Capitulo 12: La verdad a la luz

Colocó su alianza y el anillo de Mai en el vaso que dejó la modelo. Brindó al vaso de los anillos innumerables veces bebiendo a la salud de su destino. La botella de whisky estaba a punto de acabarse cuando sintió que ya no podía más y salió al balcón a respirar. Dedicó un brindis a la luna y gritó desahuciado el nombre que le generaba dolor en la garganta y en el alma:

-¡Bulma!- nada, ni una sola señal por lo que volvió a insistir -¡BULMA!- con la mano libre se tomó de la baranda y se dejó caer de rodillas.

La rabia, la frustración y la impotencia se apoderaban de él, pero ni aún así lograba llorar. Tanto resguardo, tanta superación habían endurecido su rostro y su espíritu.

-Hoy no vendrá - pronunció para sí mismo.

Se puso de pie y fue directo a su dormitorio. Se sentó en la cama, se quitó los zapatos y comenzó a desatar la corbata. Cerró los ojos y pudo sentir a Bulma respirar. Se sacó rápidamente la camisa y el pantalón para recostarse pero ella no estaba ahí. "Estúpido" mascullo con una media sonrisa. Estiró el brazo y simuló acariciar el rostro de ella sobre la almohada y se durmió totalmente ebrio.


Despertó sobresaltada, estaba segura de haber oído que él la llamaba. Giró en la cama y una parte de ella se entristeció por no encontrarlo. Se sentía como una adolescente tonta y enamorada porque todo el tiempo tenía presenta a Vegeta en su mente. Acarició sobre las sábanas como si acariciara el pecho de su amante y una sonrisa tímida se dibujó en su rostro. No debía añorarlo, no debía sentir el torbellino de sensaciones que llevaba dentro por él pero lo sentía. La culpa y el desconcierto no ayudaban mucho, la confundían más.

Lo que su madre le había dicho le daba la claridad que ella negaba aceptar, estaba enamorada de su jefe. Giró nuevamente y recordó la furia con la que él la abordó por el asunto de la estafa. También recodó que él estaba pronto a casarse. No, ese no era el Vegeta que ella amaba. Giró nuevamente y se durmió, imaginando estar cerca de él como en la tarde frente al mar.

Las mañanas en la granja de los Brief se inundaban de deliciosos aromas que emanaban desde la cocina. La Sr Brief adoraba preparar en las tarde diferentes tipos de bizcochos y pasteles, dejando varios incompletos para finalizar su preparación en la mañana. El café recién hecho, el olor a vainilla saliendo del horno invitaban a despertar con alegría.

"Al fin sábado" pensó Bulma que se desperezó y miró su cuarto. Todo estaba ahí, desde algunos de sus juguetes de la infancia hasta los destornilladores mezclados con biromes y lápices en el portalápiz de su escritorio. En la estantería estaban los apuntes de administración con algunos otros de mecánica.

Abrió la valija esperando encontrar algo cómodo pero no fue tan así. Terminó colocándose un pantalón de vestir con una blusa suelta y sandalias bajas. Al salir del cuarto pasó por el dormitorio de su hermana, entre abrió la puerta y la vio dormir por lo que cerró la para seguir viaje hasta el baño y luego hasta la cocina.

-¡Buenos días hija! Despertaste temprano- saludo su padre que ya estaba leyendo el diario.

-¡Buenos días papá!- respondió la peliazul que al sentarse tomó un muffin decorado con mermelada de arándanos pero dudaba de cuántas caloría le aportaría.

-Es que Bulma siempre despierta primero, ¿ya no lo recuerdas papá?- intervino la Sra Brief que le servía una taza de café a su hija y le daba un beso en el cabello- Buenos días hija, ¡Qué guapa estás!-

-¡Buenos días mamá! – sonrió la muchacha –Resulta que no tenía nada más cómodo para vestir-

-Deberías ir al pueblo con tu hermana para comprarte algo cómodo y de paso hablar con el Sr Krilin- sugirió la rubia.

-¿Un abogado?- preguntó detrás del diario el Sr Brief.

