No se emocionen tanto... No significa que publicaré el próximo muy rápido, pero lo bueno es que descansé bastante y me está resultando mucho más sencillo redactar.
Capitulo 11: Volver al hogar
Al salir de la autopista debió bajar la velocidad del automóvil, el camino de tierra era casi intransitable para su auto compacto. Luego de varias curvas llegó a la entrada de la granja de sus padres. La duda la invadía, no sabía si entrar o retomar rumbo incierto.
Sin saber cuánto tiempo pasó, si media hora o más de una, un vehículo se colocó detrás de ella con las luces encendidas, tocando bocina y exigiendo paso a la granja. Bulma intentó arrancar el auto para quitarlo del camino pero los nervios la traicionaron y solo consiguió ahogar el motor. La frustración fue tal que apoyó la cabeza sobre el volante pidiendo un milagro mientras intentaba encender el motor por cuarta vez.
-¿Bulma?- se oyó una voz femenina en el exterior del vehículo mientras golpeaban el vidrio de la ventanilla -¡Bulma!-
La peliazul elevó los ojos y quedó paralizada al reconocer a su hermana que la saludaba del otro lado del cristal. Bajó la ventanilla sin saber mucho que hacer.
-Tight- pronunció con timidez.
-¡Qué sorpresa Bulma! ¿Acaso avisaste a mamá que ibas a venir?- preguntó con genuina alegría su hermana.
-No en realidad necesitaba verlos y vine sin avisar- agregó la peliazul abriendo la puerta del auto. Sin saber mucho como debía saludar a su hermana se encontró con que está la abrazó con ganas.
-¡Oye! No has cambiado demasiado – pronunció la rubia tomando un poco de distancia para observarla - ¿Hace mucho que se te quedó el auto acá?- preguntó curiosa la rubia que se mostraba contenta con la llegada de su hermana.
-En realidad llegué y se quedó acá – justificó la peliazul algo tímida.
-¡Vamos! Levanta el capot y te ayudo a arrancarlo – sugirió su hermana que ya iba hacia el frente del vehículo – cuando yo te diga lo enciendes-
Bulma acató la orden y junto con su hermana lograron encender el motor del pequeño auto y luego, cada una en su vehículo, ingresaron hasta la casa de la Familia Brief.
El recibimiento en la casa fue casi estrepitoso, por los gritos de alegría de la madre de las chicas mientras el padre sonreía y festejaba desde un rincón al ver a su familia reunida.
-¡Bulma! Seguro tienes hambre, son más de las 11 de la noche- dijo su madre mientras comenzaba a colocar los cubiertos sobre la mesa de la cocina.
-No te preocupes mamá- respondió la peliazul tratando de no incomodar a su madre.
-¡Yo si tengo hambre!- exclamó Tight que tomaba su lugar en la mesa.
-Ya cené pero puedo comer un poco más- agregó el Sr Brief tomando asiento junto con sus hijas.
-Papá, tú solo tomarás un té, luego te quejas que no puedes dormir por la indigestión- intervino la Sra Brief que de la emoción no se aguantó y beso a la menor de sus hijas en el cabello y a la mayor en la mejilla –Tight, deberías ser más ordenada con las comidas –mostrando un tono de voz serio- Ese niño requiere de un cuidado especial y lo sabes- concluyó guiñándole un ojo.
-¡Mamá!- exclamó Tight con las mejillas encendidas.
-¿Estás embarazada?- preguntó casi incrédula Bulma.
-Sí, pero apenas de 10 semanas- y con orgullo agregó- Aún es un porotito-
-¡El más pequeño de los Brief!- agregó muy feliz el padre de ambas.
-Pero… Nadie me dijo nada- reprochó la peliazul.
-Es que tu hermana no me deja contarle a nadie hasta que tenga más de tres meses de gestación- se excuso la madre de ambas mientras les acercaba unos platos con guiso a sus hijas –Bulma, deberías venir más seguido- agregó la Sra Brief – Los geranios florecen cada temporada más hermosos, al igual que las amapolas- sonrió feliz mientras le agregaba agua caliente a las tazas que preparó en la bandeja.
