuvo sorprendida porque se encontró con un dormitorio matrimonial.

-¿No piensas avanzar?- fue la sugerente pregunta del moreno que se encontraba detrás de ella llevando su propia maleta. La peliazul se giró y vio como él le sonreía con lujuria y seguridad.

-No, no dormiré contigo las dos noche- respondió ella buscando salir de ahí pero Vegeta con la maleta eran suficiente obstáculo como para que ella no pudiera salir. Él hizo un paso hacia adelante y no le dio otra opción a ella que la de ingresar al dormitorio. Una vez dentro él le señaló el vestidor.

-Puedes dejar tus cosas ahí, ocupa el lugar que desees- la joven se ruborizó y por unos segundos estuvo paralizada. Cuando él nuevamente comenzó a acercarse a ella lo evadió yendo al vestidor con la maleta y la cartera a cuestas que lanzó para luego entrar al baño. Él solo sonrió por la actitud tan defensiva con la que ella se mostraba. "Inocente criatura" fue el pensamiento que abordó al moreno. Para cuando la peliazul salió del servicio, él se encontraba recostado en la cama sin siquiera haberse quitado el calzado, dando respiraciones profundas en muestra del cansancio físico.

-¿Tienes el sobre contigo? Necesito que lo leas- dijo él mientras con una mano golpeaba la superficie de la cama invitándola a sentarse junto a él.

-Si- Tomó el sobre y acercándose al mueble quitó el contenido del mismo y se sentó en el borde de la cama. Cuando comenzó a leer el contenido Vegeta se reincorporó de la cama y se sentó junto a ella observando cómo comenzaba a leer en voz alta. Espero a que ella estuviera muy concentrada en el texto para tomarla por sorpresa y besarla apasionadamente. ¿Acaso ella no entendía que eso del contrato con la compañía de telefonía satelital era tan básico que hasta un cadete lo podía realizar? La recostó sobro la cama y siguió besándola mientras la acariciaba sin quitarle la ropa. Poco a poco la joven comenzó a relajarse y a entregarse. No había opción, ni el malhumor podían borrar de su ser ese deseo y disfrutes que ese hombre le generaban. El beso apasionado finalizó y él se alejó unos centímetros de ella para observarla y no vio decepción en ella, la vio relajada y cómoda así que se levantó y la dejó sobre la manta que cubría al mueble.

-Vamos, necesito ver si trajiste algo mejor que eso en esa maleta- dijo en referencia a la vestimenta dirigiéndose al vestidor. Bulma saltó de la cama alarmada, no quería que él viera en la maleta que tipo de prendas íntimas llevaba ahí, debía descubrirlas en su cuerpo de ser posible.

-Prometo buscar algo más lindo- se justificó acercándose a él tratando de que no buscara como abrir su equipaje.

-Debe ser sexy Bulma, eres joven y te vistes demasiado formal- fue la justificación- ¿Trajiste de esas faldas cortas que tanto me gustan?- preguntó con interés. La chica recordó que en los primeros encuentros ella llevaba unas faldas cortas y cómodas para trabajar en el despacho.

-Creo que hay una de esas- respondió buscando ganarle con tomar la maleta. Él la observó extrañado, estaba seguro que ella guardaba algo ahí que la apenaba. Eso hizo que el moreno recordara lo que tenía guardado en la maleta y por dentro solo pudo desear que la tarde-noche se hiciera presente.

Siguiendo el consejo de su jefe la administrativa vistió un poco más sexy. Se puso una de las faldas cortas y dejó desprendido los tres primeros botones de la blusa. Cuando se puso el blaizer no lo prendió y dejó su cabello peinado prolijamente y completamente suelto. No estaba muy segura de la opción del cabello suelto porque el largo bajo los hombros le incomodaba un poco al momento de escribir pero aun así lo intentarían, debía dar una buena impresión a los empresarios. Una vez lista comenzó a maquillarse y fue Vegeta quién la interrumpió para salir. Él ya había colocado la computadora portátil de ella y varios documentos en su bolso que ya colgaba de su hombro. Extrañamente ella se sintió contenida y buscando no soñar más salió junto a él hacía la primera reunión.