-Es que tu niña tiene problemas laborales- respondió rápidamente la rubia sin darle oportunidad de responder a su hija.

-¿Cómo es eso?- volvió a interrogar su padre dejando de lado el periódico.

-Es que alguien generó una estafa dentro de la empresa y me culpan directamente- respondió desganada mientras apuraba un sorbo de café.

-¿Y hablaste con tu jefe?- nuevamente interrogó el inventor.

-No quiere escuchar explicaciones- respondió casi sin voz su hija. Recordar la escena le generó malestar de estómago y dejó a un lado el muffin.

-¡Buen día!- la voz de Tight rompió la tensión.

-¡Buen día!- saludaron casi a coro.

La más pequeña tomó asiento junto con la familia y el desayuno prosiguió en un ambiente familiar muy acogedor. La peliazul ya había olvidado lo confortable de estar en familia. Los últimos meses que había convivido ahí habían sido turbulentos, enceguecidos por la rabia y la frustración. Se había sentido traicionada por su hermana cuando en realidad ambas habían sido utilizadas y embaucadas por el egoísmo de quien decía amarlas profundamente.

Un golpe en el hombro quitó de sus pensamientos a Bulma, miró y era su hermana quién le sonreía y le decía que se apure para ir a la ciudad. Subió a su dormitorio y tomó el bolso, al mirar dentro vio su teléfono celular apagado. Dudo si encenderlo o no pero decidió dejarlo así, apagado en el fondo de su cartera. Más tarde, ambas hermanas iban rumbo a la ciudad en la camioneta de la familia Brief. Darían una vuelta por la fábrica, luego irían a ver al abogado y tal vez, más tarde, irían a comprar algo de ropa para la peliazul.


No había modo de ubicar a su novia, intentaba recordar, revisaba los papeles en el taller pero no, no había modo de encontrar algún número telefónico que lo conectara con sus supuestos suegros. Jamás había acompañado a la peliazul a la casa de ellos porque jamás ella hablaba de ir a verlos. Cuando la peliazul recibía una llamada de su madre, se retiraba de su lado para hablar a sola. Era como si no deseara que supiera que hablaban aunque más tarde le comentaba de la llamada.

-Relájate- insistía Mai que lo miraba desde un rincón del escritorio mientras daba sorbos a su café. –El lunes aparecerá en la empresa si es que ella es tan responsable como dices-

-¿No entiendes que me preocupa saber cómo está?- replicó afligido Yamcha.

-Y a mí me preocupa verte tan tenso- agregó la morena que se acercó por detrás a tocarle el cabello –Además, si no hay noticias, es porque nada malo ha pasado –agregó guiñándole un ojo – Y nada le pasara- continuó entrelazando los dedos en el cabello del mecánico obligándolo a flexionar el cuello hacía atrás y así verlo a los ojos -¡Oye! Raditz, el nuevo novio de Maron… ¿Acaso no es analista de sistemas en la empresa?- interrogó súbitamente la joven ejerciendo fuerza con las manos.

-Si… ¿qué tiene que ver eso con esto?- dudo un poco el muchacho que solo pensaba en contactarse con la peliazul.

-¡Pues él tiene que saber si hay algún modo de averiguar si la cuenta bancaria fue creada o no por Bulma!- agregó con entusiasmo- ¡Ya! Vayamos a buscarlo –sugirió enérgica- De seguro recuerdas dónde vive, yo iré llamando a Maron a su celular- concluyó la chica que sacaba al joven a la rastra del taller.


-¿Por qué acaricias el celular? Dudo que ande mal o ya lo hubieras hecho funcionar- interrumpió Tight los pensamientos de su hermana que viajaba a su lado.

-Es que no sé si llamar o no a Yamcha-

-¿Y crees que notará tu ausencia? De seguro está en alguna competición – respondió para quitarle presión a su hermana aunque por dentro sintió que sonó muy cruel.

-Es cierto, además no pienso encenderlo hasta que hayamos hablado con el abogado- respondió con total confianza.