La cena transcurrió sin demasiadas preguntas, en un ambiente familiar muy cálido. Poco a poco Bulma fue dejando de lado el temor de ser rechazada en la casa de sus padres y no podía dejar de admirar con cariño el abdomen de su hermana que aun se mantenía plano. Una vez terminada la cena, la Sra Brief con ayuda de su hija menor fueron juntando los utensilios para lavarlos y guardarlos. Tight y su padre subieron a la planta superior a descansar.
-¡Ya! ¡Deja eso y ve a hablar con tu hermana!- ordenó la Sra Brief a la peliazul mientras le quitaba de la mano los cubiertos que su hija escurría- Ve, creo que es tiempo de que hablen de una buena vez- agregó con un tono de voz cordial y de complicidad, interesada porque sus hijas se amigaran.
Bulma subió temerosa las escaleras. Llevaba más de 4 años de distanciamiento con su hermana y ella sentía mucha culpa por los malos momentos vividos en aquella época. Sentía que el recibimiento cálido de su hermana era genuino, que tal vez había quedado en el pasado las discusiones y los reproches. Tal vez la había perdonado con el pasar del tiempo y aunque ella nuevamente no pasaba por el mejor de sus momentos personales, necesitaba saber si eso era cierto para al menos sanar algunas cosas.
Vio luz en el dormitorio de su hermana, se acercó con cautela y oyó que ésta hablaba por teléfono. Espero unos minutos a que terminara de hablar y cuando sucedió golpeó suavemente la puerta.
-Tight, ¿Puedo pasar?- pronunció con timidez mientras abría lentamente la puerta.
- Pasa Bulma – fue la respuesta recibida.
Ingreso y la leve luz de la lámpara de noche iluminaba el cuarto. Su hermana se encontraba sobre la cama con la espada reposando sobre el respaldo. La miró con cariño y le indicó que se acercara, que se sentara junto a ella. La peliazul sonrió levemente y se sentó junto a la rubia.
-Ven- pronunció con ternura su hermana tomando la mano de la joven entre las suyas –Te extrañé mucho-
-Perdóname Tight, por favor perdóname- agregó la menor con lágrimas en los ojos.
-¡Ay Bul! Hace mucho que te perdoné- agregó la mayor abrazando a su hermana para consolarla pero ella solo pudo dejar correr lágrimas que llevaba guardadas desde hacía muchos años.
-Es que…- pero la congoja no la dejaba hablar.
-¿Sabes qué? Él no merece ni una sola de tus lágrimas- agregó tratando de aguantarse las ganas de llorar –Tampoco fue bueno para nosotros que decidieras irte así-
-Pero yo te culpé de todo y me fui, dejándote sola en un momento muy difícil- trato de juntar fuerzas y continuó- Te hice mucho daño sin intensión y lo peor es que no supe estar a tu lado cuando más me necesitabas- concluyó la peliazul.
-Ya paso Pequeña- agregó Tight mientras algunas lágrimas caían sobre su mejillas –Supe perdonarte y perdonarme. Dejemos eso en el pasado, tu sobrino no me creerás que tienes un carácter de los mil demonios si te ve llorar- sonrió con una mezcla de emociones que la llevaban a reír y romper en llanto mientras acariciaba el cabello azul de su hermana –Ya no llores que le va a hacer mal al porotito- sonó angustiosa su voz.
-¿Puedo preguntar algo?- interrogó la menor.
-Sí, lo que desees- agregó la mayor que no dejaba de acariciar el cabello de su hermana.
-¿Quién es el padre del niño?- Preguntó con temor.
-Se llama Leo, salimos hace un poco más de un año y estamos viendo de venir a vivir acá porque papá desvaría mucho y necesita ayuda con la granja y ni hablar de la empresa- respondió su hermana que volvía a sonreír.
-¿Y Eric?- preguntó con curiosidad la peliazul.
-¿Ese idiota? ¡Por favor! No me digas que aun piensas en ese patán- agregó con ironía la mayor.
-No, de hecho… no sé… pensé que seguían- respondió sorprendida.