Ésta vez se manejaron por la ciudad en un auto importado de la Familia Ouji que el mismo Vegeta manejó. Tenía un auténtico conocimiento de la ciudad y si se tenía en cuenta el decorado del apartamento era obvio que el moreno llevaba tiempo visitando esa ciudad.

El almuerzo con los de TelSat fue ameno y breve. Se pusieron de acuerdo en cuanto a lo que pondría cada empresa y al día siguiente irían a las oficinas centrales del nuevo asociado para firmar el contrato frente a escribano público. Bulma notaba la excesiva atención a su persona por parte de los empresarios y comprendió que fue buena idea vestir un poco más despreocupada.

Una vez terminado el almuerzo y llegado al acuerdo Vegeta se puso de pie para retirarse del restaurant. Bulma debió tomar los papeles con prisa y tras despedirse de los empresarios salió rauda tras su jefe.

-¿Conoces la ciudad?- interrogó serio el moreno una vez en el auto.

-No, es la primera vez que la visito- respondió extrañada la administrativa que colocaba su cabeza de costado al mirarlo.

Sin dudarlo sacó el automóvil con suavidad y comenzó a recorrer con prudencia las calles del centro de La Capital del Sur. Le mostró el área comercial, la zona financiera, los edificios gubernamentales y la exquisita rambla que mostraba la belleza de los mares del Sur. El aire era cálido porque aún no se despedía el verano en plena tarde.

-Creo que es hora de un refrigerio- fue el enunciado en la grave voz masculina que quitó a la joven de su ensoñación de contemplar el mar.

Volvieron tras sus pasos y circularon por donde se denominaba La Ciudad Vieja. El automóvil se detuvo frente a una pintoresca confitería que daba al puerto de la ciudad con solo tres mesas en la vereda que nadie ocupada. Al bajar Vegeta le ofreció a la administrativa una silla para que la ocupara y a los minutos salió un hombre anciano que caminaba lento directo al moreno. Vegeta pidió una merienda especial que traía muffins y tras mirar a su empleada se relajó contra el respaldo de la silla y se quedó contemplando en silencio el pequeño puerto.

Su expresión fuerte de ceño fruncido y los largos silencios no lo abandonaba jamás pero la joven aprendió a ignorar esos gestos que antes le parecían negativos y ver esos pequeños detalles que antes no percibía que si le eran agradables. ¿Estaba conociendo al verdadero Vegeta? Se sorprendía que un joven exitoso y sofisticado como él fuera capaz disfrutar con total soltura de un sencillo paseo turístico. Claro, la Capital del Sur era pequeña en comparación de otras ciudades importantes, pero aún así él se desenvolvía con una soltura que ni en la empresa vio. La tranquilidad, la soledad, la sencillez parecían ser cualidades o circunstancias que relajaban a moreno generando aun más empatía en la joven administrativa.

-Apagaste tu móvil, ¿Verdad?- preguntó la intuitiva chica.

-Si, desde que llegamos al departamento- Y tras colar una sonrisa ladina agregó- ¿Extrañas verme ocupado? Porque eso lo puedo solucionar llevándote a casa y arrastrándote al dormitorio- soltó con sarcasmo. Ella soltó una risa franca y el moreno supo en ese instante que ella era hermosa en todos los estados de ánimo.

Luego de merendar y comprobar que los mejores muffins de la ciudad eran de esa tienda volvieron al departamento. En el camino la peliazul revisó su teléfono celular y encontró un mensaje de su novio que le decía que no se preocupara en pedirle dinero a su jefe que ya había conseguido a un emprendedor que iba a invertir en su auto de carreras. Después de todo el día estaba siendo positivo y respondió el mensaje con un "Excelente noticia, cuando pueda te llamo".