El dolor de cabeza era totalmente insoportable por lo que se levantó de la cama y fue directo a darse un baño para ver si aflojaba la resaca. El dolor aun era molesto por lo que optó por prepararse café, al cruzar la sala observó el vaso que contenía los anillos y nuevamente la amargura lo terminó de invadir. Así como estaba, con ropa de entrenar, tomó las llaves de su automóvil y se dirigió a la casa de su madre para ver si así lograba despejarse un poco y ver de qué modo le daba la noticia a su madre de la anulación del casamiento.

Llegó a la mansión y se encontró con la sorpresa de que su hermano Table estaba de visita. Su hermano menor estudia comercio exterior justamente afuera del país. Tener al mocoso en casa era un buen augurio, siempre había sido su aliado en momentos difíciles.

Pero no solo Tarble se encontraba en la mansión, también estaba su tío Bardock deambulando por los salones y un sentimiento iracundo comenzó a invadirlo. Se sentía tan en falta con lograr las expectativas de su padre que le había permitido influir demasiadas veces en sus decisiones al punto de hacerse el desentendido de verlo coquetear con su madre cuando él sabía que tenía una extraña pero consolidada relación con Fasha. Parecía que Bardock podía sentir su enojo, porque lo saludo de lejos y se retiró al jardín dónde su madre se encontraba tomando un café.

-¡Hermano!- lo llamó con entusiasmo Tarble pero Vegeta sostenía el vaso con jugo de naranja y los ojos fijos en la puerta que daba al jardín por lo que insistió con un tono de voz más severo -¡Hermano!-

-¡Ya te oí Tarble!- gruñó el mayor sin dejar de mirar la puerta. Tarble solo frunció el entrecejo en señal de que algo no estaba bien - Vigila a Bardock, en especial cuando esté cerca de nuestra madre. Por su culpa cometí muchas idioteces- agregó Vegeta mirando a los ojos a su hermano.

-¿Qué me ocultas hermano?- interrogó en voz baja el menor.

-Vamos- ordenó dirigiendo a su único hermano a una habitación continua y cuando ya estaban cerca a una de las ventanas agregó bajando el volumen de su voz – Tuve una aventura con una de mis empleadas-

- A ha- afirmó Tarble que afinó la mirada demostrando atención.

- Supuestamente ésta chica generó una estafa en la empresa y me dejé llevar por las habladurías del tío y no solo eso, ahora no me casaré y no quiero decirle eso a nuestra madre frente a él- y colocando su mano sobre el hombro de su hermano agregó – No quiero que él lo sepa y mamá aun no lo sabe-

-¿Es por la infidelidad que no te casarás?- interrogó algo asustado.

- Baja la voz- susurró Vegeta

-¡Vegeta! ¡Tarble! ¡Vengan a tomar café a al jardín!- los interrumpió su madre desde la puerta.

La distancia era suficiente para imaginar que su madre no había escuchado nada. Ambos sonrieron en señal de acatar el pedido pero antes de avanzar Vegeta generó fuerza sobre el hombro de su hermano a modo de recordatorio.

-No te preocupes Vegeta, yo me encargo-

-¿De qué debe encargarse Tarble? Acaba de llegar y ya lo quieres poner a trabajar- protestó la señora de la casa.

-De nada madre- respondió el mayor.

-Es que quiere que le baje una nueva serie a la tablet mamá- justificó el otro mientras los tres se dirigían al jardín


-¿Estás seguro de que puedes? –Insistía Maron que colocaba uno de sus pies en el rostro del informático.

Y la escena era un tanto bizarra para la modelo que siempre habitaba lugares refinados. Veía a Raditz meter dedos en el teclado de su portátil como un animal mientras que Maron se había recostado sobre el mueble y con los pies buscaba quitarlo del transe en el que parecía estar.

-¿Todo bien?- preguntó el mecánico que traía refrescos para todos y observó como Mai miraba incrédula la escena del sofá.

-Si, pero no estoy segura de que el muchacho pueda- respondió al aceptar el refresco.

-Podré- respondió el chico sin quitar la vista de la pantalla.

-¡Podrá!- afirmó en una risotada la peliazul que se ponía de pie para tomar los refrescos.