-¿Y qué hablas con mamá cada vez que llamas?- preguntó curiosa su hermana.
- Del clima, de las nuevas ideas de papá, de qué si almorcé o dormí bien- respondió pensativa y continuó- de las plantas, de los nuevos pájaros que vienen al jardín- concluyó.
- ¿Jamás hablaban de mí?- preguntó totalmente sorprendida la rubia.
-Es qué yo no me animaba mucho a preguntar por ti. Mamá siempre me decía: Tight anda yendo a la empresa o Tight consiguió ampliar la fábrica-
-Ah! Ya veo- respondió sorprendida la mayor- A ver, te pondré al corriente del idiota de Eric- agregó pensativa- Luego de que se supo que salía con ambas porque me dejó embarazada, el muy estúpido se fue de la ciudad y nunca más supe de él- concluyó con una sonrisa.
-¿Y este niño fue planeado? Digo… ese embarazo te dio la pauta de que te es difícil llevarlo a término- agregó la menor.
-La verdad Bulma es que este niño no fue buscado pero me llenó de felicidad de que Leo sea el padre- agregó con una sonrisa - Estoy bajo tratamiento médico para que sea viable pero lo cierto es que necesito hacer reposo pero con papá es difícil- y tras hacer una pausa agregó- La empresa es pequeña pero da muy buenas ganancias y la granja requiere de un trabajo extra para su mantenimiento. En algún momento le dije a papá y mamá de irnos a vivir a la ciudad pero ellos no quieren irse acá, aman vivir en el campo- concluyó.
Bulma se reincorporó en la cama y miró a su hermana que se la veía radiante, seguramente por el embarazo. Miró a su alrededor y poco había cambiado el dormitorio.
-Es por eso que estamos viendo con Leo de vivir acá, así ayuda con las labores de la granja, luego iré improvisando con la empresa- informó la rubia que siguió hablando porque no se aguantaba las ganas de saber porque su hermana había vuelto sin aviso- Dime Bulma, dime la verdad, ¿Por qué no te atrevías a entrar a la granja?-
Bulma la miró y respiró hondo sosteniendo con angustia la mirada seria de su hermana por unos segundos.
-Temía que no quisieras verme- respondió con tristeza- Además de que tengo mi cabeza hecha un desastre y necesitaba un abrazo de mamá pero… temía que desearas echarme de la casa-
-Olvida el pasado- respiró hondo y agregó con seriedad- ¿Problemas con Yamcha?-
-Problemas con Yamcha, con el trabajo, con mi jefe- respondió con agobio como quien enumera una larga lista de hechos desafortunados.
-¿Nuevamente te tocó un tirano de jefe? ¡Ay Bulma! Te necesito en la empresa, deja todo y ven a trabajar con la familia- y acariciando su abdomen agregó- Este chiquilín necesita la ayuda y el cariño de toda la familia-
-Es más complicado de lo que parece- agregó mirando sus manos –Me acusaron de desviar fondos… Justo ahora qué- pero no se animó a decir más porque oyó el tintineo de unas tazas que anunciaban el ingreso de su madre a la habitación.
-Sigue Bulma, sigue hija- animó con entusiasmo su madre como quién no toma dimensión de lo escuchado mientras apoyaba una bandeja sobre el escritorio- ¿Así que tienes problemas con Yamcha? ¡Qué pena! Tú siempre lo describiste como un chico muy guapo y amoroso –agregó mientras endulzaba el té de las tazas.
-Mamá, dice que tiene otra vez un jefe tirano- intervino Tight que seguía sobe la cama- Le sugerí que renuncie y vuelva a casa. Así podrá pasar mucho tiempo con su sobrino- completo acariciando nuevamente su vientre.
-Claro Bulma, aun conservamos tu dormitorio- agregó la Sra Brief que jamás perdía el entusiasmo.
-Pero no puedo quedarme hasta que resuelva lo del desvió de fondos que dicen que generé y no es verdad- agregó la menor con seriedad, sintiendo que nadie comprendía la gravedad del asunto.
