Cap. 008: "Lucha de Poder"
El vicealmirante Ramsus percibía algo extraño en las dulces e inocentes palabras de sus "desvalidas" rescatadas, algo no calzaba para nada bien en esa triste historia del naufragio. No era difícil para alguien que ya había estado en uno, darse cuenta de cuan irreal resultaba la historia de aquellas mujeres. ¿Dos días esperando por rescate?, ¿Un naufragio y solo habían sufrido una rasgadura de ropas?, ¿Y el resto de la tripulación de su supuesto bote?. Saltaba a la vista que mentían, sobre todo por el hecho de que ninguna sabía navegar; entonces, ¿como diablos habían llegado allí?. Ramsus ya tenía sus sospechas y se encargaría de descubrir que era lo que en realidad sucedía. Pensaba en esto cuando oyó gritar al vigía:
--Isla de Morte a la vista!!--
Dejo sus ideas por un momento y ordeno a sus hombres prepararse para desembarcar, sabía muy bien que en ese lugar existía una base marine, y allí era también donde podría recabar información acerca de su escurridiza presa. Una vez llegaron a puerto, y mientras los hombres se encargaban de asegurar el barco, vieron acercarse hasta ellos a una comitiva de soldados provenientes de la base del lugar. Kitakaze, que por orden de Ramsus debía escoltar a las muchachas rescatadas, estaba con ellas ya sobre cubierta, preguntándose en que se basarían las sospechas de su amigo y superior. El vice almirante se acerco a la borda del barco y una vez allí presencio los honores que le rendían los marines. Al descender, pidió que lo llevasen en presencia del capitán de esa zona. Caminaron por las calles de la hermosa ciudad, la gente del lugar se agolpaba para verlos pasar, en mucho tiempo no había llegado por allí una dotación tan grande de marines y ellos solo conocían a los que estaban bajo el mando del capitán Kid. Mientras cruzaban una plazoleta, Ramsus se acerco a Kitakaze y sin que nadie se diera cuenta, le susurro algo al oído. Kitakaze asintió con un movimiento de cabeza. Al acercarse a un puesto de frutas, junto al cual descansaba un manso caballo atado a una carreta, se produjo un alboroto, el caballo, minutos antes tranquilo de pronto se volvía como loco y empezaba a correr contra la gente, contra los marines y contra los demás puestos del lugar. A la orden de Kitakaze, los soldados intentaron detenerle y en medio del alboroto, nadie vio desaparecer al vicealmirante Ramsus. Una vez que los marines lograron calmar al pobre caballo, se reinicio la marcha hasta el cuartel de la zona. Algunos oficiales del Saint Andrews se percataron de la ausencia de su superior, pero una mirada de Kitakaze basto para hacerles guardar silencio y que no hiciesen preguntas innecesarias. Una vez llegaron hasta la base, salio al encuentro de la comitiva un hombre vestido con las ropas del capitán de la base, sin embargo un detalle llamo poderosamente la atención de Kitakaze, este personaje, cubría su rostro con un trozo de tela.
--Es un honor recibirle en mi humilde delegación, mi muy estimado señor-- Dijo con un tono lisonjero el capitán Kid haciendo el saludo militar de los marines.
--El honor es nuestro--Respondió Kitakaze sin identificarse, y respondiendo el saludo.
--Y que les trae por este lugar apartado del mundo civilizado--Añadió Kid con un tono más lisonjero aún.
--Estamos en una misión importante y muy secreta por lo demás--Dijo Kitakaze mientras se hacia a un lado para permitir el paso de las cinco señoritas que le acompañaban, luego agregó--Encontramos a estas damas en un islote a unas cuantas millas de aquí, dicen haber sufrido un naufragio.--
--Pobres, pobres señoritas--Exclamo Kid afectando la voz--Debéis haberlo pasado muy mal--
Dicho esto, invito a Kitakaze y a su escolta a pasar al interior del cuartel, junto a ellos ingresaron también las cinco damas y además la gran parte de los marines que les acompañaban. Al entrar, un detalle llamo poderosamente la atención de Kitakaze, el lugar estaba adornado con una cantidad de lujos impresionantes, y en nada se parecía a un cuartel militar común, adivinando sus pensamientos el capitán Kid le comento:
--La gente del lugar es muy generosa, y no aceptan el que no recibamos sus regalos de buena gana. Todo lo que usted puede ver aquí podríamos llamarle donaciones por parte de este querido pueblo--
--Ya veo--Dijo un extrañado Kitakaze, y agregó--Por cierto, le habían dicho que su nombre suena a pirata?--
Una gran carcajada se dejo oír por el recinto, Kid se volteo y Kitakaze pudo percibir en su voz, un tono semejante a la locura. Se acerco unos pasos a él y le dijo:
--Puede ser. Me he enterado que en algunos mares es de uso común entre los maleantes. Pero no pueden culparme por llevar un nombre que ni yo recuerdo de donde salio--
Sin dar más importancia a este asunto llegaron hasta un salón donde les esperaba un gran banquete. Kid les invito a pasar como una manera de agasajar a tan ilustres visitas. Los oficiales que acompañaban a Kitakaze aceptaron gustosamente la invitación, mientras su capitán desconfiado esperaba lo peor. Sirvieron una abundante comida, además de un delicioso licor. Nada parecía extraño, era una simple reunión entre camaradas de armas, sin embargo algo no estaba bien. Kitakaze lo entendió cuando vio a una de las chicas hablar en secreto con el extraño capitán Kid. Que estaría pasando allí?, donde estaría ahora el vicealmirante?. De pronto, la puerta del salón se abrió de un golpe, y parado bajo ella estaba un serio Ramsus, quien con voz fuerte hablo:
--Así que estas son las costumbres de los marines de estas aguas. Interferir con los asuntos de sus superiores--
Extrañados todos le miraron. A que se refería con eso. Kid se puso de pie e intento decir algo, sin embargo, Ramsus no le dejo hablar y empujando dentro del salón a un hombre que vestía las ropas de un marine volvió a decir:
--Veo que no conoces las capacidades de un vicealmirante, capitán Kid. Este hombre ha confesado que el naufragio de aquellas señoritas era solo una farsa para retrasar nuestro viaje--
Kid hizo un gesto indescifrable hacia el hombre que yacia en el suelo, este al verlo dejo soltar un gemido de dolor. Luego mirando al vicealmirante respondió:
--No se a que se refiere mi estimado señor--
--Me refiero a que el naufragio de esas damas fue gestado por usted y sus hombres, y que además dichas señoritas son conocidas por ser amigas personales del capitán aquí presente--
--Nada mal para un viejo corredor del mar--Respondio Kid con un tono burlón.