Y el sábado a la noche prometía ser extraordinario. El clima era excelente para cenar en familia en el jardín. Papá Brief había colocado junto a su hija menor lámparas de colores para iluminar y decorar. Leo había resultado ser un joven apuesto y amable que residía hacía pocos años en la pequeña ciudad junto a sus padres y hermanos. Había ido por trabajo a la fábrica de los Brief y el amor fue casi a primera vista con Tight. Demostró aptitud laboral y poco a poco aprendió los manejos y arreglos de las máquinas. La empresa no solo vendía cafeteras de lujos, también hacían capsulas de café y la marca Capsule & Home tenía gran renombre aunque ocuparan un pequeño segmento en el mercado que se sostenían con una modesta fábrica.

-¡Ya casi está la carne asada! – gritó desde la parrilla Leo para ver si apuraban el trámite de colocar los utensilios restantes.

Tight salió al patio casi peleando con su madre que no la dejaba transportar la pila de platos, la rubia insistía en que utilizara el carrito que su padre había creado para tal tarea y de ese modo no realizara esfuerzo.

-¡Tight!- exclamó la peliazul al momento que le arrebataba la pila de platos de las manos – ¡Si no deseas pelear con mamá, utiliza el carro! –

-¿Tú también?- refunfuñó la menor.

-Todos Cariños, todos- acotó el Sr Brief que se reía junto a su yerno de la escena.

La cena transcurrió alegre, llena de anécdotas de las hermanas Brief cuando eran pequeñas. Bulma sintió felicidad de ver a su hermana tan feliz, llena de vida, con proyectos tan concretos. De pronto se sintió vacía y tontamente añoraba ser abrazada por Vegeta. Otra vez su presencia en su mente. Se disculpó de todos en la mesa y tras quitarle un cigarro a su padre se alejó un poco entre las plantas a fumar sin notar que su padre realizaba la misma acción y la seguía.

-Estas enamorada Bulma, tus ojos me lo dicen- pronunció su padre contemplando la luna.

- Y de la persona equivocada papá- respondió la joven.

-Imagino que no es Yamcha porque llegaste sola buscando refugio- dedujo encendiendo el cigarrillo.

-No, no es él- respondió expulsando el humo –Vine porque se va a casar y no quiero estar ahí, ya no quiero verlo-

- El amor a veces no es correspondido, tú lo sabes muy bien- pisó el cigarro y agregó – Muchas veces es difícil tener la certeza, pero si no nos animamos a buscar la verdad se nos va la vida con el amargo sabor del que hubiera sido- y con esa reflexión dejó a su hija que contemplaba el cielo estrellado.


El domingo pasó con la calidez de quienes viven en familia. Los Brief disfrutaron de estar todos juntos, Mai junto a Yamcha, Maron y Raditz buscaban el modo de develar la operación de la estafa siguiendo la corazonada de que Bulma no la había generado. Vegeta optó por pasarlo en el club de tenis junto con su hermano para así contarle que era lo que le había sucedido.

El lunes a la mañana Vegeta entrenaba con furia, estaba lleno de ansiedad porque esperaba encontrar a la desaparecida de Bulma. Ella no estaba en su apartamento y no contestaba a las llamas telefónicas ni los mensajes de textos ni el mail que le había enviado. Estaba seguro que ella era una chica astuta y que se presentaría esa mañana en la empresa para evitar ser denunciada y llevada a mediación por estafa. Se dio una ducha y se vistió con la elegancia que los caracterizaba. Pospuso las reuniones de la mañana y pasó todo para la tarde. Siete de la mañana, cuando apenas había un par de empleados en la empresa, tomó asiento en su oficina de Presidencia. La espera lo estaba volviendo loco por lo que se puso a repasar informes de operaciones que nada tenían que ver con el Departamento de Riesgo. Ocho en punto fue interrumpido por un llamado de su secretaría:

-Sr Ouji, el Sr Krilin Kulilin desea verlo. Dice ser abogado de la señorita Brief-

Esto no se lo esperaba, Bulma resultaba ser más astuta de lo que pensaba –Dile que me espere, ya lo haré pasar- respondió en el intercomunicador.