-Pero Buruma- la madre la llamó con el nombre alternativo con él que era nombrada en su infancia- El dinero va y viene. Eso tiene solución- y girando para mirarla directamente a los ojos agregó- ¿No me digas que tu jefe es muy guapo también?-
-¡Mamá!- exclamaron ambas chicas a la vez. Mientras Bulma se sonrojaba, Tight se indignaba por las deducciones de su madre.
-Shhh! Silencio- exigió la madre con un tono de voz moderado- Van a despertar a su padre-
-¿No me digas que tuviste una corazonada?- interrogó la mayor de las chicas a su madre.
-Es que Bulma habla tanto de su jefe y tan poco de su novio que imaginé que le atraía- y tras alcanzarle a Tight una taza con té y unas masitas agregó- Sino no se explica porque le preocupa tanto una falsa acusación de robo-
-¡Mamá! En realidad puedo ir presa por el desvío de fondos- respondió la menor demostrando entereza.
-¿Acaso no conoces a los abogados?- agregó su madre que le alcanzaba una taza con té igual a la que le entregó a su hermana- No pareces Brief hija- y tras tomar una taza para sí misma agregó- Si no supiera lo inteligente que eres diría que un nuevo amorío te nubla el juicio- concluyó dando un sorbo al té sin preocupación pero atenta a las reacciones de sus hijas.
-¡Mamá!- exclamó la peliazul totalmente sorprendida.
-¡Bulma!- exclamó locamente su hermana que no podía creer el poder de deducción de su madre- ¡Lo que tenías guardado!- agregó riendo mientras observa a su hermana que se quedaba sin palabras.
Es que la Sra Brief solía darse por desentendida de todo. Ella solo se dedicaba a su casa, a su familia y a su jardín. Mientras muchos pensaban que ella no tenía capacidad para nada más que cocinar, ella buscaba generar lazos con sus hijas y trataba de mantener conectado a su ya enfermo esposo que luego de amasar una digna fortuna y sufrir mucho por estrés decidió retirarse al campo. Esa mujer que se mostraba desinteresada de todo tenía el sexto sentido femenino muy desarrollado y lo utilizaba siempre para aclarar aquello que parecía imposible. Aseguraba solo preocuparse por lo importante.
-Dime, ¿Es guapo?- agregó mirando a la peliazul- Siempre tuvieron muy buen gusto las dos-
-No mamá, se va a casar- respondió seria mientras daba un sorbo a su té.
-Eso no le quita lo guapo- agregó con picardía la mayor que bebía el final de su té.
-¿Tú también?- la miró desconcertada la aludida.
-Te dije bebé, la tía tiene un carácter de los mil demonios- replicó la otra mirando a su ombligo.
-Lo mejor es ir a dormir, es muy tarde- sugirió la madre mientras tomaba las tazas vacías de sus hijas- Ayúdame Buruma, tu hermana debe descansar- y tras besar en la frente a la mayor continuó- Acompáñame así te doy un juego de sábanas para tu cama-
Minutos más tarde Bulma yacía en su antiguo dormitorio muy pensativa. ¿Acaso su madre tendría razón? Lo cierto era que el corazón le había saltado cuando su madre adjudicó enamoramiento a la falta de agudeza para resolver su problema laboral. ¿Realmente estaba enamorada de su jefe o solo era cegada por el deslumbramiento? Lo real era que las cosas con Yamcha estaban más que frías y los días vividos con su jefe se sintieron realmente hermosos, en especial el último frente al mar.
Llevaba tiempo sin sentir algo así… o ¿jamás había sentido eso? La intimidad, la pasión, la sincronía y seguridad que le generaba compartir momentos con ese hombre. Sí, llevaba tres años de relación con quién aun consideraba su novio pero nunca se había sentido tan libre como ese día que parecía tan lejano. Claro, apenas habían pasado 24 horas de sentirse en plenitud con otro hombre para que luego su felicidad interna se desvaneciera con una falsa acusación.