Sintiendo el golpe bajo, Ramsus midió sus palabras, al parecer Kid sabía algo del pasado del vicealmirante, y posiblemente no era el único. Indignado se dispuso a responderle, pero una voz de alarma le dejo con la palabra en la boca:
--El Caledonia!! Han avistado al Caledonia!!, A seis días de aquí, el grupo de avanzada los ha visto en una isla desierta cerca de Red Village!!--
Ramsus miró a Kitakaze y este entendió perfectamente, de un salto se puso en marcha y junto a él el resto de oficiales, debían darse prisa para salir tras su objetivo. Ramsus espero un momento más y acercándose a Kid le dijo:
--Interferir en las misiones del alto mando es un delito que se paga caro. Tenga la seguridad de que esto será informado a los cuarteles generales--
--Como usted diga, sabio señor--le respondió sarcásticamente Kid, mientras hacia una reverencia
--Por cierto--Dijo Ramsus antes de marcharse--Creo que una vez existió un pirata que llevaba su mismo nombre, dicen que se volvió loco cuando su amada le abandono--
--Ah sí?--La voz de Kid se escuchaba forzada--No sabia de aquel episodio capitán Ramsus--
--Vicealmirante--le corrigió Ramsus, disfrutando del efecto que su comentario le había producido a Kid.
Dicho esto Ramsus salio tras sus hombres; Kid se dejo caer sobre su sillón malhumorado, no le gustaba que le recordasen
que una mujer le había dejado. Sin embargo su jugada había dado resultado, ya sabía que era lo que traía al Vicealmirante por esas aguas, y ahora tendría que actuar.
--Informen al cuartel general que iniciamos maniobras para partir tras los Outlaws. Preparen los barcos, zarparemos tras la escuadra del Vicealmirante--
--Pero y la autorización del cuartel--Pregunto un extrañado oficial
--Que les baste con que les informemos--Dijo despreocupado Kid
--A sus ordenes señor--
Kid se ponía tras la pista del objetivo de Ramsus, ya veria ese Almirancete, cuando él consiguiera su presa. No le preocupaba el informe, siempre podría decir que Ramsus hablaba para desacreditarle por arrebatarle su presa.
--Y yo reiré al último--Pensó Kid para sí, soltando una carcajada terrible, mientrás sus fieles gatitas le rodeaban tiernamente.
Una vez en el barco, Ramsus le ordeno a un oficial que anotase un memorándum para enviar un informe de denuncia a los cuarteles generales. Kitakaze se acercó hasta él y le oyó decir:
--Definitivamente están dejando ingresar a cualquiera a los marines--
------------------------------------------------------------------------------------------
Algo le decía a Rentarou que estaba cerca de Silver y los suyos, un presentimineto poderoso le indicaba que sus antiguos amigos no estaban lejos. También sabía que estaba cerca de Red Village, su antiguo hogar, le recordarían allí también? Sus antiguos vecinos lo estimarían? O lo odiarían por haberse unido a los piratas. Dejo sus pensamientos a un lado cuando vio acercarse hasta su barco a un pequeño bote tripulado por un solo hombre, lo extraño era que vestía el uniforme de los marines:
--Permiso para subir!!--Grito el hombre del bote
Los hombres junto a la borda miraron a Rentarou, quien con un movimiento les indico que podían dejarle subir. Una vez a bordo, el hombre se presento:
--Marine de primera clase señor--
--Bienvenido a bordo--Le dijo Rentarou, luego le pregunto--Nombre y misión--
--Big Ci, señor!!--Dijo el hombre y agregó--Mi misión es guiarles por la zona, señor!!--
Rentarou lo inspecciono de arriba a abajo, algo no le parecía normal en aquel individuo. Sin embargo acepto sus razones y le dejo quedarse en el barco. Quizás lo que le producía aquel sentimiento, era la extraña mirada de aquel individuo, una mirada similar a la de un gato.