¿Qué pensaba hacer? ¿Demandarlos? ¿Acaso tenía pruebas que demostraban que ella no era la culpable? Si era así ¿Por qué no se presentaba directamente ella? Lo más seguro es que ella estuviese asustada por el trato recibido. No, ella no se asustaba tan fácil, ella buscaba evadir su presencia porque su integridad no le permitía aceptar ese tipo de tratos. Lo haría pasar y que le confesara donde se encontraba escondida la peliazul.

-Dile que pase- respondió para luego acomodarse en su sillón y concentrarse en endurecer su rostro para intimidarlo.

Un hombre joven y calvo ingresó tímidamente a la enorme oficina de Presidencia con un humilde maletín. El moreno sonrió de lado frente a la idea de que el abogado sería una presa vulnerable.

-Tome asiento Sr Kulilin- ordenó con una sádica sonrisa.

-Gracias señor- y abriendo el maletín sobre sus piernas continuó – Vengo para hablar por el asunto que compete a la señorita Brief-

-La señorita Brief está en falta con la empresa al no presentarse a su puesto de trabajo-

-Acá le traigo un certificado médico que justifica su ausencia- respondió retirando un papel del maletín para colocarlo sobre el escritorio.

- ¿Algo más que desee comunicarme? Esto podía haberse arreglado con una llamada telefónica- retrucó el moreno impaciente que tomaba el auricular del teléfono -¿Podría darme la dirección de su paradero así se la comunico a Recursos Humanos para que envíe un médico que lo constate?- Pero el antes de que dé una respuesta evasiva el abogado la puerta se abrió.

-¡Sr Ouji, esto me parece una maniobra mediocre!- enfatizaba Fasha que ingresaba a toda carrera a la oficina.

-¡Sr abogado! ¡Sr Abogado!- gritaba Maron detrás de Fasha que junto a Mai y Raditz también interrumpían en la oficina.

Vegeta se puso de pie y con una mirada tirana miraba a su secretaria que intentaba detener el tránsito de personas dentro de la oficina. Harto de tanta inoperancia colgó el audífono del teléfono de modo violento.

-¿Qué es todo esto? ¿Una feria en el puerto?- exigió el moreno frente al disturbio generado. Justo cuando iba a recibir la información que deseaba todos decidieron entrar interrumpiendo la tarea.

-Cariño, relájate – dijo Mai que se adelantó a todos y tras acercarse a Vegeta lo abrazó – Si sigues así estarás demasiado estresado para el casamiento- agrego con un tono de falsa calma. Cuando el moreno la miró le guiñó un ojo pero éste le respondió con un gruñido.

Mai traía algo entre manos, por eso montaba todo ese circo. Cuando volvió a mirar al abogado observó que Raditz tiraba hacia atrás el sillón donde se encontraba el abogado mientras Maron le coqueteaba al señor mostrando su exuberante escote. Fasha le gritaba exigiendo orden, algo sucedía y no estaba informado. Necesitaba saber que sucedía.

-¡SILENCIO!- exigió buscando ser respetado. Todos dejaron de hacer lo que hacían para mirarlo. Mai sonrió y sin tomar en serio el carácter enérgico de Vegeta se sentó sobre su escritorio.

-¡Señor! Esto es inaceptable –intervino nuevamente Fasha.

-¡Silencio!- exigió a Fasha -¿Qué es todo esto Mai?- interrogó indignado y señalando a Maron que se encontraba sentada sobre las piernas del abogado.

-Es que con los chicos pensamos que era demasiado temprano para estresarnos y que lo mejor era desayunar y hacer algo divertido antes de ponernos a trabajar- respondió relajadamente la modelo que seguía sentada sobre el escritorio y sostenía una sonrisa buscando respaldar su alocada idea.

Vegeta endureció su rostro, no creía lo que veía. Tras sostener la mirada por unos segundo sobre su ex novia se decidió a encender el intercomunicador de su secretaría.

-Cancela cualquier reunión del día, me siento enfermo- tras recibir respuesta del otro lado agregó – Fasha, retírate, más tarde hablaremos-

-¡Sí!- festejó Maron elevando los brazos y al ver que nadie reaccionaba los bajo con vergüenza.