Al llegar al apartamento la joven se sentía extenuada. El viaje en avión, la reunión y el paseo por la ciudad había sido extrañamente desgastante. Como Vegeta decidió ir a darse un baño prefirió recostarse en el sofá de la sala para evitar llamar la atención del moreno al descubrirla descansando en la cama. Y como imaginó se durmió.

Vegeta se bañó sintiendo como se relajaba su cuerpo y con la feliz idea de hacer suya sin contratiempos a su asistente. Al terminar no oyó a la joven hacer ruido por lo que salió desnudo a la habitación esperando verla ahí pero al no encontrarla se asomó a la sala y ahí la vio, profundamente dormida en el sillón. Con una sonrisa llena de lujuria fue hasta su maleta y tomó un pequeño bolso negro y con él fue al encuentro de su asistente. Y ahí estaba ella, con sus stilettos negros y esa falda corta que tanto le gustaba ver en ella. Al llevar la blusa desprendida en la parte superior podía ver como esos suaves y encantadores pechos subían y bajaban al compa de las respiraciones profundas y rítmicas de la muchacha y eso le terminó de dar la energía necesaria para comenzar con su plan.

Recordó cuanto disfruto ella de aquel pequeño acto de sumisión en la fiesta por lo que considero que sería la compañera perfecta para poner en marcha su retorcido plan. Primero le quitó los zapatos y luego buscó con cuidado y delicadeza desprender la falda de la joven, cuando finalizó la tarea ella despertó con suavidad y pudo ver que él estaba completamente desnudo pero antes de que lograra reaccionar él la comenzó a besar profundamente sin darle oportunidad a que pudiera ver un poco más su entorno. Puso todo el peso de su cuerpo sobre la chica y le quitó la blusa. Siguió recorriendo su cuerpo de modo posesivo y encontró lo que buscaba, el comienzo de las medias y poco a poco las retiró tratando de no quitarle la ropa interior. Bulma elevó las caderas para permitirle que le quitara las medias, no era el más romántico de los amantes pero aún así la encendía de modo inusual, llevándola al límite del placer y la locura. No iba a resistirse, pudo poner cualquier excusa para no viajar o simplemente rechazar el viaje pero tenía una meta y era tener un encuentro más antes de desaparecer y recomenzar su vida lejos de quienes la rodeaban en este momento.

El moreno dejó las medias cerca de él y desprendió el brasier de la chica y sin preámbulos tomó ambos pechos con sus manos para apretarlo y besarlos. Sentía que podía moldearlos a capricho con la fuerza de sus dedos y devolverles la forma con cada succión. Cada atención dada, cada roce de sus dientes eran recompensados con roncos y suaves gemidos que acompasaban con el baile sensual del zigzagueo de la peliazul bajo su cuerpo. Tanto roce y tanto erotismo llevaron al joven empresario a sentir su ser palpitar en su pelvis con fuerza pero aún no la abordaría, deseaba verla sucumbir por el placer que él mismo le proporcionaría.
Tomó las medias y con la punta de una de ellas ató ambas manos de la chica por la espalda y el otro extremo lo ató al tobillo izquierdo de la joven obligándola a queda levemente encorvada hacía atrás y con la pierna flexionada al glúteo. En un comienzo creyó oportuno atarla al mueble pero verla tan deseosa lo llevó a reformularse una escena que jamás había experimentado.

Bulma estaba totalmente entregada, la incertidumbre solía ser una dulce tortura cuando era manipulada por su jefe. Él tomó del misterioso bolso un pequeño objeto plateado y redondo que escondió en su mano.

-¿Confías en mi?- ronroneo al oído de la joven mientras la oprimía con el peso de cuerpo y con la mano libre la jalaba del cabello hacia atrás.

-Si- musitó la joven que debía soportar el peso de su jefe en esa incómoda posición.