La incompetencia y la rabia invadieron su pecho llevándola a cerrar los puños de modo inconsciente. El modo como él la había tratado era deshonroso y demostraba el poco afecto que realmente le tenía. Él tendría que haberle pedido en privado que le rindiera cuentas, él debió escuchar su verdad para luego investigar y señalar a los verdaderos culpables. Ella no era una cualquiera, no era una trepadora y menos una ventajera. No, ella era una chica que merecía ser respetada porque era honesta y transparente. Su madre tenía razón, pondría un abogado para no presentarse nuevamente frente a los ojos de aquellos quienes la difamaron y maltrataron. Ella merecía respeto y no solo resolvería las cosas, exigiría una remuneración por las calumnias, los malos tratos y por los servicios dados a la empresa. Era verdad que ella había soñado con ese hombre y para sentirse un poco más valorada por una crisis de pareja le había sugerido una aventura pero eso no le daba derecho a acusarla de nada, al fin de cuentas, él estaba siendo tan adúltero como ella o peor por estar a punto de casarse.
Lo había decidido y estaba feliz por haber vuelto a la casa de sus padres. Contrataría un abogado y se quedaría para ayudar con la empresa familiar así Tight podría hacer el reposo correspondiente para no perder nuevamente un embarazo. En la mañana llamaría a Yamcha para decirle que estaba en la casa de sus padres y que no la esperara, que lo sentía mucho pero se quedaría en la granja por tiempo indefinido. Más adelante tomaría coraje para verlo y pedirle disculpas por dejarlo de ese modo.
La nueva Bulma renacía y con heridas del pasado cicatrizadas. Primero se encargaría de que su hermana recibiera todo el apoyo necesario, ayudaría a sus padres y poco a poco buscaría rearmarse para volver, quizás más adelante, en busca de un buen amor. Ella podía sola, en la granja no solo se rencontró con su familia, también había encontrado un hogar con amor y cobijo suficiente para hacerle frente al mundo.
Sin quitar la vista de su novio la modelo sentencio- Vegeta, debemos hablar. Es algo muy importante-
Vegeta posó la mirada sobre su novia, ¿A qué se debería tanto misterio y por qué estaba ella ahí? Desvío la mirada a la calle y volvió a mirarla, se veía expectante a su respuesta... ¿Qué sería lo que se traía entre manos? O peor aún ¿Qué sabía ella para estar justo ahí preguntando por Bulma sin razón alguna?
-Está bien- y el moreno comenzó a caminar por la acera.
-¿No pensarás ir a ese horrendo bar del frente?- interrogó con desprecio la chica.
-¿Y a dónde desea ir la reina?- replicó con sarcasmo su novio.
-Vayamos a tu departamento Vegeta- y apurando el paso y sobrepasando la posición del moreno agregó -Necesito que me aclares un par de cosas-
Mai subió a su auto y sin observar si Vegeta hacia lo mismo o no comenzó a conducir. Había detalles que la descolocaban y ella no era justamente una mente débil de manipular. Tarde o temprano se enteraba de las malas jugadas de su prometido, de donde habían ocurrido y con qué chicas y esta vez no era la excepción.
Podía ir enumerando uno a uno los detalles que lo delataban, desde la paciencia con la chica, como la determinación tomada de no juntarlas. Y Bulma podía mostrarse muy seria, muy legítima pero era evidente que algo sucedía con él. En la oficina, en la fiesta, en la piscina era notoria la rivalidad que se generaba de modo espontáneo entre ambas. También había notado la poca atención que se tenían con Yamcha, algo tan parecido a lo que le sucedía a ella con el heredero de Saiya&Co.
El asunto era que si ella estaba en lo cierto... ¿Qué haría? ¿Cubriría el cuello de la peliazul por simple complicidad tácita entre chicas? ¿Lo haría para compensar el hecho de vivir un romance con el mecánico? ¿Lo haría para desenmascarar al ruán de Bardock? Muchas preguntas, muchas posibles razones pero lo cierto era que ella tenía en su poder a la verdad misma, tan capaz de destruir como de construir y debía elegir el mejor modo de utilizarla. Un cálculo mal hecho podía cambiar por completo su presente y su futuro así que sin dudarlo más supo exactamente que hacer.
Miró por el retrovisor y observó que Vegeta iba manejando muy cerca de ella. Giro en la esquina y colocó nuevamente el guiño para ingresar con el auto al complejo de departamentos en el que vivía su prometido. Una vez adentro ambos tomaron el ascensor hasta el último piso.