-Señor- titubeó Fasha pero la fuerte mirada de Vegeta detuvo su reclamo.

Fasha abandonó la oficina y una vez en su escritorio llamó a Bardock, debía verse de inmediato.

-¿Usted tiene novia?- preguntó la peliazul que seguía sobre las piernas del abogado.

-Estoy casado- respondió sonrojado el calvo.

-Sinvergüenza- le respondió la chica poniéndose de pie. Raditz se aguantó de no reír.

Mai se bajó del escritorio y tras invitar a Vegeta a tomar asiento nuevamente en su sillón se paró junto al joven de cabello largo que llevaba una carpeta en la mano. Tomó el informe y se lo acercó a moreno.

-Acá están las capturas de pantalla que Raditz consiguió tras infiltrarse en el sistema de la empresa- abrió la carpeta y comenzó a señalar –Acá y acá se ve que el usuario de Bulma generó los movimientos de dinero pero nadie sería tan estúpido de hacer eso de su propio usuario- al observar que tanto Vegeta como el abogado prestaban atención prosiguió- Si miras bien IP de la máquina es la del escritorio del Departamento de Riesgo-

-Ella utiliza esa máquina- agregó con ronca pero apacible voz el moreno.

-Si, pero las fechas y los horarios no coinciden con la presencia de ella en la empresa ¿Cuándo fueron por el contrato de TelSat ella usó esa máquina o la suya?- interrogó Mai.

El moreno sonrió de lado – Llevó su computadora portátil-

-Entonces fue alguien más que tiene acceso a esa máquina- respondió satisfecha la modelo.

Vegeta hizo una profunda inspiración y tras exhalar el aire de sus pulmones sintió que la suerte lo visitaba por primera vez.

-Te lo dije Vegeta, no ibas a deshacerte de mi tan fácilmente- retrucó la modelo.

El joven Ouji sin dudarlo demasiado tomó el auricular del teléfono y se comunicó con seguridad.

-Necesito que sin dar explicaciones incauten la computadora del escritorio del Departamento de Riesgo que se encuentra en la Gerencia. También tomen las carpetas que encuentren en el escritorio. Que sea de inmediato y si me entero que se perdieron archivos, los despido a todos- cortó la llamada y miró al abogado – Sr Krilin, ¿Desea un café?- y una sonrisa satírica se dibujó en su rostro.

Continuará…


A Todos! Si, lo sé... me demoro demasiado pero es que soy muy desordenada y aún lucho con algunas cosas personales. Encima no les traigo lemon! Iba a poner algo entre Yamcha y Mai pero luego lo pensé y decidí que no porque no son los protagonistas :P
Bunny Ball! Nada de nada, creo que recién te enteras de que actualicé! Soy mala hermana! Ni lemon, ni spoiler, nada. Pero bueno, un mes más y ya nos volveremos a ver face to face y eso es lo que si nos importa!

Creo que ya está llegando a su fin este fic, resultó ser más largo de lo que jamás pensé que haría. Siento que está siendo un desafió personal muy grande y bien logrado. En mi profesión solo se escribe tipo telegrama y con vocabulario técnico así que me siento muy pero muy satisfecha. Es justamente esa una de las razones por las que me cuesta tanto plasmar mi historia.

También me siento totalmente alagada por el recibimiento que tiene mi historia entre los lectores. Todas las semanas recibo mails y mails de nuevo suscriptores y eso es maravilloso, siento que estuve haciendo las cosas bien.

Agradezco la paciencia por lo que me tardo en actualizar y las faltas que tengo en la redacción. Gracias y ya no jodan con los reviews de: No lo abandones, no lo dejes! Por Kamisama! Soy lenta pero jamás dejo algo inconcluso.

Gracias y estoy más que feliz por los reviews troll... pensé que eso solo le pasaba a las grandes escritoras pero se ve que a todas nos llega el reviews troll, sin importar la calidad del autor xD

Gracias, eternamente agradecida, espero haberlos hecho pasar un buen momento con este capítulo. K!