-No te oigo Brief- sonó amenazante sin soltar su agarré -Te daré una palabra clave para escapar de mis garras - y encendiendo el dispositivo que guardaba en su mano y agregó – Será lapicero- y la chica solo pudo reír porque era obvio que esa palabra hacía referencia al accidente en su antiguo trabajo.

Él acercó la pequeña bala vibradora a la cúspide de la intimidad de su víctima, haciéndola experimentar una sensación sorpresiva y gratificante mientras quitaba peso de ella para bajar hasta la intimidad de la chica donde vibraba el pequeño objeto. Ella se arqueó porque las succiones recibidas junto a las atenciones de la bala vibradora las transportaban al mismísimo Nirvana. El moreno colocó el pequeño objeto en el canal femenino empujándolo lentamente con los dedos. Una vez colocado, tomó del bolso una loción con la cual roció los pechos de la peliazul y comenzó a brotarlo con sus enormes manos. El efecto calor de la loción era acompañado de un aroma a fresas que gratificó aun más a la chica. Vegeta volvió a rociar a la chica con la loción en el vientre y busco que algunas gotas bajarán un poco más. Siguió dando mansajes mientras succionaba los suaves montes de ella y con las manos empezó a bajar y lubricar toda el área de la pelvis de la administrativa. La seguía estimulando con los dedos y rodeo con unos de ellos el área de anillo anal y la joven abrió sus enormes ojos azules con expresión de reproche porque sentía que él traspasaría su límite en cuanto a la experimentación. Él sonrió ladinamente y sin dejar de acariciarla pronunció:

-¿Confías en mi Bulma Brief?- ella dudó pero al pasar unos segundos ella gimió y cerró los ojos en señal de confiar. Esperaba que él no se pasara de la raya.

El moreno volvió a bajar y comenzó a lamer toda el área sin dejar de estimularla con los dedos y con succiones. Una idea cruzó por su mente, se reincorporó y tomó a la administrativa de la cintura y la puso de pie para luego girarla e inclinarla sobre el sofá. Volvió a bajar para seguir lamiéndola, tomó la loción y llenó el interior de los glúteos de ella con el aceite para masajearlos y ver como este caía hasta el orificio donde vibraba la bala. Esos glúteos se veían como la gloría y coloco su masculinidad entre ellos no para penetrarla sino para rosar con ellos su virilidad y así observar como aparecía y desaparecía en esas curvas. Se sentía urgente por hundirse en ella que no dejaba de jadear y gemir. Con cuidado introdujo sus dedos y quito la pequeña bala vibratoria. Tomó la loción y nuevamente la roció con ella y tras jugar con sus dedos introdujo el pequeño objeto en la parte posterior de la chica. Bulma gimió con nerviosismo, no quería ser penetrada por ahí pero el objeto era lo suficientemente pequeño como para no dañarla. Él tomó su virilidad y con ella recorrió varias veces la intimidad de la chica hasta que penetró su feminidad con decisión en esa posición. Ambos sentían al objeto vibrar mientras la abordaba. Ella perdía la estabilidad desde esa posición con el pie amarrado a sus manos pero Vegeta cuidaba de que ella no cayera de lado. La tomó con firmeza por el vientre y busco reincorporarla para tomar sus pechos pero era casi imposible por lo que la apoyó en el respaldo del mueble. Tras darle varias embestidas en esa posición sintió que no se aguantaría así que salió de ella y la recostó en el mueble para verla de frente. Volvió a besarla con desesperación mientras se daba placer a sí mismo con una mano. Luego tomó ambos pechos y hundió su rostro en ellos que se sentían dulces por el sabor de la loción y tras succionarlos acarició la entrepierna de la chica y volvió a introducirse en ella que vibraba con la bala. Deseaba verla explotar de excitación. Él quería por todos los medios ser el artífice de sus mejores orgasmos. Él quería ser quien la llevara al paraíso porque ella lo trasportaba a ese lugar con su presencia.