-¿Vas a decirme qué es lo importante que quieres saber?- preguntó con ansiedad.
-Primero subamos, necesito una medida de whisky- respondió la chica que sentía una oleada de nervios invadir su cuerpo.
Una vez adentro, Mai se quitó los tacones y los dejó cerca de la puerta de ingreso. Mientras el moreno se deshacía del saco, ella preparó dos medidas de la bebida espirituosa y las colocó sobre la mesa de la sala. Tomó asiento y espero a que su prometido se acerque para señalarle una de las sillas y así tomará asiento frente a ella.
-¿Ahora sí sabré de que se trata tanto secreto?- reclamó el joven.
-¿Qué pasó hoy en la empresa con Bulma?- fue directamente a lo que le intrigaba.
-¿Acaso no te alcanza con el chisme?- buscó una salida rápida mientras daba un sorbo al whisky que tenía frente a él.
-No, es importante que tú me expliques que sucedió con ella en la empresa- replicó con firmeza.
-¡Nos estafó, eso sucedió! - respondió con total indignación a su novia -¿Acaso no fue eso lo que te dijeron? - escupió sin saber mucho a dónde ella deseaba llegar.
Mai miraba la mesa pensativa mientras golpeaba las uñas contra el cristal del vaso.
- Pasaste 3 días de arduo trabajo con ella y aún así crees que ella te estafó, verdad?- repreguntó mordaz la modelo, demostrando hasta dónde era capaz de saber y manipular información.
Vegeta afinó la mirada -¿Hasta dónde quieres llegar con todo esto Mai?- sonó amenazante el interrogante del moreno.
-A qué me cansé de ver cómo te manipulan- fue la respuesta qué no se dejó esperar y apurando lo que le quedaba de whisky continuó -La idea del casamiento sonaba fantástica Vegeta pero... ¿Hasta dónde piensas llegar tú con toda esta farsa de hijo y heredero ideal? - la chica hizo una pausa y miró hacía un lado como quien busca una salida para volver a los ojos de él, totalmente amargada -Serás un pésimo esposo, uno de esos que jamás me contradecirá en nada- y quitándose el anillo de compromiso agregó -Uno que no acepta lo que desea y que tampoco ve lo que los demás desean- y apoyando la joya sobre la mesa se puso de pie -Igual no creas que te has librado de mí-
El aire era asfixiante en la sala. El moreno se quedó paralizado mirando el anillo porque ella le demostró lo mucho que lo conocía, lo transparente que era frente a ella. ¿Acaso lo estaba dejando solo frente al altar? ¿Qué era lo que él no llegaba a ver? Reaccionó y se giró para preguntarle qué era lo que ella quería pero era tarde, las palabras no salían de su boca y ella ya tenía los tacones puestos y abandonaba la morada.
"Igual no creas que te has librado de mí", la frase que retumbaba en la mente de moreno. Ella dejó su anillo de compromiso sobre la mesa de su apartamento, le reclamó no ser lo suficientemente independiente. Ella había dejado en claro que era manipulado… ¿Manipulado por quién?
Continuará…
Bunny Ball: Éxitos con el viaje! Espero llegues a leer antes de partir... Te gustó? Espero que sí, creo que este es el primer capitulo que lees sabiendo más o menos que sucede. De todos modos, la idea es que sea sorpresa aunque tu amas el spoiler!
Marialaurajs, Johaaceve, Dianadaz, Ina Minina, Yess88, Naomigomiz, Veros, Vivi Ouji, Jenny070891, JuliBB... Ahhhhhhh! A todos/as! Gracias, los quiero. Sus reviews siempre llegan para alegrarme de un modo inmenso. Trataré de actualizar pronto, puede que se encuentren con más sorpresas. Gracias, eternamente gracias. K!
A los lectores anónimos y a los suscritos: Gracias por pasar, si llegaron hasta acá supongo que les resulta interesante mi historia. Gracias por dedicarle tiempo a mi loca historia de amor. Los quiero, K!
