Cap. 006: "Espíritu"
Definitivamente no era el día de aquella banda de piratas, que habían tenido la mala idea de intentar asaltar a los Outlaws. Sencillamente eligieron mal a su presa, pero lo peor que pudieron hacer fue decirle a Mijok que era un marino viejo. Este, como si lo poseyese un demonio, salto a la cubierta enemiga y diezmo el solo a casi toda la tripulación, un acelerado As y un lento Roca le siguieron, mientras Seastone y One Piece se dedicaban a defender el barco. Entretanto, Silver, algo ausente, se dedicaba a contar a cuantos hombres eliminaban cada uno de sus compañeros.
--No esta mal para recuperar el tiempo
perdido-- Dijo Mijok mientras pateaba por tercera vez el cuerpo del
pobre iluso que había osado enfrentarle.
--Estoy de acuerdo--Le
respondió As, quien dejaba sobre la cubierta un par de sacos
repletos de joyas y oro.
--Aunque creo que nadie nos agradecerá
este bendito gesto--Balbuceo Roca mientras apuraba una botella de ron
que había conseguido en las bodegas del barco.
--Pero por lo
menos así nos entretenemos--Dijo una Seastone distraída, mientras
se posaba en su hombro el fiel Ur.
--Vuelvan al barco y
larguémonos pronto--Gritó Silver a los demás.
--Pero y que
hacemos con estos tipos capitán--Pregunto As
--Déjenlos,
seguramente el Vice almirante Ramsus se entretendrá dándoles un
buen lugar donde descansar--
--Ven, es como decía, nada de
crédito para nosotros, todo para los marines--Refunfuño Roca
Subieron el botín al Caledonia y se marcharon, debían salir de allí lo más pronto posible, ya que cualquier detención significaba la disminución de la distancia que les separaba de los marines. Mientras se alejaban, Silver miraba las extrañas nubes que aparecían en el cielo, y notaba como poco a poco además, el silencio empezaba a envolver al mar. De la nada y sorpresivamente, apareció junto a ellos un bote, el cual parecía haber sufrido los embates del tiempo y la tormenta. Sus maderos casi todos partidos, se sostenían de manera casi mágica, y un pequeño palo a modo de mástil, sostenía un pedazo de tela destrozado, que parecía ser lo que quedaba de una vela. Todos corrieron al borde del barco para observar mejor la escena, Seastone le ordeno a Ur que bajase a mirar si había alguien en aquel misterioso bote, pero el ave, escondiendo la cabeza bajo una de sus alas se negó a obedecer. Entonces Roca, sacando fuerzas de su recién adquirida borrachera grito:
--Ehhh!!, Los del bote, queréis un poco de Ron!!--
Dicho esto, una extraña sombra paso sobre sus cabezas, y la luz del sol pareció apagarse. Una brisa gélida les produjo frio y un silencio opresor se apodero de la atmósfera reinante. Entonces, una voz de ultratumba se dejo oír:
--Os agradezco su gentil ofrecimiento. Por favor, en la siguiente isla que vean, desciendan y busquen mi tumba, y denme allí lo que aquí me han ofertado--
Todos se miraron incredulos, que era lo que estaban oyendo. Roca hacia la señal de la cruz y As estaba a punto de lanzar una botella de ron por la borda, cuando la voz de Silver se dejo oír:
--Así lo haremos entonces, distinguido señor--
Como si la respuesta agradase al ente aquel, la extraña atmosfera lentamente se desvaneció, volvió el sonido del mar y las gaviotas, así como la claridad del sol. Y al asomarse nuevamente por la borda, no vieron ya al extraño bote.
--¿Qué fue eso?--Pregunto un Roca totalmente
despierto por el susto
--Fue la prueba de que no puedes ofrecerle
alcohol a lo primero que se te cruza--Le respondió Mijok, en tono
burlón
--Pero, qué era eso realmente, sucedió?--Pregunto una
confundida One Piece
--Eso, mis queridos amigos, era lo que se
conoce como un errante. Son espíritus que viajan por el mar buscando
gente que se comprometa a visitar sus olvidadas tumbas. Esos
espíritus corresponden a marinos famosos o queridos, que han sido
olvidados con el paso del tiempo y buscan de esa manera recuperar
antigua fama--
--Y como sabes de eso?--Pregunto Roca, algo
repuesto
--Son viejas historias que me contaba mi padre y que he
comprobado a lo largo de estos viajes--
Llegaron pues a una pequeña isla sin nombre, donde la escasa vegetación no les impidió ver que sobre una pequeña colina se erigía una gran lapida de piedra. Caminaron hasta allí todos y al llegar junto a la roca pudieron leer en grandes letras grabadas:
"Yace aquí el cuerpo vacío del famoso capitán Virgil. Su espíritu ronda aún las aguas del inmenso mar"
Una suave brisa movió los arboles y la hierba junto a la roca, Silver, sacando una botella de ron de entre sus ropas, la destapo y vació un poco sobre la lapida, luego bebió un poco y paso la botella a los demás para que todos bebiesen de ella. Una vez que todos lo hicieron, dejo caer el resto del ron sobre la roca y dijo:
--Espero que este sea un licor a tu altura, mi querido y viejo amigo. Ya te alcanzaremos en tu ruta por el mar del otro mundo--
Era extraño lo que les había
sucedido, sin imaginar como y por una coincidencia del destino, había
averiguado el paradero de uno de los hombres que esperaba le ayudasen
en su nueva aventura. El capitán Virgil había desaparecido ya; al
menos materialmente; de este mundo y una parte del plan de Silver se
desmoronaba lentamente. Tendría que empezar de nuevo.
A bordo
del Caledonia, todos guardaban silencio, hasta que One Piece se
decidió a hablar:
--Pensar que creíamos que Mijok y Silver
habían corrido la misma suerte--
--Así es--Agregó As--Creíamos
que aquella tormenta había acabado con vosotros--
--Pero no fue
así, por suerte--Dijo Seastone
--Pero donde estuvimos fue mucho
peor que estar muertos--Dijo con la mirada perdida Mijok
--Pero,
como ya dije antes, no es este el momento de pensar en eso; tenemos
otras prioridades--Hablo Silver
Todos volvieron a sus puestos, debían llegar cuanto antes a la próxima isla, el tiempo se acababa, y no sabían que nuevas cosas les aguardaban más adelante.
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--Capitán, en este barco no había ninguna mujer--Dijo el
marino
--Y algún hombre apuesto--Pregunto la extraña figura
enfundada en la chaqueta blanca de los marines
--Tampoco
señor--Respondió el marine con voz seca
--Entonces, atenlos a
todos y envíelos al cuartel más cercano. Esto fue solo una perdida
de tiempo--
El Capitán marine, dio un suspiro de enojo y se encerró en su despacho. Hasta allí llego su teniente y le informo:
--Capitán Kid, señor. El Vice Almirante Ramsus se dirige
hacia esta zona, esta persiguiendo a un famoso pirata--
--Así
que los altos mandos se presentan en mi campo de juego--Dijo
burlonamente el capitán--Preparen todo en el cuartel para
recibirles, debemos volver de inmediato--
--A la orden
señor--Dijo el marine y se retiro raudamente
--Esta es mi
oportunidad de alzarme un poco más en la empinada escala de la
jerarquía militar--Sonrío, luego agrego--Y ustedes gatitas, me
ayudaran con ese parco Vice Almirante--
--Sí amo--Respondieron a
coro un grupo de hermosas mujeres.