Ella no podía sentir más, sentía que el éxtasis la haría volar por el aire una vez que lo alcanzara.

-Vegeta- gimió la chica y su nombre sonó como si fuese la palabra más exquisita del mundo.

Volvió a hundirse en ella con fuerza y arrancó otro gemido de las entrañas de la chica. Observó el plano que le ofrecía ver su virilidad en ella y comprendió que no se había puesto el condón así que lanzó todo el peso sobre ella para llegar a su oído. Entre jadeos preguntó:

-¿Tomás anticonceptivo?- la frase salió entre suspiros y carga sexual. Ella entreabrió sus ojos.

-Si- y tras dar otra respiración entrecortada agregó –Eres un maldito-

Él sonrió de lado, la besó con pasión y se volvió a reincorporar. Siguió dando embestidas a su secretaria y tras sentir que iba a culminar trató de aguantar y salió de ella. Se lanzó sobre la joven y apoyó su masculinidad aun erecta en el vientre de ella y la besó mientras la estimulaba con los dedos. La peliazul vibró fruto del gran orgasmo haciendo que él se relajara y eyaculara sobre la piel clara de su víctima. Estaban exhaustos así que jaló del pequeño objeto y le desató las manos y el pie. Lanzó todo al piso y se acomodó sobre ella. La peliazul le reclamo que le dolía parte del cuerpo por haber estado atada así que se colocó entre ella y el respaldo y con fuerza la contuvo contra su cuerpo que aún estaba agitado y caliente. Bulma no lograba recuperar el aliento pero de todos modos se quedó inmóvil entre sus fuertes brazos. Pasaron unos minutos y una vez que ella logró relajar su respiración, tomó lo que le quedaba de fuerza y se dirigió al servicio dejándolo en el sillón.

Necesitaba un baño y aclarar su mente pero la excitación del momento vivido no la abandonaba. Cuando se disponía a salir de la ducha entro el moreno y tras tomarla del rostro para besarla la dejó ahí acorralada y comenzó a bañarla. Ella siguió el juego y también se dispuso a higienizar a su jefe. Una vez terminada la tarea ambos salieron y tras jugar a secarse la chica se lanzó sobre la cama. Ella deseaba con todas sus fuerzas meterse bajo las sábanas y así lo hizo. Él se retiró de la habitación completamente desnudo y se oyó claramente que pedía comida por teléfono. Volvió con el artefacto aún en la oreja y le preguntó si le gustaba la comida italiana y al verificar que sí se volvió a retirar. Momentos más tarde se lanzó en la cama junto a ella y sin meterse bajo las sábanas la abrazó y no dijo nada, solo puso su cabeza a descansar en el hombro de la muchacha.

-¿Te imaginas estar embarazada de tu jefe?- rompió el silencio su ronca voz sin salir de la posición de descanso en la que estaba.

-No- fue la respuesta negativa que recibió.

-De seguro debes ser hermosa con panza- agregó mirándola con deseo.

-No Vegeta, no quedaré embarazada de ti- volvió a responder negativamente la chica aunque internamente disfrutó del alago.

-¡Qué pena! Eso me quitaría de encima el compromiso con Mai y me daría acceso ilimitado a tu cuerpo- Ella solo lo miró fingiendo furia y él ignoró esa mirada para abrazarla más y esconder su rostro en el cuello de su amante. Minutos más tarde él se reincorporó y se colocó el bóxer y al salir de la habitación se oyó que encendió el televisor.

-¡Ven! No podemos recibir al delivery sin ropa- fue la excusa que plantó para que ella lo acompañara. Bulma se levantó con fastidió de la cama, quería dormir pero recordó que debía llamar a Yamcha. Se vistió con un camisón corto de raso celeste y detalles de encanje blanco y se cubrió con una bata corta que llevaba el mismo diseño. Fue hasta la sala y sin darle importancia a Vegeta que estaba mirando las noticias tomó su teléfono celular y los cigarrillos y se dirigió a la cocina. Una vez que marcó salió a lo que sería el lavadero que era una especie de balcón semi abierto con batea. Vegeta la siguió con curiosidad pero al oír que ella pronunciaba el nombre de su novio, se giró con disgusto y volvió a la sala.

-Hola Yamcha, ¿Cómo estás?- preguntó con diligencia la joven.

-Bien, bien, aún en el taller- respondió del otro lado el joven que sonaba cansado. La culpa la embarcó pero luego recordó que dejaría esa vida atrás y se rehízo.

-Dime, ¿Quién será el sponsor del auto?- preguntó para demostrar interés y tener un poco más de información. Después de todo él no dejaba de ser importante para ella.

-Es nuevo empresario, alguien que escuchó mi propuesta y desea animarse a la inversión- y luego de pensarlo un poco agregó – un inversionista novato, espero no defraudarlo- y la risa de la incertidumbre lo invadió a ambos.

-¿Qué tal el viaje? ¿Llegaste bien?- preguntó con interés el joven.

-Si, y luego de la reunión con los inversionista di un paseo por la ciudad. Hace poco que volvía al –casi dice apartamento pero lo recordó de inmediato y se corrigió antes de decir algo- hotel. Mañana se firma el contrato pero como habrá una cena de festejo vuelvo el viernes al mediodía-

-¡Genial Bulma! Saca muchas fotos así me muestras, si?- exigió divertido el mecánico. Ella se rió de la inocente petición.

- Si, lo haré. Besos Yamcha, mañana vuelvo a llamarte- se despidió la peliazul que daba unas caladas al cigarro.

-Besos Bulma- y la llamada se acabó.

La joven de cabello azul observaba el movimiento de la ciudad desde el balcón mientras finalizaba su cigarrillo. Pensaba en que lo mejor era buscar una nueva vida en una ciudad como esa que no era tan grande y eso ofrecía cierta belleza y tranquilidad. Algo en su interior le decía que Yamcha aceptaría en buenos términos finalizar la relación. La renuncia la presentaría de modo espontáneo al finalizar el mes. Pero aún faltaba para ese momento y disfrutaría de su viaje de lujuria.

Vegeta comenzó a revisar su teléfono celular, por dentro le molestaba que ella llamara a su novio luego del grandioso encuentro que habían tenido. Le molestaba que ella pensara en el mecánico cuando estaba con él. Un e-mail le llamó la atención y al abrirlo lo invadió el temor, le informaban de una nueva fuga de dinero. Respiró hondo y dejó el teléfono sobre la mesa, no era momento de desquiciarse con eso. Había dejado instrucciones a su tío y a su secretaria hasta que él volviera. Cuando regresara a la empresa se fijaría en eso con el Departamento de Riesgos. El timbre sonó cuando ella volvía del balcón. Atendió y tomó su billetera. Minutos más tarde se sintió el timbre de la puerta y abrió en ropa interior, tomó el paquete y pagó.

Invitó a Bulma a sentarse con él en la mesa de la cocina y tras colocar los utensilios cenaron. Luego la tomó de la mano y la arrastró al dormitorio apagando el televisor en el camino. Una vez en la cama encendió el televisor de la habitación y se dispusieron a ver una película. Minutos más tarde ella dormía así que apagó el artefacto y se acomodó junto a ella. El perfume que emanaba del cabello de ella era delicioso. La abrazó por detrás y se durmió totalmente relajado disfrutando del calor de la joven.

Continuará…


A todos los lecotres: Uy! Me jugué con un lemon que no sé si a todos les gustó. Espero que si haya sido de agrado a todos. Quedan un par de cosas por contar. Aun no redacto el capítulo 9, espero no demorarme demasiado. Los quiero mucho a todos. K!
PD: Espero reviews luego del jugado encuentro :P